Crítica de literatura contemporánea.

Friday, July 25, 2003

Vertedero de cretinadas

La compita del subcomandante Marcos
Por medio del pápiro gachupas El Mundo, me enteró que la nalga que parcha y padrotea el güevonazo y mantenido de Ricardo Boffil (por sino lo saben: el bato es novelista, colega literario del gran poeta –exBig bróder- el Pato Zambrano), mejor conocida como la chica dorada; misma que responde al nombre y apellido de Paulina Rubio (Pau para sus allegados), y que al parecer es cantante, declaró, mientras le prendía veladoras a doña Poca Vergüenza, esta chula patraña: "Chiapas es fantástico y el subcomandante Marcos está en contacto con los jóvenes. Lo visito cada año y hacemos conciertos de paz." No hay que tomar en serio el citado parloteo, simple cotorreo oligofrénico; ya se sabe que la jainita es notable por hablar más con lengua que con sesos. Lo malo del asunto es que la mamacita anoréxica no tiene empacho en salpicar de giña la capucha del sub Marcos. (Como andan las cosas en nuestro kafkiano país, sólo falta que la Güera Rodríguez Alcaine quiera emparejarse con el Gabo García Márquez o que el bonachón de Fernández de Cevallos pretenda grabar un disco de salsa haciendo dueto con Elvis Crespo). Todo es posible, dada la jodidez que prevalece.

Barrio Terrazas, Platón, Kant y Hegel
Desde el punto de vista histórico la filosofía es la primera forma de conocimiento, es decir, de pensamiento teórico. Representa la clave de los enigmas del universo; es la ciencia que trata las leyes más generales de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. Marx sostenía el principio de que la filosofía es "el alma viva de la cultura". Sin embargo, existen dos maneras de introducirse a la filosofía sin llegar a comprenderla: la primera, a través del diletantismo superficial y la otra por vía de la necedad. Ambas conducen a operaciones síquicas rudimentarias, a conjeturas falsas y vulgares, propias de tontos de capirote. En cambio las ideas profundas llevan a la cúspide del conocimiento, pero de nada sirven sino se unen a la acción. La actividad mental es inconcebible sin la actividad práctica; no hay cognición pura, ¿cómo puede llegar a materializarse un producto abstracto? La acción-cognición resulta inseparable, por ejemplo, tal vínculo permite elevar el nivel intelectual para tomar decisiones correctas, hablar sin equivocarse y obrar como es debido. La filosofía es, desde su origen hasta hoy, una ocupación necesaria para el desarrollo humano, tanto en lo espiritual como en lo tecnológico; pasa de lo ideal a lo material y viceversa. Transita de un "ser" a "otro ser", de palabras a cosas, y a la inversa. Con la filosofía el pensamiento -producto superior del producto superior de la materia, como dijera Lenin- adquiere significación universal, amplitud, divergencias y orientaciones diversas.
Con actitud despectiva hacia el tema de la filosofía, y como ejemplo claro de una mente adiestrada en el escepticismo y la sofística, Francisco Barrio Terrazas, compita del señor de las tepocatas, y quien, además, disfruta la suculenta chuleta presupuestal de titular de la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, SECODAM (nomenclatura cretina que debió ser bautizada únicamente como Contraloría Administrativa, o como apunta Julio Hernández López: Secretaría de las Pescas Fallidas) afirmó que cuando él era alumno de preparatoria estudió a grandes pensadores como Hegel, Kant y Platón, aduciendo que las teorías de estos eximios personajes "le pasaron de noche", ya que no pudo incorporar en su vida algo concreto de esas enseñanzas. (La Jornada, 13-III-3, nota de Claudia Herrera Beltrán). Por la vacuidad de sus palabras se advierte que la ingenuidad y la ignorancia son particularidades típicas del pensamiento primitivo de Barrio Terrazas. Suponer que la filosofía no sirve para nada es como creer que la tierra es plana, burda falsedad de una mente estrecha y ayuna de instrucción. La filosofía es un "tumor maligno" que hay que extirpar. El partícipe del gobierno del "cambio" no pudo encontrar la conexión de la abstracción con la concreción y expresó, según fue su parecer, la insignificancia de los sistemas filosóficos. Escogió el camino más sencillo: negar para no superar el nivel simplista de la razón, o sea, para no penetrar en la esencia misma del objeto. Dicho en otros terminos, el buen Barrio no logró desarrollar su capacidad de juicio, y la carencia de éste es una necedad traducida en aceptación dogmática o en un eclecticismo pedante. ¡Pobrecito!, no se dió cuenta que con tal facilismo huero cortó de tajo las raíces de una vitalidad crítica de inteligencia y entendimiento. De nada sirvió que Platón, conjuntamente con Aristóteles, haya descubierto la diferencia de las categorías que los hombres utilizan en el proceso del pensamiento; que Kant, desvelo tras desvelo, hubiera descubierto la naturaleza activa de la razón; y que el agudo e ingenioso Hegel, abstrayendo al máximo el contenido real de las categorías, nos advirtiera que el pensamiento, para estar en lo correcto, no debe alejarse de la verdad sino acercarse a ella, "moverse hacia su fin".
Pero si los anteriores esquemas cognitivos no convencen esta personalidad panista de mínimo intelecto, pescador de charalitos y no de peces gordos, y últimamente identificado como el hombre fracaso, entonces que Kant, Hegel y Platón se vayan mucho a chingar a sus madres.

Fox se apachurra y pacea
Mientras la mayoría del pueblo mexicano manifiesta repudio y rechazo hacia la escalada bélica en contra de Irak, el gobierno de México, específicamente el poder ejecutivo, disfrazado de paloma blanca guiada por la bolsa de valores, asume una postura oportunista y mojigata en relación a la obscena agresión de los halcones gringos. Fox y sus secretarios de estado quieren quedar bien con dios y con el diablo, no han emitido crítica alguna de réprobo a la infamia que se comete contra la antigua Mesopotamia. Su postura en pro de la paz es ambigua e imprecisa que tal parece que apunta a la sumisión de la voluntad del matón exalcohólico que regentea la Casa Blanca. Nuestro desinformado presidente –a quien la ignorancia le permite vivir feliz- solamente abre la boca para convocar a la "unidad nacional", que "vivimos tiempos difíciles", "que se deben respetar los derechos humanos", "que quiere la paz" (después de la guerra), "que las fuerzas armadas de México protegen las zonas estratégicas" (léanse bursátiles), "que ratifica su postura pacifista", "que Saddam Hussein debe salir de Irak para evitar pérdidas humanas", etcétera, etcétera y blablablá. No hay fundamentación consistente en sus malabarismos mentales, se trata de pura verborrea chiclosa, contradictoria y demagógica, carente de sustentación ética. ¿Pensará nuestro califa, fumigador de tepocatas, víboras prietas y otras alimañas, que la guerra es sólo un espectáculo de telepantalla? Sólo le falta decir que "la liberación de Irak ha comenzado". En la letal blitzkrieg miles de niños iraquíes van a morir y el "supermacizo" guanajuatense (Héctor Peón Vidales, dixit) no dice ni pío acerca del genocidio brutal perpetrado en contra de esa nación árabe (el 60 % de la población de Irak –25 melones de nucas- son menores de 15 años).
Desde nuestra impotencia estamos esperando que el señor de las botas de charol, cocinero de sopas de chocolate, manifieste, en nuestro nombre, repudio y condena ante ese homicidio masivo y ofrezca solidaridad al pueblo iraquí. Y ojalá que no salga con el churrito pitero de "¿y yo porqué?". Agachar la cabeza y guardar silencio bajo el pretexto de una "postura pacifista" equivale a servilismo. Es obligación moral del gobierno mexicano sumarse a las condenas expresadas en contra de la culerada de los halcones. Pero nuestro virrey, individuo sin principios, está anclado a los intereses de Washington y, como se sabe, comparte los mismos "valores, metas y propósitos" de los Bush y sus acólitos (así lo dio a entender en su mensaje del 17 de marzo de 2003). De los dientes pa fuera pregona ideales pacifistas y dentro de sí anhela el derrocamiento de Hussein, mientras, demagógicamente, repite y repite, hasta el enfado, la palabra paz. "Si de verdad este demagogo –escribe Luis Javier Garrido en La Jornada, 21 de marzo de 2003- pretendiese la paz, se hubiere opuesto con claridad a la intervención armada y habría argumentado las razones de México para defender la soberanía de Irak, en vez de avalar todo mandando primero a Castañeda y ahora a Derbez y a Aguilar Zinser a seguir descalificando el régimen irakí repitiendo los seudoargumentos del general Powell, y a esconderse atrás de la palabra 'paz' " (¡valiendo gáver y llamando al Santo!).

Moral versus plusvalía
La consigna general del mundo es un rotundo NO a la guerra (cuando me refiero a guerra entiéndase ésta como actos de piratería internacional y vulgar agresión). Los movimientos pacifistas –millones de seres anónimos- de todo el orbe vociferan con angustia solidaria una llana protesta de indignación e inconformidad contra la incursión genocida en Irak. Ayer fue Afganistán, antier Libia, hoy Irak y mañana, ¿quiénes serán las víctimas de la próxima infamia de esta nueva doctrina nazi? Cuando la ambición no tiene límites la vida no vale nada; la ONU no sirve ni para chingadas madres; los discursos de Kofi Annan son puro chorizo y el mayate ghanés es un mayordomo al servicio del gangsterismo de Bush & Co.; las naciones que no condenan la agresión son unos hojaldras enmierdados en complicidades que se venden por un plato de Corn Flakes; un nuevo nazismo nos agobia; un son of a bitch mesiánico se ostenta como liberador del mundo; el cochino de Enrique Krauze, sátrapa exlambegüevos de Octavio Paz, se siente el primer embajador estadunidense nacido en México; la guerra se hace en nombre del becerro de oro (negro). La plusvalía se antepone a la moral. Por azares de la Perestroika y el Glasnot, los alemanes vendieron, y en buenos villanos, los tabiques del muro de Berlín. Los gabos, siguiendo tal metodología, hacen lo mismo: sin tribulaciones ni reparos venden los escombros del 11 de septiembre (y sin contar ojos, pedazos de pulmones, hígados, brazos, etc., los suvenire$ recuperable$ rebasan los 200 mil kilos de chácharas), que más pronto que tarde –como asevera Fernando del Paso- serán convertidos en licuadoras made in China.

Mensaje hernial
En los años sesenta los rebecos confeccionaban afiches que rezaban consignas como éstas: "El imperialismo hiede a mierda, el burgués hiede a mierda y vos, ¿a qué hiedes?"; en la pared de una universidad: "Estudiante, sospecho que te vas a graduar de explotador". Hoy los cánticos de protesta a la guerra, por medio de pancartas, cartelones y mantas, se plasman en voces como éstas: "No sangre por petróleo"; "Nunca tantos dijimos no a tan pocos"; "¡Alto a la guerra, cabrones!"; "No en nuestro nombre"; "Detengan al desquiciado de Bush"; "Bush = Hitler". De los manifiestos hay uno muy singular que llama mi atención: "Fox, te operaron de la espalda, no de los güevos".

Justificando lo injustificable
Cómo cambia el lenguaje. Es la guerra de la desinformación. Hoy la palabra sumisión significa consenso, el vocablo liberación se sustituye por invasión y los mercenarios ahora son héroes. Son las hostilidades de los mass media bombardeando la semántica. Domina la tergiversación, el arte de fabricar embustes. Faltaba más, Televisa provocando desconciertos conceptuales y hundiéndose en el fango de la mentira se suma a la campaña sicológica mediatizadora y abre un sitio en internet (www.esmas.com) con el título de "Operación Libertad Iraquí". Por otra parte, en sus putariles informes rascuaches, la televisora del Ajusco, a través de Fuerza Informativa Azteca (www.todito.com.), confecciona una propaganda más hipócrita que la de su competidora (pero ambas empresas caminan por las mismas sendas estercoleras; las ilumina un mismo espíritu manipulador de conciencias). El canal de Salinas Pliego, valiéndose de estratagemas farsescas, pretende vendernos la disparatada idea de que la guerra es algo así como un simple juego de nintendo. Y, ¿qué decir de Telemundo? Peor tantito; es un títere cortesano que se coloca en decúbito supino frente a los intereses de la reacción yanqui, elogiando la invasión de la superpotencia, haciéndonos creer que los iraquíes recibirán con los brazos abiertos a sus atacantes. De lo mejorcito entre lo peor, aunque controlado por la señora Marta Sahagún, está Canal 11, chatarra melcochera y seudocultural del Politécnico Nacional, quien también se entrega al chacoteo reduccionista mediante una doble moral. Aparte de los medios electrónicos ya citados está el Canal 22, figurón de la escena cultural y portavoz del CONACULTA, quien de manera sublimada legitima los entuertos de la agresion bélica perpetrada por la mafia Bush y saca a la luz una serie de documentales donde Hussein no sale muy bien parado que digamos. Yuriria Iturriaga (La Jornada, 21-III-3) escribe al respecto: "el canal 22, vocero de nuestro Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, escoge programar, a las 11 de la noche del 18 de marzo, un documental (sic) realizado a raíz de la Guerra del Golfo Pérsico de 1991 e intitulado El amo de Bagdad. La difusión de este documental no tiene nada de inocente: el retrato de Sadam Hussein, puesto aparte el reconocimiento de la expropiación petrolera que hizo en los años 80, trata de justificar todos los medios para emancipar al pueblo iraquí de su dictadura, evitando mencionar el robo subterráneo de petróleo que Kuwait estuvo haciendo a Irak durante años y por el que Hussein reclamó una importante indemnización, misma que no fue atendida y que desencadenó la invasión de Kuwait por Irak" (avalada por Bush padre y fraguada como trampa de éste para lanzarle misiles en la tormenta del desierto, no sin antes garantizarle a Hussein que por tal invasión no habría represelias). "Evento éste que suele callar pese a estar documentado, entre otros, por el diario francés Le Monde del 7 u 8 de enero de 1989. Lo objetable no es que se difunda este material sino que, al evitar situarlo en el contexto en el que fue hecho y sin complementar los datos a través de un comentarista informado y equilibrado, pareciera que el gobierno mexicano, a través de Conaculta-Canal 22, empieza a justificar lo injustificable, además de considerar que no es momento de recriminaciones".
El filósofo de Tréveris no andaba errado cuando sostenía (desde los Manuscritos del 48 a los Grundrise) que las formas de conciencia social (superestructura) están determinadas, en reciprocidad dialéctica, por las condiciones materiales de relación dominio-subordinación (estructura económica).

Nos toca el gallo muerto
Los medios de información avientan el borregazo que México (a partir del uno de abril de 2003) presidirá el cargo chiloguán en el Consejo de Seguridad de la ONU. Da lo mismo, el organismo internacional es un cadáver a punto de engusanarse. A la institución, luego de agonizar y sucumbir en circunstancias de cobardía, la familia Bush, sus perros falderos y sus agentes patógenos le han pegado el tiro de gracia. El gobierno de México, tras de ufanarse en su mediocridad tercermundista, hace su luchita por dar el braguetazo con la pobre vieja achacosa y, ya hastiado de pajueliarse los tanates, decide agarrar el gallo muerto.
Nota: agarrar el gallo muerto –por si algún fresa lo ignora- significa (según mi Diccionario de caló en la frontera, Edit. El Charquito, 1994) realizar el acto sexual con una mujer después que la ruca ha matado la cochi con otro güey (es decir, ha marchado con oxtro cavor). En otra variante calichera puede decirse el lloga cuitiado o el gallardo felpado. A propósito del terminajo, el máster campechano Juan de la Cabada, en un cuento titulado La pesca, nos regocija con este refilón narrativo: "¿Y de mí, qué agregar? Pues a mí, con cierto júbilo de aquella memorable temporada, suelen rebullirme los barullos que armábamos en esas travesías nocturnas, cuando antes de pasarles a los gringos las mujeres nos las tirábamos a menudo varias veces encima del encerado, al viento áspero del mar y al balanceo del cayuco. Así pues, mientras uno iba gobernando el timón otro pisaba, y celebrábamos entre carcajadas y alaridos los gallos muertos con que se regodearían nuestros colegas rubios del otro lado". (Cuentos del camino, UAS, 1979). En el caso de México, el asunto será al revés: los gabardos nos rolarán un kikirikí que ya chupó faros.






























Vertedero de cretinadas

Por éktor henrique martínez

Si Jorge Luis Borges nos viera

Se dice que el buen Jorge Luis Borges, "atleta del espíritu universal" y malinchista de corazón (pues afirmaba que el español era un idioma feo), gustaba alabar genocidas como Pinochet y Videla. No pocas veces calificó de "caballero" al general Jorge Rafael Videla y a tres años de la masacre en el palacio de la Moneda recibió condecoración del matón chileno (pero, en cambio, en el plano literario, se comportaba implacable con Corneille, sangriento con Breton y desdeñoso con Baudelaire). Gabriel Cacho Millet escribe al respecto: "En agosto de aquel mismo año (1976) acepta ser condecorado en la Embajada de Chile en Buenos Aires con la Gran Cruz de la orden al mérito Bernardo O'Higgins y viaja luego a Santiago, todavía ensangrentado por la represión de Pinochet, para ser doctorado por la Universidad de Santiago y asistir a un banquete donde se encontrará con el dictador." Y esa fue una razón por la cual los suecos le negaron el premio Nobel en 1979, mandándolo a hacer puñetas; y chillaba cada vez que se lo volvían a negar. Nikito Nipongo dice que Borges comía mierda para ocultar su resentimiento. Vale la pena reproducir lo que el destacado lingüista y crítico acérrimo de la podrida Real Academia Española, en su libro Perlas Japonesas, apunta acerca de la agenda oculta del escritor argentino, y nos muestra la deteriorada moral y la vena reaccionaria del discípulo de Macedonio Fernández: "En 1979 se concedió aquel premio a un oscuro poeta griego. Y Borges volvió a lloriquear: 'Sí, ya sé que el Nobel es para Odisseus Elytis. No conozco la obra de ese poeta, pero me alegro de que sea griego' (también lo era Onassis y no por ello había que alegrarse)". Así berreaba don Jorge Luis: "Si alguna vez me dieran el premio Nobel, me sentiría muy contento". Y don Nik prosigue, poniéndonos al tanto de la situación borgiana, y guachen como saca a balcón al bibliotecario argentino: "Al anterior gimoteo le da este remate Borges: 'Pero fíjese, que yo sabía que me jugaba el premio Nobel cuando fui a Chile y el presidente... ¿cómo se llama?' (El entrevistador le sopla: 'Pinochet'). 'Sí, Pinochet me entregó la condecoración. Yo quiero mucho a Chile y entendí que me condecoraba la nación chilena, mis lectores chilenos'... Borges podrá tener muy poca vergüenza; su memoria, en cambio –y lo digo en serio-, se distingue por prodigiosa. Fingir que olvidó el apellido del asesino de Allende no es más que una payasada lamentable. Peor resulta salir conque la condecoración no se la otorgó Pinochet, sino el oprimido pueblo de Chile. Naturalmente que Borges recuerda muy bien el ditirambo que labró en honor del tirano sanguinario, el 22 de septiembre de 1976 (apenas tres años después de la caída de Salvador Allende y de la consecuente destrucción de la democracia chilena). Visitó entonces el palacio Diego Portales de Santiago de Chile, sede de la junta militar, y babeando se dirigió al cerdo de Pinochet así: 'Es un honor ser recibido por usted, general; en Argentina, Chile y Paraguay se están salvando la libertad y el orden.' Basta esa atrocidad, haber exaltado las dictaduras castrenses de su país, de Chile y de Uruguay, con una barbeada a Pinochet, para que los academicos suecos le nieguen de por vida el premio por el que tanto acatarra desconsoladamente."
Ni las obras de Borges están exentas de impregnaciones políticas, e incluso en sus conferencias vociferaba paparruchas como éstas: "Las teorías pueden ser útiles para estimular la poesía, por ejemplo, yo no creo en la democracia, es una cuestión estadística para mí (sic). La idea de la democracia, esa extraña idea..." (en College de France, 1983). Cinco años más tarde de haber publicado Historia Universal de la infamia, precisamente cuando los nazis invaden la Rusia estalinista (Operación Barbarroja, 1941), el escritor argentino manda al mercado su libro El jardín de los senderos que se bifurcan, dedicado, por cierto, a su amigocha Victoria Ocampo, admiradora ferviente de Lawrence de Arabia, mercenario al servicio de la corona británica (que algunos mamones lo nombran el Che Guevara del desierto), y de quien la Ocampo tenía una fotografía dedicada, colocada sobre su escritorio en la editorial Sur. Pero ¿a qué viene aquí el nombre de ese cabrón llamado T. H. Lawrence (1888-1935)? Un compinche de atrocidades de otro carnicero llamado Liddell Hart (1890-1970), estratega militar inglés que suprimió el concepto de 'población civil' sin reconocer la diferencia entre soldados y paisanos", inventor de la blizkrieg (guerra relámpago), táctica militar que consiste en usar los tanques como fuerza de penetración profunda en el campo enemigo, cortando las tropas y los suministros (José Steinsleger). Pues bien, el apolítico Borges, en su libro El jardín de los senderos que se bifurcan, comienza citando al tal Liddell Hart, mientras que, en sincronía con la publicación del texto borgeano, el general Heinz Guderian, comandante hitleriano, aplica la táctica de la blizkrieg sobre la población soviética. Así se las gastaba en el terreno estético el metafísico jomi de Adolfo Bioy Casares. Poco le faltó para calificar de "seres divinos" a los tiranuelos a quienes les lamía las botas (y ya inmerso en la cuacha, tampoco tuvo madre al dedicar a Richard Nixon la traducción de un libro de Walt Whitman).
Con excepción de Nikito Nipongo, Roque Dalton y Mario Benedetti, entre otros críticos y pensadores culturales, hubo quienes evitaron las turbulencias y prefirieron anclarse en aguas tibias subrayando solamente lo obvio. En un ensayo escrito en 1971 (El hacedor, El concepto de ficcion, Planeta, 1997), Juan José Saer se refirió a Borges con estas palabras: "Me abstengo de buscar una relación entre la evolución del pensamiento político de Borges y la poca calidad de sus últimos libros, por temor de que esa relación sea inexistente. Más bien prefiero afirmar que hace algunas décadas Borges ha escrito cuatro o cinco libros que figuran entre los más perfectos de nuestro tiempo, y que el tartamudeo político y literario es uno de los derechos, o de los inevitables estragos, que debemos reconocerle a la ancianidad". (Bonita forma de dar beneplácito; dispensándolo por su chochez; así que el pobre ruco cegatón ya no sabe lo que escribe y opina). Funesta fatalidad que no ha lugar, como dirían mis amigos leguleyos. Borges todavía no era un fiambre; la cordura y la memoria prodigiosa lo acompañaron hasta el día en que felpó y entregó el equipo a san Pablo.
Si Borges viviera en los momentos de agresión bélica en contra de Irak, ya se sabe en qué lado estaría. Basta recordar una más de sus vilezas, a propósito de los baños de napalm que el Pentágono arreciaba sobre pueblo vietnamita: "Si se ve la guerra de Vietnam como parte de la guerra contra el comunismo, está plenamente justificada."
Borges construyó una constelación asombrosa de la ficción, pero se mostró lánguido y pasivo ante posiciones políticas y sociales, que al final de cuentas le restaron calidad moral al refugiarse en un esteticismo esotérico –l'art pour l'art- y defender únicamente "valores literarios" (la irrealidad es condición del arte").
Hay quienes opinan que la inclinación de Borges hacia el ultraísmo era puro pancho, una actitud esnob ante la vida (algo así como cuando el mayate le dice al joto: ¿te cojo y me pagas?).
¿Qué opinión tienes de Jorge Luis Borges –le pregunté a una morra feminista-: "Pinche viejo baboso" –sólo se limitó a contestarme. (Valiendo chichi de gallina, me dije yo mismo en vía de soliloquio –tiene mejor criterio la Adela Micha). De las palabras de la fémina alcancé a deducir –bajo mi pobre taxativa mayéutica- que, a parte de que Jorge Luis era catalogado como un hijo de puta, su pensamiento "vanguardista" estaba apegado a la ideología feudal (y me dieron ganas de orinarme en lo chones).
Sé que Borges tuvo mucho talento como narrador de ficciones, y sé lo que el ruco vale, visceralmente como un poeta anticomunista. Pero el discípulo de Macedonio, bajo el signo ultraísta, de mozalbete cometió el crimen de mirar hacia la izquierda, tuvo lo suyo de . Y es que el men también la cuajó de escritor comunista, como el Octavio Paz de acá. En la época macarhtiana Borges escribió un poema titulado Ritmos rojos, que le costó la cancelación de la visa para no poder entrar a los Yunaites. Debido a ese poema el tímido escritor de cuentos fantásticos y metafísicos estaba –de pura barbacoa- incluido en la lista negra de Ronald Reagan (cuando éste era balcón de la CIA en Jóligud). Antes de que fuera famoso sus compinches lo llamaban el poeta ciego, el Homero en penumbras, el hombre gris que se ganaba el pan con el sudor de su frente y que padecía el complejo de Edipo (siempre salía acompañado de su madre; era mis ojos, decía Borges). No hay que olvidar que la fama chipocluda le llegó a partir de que chupó faros (como suele suceder). En vida, poca clica lo pelaba; y angora, a un chinguero de güeyes no se les cai del hocico. Borges pallá, Borges pacá... (¡Cretinos!). Su divulgación hoy en día, más que seria, es pendeja; se le cita sin conocerlo, sin leerlo (igual que Octavio Paz, quien, dicho sea de paso, negó la poeticidad en Borges, sólo porque éste jamás escribió un poema extenso. ¡Háganme el favor! Con ese tipo de jaladas salía el tal Paz. Retaba a don Yorch a superar al mismísimo autor de la Ilíada. Sí, como aquel cabrón ya se había dejado caer Piedra de Sol, pues le venía guango soltar el churro ese).
La juventud de Borges fue muy dolorosa. De morro -el sicólogo Miguel Cohen-Miller fue quien lo atendió- y dice su loquero que Jorge Luis a los 19 años no padecía fobia sexual, pero el che se cargaba un trauma sexual de pocamadre, ya que su jefe lo había iniciado a la vida sexual ni más ni menos que con su madrastra. Es por tal motivo –escribe Gabriel Cacho Millet- que en ningún verso de Borges cabe un muslo, un seno, la apretada sombra de una mujer o un beso que no sea inmortal (y el único cuento de tema amoroso que escribió –a sus 75 abriles- es Ulrica, en El libro de arena). ¿Acaso el pudor froideano lo distanciaba del erotismo? Con quebrada. En su producción no permean las carnes erógenas (pito y panocha), el deseo y la pasión lúbrica. A los más que llegan sus escritos es al beso, al apapacho santurrón y a la manita sudada. Tocante a esto, Enrique López Aguilar escribe: "Cuando él habla de las relaciones entre hombre y mujer en sus poemas, siempre evita la alusión directa a piel, cuerpos, sexualidad, y prefiere concentrarse en esa condensación absoluta de las emociones asociadas con el amor: encuentro, enamoramiento, fascinación, el leve roce de los labios o las manos, la certidumbre del arrasamiento personal, el abandono o la separación, la falta de correspondencia, la nostalgia" (nada de sobar el oso ni repegar la guásima; cero faje ni agasajo marinero). ¿Se poncharía alguna vez a la María Kodama? Nel, prefirió el mundo metafísico que matar la cochi. Zambullirse en las sabrosas nalgas de una mina... ¡ni de loco! Ya de perdis un becerrazo. Menos. A pesar de que siempre estuvo rodeado de puras jainas (mamá, carnala, alumnas, secretarias, amigas, lazarillas, etc.). ¡Chale, qué desperdicio de jamón! Si yo hubiera estado en sus zapatos hubiera rajado más leña que la chingada. "He sido demasiado pudoroso" –alegaba el ruco. Entre otros, éstos son algunos de los cacharros que desperdició Borges: María Esther Vázquez, Estela Canto, Delia Ingenieros, Matilde Urbach, sin contar una de las Ocampo (no la guaifa de su compita Bioy; aunque no hay compadre que no chingue).
Para Borges el único compromiso del poeta es con la belleza: "el poeta se compromete sólo con la belleza. Ese es su único compromiso."
Pero más allá de la estética, ¿era Borges un poeta comprometido? Claro que sí; su bisabuelo (el coronel Juárez) fue chiloguán –vencedor- en la batalla de Junín. Estos fueron los versos de Jorge Luis, escritos en los años del gobierno peronista:"Junín son dos civiles que en una esquina maldicen a un tirano, / o un hombre oscuro que se muere en la cárcel."
Durante el peronismo (1945), la jechu y la carnala de Borges fueron apañadas por los gorilas de la mili. En ese entonces la progenitora del poeta ya estaba muy cáscara y éste era un don nadie que se ganaba la vida como bibliotecario municipal, es decir, un pericoperro que no pelaba un chango a nalgadas por su condición de burócrata oscuro de tercer nivel. Treinta años más tarde Borges elogió la valentía de su jefita: "tu prisión valerosa, cuando tantos hombres callábamos."
Al poeta, por grillero, no le fue muy bien que digamos, en 1946, a pocos meses de la instalación de la dictadura peronista, lo ascendieron o degradaron (según sea el caso) a inspector de aves, conejos y huevos. Claro está que Borges no le entró al jale. Victoria Ocampo en la revista Sur (agosto de 1946) publicó la declaracion que el jomi de Bioy Casares rajó al respecto: "Las dictaduras fomentan la opresión, el servilismo, la crueldad; más abominable es el hecho de que fomenten la idiotez (sic). Combatir estas tristes monotonías es uno de los muchos deberes del escritor."
Borges abandonó su filiación de debido a las cagasonerías del marxismo estaliniano; pues, ¡no mames!, esa madre era igual que el nazismo, me dijo mi compa el Güero Bitachi (un poeta taquero o un taquero poeta). Y ¿qué tal se la refuegueaba don Jorge Luis con los poetas marxistas? ¡Puta tía! Le cagaban de a madre. Empezando con el joto de Federico García Lorca, Rafael Alberti y, principalmente, Pablo Neruda. A este último no lo podía ver ni el papel china. Y cada vez podía le aventaba cuacha, a morir. Así se expresaba Borges del autor del Canto general, a quien consideraba un hombre muy mezquino: "Escribió un libro acerca de los tiranos de Sudamérica, y a continuación varias estrofas contra los Estados Unidos. Ahora se sabe que todo eso es basura. Y no dice ni una palabra contra Perón. Porque tenía un pleito en Buenos Aires, eso me lo explicaron luego, y no quería arriesgarse. Y así, cuando se suponía que escribía a voz en cuello, lleno de noble indignación, no tenía nada que decir contra Perón." (Échense ese trompo a la uña, mis queridos lectores). A García Lorca, más que por rojillo, lo destestaba por mamilas. Y es que, una vez cuando Borges cayó en España, durante una tertulia, Federico se lo cotorreó al decir que estaba preparando un libro acerca de un personaje muy famoso. Borges, con mucha solemnidad, le inquirió: "¿Y quién es ese famoso personaje del que habla usted?" –Miquimaus –respondió sarcásticamente García Lorca. Don Jorge, emputadísimo, replicó: "Me retiro. Veo que aquí no se puede hablar con seriedad. El che se abrió, mientras el jotito gachupas se cagaba de la risa.
Pero, ¡qué perrón estaba el ruco pa literear! Su inspiración lo hacía apuntar rollos como éstos: las estrellas, -corazones de Dios- laten intensidad. ¡Úfame, león! A ver, qué más. Tripea éste: Aun el alba es un pájaro perdido en la vileza más remota del mundo. Ai tuvo, ése. Vas hacer que mi jaina se venga en las pantaletas. Ta bien prendida del argentino. Casi se mea cada vez que oye pronunciar su nombre. Se chorrea como las tácuaras –nacas- que se caldean con el Lupillo Rivera.
Ni el Vicente Fox sabía quién era Borges, se refirió a él –en un congreso de la lengua española- llamándolo José Luis Borgues. ¿Por qué es poca la perrada que lo colorea? Porque era un escritor que escribía pa los escritores (¡y vaya la rebuznancia, men!). Un esteta dificultoso de leer, que atestaba su literatura con frases cultas y eruditas, un creador de la posmodernidad que les ganaba el tirón a aquellos que, precisamente, trataban de definir la posmodernidad, según advierte Jacques Derrida: "Borges hace cosquillas, pero en el cerebro."
Y ¿qué decía el panzón de Alfonso Reyes acerca de Borges? Que don Jorge figuraba como el mejor ensayista occidental de su momento, pero, en cambio, era un hacedor de versos torpes y su poesía poco musical (en otras palabras: valía madre como poeta). El pedo estribaba en que no lo aceptaban en el campo de la lírica.
Escribe Juan Domingo Argüelles que Julio Cortázar cuenta que Witold Gombrowicz, en 1963, al momento que este último hace efectivo su exilio argentino, al pisar la escalerilla de la ballena voladora que lo arrojará a Europa, les aventó a sus discípulos, que lo despedían en el aeropuerto, esta provocación borgiana: "Muchachos, maten a Borges." Para los chamacos concretar tal mandato equivalía a un parricidio. Pero, para tirria de Gombrowicz, Borges continua vivo después de muerto.
Vertedero de cretinadas

El director de la COPARMEX, Ignacio Calderón Tena, jugándola al periodista en una columna titulada Casillero (Frontera, 30-VIII-2), y como buen fraguador de disparates que es, se avienta al ruedo con la nota estercolera II Informe de Gobierno. El empresario metido a plumífero inicia su bodrio con este churro: "El próximo domingo se llevará a cabo la ceremonia del Segundo Informe de Gobierno del presidente Fox, evento que ha generado diversas expectativas de los distintos partidos políticos y sus líderes."
-¿Qué quiso decir el ruco? –me pregunta la masajista que está a mi lado (un relingo que acaba de obtener su título de licenciada en sicología y que le tiene sin cuidado la forma de ganarse la vida). -Orita lo averiguamos –respondo, mientras le doy un chato a la caguama que mandé traer con el chaleco que camella de siquiúriti en el tanichi.
El representante de los patrones –le digo a la jaina- no sabe lo que escribe. En primer lugar, confunde el acto de informar casi con una misa, o sea una forma de culto; que es la acepción exacta del término ceremonia. En segundo lugar, dicho evento no es tal, ya que no ha sucedido, ni ha ocurrido, ni tampoco se ha llevado a cabo. Por tanto, se advierte que como hecho potencial sí podrá generar las diversas expectativas (las que en ningún momento menciona), pero, repito, el mentado informe aún no sale de la boca del preciso de la República.
El paladín de los hombres del biyuyu, además, lanza esta vil cuchufleta lacayuna: "Confiemos en un informe realista y objetivo" (jajá) "que nos presente una radiografía del país" (¡para qué coños queremos una radiografía!), "pero sobre todo que nos dé a conocer las perspectivas para el futuro inmediato (sic)." Qué entelequia tan difícil de digerir.
En líneas postreras de su chuchuluco, y comportándose como todo un Torquemada, nos condena al fuego eterno: "Estemos pendientes de este Segundo Informe de Gobierno y escuchemos con atención lo que nuestro mandatario nos debe informar; es una obligación ciudadana conocer lo que el líder de nuestra comunidad nos tiene que informar" (y aunque no quiera, es obligación constitucional), "no hacerlo es un grave pecado de omisión" (¡cataplop!) que nos hará (coma) cada día (coma) menos ciudadanos y menos mexicanos" (¡sopas!).
¡Momento, momento! Más respeto para los gobernados. ¿Por qué ese léxico monárquico y clerical! Aunque sea en teoría, nuestro régimen de gobierno es republicano, federal y de representación democrática; no nos gobierna ningún rey, sino un presidente que es titular o depositario del poder del pueblo (artículos 39 y 40 de la ley suprema); y éste, sí es el verdadero mandatario. El tlatoani guanajuatense es un Siervo de la nación. Y si vemos-escuchamos, o no, el multicitado informe, ese es pedo estrictamente nuestro, y nadie nos tiene que venir a pergeñar que, en el supuesto de no hacer tal cosa, cometeremos un grave pecado y seremos menos mexicanos de lo que ya somos. Qué tontería tan estrafalaria. -¿De qué guarumo fumaría el ruco? –vuelve a preguntar la sobadora. -¿Pelirroja, sinsema, guayabita, vara de Tailandia, Acapulco gold o cola de borrego?
El director del Club de los Patrones debería maliciarla, antes de tirarse a escribir ese cuajo dislates y cacarear santurronadas pueriles. Tal vez ignora que su actual mandatario, cuando era aspirante al trono del imperio mexicano, y encontrábase el Zedillín Coyoyayo escupiendo el micrófono en el palacio legislativo, dizque pronunciando el informe correspondiente al uno de septiembre de 1999, el señor de las botas de charol no tuvo empacho en desafanarse del recinto legislativo y manifestarle a los periodistas que se chispaba de allí porque "tenía mejores cosas qué hacer."
-¿Quieres que recorte la nota? –me turiquea la morra del báry champú.
-Nel, hay un compa que es piñatero y necesita el papel pa su jale. –Mejor, pásame la birria, y juguemos a las adivinanzas. –Ta bueno. –Suelta la primera.
-Es rico, peludito y está escondido.
-El diofun o el yorisnegüi.
-No, el ingeniero Osama Bin Laden.

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Para que no estrilen los persignados y formalistas, utilitarios y partidarios del buen léxico, debo advertirles que, también, nuestro presidente de la república parla de manera calichera. En términos del caliche les habló –en febrero de 1998- a los reporteros de la agencia Reuters; lo cual dio a conocer el periodista René Villegas en A.M. (27-II-98), y que a continuación copio: "Lo que yo vendo es un producto irrefutable: soy honesto, trabajo un chingo y no soy tan pendejo" (sic). "Hay un cabrón en el país que se llama Marcos, que tiene el dedo en el gatillo" (sic). ¡Sí, en el país que se llama Marcos, un poco retirado del país de José Luis Borgues!
Dicen algunos cuestionadores que Fox habla caló por que todavía es un chamaco que quiere resolver los problemas en quince minutos. Y arguyen: ¿qué no vieron cómo lo chamaqueó Fidel Castro cuando tronó el pedotote de la Cumbre de Monterrey, pidiéndole al jerarca cubano que no asistiera al guateque? Pero el argot no tiene la culpa; son las declaraciones del titular del ejecutivo federal las que motivan la burla social. Como cuando manifestó –sin usar lenguaje slang- que María Félix fue una promotora de la transición democrática y que Kioto era Koito o Kotio.

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La noción de artista (como productor o trabajador cultural), en algunas mentes estrechas se traduce en el estereotipo de haragán, y la cultura como simple entretenimiento para olvidar penas y sufrimientos. El ser que produce cultura es, ni más ni menos, habitante del mundo de la ociosidad. El pintor, el poeta y el músico, por señalar sólo tres ejemplos, son personajes que viven despreocupados, inmersos en el hedonismo y defendiendo la pasividad que les otorga la pereza.
Ellos no le rinden culto al dios trabajo, son vanos, alegres, nihilistas, excéntricos y ajenos al sacrificio. Son, pues, antipragmáticos ajenos a la lógica empresarial, bufones dedicados a brindar recreación y espectáculo; cómplices del esnobismo y la frivolidad, o como apunta Pascal: dioses venidos a menos.
Bajo esta concepción ingrata están catalogados los artistas y, por antonomasia, el quehacer cultural en la conciencia del señor Jesús González Reyes, quien roe el hueso de presidente municipal de la ciudad de Tijuana. Prueba de su ignorancia es el monstruoso desatino que soltó en rueda de prensa (Frontera, 16-VIII-2), momento después de que los miembros de la junta de gobierno del IMAC rindieron protesta: "Vamos a fomentar las actividades culturales porque es parte de la vida misma, no todo puede ser trabajo, sacrificio y preocupaciones" (pero, ¿conqué ojos, divina tuerta, se van a promover, si en México se destina menos del .05 % del PIB a la cultura, cuando la UNESCO sugiere que sea como mínimo el 1%?).
Así que, Rael Salvador, Óscar Ortega, Alma Delia Martínez, Martín Romero, Rubén Vizcaíno, Ángel Norzagaray, Úrsula Tania, Alfonso René Gutiérrez, Gabriel Trujillo, Víctor Soto Ferrel, Francisco Morales, Raúl Rincón, Lucila Villa Pérez, Luis Humberto Crosthwaite, José Plazola, Edward Coward, Jaime Chaidez Bonilla, Armando Gume Vidal, Heriberto Yépez, Adolfo Morales Moncada, José Hugo Sánchez, Roberto Castillo Udiarte, Alfonso García Cortez, Leobardo Sarabia y demás fauna cultural, sabedores de su oficio, tengan muy presente lo que ha dicho el presidente de Tiyei: su trabajo no es trabajo y el montonal de horas que dedican a su labor -de articular elementos estéticos y elaborar disertaciones literarias relacionadas con Poe, Rilke, Darío, Emerson, Plath, Machado de Asiss, etcétera-, no representan esfuerzo, sacrificio y preocupación. Además, apelen a la comprensión vital de no olvidar, como lo ha descubierto el alcalde de Tijuas, que "las actividades culturales son parte de la vida misma" (¡ajúa!).

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En la Enciclopedia Microsoft Encarta (2002) se encuentra la ficha de Rosarito, Baja California, donde se lee la memez que a continuación transcribo: "Rosarito, ciudad mexicana situada en el estado de Baja California. Se localiza a 10 m (sin punto) de altitud y a 28 km (sin punto) de Mexicali, la capital del estado. La ciudad es considerada un centro turístico" (no se considera; lo es) "de la costa del Océano Pacífico" (ahora resulta que el Océano Pacífico tiene sólo una costa), "en donde se encuentran playas de agua tibia" (ajá, y salada, también; quisiéramos ver a los responsables de esta idiota información pegándose un chágüer en pleno mes de diciembre), "numerosas albercas" (¡simón, no les alcanzaron los dedos de las ocho patas para contarlas!), "aeropistas para avionetas" (de narcos y clandestinas, de seguro), "lugares de hospedajes" (como carros abandonados, yongos, picaderos y hoteles cinco estrellas) "y varios campings en los que se admiten caravanas" (¿de camellos?). "Sus aguas son apacibles y puras" (con excepción de los residuos tóxicos y de unos cuantos cerotes que zurran los bañistas), "tranquilas y coloridas" (sí, lalauti, dijeron los indianos a los tripulantes del galeón de Manila, y de todos colores, como la charra del pajarito de mil colores, el que se convirtió en excremento cuando lo vieron); "tiene, además, anchas playas de arena fina y dorada" (que se confunde con el oro), "con una pendiente muy suave (¿?) y oleaje regular" (¡no tienen madre pa las cretinadas!) "La Comisión Federal de Electricidad construyó una planta termoeléctrica" (denominada Benito Juárez y que, a estas alturas, es un terrible foco de contaminación y una espinita en el mofle para los ecologistas) "con una capacidad de 28 millones de litros de agua y con una potencia de 307.000 kW." (¡vaya, ahora sí le colocaron el punto a la abreviatura!; nada más que la ve doble –no doble u- aparece con mayúscula). "Contigua a la termoeléctrica se inauguró en 1969 una planta desalinizadora" (mentira) "de agua de mar" (estas cuatro palabras sobran), con una capacidad para potabilizar 28 millones de litros al día" (¡sí, señor, exactamente la misma cantidad de la termoeléctrica!). "Gracias a la construcción de la desalinizadora" (de Gortari), la vecina ciudad de Tijuana no padece desabastecimiento de agua" (pero, ¡qué grosería es ésta, carajo!). ¡Cabrones, no saben cómo perriamos con el vital líquido!
Los tertulios cibernéticos, responsables de elaborar la citada ficha, deberían de tener un poco de decencia y capacidad mental para realizar sus menesteres enciclopédicos, antes de tirarse a mamar con esas vaciladas. El artículo es una antigualla de antiantier, propia de oligofrénicos; contiene información mediocre que raya en la estupidez. Acaso, ¿no es de imbéciles afirmar que Rosarito se encuentra situado a 28 km. de Mexicali? La distancia exacta de Mexicali a Rosarito es de 251 kilómetros. Los datos recabados son añejos, con un mínimo de 10 años. El topónimo Rosarito ya no es tal; desde que dicho poblado fue constituido como el quinto ayuntamiento de Baja California lleva por nombre Municipio de Playas de Rosarito, de acuerdo con el decreto 166, que expidió la XIV legislatura del estado el 29 de junio de 1995, publicado en el periódico oficial el 21 de julio del mismo año. En tiempos pretéritos era asentamiento de los kumiais y su nombre era Uácatay. Actualmente la pelusa, parladora del caliche, le llama Rósaro o Rosatlán.

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Javier López Chabelo, mejor conocido como el Fidel Velázquez de los niños (también la morrada lo identifica como Chabuelo, que por cierto, le castra de a madre que le digan así), cumple 35 años de estar enchufado al canal de las estrellas. Dada la preocupación que muestra por la violencia que proyectan los teleprogramas infantiles, de su boca, y con el tono plañidero que lo caracteriza, le escurrió esta verborrea: "Siempre les he expresado a los señores de la empresa (Televisa), que quisiera poder ser un mago" (¿paqué?, ¿no basta con el mago Frank o Beto el Boticario?) "y tener suficiente dinero para regalárselo a aquellos que quieren hacer productos mexicanos" (y si lo tuviera, no dijera eso; además, el bribón, no aclara de qué productos se tratan). "Lo más malo que nos pudo haber pasado es ver tantas porquerías hechas en Japón" (el ancestro, a pesar de la senectud que se carga, no sabe cómo se conjugan los verbos) "y tantas porquerías hechas en otros países" (el comal le dijo a la olla y el burro hablando de orejas) "que no piensan como nosotros" (¡qué pasó, no generalice, ruco!). El vetarro, potenciando su voz mongoloide, mientras se peina las canas teñidas con Miss Clariol, continua aventando estiércol: "No es necesario dañar la mente de los niños con tantas porquerías tan feas como esas" (es cierto; hay que joderles la tatema solamente con porquerías bonitas), "porque además son tan malas, que los padres japoneses no dejan que sus niños las vean" (¡qué embustero el carcamal!; jamás se ha asomado en un chante takataka para cerciorarse si tal cosa sucede).
La moralina idiota del apolillado animador de chilpayates no incluye a los gringos, su patochada mojigata, en específico, se dirige a los tanakas; a quienes no baja de cochinos y detestables. Pero, ¿qué valen más para los plebes: los Págüer rányers o el tonto programa de Chabelo? Hagan sus apuestas.

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Y a propósito de porquerías, dos miembros del gabinetazo de Vicente Fox han incursionado en el mundo de la cultura y de los estetas. El primero ha sido el secretario del trabajo, el franquista y neocristero Carlos Abascal, defensor del "proletariado empresarial", quien de la noche a la mañana se convirtió en crítico literario, sometiendo a concienzudo análisis las obras de Carlos Fuentes y de Gabriel García Márquez, manifestó que la literatura que producen los novelistas citados es peligrosa para los adolescentes. El otro, es el pillastre fascistoide, senador, terrateniente y leguleyo, Diego Fernández de Cevallos, quien, entre babas y carraspeos, se pronuncia en calidad de crítico de cine, superando al mismísimo Carlos Fabián Sarabia, carnalito del compa Leobardo, mostrándonos las impresiones que le ha dejado, en su atolondrada cabecita hueca, la película El crimen del padre Amaro. Por lo que el émulo de Maximiliano de Habsburgo trae a colación la siguiente reseña, y cabe agregar, de magnifica orientación para los filios del séptimo arte: "Hay que distinguir entre un mundo de libertades y uno de porquerías" (La Jornada, 13-VIII-2); "películas (sic) como El padre Amaro, (sic) significan un claro atentado contra los principios, valores y creencias de millones de católicos en México" (El Heraldo, misma fecha).
Conmociona, hasta el tuétano, su sacrosanta opinión. ¡Esas son pendejadas! –dijo el padre Benito- Además, qué nos importa. Lo que nos importa ahora, a nosotros, son las acusaciones contra usted, padre Natalio.
Y pa variar, quien, también, se suma a la lista de críticos de cine (ya tenemos a Serrano Limón, Onésimo Cepeda y otros confesores de Marta Sahagún), es la señora Mercedes Quesada, mamá de Vicente Fox. La doña declaró que la muvi de Carlos Carrera es una cochinada: "Una porquería es la película del Padre Amaro." (¡Bendito sea dios!). Y eso que no ha guachado el culebrón.


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Continuando con películas y porquerías... Hay brechas por donde no debería caminar el mascón de Chabelo. Pues, ya hemos visto cómo se le enreda la lengua en las patas cuando pretende hacerla de sociólogo sesudo. Mucho le ayudaría seguir el ejemplo de Mario Quintero, el chaka de Los Tucanes de Tijuana, quien declaró en la revista Órale! (agosto, 2002), a propósito de la película El crimen de padre Amaro, y con relación a la abstinencia sexual de los curas, celibato, en términos clericales, o no-palitos, en la jerga cholera: "Yo pienso en porqué prohibirle a un sacerdote tener relaciones –sexuales- y familia, si es un ser humano. Creo que todos tenemos necesidades, pero no quiero hablar porque me enredo."
El batillo, mejor le paró a su tartana; no quiso regar el tepache. (Trucha, el compa).



Éktor Henrique Martínez



















Vertedero de cretinadas

Si en el principio fue el , como reza el supuesto idealista, gracias a él somos entes de palabra; el logos no hace bestias espirituales dotadas de inteligibilidad (pero tambien de insensatez; ¿quién no está exento de galimatías?). Como máquina lexicográfica y sintáctica, el hombre -incluyo a la mujer-, es un generador, repetidor y tergiversador de los contenidos significativos de las palabras (la vía por donde trasmita o reciba los signos, denotativos o connotativos, del proceso de comunicación es lo de menos). El tramado de las palabras –dice Evodio Escalante- se transfiere a las cosas y el de las cosas a las palabras, de modo que al rato ya no se sabe con claridad donde empiezan unas y terminan las otras.
Desde la antigüedad, las palabras se fueron acumulando gradualmente, pasando de una generación a otra hasta formar una memoria colectiva, que como producto de una adquirió la complejidad de lenguaje articulado, perdiendo asi su conexión directa con la actividad real, pragmática, pero, ampliando, en contrapartida, horizontes de cognición verbal y afirmándose una realidad racional cohesionada por ideas (símbolos, signos, enunciados), primero en forma oral, después por medio de escritura. La , que en los albores de la historia constituía una función síquica rudimentaria, marcó el nacimiento del lenguaje escrito. Sin tal procedimiento, auxiliar y artificial, no hubiesen sido posibles la civilización y la cultura (un ejemplo típico fue el poema épico, como medio para ayudar a registrar la experiencia de la vida). Hubo la necesidad de crear o "inventar" el lenguaje para describir –codificar- los logros de la sabiduría (no se olvide que algunos dioses, profetas y chamanes eran la personificación del ; verbigracia Palas Atenea en los griegos). Poco más tarde los hombres fueron educándose en el arte de la palabra (siglos VII y VI a. de n. e.), cuando las relaciones gentiliciopatriarcales, consagradas por la tradición mitológica, se tornaron hacia nuevas condiciones materiales y conceptuales. Entonces la ingenuidad mística de pasó a un segundo plano a causa del desarrollo de actitudes críticas, al delimitarse con precisión, más o menos relativa, los campos de lo verosímil e inverosímil. Luego la capacidad crítica del pensamiento se convirtió en autocrítica; la evaluación socrática marca este parámetro: "Sólo sé que no sé nada"; que equivale a decir que quien se erige como autoridad suprema de la sapiencia no es más que un cretino, pues nada vale la sabiduría propia. A partir de que el hombre adquirió capacidad crítica, o sea, independencia del intelecto como entidad individual, cuestionando y oponiéndose a los cánones y reglas establecidas, mostrándose capaz de guiar su destino sin la ayuda de oráculos, profecías, sacrificios de animales, u otras determinaciones mágicas que anularan cualquier intento de reflexión o autocontrol de la conciencia. "Toda mitología –apuntó Marx- controla, domina y configura las fuerzas de la naturaleza en la imaginación y a través de ella; en consecuencia, desaparece en cuanto el hombre obtiene el dominio de las fuerzas de la naturaleza."
Según las fuentes históricas, el lenguaje surgió hace aproximadamente 800 mil años, en la época del euhomininae heberer. Su punto de partida fueron los sonidos guturales representados por medio de la onomatopeya (ónima = nombre, y poiein = hacer, palabra que imita el sonido de las cosas para significarlas). Este sonido gutural simple marcó la primera señal abstracta del lenguaje como instrumento de comunicación y convivencia social; la interjección y los gestos, como reacciones emotivas del hombre primitivo, tambien constituyeron sus antecedentes. La oralidad de la palabra dio nacimiento a una de las herramientas más geniales de la humanidad: la escritura. En este proceso discursivo las cosas se ordenaron en abstracto, transformándose en signos arbitrarios y convencionales; y el mito cedió su lugar a la técnica. El orden mítico, ausente de gestos escriturales, limitaba el despliegue histórico, y, por ende, el dominio del mundo y el perfeccionamiento del saber. Hasta la teología sufrió una reducción terminología, asumiendo aspectos teóricos de especulación, mientras en el terreno de la imaginación pagana los poetas se dedicaron explotar el poder de la metáfora.

Los mass-media que propagan y reproducen en favor de los intereses del [bloque hegemónico] dueño del capital, esquemas ideológicos por los conductos de la comunicación de masas (cine, radio, televisión y prensa), hacen aporte de nuevas expresiones lingüísticas fabricadas desde [arriba] (es decir, desde una falsa conciencia), o bien, tomadas de la [base material], (entendida ésta no como hecho económico objetivo, sino como la organización de la conciencia y la actividad humanas) con pretensiones populistas formuladas desde una retórica hueca y demagógica para justificar y preservar determinadas condiciones materiales de vida (ejemplo de esto último suelen ser el uso de un lenguaje dicharachero en boca del presidente Vicente Fox). Con esta máquina colosal se traicionan las palabras; se inventan formas expresivas aptas para mantener un control de la conciencia colectiva, mediatización y manipulación (verborragias capaces de convertir a los tiranos en héroes nacionales, o al revés; Chávez, en Venezuela, trastocó los intereses de la oligarquía y, gracias al poder de los media, es ahora un "tirano"; lo mismo pasará con Lula da Silva en Brasil). El poder lingüístico les asigna otros nombres a las cosas; se suplanta la realidad; se superponen valores contradictorios, y brota la terminología así: los grupos paramilitares se adornan como sociedades civiles; el capitalismo luce con el nombre artístico de economía de mercado; el imperialismo suena como globalización; el oportunismo se traduce en pragmatismo; la traición recibe el nombre de realismo; el servilismo recibe la mención de conveniencia pragmática; los pobres son la clase desprotegida, económicamente débil o la menos favorecida; a los muertos de hambre se les dice precarios; la expulsión de estudiantes pobres del sistema educativo equivale a deserción escolar; el despido injustificado de un obrero se explica como flexibilización del mercado laboral; las mujeres son clasificadas como minorías, cuando, en realidad, son mayoría; la tortura es practicada con el calificativo de apremio ilegal; los vejetes a punto de estirar la pata son llamados adultos en plenitud; los ladrones de buena familia son simplemente cleptómanos; el esoterismo se disfraza de metafísica; a los lisiados, paralíticos y mongoloides se les adjudica el membrete de personas con capacidades diferentes; las pirujas que putean por necesidad son elegantemente identificadas como sexoservidoras y así sucesivamente...
No hay duda que este deslenguaje rotorna a los orígenes de la comunicación: cuando era solamente un conjunto de gruñidos y sonidos guturales.

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El manzer Sergio Sarmiento, carroñero de teve Azteca, y cuya fisonomía se separa unas cuantas leguas de la malformación genética del síndrome Down, se la pasa recogiendo breves pensamientos y dicharachos que utiliza como epígrafes en su basura periodística (tiempo atrás, el babosete, confundió a Víctor Hugo con José Juan Tablada). El titular de La entrevista con él mismo y que, además, se nalguea con ser "graduado en filosofía por la Universidad de York, de Toronto, Canadá" (búsquele el título que acredite la profesión de filósofo y se dará cuenta que, el gran charlatán, no lo tiene), se considera persona pobre (de morlaca, obviamente, porque mentalmente sí es un paupérrimo), ya que con descaro y desvergüenza se incluye dentro los 54 melones de pránganos mexicanos que viven en la vil estrit. ¿Cómo puede llegar a este cinismo una persona que, aparte de los villanos que mama por escribir artículos nauseantes y proferir disparates ante las cámaras de televisión, cobra diez mil bolas por conferencia? (cantidad que no es ninguna baba de perico y que recibe por lucubrar boberías). Y no es cura; es neta. Así lo dijo, el bato, que él es piojo como la mayoría de los masiosares.
Yo no sé quién es más camaleónico, si la poetisa, y propietaria del SNTE, Elba Esther Gordillo o este güey. El mequetrefe, un día está a favor de los birotes; al siguiente le aplaude a los priistas y después se desvive echándole porras a los perredistas. Bien lo dice la señora Julieta González Irigoyen que "escribidores como Sergio Sarmiento y Germán Dehesa" (otro arrastrado del sistema y adicto a la parafernalia) son "como chapulines del pensamiento". Cambian de mentalidad por conveniencia; chupan de aquí, chupan de allá; opinan, se retractan, reconocen y vuelven a dar maromas mentales, regresando a donde empezaron. En fin, son como la Chimoltrufia: como dicen una cosa, dicen otra. Va de ejemplo el remilgo de idiotez que escribió para el péiper Frontera (4-IX-2) el insigne comunicador: "Mucha gente piensa que fueron perredistas" (y sí, fueron ellos) "quienes interpelaron al Presidente" (nótese qué lacayuno es el vato, escribe presidente con p mayúscula) "y se burlaron de él durante el pasado Informe" (también con mayúscula, cómo si se tratara de una cédula real de Carlos III). "Pero no. Esta vez los aurinegros" (¡qué hermosa metáfora; me voy a venir en los calzones a causa de la emoción poética que desborda!), "con excepción de la diputada Petra Santos" (y, ¿por qué aquí no escribe diputada con mayúscula, el cabrón barbero?), se comportaron muy bien en el discurso del Presidente"(¡jaja!). "Los rijosos fueron diputados priistas" (¡órale!).
Léase la palabrería jabonosa que escurre del siguiente bochorno lingüístico: "No sé si tenga sentido, pero cuando menos hay cierta lógica" (sino sabe si hay sentido, ¿cómo puede saber que hay cierta lógica?; ambos conceptos están estrechamente vinculados con el entendimiento, la razón y el sentido común) "en que los legisladores y dirigentes del PRD hayan abandonado el pleno del Palacio Legislativo" (si se marcharon del recinto, entonces no se comportaron muy bien, como dice) "poco antes que la priista Beatriz Paredes pronunciara su discurso de respuesta al informe presidencial" (aquí sí, con minúsculas) "este pasado 1 de septiembre" (¡ay, Sarmiento, de poco te sirvió el pinchurriento cursito de filosofía que te impartieron en la mentada universidad canadiense; sigues miando fuera de la bacinica!).

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El salinista arrepentido, exregente de Chilangolandia y controlador de grupos de choque, Manuel Camacho Solís, sale de su madriguera para regalarnos un artículo que publica la revista Proceso, correspondiente a la edición del 1 de septiembre, 2002, y que lleva por título Fox, ¿cuál "alter ego"? Empero, el retazo que teje el ojerudo Camacho mejor debió de llevar como membrete Iturbide y Madero; porque de Fox no dice más que unas cuantas palabras. Pero ese no es el caso.
El hijuelo putativo del PRI, pegándole trompadas a la lógica, inventa sinónimos armando líos semánticos; y además, el politólogo no sabe dónde colocar los signos de interrogación cuando garrapatea. Así se las gasta con la ortografía: "¿Si estuviera en sus manos, qué destino prefiere: el que tuvo Iturbide, el de Madero o el de ser un buen presidente, a secas?" Confunde los términos circunstancia y finalidad; a ambos conceptos le otorga el mismo significado: "Fox no tiene interés -ni es su circunstancia- en imitar los pasos de otros grandes o pequeños líderes políticos de México."
El texto light en comento, que no es otra cosa que un refrito de Lorenzo de Zavala, tal parece que fue escrito por la chacha del señor Camacho Solís. Léalo y verá que sí.


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El periósquido Frontera (5-IX-2) saca a luz pública un camote cocinado por José Santiago Healy, donde, este mampirris, exhibe los siguientes desastres verbales: "La celebración del primer aniversario de los de los atentados del 11 de septiembre" (no cabe duda que hay quienes celebran tragedias, desgracias y tristes recuerdos) "serán el mejor aliado para las negras pretensiones del gobierno de George Bush (¿padre?, porque el hijo se llama George Walker Bush) "de" (esta preposición es incorrecta, la buena es para) "iniciar una nueva guerra internacional" (que se distingue de las guerras de barriada, municipales, estatales y nacionales), "ahora en contra de Irak y de su presidente Saddam Hussein" (bastaba con decir sólo Irak; pues el chaca Jusein va incluido en la polla).
El verbo en una oración, de acuerdo con sus funciones morfológicas y sintácticas, contiene morfemas flexivos (desinencias) que indican tiempo, modo, número, persona y aspecto. Pero resulta que el excelso plumífero Healy ignora estas reglas, habla de un acto (celebración) en sentido singular, determinándolo en plural (serán). Dice que "la celebración serán el mejor aliado..." Como se advierte, dispone a su antojo de las palabras sin respetar la concordancia de accidentes gramaticales. El culto periodista, mientras le retuerce el cuello a la coherencia lingüística, e ignorando que la concordancia entre el sujeto y el predicado es rigurosa, nos avienta el siguiente malacanchón: "El próximo miércoles cuando en Estados Unidos" (se trata de Estados Unidos y no de los Estados Unidos) "y en el mundo entero" (es decir, no de ese mundo hecho trizas) "se recuerde a las víctimas de Nueva York, Washington y Pennsylvania, seguramente los discursos oficiales irán encaminados a magnificar" (sí, magnificar, como los mamíficos magnificaron el magnicidio de Lorenzo el Magnífico) "el terrorismo y las acciones de los enemigos de Estados Unidos" (sic). Exacto, hay que magnificar la incongruencia y sacrificar la sintaxis en los altares de la insensatez. Total, para decir quiero chuparme una chela, basta gritar ¡cerveza!
La pamema de don Chepe atenta contra la conformidad de los accidentes gramaticales; habla de dos entidades (de los yunaites y del globo entero), que representan una pluralidad, pero el verbo, que constituye el núcleo de la unidad bimembre, en su bodrio, no guarda concordancia lógica-sintáctica con el sujeto ni con el complemento directo del enunciado; estos son plurales, en tanto que la voz verbal –recordar-, conjugada en presente subjuntivo, aparece en singular. Los criterios morfológicos de don Chepino andan por los suelos.
Procuro no adentrarme mucho en la pendejadez informativa que bufa de la boca (y pluma) de esta institución andante, y me reservo solamente la osadía de exprimir parte de lo que comenta don José, respecto al paseo de Vicente Fox por Johannesburgo, Sudáfrica. Después de preguntarse "cuánto costará un viaje redondo en avión" a ese país, el rucailo tose esta perogrullada: "La pregunta viene al cuento" (de Blanca Nieves y los siete zotacos) "por el periplo que emprendió a esos lejanos lugares el presidente Fox y su abultada comitiva que fácilmente entre secretarios" (ineptos e incultos), "colaboradores" (paleros y arrastrados lisonjeros), "elementos de seguridad" (roperos o guaruras),"periodistas" (lambechumis y carroñeros) "y demás" (chalanes y achichincles) "debe sobrepasar las cien personas."
El señor Healy adorna su fritura con el vocablo periplo (como si el tlatoani Fox hubiese zarpado en barco hacia el continente de los ticulis y ya se encontrara en Mexitlán de las tunas); pero, niguas, el antologador de Borges viaja en un pájaro metálico, y no en un cacharro acuático. Un periplo únicamente puede referirse a una travesía hecha por mar, y no a cualquier viaje, y además, su contenido semántico exige que tal viaje sea redondo, es decir de ida y de regreso. El presidente Fox salió de viaje –en una ballena voladora- y todavía no ha vuelto, por tanto, en su caso, no hay periplo. En cambio, sí fue un periplo el viaje marino que realizó el cartaginés Anón (siglo VI, a.C.), quien partió por el Atlántico del norte de Africa, continente que bordeó hasta la isla de Guinea Ecuatorial (antes llamada de Fernando Poo), para luego volver a su cantón. (Nota: cuando esto salga publicado, el inquilino de Los Pinos ya habrá regresado de tirar rol).
¡Ah, se me chispoteaba!, el ñor, autor del furcio de marras, estrena un neologismo: "¿Cuántos asuntos de primer orden debieron quedar pendientes en la oficina presidencial durante esta semana de acusencia?" ¿Les gusta la palabreja?; quizás tenga su origen en el vocablo acusar. Además, menciona a una señora que -en el ámbito político- no conocemos: se trata de la ñorsa Marta Sahún. Anota el excelso periodiquero: "Katia D'Artigues entrevista muy a su estilo a los principales colaboradores del actual gobierno, incluyendo a Marta Sahún." Y como la mala redacción, los errores y las barbaridades se pueden recoger por carretadas, mejor aquí le mochamos.

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Otro periókido donde el verbo sufre afrentas es en el semario zeta. Lo demuestro reproduciendo a continuación parte del artículo que escribe el distinguido periodista J. Jesús Blancornelas, y que publica la edición correspondiente a la semana del 6 al 12 de septiembre de 2002. La nota se titula "Palo" a los Arellano (tema al que le ha sacado jugo hasta el cansancio), y guachen cómo inicia: "Les hizo falta Benjamín y Ramón." El enunciado, sin tomar en cuenta el sujeto tácito, se compone –sintácticamente- de tres elementos: un pronombre enclítico (les), que funciona como complemento indirecto del núcleo de la oración; el verbo auxiliar (hizo), que forma perífrasis verbal con el participio irregular (falta); que conjuntamente son la parte medular del predicado y, por último, el complemento directo, constituido por los sustantivos Benjamín y Ramón. Por la lógica del sintagma, se deduce que el sujeto, si lo expresamos, es A ellos, o bien, A los Aretes; el enunciado diría así: A los Arellano les hizo falta Benjamín y Ramón. De lo anterior, se advierte la falta de correspondencia de accidentes gramaticales: el sujeto es de número plural; mientras que el verbo hizo aparece en singular, cuando debe estar escrito en el plural hicieron, y que necesariamente debe guardar correspondencia morfológica con el complemento directo (Benjamín y Ramón), que es una frase de doble sustantivo, que indica pluralidad de objetos. Por tanto, la expresión correcta debe quedar así: Les hicieron falta Benjamín y Ramón.
Las fallidas desinencias gramaticales de género, también pululan en la nota de don Chuy: "Nueve personas fueron ejecutadas (sic) el viernes 16 de agosto de este año." "En el sitio donde los tirotearon, fueron encontradas bolsas como las utilizadas por el narcotráfico para transportar cocaína." El sintagma nominal -nueve personas- es el sujeto del enunciado; que se forma con un adjetivo numeral y un sustantivo plural de género femenino. De acuerdo, pero en la segunda expresión se sustituye al sujeto (de número plural y de género femenino) por un pronombre declinativo (los), que está escrito en forma incorrecta con género masculino; pues no tiene correspondencia con el sujeto nueve personas. Lo adecuado es: El sitio donde las tirotearon...
En estos otros enunciados no hay, tampoco, concordancia morfológica en los accidentes gramaticales: "Aprovechó su experiencia de Colima y Tepic". Los sustantivos Colima y Tepic, con la partícula de, forman el complemento con preposición del núcleo del objeto directo (acusativo) experiencia, y este último término debe estar manifestado en plural, junto con el adjetivo posesivo su. Así debe quedar: Aprovechó sus experiencias de Colima y Tepic.
Lo mismo sucede con los enunciados "La policía les acorraló" y "Las transportaron a una finca abandonada en el sur de Zapopan y tiroteadas" (este verboide adjetivado debe llevar antepuesto el verbo fueron). Pero ya estuvo suave, y ahora sí, aquí me tumbo de rollo, ése).

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De la sección Breves internacionales, del periódico el latino, San Diego, septiembre 6-12, 2002, copio este texto: "RIO DE JANEIRO.- El presidente de la OPEP, Rilwanu Lukman, reivindicó el papel de este organismo en el equilibrio de la economía mundial (sic) y afirmó que la pobreza es el peor contaminante mundial" (imagino cómo le aplaudiría la manada de iguanodontes que estaba a su alrededor).
Si el presidente Fox, en su segundo informe de gobierno, renegó de la pobreza diciendo que es motivo de vergüenza", el padrote de la OPEP se paso de gáver con la burrada que soltó. Para el chicho de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, los ácidos corrosivos, el esmog, los residuos tóxicos y los agentes químicos, destructores de la capa de ozono, le vinieron guango. Otra vez, a los pelados nos cayó la yuca. Pero ¿qué necesidad hay –como dijo la Loca de Juárez, Juan Gabriel- de cargarnos el muertito?
La desguanzada opinión que escupe el retrasado mental de Rilwano Lukman, no es más un cretinismo estúpido que inventa para terapiar borregos. Cualquier guajaco analfabeto que trabaja de patablanca en Lomas de Agua Caliente se cagaría de risa al escuchar semejante idiotez. Y muy orondo, el macuarro, le contestaría al efectivo de la OPEP: "eso cuéntale al chile que no tiene orejas."
¿Qué tendrá en la maceta el güey de la OPEP pa rebuznar así?




Éktor Henrique Martínez

Monday, July 21, 2003

Vertedero de cretinadas

Quién sabe de dónde el señor Emilio Palafox Marqués, "doctor en ciencias" (no se especifica en qué tipos de ciencia está habilitado) "por la Universidad Complutense de Madrid" (Madrid debe estar a la vuelta de la esquina), saca a relucir una peripecia papal que el periódico FRONTERA (22-IX-2) le publica. Se trata de una anécdota de rematada gazmoñería que tiene como protagonista al representante de dios en la tierra, es decir al Sumo Pontífice y mero machín rin del Vaticano. El doc, con su nota beateril, está a punto de ponerle al lector el corazón como alma de gallina y hacer que uno se mee en los pantalones. Así comienza el redrojo, si lloran no es mi culpa: "París 1996. Parque de los Príncipes. Juan Pablo II se reúne con los jóvenes franceses" (excepto con los no adictos al opio clerical) "y entabla, micrófono en mano, una conversación abierta sobre los problemas que le plantean" (¿quiénes?; ¿las machorras, los jotos, los maníacos, los escépticos o los argelinos discriminados?). "Lo mismo hará después en Czestochowa, Santiago de Compostela" (precisamente aquí para que el fantasma de Valle Inclán le autografíe la edición de lujo de su Tirano Banderas), "Denver y en Manila. Cuando, rodeado de cariño" (sí, como el que le pregona Fernando Vallejo en su novela La rambla paralela, donde no baja a míster Wojtyla -dicho sea de paso-, solapador de Pinochet y sepulturero del socialismo, de 'pontífice de la Sacra Roña', 'capo perverso', 'tipo siniestro', 'tartufo vil', 'viejo achacoso', entre otras linduras) "la multitud salía ya" (rodeado de una parvada de guaruras con escapularios) "del gran estadio parisino, un joven logra decirle: 'Soy ateo, ¡ayúdeme!'." Emocionado, don Emilio, y exhibiendo en su libelo poca consistencia sintáctica, continua la chocoaventura papal: "El Papa se acercó y hablaron a solas unos instantes. Regresa a Roma, pero el grito de aquel muchacho -¡ayúdeme! se le ha clavado en el alma y manifiesta su a son (¿?) Estanislao, secretario personal, porque piensa que debería haberle ayudado más y mejor. Escriben al Cardenal de París y, por su mediación, logran conectar con aquel muchacho para decirle que el Papa ha pedido que lo buscaran: -Quiere que sepas que reza por ti cada día" (¡guacréer!), "y está preocupado porque piensa que no acabó de darte la respuesta que acaso tú necesitabas y esperabas de él, le hacen saber. –Cierto –replicó el muchacho-, pero al salir de ahí me fui a una librería y, como él me dijo, compré el Nuevo Testamento. Nada más abrirlo" (¡guau!), "encontré la respuesta que buscaba" (¡qué tino!; donde pongo el ojo pongo la bala). "Díganle a Juan Pablo II" (¿se tutearían el papa y el presunto ateo?), "por favor: Ya estoy preparándome para el bautismo". (como se deduce, el morro, se la rifó solapas y terminó mandando al carajo a los burócratas religiosos que lo fueron a talonear).
No cabe duda que el apuntador de esta anécdota pro papal es toda una chucha cuerera para urdir fábulas atarantapayos. Sería interesante saber si el chamaco infiel aún se da a valer como católico cuasiautodidacto; y sino habrá que colocarle un capirote de hereje en la tatema, montarlo -al revés- en un burro y mandarlo a trajinar penitencias. Es lo más cinchado, pues como anda el birote allá en París, el chaval, que supuestamente se dejó caer una túrica con el pepudo del Vaticano para lograr su redención y evitar los chingadazos flamígeros al momento de rendir cuentas en el otro mundo, se encuentre bailando ponchis-ponchis en algún reiv, insulfado con éxtasis y sobándole el oso a una pirujilla paisa de Sartre, e ignorante de las razones de Sísifo al subir la montaña de lo absurdo y arrojarnos desde ahí la piedra de la náusea.


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El 10 de octubre de 2002 el Senado de la República otorgó al jurista Héctor Fix Zamudio, por su "destacada contribución al desarrollo de la vida institucional", la medalla de honor Belisario Domínguez. Como se sabe, desde 1954 dicha presea "se confiere anualmente para premiar a los mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia" (mejor dicho por sus aportaciones a la misma), "o virtud, como servidores de nuestra patria" (el patriotismo es el último refugio de los canallas, sentenció Samuel Johnson), o de la humanidad."
Cabe destacar que entre los candidatos propuestos para recibir el mencionado colguijo, que cinchada la mula lleva adherido al cordel un suculento villano, figuró un pillastre de tres barandas, célebre por sus uñas largas y cochinas; me refiero ni más ni menos que a Pedro Ferriz Santacruz, un auténtico Aurea mediocritas, en palabras de Horacio, y adorador servil del establishment, distinguiéndose, también en calidad de prospectos receptores, otros personajes oropelescos de peso completo como Guillermo Soberón, Carlos Canseco, Juventino Castro y Castro, Emilio O. Rabasa, José Antonio Padilla Segura y Porfirio Muñoz Ledo, caterva de atarantapayos que poco o nada han hecho en beneficio de la destartalada patria y, cuantimás, de la humanidad.
Debieron haberle gruñido las tripas del coraje al cejudo trinquetero, exdirector de la agencia gubernamental de información Notimex, animador tramposo del programa Las 13 preguntas del 13 y difusor de chatarra mediática, cuando se dio tinta de que no fue escogido como el chiloguán (-Fíjate, Pírer, que dijo mi agüelita que siempre nelson. –¿A poco, carnal? O sea que me la pellizque. –La neta que sí, bato. –Ni pex, ése. Tonces que chinguen a su máuser, los culeros. Al cabo que ni lo quería; ni falta miace esa madre colgada en pecho. Lo que más me interesaba era recibir la firula que chillan y el abrazo del oso que da el preciso. –Pues sí, pero mejor bájale de tanates a tu licuado, compa, no vaya ser que te nominen y luego ni te tomen en cuenta pal siguiente añuco. Acuérdate que hay un putero de gallos que quieren irse lisos sobre esa madre. -Tienes razón, jomi, vale más no hacerla de tos).
Qué bueno que los macuarros del Congreso mandaron a freír espárragos a este propagador de disparates, pues tremenda grosería hubiera sido condecorar a esta verruga peluda por su negro historial. Premiarlo sería una pena ajena que sonaría, hasta en los oídos más sordos como una estruendosa mentada de madre. Esperemos que esta carroña ambulante, aficionada al embuste y a mamar la ubre presupuestal, ni con ayuda del diablo vuelva a figurar en la lista de posibles candidatos merecedores a recibir la susodicha corcholata pectoral; escogerlo sería una muestra de estupidez y una vil jalada (quiera la virgen de los astros de la gonorrea que los representantes formales de la voluntad popular mexicana no se presten a esa clase de pendejadillas inanes y comedias bochornosas). A guisa de antecedente, y para que los lectores no digan que lo que digo es pura carreta, copio lo que el maestro Nikito Nipongo escribió hace años en su libro Nuevas y viejas perlas japonesas, tocante a la calidad (in) moral de este charlatán estulto y reaccionario: "Inculto (basta ver las tonterías que suelta en relación con los ovnis) y corrupto (a tal grado que la no muy proba Margarita López Portillo, escandalizada, lo echó de su puesto de director de aquella empresa televisiva de carácter oficial –canal 13-), está otra vez, efectivamente, tan orondo, en el programa diurno Desde temprano, con su gordura, sus cejotas y su inconmensurable cretinismo. Sustituye a un tal Rolando de Castro, descerebrado también aunque no tanto. José Ramón Fernández, quien fuera corrido por Ferriz cuando tenía aquel empleo, se ve forzado a respetarlo y a darle el trato de don Pedro (el bárbaro que tiene el don). No tardarán en regresar al canal 13 el hijo del Cejas, Pedrín, y los abusos y demás. Parece olvidado el mal empleo del equipo cuando se caso la hija de Ferriz, el fiestón abyecto en el hotel María Isabel, los cuates del resucitado que se caracterizan por rateros insaciables, la relación que con los descendientes del mismo mantiene el delincuente internacional Sahagún Baca, segundo del Negro Durazo, quien en su época de gloria conseguía meter de locutoras a cuzcas amigas suyas, etcétera."


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¿Qué significa colocar la expresión intelectual –o artística- en el vendaval de la política? ¿Qué tan ausente –o apartada- puede estar la cultura de tentativas políticas? Y ¿qué significa la cultura? Empezando por esta última nocion, sin duda una concepción de la vida y el hombre, una actividad fundamental que se desarrolla de modo predominante en un momento histórico-social; y que por ser una unidad coherente no implica que sea homogénea; toda vez que se presenta en contrastes y con fuerzas de oposición. La cultura puede ser entendida, por otra parte, como sinonimo de instrucción y de educación, es decir una especialización del saber. Por ello se habla de individuos cultos e incultos. El señor Jesús González Reyes, alcalde de Tiyei, afirmó pertenecer a esta última caterva. Tal condición puso de manifiesto en una entrevista que el cachetón Héctor Javier González Delgado le hizo ante las cámaras y luces del programa televisivo Punto y aparte, dos semanas antes de que el preciso de esta ciudad rindiera su informe de (des)gobierno. También dicha aseveración de incultura en su existencia quedó registrada en una de las páginas del periódico Frontera el día lunes 18 de noviembre de 2002. Estas fueron las palabras que don Chuy dejó caer con relación a tal birote: "yo soy una persona inculta". Su disparo verbal –en caliente- tuvo consecuencias, y a los días siguientes salieron a relucir de las garras de dos tres plumíferos opiniones gorjeadas con ribetes parecidos a éste: "Un hombre sin cultura", "El presi de Tijuana es un inculto", "El munícipe se declara inculto"... El valedor Juan Carlos Domínguez puso a ojos de leyedores la informacion que sigue: "Extrema sinceridad o cinismo, la semana pasada el presidente municipal de Tijuana, Jesús González Reyes, en una entrevista con el diario Frontera, aceptó ser un hombre sin cultura". (Zeta, 1497). Hasta blabladores de radio, cuales loros enyerbados, dieron rienda suelta al alocado burro de la verborrea en relación a este tema. De todas las criticas vertidas sobre González Reyes la única que me pareció decente, o sea sin ganas de chuperretear, fue la Jorge Ruiz Dueñas; y excepto la de este men, las demás opiniones solamente se ciñeron a mofa –también- de notable incultura, y sin más afán que chingar la borrega. Lo manifestado por el "primer edil tijuanense" no responde a ninguna "sinceridad o cinismo"; más bien lo que arguye es resultado de su inercia inconciente, síntoma peculiar de panistas iletrados.
Queda, entonces, claro que el presidente municipal de Tijuas no entiende absolutamente nada de cuestiones culturales, y al hablar pocas veces se inclina hacia la coherencia, lo cual no debe extrañar a nadie (dado el fabricador de dislates que tenemos en calidad de "primer mandatario" de este atropellado país), pero quiere interesarse y se apasiona en menesteres culturales; por eso asiste a los conciertos de ópera, a las obras de teatro, etc. Pero su alcance intelectual se circunscribe únicamente a "artistas" de baja pacotilla estética: "¿Qué artistas tijuanenses conoce? Y no me vaya a decir que Javier Bátiz", le pregunta un reportero del periódico Frontera. A lo que míster Yesi, ejerciendo su pleno e inalienable derecho de expresión, suelta sobre las orejas peludas del gacetillero insidioso la siguiente balumba lingüística, cargada de preposiciones torcidas: "Hay muchos y estoy orgulloso de ellos. Yo estoy estoy buscando una reunión de talento tijuanense" (así, en singular). "Yo quisiera ver juntos" (¿en la cama?) "Marco Antonio Regil, a Julieta Venegas a Lynda, a los deportistas destacados que tenemos..." Como se avizora, nuestro insigne alcalde mete a un mismo costal toda clase de celebridades, desde cantantes frívolas, conductores de la telera y peloteros y no dice ni miáu ni pío acerca de los otroras talentos.
A los editores del perióskido Frontera, con la ingenuidad de hombre-masa (dixit Marcuse y Gramsci), el señor González Reyes responde a cierta pregunta sobre el tema de la cultura: "La elección en el IMAC" (¿qué elección?; ¿la de los barrenderros?, ¿la de los tamemes?, ¿la de su titular Algrávez?, ¿la de los proveedores de papelería?) "generó mucha controversia y desde entonces se dice" (¿por quienes?) "que sus eventos han bajado de nivel" (¿cuáles? ; ¿los del presidente o del IMAC?) "o se han abandonado y no se han hecho grandes programas para la ciudad. ¿Qué va a hacer al respecto? El prolegómeno a la pregunta es tan ambiguo como torcida su respuesta: "Primero –arguye don Chuy- déjame decirte" (¿le estaría tapando la boca el entrevistador?) "que en la cultura hay más política que cultura. Me parece sorprendente" (¿por qué?) "que en el ámbito cultural de Tijuana hay mucha más política que cultura" (¿verdad?, sino cómo se explica entonces que papanatas de cultura cerril estén detentando huesos macizos en instituciones culturales). Pero el presidente se escabulle para no responder al sentido de la pregunta; la que –al chile pinto- debió ser formulada de esta manera: "Señor alcalde de Tijuas, ¿por qué razón, usted, nombra como titular y responsable del Instituto Municipal de Arte y Cultura a una poeta que no pela un chango a nalgadas en asuntos culturales? Y si el alcalde no contesta, otros lo harán por él. Así, una ruca que responde al nombre (y apellidos) de Luz Elena Picos, escribidora pedestre del semanario Zeta, dueña, además, de una sindéresis cochambrosa, si publica al respecto un tartajo mal cocinado que dicho tabloide sacó a flote en la edición del 22 al 28 de noviembre de 2002: "Desde hace muchos años, lo decimos y los escribimos" (no exagere, ñora, la pobrecita Elizabeth solamente tiene en su cargo, a lo sumo, lo que tiene don Chuyín González chupando el hueso de preciso): "para dirigir la cultura" (sépase, rucaila, que la cultura no se dirige, pues es un concepto abstracto; querrá usted decir las actividades culturales), "se requiere gente con capacidad" (ni tanto, ahí tenemos a la iletrada de Sari Bermúdez partiendo el queso del CONACULTA), "con ideas, incluso con gran imaginación para complementar el presupuesto" (sí, faltaba más, con dinero de su bolsa) "que por ley, le corresponde al Estado" (¿por qué con mayúscula?) "(de cualquier nivel) aportar. Jesús, el Alcalde" (yo pensaba que el ungido, hijo de dios, pero, ¿otra vez con mayúscula?; qué ganas de glorificar menudencias), "tiene razón" (o... qué la chingamos; ¿tiene o no tiene?). "En la cultura se mueve mucha política" (también se mueven murgas de cretinos, divas con deficiencias cerebrales, lisonjeros de mediocridades oropelescas, mamarrachos trinqueteros, putetes reprimidos, desbarajustes hormonales, malogrados escritoretes, cuchupos y apalabres como los de Gabriel Trujillo, Norzagaray y amigos, autistas engreídos, miserables embusteros, perpetuos chambistas, necedades pueriles, mangoneadores cursis, expertos en no hacer nada, poetas chimuelos, becarios arrastrados, difusores de chatarra mediática, mariguanos de imaginación atolondrada, favoritismos como los de Maricela Jacobo Heredia, artistas acomplejados, rufianes del plagio y demás). "El mismo lo demostró con el nombramiento del IMAC" (quiso decir con el nombramiento de la Liz Algrávez, cuando le dieron flais al ahora agregado cultural del Consulado de México en San Francisco, California, Leobardo Sarabia).
Consuélese, señor presidente porque también Sócrates, modestamente, aceptaba no saber nada de nada. ¿O prefiere el conmovedor cinismo de Diógenes?

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El talentoso músico Carlos Santana, que es bueno para elaborar bobadas místicas cuando no rasca la guirnalda, durante la presentación de su nuevo disco Shaman, declaró a la prensa en la ciudad de Munich, Alemania, "tener miedo a que se llegue a una guerra de (los) Estados Unidos con Irak" (sic). Y que además "reza" (de mucho va a servir hincarse a orar) "para que el presidente (George W. Bush) cambie de opinión sobre el tema y actúe con lo que realmente siente en el corazón." Lo que no sabe el inocente de Carlitos es, precisamente, que el orate de Bush hijo actúa cegado por la irracionalidad del coraje que le tiene a Hussein y la pasión monetaria de comerse el mundo. Si el preciso de los gabos utilizara cuando menos una pizca de cerebro en relación al pedo bélico, otro gallo cantaría. Nelson Mandela y doña Susan Sontag no se equivocan al decir que Yorch Doblevé Bush es un pendejete de tres varandas, que creia que los talibanes eran un grupo de rocanrol.

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En su libro Perlas (Lectorum, 2001) el maestro Nikito Nipongo pone como palo de gallinero a tipejos descerebrados que exhiben, ya sea mediante escritura o con mera verba lenguaraz, inconsistencias y disparates. Pregunta don Nik: "¿Cuándo entenderán muchos cráneos estrechos que la numeración comienza con el número 1? El signo duplicador 0 no aparece en el lugar inicial, sino en el décimo: 10 (a un lado del segundo 1 que cierra la decena). Ciertamente, antes del 1 hay 0... ¡pero cero números positivos, como en la escala del termómetro: arriba de esa cifra vacía aparece 1 sobre 0 y, abajo 1 bajo 0! La primera unidad es, obviamente, el 1, ¡no el 0! Empezar con éste lleva a la conclusión insensata de que de 100 unidades la última ¡es 99!"
Compaginado con lo anterior, resulta que Luis Enrique Mendoza (in)comunicador del pápiro Frontera se deja caer un articulejo (24-VIII-2) donde masculla que "Paquita la del Barrio, tenia alrededor de una hora de haber empe-zado" (el guión es suyo) "su actuación" (¿es cantante o actriz?) "en el salón Vaquero" (¿porqué mayúscula?) "de Las Pulgas, que había iniciado a las 00:00 horas". Y más adelante prosigue con la misma cantaleta del cero cuadrado: "Cuando el reloj marcaba las 00:00 horas, uno de los integrantes del grupo Oro Negro, que acompañó musicalmente a Paquita, hizo el anuncio oficial de la entrada de la interprete." Parece que el señor gacetillero anda mal de sus entendederas, ¿cómo puede hablar de 00:00 horas si éstas no existen? Empezar una cuantificación a partir de cero nos llevaría al absurdo resultado de que 0 + 1 es igual a 2. No existe la hora 0 (ni menos las 00:00 horas), como tampoco existen el año cero, el kilómetro cero y el grado cero. Intente localizar usted la hora cero en cualquier guacha (molleja en el caló chilango) y se cerciorará que ni en un reloj de arena aparece. Relacionado con el asunto de los números, don Tiburcio Luna le escribe a míster Nikito: "Entiendo que el menor de los números naturales es el 1, el primero de todos los números. Pero cierto cronista culinario opina: 'El 1 no es ciertamente el primero de todos los números, porque su antecesor es el 0'. Hace poco, en mi comedor, descubrí sobre la mesa una mosca. Dije: De acuerdo con el cronista, es la mosca 0. Llegó una más y dije: Es la mosca 1. Y luego apareció otra y dije: Es la mosca 2. Entró mi mujer y exclamó: ¿Qué haces ahí con tres moscas? Contesté: No son tres, son dos. Pero ella contó: Una, dos y tres. Y con el matamoscas mató a las tres moscas. ¡Ni la mosca 0 se salvó!"

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El Excelentísimo Señor Don Manuel Seco Reymundo, miembro de número (¿?) de la Real Academia Española, en su Diccionario de dudas (Espasa Plus), quien además, dicho sea de paso, sostiene la cretinada que el gramático debe realizar la "delicada labor de policía lingüística" (¡!), gime una linda engañifa calabobos. Repugiña que "Oaxaca. Nombre de una ciudad y un estado de Méjico. Se pronuncia /oajáka/, no /oaksáka." Su argumento produce agruras, tal parece que el rucailo solamente usa la cabeza para colocarse el bisoñé. El nombre del estado donde nacieron Benito Juárez y María Sabina –Antequera, en tiempos de la colonia- ni se pronuncia oaksáka ni mucho menos oajáka como él supone, sino simplemente Guajaca.
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¿Qué es un parteaguas? El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española no registra el término. Nikito Nipongo señala que el parteaguas, que algunos despistados e imitadores de muletillas verbales confunden con paraguas (ejemplo: En México se ha abierto un parteaguas.), "es la división climática establecida por la altura de una gran cordillera (similar a nuestras sierras madres) que separa a dos regímenes pluviales." Y a propósito de la palabreja, el periódico Frontera (1-I-3) menciona que el "coordinador de la Pastoral de la Salud de la Diócesis de Tijuana, Eduardo Ortiz Alonso, dijo que la suspensión de los documentos marca un parteaguas dentro de la relación migratoria de los dos países" (¡gulp!).
Otro que chantajea a los lectores, abonando con el término parteaguas el terreno de la desinformación, es el intelectual (in)orgánico Víctor Alejandro Espinoza Valle, secretario general académico del COLEF, quien desgalilla (Frontera, 6-VI-3) lo que a continuación copio: "Para García Marquez el siglo XX colombiano inició aquél año aciago. Fue el parteaguas de su historia política" (¡chetos con sabor a fresa!).


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El lunes 6 de enero de 2003, el lorocutor y periodista Daniel Serrano en su columna Artificios (Frontera) se aventó una mamadota que casi estuvo a punto de dejarme estéril. El batillo seguramente no tuvo con qué llenar su sección seudocultural y comentó esta bobada: "Hace un" (el adjetivo numeral un sale sobrando) "poco más de un mes visité al poeta Roberto Castillo en el cubículo que comparte con el otro poeta" (también el artículo el está de más), "Alfonso Cortés, en la UIA. Siempre me ha dado la impresión" (¿quién se la ha dado?; en buen español se dice: siempre he tenido la impresión) "de que cuando" (¿cómo que dequecuando?; la preposición de estorba) "Roberto y Alfonso se quedan solos" (en buen español se escribe: están solos), se hablan en verso... Seguramente, octosílabo o libre, pero verso." Pero, ¿qué le pasa a este señor blablador? ¿Acaso cree que los autores de elamoroso guaguaguá y de llanterío viven apolillados en los tiempos del Siglo de Oro español? ¿O los cree tan mecos como Memo Ríos? Ya me imagino que uno le dice a otro, con un tonito medio talalaila: -¿Qué día es hoy? –Jueves. –Pues me agarres los güevos y me los juegues.

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Provocando un retintín cómico el presidente Vicente Fox declaró, y con mucha formalidad, ante la presencia de los reyes de España, que Cristóbal Colón llegó a América en 1942, es decir cuatro años antes de la expropiación petrolera decretada por el entonces presidente Lázaro Cárdenas. Asimismo, Luis Carlos Sáinz, destacado antologador de fe de erratas, en la edición número 1504 del semanario Zeta, escribió que Juan Sandoval Iñiguez, (coma) nació el 28 de marzo de 1993 en el municipio de Yahualica de González Gallo, Jalisco..." O sea que el cardenal de Guanatos es apenas un impúber, de 10 años de edad, que todavía no puede entrar en los congales y deleitarse la pupila con los cacharros de las teiboleras, como lo hace el seboso diputado Pancho Cachondo.

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Vertedero de cretinadas

Apareció publicado en la "prestigiada" revista Día Siete, 115 (año 3, sin fecha), ejemplar gratuito que el periódico Frontera aventó de chéiser nomeacuerdo qué domingo, un artículo de Luis Humberto Crosthwaite, con el ribete de Bicicletas. El escritor tijuanense, autor, entre otros libros, de Idos de la mente, víctima de la obviedad y de la dictadura del kitsch, empieza su microtexto así: "Yo estaba en mi cama" (dispuesto a levantarme hasta que se me hinchara el ombligo. Siete y cacho de la baraña del día 11 de septiembre, hora de Tiyei). "Mi compadre Róber (cincho que se refiere al poeta –chinguetas- Roberto Castillo, alias el Lupus; quien, por cierto, en el elamoroso guaguaguá, confecciona metáforas perronas, como éstas: "la arritmia te desclocha el corazón", "el deseo te da rasquera en el alma", "cumplidora sirenita menstrual de mis pasiones"...) "me habló por teléfono" (en caló se dice me aventó un foneto o me echó un cable) "para decirme que encendiera la televisión" (en caliche se dice tubo, telera, teta de vidrio o caja de pendejadas). "Pregunté qué onda" (son sinónimos de esta expresión: qué pedo, qué pex, qué pedro, qué transa, qué birote, qué rancho, qué jais, qué pifas, qué bisnes, qué bisnieto, qué viznaga...) "y me dijo: 'Veras' (veracruz). "Okey, veré" (guacharé, licaré, tiraré lámpara, aventaré oclayo, zorrearé, clacharé...). "Encendí la tele y ahí estaban las torres" (los edificios, no las gemelas Torres), "desmoronándose" (haciéndose cuacha) "como si fueran terroncitos de azúcar" (¡azúcar!, gritó Celia Cruz). "Mi esposa" (mi guaifa, mi acople, mi ruca, mi jaina, la liona, la mein o, cursimente, como canta Fey: mi media naranja) "se levantó" (se refiere a la ñorsa Teresa Vicencio Álvarez, efectiva del CECUT, a quien Luis Humberto, más que a su talento, según borregazos de tertulios y estetas, le debe el ruido de sus novelas), "se bañó" (se chaguerió, se dejó caer la guara, se pegó un chanatazo...), "se vistió" (se garreó, se trameó...), "dijo: 'Qué feo' " (qué federal, qué federico, qué federuco, qué feis, culeis, qué gachupas...), "y se fue a trabajar" (camellar, tabanear, ponerle...). "Yo, en cambio" (me quedé tirando barranca, rolando la mona, pues, ¿cuál preocupación que no sean las mengambreas existenciales que uno se carga en la chompeta?), "durante varias horas" (un chinguero, un guato, un madral, un putero...) "no pude separarme de esas imágenes" (¿cuáles?).
Aprovechando sus meditaciones, el cuentista, y anclado al recuerdo de imágenes que sólo él sabe cuales son, dispara su fusca semántica y descarga estas palabras: "En las semanas siguientes" (¡cómo se tardó el bato!) "fue el tema de conversación" (¿qué cosa?) "en las cantinas y los billares de Tijuana" (por supuesto que no habla de los bulos del Bajío –verbigracia la Capirucha bar, el Mónaco, el Burro, la Potranca-, ni de los tugurios donde, peladamente, se conecta toda clase de arreglos, desde perico, crico, chiva y cacayacas). "A todos" (¿quiénes son esos todos?) "nos caía de madre la actitud" (¿cómo fue la susodicha actitud?) "del presidente" (preciso, en caliche) "gringo" (gabardo, gabo, gabardina, birote...), "había unanimidad en eso" (¿en qué?); pero nos cayó más de madre ser los primeros en sentir el resentimiento de los gabachos" (nel, los primeros en sentir el resentimiento de este pleonasmo sentimental fueron los mismos güeros; Croswaithe y su cuadrilla de literatos fueron los segundos o, con quebrada, los triquis, los cuadros, o los diegos, vaya usté a saber).
El méiker de Carmela y el rey..., en su nota de opinión, prosigue actualizando sus recuerdos y lamentándose, esencialmente, de la tardanza de los mortales fronterizos al cruzar pal otro saite (cosa que ya dijo con antelación, y poéticamente, su compa el Lobo Castillo Udiarte en El perro labioso: "...hacer cola en la línea / pa ir pal otro lado de compras / se vuelve un martirio de dos horas / o una eternidad de claxon / y agandalles por ganar un espacio."). Es común que uno pegué de gritos por motivo de la demora al querer cruzar pa Los; por la puta megalomanía, prepotencia, soberbia y paranoia de los entenados de Yorch W. Bush, pero, ¡Eureka!, el escritor norteño descubre que pedaleando taikas se alivia una madre el pedo del cruce: "Después llegaron las bicicletas para brindarnos un poco de alivio" (¡qué felicidad!)
Como ciertamente asevera Martín Romero, Crosthwaite, en vez de taconear para hacerse notar, debería echarle enjundia a su ramillete semántico y desbocarse a escribir hasta con las vísceras (si es posible con la guasaina bien parada, casi a punto chisguetear los mecates sobre el papel), y no caciquear el caló. Si no fuera porque en su artículo de marras usa nueve expresiones carabancholeras, más una repetición (caer de madres, gabachos, mala onda, migra, mamones, a la brava, estar cabrón, chamba y baica), y, además, en el supuesto de que se suprima el nombre de su autor, la perrada –que conoce de estos menesteres- pensará que se trata de un churro gacetillero eructado por Óscar Genel.
Al reconocido novelista (solamente en la elite cultural; pero ya es algo, -espetarán los lisonjeros gratuitos), no le caería nada mal tirar un rol por los rumbos de los arrabales tijuanenses; aprendería bien el caliche, por ejemplo, podría visitar a los jomles del puente de la Buena Vista y aventarse con ellos unos chatos de zoyate adulterado; darse unos flamazos de tlacote o margayate con los trashers de la Santa Rosa; pajueliarse unas rayas de güiri con los jomis de la Jardín; meterse una madre de carga con los tecatos del Grupo México o fletarse unas ruedas de éxtasis, cotorreando con los chalinillos de Playas. Las cátedras de toda esa pelusa le ayudarían bastante para que se reivindique con el "prolekult". Y así, como contrapartida, el escribano introduciría a toda esa perrada en su mundo "vallejiano"; para que su consigna que reza: "chingue su madre el que no lea a Vallejo", no infecte la dignidad de cholos ignorantes. Asimismo, reducir a caricia la fea cachetada que don Jorge Munguía Espitia, sedicente "crítico literario" que, semana tras semana, amontona confituras en la revista Proceso, donde deja caer esta cascada de babas, producto de su ignorancia, queriéndonos hacer creer que una perra embarazada es capaz de parir lechones: "Las novelas y cuentos de Luis Humberto Crosthwaite recuperan las maneras de vivir, comer, beber, cantar" (vivo de tres animales..., ta-ra-rá), "amar y morir" (amar y mamar, que el mundo se va acabar; calaqueando como los caguamos, es decir, arriba de guayabo, o cuitiar bien pasado, por picarse la venada con una erre, hasta el culo de chiva pura, traída de Badiraguato, Sinaloa) "de los de abajo" (¿no serán "los dos de abajo"?; y dicho sea de paso, Alberto Rojas, El Caballo, produjo una peli con este rubro). Y la chercha aduladora de míster Munguía no para ahí; el "minimalista" chilango, desconocedor -tergiversador- de la realidad fronteriza, y casi a punto de quemar incienso de violetas africanas, se hincha de pasión efímera (que, por cierto, le es ajena), deja caimán esta otra tomadura de pelo: "La gran fidelidad lograda es producto no únicamente de la imaginación y el oficio, sino de la actitud del escritor que lo ha llevado a estar en permanente contacto con obreros" (¡sí, señor; los trescientos sesentaicinco días del año lo vemos en las afueras de las maquiladoras de la Mesa de Otay, agarrando cura con los explotados proletarios), "emigrantes" (¡sí, todos los paisas y pollos, arremolinados desde el Cañón Zapata, en la Líber, hasta la Dairy Mart, en San Ysidro, saben quién es Luis Humberto!), "cholos" (ya casi no hay; los que quedan ya los acaparó Manuel Valenzuela, el cachorro de Jorge Bustamante, por que están en vía de extinción; iguanas que la vaquita y la totoaba), "cantores" (el único que lo conoce es el panzón Gume, porque los de la Plaza Santa Cecilia ni fu ni fa), "prostitutas" (deben ser las putillas incultas que desprestigian la literatura con sus diletantismos panocheros al abortar galimatías, porque las paraditas del Cagüilón ni en el mundo lo hacen) "y drogadictos de la frontera" (claro, empezando por los tinacos, mocochangos, tacheros, chemostriles, artanes, captagones, robotriles, reinos, morisquetos, jaiporrones, cocodrilos, peyoteros y un longo etcétera de locochones, sin contar a los saicos que ya se quedaron encaramados con tanta mierda). Al bato, nomás le faltó mencionar los pulmones y mayates (¡ah, y los padrotes!, olso).
La esponjosa mafufada que, en horas de pereza mental, fragua el pillo de Jorge Munguía Espitia no es más que una cretinada tendiente a embaucar mirones. Este mampirri, o ignora la realidad, o bien (mejor dicho mal), pretende cambiar cacahuates por lingotes, cuando afirma que la narrativa de Crosthwaite recupera las maneras de vivir, comer, beber, cantar, amar y morir de "los de abajo" y que su "actitud" lo ha llevado a estar en permanente contacto con obreros (¡jaja!) y emigrantes, campesinos, cholos, cantores, prostitutas y drogadictos (no sabe, el güey, que Luis Humberto es ajeno a toda relación con clica de nivel macuarro; a no ser que se refiera al "contacto permanente" que el escritor tijuanense tiene con su chacha, a la que obliga a llevar uniforme y cofia; igualamas como vestía doña Manuela, la angorita asesinada por los niños Carlos y Raúl Salinas, allá por la mitoña de los cincuenta).
Tocante al artículo que escribe el jósband de la chipocluda del CECUT (la Bola para la perrada) en la revista Día Siete, y sin desdeñar su contenido, del texto transcribo, de nueva cuenta, las siguientes expresiones que se leen así: "A todos nos caía de madre la actitud del presidente gringo" (sic); "pero nos cayó más de madre ser los primeros en sentir el resentimiento de los gabachos". Del texto se advierte un mal uso del caliche, y me dejo mamar la bichora si acaso, estoy equivocado, pero creo que estoy en lo correcto cuando digo que "caer de madre" no corresponde al buen parlar vulgar. Pregunté a varios vatillos, trineados en el birote del argot, que cómo se pronuncia la locución -doblemente- subrayada. ¿Es correcto pronunciar "me cae de madre"? ¿Estoy pronunciando mal cuando digo "me cae de a madre?" -Nel, ése, usted ta bien al decir "me cae de a madre". –Esa es la chida. -Ta mal decir "me cae de madre". Y el significado, jom, hasta el batillo más fresa lo sabe. No necesita checar tumbaburros, carnal.
Por si las flais, me dejo irineo con un compa que se ha dedicado, por añales, a pepenar lunfardos y cuando llego a su chante, en caliente, me saca un lexicón que consulto, topándome con estas palabrejas:
Caer de a madre. Cuando alguna persona, cosa o acción no es del agrado de uno. Cuando algo molesta, enfada, repugna o causa asco. Significa que no hay empatía, que no se soporta o tolera determinada situación o individuo. Son sinónimos caer en la punta de la reata, caer en la punta de la gáver, caer en la punta de la bichora, caer en la punta de la macana, caer en la punta de la ñorga, caer en la punta del chorizo, caer en la punta del pico, caer en la punta del pito. También indica juramento o protesta de decir verdad, ejemplo, ¡me cae de a madre que es la pura neta!
¿Y el lexicón calichero cómo define el vocablo madre? Así merengues:
Madre. Esta palabra puede utilizarse para mencionar cualquier cosa, omitiéndose el nombre de la misma, por ejemplo, el morro se le partió el queso a esa madre. Puede referirse a un instrumento de medición que estima en abstracto y de forma genérica cantidades y magnitud, ejemplo, ¡móchate con una madre de pisto! Puede indicar sentido de negación, inconformidad, rebeldía u oposición, ejemplo, ¡pura madre que te creo, bato! Denota gusto, agrado o conformidad ante algo bello o placentero, por ejemplo, ¡este cantón está a toda madre! Expresa carencia de valor o calidad, ejemplo, ¡este jale vale pa pura madre! Puede expresar hartazgo, fastidio o intolerancia, ejemplo, ¡ya estoy hasta la madre de mi ruca! Estado o condición de borrachera o intoxicación, ejemplo, te pusiste hasta la madre con el pisto. Puede referirse a una ofensa o expresión soez, remitiendo la invocación al ámbito genital, por ejemplo, ¡vete a chingar a tu madre!
Algunas acepciones ya se encuentran registradas en la vigésima segunda edición, 2001, del mamotreto de la Real Academia Española. Y continúo espulgando el diccionario calichero:
Ahogaperro. Pan bolillo, llamado también birote. Sinonimo: pancho.
Brincado. Persona que se interna de manera ilegal –sin documentos- a los Estados Unidos de América * Indocumentado. Son sinónimos: pollo, mojarra, paisa.
Caja de los pedos. Ano, trasero, glúteos y aveces el estómago. Sinónimos: cacharro, toliro, diofun, tepalcuanas, ñeras, nachas, nailon, pedorro, reboyín, asterisco, fusca parralera.
Chango descalabrado. Menstruación. Sinónimos: sangrona, jamaicona, rusa.
Diente. Cifra numérica de dinero que representa el valor de diez mil dólares o diez mil pesos, y a veces simplemente diez. Es analogía por deformación. Sinonimo: diego, daime.
Encanelado. Cigarro de mariguana mezclado con cocaína.
Felpar. Morir, expirar, acabar, consumir. Sinónimos: calaquear, cuitiar, chupar faros, pirar.
Gorupo. Interés monetario que debe cubrir el deudor por concepto de algún préstamo.
Hacer de chivo los tamales. Cometer infidelidad conyugal. Lo mismo que poner los cuernos.
Irse al baño. Abusar, aprovecharse de la confianza, hurtar o quedarse con algo de forma maliciosa. Son sinónimos: pegar un batazo, capuchinear, troquelar, tumbar, bañar, quemar.
Jiruto. Desnudo, sin ropa. Sinonimia: bichi, bichicori, encuerado.
Kikiriquí. Cigarro de mariguana. Es una variante de gallo, por ser onomatopeya del cacaraqueo del marido de la gallina. Sinónimos: queto, gallardo, flais, flavio, son, chubi, churro, lloga.
Licar. Mirar, observar. Sinónimos: guachar, zorrear, catotear, dar tinta, tirar la zorra, clachar.
Mocochango. Pegamento o resistol tóxico que se usa para drogarse. También el que lo inhala. Son sinónimos: chemo, chemostril, chocomil, chocomilero, activo.
Nalguearse. Presumir, ufanarse, creerse mucho. Son sinónimos: pararse la nalga, estrilar, pararse el taco, hacerla de pájaro nalgón, tirar aceite, madrearse, echarle mucha crema a los tacos.
Ñasco. Anciano, viejo, vetusto, anticuado. Sinónimos: vetarro, ruco, pasitas, momia.
Ojo de payaso. Recto u orificio anal. sinónimos: ojo de cochi, ojo de pollo, reboyín, asterisco, pisada de coyote, donde te remolinea el cuero, donde ronca el sapo.
Poner rata. Traicionar, tender una trampa, delatar o acusar para obtener dispensa sobre un acto ilícito al proporcionar la información. Son sinónimos: cuatro, balconear, poner el dedo, dedear.
Quinta. Mujer virgen, no por santa sino porque aún no tiene relaciones sexuales. Se usa más en diminutivo, quintita. En masculino equivale a virginidad, ejemplo: la jaina ya se mutiló con el quinto. Sinónimos: Chérry, nuevecita, tapada.
Retinto. Fuga, huida, marcha intempestiva. Forma la expresión pegar el retinto. Sinónimos: salir chicoteado, salir juido, salir por pierna, chisparse, abrirse, desafanarse.
Seis-seis. Homosexual activo y pasivo, a la vez. Es decir, el que penetra y luego es penetrado. Sinónimos: mayate, soplanucas, mayugas, mayéstic, mayarca, caquino.


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