Crítica de literatura contemporánea.

Saturday, July 19, 2003

Pateando la sintaxis y otras mengambreas II


Si se examinan algunos contenidos informativos de la actividad periodística local, el lector curioso y de mediana cultura, sin meterle mucho seso al birote, encontrará en artículos, notas y reportajes de la prensa escrita una magra verbalidad opuesta a la inteligibilidad de la prosodia, una ausencia de coherencia lingüística, una redacción estulta y una gramática descompuesta, desarticulada de sintaxis, semántica y morfología. Como prueba de lo que digo, basta con citar unas cuantas parrafadas (se recomienda ingerir algún antivomitivo antes de chuparse los bodrios que continuación paso a espulgar).

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En el rotativo Frontera (29-IX-I), Luis Adolfo San al escribir su articulillo masculla un terminajo que equivale a una vil mariguanada: "Con una inversión de 90 mil pesos, producto de una dacion, se efectúa la remodelación de las oficinas auxiliares de Recaudación de Rentas en la Vía Rápida para hacerlas más funcionales". Oiga, don San, ¿qué vacilada es ésta? No se dice "remodelación"; usar esa palabra es una gilipollez tremebunda. Lo correcto, si usted lo quiere aplicar al buen parlar, cosa que a mí me vale madre si lo hace o no, es remozamiento. Ese cretinismo malinchista de "remodelación" déjeselo al jamaicón de René Tamayo, que al igual que el terminajo está para la basura.

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Con ganas de desprestigiar el periódico donde chambea, la señorona Kenia Rojas, mientras menea su toliro al ritmo del teclado, hila las siguientes barbaridades sintácticas: "Un total de ocho nuevos medicamentos de libre venta llegaron a Tijuana procedentes de Canadá " (¡aja!, se bajaron de la burra y agarraron sus maletas rumbo al tango), "los cuales contribuirán a la economía mexicana" (así lo declararon a la prensa los susodichos medicamentos) "por ser de bajos precios". (Frontera, 29-IX-1).
Doña Kenia, antes de entrarle a los mejoralitos y demás cacayacas, mejor debería curarse la fílipa ignorancia que se carga; da pena ajena la forma en que pretende acomodar la sintaxis (ha puesto la carreta delante de los caballos). Corrijo su desparpajo, vindicando la coherencia que merecen tener las palabras: un total de ocho medicamentos nuevos..., en vez de un total de ocho nuevos medicamentos... Un adjetivo, a no ser que experimente el fenómeno de la sustantivación o nominalización (por ejemplo: "anoche me coché a una ruca vieja, por "anoche me coché a una vieja"), no puede determinar a otro adjetivo. El adjetivo siempre expresa un concepto dependiente de un nombre, de algún ente, de algún objeto. Y repito, a no ser que se convierta en sustantivo, no puede tener existencia independiente porque exalta cualidades o características de los nombres propios o comunes. (Pero usted no se agüite, ruca, hasta los de la escuela Carlos Septién García cometen esos rebuznos).
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Hasta los fenómenos naturales quieren ir a la escuela, aparte de ser deportistas. Neta, así lo publicó Frontera (30-VIII-2): "Un estudiante cayó fulminado por un rayo cuando iniciaba un partido de futbol con sus compañeros" (¿quién lo iniciaba, el estudiante o el rayo?) "en los patios de la Escuela Secundaria número 16, 'Carmen Sedan', cuando se registraba un aguacero." (Mamá lluvia y papá tormenta le dijeron al buqui aguacero que se registrara en la escul y estudiara pa que no fuera un burro como su tío chapuzón).

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Estos son algunos desparpajos lingüísticos que a manera de encabezados, títulos o ribetes, adornan las páginas de los periódicos locales:
, Frontera, 16-VII-1). (¡Pobre arbolito!, si ya nació torcido, ta muy cabrón pa que se enderece; ¡ni que fuera de hule!).
, Frontera, 1-IX-1. (El bato, después de haberle dado kíler al número cabalístico, declaró que si el seis y el cinco no se ponen truchas, también a ellos les va dar cran; el buen Pitágoras, sabedor de la noticia, de seguro está revolcándose de muina en su tumba). , Frontera, 29-IX-1. (De sus respectivos cordones umbilicales, los plagiarios fueron enchufados a los tomacorrientes de alto voltaje; ¡pa ver si así escarmientan, los culeros!).
, Frontera, 29-IX-1. (Con razón, ahora entiendo porque hasta los culones andaban envalentonados; si el puto miedo estaba amarrado y no andaba en burro).
, 15-VIII-2. (Con tanto vándalo en la ciudad es posible que esa fémina corra el riesgo de ser víctima de algún secuestro o violación).
, Frontera, 26-XI-1. (¡Pobrecitos!; y yo que creía que los policías no tenían alma).
, Frontera, 15-VIII-2. (El tal Oliver cuando le pidieron las nachas, solamente aflojó una extremidad superior).
, Frontera, 16-VIII-2. (Y el chavalo les contestó a sus donantes: ¡yo pa qué chingaos quiero más años encima de mi calaca; si lo que ando buscando es la fuente de la eterna juventud, cabrones!).
, Frontera, 24-VIII-2. (A estas alturas, ese pobre güey debe de estar recibiendo terapia sicológica o, si su caso es más crónico, ha de estar recluido en un pabellón siquiátrico).
, Frontera, 24-VIII-2. (El estival, saltó de sus repechos, lanzó un rugido y se convirtió en criminal).
, Frontera, 30-VIII-2. (Sí, los llevaba para su casa).
, Frontera, 24-VIII-2. (Los que no tienen ni en qué caerse muertos, como Sancho Panza, viajan en burro).
, El Sol de Tijuana, 11-XI-2. (Se elevarán tanto que a la estratósfera podrían llegar).

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El gacetillero Abraham Nudelstejer, colaborador del tabloide Frontera, mientras se devana los sesos mandando al carajo lo poco que le queda de raciocinio, nos avienta (16-VIII-2) la siguiente gracejada: "El joven que mató a dos estudiantes de una preparatoria localizada al Este del Condado de San Diego pasará los siguientes 50 años de su vida en prisión de acuerdo con la sentencia dictada por un Juez de la Suprema Corte de esta ciudad." (Ansina mesmamente, después de que el morro chupe faros, y una vez enteradas las autoridades penitenciarias de que el chaval en cuestión ha reencarnando en una de tantas bestias mortales, tendrá que ser remitido nuevamente al tari para cumplir con el resto de la condena pendiente).
El tal Nudelstejer, que mejor debería apellidarse Tejedordenudos (irracionales), vuelve a hacer de las suyas en una nota colorada que el mismo pápiro saca a luz el día 30 de agosto. Habla, mediante escritura retorcida, acerca de un asaltabancos del otro saite que el FBI no ha podido tronar. El des(informador) no repara en darle patadas a la cordura; son moquetes de una cojudez extraordinaria, y guache el lector que no exagero: "El sujeto es descrito como un hombre (¡órale!) de 1.80 centímetros de estatura" (es decir más pequeño que una cucaracha de alcantarilla), 75 kilogramos de peso" (etcétera, etcétera).

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Y que vivan los pleonasmos, las cacofonías y la rebuznancias, al cabo que no hay vida después de la muerte. Y échese usted a la uña, lectora o lector, las siguientes quincallas gramaticales, abortos de irredentos párvulos de la (in)comunicación: "En tanto que en la Revolución la Policía Turística cerró las calles de acceso a la Revolución para que el desfile se desarrollara con fluidez..." (¿de cuándo acá los desfiles se desarrollan?). (Luis Adolfo San, Frontera, 18-VIII-2). Aquí va otro: "Los manifestantes golpearon los autos policiales mientras el gas flotaba en el aire" (¿y en dónde más puede flotar que no sea en la sustancia primigenia de la que hablaba Anaximandro?). Tan variada que es la lengua, y este güerco aventando chisguetes de repeticiones.

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¡Alerta, pelusa! Baja California ha dejado de ser una entidad federativa de la república mexicana. No sabemos si forma parte del vecino país gabacho o si es un estado asociado del mismo o una nación independiente. Lo anterior se deduce de una chercha, responsabilidad de Zulema Flores, que publicó el periódico Frontera el 24 de agosto de 2002: "En Baja California disminuyeron los incendios forestales este año, pero en el país se han incrementado en un 30% en comparación con el 2001" (¡coñetas!).

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Gerardo Franco Ortiz, también articulista del Frontera, al igual que sus compinches, no tiene empacho en tratar a coces la prosodia. Desde Chicali despotrica sobre la sintaxis con esta befa, (la cual sintetizo para no hartar al leyedor): "...los agentes de la DSPM abusan de sus funciones." (¡qué destino tan perro les ha tocado a estas pobres fulanas!; sino fueran tan abnegadas ya les hubieran puesto un hastaquí a esos pinches chotas, y más pronto que lo que canta un gallardo ya estuvieran pegando de gritos ante Derechos Humanos por tantas vejaciones y maltratos). ¡Ah!, y por si fuera poco, el encabezado de su nota es una grosera afrenta a la concordancia de accidentes gramaticales y un insulto a las letras minúsculas: "Aumenta quejas contra la Policía Municipal". (30-VIII-2).

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El señor Guillermo Prieto, al confeccionar sus malabares lingüísticos en un gazapo que publica el periódico El Sol de Tijuana (11-XI-2), no se dio tinta que, al mismo tiempo que escribía su nota reporteril, le practicaba al juez Baltasar Garzón la famosa operación jarocha. Pues resulta que por un nimio error gramatical, el tocayo, por doble partida, del autor de La musa callejera, le cambió el sexo al insigne juzgador gachupas; y su transformación de hombre a mujer se advierte enseguida: "con motivo de la visita del EZLN al Congreso de la Unión, el ex regente (se refiere a Manuel Camacho Solis) ponía énfasis en exactamente lo contrario de lo que ahora el grupo guerrillero le responde la juez Baltasar Garzón."
Señor Prieto, el enjuiciador de Pinochet (o "fiscal supremo" como lo bautizó Miguel Angel Granados Chapa, o el "payaso fascista", según el mote dado por el sub Marcos), podrá ser lo que usted quiera, putete, jotolón o trasverguis, pero las palabras o semillas semánticas, como aseveraba el mimado de Televisa, Octavio paz, merecen respeto: no se dice la juez sino la jueza.


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A otro batillo de nombre Miguel Ravelo, que también figura como escribidor del periódico El Sol de Tijuana, por no emplear adecuadamente la coma se le hacen engrudo los adjetivos. Tremendas trompadas le asesta al lenguaje en una nota reporteril que lleva por título Y la luz se hizo (11-X1-2), eso sin contar el escaso conocimiento que tiene de Tijuana (deberían nominarlo candidato a cronista de la ciudad). Sin permiso del editor, reproduzco el primer párrafo de su charamusca: "El encabezado del artículo no tiene referencia con la aventajada que le dieron a la Comisión Federal de Electricidad los propietarios de las discotecas de la Plaza del Zapato" (entonces, ¿para qué pone dicho encabezado?), "al igual que hay muchos otros negocios de todos tamaños dispersos por toda la ciudad..." (todos esos "tamaños" están tan "dispersos" que casi es imposible que uno los encuentre). Además, sépase que en la "Plaza del Zapato" no existe ninguna "discoteca"; como su membrete comercial lo indica se trata de un centro comercial donde se encuentran changarros dedicados a la venta de calcos, en su mayor parte. Cabe aclarar que colateralmente ubicado -en vecindad- a la citada Plaza del Zapato, existe un centro comercial (plagado de restaurantes, bares y cantinas, además la semántica no permite llamar a estos congalillos "discotecas"), denominado Plaza Fiesta, donde cualquier pinacate, con unos billetes en el bolsillo, puede ponerse una borrachera acéfala.
Ahora bien, si el señor Miguel Ravelo quiere hacernos creer que la "Plaza del Zapato" es lo mismo que la Plaza Fiesta, peca de ignorante o mentiroso. Sin embargo, creyendo que los pericos maman y las gallinas escupen, hagámonos guajes y aceptemos que así sea. Lo que sí merece atención es la forma tan estulta de cómo maneja la conjugación de los verbos; confunde feamente el presente indicativo con el pospretérito de modo indicativo y el pretérito de modo subjuntivo con el pospretérito de modo indicativo: "Pero esto sería (es) algo que debieran (deberían) investigar las dependencias federales respectivas" (¡me cago en Andrés Bello!).

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Al leer uno de los subtítulos que adornan la portada de la Revista Día Siete (128), los ojos se nos ponen como culo de fariseo. Los redactores de dicho fancín, más ocupados en devorar camotes que cuidar la estructura sintáctica, sin la menor vergüenza, ningunean las oraciones en voz pasiva cuando escriben catapixias como éstas: "Anorexia: el desorden por todos tan querido". Se salen del camino de la cordura, pues el complemento agente (por todos, y que se identifica por llevar siempre antepuesto dicha preposición –por- ), en las oraciones construidas en voz pasiva, necesariamente, debe quedar colocado al final del sintagma, o sea de esta manera: Anorexia: el desorden tan querido por todos.
El señor Jorge Zepeda Patterson, machín rin de la revista en comento, al avalar ese tipo de incongruencias se está pegando un quemadón de bato sarreado (o, ¿no le estarán tomando el pelo los redactores, haciéndole creer que son chichos en la machaca escritural cuando apenas son buenos para garabatear en rango inferior que un chofer de calafia?).





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Tal parece que los cabeceros, redactores y correctores del periódico El Mexicano duermen en sus laureles. Orgullosamente apostillan el título de "PRONÓSTICO DEL TIEMPO" para referirse al reporte del clima. Y es que confunden el concepto temperatura con el vocablo tiempo, siendo que son totalmente diferentes. Otros que también se amparan en este desmán lingüístico son los blabladores de notas informativas del canal 12 (Televisa). Pasaditas las diez de la noche –diariamente-, el señor Fernando del Monte, muy majo, parlotea: "A continuación el estado del tiempo con el capitán fulano de tal." Nadie respinga, nadie corrige; aceptan sumisamente la incongruencia hasta convertirla en costumbre tonta. Y así se repite como hábito errático. Tal es el caso de Héctor Javier González, quien sin el menor pudor denigra la inteligencia de los lectores contando chistes trillados en el periódico Zeta: "Por ejemplo, en un reloj se podrá tener Internet, estados del tiempo en distintos países y regiones. También mapas detallados". Puedo seguir mostrando todo un rosario de desatinos, pero mejor que ahí muera la cosa.

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Causa horror la forma estulta de redactar notas periodiqueras. Merodeando por las páginas de Frontera me topo con este mongolismo prosopopéyico, patochada de Said Betanzos: "Agentes de la Policía Ministerial detuvieron a dos personas acusadas de asesinar a una joven de 18 años, a quien el 13 de enero de este año las autoridades encontraron sin vida en un cañón del fraccionamiento Colinas del Sol." ¿Y cómo esperaban encontrarla? ¿Vivita y coleando?

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Doña Juanita Jiménez Preciado, en su sección chismográfica titulada Diorama en el Jet Set Tijuanense del periódico El Mexicano (5-I-3), labra una noticia de desquiciante sindéresis que atenta contra la sintaxis. Va como muestra la siguiente margarita: "Raquelito Arreola" (¿qué pasó con esa igualdad de géneros?, ¿qué no es Raquelita?) "fue atacada por una feroz" (¡grrrrr!) "neumonía que la postró en el Hospital" (¿porqué con mayúscula?; además, ¿en qué lugar del hospital postró esa terrible bestia llamada neumonía a la jainita de marras?; ¿en la banqueta, en el pasillo o en el parkeadero) " luego de su regreso" (en buen español se escribe: luego de regresar) "de República Dominicana, a donde asistió a la convención mundial de LAUBACH" (¿quién?, ¿la feroz neumonía o la Raquelita?), "organismo que apoya la Educación para Adultos" (¡porqué carajos otra vez mayúsculas!), que muy buenos resultados ha dado en Tijuana" (¡sí, cómo ño!).

Éktor.

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