Crítica de literatura contemporánea.

Friday, July 25, 2003

Vertedero de cretinadas

El director de la COPARMEX, Ignacio Calderón Tena, jugándola al periodista en una columna titulada Casillero (Frontera, 30-VIII-2), y como buen fraguador de disparates que es, se avienta al ruedo con la nota estercolera II Informe de Gobierno. El empresario metido a plumífero inicia su bodrio con este churro: "El próximo domingo se llevará a cabo la ceremonia del Segundo Informe de Gobierno del presidente Fox, evento que ha generado diversas expectativas de los distintos partidos políticos y sus líderes."
-¿Qué quiso decir el ruco? –me pregunta la masajista que está a mi lado (un relingo que acaba de obtener su título de licenciada en sicología y que le tiene sin cuidado la forma de ganarse la vida). -Orita lo averiguamos –respondo, mientras le doy un chato a la caguama que mandé traer con el chaleco que camella de siquiúriti en el tanichi.
El representante de los patrones –le digo a la jaina- no sabe lo que escribe. En primer lugar, confunde el acto de informar casi con una misa, o sea una forma de culto; que es la acepción exacta del término ceremonia. En segundo lugar, dicho evento no es tal, ya que no ha sucedido, ni ha ocurrido, ni tampoco se ha llevado a cabo. Por tanto, se advierte que como hecho potencial sí podrá generar las diversas expectativas (las que en ningún momento menciona), pero, repito, el mentado informe aún no sale de la boca del preciso de la República.
El paladín de los hombres del biyuyu, además, lanza esta vil cuchufleta lacayuna: "Confiemos en un informe realista y objetivo" (jajá) "que nos presente una radiografía del país" (¡para qué coños queremos una radiografía!), "pero sobre todo que nos dé a conocer las perspectivas para el futuro inmediato (sic)." Qué entelequia tan difícil de digerir.
En líneas postreras de su chuchuluco, y comportándose como todo un Torquemada, nos condena al fuego eterno: "Estemos pendientes de este Segundo Informe de Gobierno y escuchemos con atención lo que nuestro mandatario nos debe informar; es una obligación ciudadana conocer lo que el líder de nuestra comunidad nos tiene que informar" (y aunque no quiera, es obligación constitucional), "no hacerlo es un grave pecado de omisión" (¡cataplop!) que nos hará (coma) cada día (coma) menos ciudadanos y menos mexicanos" (¡sopas!).
¡Momento, momento! Más respeto para los gobernados. ¿Por qué ese léxico monárquico y clerical! Aunque sea en teoría, nuestro régimen de gobierno es republicano, federal y de representación democrática; no nos gobierna ningún rey, sino un presidente que es titular o depositario del poder del pueblo (artículos 39 y 40 de la ley suprema); y éste, sí es el verdadero mandatario. El tlatoani guanajuatense es un Siervo de la nación. Y si vemos-escuchamos, o no, el multicitado informe, ese es pedo estrictamente nuestro, y nadie nos tiene que venir a pergeñar que, en el supuesto de no hacer tal cosa, cometeremos un grave pecado y seremos menos mexicanos de lo que ya somos. Qué tontería tan estrafalaria. -¿De qué guarumo fumaría el ruco? –vuelve a preguntar la sobadora. -¿Pelirroja, sinsema, guayabita, vara de Tailandia, Acapulco gold o cola de borrego?
El director del Club de los Patrones debería maliciarla, antes de tirarse a escribir ese cuajo dislates y cacarear santurronadas pueriles. Tal vez ignora que su actual mandatario, cuando era aspirante al trono del imperio mexicano, y encontrábase el Zedillín Coyoyayo escupiendo el micrófono en el palacio legislativo, dizque pronunciando el informe correspondiente al uno de septiembre de 1999, el señor de las botas de charol no tuvo empacho en desafanarse del recinto legislativo y manifestarle a los periodistas que se chispaba de allí porque "tenía mejores cosas qué hacer."
-¿Quieres que recorte la nota? –me turiquea la morra del báry champú.
-Nel, hay un compa que es piñatero y necesita el papel pa su jale. –Mejor, pásame la birria, y juguemos a las adivinanzas. –Ta bueno. –Suelta la primera.
-Es rico, peludito y está escondido.
-El diofun o el yorisnegüi.
-No, el ingeniero Osama Bin Laden.

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Para que no estrilen los persignados y formalistas, utilitarios y partidarios del buen léxico, debo advertirles que, también, nuestro presidente de la república parla de manera calichera. En términos del caliche les habló –en febrero de 1998- a los reporteros de la agencia Reuters; lo cual dio a conocer el periodista René Villegas en A.M. (27-II-98), y que a continuación copio: "Lo que yo vendo es un producto irrefutable: soy honesto, trabajo un chingo y no soy tan pendejo" (sic). "Hay un cabrón en el país que se llama Marcos, que tiene el dedo en el gatillo" (sic). ¡Sí, en el país que se llama Marcos, un poco retirado del país de José Luis Borgues!
Dicen algunos cuestionadores que Fox habla caló por que todavía es un chamaco que quiere resolver los problemas en quince minutos. Y arguyen: ¿qué no vieron cómo lo chamaqueó Fidel Castro cuando tronó el pedotote de la Cumbre de Monterrey, pidiéndole al jerarca cubano que no asistiera al guateque? Pero el argot no tiene la culpa; son las declaraciones del titular del ejecutivo federal las que motivan la burla social. Como cuando manifestó –sin usar lenguaje slang- que María Félix fue una promotora de la transición democrática y que Kioto era Koito o Kotio.

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La noción de artista (como productor o trabajador cultural), en algunas mentes estrechas se traduce en el estereotipo de haragán, y la cultura como simple entretenimiento para olvidar penas y sufrimientos. El ser que produce cultura es, ni más ni menos, habitante del mundo de la ociosidad. El pintor, el poeta y el músico, por señalar sólo tres ejemplos, son personajes que viven despreocupados, inmersos en el hedonismo y defendiendo la pasividad que les otorga la pereza.
Ellos no le rinden culto al dios trabajo, son vanos, alegres, nihilistas, excéntricos y ajenos al sacrificio. Son, pues, antipragmáticos ajenos a la lógica empresarial, bufones dedicados a brindar recreación y espectáculo; cómplices del esnobismo y la frivolidad, o como apunta Pascal: dioses venidos a menos.
Bajo esta concepción ingrata están catalogados los artistas y, por antonomasia, el quehacer cultural en la conciencia del señor Jesús González Reyes, quien roe el hueso de presidente municipal de la ciudad de Tijuana. Prueba de su ignorancia es el monstruoso desatino que soltó en rueda de prensa (Frontera, 16-VIII-2), momento después de que los miembros de la junta de gobierno del IMAC rindieron protesta: "Vamos a fomentar las actividades culturales porque es parte de la vida misma, no todo puede ser trabajo, sacrificio y preocupaciones" (pero, ¿conqué ojos, divina tuerta, se van a promover, si en México se destina menos del .05 % del PIB a la cultura, cuando la UNESCO sugiere que sea como mínimo el 1%?).
Así que, Rael Salvador, Óscar Ortega, Alma Delia Martínez, Martín Romero, Rubén Vizcaíno, Ángel Norzagaray, Úrsula Tania, Alfonso René Gutiérrez, Gabriel Trujillo, Víctor Soto Ferrel, Francisco Morales, Raúl Rincón, Lucila Villa Pérez, Luis Humberto Crosthwaite, José Plazola, Edward Coward, Jaime Chaidez Bonilla, Armando Gume Vidal, Heriberto Yépez, Adolfo Morales Moncada, José Hugo Sánchez, Roberto Castillo Udiarte, Alfonso García Cortez, Leobardo Sarabia y demás fauna cultural, sabedores de su oficio, tengan muy presente lo que ha dicho el presidente de Tiyei: su trabajo no es trabajo y el montonal de horas que dedican a su labor -de articular elementos estéticos y elaborar disertaciones literarias relacionadas con Poe, Rilke, Darío, Emerson, Plath, Machado de Asiss, etcétera-, no representan esfuerzo, sacrificio y preocupación. Además, apelen a la comprensión vital de no olvidar, como lo ha descubierto el alcalde de Tijuas, que "las actividades culturales son parte de la vida misma" (¡ajúa!).

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En la Enciclopedia Microsoft Encarta (2002) se encuentra la ficha de Rosarito, Baja California, donde se lee la memez que a continuación transcribo: "Rosarito, ciudad mexicana situada en el estado de Baja California. Se localiza a 10 m (sin punto) de altitud y a 28 km (sin punto) de Mexicali, la capital del estado. La ciudad es considerada un centro turístico" (no se considera; lo es) "de la costa del Océano Pacífico" (ahora resulta que el Océano Pacífico tiene sólo una costa), "en donde se encuentran playas de agua tibia" (ajá, y salada, también; quisiéramos ver a los responsables de esta idiota información pegándose un chágüer en pleno mes de diciembre), "numerosas albercas" (¡simón, no les alcanzaron los dedos de las ocho patas para contarlas!), "aeropistas para avionetas" (de narcos y clandestinas, de seguro), "lugares de hospedajes" (como carros abandonados, yongos, picaderos y hoteles cinco estrellas) "y varios campings en los que se admiten caravanas" (¿de camellos?). "Sus aguas son apacibles y puras" (con excepción de los residuos tóxicos y de unos cuantos cerotes que zurran los bañistas), "tranquilas y coloridas" (sí, lalauti, dijeron los indianos a los tripulantes del galeón de Manila, y de todos colores, como la charra del pajarito de mil colores, el que se convirtió en excremento cuando lo vieron); "tiene, además, anchas playas de arena fina y dorada" (que se confunde con el oro), "con una pendiente muy suave (¿?) y oleaje regular" (¡no tienen madre pa las cretinadas!) "La Comisión Federal de Electricidad construyó una planta termoeléctrica" (denominada Benito Juárez y que, a estas alturas, es un terrible foco de contaminación y una espinita en el mofle para los ecologistas) "con una capacidad de 28 millones de litros de agua y con una potencia de 307.000 kW." (¡vaya, ahora sí le colocaron el punto a la abreviatura!; nada más que la ve doble –no doble u- aparece con mayúscula). "Contigua a la termoeléctrica se inauguró en 1969 una planta desalinizadora" (mentira) "de agua de mar" (estas cuatro palabras sobran), con una capacidad para potabilizar 28 millones de litros al día" (¡sí, señor, exactamente la misma cantidad de la termoeléctrica!). "Gracias a la construcción de la desalinizadora" (de Gortari), la vecina ciudad de Tijuana no padece desabastecimiento de agua" (pero, ¡qué grosería es ésta, carajo!). ¡Cabrones, no saben cómo perriamos con el vital líquido!
Los tertulios cibernéticos, responsables de elaborar la citada ficha, deberían de tener un poco de decencia y capacidad mental para realizar sus menesteres enciclopédicos, antes de tirarse a mamar con esas vaciladas. El artículo es una antigualla de antiantier, propia de oligofrénicos; contiene información mediocre que raya en la estupidez. Acaso, ¿no es de imbéciles afirmar que Rosarito se encuentra situado a 28 km. de Mexicali? La distancia exacta de Mexicali a Rosarito es de 251 kilómetros. Los datos recabados son añejos, con un mínimo de 10 años. El topónimo Rosarito ya no es tal; desde que dicho poblado fue constituido como el quinto ayuntamiento de Baja California lleva por nombre Municipio de Playas de Rosarito, de acuerdo con el decreto 166, que expidió la XIV legislatura del estado el 29 de junio de 1995, publicado en el periódico oficial el 21 de julio del mismo año. En tiempos pretéritos era asentamiento de los kumiais y su nombre era Uácatay. Actualmente la pelusa, parladora del caliche, le llama Rósaro o Rosatlán.

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Javier López Chabelo, mejor conocido como el Fidel Velázquez de los niños (también la morrada lo identifica como Chabuelo, que por cierto, le castra de a madre que le digan así), cumple 35 años de estar enchufado al canal de las estrellas. Dada la preocupación que muestra por la violencia que proyectan los teleprogramas infantiles, de su boca, y con el tono plañidero que lo caracteriza, le escurrió esta verborrea: "Siempre les he expresado a los señores de la empresa (Televisa), que quisiera poder ser un mago" (¿paqué?, ¿no basta con el mago Frank o Beto el Boticario?) "y tener suficiente dinero para regalárselo a aquellos que quieren hacer productos mexicanos" (y si lo tuviera, no dijera eso; además, el bribón, no aclara de qué productos se tratan). "Lo más malo que nos pudo haber pasado es ver tantas porquerías hechas en Japón" (el ancestro, a pesar de la senectud que se carga, no sabe cómo se conjugan los verbos) "y tantas porquerías hechas en otros países" (el comal le dijo a la olla y el burro hablando de orejas) "que no piensan como nosotros" (¡qué pasó, no generalice, ruco!). El vetarro, potenciando su voz mongoloide, mientras se peina las canas teñidas con Miss Clariol, continua aventando estiércol: "No es necesario dañar la mente de los niños con tantas porquerías tan feas como esas" (es cierto; hay que joderles la tatema solamente con porquerías bonitas), "porque además son tan malas, que los padres japoneses no dejan que sus niños las vean" (¡qué embustero el carcamal!; jamás se ha asomado en un chante takataka para cerciorarse si tal cosa sucede).
La moralina idiota del apolillado animador de chilpayates no incluye a los gringos, su patochada mojigata, en específico, se dirige a los tanakas; a quienes no baja de cochinos y detestables. Pero, ¿qué valen más para los plebes: los Págüer rányers o el tonto programa de Chabelo? Hagan sus apuestas.

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Y a propósito de porquerías, dos miembros del gabinetazo de Vicente Fox han incursionado en el mundo de la cultura y de los estetas. El primero ha sido el secretario del trabajo, el franquista y neocristero Carlos Abascal, defensor del "proletariado empresarial", quien de la noche a la mañana se convirtió en crítico literario, sometiendo a concienzudo análisis las obras de Carlos Fuentes y de Gabriel García Márquez, manifestó que la literatura que producen los novelistas citados es peligrosa para los adolescentes. El otro, es el pillastre fascistoide, senador, terrateniente y leguleyo, Diego Fernández de Cevallos, quien, entre babas y carraspeos, se pronuncia en calidad de crítico de cine, superando al mismísimo Carlos Fabián Sarabia, carnalito del compa Leobardo, mostrándonos las impresiones que le ha dejado, en su atolondrada cabecita hueca, la película El crimen del padre Amaro. Por lo que el émulo de Maximiliano de Habsburgo trae a colación la siguiente reseña, y cabe agregar, de magnifica orientación para los filios del séptimo arte: "Hay que distinguir entre un mundo de libertades y uno de porquerías" (La Jornada, 13-VIII-2); "películas (sic) como El padre Amaro, (sic) significan un claro atentado contra los principios, valores y creencias de millones de católicos en México" (El Heraldo, misma fecha).
Conmociona, hasta el tuétano, su sacrosanta opinión. ¡Esas son pendejadas! –dijo el padre Benito- Además, qué nos importa. Lo que nos importa ahora, a nosotros, son las acusaciones contra usted, padre Natalio.
Y pa variar, quien, también, se suma a la lista de críticos de cine (ya tenemos a Serrano Limón, Onésimo Cepeda y otros confesores de Marta Sahagún), es la señora Mercedes Quesada, mamá de Vicente Fox. La doña declaró que la muvi de Carlos Carrera es una cochinada: "Una porquería es la película del Padre Amaro." (¡Bendito sea dios!). Y eso que no ha guachado el culebrón.


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Continuando con películas y porquerías... Hay brechas por donde no debería caminar el mascón de Chabelo. Pues, ya hemos visto cómo se le enreda la lengua en las patas cuando pretende hacerla de sociólogo sesudo. Mucho le ayudaría seguir el ejemplo de Mario Quintero, el chaka de Los Tucanes de Tijuana, quien declaró en la revista Órale! (agosto, 2002), a propósito de la película El crimen de padre Amaro, y con relación a la abstinencia sexual de los curas, celibato, en términos clericales, o no-palitos, en la jerga cholera: "Yo pienso en porqué prohibirle a un sacerdote tener relaciones –sexuales- y familia, si es un ser humano. Creo que todos tenemos necesidades, pero no quiero hablar porque me enredo."
El batillo, mejor le paró a su tartana; no quiso regar el tepache. (Trucha, el compa).



Éktor Henrique Martínez



















Vertedero de cretinadas

Si en el principio fue el , como reza el supuesto idealista, gracias a él somos entes de palabra; el logos no hace bestias espirituales dotadas de inteligibilidad (pero tambien de insensatez; ¿quién no está exento de galimatías?). Como máquina lexicográfica y sintáctica, el hombre -incluyo a la mujer-, es un generador, repetidor y tergiversador de los contenidos significativos de las palabras (la vía por donde trasmita o reciba los signos, denotativos o connotativos, del proceso de comunicación es lo de menos). El tramado de las palabras –dice Evodio Escalante- se transfiere a las cosas y el de las cosas a las palabras, de modo que al rato ya no se sabe con claridad donde empiezan unas y terminan las otras.
Desde la antigüedad, las palabras se fueron acumulando gradualmente, pasando de una generación a otra hasta formar una memoria colectiva, que como producto de una adquirió la complejidad de lenguaje articulado, perdiendo asi su conexión directa con la actividad real, pragmática, pero, ampliando, en contrapartida, horizontes de cognición verbal y afirmándose una realidad racional cohesionada por ideas (símbolos, signos, enunciados), primero en forma oral, después por medio de escritura. La , que en los albores de la historia constituía una función síquica rudimentaria, marcó el nacimiento del lenguaje escrito. Sin tal procedimiento, auxiliar y artificial, no hubiesen sido posibles la civilización y la cultura (un ejemplo típico fue el poema épico, como medio para ayudar a registrar la experiencia de la vida). Hubo la necesidad de crear o "inventar" el lenguaje para describir –codificar- los logros de la sabiduría (no se olvide que algunos dioses, profetas y chamanes eran la personificación del ; verbigracia Palas Atenea en los griegos). Poco más tarde los hombres fueron educándose en el arte de la palabra (siglos VII y VI a. de n. e.), cuando las relaciones gentiliciopatriarcales, consagradas por la tradición mitológica, se tornaron hacia nuevas condiciones materiales y conceptuales. Entonces la ingenuidad mística de pasó a un segundo plano a causa del desarrollo de actitudes críticas, al delimitarse con precisión, más o menos relativa, los campos de lo verosímil e inverosímil. Luego la capacidad crítica del pensamiento se convirtió en autocrítica; la evaluación socrática marca este parámetro: "Sólo sé que no sé nada"; que equivale a decir que quien se erige como autoridad suprema de la sapiencia no es más que un cretino, pues nada vale la sabiduría propia. A partir de que el hombre adquirió capacidad crítica, o sea, independencia del intelecto como entidad individual, cuestionando y oponiéndose a los cánones y reglas establecidas, mostrándose capaz de guiar su destino sin la ayuda de oráculos, profecías, sacrificios de animales, u otras determinaciones mágicas que anularan cualquier intento de reflexión o autocontrol de la conciencia. "Toda mitología –apuntó Marx- controla, domina y configura las fuerzas de la naturaleza en la imaginación y a través de ella; en consecuencia, desaparece en cuanto el hombre obtiene el dominio de las fuerzas de la naturaleza."
Según las fuentes históricas, el lenguaje surgió hace aproximadamente 800 mil años, en la época del euhomininae heberer. Su punto de partida fueron los sonidos guturales representados por medio de la onomatopeya (ónima = nombre, y poiein = hacer, palabra que imita el sonido de las cosas para significarlas). Este sonido gutural simple marcó la primera señal abstracta del lenguaje como instrumento de comunicación y convivencia social; la interjección y los gestos, como reacciones emotivas del hombre primitivo, tambien constituyeron sus antecedentes. La oralidad de la palabra dio nacimiento a una de las herramientas más geniales de la humanidad: la escritura. En este proceso discursivo las cosas se ordenaron en abstracto, transformándose en signos arbitrarios y convencionales; y el mito cedió su lugar a la técnica. El orden mítico, ausente de gestos escriturales, limitaba el despliegue histórico, y, por ende, el dominio del mundo y el perfeccionamiento del saber. Hasta la teología sufrió una reducción terminología, asumiendo aspectos teóricos de especulación, mientras en el terreno de la imaginación pagana los poetas se dedicaron explotar el poder de la metáfora.

Los mass-media que propagan y reproducen en favor de los intereses del [bloque hegemónico] dueño del capital, esquemas ideológicos por los conductos de la comunicación de masas (cine, radio, televisión y prensa), hacen aporte de nuevas expresiones lingüísticas fabricadas desde [arriba] (es decir, desde una falsa conciencia), o bien, tomadas de la [base material], (entendida ésta no como hecho económico objetivo, sino como la organización de la conciencia y la actividad humanas) con pretensiones populistas formuladas desde una retórica hueca y demagógica para justificar y preservar determinadas condiciones materiales de vida (ejemplo de esto último suelen ser el uso de un lenguaje dicharachero en boca del presidente Vicente Fox). Con esta máquina colosal se traicionan las palabras; se inventan formas expresivas aptas para mantener un control de la conciencia colectiva, mediatización y manipulación (verborragias capaces de convertir a los tiranos en héroes nacionales, o al revés; Chávez, en Venezuela, trastocó los intereses de la oligarquía y, gracias al poder de los media, es ahora un "tirano"; lo mismo pasará con Lula da Silva en Brasil). El poder lingüístico les asigna otros nombres a las cosas; se suplanta la realidad; se superponen valores contradictorios, y brota la terminología así: los grupos paramilitares se adornan como sociedades civiles; el capitalismo luce con el nombre artístico de economía de mercado; el imperialismo suena como globalización; el oportunismo se traduce en pragmatismo; la traición recibe el nombre de realismo; el servilismo recibe la mención de conveniencia pragmática; los pobres son la clase desprotegida, económicamente débil o la menos favorecida; a los muertos de hambre se les dice precarios; la expulsión de estudiantes pobres del sistema educativo equivale a deserción escolar; el despido injustificado de un obrero se explica como flexibilización del mercado laboral; las mujeres son clasificadas como minorías, cuando, en realidad, son mayoría; la tortura es practicada con el calificativo de apremio ilegal; los vejetes a punto de estirar la pata son llamados adultos en plenitud; los ladrones de buena familia son simplemente cleptómanos; el esoterismo se disfraza de metafísica; a los lisiados, paralíticos y mongoloides se les adjudica el membrete de personas con capacidades diferentes; las pirujas que putean por necesidad son elegantemente identificadas como sexoservidoras y así sucesivamente...
No hay duda que este deslenguaje rotorna a los orígenes de la comunicación: cuando era solamente un conjunto de gruñidos y sonidos guturales.

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El manzer Sergio Sarmiento, carroñero de teve Azteca, y cuya fisonomía se separa unas cuantas leguas de la malformación genética del síndrome Down, se la pasa recogiendo breves pensamientos y dicharachos que utiliza como epígrafes en su basura periodística (tiempo atrás, el babosete, confundió a Víctor Hugo con José Juan Tablada). El titular de La entrevista con él mismo y que, además, se nalguea con ser "graduado en filosofía por la Universidad de York, de Toronto, Canadá" (búsquele el título que acredite la profesión de filósofo y se dará cuenta que, el gran charlatán, no lo tiene), se considera persona pobre (de morlaca, obviamente, porque mentalmente sí es un paupérrimo), ya que con descaro y desvergüenza se incluye dentro los 54 melones de pránganos mexicanos que viven en la vil estrit. ¿Cómo puede llegar a este cinismo una persona que, aparte de los villanos que mama por escribir artículos nauseantes y proferir disparates ante las cámaras de televisión, cobra diez mil bolas por conferencia? (cantidad que no es ninguna baba de perico y que recibe por lucubrar boberías). Y no es cura; es neta. Así lo dijo, el bato, que él es piojo como la mayoría de los masiosares.
Yo no sé quién es más camaleónico, si la poetisa, y propietaria del SNTE, Elba Esther Gordillo o este güey. El mequetrefe, un día está a favor de los birotes; al siguiente le aplaude a los priistas y después se desvive echándole porras a los perredistas. Bien lo dice la señora Julieta González Irigoyen que "escribidores como Sergio Sarmiento y Germán Dehesa" (otro arrastrado del sistema y adicto a la parafernalia) son "como chapulines del pensamiento". Cambian de mentalidad por conveniencia; chupan de aquí, chupan de allá; opinan, se retractan, reconocen y vuelven a dar maromas mentales, regresando a donde empezaron. En fin, son como la Chimoltrufia: como dicen una cosa, dicen otra. Va de ejemplo el remilgo de idiotez que escribió para el péiper Frontera (4-IX-2) el insigne comunicador: "Mucha gente piensa que fueron perredistas" (y sí, fueron ellos) "quienes interpelaron al Presidente" (nótese qué lacayuno es el vato, escribe presidente con p mayúscula) "y se burlaron de él durante el pasado Informe" (también con mayúscula, cómo si se tratara de una cédula real de Carlos III). "Pero no. Esta vez los aurinegros" (¡qué hermosa metáfora; me voy a venir en los calzones a causa de la emoción poética que desborda!), "con excepción de la diputada Petra Santos" (y, ¿por qué aquí no escribe diputada con mayúscula, el cabrón barbero?), se comportaron muy bien en el discurso del Presidente"(¡jaja!). "Los rijosos fueron diputados priistas" (¡órale!).
Léase la palabrería jabonosa que escurre del siguiente bochorno lingüístico: "No sé si tenga sentido, pero cuando menos hay cierta lógica" (sino sabe si hay sentido, ¿cómo puede saber que hay cierta lógica?; ambos conceptos están estrechamente vinculados con el entendimiento, la razón y el sentido común) "en que los legisladores y dirigentes del PRD hayan abandonado el pleno del Palacio Legislativo" (si se marcharon del recinto, entonces no se comportaron muy bien, como dice) "poco antes que la priista Beatriz Paredes pronunciara su discurso de respuesta al informe presidencial" (aquí sí, con minúsculas) "este pasado 1 de septiembre" (¡ay, Sarmiento, de poco te sirvió el pinchurriento cursito de filosofía que te impartieron en la mentada universidad canadiense; sigues miando fuera de la bacinica!).

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El salinista arrepentido, exregente de Chilangolandia y controlador de grupos de choque, Manuel Camacho Solís, sale de su madriguera para regalarnos un artículo que publica la revista Proceso, correspondiente a la edición del 1 de septiembre, 2002, y que lleva por título Fox, ¿cuál "alter ego"? Empero, el retazo que teje el ojerudo Camacho mejor debió de llevar como membrete Iturbide y Madero; porque de Fox no dice más que unas cuantas palabras. Pero ese no es el caso.
El hijuelo putativo del PRI, pegándole trompadas a la lógica, inventa sinónimos armando líos semánticos; y además, el politólogo no sabe dónde colocar los signos de interrogación cuando garrapatea. Así se las gasta con la ortografía: "¿Si estuviera en sus manos, qué destino prefiere: el que tuvo Iturbide, el de Madero o el de ser un buen presidente, a secas?" Confunde los términos circunstancia y finalidad; a ambos conceptos le otorga el mismo significado: "Fox no tiene interés -ni es su circunstancia- en imitar los pasos de otros grandes o pequeños líderes políticos de México."
El texto light en comento, que no es otra cosa que un refrito de Lorenzo de Zavala, tal parece que fue escrito por la chacha del señor Camacho Solís. Léalo y verá que sí.


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El periósquido Frontera (5-IX-2) saca a luz pública un camote cocinado por José Santiago Healy, donde, este mampirris, exhibe los siguientes desastres verbales: "La celebración del primer aniversario de los de los atentados del 11 de septiembre" (no cabe duda que hay quienes celebran tragedias, desgracias y tristes recuerdos) "serán el mejor aliado para las negras pretensiones del gobierno de George Bush (¿padre?, porque el hijo se llama George Walker Bush) "de" (esta preposición es incorrecta, la buena es para) "iniciar una nueva guerra internacional" (que se distingue de las guerras de barriada, municipales, estatales y nacionales), "ahora en contra de Irak y de su presidente Saddam Hussein" (bastaba con decir sólo Irak; pues el chaca Jusein va incluido en la polla).
El verbo en una oración, de acuerdo con sus funciones morfológicas y sintácticas, contiene morfemas flexivos (desinencias) que indican tiempo, modo, número, persona y aspecto. Pero resulta que el excelso plumífero Healy ignora estas reglas, habla de un acto (celebración) en sentido singular, determinándolo en plural (serán). Dice que "la celebración serán el mejor aliado..." Como se advierte, dispone a su antojo de las palabras sin respetar la concordancia de accidentes gramaticales. El culto periodista, mientras le retuerce el cuello a la coherencia lingüística, e ignorando que la concordancia entre el sujeto y el predicado es rigurosa, nos avienta el siguiente malacanchón: "El próximo miércoles cuando en Estados Unidos" (se trata de Estados Unidos y no de los Estados Unidos) "y en el mundo entero" (es decir, no de ese mundo hecho trizas) "se recuerde a las víctimas de Nueva York, Washington y Pennsylvania, seguramente los discursos oficiales irán encaminados a magnificar" (sí, magnificar, como los mamíficos magnificaron el magnicidio de Lorenzo el Magnífico) "el terrorismo y las acciones de los enemigos de Estados Unidos" (sic). Exacto, hay que magnificar la incongruencia y sacrificar la sintaxis en los altares de la insensatez. Total, para decir quiero chuparme una chela, basta gritar ¡cerveza!
La pamema de don Chepe atenta contra la conformidad de los accidentes gramaticales; habla de dos entidades (de los yunaites y del globo entero), que representan una pluralidad, pero el verbo, que constituye el núcleo de la unidad bimembre, en su bodrio, no guarda concordancia lógica-sintáctica con el sujeto ni con el complemento directo del enunciado; estos son plurales, en tanto que la voz verbal –recordar-, conjugada en presente subjuntivo, aparece en singular. Los criterios morfológicos de don Chepino andan por los suelos.
Procuro no adentrarme mucho en la pendejadez informativa que bufa de la boca (y pluma) de esta institución andante, y me reservo solamente la osadía de exprimir parte de lo que comenta don José, respecto al paseo de Vicente Fox por Johannesburgo, Sudáfrica. Después de preguntarse "cuánto costará un viaje redondo en avión" a ese país, el rucailo tose esta perogrullada: "La pregunta viene al cuento" (de Blanca Nieves y los siete zotacos) "por el periplo que emprendió a esos lejanos lugares el presidente Fox y su abultada comitiva que fácilmente entre secretarios" (ineptos e incultos), "colaboradores" (paleros y arrastrados lisonjeros), "elementos de seguridad" (roperos o guaruras),"periodistas" (lambechumis y carroñeros) "y demás" (chalanes y achichincles) "debe sobrepasar las cien personas."
El señor Healy adorna su fritura con el vocablo periplo (como si el tlatoani Fox hubiese zarpado en barco hacia el continente de los ticulis y ya se encontrara en Mexitlán de las tunas); pero, niguas, el antologador de Borges viaja en un pájaro metálico, y no en un cacharro acuático. Un periplo únicamente puede referirse a una travesía hecha por mar, y no a cualquier viaje, y además, su contenido semántico exige que tal viaje sea redondo, es decir de ida y de regreso. El presidente Fox salió de viaje –en una ballena voladora- y todavía no ha vuelto, por tanto, en su caso, no hay periplo. En cambio, sí fue un periplo el viaje marino que realizó el cartaginés Anón (siglo VI, a.C.), quien partió por el Atlántico del norte de Africa, continente que bordeó hasta la isla de Guinea Ecuatorial (antes llamada de Fernando Poo), para luego volver a su cantón. (Nota: cuando esto salga publicado, el inquilino de Los Pinos ya habrá regresado de tirar rol).
¡Ah, se me chispoteaba!, el ñor, autor del furcio de marras, estrena un neologismo: "¿Cuántos asuntos de primer orden debieron quedar pendientes en la oficina presidencial durante esta semana de acusencia?" ¿Les gusta la palabreja?; quizás tenga su origen en el vocablo acusar. Además, menciona a una señora que -en el ámbito político- no conocemos: se trata de la ñorsa Marta Sahún. Anota el excelso periodiquero: "Katia D'Artigues entrevista muy a su estilo a los principales colaboradores del actual gobierno, incluyendo a Marta Sahún." Y como la mala redacción, los errores y las barbaridades se pueden recoger por carretadas, mejor aquí le mochamos.

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Otro periókido donde el verbo sufre afrentas es en el semario zeta. Lo demuestro reproduciendo a continuación parte del artículo que escribe el distinguido periodista J. Jesús Blancornelas, y que publica la edición correspondiente a la semana del 6 al 12 de septiembre de 2002. La nota se titula "Palo" a los Arellano (tema al que le ha sacado jugo hasta el cansancio), y guachen cómo inicia: "Les hizo falta Benjamín y Ramón." El enunciado, sin tomar en cuenta el sujeto tácito, se compone –sintácticamente- de tres elementos: un pronombre enclítico (les), que funciona como complemento indirecto del núcleo de la oración; el verbo auxiliar (hizo), que forma perífrasis verbal con el participio irregular (falta); que conjuntamente son la parte medular del predicado y, por último, el complemento directo, constituido por los sustantivos Benjamín y Ramón. Por la lógica del sintagma, se deduce que el sujeto, si lo expresamos, es A ellos, o bien, A los Aretes; el enunciado diría así: A los Arellano les hizo falta Benjamín y Ramón. De lo anterior, se advierte la falta de correspondencia de accidentes gramaticales: el sujeto es de número plural; mientras que el verbo hizo aparece en singular, cuando debe estar escrito en el plural hicieron, y que necesariamente debe guardar correspondencia morfológica con el complemento directo (Benjamín y Ramón), que es una frase de doble sustantivo, que indica pluralidad de objetos. Por tanto, la expresión correcta debe quedar así: Les hicieron falta Benjamín y Ramón.
Las fallidas desinencias gramaticales de género, también pululan en la nota de don Chuy: "Nueve personas fueron ejecutadas (sic) el viernes 16 de agosto de este año." "En el sitio donde los tirotearon, fueron encontradas bolsas como las utilizadas por el narcotráfico para transportar cocaína." El sintagma nominal -nueve personas- es el sujeto del enunciado; que se forma con un adjetivo numeral y un sustantivo plural de género femenino. De acuerdo, pero en la segunda expresión se sustituye al sujeto (de número plural y de género femenino) por un pronombre declinativo (los), que está escrito en forma incorrecta con género masculino; pues no tiene correspondencia con el sujeto nueve personas. Lo adecuado es: El sitio donde las tirotearon...
En estos otros enunciados no hay, tampoco, concordancia morfológica en los accidentes gramaticales: "Aprovechó su experiencia de Colima y Tepic". Los sustantivos Colima y Tepic, con la partícula de, forman el complemento con preposición del núcleo del objeto directo (acusativo) experiencia, y este último término debe estar manifestado en plural, junto con el adjetivo posesivo su. Así debe quedar: Aprovechó sus experiencias de Colima y Tepic.
Lo mismo sucede con los enunciados "La policía les acorraló" y "Las transportaron a una finca abandonada en el sur de Zapopan y tiroteadas" (este verboide adjetivado debe llevar antepuesto el verbo fueron). Pero ya estuvo suave, y ahora sí, aquí me tumbo de rollo, ése).

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De la sección Breves internacionales, del periódico el latino, San Diego, septiembre 6-12, 2002, copio este texto: "RIO DE JANEIRO.- El presidente de la OPEP, Rilwanu Lukman, reivindicó el papel de este organismo en el equilibrio de la economía mundial (sic) y afirmó que la pobreza es el peor contaminante mundial" (imagino cómo le aplaudiría la manada de iguanodontes que estaba a su alrededor).
Si el presidente Fox, en su segundo informe de gobierno, renegó de la pobreza diciendo que es motivo de vergüenza", el padrote de la OPEP se paso de gáver con la burrada que soltó. Para el chicho de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, los ácidos corrosivos, el esmog, los residuos tóxicos y los agentes químicos, destructores de la capa de ozono, le vinieron guango. Otra vez, a los pelados nos cayó la yuca. Pero ¿qué necesidad hay –como dijo la Loca de Juárez, Juan Gabriel- de cargarnos el muertito?
La desguanzada opinión que escupe el retrasado mental de Rilwano Lukman, no es más un cretinismo estúpido que inventa para terapiar borregos. Cualquier guajaco analfabeto que trabaja de patablanca en Lomas de Agua Caliente se cagaría de risa al escuchar semejante idiotez. Y muy orondo, el macuarro, le contestaría al efectivo de la OPEP: "eso cuéntale al chile que no tiene orejas."
¿Qué tendrá en la maceta el güey de la OPEP pa rebuznar así?




Éktor Henrique Martínez

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