Crítica de literatura contemporánea.

Monday, July 21, 2003

Vertedero de cretinadas

Quién sabe de dónde el señor Emilio Palafox Marqués, "doctor en ciencias" (no se especifica en qué tipos de ciencia está habilitado) "por la Universidad Complutense de Madrid" (Madrid debe estar a la vuelta de la esquina), saca a relucir una peripecia papal que el periódico FRONTERA (22-IX-2) le publica. Se trata de una anécdota de rematada gazmoñería que tiene como protagonista al representante de dios en la tierra, es decir al Sumo Pontífice y mero machín rin del Vaticano. El doc, con su nota beateril, está a punto de ponerle al lector el corazón como alma de gallina y hacer que uno se mee en los pantalones. Así comienza el redrojo, si lloran no es mi culpa: "París 1996. Parque de los Príncipes. Juan Pablo II se reúne con los jóvenes franceses" (excepto con los no adictos al opio clerical) "y entabla, micrófono en mano, una conversación abierta sobre los problemas que le plantean" (¿quiénes?; ¿las machorras, los jotos, los maníacos, los escépticos o los argelinos discriminados?). "Lo mismo hará después en Czestochowa, Santiago de Compostela" (precisamente aquí para que el fantasma de Valle Inclán le autografíe la edición de lujo de su Tirano Banderas), "Denver y en Manila. Cuando, rodeado de cariño" (sí, como el que le pregona Fernando Vallejo en su novela La rambla paralela, donde no baja a míster Wojtyla -dicho sea de paso-, solapador de Pinochet y sepulturero del socialismo, de 'pontífice de la Sacra Roña', 'capo perverso', 'tipo siniestro', 'tartufo vil', 'viejo achacoso', entre otras linduras) "la multitud salía ya" (rodeado de una parvada de guaruras con escapularios) "del gran estadio parisino, un joven logra decirle: 'Soy ateo, ¡ayúdeme!'." Emocionado, don Emilio, y exhibiendo en su libelo poca consistencia sintáctica, continua la chocoaventura papal: "El Papa se acercó y hablaron a solas unos instantes. Regresa a Roma, pero el grito de aquel muchacho -¡ayúdeme! se le ha clavado en el alma y manifiesta su a son (¿?) Estanislao, secretario personal, porque piensa que debería haberle ayudado más y mejor. Escriben al Cardenal de París y, por su mediación, logran conectar con aquel muchacho para decirle que el Papa ha pedido que lo buscaran: -Quiere que sepas que reza por ti cada día" (¡guacréer!), "y está preocupado porque piensa que no acabó de darte la respuesta que acaso tú necesitabas y esperabas de él, le hacen saber. –Cierto –replicó el muchacho-, pero al salir de ahí me fui a una librería y, como él me dijo, compré el Nuevo Testamento. Nada más abrirlo" (¡guau!), "encontré la respuesta que buscaba" (¡qué tino!; donde pongo el ojo pongo la bala). "Díganle a Juan Pablo II" (¿se tutearían el papa y el presunto ateo?), "por favor: Ya estoy preparándome para el bautismo". (como se deduce, el morro, se la rifó solapas y terminó mandando al carajo a los burócratas religiosos que lo fueron a talonear).
No cabe duda que el apuntador de esta anécdota pro papal es toda una chucha cuerera para urdir fábulas atarantapayos. Sería interesante saber si el chamaco infiel aún se da a valer como católico cuasiautodidacto; y sino habrá que colocarle un capirote de hereje en la tatema, montarlo -al revés- en un burro y mandarlo a trajinar penitencias. Es lo más cinchado, pues como anda el birote allá en París, el chaval, que supuestamente se dejó caer una túrica con el pepudo del Vaticano para lograr su redención y evitar los chingadazos flamígeros al momento de rendir cuentas en el otro mundo, se encuentre bailando ponchis-ponchis en algún reiv, insulfado con éxtasis y sobándole el oso a una pirujilla paisa de Sartre, e ignorante de las razones de Sísifo al subir la montaña de lo absurdo y arrojarnos desde ahí la piedra de la náusea.


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El 10 de octubre de 2002 el Senado de la República otorgó al jurista Héctor Fix Zamudio, por su "destacada contribución al desarrollo de la vida institucional", la medalla de honor Belisario Domínguez. Como se sabe, desde 1954 dicha presea "se confiere anualmente para premiar a los mexicanos que se hayan distinguido por su ciencia" (mejor dicho por sus aportaciones a la misma), "o virtud, como servidores de nuestra patria" (el patriotismo es el último refugio de los canallas, sentenció Samuel Johnson), o de la humanidad."
Cabe destacar que entre los candidatos propuestos para recibir el mencionado colguijo, que cinchada la mula lleva adherido al cordel un suculento villano, figuró un pillastre de tres barandas, célebre por sus uñas largas y cochinas; me refiero ni más ni menos que a Pedro Ferriz Santacruz, un auténtico Aurea mediocritas, en palabras de Horacio, y adorador servil del establishment, distinguiéndose, también en calidad de prospectos receptores, otros personajes oropelescos de peso completo como Guillermo Soberón, Carlos Canseco, Juventino Castro y Castro, Emilio O. Rabasa, José Antonio Padilla Segura y Porfirio Muñoz Ledo, caterva de atarantapayos que poco o nada han hecho en beneficio de la destartalada patria y, cuantimás, de la humanidad.
Debieron haberle gruñido las tripas del coraje al cejudo trinquetero, exdirector de la agencia gubernamental de información Notimex, animador tramposo del programa Las 13 preguntas del 13 y difusor de chatarra mediática, cuando se dio tinta de que no fue escogido como el chiloguán (-Fíjate, Pírer, que dijo mi agüelita que siempre nelson. –¿A poco, carnal? O sea que me la pellizque. –La neta que sí, bato. –Ni pex, ése. Tonces que chinguen a su máuser, los culeros. Al cabo que ni lo quería; ni falta miace esa madre colgada en pecho. Lo que más me interesaba era recibir la firula que chillan y el abrazo del oso que da el preciso. –Pues sí, pero mejor bájale de tanates a tu licuado, compa, no vaya ser que te nominen y luego ni te tomen en cuenta pal siguiente añuco. Acuérdate que hay un putero de gallos que quieren irse lisos sobre esa madre. -Tienes razón, jomi, vale más no hacerla de tos).
Qué bueno que los macuarros del Congreso mandaron a freír espárragos a este propagador de disparates, pues tremenda grosería hubiera sido condecorar a esta verruga peluda por su negro historial. Premiarlo sería una pena ajena que sonaría, hasta en los oídos más sordos como una estruendosa mentada de madre. Esperemos que esta carroña ambulante, aficionada al embuste y a mamar la ubre presupuestal, ni con ayuda del diablo vuelva a figurar en la lista de posibles candidatos merecedores a recibir la susodicha corcholata pectoral; escogerlo sería una muestra de estupidez y una vil jalada (quiera la virgen de los astros de la gonorrea que los representantes formales de la voluntad popular mexicana no se presten a esa clase de pendejadillas inanes y comedias bochornosas). A guisa de antecedente, y para que los lectores no digan que lo que digo es pura carreta, copio lo que el maestro Nikito Nipongo escribió hace años en su libro Nuevas y viejas perlas japonesas, tocante a la calidad (in) moral de este charlatán estulto y reaccionario: "Inculto (basta ver las tonterías que suelta en relación con los ovnis) y corrupto (a tal grado que la no muy proba Margarita López Portillo, escandalizada, lo echó de su puesto de director de aquella empresa televisiva de carácter oficial –canal 13-), está otra vez, efectivamente, tan orondo, en el programa diurno Desde temprano, con su gordura, sus cejotas y su inconmensurable cretinismo. Sustituye a un tal Rolando de Castro, descerebrado también aunque no tanto. José Ramón Fernández, quien fuera corrido por Ferriz cuando tenía aquel empleo, se ve forzado a respetarlo y a darle el trato de don Pedro (el bárbaro que tiene el don). No tardarán en regresar al canal 13 el hijo del Cejas, Pedrín, y los abusos y demás. Parece olvidado el mal empleo del equipo cuando se caso la hija de Ferriz, el fiestón abyecto en el hotel María Isabel, los cuates del resucitado que se caracterizan por rateros insaciables, la relación que con los descendientes del mismo mantiene el delincuente internacional Sahagún Baca, segundo del Negro Durazo, quien en su época de gloria conseguía meter de locutoras a cuzcas amigas suyas, etcétera."


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¿Qué significa colocar la expresión intelectual –o artística- en el vendaval de la política? ¿Qué tan ausente –o apartada- puede estar la cultura de tentativas políticas? Y ¿qué significa la cultura? Empezando por esta última nocion, sin duda una concepción de la vida y el hombre, una actividad fundamental que se desarrolla de modo predominante en un momento histórico-social; y que por ser una unidad coherente no implica que sea homogénea; toda vez que se presenta en contrastes y con fuerzas de oposición. La cultura puede ser entendida, por otra parte, como sinonimo de instrucción y de educación, es decir una especialización del saber. Por ello se habla de individuos cultos e incultos. El señor Jesús González Reyes, alcalde de Tiyei, afirmó pertenecer a esta última caterva. Tal condición puso de manifiesto en una entrevista que el cachetón Héctor Javier González Delgado le hizo ante las cámaras y luces del programa televisivo Punto y aparte, dos semanas antes de que el preciso de esta ciudad rindiera su informe de (des)gobierno. También dicha aseveración de incultura en su existencia quedó registrada en una de las páginas del periódico Frontera el día lunes 18 de noviembre de 2002. Estas fueron las palabras que don Chuy dejó caer con relación a tal birote: "yo soy una persona inculta". Su disparo verbal –en caliente- tuvo consecuencias, y a los días siguientes salieron a relucir de las garras de dos tres plumíferos opiniones gorjeadas con ribetes parecidos a éste: "Un hombre sin cultura", "El presi de Tijuana es un inculto", "El munícipe se declara inculto"... El valedor Juan Carlos Domínguez puso a ojos de leyedores la informacion que sigue: "Extrema sinceridad o cinismo, la semana pasada el presidente municipal de Tijuana, Jesús González Reyes, en una entrevista con el diario Frontera, aceptó ser un hombre sin cultura". (Zeta, 1497). Hasta blabladores de radio, cuales loros enyerbados, dieron rienda suelta al alocado burro de la verborrea en relación a este tema. De todas las criticas vertidas sobre González Reyes la única que me pareció decente, o sea sin ganas de chuperretear, fue la Jorge Ruiz Dueñas; y excepto la de este men, las demás opiniones solamente se ciñeron a mofa –también- de notable incultura, y sin más afán que chingar la borrega. Lo manifestado por el "primer edil tijuanense" no responde a ninguna "sinceridad o cinismo"; más bien lo que arguye es resultado de su inercia inconciente, síntoma peculiar de panistas iletrados.
Queda, entonces, claro que el presidente municipal de Tijuas no entiende absolutamente nada de cuestiones culturales, y al hablar pocas veces se inclina hacia la coherencia, lo cual no debe extrañar a nadie (dado el fabricador de dislates que tenemos en calidad de "primer mandatario" de este atropellado país), pero quiere interesarse y se apasiona en menesteres culturales; por eso asiste a los conciertos de ópera, a las obras de teatro, etc. Pero su alcance intelectual se circunscribe únicamente a "artistas" de baja pacotilla estética: "¿Qué artistas tijuanenses conoce? Y no me vaya a decir que Javier Bátiz", le pregunta un reportero del periódico Frontera. A lo que míster Yesi, ejerciendo su pleno e inalienable derecho de expresión, suelta sobre las orejas peludas del gacetillero insidioso la siguiente balumba lingüística, cargada de preposiciones torcidas: "Hay muchos y estoy orgulloso de ellos. Yo estoy estoy buscando una reunión de talento tijuanense" (así, en singular). "Yo quisiera ver juntos" (¿en la cama?) "Marco Antonio Regil, a Julieta Venegas a Lynda, a los deportistas destacados que tenemos..." Como se avizora, nuestro insigne alcalde mete a un mismo costal toda clase de celebridades, desde cantantes frívolas, conductores de la telera y peloteros y no dice ni miáu ni pío acerca de los otroras talentos.
A los editores del perióskido Frontera, con la ingenuidad de hombre-masa (dixit Marcuse y Gramsci), el señor González Reyes responde a cierta pregunta sobre el tema de la cultura: "La elección en el IMAC" (¿qué elección?; ¿la de los barrenderros?, ¿la de los tamemes?, ¿la de su titular Algrávez?, ¿la de los proveedores de papelería?) "generó mucha controversia y desde entonces se dice" (¿por quienes?) "que sus eventos han bajado de nivel" (¿cuáles? ; ¿los del presidente o del IMAC?) "o se han abandonado y no se han hecho grandes programas para la ciudad. ¿Qué va a hacer al respecto? El prolegómeno a la pregunta es tan ambiguo como torcida su respuesta: "Primero –arguye don Chuy- déjame decirte" (¿le estaría tapando la boca el entrevistador?) "que en la cultura hay más política que cultura. Me parece sorprendente" (¿por qué?) "que en el ámbito cultural de Tijuana hay mucha más política que cultura" (¿verdad?, sino cómo se explica entonces que papanatas de cultura cerril estén detentando huesos macizos en instituciones culturales). Pero el presidente se escabulle para no responder al sentido de la pregunta; la que –al chile pinto- debió ser formulada de esta manera: "Señor alcalde de Tijuas, ¿por qué razón, usted, nombra como titular y responsable del Instituto Municipal de Arte y Cultura a una poeta que no pela un chango a nalgadas en asuntos culturales? Y si el alcalde no contesta, otros lo harán por él. Así, una ruca que responde al nombre (y apellidos) de Luz Elena Picos, escribidora pedestre del semanario Zeta, dueña, además, de una sindéresis cochambrosa, si publica al respecto un tartajo mal cocinado que dicho tabloide sacó a flote en la edición del 22 al 28 de noviembre de 2002: "Desde hace muchos años, lo decimos y los escribimos" (no exagere, ñora, la pobrecita Elizabeth solamente tiene en su cargo, a lo sumo, lo que tiene don Chuyín González chupando el hueso de preciso): "para dirigir la cultura" (sépase, rucaila, que la cultura no se dirige, pues es un concepto abstracto; querrá usted decir las actividades culturales), "se requiere gente con capacidad" (ni tanto, ahí tenemos a la iletrada de Sari Bermúdez partiendo el queso del CONACULTA), "con ideas, incluso con gran imaginación para complementar el presupuesto" (sí, faltaba más, con dinero de su bolsa) "que por ley, le corresponde al Estado" (¿por qué con mayúscula?) "(de cualquier nivel) aportar. Jesús, el Alcalde" (yo pensaba que el ungido, hijo de dios, pero, ¿otra vez con mayúscula?; qué ganas de glorificar menudencias), "tiene razón" (o... qué la chingamos; ¿tiene o no tiene?). "En la cultura se mueve mucha política" (también se mueven murgas de cretinos, divas con deficiencias cerebrales, lisonjeros de mediocridades oropelescas, mamarrachos trinqueteros, putetes reprimidos, desbarajustes hormonales, malogrados escritoretes, cuchupos y apalabres como los de Gabriel Trujillo, Norzagaray y amigos, autistas engreídos, miserables embusteros, perpetuos chambistas, necedades pueriles, mangoneadores cursis, expertos en no hacer nada, poetas chimuelos, becarios arrastrados, difusores de chatarra mediática, mariguanos de imaginación atolondrada, favoritismos como los de Maricela Jacobo Heredia, artistas acomplejados, rufianes del plagio y demás). "El mismo lo demostró con el nombramiento del IMAC" (quiso decir con el nombramiento de la Liz Algrávez, cuando le dieron flais al ahora agregado cultural del Consulado de México en San Francisco, California, Leobardo Sarabia).
Consuélese, señor presidente porque también Sócrates, modestamente, aceptaba no saber nada de nada. ¿O prefiere el conmovedor cinismo de Diógenes?

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El talentoso músico Carlos Santana, que es bueno para elaborar bobadas místicas cuando no rasca la guirnalda, durante la presentación de su nuevo disco Shaman, declaró a la prensa en la ciudad de Munich, Alemania, "tener miedo a que se llegue a una guerra de (los) Estados Unidos con Irak" (sic). Y que además "reza" (de mucho va a servir hincarse a orar) "para que el presidente (George W. Bush) cambie de opinión sobre el tema y actúe con lo que realmente siente en el corazón." Lo que no sabe el inocente de Carlitos es, precisamente, que el orate de Bush hijo actúa cegado por la irracionalidad del coraje que le tiene a Hussein y la pasión monetaria de comerse el mundo. Si el preciso de los gabos utilizara cuando menos una pizca de cerebro en relación al pedo bélico, otro gallo cantaría. Nelson Mandela y doña Susan Sontag no se equivocan al decir que Yorch Doblevé Bush es un pendejete de tres varandas, que creia que los talibanes eran un grupo de rocanrol.

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En su libro Perlas (Lectorum, 2001) el maestro Nikito Nipongo pone como palo de gallinero a tipejos descerebrados que exhiben, ya sea mediante escritura o con mera verba lenguaraz, inconsistencias y disparates. Pregunta don Nik: "¿Cuándo entenderán muchos cráneos estrechos que la numeración comienza con el número 1? El signo duplicador 0 no aparece en el lugar inicial, sino en el décimo: 10 (a un lado del segundo 1 que cierra la decena). Ciertamente, antes del 1 hay 0... ¡pero cero números positivos, como en la escala del termómetro: arriba de esa cifra vacía aparece 1 sobre 0 y, abajo 1 bajo 0! La primera unidad es, obviamente, el 1, ¡no el 0! Empezar con éste lleva a la conclusión insensata de que de 100 unidades la última ¡es 99!"
Compaginado con lo anterior, resulta que Luis Enrique Mendoza (in)comunicador del pápiro Frontera se deja caer un articulejo (24-VIII-2) donde masculla que "Paquita la del Barrio, tenia alrededor de una hora de haber empe-zado" (el guión es suyo) "su actuación" (¿es cantante o actriz?) "en el salón Vaquero" (¿porqué mayúscula?) "de Las Pulgas, que había iniciado a las 00:00 horas". Y más adelante prosigue con la misma cantaleta del cero cuadrado: "Cuando el reloj marcaba las 00:00 horas, uno de los integrantes del grupo Oro Negro, que acompañó musicalmente a Paquita, hizo el anuncio oficial de la entrada de la interprete." Parece que el señor gacetillero anda mal de sus entendederas, ¿cómo puede hablar de 00:00 horas si éstas no existen? Empezar una cuantificación a partir de cero nos llevaría al absurdo resultado de que 0 + 1 es igual a 2. No existe la hora 0 (ni menos las 00:00 horas), como tampoco existen el año cero, el kilómetro cero y el grado cero. Intente localizar usted la hora cero en cualquier guacha (molleja en el caló chilango) y se cerciorará que ni en un reloj de arena aparece. Relacionado con el asunto de los números, don Tiburcio Luna le escribe a míster Nikito: "Entiendo que el menor de los números naturales es el 1, el primero de todos los números. Pero cierto cronista culinario opina: 'El 1 no es ciertamente el primero de todos los números, porque su antecesor es el 0'. Hace poco, en mi comedor, descubrí sobre la mesa una mosca. Dije: De acuerdo con el cronista, es la mosca 0. Llegó una más y dije: Es la mosca 1. Y luego apareció otra y dije: Es la mosca 2. Entró mi mujer y exclamó: ¿Qué haces ahí con tres moscas? Contesté: No son tres, son dos. Pero ella contó: Una, dos y tres. Y con el matamoscas mató a las tres moscas. ¡Ni la mosca 0 se salvó!"

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El Excelentísimo Señor Don Manuel Seco Reymundo, miembro de número (¿?) de la Real Academia Española, en su Diccionario de dudas (Espasa Plus), quien además, dicho sea de paso, sostiene la cretinada que el gramático debe realizar la "delicada labor de policía lingüística" (¡!), gime una linda engañifa calabobos. Repugiña que "Oaxaca. Nombre de una ciudad y un estado de Méjico. Se pronuncia /oajáka/, no /oaksáka." Su argumento produce agruras, tal parece que el rucailo solamente usa la cabeza para colocarse el bisoñé. El nombre del estado donde nacieron Benito Juárez y María Sabina –Antequera, en tiempos de la colonia- ni se pronuncia oaksáka ni mucho menos oajáka como él supone, sino simplemente Guajaca.
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¿Qué es un parteaguas? El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española no registra el término. Nikito Nipongo señala que el parteaguas, que algunos despistados e imitadores de muletillas verbales confunden con paraguas (ejemplo: En México se ha abierto un parteaguas.), "es la división climática establecida por la altura de una gran cordillera (similar a nuestras sierras madres) que separa a dos regímenes pluviales." Y a propósito de la palabreja, el periódico Frontera (1-I-3) menciona que el "coordinador de la Pastoral de la Salud de la Diócesis de Tijuana, Eduardo Ortiz Alonso, dijo que la suspensión de los documentos marca un parteaguas dentro de la relación migratoria de los dos países" (¡gulp!).
Otro que chantajea a los lectores, abonando con el término parteaguas el terreno de la desinformación, es el intelectual (in)orgánico Víctor Alejandro Espinoza Valle, secretario general académico del COLEF, quien desgalilla (Frontera, 6-VI-3) lo que a continuación copio: "Para García Marquez el siglo XX colombiano inició aquél año aciago. Fue el parteaguas de su historia política" (¡chetos con sabor a fresa!).


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El lunes 6 de enero de 2003, el lorocutor y periodista Daniel Serrano en su columna Artificios (Frontera) se aventó una mamadota que casi estuvo a punto de dejarme estéril. El batillo seguramente no tuvo con qué llenar su sección seudocultural y comentó esta bobada: "Hace un" (el adjetivo numeral un sale sobrando) "poco más de un mes visité al poeta Roberto Castillo en el cubículo que comparte con el otro poeta" (también el artículo el está de más), "Alfonso Cortés, en la UIA. Siempre me ha dado la impresión" (¿quién se la ha dado?; en buen español se dice: siempre he tenido la impresión) "de que cuando" (¿cómo que dequecuando?; la preposición de estorba) "Roberto y Alfonso se quedan solos" (en buen español se escribe: están solos), se hablan en verso... Seguramente, octosílabo o libre, pero verso." Pero, ¿qué le pasa a este señor blablador? ¿Acaso cree que los autores de elamoroso guaguaguá y de llanterío viven apolillados en los tiempos del Siglo de Oro español? ¿O los cree tan mecos como Memo Ríos? Ya me imagino que uno le dice a otro, con un tonito medio talalaila: -¿Qué día es hoy? –Jueves. –Pues me agarres los güevos y me los juegues.

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Provocando un retintín cómico el presidente Vicente Fox declaró, y con mucha formalidad, ante la presencia de los reyes de España, que Cristóbal Colón llegó a América en 1942, es decir cuatro años antes de la expropiación petrolera decretada por el entonces presidente Lázaro Cárdenas. Asimismo, Luis Carlos Sáinz, destacado antologador de fe de erratas, en la edición número 1504 del semanario Zeta, escribió que Juan Sandoval Iñiguez, (coma) nació el 28 de marzo de 1993 en el municipio de Yahualica de González Gallo, Jalisco..." O sea que el cardenal de Guanatos es apenas un impúber, de 10 años de edad, que todavía no puede entrar en los congales y deleitarse la pupila con los cacharros de las teiboleras, como lo hace el seboso diputado Pancho Cachondo.

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