Crítica de literatura contemporánea.

Sunday, August 10, 2003

CROSTHWAITE DICE NO A GALICOT

Por Jaime Chaidez Bonilla

Esta semana el escritor tijuanense Luis Humberto Crosthwaite se deslindó públicamente de un ofrecimiento que el empresario José Galicot le hizo para formar parte del “Paseo de la Fama”, que en realidad es la instalación de unas fotos gigantes en el pasillo del Aeropuerto para que los visitantes se atoren y vean que en Tijuana hay gente triunfadora y feliz (la droga y las prostitutas, debajo de la alfombra).
La carta de Crosthwaite titulada “¿Por qué dije no al Comité de Imagen?” (publicada el miércoles 6 de agosto en el diario “Frontera”) es una importante definición pública de un reconocido intelectual tijuanense que ha decidido manifestar lo que muchos de sus compañeros piensan pero prefieren volver mutismo oficial.
Galicot ya instaló en el Aeropuerto, a principios del 2003, las imágenes del pintor Roberto Rosique (Tabasto), el guitarrista Roberto Limón (Distrito Federal) y la escritora Estela Alicia Lomas (Jalisco), como parte de una serie de personajes que – considera el empresario- son dignos ejemplos de lo que se realiza en Tijuana. Por supuesto que no voy a atacar la trayectoria de los artistas seleccionados, ése no es el tema, pero el proceso de selección y el objetivo del extraño “Comité de imagen” que comanda Galicot es algo que ha provocado resquemor en ciertos sectores de la comunidad cultural.
A propósito de la instalación de una “Torre de la esperanza” (?) que el comerciante instaló el pasado 11 de septiembre en el patio de el Hospital de las Californias, el Seminario de Cultura Mexicana, integrado por más de una docena de intelectuales tijuanenses, rechazó este acto demagogo y consideró una contradicción ubicar una escultura a los muertos del atentado en Nueva York, cuando en toda la frontera se han acumulado más de 3 mil decesos por culpa de las políticas migratorias del país del norte.
Son varios, una muy buena cantidad de artistas plásticos, escritores y gente de teatro, entre otros, que al columnista frívolo le han manifestado su rechazo por el manejo chocarrero que Galicot ha realizado de la imagen de Tijuana, con el aval del alcalde inculto, Chuy González Reyes.
El texto íntegro que publicó Luis Humberto Crosthwaite es el siguiente:
“Hace unos días el señor José Galicot me invitó a participar en el llamado “Camino de la Fama”, una serie de fotografías expuestas en el aeropuerto de personalidades “distinguidas” de la ciudad.
Le dije que no me interesaba. Prontamente el señor me explicó que tenía entendido que yo escribía bien y que sería un ejemplo para la juventud que mi fotografía apareciera en el aeropuerto.
Expliqué que no pensaba que mi rostro tamaño cartel sería un ejemplo para nadie. Le repetí que no me interesaba. Me dijo que debería considerarlo y hasta ahí llegó la conversación.
Estuve en desacuerdo con los postulados del Comité de Imagen desde la primera vez que los conocí. La idea es que Tijuana posee una imagen negativa que es necesario subsanar. Basta de noticias sobre narcotráfico y violencia, basta de “leyenda negra”, el Comité desea blanquear nuestra ciudad, convertirla en lo que no es.
En Psicología a esto se le llama “negación”. Y yo prefiero no negar la realidad de mi lugar de origen, prefiero estar orgulloso por todo lo que es; no por todo lo que otros quisieran que fuera.
Por su situación geopolítica, única en el mundo, Tijuana es un importante cónclave del narcotráfico, para qué negarlo. Es una ciudad de corrupción policiaca, de impunidad. Es una frontera de muerte y esperanza.
En su eterna nobleza, la ciudad abre los brazos para recibir a todo tipo de personas. Es una bendita ciudad de migrantes, donde los desamparados encuentran un nido temporal. Pasan por nuestras calles los corazones más nobles y las conciencias más oscuras.
Es la ciudad festiva, tan perfecta como imperfecta en todas sus dimensiones. Restarle cualquiera de sus facetas la haría menos Tijuana.
Es probable que el señor Galicot, en el fondo, tenga buenas intenciones. Pero su ingenuidad no le permite ver la belleza plena de nuestra frontera. Por eso, para él es importante convertirla en otra ciudad.
Tijuana, más que una ciudad, se ha convertido en un concepto. En todo el mundo, esta palabra evoca imágenes diversas. Yo digo, qué privilegio vivir en un lugar que ilumina de esta manera a la imaginación.
Luis Humberto Crosthwaite”.

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