Crítica de literatura contemporánea.

Sunday, October 26, 2003

Éktor Henrique Martínez







La musa y yo

A
Entre versos y reversos
entre dimes y diretes
hay una mala sintaxis
hambrienta de inspiración

Pobrecito el poeta
yo soy su cadáver parlante
crear o repetir
escribir o borrar

Hace ya mucho tiempo
que bailé con una musa
que venía de una maltratada cultura
no pude calentar el frío de sus huesos
cuando la abrazaba

Yo estaba harto de mí
y me quería suicidar
porque me había dado cuenta
que la estupidez del mundo
era una obra maestra
No hagas locuras
Me dijo la musa de ojos verdes
Anda
fúmate una cerveza
y bébete un cigarro *

B
¡Hey, tú
musa de verdad!
Ven a inspirarme
porque quiero ser poeta
-Bien, dijo ella
–Abandona el útero donde te fermentaste
Pega el último beso en la frente de tu madre y corre lejos
Llora y después desplómate de a mentiras
Préndele fuego al cordón umbilical
haz leña con tus huesos
Y ven hacia mí
Quiero ser poeta para confundir lo feo con lo bello
¡Qué tremenda locura se enciende en mi cerebro!
Angel hacedor de versos circuitados
Me inspiro en la mercadotecnia
y en las mujeres que huelen a perfume barato
Querida musa
ven a bailar en mis renglones *


C
La poesía viene a mí
cargada de adrenalina y testosterona
verso apolillado en la cultura pop
Hoy encontré a mi musa ahogada en la tinta
¿Qué destino tendrán sin ella mis úlceras gramaticales?
¿Podré yo solo flagelar la sustancia sentimental?
¡Qué flojera me da ser prisionero de mí mismo!

Musa de la nueva ola
tan artificial
como la cigüeña que trae los niños
de aquel lugar donde murió César Vallejo *




D
Quisiera amar el hedor de mi mala suerte
Y anular este lirismo torpe
arremolinado en la sangre
bocanadas de idiomas interminables
Hoy se me antoja un afán de locura
para seducir a las musas
Yo no soy el poeta
sino el que camina a mi lado

Insensible poeta público
dedicado a pernoctar entre fantasmas de papel
Alquimista de la demagogia
haciendo de la angustia una necesidad
Llevo tu sonrisa pegada en mi sombra
Nebulosa vida de sueños espantados
Qué más da
si suele ser lo mismo poeta, albañil o burócrata

Lo más importante es derramar por la vida
gritos semánticos
enmielados con sal del corazón *






Éktor Henrique Martínez




Las mujeres que yo amé



Anita

Cuando nos conocimos
estuvimos a punto de inventar eso que llaman amor
Nos amamos y luego nos abandonamos
sin dejar cicatrices en el alma
Sabíamos que curar una herida era matarla
Juntos
alborotamos el deseo
Nos frotábamos en luna llena la brisa del mar
acariciando piel con arena
Las palabras que no pronunciamos
fueron afeitadas por el silencio
La tarde en que nos despedimos
nos dijimos cosas bonitas
Había un temblor ligero en nuestros labios
Tiempo después se aproximó el desencanto
y no volvieron los días de savia compartida
Sin estar concientes
decidimos apagar la tempestad del corazón*






Abril


Abril
bien podría tratarse del nombre de un mes
aunque originalmente así sea
Pero no...
Se trata de una mujer
Abril
es una mujer cambija
gitana, hechicera
¡Qué abstracción tan concreta!
Hoy su piel olía a guayaba
Le tengo mucha ley
más que el corazón de otra fulana
La noche le acarrea pesadillas de camelia
Hembra de piel roja y labios azucarados
pomposa mujer que llora de amor
¿Para qué viniste a dar a mis huesos?
Cuarto mes del año nacido en febrero
Qué sé yo de ti
hermoso concepto de carne y pasión
Abril
has dejado una estela recuerdos en la memoria
Impura claridad
vas navegando en mis sueños
y por esa sinrazón
te aplaudo *





Virginia Cristina

Anhelando la magia de un amor a primera vista
había una joven masturbándose frente al espejo
una niña virgen adulta
enmudecida de castidad
llorando las tragedias de las tiras de celuloide
Por la ventana miraba las estrellas y se frotaba la piel
el paisaje del amanecer le inflamaba los senos
Virginia Cristina siempre buscaba las malas virtudes
su rabia era un enamoramiento al portador
La euforia la obligó a prostituirse
¡Qué terrible amor que no fue real!
Putita con ojos de carey
dueña de tu propia seducción
muchacha imbécil que no tomaste anticonceptivos
pariste un fruto de sabor humano
cuando el desliz no tenía fronteras
un niño que no se parecía a mí *




Natasha

La noche se había cuajado en tus ojos
Rubia con angustia en la sangre
Tu cabeza de mujer hermosa
Repleta de inevitables preguntas
Natasha
creías que había un conejo en la Luna
trasnochador e inconforme como tú
Conocías el lenguaje de los gatos
Hoy te he visto navegando en un mar de estrellas
Mordiendo los verbos inútiles que nunca pronunciamos
Tinta de sangre coagulada en la emoción
Te encuentro deshojando el crepúsculo *



María Laila Eleonora


Al salir de la escuela
siempre te esperaba
en la gloria tersa de mi cuerpo salvaje
como viajero entusiasmado
en el mundo de los simulacros
Estabas en mi acelerado ritmo cardiaco
en mi reposada violencia erótica
brillando enmudecida de pasión
hora tras hora

Hembra de suspiros automáticos
de amor silvestre
te llevo hasta en la crueldad de mis borracheras
Cargo sobre mis hombros la pesada ternura de tu carne
Me fascina el sabor de tu piel
tu olor a nada, a vacío

Te juro que hablo en serio
porque en mí
las mentiras y las bromas no funcionan
Ahora eres solamente una nostalgia
y para no olvidarte
me ocupo de la deformación poética
Acaso ¿tú podrías recordar el día de mi cumpleaños?
Alucino por ti
como coyote enyerbado

Un sudor azufrado traspasa los huesos
cuando digo tu nombre
No entiendo porqué soy un amante infiel
incapaz de olvidar el aroma de las primeras novias
esas princesas pobretonas
que se acurrucaban en mis latidos

Ha de saber el mundo entero
que tú y yo
ahora nos odiamos como antes nos amábamos *



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