Crítica de literatura contemporánea.

Sunday, October 26, 2003

Vertedero de cretinadas

Éktor Henrique Martínez

Heriberto Yépez o cuando la poesía es una camisa de fuerza


"Todo poeta, desde el punto de vista de la sociedad,
es un sujeto alternativo".
Heriberto Yépez

"El poeta es pastor de las derrotas
sufridas en el suelo".
Luis Izquierdo

"El poeta pasa por la sociedad como una ave perdida,
suele seducirla o estremecerla con sus cantos".
Francisco Zarco



El licenciado en filosofía Heriberto Yépez (Tijuana, BC, 1974) es una de las figuras más representativas de la cultura fronteriza; bueno, dado su cosmopolitismo, el bato traspasa esos linderos provincianos. Y según los borregazos que se escuchan, el compa le saca jugo a su virtuosismo y cocina con todas las salsas, pues se la rifa de traductor, cuentista, crítico, ensayista y poeta, entre otras linduras. (¿Qué más se le puede pedir a la vida? –Pues, fíjate que un una buena nalga, un pelotón de cois y un chinguero de libros, me dijo mi compa el Rufo).
Para no cometer mentecateces me remito a citar textualmente los dotes que posee el Yépez, manifiestos en los productos letreros, engendros de Gutemberg, que ofrece la mercadotecnia cultural. Por lo que copio la información que se consigna en la solapa de su libro "Todo es otro a la caza del lenguaje en tiempos light" (CONACULTA, 2002): "Es autor de varios poemarios, entre ellos, Por una poética antes del paleolítico y después de la propaganda (Anortecer, 2002) así como de los títulos Ensayos para un desconcierto y alguna crítica ficción (ICBC, 2001), Escritos heteróclitos (ICBC, en prensa) y Escritos Electrónicos Selectos (www.hyepez.com). Es compilador de Nueve visiones en busca del lenguaje (Anortecer, 2000)," y ha sido becario del Welfare State Cultural, ordeñando más de una vez la ubre presupuestal sitiada en Baja California. Actualmente el batillo tabanea de profe en la UABC, impartiendo la cátedra de filosofía.
En honor a la verdura me han dicho, cosa ya por mí confirmada, que el Yépez hace denodados esfuerzos por ser poeta. Como ensayista es una verga con patas, ta cabrón. No así en la faena poética, ya que cuando escribe, lo que él llama poesía, les amarga la vida a los lectores. Pero en fin, el morro se aferra en echarle margaritas a los puercos. No sabe, el pobre, que las rosas no florecen en cualquier jardín. Sin exagerar, su poesía está como percha de gallinero: del asco. Pero él no pierde el tiempo y aprovecha la ocasión para fingirse poeta y lanzar parrafadas líricas poco menos que zarrapastrosas. Y en este ámbito no es capaz de bordar algo más o menos decente. (Y no faltan babiecas que lo aplaudan y lo coloquen en el cimero de las letras).
Más que poeta, Yépez es un prisionero de sus estados mentales, de sus torturas síquicas y de su orgullo ladino. Veamos enseguida cómo intenta exorcizar los demonios que lleva dentro, asumiendo una actitud más pesimista que la de Schopenhauer, más mística que la de Soloviov y más ocultista que la de Steiner:

"Corren aguas fundamentales,
No bebas de ellas.
Regresarías. Tú no quieres regresar.
No serías esto que ahora eres.
Habría un desamparo, perderías mucho
de lo que posees. Seguridades.
Mejor sigue en tu auto.
Llama e esas aguas fundamentales
"Charcos".
(Serie IX, 21-X-3, de su blog).

Solipsismo, vacío existencial y sin sentido es lo que leemos en Yépez. Sus letras, en cuanto a que pretenden conformar poesía, no tienen frescura ni autenticidad; conducen a una lectura anémica y desilusionante. Su inteligencia abarcadora tal parece que en los terrenos de la lírica no le está funcionando. No es fácil para él entrar al mundo verbal de los poetas. –Y ¿cómo se logra tal birote, mi buen? -Pelucas, jom. Aparte de demostrar que a uno le interesa la literatura y tener ingenio, hay que superar y dejar atrás los egocentrismos y las vanidades, y asimismo, utilizar el lenguaje en su función expresiva y no conceptual; pues el poeta es un hombre de imágenes, no de ideas. Es decir, hay que pegarles unas patadas en el culo a la ramplonería, la mediocridad y a la ausencia de imaginación.

¡Qué falta de refinamiento poético! Lo que escribe es pura caterva concentrada en una dialéctica simplona y barata. Se empeña en refreír a Heráclito:

"Soy otro pero me quedo
con el mismo nombre. Ya
no soy el de hace un día
o hace seis meses. Pero
sigo llamándome
Heriberto, Carmen o idiota.

Lo cósmico es lo cómico.

Mi nombre no me satisface
Porque ya no soy el que lo tuvo.
como un luchador mexicano
a quién le han arrancado
la máscara, mi nombre anterior.

Ya no me sabe a lo mismo." (Serie IX, 21-X-3).

Fachendoso y postinero es su frenesí verborreico; no puede ocultar su narcisismo. Poesía a la altura de su propia pedantería:

"Gozo de un simple y hermoso mérito;
ser el hombre más grafómano
de mi generación.
De todo el lenguaje únicamente
No procuré la palabra basta." (Serie IX, 21-X-3).


Aquí va otra pieza literaria a criticar que se diluye en un mar de gemidos retóricos, armada con un lenguaje metalógico, transracional, que no expresa ningún sentido:

"Desnudar a esa mujer rústica
Recaer en la tentación de la transparencia.
Una caricia solamente nos utiliza
un instante. Pre-melancolía
es de idiotas. Mejor leer una antología
de poesía ajena. Mejor no memorizar
falacias o fragmentos." (Serie IX, 21-X-3).

Ni una línea válida, pura colmena sin miel; sin ímpetu, sin cadencia, sin color. Yépez no entiende que está negado para la poesía. Sus excentricidades se recrean en lo falso. Joven soi-disant literato, no asertó a ser poeta; se le descolló el arte (¿le dará flojera componer buenos poemas?). Por objeción a la conciencia, mejor se hubiera negado a escribir sus apasionadas tentativas lúdicas.
Heriberto debería cumplir a pie de la letra las consignas que pregona en su libro, ese medio masivo en vías de extinción, titulado "Todo es otro, a la caza del lenguaje light", las que rezan: "Lo que necesitamos es clarificar nuestra fe con el lenguaje (sic)." "Ante la incapacidad de los vocablos para expresar lo real, mejor es callar." (p. 32 y 175). Pero no, prefiere la hiperactividad light, abandonando su especificidad radical que lo caracteriza como ensayista perrón cuando escribe que: "La paranoia es la madre de toda hermenéutica." (p. 160).
Piensa que con sus conocimientos de Heráclito y Parménides, "pastores del ser", puede hacer poesía, y olvida que las palabras cobran sentido para quien las escribe, mas no para quien las lee. Porque Yépez es un intelectual y no un delirante. En su espíritu el poeta y el pensador se encuentran aislados. Para realizar una profunda esencialización de la poesía, el poeta debe
estar loco y él no lo está.
Yo, contrariamente a la paranoia yepeziana, practico una hermenéutica que no solo conduce a la interpretación gramatical y sintáctica, sino también a la búsqueda del sentido de la obra y de la vida del poeta. Sino hay sentido la letra no sirve y la palabra muere. Más que hermenéutica, mi crítica es heurística.
Yépez escribe, digamos, poemas pero una vez que los termina no vuelve a ellos, o sea abandona el espacio propio del lenguaje de la poesía. No establece entre su yo y su producto una forma de concentración estética, por lo que tal desunión se reduce a un signo vago de información mediática global que considera a la vida como algo anecdótico.
No combato a Yépez, por el contrario, intento comprender, sobre todo, porqué escribe lo que escribe. Mi crítica no tiene como objetivo afectar directamente a los poetas, sino a la concepción que ellos defienden o tienen de la poesía. Y, en última instancia, lo que persigo es vindicarle a esa enjundiosa divagación sus presupuestos de dignidad.
Sino fuera por que existe la poesía, Yépez ya estaría en terapia sicoanalítica para eliminar sus angustias, y tal vez contra su propia voluntad. Buena prueba es el siguiente microtexto despoetizado que tomo de su blog y que a continuación transcribo, denotándose en él su narcisismo y arrogancia:

"Otra cosa quiero
que se cincele
en mi pétreo epitafio:
Este tipo era tan cínico
que podría escupir un poemario
en un weekend." (Serie IX, 21-X-3).

Pregunto al pro Rubén Vizcaíno Valencia qué opinion tiene a cerca del Yépez, y el ruco emite lo que a continuación copio:
"He leído algunas cosas de él; escribe bien. A veces, cómo te diré..., hace análisis de los grandes pensadores. Lo que es muy atrevido, muy atrevido. Y aveces los descalifica en tres patadas, y a mí me parece como que no está bien. Bueno, después leo otras cosas, casualmente, muy originales, muy interesantes, pero no me dice en dónde las leyó o en qué texto se fundamenta, en qué autor, etcétera. No me hace sus referencias, no me documenta su opinión. Entonces me descontrola. (Lo que me estás diciendo es muy importante, es muy valioso, y yo jamás lo había oído). Ahora, que él es un hombre muy inteligente y que es muy joven. Hay un texto que salió sobre él en una revista. Alguien ahí escribe sobre él y hace un enjuiciamiento bastante interesante, muy inteligente, muy documentado porque lo ha seguido. Yo no he seguido toda su obra, en primer lugar porque nunca he tenido la suerte de conocerlo y de tratarlo. Nunca se ha acercado a mí, de ninguna manera. No sé, parece que me tiene respeto, no me quiere conocer o algo así." (Llega la Camelia García e interrumpe la túrica). "Te decía, yo no me podido formar una opinión, ni quiero tenerla. Te voy a decir: en el momento en que empieza a aparecer él como un fenómeno de la filosofía y de la cultura de los bajacalifornianos; el primero que empieza a hablar de filosofía por cuenta propia, siendo estudiante, siendo joven, siendo nativo; entonces, en esa misma medida, digo, hay que tomarlo con cuidado. Primero, si es alguien que empieza a despuntar lo único que se puede hacer con él es estimularlo, hay que apoyarlo. El ya está publicando en los Estados Unidos. Tampoco he leído todas sus cosas. Sé que se han reído y se han burlado de él; parece que no es alguien que tenga humor. No se deja tratar como uno más entre los escritores de la plebe."
-Y es muy tímido Yépez, eh, profe.
"¿Ah, sí? Esa idea no la tenía yo."
-Y es una persona muy sencilla, muy accesible, dicen mis amigos.
"Qué bueno. Escribe bien. Ya tiene varios libros. Y qué bueno. Lo que pasa es que la formación de él, hasta donde yo me he podido dar una idea, no es una formación de un intelectual mexicano. No da la impresión de ser un hombre hecho en México, en América Latina, sino que es un hombre hecho en la frontera, y con una influencia norteamericana que yo no puedo juzgar y que, si tu lees inglés, te darás cuenta." (de la Biografía de Vizcaíno, preparada por mí, 31 de marzo de 2003).
Heriberto debería maliciarla y dejarse ir liso a conocer al pro Vizca. Tal vez cuando lo quiera hacer, ya sea tarde. De la entrevista transcrita se ve que el ruco le tiene ley.

Ahora, ¿habrá quién profiera opinión contraria? Simón. Y éste es el Julio de Suecia (parqueado en www.aztlan.blogspot.com). Aquí va su chutama:

"For the first let me dump all the possible shit I can on igno-savant Hyepez quién se cree es la voz de la Baja, se cree Tijuanense pero I more and more doubt eso, con todo my freaking heart, dudo que este señor really has even been raised en Tijuana. Is he really from Tijuana? No sabe ni distinguish un Chicano from another Chicano, he is embarrased of his land, he renunciates all that Chicanismo is, he, doesn't even probably know what a Chicano from Tijuana is, people, gente, I beg of you, this man is a false prophet, do not give him an ounce de tu atención. Este hombre is happy ignoring everything americano, por qué?" (Los Neobordelites).

Yépez, por aras de la Providencia, del apalabre, del calado académico o vaya usted a saber porqué, figura en la antología bilingüe "Reversible Monuments / Contemporary Mexican Poetry" (Copper Canyon Press, 2002), compilada por Mónica de la Torre y Michael Weigers, cuando en tal mamotreto de 675 páginas debieron quedar incluidos por méritos estéticos un Francisco Morales, un Roberto Castillo o un Víctor Soto Ferrel. Pero no fue así, en la máquina literaria de la discriminacion pesó más el amiguismo oficial y el disenso chingó a su madre.

Como un regalo para la perrada que lee este Vertedero, aquí va una lección del profesor Rubén Vizcaíno que muestra el sentido de la poesía:
"Para mí la poesía es una de las expresiones más bellas y respetables en las artes. Lleva al espectador o lector a ese estado emocional un poco misterioso donde un poeta, con una pequeña imagen, nos puede abrir el corazón. Yo participo en el criterio de Octavio Paz quien sostiene que hay un campo del espíritu, el más elevado que puede haber, que viene de la religión. La religión es un campo de la emoción, de los sentimientos. Y en ese nivel radica la dicha de sentir la vida, estar organizándola, el hombre religioso estructura una concepción del mundo. Y la poesía es exactamente lo mismo que la religión, pero sin ninguna limitación, sin ningún pretexto. Por eso dice Octavio Paz que la poesía es el piso de de abajo de la religión, y además es libre, abierta. Yo que no soy muy religioso encuentro en la poesía un campo muy hermoso de acercarme al espíritu de la gente. Y a mi edad, yo, lo único que hago es estar en contacto con la poesía, y espero que ustedes hagan lo mismo e inviten a sus amigos que se acerquen a la poesía. La poesía es una de las formas más bellas, incluso en estos momentos de crisis de conflicto, de poder encontrarse uno asimismo y estar en contacto con los demás y con la dignidad de los seres que nos rodean." (de la Biografía de Vizcaíno, en proceso, 21 de julio de 2003).

Para tumbarme ya de rollo, como última mengambrea, pasaré a comentar acerca del blog donde mister Heriberto hace de las suyas. De un tiempo acá el batillo ha borrando sus mejores escritos de dicha vitrina cibernética, y solamente ha dejado e insertado puras opiniones sacadas del caletre sin sustento alguno (muchos otros blogs andan por los mismos rumbos). Más que sustancia hay en su blog exhibición de inconsistencias, escritura chatarra, tediosa y monótona. Si no se pone trucha y revira a tiempo, esa osadía de baja estofa le va a acarrear consecuencias deplorables. (¿Acaso pretende parir y continuar siendo virgen?).
No nos decepciones, Yépez, y métele canela fina a tu jale.




Respingos y pedernales:
cretinadas@yahoo.com.mx
www.elcharquito.blogspot.com

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