Crítica de literatura contemporánea.

Tuesday, October 21, 2003

Vertedero de cretinadas


Por éktor henrique martínez


Réquiem al máster Raúl Prieto
Estaba yo empecinado tecleando este Vertedero de Cretinadas cuando me llegó una triste noticia. El pasado 20 de septiembre falleció el gran maestro Raúl Prieto. Supe que el máster estaba enfermo y que debido a ello ya no podía escribir, y que se negaba a salir de su casa en la colonia Narvarte, allá en Chilangolandia. Con él se fue también su alter ego, el queridísimo Nikito Nipongo, autor de la célebre columna Perlas Japonesas, a la cual dio vida un 2 de marzo de 1949 en el periódico Excélsior. En dicha columna don Raúl se propuso a corregir disparates lingüísticos y exhibir los desatinos de cretinos, petulantes y demás payasos intelectualoides que la ignominia pública ha convertido en celebridades oropelescas o en guías del pensamiento. Desde muy joven, y a través de una crítica profunda y exhaustiva, Prieto Río de la Loza se dedicó a denunciar atrocidades, subrayar errores, destripar mentiras, ridiculizar falsos valores y, más que todo, divertir a sus lectores.
Un hombre con los güevos bien puestos era don Raúl; feroz, radical, gracioso y con una sesera cargada de conocimientos. Realizó un trabajo lingüístico de proporciones titánicas, examinando a fondo las ediciones del Diccionario de la Lengua Española en sus obras El Diccionario (1958), Madre Academia (1977), ¡Vuelve la Real Madre Academia! (1985). En ellas desnuda y combate la mentira académica, la que muchos majes se tragan entera, con todo y zapatos.
"No, yo no le veo al lexicón de la Real Madre -decía el sabio lingüística- la menor importancia como producto científico. No es una obra que prestigie a la lexicografía española, un instrumento cultural, un eficaz medio de información seria." Y preguntaba: "¿Cuál es la razón de ese respeto mágico a la Academia de la Madrastra Patria? Ninguna, pues se trata de una devoción irrazonable que transforma al almodrote en libro semidivino. Sus adoradores fanáticos llegan al extremo de no usar una palabra mientras no la vean en las listas del Diccionario de la Lengua Española."
Del calibre de Joan Corominas, Pescatore di Perle, Gutierre Tibón, Guido Gómez de Silva y Cecilio Robelo era la sapiencia de este agudo analista de los maltratos que suele sufrir la lengua hispanoamericana. Sin tartamudez y sin reparos ponía como camote a cuanto bicho que pululara en los medios culturales y políticos tanto de México como del extranjero y que regara el tepache. Con gusto les partía la madre a tipos nefastos y estercoleros como Vargas Llosa, Sergio Sarmiento o Enrique Krauze; a mamones de la talla de Octavio Paz, Enrique Florescano, Carlos Fuentes, Fernando Savater, Rafael Tovar y de Teresa, Carlos Abascal y demas cabrestos que la conciencia colectiva da tinta y vuelve divas en el mundo del escaparate mediatizador.
Maestro Nik, aunque sea un camelo, diremos que todavía estás aquí. Saludos desde el Más Acá. Y que el día del juicio final, como cantaba el Sabina, ojalá que Dios sea tu abogado de oficio. Au revoir, chif.

El pochoñol es el idioma que rifa
La pretendida actitud de muchos melolengos como intentona vana de preservar la unidad lingüística del idioma español, resulta, hoy en día, absurda y anacrónica (y peor es si tal unidad la concibe la Real Academia Española como un cordón umbilical atado a Madrid; porque fuera de la antigua metrópoli, asevera Nikito Nipongo, todo es Carabanchel). Los inefables puristas de la lengua española se desmelan en el esfuerzo estéril de defender un idioma adulterado que pertenece cada vez más al patrimonio verbal de los estadunidenses. Sin embargo, son los apolillados académicos y los obcecados seguidores del purismo idiomático quienes, principalmente, rayanos en el malinchismo, hablan un espanglés confeccionado por mercaderes y publicistas. Para referirse al público o auditorio dicen audiencia (del inglés audience); prevalece apartamento (apartament) por departamento; casual por descuidado; signar (de signature) por firmar; extender (de extend) por dar, otorgar o hacer; flamingo por flamenco; comunidad (de community) por pueblo o sociedad; contexto (de context) por ambiente; enfatizar (de emphasize) por resaltar; goma (de gum) por hule o caucho y así sucesivamente. Y como los intereses del Tío Sam son los que predominan, pues el pochoñol es el idioma que ahora rifa, dado que el español es ya en última instancia una lengua servil del inglés, una pobre carroña medieval escasa de vocablos modernos. (¿De dónde vienen los neologismos de la informática y la cibernética si no es del idioma patronal?).
Con esos pujos quieren defender la castilla estos mamertos; con terminajos anticuados, en desuso y extinguidos por obra del espanglés y el caló.
"Hoy el español -dice Nikito Nipongo- es una lengua anémica que parece tender al aniquilosamiento. A parte de no fundar nuevas dicciones, como el inglés sí lo hace, se resigna a que le impongan palabras y aún despropósitos derivados de aquel idioma." El destacado lingüista asevera, con fundamento, que "el inglés, como en remoto ayer el español, es un idioma imperial, poderoso y cabrón que se roba voces y formas vocabulares de todos los idiomas. En cambio, el español se contenta conque le metan los imperialistas y los malinchistas exclusivamente pitos idiomáticos ingleses."
Y ¿qué decir del cenáculo inútil, conservador y estéril que güevonea en la esquina de Felipe IV y Moreto, en los Madriles, y de su engendro lexicográfico, además de sus mamarrachas academias subordinadas y cómplices de las Indias Occidentales? Parafraseando al excelso filólogo y lingüista ya citado, los 549 cráneos que integran la apolillada RAE son unos talegones incapaces de hacer un diccionario decente, y con tal desprestigio abochornan a la cultura hispanoamericana con un mamotreto imbécil plagado de antiguallas de nula importancia. Me basta con fusilarme los adjetivos que don Raúl Prieto, alter ego de Nikito Nipongo, dispara en contra del diccionario de la RAE, pues éste, dice, "aparte de incompleto, es ultrarreaccionario, clerical, monárquico, aristocratizante, tabernario, localista, populachero, mentiroso, anticientífico, sucio, erróneo, confuso y enemigo del progreso." En síntesis, "un pobre espantajo" que no sobrepasa 95 mil entradas. Sostiene don Raúl que "un buen lexicón español debe contener siquiera medio millón de definiciones -el de la Academia trae menos de cien mil, muchas correspondientes a palabras que ya ni en España circulan-. "
El maestro Prieto, autor del texto Nueva Madre Academia (1977), y de otros más en materia lexicográfica, refutando sandeces vertidas por Menéndez Pidal, a propósito del estado que guarda la lengua castilla, señala lo siguiente: "Lo cierto es que el español, en España y América (no se diga en Filipinas), más que disgregarse, se está muriendo. O transformándose en espanglés." Y agrega que "mientras nuestro idioma deviene en espanglés, el idioma de los Estados Unidos no tiende a descastarse en forma recíproca y volverse englishspanish. Ciertamente, como lengua viva, el inglés gringo saquea a todas las demás lenguas vivas, se apodera de muchos de sus términos y, por si fuera poco, es a la vez fecundo generador de dicciones nuevas."
Entonces, ¿qué se puede esperar de la RAE y de sus hijastras hispanoamericanas si van a remolque de tortuga con el idioma?

Los cabeceros de Frontera siguen guevoniando
Los cabezales del pápiro Frontera tal parece que se los avienta el Charrito de Oro, o sea el trapeólogo que mapea los pasillos del congal periodiquero. ¿Y los redactores y correctores de estilo? Bien, gracias. Tomándose un chanatito mientras les guachan los toliros a las secres. Aquí va una muestra de las tantas barrabasadas que regularmente cometen. En una nota publicada el domingo 17 de agosto de 2003 aparece este titular: “Sube la gasolina en SD”. De esta forma se nalguea la sintaxis. ¿Y los pepudos porqué no ponen alto a estas tropelías? Tal vez anden muy ocupados en sus vivencias metafísicas, mientras se refinan una langosta aigante bañada con vino tinto del Rhin de Napa Valley.

Un tal Jorge Rocha, inconmensurable ignorante
Si usted sintoniza el chillón (radio, en caló) en la frecuencia 1550 AM, a eso de la una a las tres peeme, sus oídos se toparán con el noticiero Estilo Informativo, programa que conduce la ñorsa Rocío Galván en mancuerna con Jorge Rocha, un pedante reductio ad absurdum, como escribiera alguna vez Gilbert K. Chesterton.
Doña Rocío, que, dicho sea de paso, debe tener mucha paciencia para soportar las diatribas que moteja el mamerto de Rocha, ella sí se la rifa en su jale. La ruca, como verdadera profesional en su oficio, se deja caer la greña por su claridad de exposición y vigor retórico al informar. Domina los temas que aborda y sus comentarios se ajustan a opiniones congruentes. Es, pues, auténtica comunicadora que no se deschonga en vacuidades ni brama tonterías como su compañero Rocha, ni tampoco sufre los dolores de la pasión que chamulla su colega don Yorch; un tipo relamido y cretino, muy propenso a emitir cacareos inconsistentes y rezongueras torpes.
Como periodista creo que don Jorge Rocha hace un triste papelito. Sus despliegues verbales son casi informes de verdulera. Y es que seguido barrita bobadas, regolda sandeces, chachalaquea opiniones sin sentido, hace el ridículo y suelta gansadas, y, además, cuando habla de política se vuelve ladilla ultrarreaccionaria. En fin, el ruquillo, dueño de un miserable acervo cultural, desconoce los rudimentos de un periodismo radiofónico de altura.
He aquí algunos ejemplos de su verborrea desbozalada, vociferaciones más vacías que las palabrejas de aquellos merolicos que muy majos aseguran que un pedo es el espíritu de un frijol. Así despacha las noticias el men, y no faltan babiecas que lo feliciten por sus disparates y balandronadas ridículas: hace poco soltó el churro de que Montesquieu (yo creo que ni siquiera sabe que el autor del Espíritu de las leyes se llamaba Carlos Secondat), había escrito una obra titulada Cartas Perversas, cuando, en realidad, se trataba de Cartas Persas. También, culumpiándose en la mentira, dijo que la bomba que lanzaron los gabachos sobre Hiroshima, una vez concluida la segunda guerra mundial, había sido bautizada con el apelativo de Enola Gay, cuando, en pos de la verdura, con tal nombre se identificó a la ballena voladora (avión, en caló) desde donde fue lanzada hacia la población tacataca. Asimismo, en otra de las emisiones radiofónicas (creo que por el mes de julio) no tuvo empacho para mover sus mandíbulas y afirmar que el escritor José Revueltas había sido un gran músico. Tal aseveración es más falsa que el truco del conejo sacado del sombrero. Sin embargo, él se sostuvo en dicha falacia como verdad revelada por un deux ex machina. Tocante a este birote, y ciñéndome a la neta, agregó que el músico no era Pepe sino su carnal Silvestre. Nikito Nipongo, vecino por muchos años de la exesposa de José Revueltas, en un edificio deteriorado de la colonia Roma en el DF, donde a veces caía el autor de Los días terrenales a visitar a sus hijos y echarse, de paso, un paliacate con la doña, nos cuenta acerca de los hermanos Revueltas. Y retomo las palabras que don Nik escribe a cerca de los carnales Revueltas: "A veces salía yo de noche al pasillo, apenas alumbrado por una luz mortecina, y casi me tropezaba con una sombra que podía ser la de ese perro o la de José Revueltas, en estado burro." Y prosigue el máster Nipongo: "Bebía mucho Pepe, al igual que otro de sus hermanos: Silvestre. Este compositor genial de sinfonías murió a media calle, tras emborracharse con pulque en alguna barriada pobre. Se derrumbó bajo la lluvia, pescó una pulmonía fulminante y murió." (Perlas Japonesas, 1985, p. 184).
Señor Rocha, José Revueltas no fue ningún músico sino un excelente novelista. Para que no ande con groseras engañifas conmino a su merced a que escriba cien veces: José Revueltas fue novelista, José Revueltas fue novelista, José Revueltas fue novelista, José Revueltas fue novelista, José Revueltas fue novelista...

Más atrocidades expelidas por Jorge Rocha
El ruco detona patrañas nomás porque tiene boca. El 4 de agosto grabé algunos de los rebuznillos que soltó el maese en su programa radiofónico. Un día antes se había agarrado del moco con la señora Rocío Galván. La dama, prudente y sabedora de que el ruco chorreaba bilis sin causa justificada, y proclive a usar más la lengua que los sesos, optó por no seguirle el rollo, tratando de sacar las castañas de la lumbre sin quemarse las baisas, pero el Jorge, sintiéndose ignorado, empezó a despotricar contra la ñorsa, cual si fuere una vil verdulera. Rocío lo dejó ser y al final el ruco terminó enredado en sus contradicciones. La mengambrea trascendió a los radioaficionados y estas fueron algunas opiniones de los oidores del chillón. Un radioescucha envió este mensaje: "Rocha se porta como un patán con Rocío; se porta como un niño berrinchudo y dice que se va ir un tiempo del programa, a dizque descansar." Otros radioyentes llamaron por fon para preguntar cómo soporta Rocío al viejo ese. Díganle al ruco -decía el radioaficionado- que se aliviane, que abra su mente. Todo el birote tronó por una imberbe discusión sobre Beny Ibarra. El ruco sostenía que este morro era igual de mamón, cretino y prepotente que el hijo del Ernesto Zedillo y el tal Kaguachi. Galván sostenía que no era válida tal comparación. Pero el ñasco se aferró hasta que acabó superamargado arrojando sobre Rocío chisguetes de veneno. Reacio a las virtudes del diálogo, prefirió escurrir el bulto con payasadas insulsas que rayaban en la amenaza pueril y paranoide: "Me voy del programa"; "me despido"; "llegó ya el momento de retirarme". (no tuvo el valor de pintar venado).
Al otro día, muy modocito, ya estaba haciendo de las suyas contando chistes de un mongolismo prosopopéyico que asustarían a Capulina.
Jorge Rocha, haciéndole competencia a Bob Esponja y al ridículo del Chabelo, también repugiña sus dislates en la caja idiota -teta de vidrio, para los europeos-. En efecto, el ñor es protagonista, junto con otros periodistas de verdad, en el programa televiso Contrapunto (Canal 12, Televisa), que timonea el blablador y leyedor de noticias Fernando del Monte (quien, de seguro, sacia su morbo exponiendo a la vergüenza pública al tal Rocha). Ahí tambien, este men, retoba naderías y forja tremebundas barrabasadas de quincaya diversa. Sus comentarios "periodísticos" se circunscriben a puras habladurías politiqueras e incoherencias pedantes que caen en el terreno de la más chirle y barata información. Nada de calidad brota de su marabunta informativa. Casi patea, rasguña y muerde a los otros comunicadores que integran la mesa de opiniones en la emisión dominical. Escupe mientras habla, avienta salivazos y no dice nada cuando toma la palabra, a pesar de que le tienen que frenar la lengua para que se calle. En su verborrea chiclosa encontramos muestras de auténticas burradas. Ejemplo: como afirmar que La Rumorosa corresponde a la jurisdicción territorial de Mexicali, cuando se sabe que pertenece a Tecate; como afirmar que Julio Frenk, miembro del gabinetazo foxista, candidateó para alentar la silla de presidente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando se sabe que a dicha organización no la dirige ningún presidente sino un secretario general.
Podría seguir señalando todo un rosario de desatinos rocheanos pero... mejor que la cosa aquí muera. Creo que con el entremés que he ofrecido es suficiente.

El abanderado del cambio que no cambió
Se equivocan los que afirman que don Vicente Fox Quesada es un fascista. No, nuestro flamante presidente, propietario de la más crasa ignorancia, a pesar de los esfuerzos denodados que realiza por estar ahí, donde amar equivale a pendejear, todavía no llega a tanto. (Lo cual quiere decir, parafraseando a Tintán, que aún no tiene uñas para guitarrero).
-Y ¿porqué? -Porqué ha de ser. -Porque pretende gobernar la cosa pública con una actitud de chucho asustado. Lo que traducido en términos braveros quiere decir que es un improvisado de segunda fila que no sabe distinguir entre un pleito callejero y una revolución socialista. Y como nuevo Rómulo busca ávidamente las ubres de la loba; y como un adicto a la parafernalia sólo le interesa darse bombo (que al cabo el surrealismo mexicano puede esperar).
Por respeto a su investidura, abstengámonos (ya sé que ustedes piensan lo mismo que yo) de otorgarle los epítetos que merece. (Entonces, ¡pélate, Tintán!).

Tú que eres poeta y en el aire las compones, porqué no...
Reyna Martínez Hernández, colaboradora de El Mexicuin y responsable de la sección Vida Cotidiana, donde escribe toda suerte de mamadas y vierte mentiras que escurren a chorros, se presenta a ojos de leyedores como autora de una bodrio que su cabecita hueca fraguó estropajosamente. La gacetillera se entrega al chacoteo reduccionista envenenando aún más el ambiente periodístico con una retahila de mafufadas que, más que datos informativos, son adulaciones rastreras y cretinismos agudos. Paso a despeluchar el contenido de su ratonera nota reporteril.
El 17 de agosto de 2003, la ruca publicó un texto charamusquero titulado Edificar. Se trata de una frivolidad quitapelillos dedicada a un tecnócrata maicerón del Pichonavit que según palabras del profe Antonio Magaña resultó ser más adicto al tráfico de influencias que el mariachi de la ignorante Sari Bermúdez, chacalona del CONACULTA. (Recuérdese que ambos batillos salieron embarrados en el birote relacionado con el ofrecimiento de servicios y ventas de mengambreas propias de sus negocios particulares; el primero aprovechaba su cargo de servidor público pa hacerse propaganda de consultor y el segundo, al chile pinto, se la rifaba desde las entrañas del estado pa troquelar teléfonos celulares). Pero mejor pasemos a la machaca que nos concierne dilucidar. No sin antes aclarar a mis lectores que leer el articulejo con el cual doña Cuina (Reyna, pues) se incorpora a la nómina de El Mexicuin puede resultar, que es lo cinchado, más frustrante y patético que acostarse con una mujer que no se desea (así que si vomitan no es mi culpa). Y en efecto, vemos que las palabras de la gacetillera se colorean de zanguangas tendientes a inflar egos; o sea parrafadas quitapelillos que son, más bien, una mezcla de mentira, cursilería y estupidez, por así decirlo: imbecilidad desenfrenada y aderezada de galimatías.
Mastíquense el execrable camelo de la ñorsa: "Muy bonitas, casi poéticas las palabras que escuchamos por parte del licenciado Raúl Bejarano" (pretty boy and yuppie, en el idioma patronal) "delegado del Infonavit en la entidad, al hacer uso de la palabra en el evento Expo Construcción e Inmobiliaria 2003, al señalar que la construcción es un factor de progreso social". ¡Qué bonita manera de diferenciar las condiciones materiales de vida! Con toda razón escribió Bertolt Bretch: "Si se le lame el culo, se trata de un señor, y si se le escupe en la cara, se trata de un lacayo." ¿Intereses pragmáticos? Ni dudarlo. Y como decía Porfirio Díaz: "Ese gallo quiere maiz." Pero continuemos...
Estabamos en que las musas se revientan de emoción y el ambiente se satura de lirismo; deviene la gracia poética; verso, relato, canto y acción. Ya lo dijo el poeta: “la construcción es un factor de progreso social”. El verso parece un grito de Lautreamont, el impulso creativo es tan refinado que habrá de perdurar como una excelencia formal del arte por el arte. El estado del alma descubre el objeto y lo eleva hacia la formalidad estética del más alto y puro parnaso: "Construir, dijo" -el poeta Raúl Bejarano-, "significa mucho más que combinar ciertos elementos para lograr un inmueble" (pero los inmuebles suelen ser terrenos, lotes baldíos, predios y solares, que no requieren ser construidos porque ya están logrados por leyes objetivas de la naturaleza). "La construcción se convierte en un elemento del desarrollo humano" (¡qué bello estribillo!; ¡qué metáforas tan musicales!). ¿Pueden ustedes vislumbrar ahí los tropos verlainianos, las adecuaciones estilísticas que nos heredó Rubén Darío?). La expresión poética -"construcción, elemento del desarrollo humano"- parece una fragancia embalsamada de plasticidad sonora, una evocación metafísica de altísima sabiduría. (El asunto suscita una náusea inmediata pero el morboso lector se esfuerza por mantenerse atento a la fétida miasma que eructa la Reyna).
La antologadora del poeta Bejarano manifiesta de éste: "Sus palabras y la presencia de los principales desarrolladores de viviendas" (en realidad, fraccionadores y dueños de inmobiliarias que, culeramente y sin más límite axiológico que la descarada usura, dan gato por liebre) "en este acto tan importante que por vez primera se realiza en esta ciudad" (el premio Nobel es una vil chingadera de diletantes al lado de este refuego), "dio pie a pensar en las condiciones en las que se oferta actualmente la vivienda social tanto en la entidad como en el resto del país."
¡Qué felicidad! La poesía viene a conciliar toda contradicción existente entre macuarros y ricardos. Detrás de las palabras del vate Bejarano hay anhelos de paz, tranquilidad, convivencia social (mientras no lleguen los abogados mercantilistas a embargar el inmueble hipotecado por moratoria en los pagos). ¡Pero coño, si la relación entre la poesía y las condiciones socioeconómicas no es determinista! -En teoría, mi buen. Porque aquí sino pagas te ponen de patitas en la calle. Y es que la autoalienación de la humanidad -dijo Walter Benjamin- ha alcanzado un grado tal que puede experimentar su propia destrucción como un placer estético de primer orden. (Y yo que me creía el rey del mundo cantoneando en un chante fiado, pagadero, si bien me va, a 30 abriles de distancia. ¡Qué manera de cagarse en el artículo 27 constitucional!). Pero basta de quejumbres, mejor pasemos al meollo del asunto que nos concierne licar.
Al finalizar su bodrio, la gacetillera lisonjera apunta un grotesco guéguere que casi apesta a pedo de zorrillo: "Qué bueno encontrar en este ámbito gente tan sensible como el licenciado Bejarano, que seguramente reflexionará acerca de estas nuevas necesidades, y del compromiso que implica dotar de una vivienda a una familia". (¡Sí, Chuy! Familia cuyo chipocludo o chipocluda, según sea, deberá previamente azotarse con tres mis dólares para cinchar la mula), "un bien prácticamente para toda la vida" (a no ser que se haga cuacha por algún siniestro o bombazo) "que siempre estará ligada a su desarrollo integral" (y hormonal, faltaba más) "como individuo." (A estas alturas el esteta Bejarano debe estar preparando su libro Cantos de vida y Construcción, que sin dudarlo será auspiciado por la recua de gandules que padrotean el FONCA, el IMAC y demas elefantes blancos buenos para nada).

A los poetas de Tiyei
Hay que superar el esteticismo hueco y ramplón que prevalece en la lírica tijuanense.
-Y ¿cómo se logra? -inquirió un irredento párvulo de las letras. Sencillamente siguiendo la premisa trazada por el suicida César Pavese: "La poesía comienza cuando un tonto dice del mar: 'parece aceite'. Por eso el poeta italiano fue capaz de escribir, en una lucha consigo mismo, este ejemplo de concesión sentimental: "De las cosas que arden no queda más que el sol."
-Ahora usted escriba, cabrón. -¡Uta, jomi! Me la pones difícil. Pero ai te va: "La noche es la máscara de la ciudad". -No, compa. Esa madre ta muy culera. A ver, aviéntese oxtra. -Sobres: "Por que lo dices y lo crees. Ante ti soy la poesía y a tus espaldas sólo un rumor de muerte". -¡Uta, qué perra ta esa madre, compa! -Simón, pero no es mía. Es de un batillo cubano que se llama Otto Fernández.
-Pero, guacha esta chingonería que escribió un alebrije y auténtico poeta local de esta marrana ciudad fronteriza, llamado Alfonso García Cortez (Tijuana, 1963), mejor conocido en el submundo literario bajo (o sobre, según sea el caso) el apocorístico de Ponchito (-cuando lo leas te vas a venir en calzones, men): "No hay castigo más duro no hay pobreza más grande que el absoluto imperio del silencio que apurar la cerveza de la muerte con un sorbo final amargo y recatado."
-¡Qué leche de cabrón! -Y eso que no sabes como baila cuando le cai a los bulos.

Big enajenación
Anuncian los publicistas de la mercadotecnia que "Big Brother VIP arrancó con un raiting espectacular de 33 puntos a nivel nacional mientras que Estrellas de novela tuvo 8." Es de esperarse, pues el mal gusto y la estupidez son los elementos que marcan la pauta de ese bodrio embrutecedor de teleauditorios.
Y yo que pensaba que las nociones de distracción y entretenimiento constituían aún categorías románticas. Pero ya me di tinta que la autoalienación de la perrada ha alcanzado un grado tal que puede experimentar su propia destrucción como un placer estético de primer orden. Ya lo decía Teodoro Adorno en su evaluación pesimista del desarrollo histórico occidental: "la conciencia no tiene más remedio que capitular ante el poder superior de lo que se anuncia." O sea, la novedad mediatizadora que Walter Benjamin criticaba como la "quintaesencia de la falsa conciencia y cuyo agente incansable es la moda." (¡Culos a la pared!).

Melolengos a quienes les urge un implante neuronal.
Según san Lucas la palabra nicotina tiene su origen en el galicismo nocotine, derivado éste del apellido del diplomático francés J. Nicot de Villamain (1530-1600), embajador de Francia en Lisboa, Portugal, quien envió por primera vez tabaco a su país en 1560.
Pues bien, sacando a colación lo anterior, el día nicle de octubre de 2003 la revista Siempre! publicó un articulejo que lleva por título Nicotina, una de las ocho. Se trata de la muvi dirigida por Hugo Rodríguez y producida por Altavista Films. "¿Porqué el nombre de Nicotina?, pregunta el gacetillero encargado de la nota farandulera. Y enseguida alguien de los representantes de la producción le contesta: "hay varias versiones", agregando que "el título original era algo así como Cigarros, desamores y veinte diamantes." Pero fue descartado porque "hay muy pocas marquesinas en los cines mexicanos que puedan colocar un título tan largo." Por tal motivo "Altavista Films decidió, junto con un equipo de publicistas, buscar un nombre mucho más agresivo y contundente." Y dicen los batillos que "Nicotina es, sin duda, un título mucho más sencillo de recordar y, por supuesto, cabe en todos los letreros de las salas cinematograficas." (Mejor dicho, son los letreros los que caben ahí).
Ahora tripeen, lectores y lectoras, cómo los chichos de la peli le sueltan al reportero, autor de la nota, el siguiente manojo de patrañas imbéciles, que dicho men reproduce así: "La otra razón que escuchamos de boca de las productoras de la cinta es que la nicotina es la parte más negra y más oscura del cigarro" (mentira, es incolora y pasa después de amarillo a pardo). "La parte que más daño causa y la que todos evaden decir." Mentira, si a esas vamos; la parte del tabiro que más chinga al chacuaco (y que por cierto no es parte sino alcaloide oleaginoso) es simple y llanamente el humo que aspira el baisador y que puede llegarle a madrear los pulmones.

La Adela Micha y su remanso de pedantería
Otra melolenga que también suelta camelos estúpidos es la blabladora al servicio del monopolio embrutecedor metaforizado como el canal de las estrellas, Adela Micha, relingo sarreado y de canillas flacas que anda playando el caimebien de Jorge Castañeda. La ruca, en una entrevista, aventó un remanso de bobadas esperpénticas cuando la gacetillera del fancín Órale!, Liliana López, preguntó a la susodicha güera a güevo qué pex con la chutama del amor, ya que ella (o sea la Micha, no la gacetillera) es una persona que "siempre está enamorada, pues es una dama de muchos amores". Le preguntó la entrevistadora: "¿Cómo anda en asuntos del corazón?" (literalmente la pregunta se enderezó de esta manera: ¿Del corazón cómo está? A lo que la cretina pelos tiesos y oxigenados respondió mamonamente: "Siempre bien. El corazón es un músculo trabajando y siempre está bien." ¡Ah, cabrón! ¿El corazón es un músculo? Y, ¿el hígado, los riñones, los tanates y el estómago, también son músculos?
Aparte de que la jaina carece del mínimo pudor de modestia, no le queda ni pizca de vergüenza intelectual. Y no es la primera, ni última vez, que brama tonterías de ese pelo, y por dárselas de muy chinguetas cae en sus puyas. (O sea que escupe al cielo y los gargajos se retachan y le caen en la mera feis).
Después de escuchar la cátedra de la Micha, sólo me resta deducir de los informes que daba el profe de biología en la secundaria, respecto a que el cucharón es un órgano vital encargado de regular la circulación del mole en las arterias, que tal aseveración resultó más falsa que el cuento de Juan Pirulero. (Gracias a la sapiencia de la Adela corregí mis antiguas y erráticas concepciones a cerca del músculo llamado corazón).

cretinadas@yahoo.com.mx
elcharquito.blogspot.com

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