Crítica de literatura contemporánea.

Thursday, January 29, 2004

Vertedero de Cretinadas

presenta

MOCOBLOGNOVELA

EL TUERTO y LA YAJAIRA
[FIGURACIONES DEL AMOR]
(una biografía novelada no autorizada) ©



CAPÍTULO DONAS
TAIWANAJUATO





"Una cucaracha de alquitrán
puede arruinar un barril de miel."
Lenin





En Taiwanajuato la mentira de la Diosa Razón se enfrentará con la verdad desnuda y teibolera. La Yajaira se dará cuenta que las medallas que el Tuerto se cuelga no le pertenecen, y descubre que es un general que jamás ganó una de la tantas batallas que presume. En realidad, cuando mucho, él no rebasa el rango de un jefecillo de salón de clases. Lo digo porque el capitán de los cholos de su vecindario, cada vez que lo guacha lo tumba con una firula dizque por cuota pa que no lo madreen los más picudos.

Huyeron hacia el sureste asiático porque la monotonía empezó a devorarlos como perro hambriento. El nerd boy hace tremendas muinas de la nada, y, además, padece uno de los más temibles vicios de la humanidad: el egoísmo; que combinado con el pecado nefando de la soberbia lo hará creerse un genio, a tal extremo de burlarse de las limitaciones intelectuales de la morra.
No pudieron sacarle partido a los ideales deteriorados de la burguesía. Solamente los sofistas logran, y a veces, conciliar las contradicciones del postmodernismo. Así que cualquier intento panegírico que hagan los amasios será en vano.

Se sabe de muy buena tinta que toda relación amorosa es enfermiza; no es más que un montón de hierro que se enmohece tarde o temprano. Y eso es tan sabido como el hecho de saber que en el invierno hace más frío que en el verano.
En pocos meses ha brotado el tedio y el desencanto. La relación es ya un desparpajo y casi tiene un pie dentro del sepulcro.
Animada por un monstruo de cara angelical que se dice amiga de la pareja, La Yajaira abrirá la jaula del tigre de sus pasiones viscerales, y el felino escapará a esconderse en una cueva de sábanas con olor a azafrán; luego de tirar sendos zarpazos sobre el frágil pecho de la fidelidad.



Wednesday, January 28, 2004

Vertedero de cretinadas

MOCOBLOGNOVELA

EL TUERTO y LA YAJAIRA
[FIGURACIONES DEL AMOR]
(una biografía novelada no autorizada) ©

COMPUESTA EN LENGUA CASTELLANA, MEXICAÑOL, POCHOÑOL Y CALICHE
por el nefasto licenciado éktor henrique martínez




CAPÍTULO UÑAS [BIS]

LA VIDA NO ES UN BLOC CUADRICULADO





"...son intelectuales dignos de aprecio,
pero, vueltos académicos, más bien
se antojan candidatos a la horca."
Raúl Prieto



Cinco meses después de entablado el romance, los pichoncitos consiguieron trabajo en el Colegio de la Frontera Norte.

--¡Malditos sean! --les gritan sus conciencias--, han hecho trato con la policía."
--"Se trata de salir en la foto" --contesta el Tuerto, y luego pregunta--:
--¿Acaso quieren que vivamos dándoles mordidas a los libros?"
--¿Están mandando a la mierda sus ideales y principios" --espetó una de las conciencias y agregó--:
--"Estas jodido, men. Es más decente robar un banco que alquilarte en esa puta caseta de información del Pentágono. Pero tú sabes lo que haces, yentelman."
--"Sí, que te compre el que no te conoce" --dijo la otrora conciencia que enseguida le reclama a la Yajaira:
--"Y tú feminista sin pancarta, ¿le vas seguir el rollo a este eyaculador precoz? ¿No te das cuenta que sólo eres una amante de ocasión? Mejor, regálale una foto tuya en braguitas y con escotes, y mándalo a dormir a la carraca de doña Soledad."
--"No la hagan tanto de pedo --alega el Tuerto--, pues total, lo que no separa la realidad lo separa la conciencia. Para algo le sirve a la mente la abstracción. Así que al diablo con los pros y contras."

Y es que la pareja después de arder juntos en la hoguera de piel deciden hacer vida marital, ofcors sin acudir a la cita con Melchor Ocampo, quien bastante enfadado esperó inútilmente a los esponsales susodichos para recitarles la epístola del desconsuelo. Ellos nunca llegaron ni la Iglesia ni al Registro Civil, pero sí a infinidad de bares.

--"¡Pero don Melchor está pendejo!" --exclama el Tuerto--.

Y es que los enamorados tienen el alma muy ocupada para subirse al cielo que está en el suelo. Eso sería como recibir una tunda de tres mil azotes en ambas posaderas, al aire descubiertas, tanto de él como de su dulcinea.

--"A mí nadie me ha de tocar ni con el pétalo de una rosa mis tersas nalguitas --afirma la enamorada--.

Asignatura pendiente en la escuela de humanidades; gracias a Marx y a Sartre él se creerá un napoleón chiquitito. Pero Heriberto nunca ha roto un plato ni ha matado una mosca. Dicen quienes lo conocieron de niño que se asustaba al escuchar las canciones de cuna. Pero ahora es tan valiente que inclusive soporta al aburrido y denso maricón de Marcel Proust. Ambos chamullan el inglés y repeliendo los lunfardos que en sus barriadas brotan como champiñones en primavera.

La vida obliga a chupar el caramelo de la tristeza; el que no quiso lamer Caín cuando era un niño y terminó arrojándolo a los pies de Abel.

¿Qué cenarán esta noche? Pienso que quejas y pleitos a la carta.



Sunday, January 25, 2004

Vertedero de cretinadas


Por éktor henrique martínez


SOLICITO NO SER COMO CARLOS ADOLFO GUTIÉRREZ VIDAL



EL PROMOTOR ENTUSIASTA

El señor de las cacayacas, mencionado al rubro del presente ocurso, por aquello de las tachas que se dejó caimán en una sala casi vacía de oidores en el CECUT [1], es el tejedor de una vaguedad letrística donde se vislumbra que, en estos tiempos, escribir mejor o peor ya da lo mismo. Total, lo que importa es laxar palabras y amontonarlas en el basurero de las letras, de modo que cualquier garabatero adquiera la calidad de escritor. Así que voy a dar cuenta del caso particular de este chaval que en vez de literatura produce una plasta de dislates.
El men Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal (Mexicali, BC, 1974), quién sabe en qué leonera se habrá graduado de crítico literario, pues refugiado en la inmunidad que otorga la ficción se atrevió a publicar en el suplemento Bitácora, 366, de fecha 10 diciembre de 2003, un articulejo armado en cinco párrafos, cuya materia prima temática es el poemario Solicito ser dulce enredadera, de Mariana Martínez Esténs (una tipa mal educada que, por cierto, ni siquiera se dignó a retachar copa o, ya de perdis, mandarme el cadáver de su caballo menstrual como señal de desagrado por el buen Vertedero de cretinadas que le dediqué). En su rengo artículo don Gutiérrez, cuando no se desboca como un paladín de las sinrazones e incoherencias, es proclive a obviar obviedades, pues escribe que el poemario de marras no pretende "trascender los límites de las grandes tradiciones literarias, o constituirse como un depositario de la verdad" y bla, bla; y que su "temática se consigue gracias al uso de coloquialismos y al uso llano de figuras retóricas", los que en ningún momento examina o señala. En cambio, prefiere optar por lo difuso, impreciso y nebuloso del lenguaje.
El batillo es poeta y narrador, y "uno de los promotores más entusiastas de su propia generación cultural", según apunta el canon de la voz engolada y acaparador de premios, o sea el mechudo Gabriel Trujillo Muñoz. Lo que su paisano no dice es que Gutiérrez Vidal también es dueño de una talacha escritural digna de ser olvidada y además, confeccionada con una sintaxis de verdulera. Ignoro si cada vez que escribe actúa con la misma manía o pereza que demuestra en el texto publicado en la Bitácora. Lo digo porque en el artículo de marras se pierde en apasionadas abstracciones, imaginándose que le capa los güevos a un cochi utilizando el filo de sus dientes de leche (simulacro postmodernista).
Por el desperdicio del texto parece que se trata de un intelectual de postín, chupador de cámaras y entrevistas, igualito que un tal Hache Yépez, otro patricio cultural a quien tampoco se le cansan las quijadas de mascujar becas estatales "para jóvenes creadores."
¿No podía el Gutiérrez Vidal limitarse a decir que la poesía de esa ruca es el resultado de un proceso de versificación fácil y de lacrimoso tema erótico? La verdad, no. El literato orgánico y reproductor de la ideología oficial pretende hacerse notar con un retrato lastimero de crítico de poesía, con un aborto de las circunstancias que en términos literarios podríamos llamar complacencia frívola o exhibición de inconsistencias.




LAS RÓMULAS DE LA LOBA CONDE

En la arenguilla que escribe el señor Gutiérrez Vidal identifica a la poesía no como una cuestión de arte literario o conceptual imaginativa, sino como un problema de personas; y quiere poner a las órdenes de la Rosina Conde a todas las poetas del terruño fronterizo norte, no obstante que la mayoría de nuestras lindas poetas ni siquiera en el mundo hace a la doña.
Atención, perrada: el Gutierritos anuncia la primicia que la Rosina Conde es la progenitora --estéticamente hablando-- de las poetas mocetonas de Tiyei, o ya de perdis la tía querendona o la madrina más apapachadora. Y éste es el precedente donde la fémina aparece como la madre loba que amamanta a sus rómulas, quienes buscan ávidamente la leche poética que mana a caudales de sus inspiradoras ubres:
"Es precisamente esa aproximación a lo escrito lo que a escala local la emparenta [¡emparienta, carnal!] con poetas como Rosina Conde."

Otro batillo que también comparte con Gutiérrez Vidal la hipótesis del "emparentamiento" es el licenciado Humberto Félix Berumen. Este bato también pretende "emparientar" a la Rosina con la poeta existir Laura Jáuregui, autora del panfletillo Lo que hay afuera (2002), y refiriéndose a la poesía de esta becaria de Gilberto Licona, escribe:

"Pienso sobre todo en la poesía de Rosina Conde y de Mara Longoria." [2]

¿Cuándo dejarán de confundir la parte con el todo? La Hilda Rosina Conde Zambada no vale como poeta sino como narradora, y poco le falta para quedar cubierta por el ramaje de tantas espigas poéticas con faldas que se reproducen como conejos en las praderas líricas. Es un hecho que la ruca ya tiene metida la cabeza en las fauces del pretérito. Sin embargo, ellos y otros difunden hasta la náusea la teoría parentalista en aras de elevarla a chamana de las letras y construirle la capilla metafísica de gurú cultural de las madmuaselas que incursionan en la poesía fronteriza del norte. [3]
Partiendo de lo inesencial, don Carlos Gutiérrez Vidal desperdicia la oportunidad de elegir el silencio y considerarse una persona sensata cuando escribe lo que a continuación reproduzco, e imponiéndoles a los lectores la obligacion de comprar una máquina "desencriptadora" de mensajes ocultos para descifrar la información que envía:

"Una de las cosas que más llaman la atención en este libro" [y no es libro sino un plaquete] "es la construcción de sus versos, de una torpeza a un tiempo intencionada e intensa" [¿quién, la construcción o los versos?], que los ubica en un punto medio entre el habla y el pensamiento." (Mochemos aquí el párrafo y vayamos por partes para desentrañar el primer trozo de esta aporía de flagrante inexactitud).
¿Qué quiso escribir la mano nerviosa de Gutiérrez Vidal?






LA MEGAPENDEJA

CAGV habla de una "construcción" de versos, y "de una torpeza intencionada e intensa" atribuida a tales "versos" o la mencionada "construcción" de esos versos. En fin, que la ambigüedad determine si es el sustantivo o el sintagma nominal el elemento chicho. Por lo pronto centrémonos en la torpeza, término que el sentido comun entiende como pendejez o negligencia. Pero, ¡ojo!, no se trata de una escueta torpeza, sino de una pendejez resuelta con voluntad --o sea intencionada--, con ánimo; y además de una pendejez bastante vigorosa --o sea intensa--, fuerte, sobrecargada. En otras palabras, la construcción de los versos (y en consecuencia los mismos versos) que contiene el supuesto libro de Martínez Esténs, según nos informa el señor Gutiérrez Vidal a través de una desaliñada sintaxis, se caracterizan por ser muy estúpidos o de una pendejez vehemente (torpeza intensa), y con toda la propensión de ser así de mentecatos o bobos (torpeza intencionada).
Resuelto el enturbio lingüístico, ya sin ambages y enderezado el galimatías, lo que el buen Carlos Adolfo nos quiere decir es que la autora como poeta es una gran pendeja. Considerando aplicable al caso el adagio "Hijo de tigre, pintito", se deduce que si los versos son pendejos, entonces quien los construyó, obviamente también es un pendejo. ¿En realidad eso quiso decir Gutiérrez Vidal o fue un disparate que se le resbaló creyendo que hablaba de las linduras poéticas que cuajó la ruca en su minilibraco? Quién sabe qué pedo; que él arregle ese destripadero de palabras.




LA MEGAPENDEJEZ VOLUNTARIOSA

Continuando con el birote, el titular de la reseña nos informa que la megapendejez voluntariosa (o sea la "torpeza intencional e intensa") que caracterizan a los multicitados versos, "los ubica en un punto medio entre el habla y el pensamiento." Me pregunto: ¿cómo es que los versos de Martínez Esténs, por obra y gracia de la megapendejez, son ubicados "en un punto medio entre el habla y el pensamiento" (¿y la escritura dónde queda?). ¿Qué pretende el señor Gutiérrez Vidal con esta sarta de jaladas que se pega? ¿Acaso quiere desquiciar a los lectores? Y, ¿si esos versos no quedaran en un punto medio sino muy pegaditos al pensamiento, o bien, apartados de éste y muy cerquita de donde comienza el habla? ¿Por qué han de quedar precisamente en el punto medio? ¿Que tal si alguien prefiere ubicarlos juntito del habla y no donde está el pensamiento, o viceversa? Yo creo que ése es pedo de cada quien.




NO ES LO MISMO ATRÁS QUE EN ANCAS

Gutiérrez Vidal prosigue con su margallate crítico y se desnuca con esta opinión:

"De ritmo entrecortado" [y luego entrepegado] "y libres de ornamentos, los versos de Mariana Martínez están marcados por una lógica matemática peculiar."

Creo que al crítico criticado ya no le queda ni una pizca de vergüenza intelectual. Ahora sale con la puntada que los versos de la poeta antologada están marcados por una lógica matemática, y peculiar. Y ¿cómo se entonan los versillos en cuestión? ¿Así?: "Dos y dos son cuatro; cuatro y dos son seis; seis y dos son ocho, y ocho, dieciséis" (y a propósito, ¿cuántas patas tenía el caballo del Cid Campeador?).
Antes que una representación numérica la palabra es una expresión gráfica, semántica y acústica. El sonido, la imagen y el contenido significativo suelen ser los elementos distintivos en cualquier clase de poesía. Pero en el caso del señor Gutiérrez Vidal, según se advierte, los aspectos ya mencionados son elementos secundarios y prescindibles. Si aceptáramos esa lógica matemática que cacarea el Gutiérrez Vidal, sería como sostener que Pitágoras, antes que filosofo, es un auténtico poeta, mientras que Homero sólo sería un pinche charlatán que usurpa el oficio poético, y que debe hacer fila y esperar turno para publicar la Iliada. Por ende, lo que escupe en forma de reseña culturaloide es una pastosa retórica cuajada a ramalazos de pedantería e incultura cerril.
El señor GV parece que se la quiere arrancar, pues sigue jalándosela con esa suposición de racionalidad cuantificadora que marca los versos de la poeta miembra de la cofradía Existir. Copio sus palabras para dar cuenta de la inexistencia de la mentada lógica matemática que aduce él que hay:

"...los versos de Mariana Martínez están marcados por una lógica matemática peculiar; y es que de manera explícita, a lo largo del libro" [que no es libro], "a la sentencia que le sigue consecuentemente una conclusión o reflexión personalísima, manifiesta en una serie de giros retóricos inesperados."

Luego don Armando, por si algún incrédulo lo cuestionara, suelta "dos ejemplos" que según él son prueba fidedigna de lo que afirma, pero en realidad ni vínculo remoto guardan con la mentada lógica matemática, y tampoco constituyen una "reflexión personalísima":

"No me dejes caer, / la tentación /
no salva del madrazo.
El problema no es que se vengan
/ es que se queden."

¿Cuál lógica matemática se vislumbra en el fragmento ya citado que no sea el número de palabras o versos que contiene el texto? Yo creo que la lógica que aduce solamente se encuentra en su imaginación enfermiza. Además, ¿qué reflexión personalísima puede hallar el lector en los versos antes transcritos? Los versitos que alude el escribidor cachanilla no son más que burundangas (dichos insustanciales) que cualquier melolengo de bajo coeficiente intelectual y de crasa ignorancia propala en su trajinar cotidiano.
El texto termina con adulaciones rastreras hacia Martínez Esténs. Leamos ésta que ni siquiera se puede saber qué da entender:

"Heredera de una tradición rejega y llana, Martínez Esténs."

Creo que al batillo algo se le desconectó en la sesera.






EL ARTÍFICE DEL IMPUDOR LITERARIO

¿Qué es eso de tradición rejega y llana? Cositas con las que Gutiérrez Vidal piensa que obtendrá boleto gratuito y un palco de antología en el teatro de las tropelías intrascendentes. Al bato hay que enviarlo al Olimpo para que se lleve de cuartos con Zeus y sea galardonado en el parnaso con la distinción de artífice del impudor literario.
¿Qué tomadura de pelo son esas maromas mentales? Sin duda las de un aficionado más a la hechura de disparates. ¿Será que debido a este guirigay el Gutierritos se las dorotea de machincuepa? En lugar de un verdadero literato parece que nos encontramos frente un autista engreído. Al final de cuentas uno, que ni la debe, es quien termina haciéndole la chamba al bato, y de a grapas. (¡Ah, raza!).
Lo que el men apunta con una sintaxis que pone la sonrisa con sabor a vinagre no es más que la expresión de su incapacidad para distinguir la verdadera crítica literaria de las patrañas y badulaques. Y eso que el bato ya ha publicado varios libros; es autor de Once poemas para ser leídos en lata (1992), Sarcófagos (1994), Nortes (1995) y Bacchanalia (1999). Lo cual da pie a creer que tiene una distinción más o menos aguantadora en el escalafón de los culturalones de Baja California. Ahora, ¡imagínense, ustedes, cómo estarán los literatos macuarros, si este bato anda por la calle de la amargura!
Yo no sé cómo el bato fue elegido becario del FOECA. Tiene razón Francisco Zarco al escribir: "Quitad al mundo todo lo que es fingido, y no quedará casi nada." (¡En manos de quién está la cultura!).



cretinadas@yahoo.com
www.elcharquito.blogspot.com







NOTAS

1 Del 12 al 15 de noviembre de 2003, la burocracia cecutiana organizó en la Bola el Festival de la Literatura del Noroeste, según esto para darle jaque mate al rey de la ignorancia, ese animal que se niega a leer y delira ante el televisor. En la procesión culturalona estuvieron presentes como forasteros que nadie conoce, y cuya labor interesa a la perrada menos de lo que hacen las mujeres de mala nota (me abstengo de mencionar quienes fueron los elegidos como protagonistas, a efecto de no promocionarlos). Sucedió que el viernes 14 participó en "Mesa de Trabajo", y junto con otros batos y rucas, el Gutiérrez Vidal soltando peroratas acerca de la narrativa del noroeste. El bato, quizá porque no preparó el tema que se comprometió a disertar (y, mejor porque la sala de lecturas estaba más sola que la luna), hizo un chou soberanamente ridículo ya que sacó un guataclán de cacayacas (mejoralitos, desenfrioles y la chingada) que cualquier pinacato puede comprar sin contar una receta medica, y mientras se preparaba un coctel con las chochas decía que combinadas producían efectos saicorrones, y, ¡cataplop!, se las zambute y empieza, según él, a pachequiarse. Por tal razón ahora es identificado como el señor de las cacayacas. Al siguiente día una payasa culturalona ya conocida emuló al batillo, pero no con pingas sino con pomadas, ungüentos vaginales, cremas depiladoras, gelatinas reductoras de grasa, etc. ¿Quién creen que fue la fulana que hizo el chou? Elizabeth Algrávez. Ella no paso de la teoría a la praxis.

2 Artículo publicado en la edición del 12 al 18 de septiembre de 2002 del semanario Bitácora, donde Félix Berumen echa flores a Jáuregui y al poema de la morra titulado Con sabor a Sor Juana, y señala que "en lo literario se trata de un poema que por donde quiera que se observe demuestra ingenio, visión poética y, sobre todo, la firme decisión de decir lo suyo sin circunloquios, sin maquillajes o afeites de ninguna clase." Luego el señor Félix Berumen saca el anuncio de rigor y pregona la teoría del "emparentamiento lúdico" entre la poesía de Laura Jáuregui y la de Rosina Conde: "Pienso sobre todo [dice refiriéndose al poema de la Jáuregui titulado Con sabor a Sor Juana] en la poesía de Rosina Conde y de Mara Longoria."

3 Si el que el lector o lectora posee un ejemplar del Diccionario Biobibliográfico de Escritores de Baja California (Editorial Larva, 2002), despachado por Gabriel Trujillo Muñoz (sino lo tiene no haga esfuerzo por adquirirlo, el bodrio no vale la pena), asómese al lexiconcito mencionado y guache que en el mero corazón de su portada se encuentra la imagen de la madre de todas la poetas norbajacalifornianas. Antes que use el libraco como matamoscas, un último favor, de pasadita échele un oclayo a la letra C, en la ficha correspondiente al apellido Conde (página 20) y dese cuenta cómo el Trujillo le dedica a la Rosina una abundante información que peca de lisonjera, mientras que el resto de las caballeras biografiadas solamente aterriza en las páginas del panfleto del barbón chicalense para morir en tres renglones escuetísimos. Hay manolas que en dos se van a chingar a sus madres, por ejemplo: "Bustamante, Norma (Mexicali, B.C., 1947). Librera y poeta. Ha publicado Sentarme frente al sol cuando amanezca (poesía, 1998)." (p. 15).

Saturday, January 24, 2004

VERTEDERO DE CRETINADAS

blognovela

EL PERRITO DE PELUCHE
EL DEFENSOR DE LA FEMEINISTAS
Está a punto de llegar al CLIMAX

NO SE PIERDA ESTA ESPELUZANTE HISTORIA
DE SANGRE, SUDOR Y ESPERMA

CAPITULOS OCHO Y NUEVE

POR

éKTOR HENRIQUE MARTINEZ

CAPÍTULO 8
UNA RELACIÓN KLEENEX



"Fuiste perro traicionero,
pues mordiste aquella mano
que te daba de comer."
Paquita la del Barrio



Todavía guardo en mi mente la imagen de su rostro seductor, su belleza desnuda; ese cuerpo maduro y divino, la cintura de avispa, senos grandes y parados, torneadas piernas y nalgas extraordinarias. Todo un arsenal casi divino, expuesto a la intemperie de los ojos de un mozalbete de 17 años. Al entrar en contacto mi piel con su piel, la sangre se encendía; fuego que hervía en las venas. Pero el embeleso no iba durar mucho, cómo imaginarme que aquello que yo creía una verdadera comunión erótico-espirtual no era sino una desechable relación kleenex. Yo fui el número ochentaitanto de su lista de los amantes efímeros de la doctora. Cuando me dijo que lo nuestro ya no podía continuar sentí que el corazón se me atoraba en la garganta, más de rabia que de dolor. ¿Cómo no me di cuenta que el tatuaje que llevaba en la espalda presagiaba un exiguo avatar sexual? "Todos los hombres del mundo son míos", rezaba el epígrafe de su tatuaje. Crispado por la cólera y la resignación, pensaba: "Ahora solamente en los sueños le sobaré los senos. Adiós, cunilingus, adiós, fricciones y eyaculaciones en vivo y en directo." También, absorto me preguntaba: "¿A quién le facilitará las nalgas de ahora en adelante?" Recuerdo que ella tenía dificultades para alcanzar el orgasmo; sabía que para lograrlo uno debía presionar bien con la verga el lado derecho de su vagina; hazaña que muy pocos lograban a pesar de estar instruidos. De mí no tendrá queja, pues casi siempre que cogíamos atrapaba su orgasmo. Lo más curioso era que cuando lo conseguía se desmayaba. La primera vez que nos encamamos me llevé un gran susto; pensé que le había pegado un infarto. Y es que ella ya rebasaba los cuarenta años. Era toda una vieja loba en las malasartes del sexo. Lo único que extrañé de esa corta relación fueron las delicias del perrito que poseía. Y no me estoy refiriendo a un chucho comun y corriente; es decir, al animal canino que ladra y es considerado el mejor amigo del hombre. No, hablo de otra clase de perro. El ochenta por ciento de la gente no sabe lo que es un perrito en la mujer. Además, son escasas las damas que tienen perrito. Algunas son tan tontas que ni siquiera saben que su vagina esta dotada con un perrito. Para ser honesto, declaro, bajo protesta de decir verdad, que en mi trajinar sexual únicamente he conocido tres mujeres con perrito.



CAPÍTULO 9
EL BAILE DEL PERRITO



"que me perdone tu perro
por compararlo contigo."
Paquita la del Barrio



Más de uno preguntará ¿qué es un perrito?, ¿en qué consiste? Muchos alegarán: "Yo sí que es el perrito." Pero estoy seguro que la mayoría tiene una concepción errónea; y es que regularmente lo confunden con la posición sexual también conocida con ese nombre. Aclaremos que el aludido, nada tiene que ver con la posición sexual mencionada, conocida como doggy style. Son dos cosas distintas identificadas con un mismo nombre, mas no se corresponden. El perrito del cual hago mención, cuando uno lo descubre puede representar un peligro. ¿Qué quiero decir con esto? Sencillamente que si equis varón realiza el acto sexual con una mujer que tenga perrito, el men experimentará un deleite soberbio y un placer ennoblecedor que no se conoce en el universo. Y no es guasa lo que afirmo, encontrarse en el catre con una mujer dueña de un perrito, es una entelequia caída del cielo, una verdadera magnificencia; sientes que vuelas del placer. Al terminar quedas en un estado de relajamiento sensacional y satisfacción de bienestar sin parangón alguno. Y a causa de ello, uno se engolosina con el sexo; y, ay de aquel pobre individuo que carezca de control en sus instintos, pues se convertirá en un explorador de nalgas, en un vicioso del culo; lo que podría traerle consecuencias patológicas por su adicción a las panochas (príapismo).
Pero, ¿dónde está el perro? ¿En qué lugar tiene su guarida? El perrito en sí, mora en la vagina. Pero no se crea que reviste la fisonomía del canino que conocemos; el perrito se presenta en las cavidades de la vagina; es el músculo y la elasticidad de sus paredes, anterior y posterior; y que son tan flexibles que pueden llegar a tener contacto cuando el conducto vaginal no está ocupado, es decir no hay introducción del pene. La mujer que desarrolla la aptitud de ejercitar el músculo de las paredes mediante contracciones, al ser penetrada suele ser capaz no solamente sacar hasta la última gota de esperma de las bolas de un hombre sino chuparle hasta tuétano. Durante el acto sexual, el trabajo del perro consiste en ceñir y estrujar el pene como si lo estuviera mordiendo.

Wednesday, January 21, 2004

VERTEDERO DE CRETINADAS
PRESENTA
UN SHORT STORY
O
UN CUENTO DEL REALISMO MÁGICO

por
éktor henrique martínez

** ENTRE PUÑALES MARIGUANOS TE VEAS **

Al terminar la última clase en la escuela de periodismo, los amantes salieron con destino a cualquier taquería que estuviera cerca para mitigar el hambre atroz que se cargaban. Habiendo arribado a un modesto tragadero, pidieron les sirvieran dos órdenes de tacos de carnitas. Rápidamente se zamparon los tacualcos y empujáronlos con sus correspondientes chescos de rigor. Ahhhhh, quedaron saciados.

--"Mi vida, ¿qué te parece si nos fumamos un chubi de moronga para hacer digestión y de paso relaxiarnos?" --propuso uno de los amasios--.
--"Excelente idea."

Enfilaron la ranfla hacia un lugar despoblado y medio boscoso, y se estacionaron en un camino de terracería poco alejado de la universidad donde cursaban la carrera de folicularios (ahora le dicen "ciencias de la comunicación"); y en cuanto se apearon de la tartana empezaron a quemarle las patas a Judas. Se pusieron supermariguanos.
Pero la taquiza callejera una vez asentada en el estómago de uno de los amantes comenzó a surtir efectos espasmódicos, y el joto sintió severos retorcijones con unas inaguantables ganas de ir a cagar.

--"¡Ay, ay, ay, mamacita!"
--"¿Qué tienes?" --le preguntó el mayate al puñal--.
--"Me hicieron daño los pinches tacos. ¿Sabes qué?, me estoy cagando."
--"Pues caile, güey. La mota te aflojó el cerote."

Al poco rato el joto llega con una cara de alucinado y le dice al mayate:

--"¡Guacha, mi amor, tuvimos un hijo!"

Sacado de onda el mayate, dudosamente extrañado, le profiere a su amante:

--"¿Cómo crees, si tú no puedes tener hijos?
--"¡Mira, ven a ver para que compruebes que es neta lo que te digo! Además, el bebe se está moviendo."

El otro se asoma y una vez que observa asevera:

--"¡Sí serás baboso! Lo que pasa es que te cagaste encima de un sapo y de lo grifo que andas pensante que habías parido, pendejo."





Tuesday, January 20, 2004

Vertedero de Cretinadas

presenta
la
MOCOBLOGNOVELA

EL TUERTO y LA YAJAIRA
[FIGURACIONES DEL AMOR]
(una biografía novelada no autorizada) ©



CAPÍTULO UÑAS
FLECHADOS POR CUPIDO



"Piérdeme el respeto, déjate de cosas
y hazme, te lo ruego, las proposiciones
más indecorosas."
Paquita la del Barrio



Pacientemente, como afilada flecha, Dios apunta su dedo hacia el cabezal humano que hierve entre las emociones y las pasiones. Dos almas han sido las elegidas para fungir como entidades PROT-agónicas de un relato de azúcar y sal: La Yajaira y el Tuerto. Entonces la puerta carcomida de nuestra curiosidad se abre y la historia de un romance oculto escapa de su buhardilla.
Y aquí empieza el tortuoso drama de la pareja que ingenuamente creyó que el amor era un pendiente fácil de escalar. ¡Oh, destino funesto! Siento el corazón de oruga.

© Cualquier semejanza de esta historia con la realidad no es mera coincidencia.

Por vez primera los desconocidos se ofrecen mutuas miradas y se sonríen. Se limitan a prodigarse tenues piropos con la vista. Cuando se dirigen la palabra se sugieren libros de poesía, los más elevados, los más apasionados. El ensueño está por llegar y arriba con el primer beso. Al parecer Cupido los ha flechado.
Ella es de notable gracia y hasta los pies tiene hermosos; de tez blanca y lozana; su cabeza coronada con un lindo ramaje de cabellos color azabache que semejan el peinado de una virgen. Sus ojos destellan ardor; en su mirada hay un revuelo de alegría y tristeza. Se ha impuesto la idea de amar al Tuerto pero no sabe si lo logrará. Está confundida. Les ha comunicado a sus amigas que él ya le ha declarado su amor.

--"¿A poco te gusta ese nerdo, Yajaira?" --le preguntan sus compañeras de clase--.
--"Es un chamaco bobo y sin personalidad" --aclara una amiga--.
--"Pero es muy estudioso" --previene otra--.
--"¡Qué bah! Es un enverbado de la metafísica" --arguyó alguien más--. Risas

El muchacho ya está en edad de merecer, pero lo malo del asunto es que económicamente está más fregado que la ballesta de un cruzado al servicio de Urbano II y colega de Pedro el Ermitaño; así que, como universitario pobretón, flor nacida en los modestos suelos de la Tía Juana, no posee otro patrimonio que ofrecer a su amasia que no sean los calores pasionales.
Y a falta de caudales materiales, virtudes mentales. Tener el don de reciclar ideas filosóficas y convertirse en un adicto a la escritura ¿no es una forma de ser rico?
Oveja descarriada que entra al redil una vez que agoniza su rebeldía, trasquilada con las navajas de una beca estatal. No es mucho, apenas unas cuantas monedas que aterrizan en su desgastados bolsillos. No obstante con el patrocinio que le otorga el Ogro Filantrópico, finge ser un corcel encabritado, pero ni su propia sombra se lo creerá. La vibración metálica del dinero lo ataranta y se vende a la reacción, inventándose excusas que ya fueron inventadas desde antaño. No importa que sus amigos circunstanciales y de ocasión le reclamen ese proceder de resistir el mal olor de los retretes públicos donde cagan los arcángeles tutelares. Para lograr una canonización hay dar sepultura a las convicciones; para no trabajar de albañil o jornalero chingón por miedo a estropearse sus delicadas alas de seda hay dedicarse al oficio de escritor.

--"¡Qué finas tienes las manos!" --le dice la Yajaira--.
--"Es que con ellas no agarro palas sino bolígrafos."
--"Sí, se ve."
--"Yajaira, mi amor, dame un beso con sabor a do re mi y en latín."
--"Mmmuua. Pchhhhhhh."

Él no solamente quiere cambiarse de casa sino de nacionalidad; lo manifiesta cuando suda tinta. Como quien dice, quiere ser padre sin mujer.
Pero no hay crimen que quede impune ni duros senos que no sufran la metamorfosis de una taciturna metáfora convertida en aguado calcetín. Todos los días uno muere y resucita, ésa es la penitencia como la ley natural del fuego vivo que todo lo destruye.

CONTINUARÁ

Monday, January 19, 2004

PROXIMAMENTE
Vertedero de Cretinadas

presenta la primera

MOCOBLOGNOVELA
titulada

EL TUERTO y LA YAJAIRA
[FIGURACIONES DEL AMOR]
(una biografía novelada no autorizada) ©

COMPUESTA EN LENGUA CASTELLANA, MEXICAÑOL, POCHOÑOL Y CALICHE
por el nefasto licenciado éktor henrique martínez
proxeneta de musas con piojos blancos y demás guaguanos venéreos
CAPELLÁN DEL REY, N.S. DEDOGORDO Y CONFESOR DE LA REINA
NUESTRA SEÑORA THELAENCHUFAS SINKE CHANITASÉ DETHINTA
Y DOMADOR DE CULEBRAS GRAMATICALES

DEDICADA
A LA COMUNIDAD BLOGUERA
Y A OTROS A QUIENES DIOS GUARDA EN SU GLORIA
a cuyas reales expensas se hace
esta humilde obra
con privilegio
EN TIYEI, BC
en la imprenta cibernética de

EDITORIAL EL CHARQUITO
AÑO DE 2004


y así comienza la noveLUCHA


MOCOBLOGNOVELA

EL TUERTO y LA YAJAIRA
[FIGURACIONES DEL AMOR]
(una biografía novelada no autorizada) ©


MEDIDAS CAUTELARES
[EN BUSCA DE DOÑA PRUDENCIA]

Han transcurrido más de cuatro años de la fecha en que se suscitó el churumo del presente escolio pasional. Debo advertir que yo nunca he tenido trato con los personajes centrales de esta mocoblognovela que hoy ofrezco a lector bloguero. Es más, parece ser que a ellos no les interesa en lo mínimo saber si estoy vivo o muerto. Es obvio que prefieren aplicar la estrategia del avestruz. Pero cualquiera que sea la razón en que sustentan sus procederes y actitudes de silencio y ostracismo es algo que a mí me tiene sin cuidado.
Ahora bien, dado que el texto que pongo a ojos de mis lectores contiene, entre ficciones y choros, información verídica de la cual me sirvo sin otro afán que no sea el literario; y considerando que las figuraciones del amor que enseguida paso a exponer podrían lastimar el ego o lacerar el sentimiento de las partes involucradas, la conciencia me impone la obligacion de prevenir a estas figuras centrales de mi mocoblognovela a efecto de que manifiesten dentro del término de setentaidós horas, contado a partir de la fecha en que se posteé en el CHARQUITO el primer capítulo, su correspondiente oposición o aceptación.
Si los personajes protagónicos estuvieren en desacuerdo con la publicación de este texto, y así lo declaren por vía de correo electrónico; y toda vez que yo no soy un ojete ni un culero, respetaré la determinación que viertan en tal sentido y el relato no saldrá a luz pública. En caso contrario, es decir que incurran en silencio o indiferencia, tal evasiva u omisión tendrá por consentida y autorizada la publicación (y no lo hago por el varoncito sino por la madmuasela quien es que la sale más golpeada en esta historia).

Hasta el momento en que escribo estas providencias, la mocoblognovela reúne siete capítulos redactados en un lapso de tiempo aproximado de 16 horas; de la una pm del sábado, 17 de enero, a las cuatro am del domingo 18.
Como ya dije, únicamente sacaré a flote el primer capítulo, esperando la respuesta de los susodichos personajes, y para que le midan el agua a los camotes sólo daré un entremés de los restantes.

Éktor Henrique Martínez






CAPÍTULOS DE LA MOCOBLOGNOVELA


CAPÍTULO UÑAS
FLECHADOS POR CUPIDO

Y aquí empieza el tortuoso drama de la pareja que ingenuamente creyó que el amor era un pendiente fácil de escalar. ¡Oh, destino funesto! Siento el corazón de oruga.

© Cualquier semejanza de esta historia con la realidad no es mera coincidencia.

Por vez primera los desconocidos se ofrecen mutuas miradas y se sonríen. Se limitan a prodigarse tenues piropos con la vista. Cuando se dirigen la palabra se sugieren libros de poesía, los más elevados, los más apasionados. El ensueño está por llegar y arriba con el primer beso. Al parecer Cupido los ha flechado.










CAPÍTULO DONAS
LA VIDA NO ES UN BLOC CUADRICULADO

Cinco meses después de entablado el romance, los pichoncitos consiguieron trabajo en el Colegio de la Frontera Norte.
--¡Malditos sean! --les gritan sus conciencias--, han hecho trato con la policía."
--"Se trata de salir en la foto" --contesta el Tuerto, y luego pregunta--:
--¿Acaso quieren que vivamos dándoles mordidas a los libros?"
--¿Están mandando a la mierda sus ideales y principios" --espetó una de las conciencias.



CAPÍTULO TRIPAS
TAIWANAJUATO

En Taiwanajuato la mentira de la Diosa Razón se enfrentará con la verdad desnuda y teibolera. La Yajaira se dará cuenta que las medallas que el Tuerto se cuelga no le pertenecen...



CAPÍTULO CUADROS
UNA CANITA AL AIRE

--"Total --pensó la Yajaira--, una no es ninguna."

Son casi las cuatro de la mañana y ella aún no se reporta. Ya es la segunda vez en una semana. ¿Con quién andará? ¿Qué estará haciendo en estas horas de la madrugada? ¿Porqué no llega? ¿Habrá salido con algún tipo? Continúan las interrogantes...









CAPÍTULO NICLE
PORQUÉ LA FILOSOFÍA NO ESTA REÑIDA CON LOS MADRAZOS

Prevalece eterno testimonio de la gente de ideas machincuepas en el sentido de que los golpes ingren a las mujeres. No hay tos...




CAPÍTULO SEIX
OXíMORON

Pendiente




CAPÍTULO TESIE
EL CHULO DE LAS MUSAS

Disipada la turbulencia la pareja regresó a Tijuana. Por supuesto que cada quien pintó venado hacia sus respectivos nichos, convencidos de que el amor no es más que una letrina pestilente. Cayeron en la trampa idealista de la ineluctable lógica satánica; su odio recíproco es ahora su hambre ontológica. Si el espíritu pudiera mover la materia...
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DE

éktor henrique martínez



EL PERRITO DE PELUCHE

[EL DEFENSOR DE LAS FEMINISTAS]



CAPÍTULO 7
LA MEJOR ESPOSA ES LA AJENA



"A mi puerta te arrastrabas,
me ladrabas y me aullabas
para lograr mi querer."
Paquita la del Barrio



Muy pronto la doctora comenzó a desatender no solamente al marido sino también su consultorio. Se entendió bien conmigo; parecíamos pichoncitos rebosando de amor. Era una esponja para chuparse mi dinero, se estaba dando las tres con mi firula. Yo había rentado una caja de seguridad en el aeropuerto y allí metí el parné. Únicamente dispuse de diez mil bolas, el resto lo clavé. Yo fui muy obsequioso con la ruca, jamás le caciquié un peni; ella hasta las lagañas me quitaba al despertar por las mañanas. De mi siquiatra pasó a ser la sirvienta; creo también la chacha mejor pagada. Cuanto dinero le soltaba lo tronaba en un casino clandestino que los que los golfos y golfas con quienes jugaba bautizaron como Ruletilandia; la ñorsa rara vez ganaba, por lo regular siempre llegaba despeluchada. La morlaca representa la fuerza de la grandeza, da realeza por más sucio y vil que sea el individuo; convierte en héroe al cobarde; en señorona respetable a la putarraca. Pero lo peligroso de la mosca es que ofrece un poder destructor, arranca las raíces de la moral y despedaza el alma. El dinero salía de mi bolsa en orden concupiscible; pues más tiraban sus tetas, que ejes ni carretas.
No tardaría en abrirse un abismo en el suelo que pisábamos; ni todas las manos del mundo nos sacarían del hoyo donde la doctora y yo nos hundiríamos. Caprichos absurdos del destino. Agotado el capital, del amor jurado y perjurado únicamente quedará una chinche. Cuando se acabó la pasta las nalgas de la doctora dejaron de exhibirse en el escaparate de mis ojos. Del galán sólo quedará un hombrecillo gris y borroso, desinflado. Y para acabarla de amolar el marido de la doctora tornose en un infeliz suicida, pegándose un tiro entre el paladar y la calva. Fue lo mejor, la doctora siempre lo pendejeaba y lo trataba con la punta del pie. Y ¿quién creen que pago el funeral? No me respondan. El muerto ya está con los suyos, la viuda puteando como experta pencuria y escupiendo sobre el cadáver del finado un chorro de maldiciones que su flamante categoría de nueva chupona, gorrona, mazcorra y trepadora le permitían. Ella me supo trabajar, me convirtió en un tipo ancho de narices, es decir en individuo que no lo mueve el enojo o la ira. Yo nunca me engolondrine con la lana, es más me portaba blando en cuestión de gastos.
Agotado el último cuero de rana que llevaba en mi maleta, la doc apuesta en las cartas y en la ruleta, casa, consultorio y carro. Se mudará a un cuchitril ubicado en la calle No Reelección, que funciona como casa de huéspedes para universitarios pobres. No habrá colegas que se interesen por echarle la mano. La imponente y avasalladora fémina ingresará al ejercito de pirujas que alquilan sus vulvas en el parque Juárez. Primero lo hará en secreto y luego se destapará como daifa ribasalsera.
El botín del día: apenas ochenta varos.
--"Ta muy piojo el negocio. Ey, Rebe, hay que menear más el culo" --le reclama el padrote--.
El proxeneta, un fulano prieto con ínfulas de Adonis y que presume cada vez que puede un pecho peludo, recoge la cuota y se despide de las putas que regentea dándoles un pellizco en las nalgas.

--"Cómo cambia el sentimiento cuando el sexo se vuelve mercancía, y mercancía chafa y baratona" --se queja Raquel ya toda una suripanta acorrientada--.
--"Obviamente, chulis" --opina una de sus compañeras, y luego agrega--:
--"Yo estuve muy enamorada de mi canchanchán. Pero quién sabe porqué, al cabo de un tiempo el amor se desvaneció."
--"Todo es cuestión de estarlo alimentando como dijo Fromm" --comentó Raquel--
--"Pues ése es un pedo muy cabrón. Yo te aconsejo que no te claves mucho con los batos. Busca machetes que no vivan de la puteada. La conquista amorosa es solamente la antesala de la cochadera."
--"Neta, me cae que sí. Y no es cábula; el amor no existe; sólo es un concepto hueco, vacío, postizo, abstracto; cuestión de lubricantes. Ten presente que la primera noche de amor es un olor a perfume rancio que el tiempo volatiza; un esqueleto de sueños incapaz de concretarse en felicidad; espíritu del pudor católico, apostólico y romano. No te dejes engañar por el calor de las velas y el olor a incienso, fíjate mejor en el horizonte del prepucio. También debo advertirte que la química no respeta parentescos. Una vez me coché a un fulano que era mi tío. ¡Creyó que porque era mi pariente no le iba a cobrar el pendejo!"
--"Dos personas apenas se conocen y al cabo de un rato terminan ensartados. La calentura concupiscente no tiene patria ni límites morales. Siempre sucede así, la carne domina. El amor es instintivo, bestial. El sexo empieza por la boca, por eso saludamos de a besito. Las personas cuando se conocen apenas se hablan, son perezosas en el parlar. Las atrae más un monte púbico que una filosofía. Prefieren ahogarse en mares de adrenalina que nadar en lagunas metafísicas."
--"Sin un cabrón guapo te pregunta: ¿Me deseas? ¿Tú qué le contestas? ¿Te pones nervioso? ¿Evades la contestación? ¿O te suda la pepa?"
--"Para mí el amor es un repelón, un rabioso engaño matrimonial de gorja naturaleza. Nací debajo de la luna. Para mí el martes es igual que un jueves. ¡Puta madre! Mi signo del zodiaco es un feto ya podrido. No hay cosa más mala que este escupitajo de Dios que nos lanzo a la perdición. No sé cómo deshacerme de mis sueños; hace días que los escondo bajo la almohada y me persiguen."
--"Me gusta caminar moviendo las caderas como si fuera licuadora; bailar mi enorme trasero. Me gustan más mis tetas que mi espíritu. El único patrimonio que poseo son mis nalgas."
--"Cuando no estés contenta pellízcate los pezones. Es una buena terapia. Y si puedes bésate las ingles."
--"Muérdeme el cuello y quítame la tanga. Siento que ardo, mamacita. Tu clítoris es una flor que mata mi tristeza."
--"Entonces, ¿qué chingados quieres, baboso?"
--"Yo nada, beibi" --tengo que aprovechar la oportunidad, pensó el lujurioso--.

Gisela, se llamaba la morra que protegía y cuidaba a Raquel; jaina con encargo de velar por sus huesos. En realidad una chamaca de 16 abriles que parecía su niñera. Se había iniciado en el sexo a la edad de once años. Gisela era la cuarta de seis hermanas; no contaba con padrote; dormía bichi y se masturbaba escuchando las rolas del grupo Indio. Una amiga suya apodada la Gorda fue quien la encarriló por el camino de la putería. La gorda era una mina a quien también se le chorrearon los frenos desde muy temprana edad. Par de jariosonas. La gorda se había retirado y gracias a un delegado de la SEP que la estuvo pisando un rato. Ella, sin estudiar, se hizo maestra de kínder. Decían que se la rifaba para los mamelucos. Raquel y la Gisela se acoplaron. La gorda en ocasiones caía al parque Juárez a visitar a sus amigas suripantas. Un batillo güevón graduado en trapeología le estaba matando la rata a la ruca. Ella no podía agarrar mejor barco que un macuarro porque tenía un chingo de granos en la cara y unas nalgas que parecían de chango tuberculoso. Puro batos sarreados andaban sobre su cacharro. En cambio la Gisela, aunque se cargaba una careta de melolenga, tenía lo suyo: unas tetitas bien paraditas, unas nailon de aquellas, unas piernas de princesa fina y unos muslos de quinceañera cherri.

En los años que vendrán me las toparé en Tijuana ofreciendo sus cacharros en una manfla de mala muerte en el mero Cagüilazo.



























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DE

éktor henrique martínez



EL PERRITO DE PELUCHE

[EL DEFENSOR DE LAS FEMINISTAS]


CAPÍTULO 8
UNA RELACIÓN KLEENEX



"Fuiste perro traicionero,
pues mordiste aquella mano
que te daba de comer."
Paquita la del Barrio



Todavía guardo en mi mente la imagen de su rostro seductor, su belleza desnuda; ese cuerpo maduro y divino, la cintura de avispa, senos grandes y parados, torneadas piernas y nalgas extraordinarias. Todo un arsenal casi divino, expuesto a la intemperie de los ojos de un mozalbete de 17 años. Al entrar en contacto mi piel con su piel, la sangre se encendía; fuego que hervía en las venas. Pero el embeleso no iba durar mucho, cómo imaginarme que aquello que yo creía una verdadera comunión erótico-espirtual no era sino una desechable relación kleenex. Yo fui el número ochentaitanto de su lista de los amantes efímeros de la doctora. Cuando me dijo que lo nuestro ya no podía continuar sentí que el corazón se me atoraba en la garganta, más de rabia que de dolor. ¿Cómo no me di cuenta que el tatuaje que llevaba en la espalda presagiaba un exiguo avatar sexual? "Todos los hombres del mundo son míos", rezaba el epígrafe de su tatuaje. Crispado por la cólera y la resignación, pensaba: "Ahora solamente en los sueños le sobaré los senos. Adiós, cunilingus, adiós, fricciones y eyaculaciones en vivo y en directo." También, absorto me preguntaba: "¿A quién le facilitará las nalgas de ahora en adelante?" Recuerdo que ella tenía dificultades para alcanzar el orgasmo; sabía que para lograrlo uno debía presionar bien con la verga el lado derecho de su vagina; hazaña que muy pocos lograban a pesar de estar instruidos. De mí no tendrá queja, pues casi siempre que cogíamos atrapaba su orgasmo. Lo más curioso era que cuando lo conseguía se desmayaba. La primera vez que nos encamamos me llevé un gran susto; pensé que le había pegado un infarto. Y es que ella ya rebasaba los cuarenta años. Era toda una vieja loba en las malasartes del sexo. Lo único que extrañé de esa corta relación fueron las delicias del perrito que poseía. Y no me estoy refiriendo a un chucho comun y corriente; es decir, al animal canino que ladra y es considerado el mejor amigo del hombre. No, hablo de otra clase de perro. El ochenta por ciento de la gente no sabe lo que es un perrito en la mujer. Además, son escasas las damas que tienen perrito. Algunas son tan tontas que ni siquiera saben que su vagina esta dotada con un perrito. Para ser honesto, declaro, bajo protesta de decir verdad, que en mi trajinar sexual únicamente he conocido tres mujeres con perrito.





Saturday, January 17, 2004

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EL PERRITO DE PELUCHE
(EL DEFENSOR DE LAS FEMINISTAS)

Por éktor henrique martínez

CAPíTULO 5
LA SECRE

No entendía porqué la doctora tenía tanta necesidad de dinero; parné que entraba a su bolsillo le partía la madre. Todo el tiempo endeudada y taloneando el villano. ¿Qué hará con la mosca que aperinga?, me preguntaba yo. La ruca tiene su carterita de clientes, no es ninguna sarreada en su profesión; la ubicación de su changarro está en la Rosales, lugar céntrico; trae buena ranfla y cantonea en la colonia Pitic; del marido no sé ni qué ondas ni me interesa. ¿Qué pedo entonces con la ñora? Puta madre, ya me parezco al Perry Meison. Mis dudas se disiparon cuando su secre me explicó cómo estaba el birote. La doctora resultó una fichita en los juegos de azar; era una jugadora compulsiva, adicta dura al black jack y a la ruleta. En efecto, eso ocurría con la doc; su recepcionista me soltó toda la sopa, santo y seña de lo que hacía. No podía ser para menos, la chamaca estaba agradecida conmigo porque le crucé una firulita leve para sus chuchulucos. Circunstancia que la hizo vomitar esa información. Con razón ni joyas trae la doctora, le comenté a su secre.
--"No, pos ya las apostó en la baraja." --agregó la muchacha-- Y no piense usted que soy una chismosa. Esto se lo cuento acá entre nos."
--"No, no tenga cuidado. Yo soy una tumba. Créame."
--"Usted discúlpeme, y que la doctora me perdone si he hablado más de la cuenta --dijo pensativa y apenada-- Si se entera de lo que platiqué con usted me corre."
--"No tema, no ocurrirá eso" --le dije para que se tranquilizara--.
--"Lo que le falta a la doctora es un hombre con carácter fuerte que la controle y la saque de ese cochino vicio de las cartas y la ruleta. Si usted tuviera unos diez años más... pero..." --comentó un poco inhibida--.
--"¿Pero qué?" --le inquirí--.
--"Pero usted está muy tiernito todavía para ella."
--"¿Qué no tiene marido?"
--"¡Para qué sirve el viejo ese! Es un parásito. La doctora lo mantiene."
De lo que se viene a enterar uno me dije a mí mismo.
--"Pero el señor debe tener alguna virtud" --agregué--.
--"¡Qué bah! --murmuró la recepcionista-- Ni siquiera le cumple en la cama."
--"Hay anda la pobre doctora encargando los aparatos esos que se usan para el sexo."
--"¿A poco?"
--"Sí, fíjese. Ella tan guapa y fina. Si pretendientes no le faltan. ¡Oiga, invítela a salir!"
--"¡Qué pasó?"
--"En verdad, anímese."
--La doctora nunca se fijaría en un chamaco como yo. Además, ¿a dónde la invito?"
--"No se crea; a ella usted no le es indiferente. Invítela a salir" --insistía la morra--.
--"Y ¿adónde la invitó?"
--"Llévela al Bloqui Oh. Una vez ella me platicó que le gustaría ir a esa disco. Si quiere yo le digo."
--"No, no, déjese de cosas."
--"Sssshhhh. Ahí viene llegando."

El parloteo de la secre era un tejido de chismes espantosos; la morra ni tehuacán necesita a la hora de unas calientes si los juras le quisieran sacar información; soltaba la sopa a lo cabrón. Peligrosa la ruca en el arte del chinchorro. Como ya lo señalé, la chirimola fluyó de su boca por causa de una bicoca que le aflojé como un guiño dadivoso. Y es que le regalé trescientos baxs; así que cuando la morra guachó los billetes de cien dólares puso una carita de perro atropellado. Me veía como si yo fuera un millonario; a partir de ese momento ya era digno yo de la afabilidad y de la cortesía. Pensar que antes a duras penas le sacaba un saludo. Cada vez que acudía al consultorio la pobre me restregaba en el rostro las gracias por mi gesto magnánimo. Las virtudes del dinero, nada más y nada menos.

Una vez, después terminada la terapia y bajando las escaleras que conducían a la calle, la morra me abordó, y mirándome directamente a los ojos me tiró esta túrica:
--"Señor --primera vez que la ruca me llamaba así-- discúlpeme si he sido un poco irrespetuosa con usted, es que a veces uno confunde a las personas y piensa que todas son iguales."
--"Sí, no te agüites. A veces el león piensa que todos su de su misma condición."
--"Creo que con usted me he equivocado. Si en algo le falté pido que me dispense."
--No te preocupes, morra. No me corresponde a mí juzgarte cómo eres. Me has caído bien porque has estado con la doctora en las buenas y en las malas. Ella te tiene mucha estima. Lo que sí te pido de favor es que no me digas señor."
La morra se sonroja y enseguida añade con una brusquedad que quita las palabras de la boca:
--"No se hubiera molestado al darme dinero" --decía mientras estrujaba con ligero nerviosismo una de las solapas de su saco--.
--"Eso es poco para ti, morra, te mereces más" --le espeté para que no se cuarteara de la emoción--.
Charlé casi un cuarto de hora con ella y le dije que no se sintiera apenada por lo que fuere, que el dinero va y viene. Lo más importante en la vida suelen ser la felicidad y la salud.
La recepcionista de la doctora, con tono melifluo, acabó el diálogo con estas palabras:
--"Disculpeme, yo estaba equivocada. Lo tenía en otro concepto. Sinceramente le confesaré: usted hasta me caía mal. Y ¿sabe?, hoy me doy cuenta que lo califiqué como no debí hacerlo, por las simples apariencias --tras un breve silencio agrego--:
--"¿Sabe usted lo que significa el dinero que me ha dado? Una bendición del cielo; y es que mi madre está enferma. La verdad es que ella requiere de una operación y no contamos con recursos, somos muy pobres. Parece que ha ocurrido un milagro. Gracias, Éktor. Si usted me dice ahorita 'tírese al suelo y béseme los pies'; yo lo hago."
--"No exageres. Yo solamente hice algo que me nació, siguiendo los consejos que mi madrecita me inculcó: haz el bien sin mirar a quién."
La muchacha pertenecía a un estrato muy humilde; su familia estaba tronadísima y chanteaba en uno de los lugares más culerísimos de la capital sonorense; la colonia Invasión Alicia Farías.
Pobre jaina, no hay duda que se le pone roja la boca con poquita sandía y a cualquier taco ella le llama cena; rasgo típico de una pobretona, nacida para morir si conocer el mundo. Todas sus expectativas de vida se subordinaban al servilismo. Yo le ofrecí una gratificación porque dos cosas siempre han hecho sentirme bien: coger y ayudar a la gente. Creo que el asunto salió contraproducente; la morra casi me mama la verga de lo agradecida que quedó con la firula que le chillé. Ella no tenía porqué darme explicaciones acerca del destino que le daría al biyuyo que le aventé; si se lo untaba cogiendo con el novio o se lo chingaba de coca o de alcohol, ése ya era pedo suyo. Pobre morra, le parecí un batillo rico; será mejor que se quede con esa impresión. Lo digo para tener la conciencia tranquila.
Todavía recuerdo a la jaina; Paulina Alejandra se llamaba. Carecía de porte de ruca chila; morena, desnalgadona y tenía un cutis más desagradable que cagar parado. Pienso que su novio nomás se divertía con ella o la usaba para meterle la bichola, o bajarla con la poca lana que la doctora le pagaba. Quién sabe. Pero el bato se cargaba una cara de baquetón que no podía con ella. Me he convertido en un malpensado. De lo que sí pude llegar a cerciorarme es que la secre estaba hasta la madre de comprometida conmigo. Yo sin imaginármelo. Las cosas se fueron dando por angas o mangas. Cuando yo le preguntaba algo no acababa de concluir mi frase y ella ya tenía la respuesta; era una chala. Qué poder tiene el dinero; y eso que solamente le había aventado una sarra de marmaja.
Gracias a la morlaca me atendía estupendamente, me traía cafecito, corría a alcanzarme cuando alguna cháchara se me olvidaba. En fin, la ruca casi me chupaba el pito.
Ya no era el pobre diablo que un mes antes había llegado al consultorio solicitando terapia. Pronto me vería en el cuarto de un hotel de lujo, tirado sobre una cama redonda y con espejo en el techo, besándole el culo a la doctora. Pero antes de que mi siquiatra le diera vuelo a la hilacha, cautivada por el moscón de firula que yo cargaba en la maleta, y conocedora del sitio donde yo me hospedaba, ideó con maña encuentros inesperados; se hacía la pendeja, como que topaba conmigo en alguna calle, inventaba coincidencias y súbitos encontronazos.

-- "Ay, Éktor, ¿qué haces por aquí?"
--"Me hospedo en el hotel que está a la vuelta."
--"¿A poco?"
--"Sí, fíjese" --yo le respondía aguantándome las ganas de reír--.
--"Nunca me hubiera imaginado que vivieras por allí."
--"Ya ve, doctora. Y ¿usted qué hace por aquí?"
--"Vengo a visitar a una amiga que llegó de los Angeles, pero no la encuentro."
--"¿Su amiga se hospeda también en el Calinda?" --le pregunté jugándola al ingenuo; sabía yo que era puro pedo--.
--"Eres muy buena persona, Éktor. Ya me platicó Paulina que la ayudaste con un dinerito para la operación de su mamá -- me di tinta que desvió la conversación-- Yo también quiero darte las gracias por el préstamo que me hiciste. Nomás que reúna el dinero te liquido la deuda."
--"No se apure, doctora."

Pasaron los días sin que nada sucediera hasta que una tarde la doctora me preguntó:
--Oye, Éktor, me comentó Paulina que tienes ganas de ir al Bloqui Oh. ¿Es verdad?"
La secre no solamente era un chismosa sino también una celestina.
--¿Qué te parece si vamos hoy en la noche?
--"¿De veras, sí quiere ir?"
--"¡Claro! Sería un privilegio salir contigo."
--"No exagere, doctora."
--"Mira, como ya somos amigos no me digas doctora, llámame Raquel."
--"Está bien, Raquel."
Y sucedió lo que tenía que suceder... y como canta el corrido: Cayó en las redes el león.







CAPíTULO 6
ATRAPADO EN LA TELARAÑA

Nos reunimos en la entrada de la discoteca; yo le dije a la doctora que antes de tomar algo primero cenáramos. Una vez en el antro comenzamos a beber y llegó el momento en que las copas se excedieron; las horas pasaron sin que nos diéramos cuenta. Ya medios sarazones y como a eso de las tres de la baraña decidimos abandonar el tugurio. Ella me dijo que me llevaría al hotel, que no agarrara taxi. Cuando caímos al cinco letras donde me hospedaba la invité a pasar al cuarto. Ya pedernal uno entra en confianza. Se sentó en un sillón y comenzó a hacerme confesiones de su vida marital, entanto que yo preparaba unos chatos de agualoca. Me comento que tenía serios problemas con su marido, cosas de mujeres insatisfechas; que ya no se llevaban bien, etc. Repentinamente se acurrucó sobre mi pecho como buscando consuelo. Le pregunté si en algo podía ayudarle y me contestó, agradecidamente, que la abrazara y nuevamente me agradeció que la hubiese ayudado con el dinero que le preste. Después de aludir una serie de pormenores a cerca de mi existencia, verbigracia: que yo le había caído bien; que había despertado confianza en ella; que le recordaba a un novio que había tenido en la preparatoria, etcétera. Por mi condición de viejo lobo, tinto viejo en el oficio, de volada deduje que las intenciones de la doc rebasaban los lineamientos de una simple charla o paño de lamentaciones. Dado que la ruca era beata de hueso colorado, ya entrados en el gürigüiri y el chacoteo yo medio le recité de memoria pasajes de la Biblia que recordaba (específicamente lo relativo al libro del Cantar de los Cantares; hasta unos pasajes le escupí en inglés para presumirle la totacha que me mascaba: Song of Salomon, o como decía un cieguito apellidado Borges: Song of the songs), que había macheteado en mis tiempos de monaguillo. La doctora quedó encantada con los churros místicos que yo le aventaba. Después de que terminamos de parlar, y dado que yo no traía carro, la señora me ofreció su ranfla para que me meneara en la ciudad. Por supuesto que acepté, no sin antes rechazar tal propuesta jugándola al cochi con maldiojo, y desde luego dándole gracias por tal cometido después de hacerme el interesante.
La doctora se puso muy nostálgica debido a que empezó a hacer remembranza de los años felices que vivió durante su matrimonio; le brotaban las lágrimas. Yo me sentía consternado ante tal situación y lo único que le decía era que se tranquilizara y que ya no llorara. La abracé tratando de consolarla para darle ánimo. Me dijo que se sentía muy sola porque su esposo ya no la amaba. Entre moqueo y moqueo, la doc, de forma reiterada, me decía que sufría mucho, mientras yo la consolaba con abrazos y arrullos. De pronto acercó su rostro al mío, parecía que sus labios buscaban mis labios. Yo me desconcerté (momentáneamente), y dudando pensaba: "Esta ruca hizo todo este pancho nomás pa que me la flete" (anda urgida por un paliacate, sincho). Y en efecto, así fue, la ruca traía una hambre de sexo más cabrona que la de un maestro de escuela. Después que nos besamos y nos manoseamos recíprocamente, en forma brusca se apartó de mí y dijo:
--"No, no debemos hacer esto" --yo me las malicié que solamente era una táctica de vieja mañosona; lo sabía porque fui un tiempo padrote de una puta en la zonaja de mi pueblo--. La deje actuar. A pesar de sus cuarenta abriles, la doctora era guapa y escultural. Le dije que tenía el cuerpo de una diosa. No pocas morras veinteañeras desearían ser dueñas de un cacharro con el de la ruca. Esas pompas que veía desbancaban a cualquier pendeja; voluptuosas, hermosas. Un culo de oro. No valorar ese pedorro sería una hipocresía, y desperdiciarlo, pues una estupidez de las más grandes. Así que mi fierro empezó a estilar caldo.
--"No te voy dejar ir viva, hija de la chingada --pensé-- Te voy meter la chaira hasta que digas papá. Éste es tu anhelado trofeo. Se ve que eres una golosa de la leche. Dios quiera que la pistola no me falle a la hora de cuetear ese suculento relingo."
La doctora continuó su perorata:
--"He tenido meses de mucha angustia, Éktor. Paco, mi marido, ya ni siquiera se fija en mí. Estoy muy triste, pero lo que me consuela ¿sabes qué es?; que desde que te conocí, tu y yo hemos hecho buena química. ¿Tú me entiendes, verdad?"
--"Sí, sí, doc... perdón, Raquel."
--"La culpa es que yo me casé con mi marido sin que hubiera amor. Tú nunca te enganches a alguien si no hay amor verdadero; eso es lo más importante."
--"Tiene razón en lo que dice, pero hay mujeres que son capaces de embrujar a los fulanos con tal de atraparlos, los entoloachan."
--"Es muy cierto lo que afirmas. Hay gente muy mala.; y casi por lo regular el toloache lo ponen en los alimentos. Por eso es bueno que antes de ingerirlos se rece una oración para protegerse." Es un rezo fácil: 'Señor, bendice estos alimentos. Yo te lo pido.' Con esas palabras, veras que nadie te embruja."
--"Las tomaré en cuenta, Raquel. Gracias."
La doctora estaba ensimismada en sus pensamientos. Había un completo silencio en la madrugada. Yo le daba la espalda mientras preparaba las siguientes bebidas, entonces ella me rodeo con sus brazos la cintura y repegó su rostro debajo de uno de mis hombros; enseguida me dio un beso en el cuello. Me di vuelta para responder su caricia y vi que ella ya estaba desnuda, completamente bichi y abrazándome.
--"Ay, baboso, mira nomás lo que te vas a comer --me dije-- Te voy a dar lo que quieres, mamacita."
Ya no hubo palabras que pronunciar, nada nos dijimos. Debido a la excitación que nos invadía nuestros cuerpos eran los que hablaban.

Thursday, January 15, 2004




LOS TITUBEOS DE BRUNO RUIZ EN ÚLTIMA HORA (8:20 PM, 15 de enero, 2004)

Aviso a la perrada:

Fuimos invitados por BR al taller de Vianett; y sucedió un deshilachado incidente:

Resulta que los coordinadores, organizadores, líderes, chamanes y gurús (BR y Via) al parecer intentan dar el cazuelazo. Es decir, la tertulia, me parece que no se les acomoda muy bien. Primeramente Bruno Ruiz, estrellando sus ojos en la pantalla, acaba de anunciar que lo que será un taller-tertulia de todos no será lectura de Bruno. ¿Pues de quién será? ¿O se trata de un truquito? Quienes organizan la mengambrea no deben confundir las aves carroñeras con los pichones. Observé a Bruno Ruiz entusiasmado con la tertulia al principio y en estos momentos parece que se quiere acostar a roncar. Avisándonos que, una lectura en el chupadero Tijuana le parecería cursi; ¿Entonces de qué se trata el taller si está convocando a una actividad escritural, que es lo que implica un taller y por antonomasia también supone una lectura de un trabajo literario. Por tanto mientras no haya posibilidades de leer mucho menos habrá oportunidad de escribir. No quiero pensar que Bruno Ruiz esté cayendo en achaques de inseguridad; y la verdad estoy atónito por su negativa de sacar un papelito y decidirse a leer alguna de sus short stories. Él propuso un taller como plato fuerte y la borrachera es como el aderezo o la pimienta, y cualquiera que tenga nociones básicas del quehacer literario sabe lo que es un taller. Pero creo que para Bruno Ruiz el taller no significa lo mismo que para mí. Apoyé su iniciativa y así mismo me entusiasmó el proyecto pero desgraciadamente Ruiz empezó a titubear; dijo que él no lee, y el motivo tan poderoso de su abstención es que no quiere sentirse cursi.

En lo que a mí me toca, como invitado, yo sostengo todavía mi posición. Allí estaré, no obstante, el susodicho taller se convierta en borrachera, lectura, chafaina, reality show o lo que sea. Total los caballos ya se desbocaron y no se detendrán hasta que revienten.


PD: De que se muera mi abuelita a que muera yo, pues que se muera mi abuelita.
DICEN QUE EL MIEDO NO ANDA EN BURRO, PERO YO DIGO QUE ANDA HASTA EN MULA

Capten ustedes la polémica Yepeziana:“uta hay viene el otro… nomás falta el sueco y ya está el club de los anti/culturalosos…” ¿Cómo le llamamos? ¿Una chiripa del destino? Estamos pidiendo pozada, queremos granjearnos su mirada. Como los pobres hijos del pueblo que llegan al palacio del rey pidiendo dadivas. ¿Acaso no es una cosa tan vil besarle los pies al demonio y dejar que otros levanten el testimonio?

Virgen de la concepción poética. Hoy se acercan los zopilotes en pos del caballo muerto. Es de advertir que “la vida no vale nada” No crean, señores que todas las enfermedades son incurables.

El hombre puede vivir sin hacer daño, aunque guarde en su hogar flechas emponzoñadas.

¡Qué remedio!, sólo queda sacar a pasear al corazón y llevarlo a el chupadero de marras (TJ) Pasado-mañana-antier.

No se aturdan ni se asusten, el demonio es un indio con el pelo pintado, un indio macuache cegado por el orgullo que se niega a reconocer el olor de las flores mientras se da furiosos estrujones en el escroto.

PD Esperamos su gallarda presencia, tanto de aquellas personas que nos odian como aquellas que nos aman demasiado.

Wednesday, January 14, 2004

ATENCIÓN: A TODA LA PERRADA

Se insiste de nueva cuenta sobre la invitación a la peda-lectura del viernes 16 a la 7 PM en el chupadero Cervecería Tijuana.

“Allí se sabrá que culo traga más leche”

PD ¿O prefieren quedarse en casa victimas de su autoprisión, embutidos en las medias de sus fantasmas y esperar que el viento del norte les empareje la puerta para dormir sin miedo por temor a los poetas o a los ladrones?


Monday, January 12, 2004

DEL HIJO MALCRIADO SERÁ EL OPROBIO


He leído el galimatías que escribió el Príncipe del Pochoñol. Por más esfuerzos que hago, trato de ubicarlo dentro de la lógica del sentido común; es uno de los textos más desarreglados que he leído en mi vida. Lo poco que alcanzo a vislumbrar en él es que parece el lamento de una esposa despechada cuyo marido le ha sido infiel.

También me atrevo a pensar, so riesgo de equivocarme dada la oscuridad del texto, que se trata de un berrinche de un chamaco traumado con bajo perfil en su autoestima ¿o se trata de hacer comparsa con el Yépez?: “Rafa ve apartando el viernes, abrazos!”

Cómo me gustaría acompañarlos en su entierro.

Ha muerto nuestro padre, nuestro hermano, nuestro amigo, nuestro gurú ¿Quién nos consolará?

¿Podría tener la amabilidad de explicarnos, el viernes, qué significa esa aporía?

¡Qué buen chongeo se ha soltado!

Estos muchachos acaso piensan que lo que se llevará acabo en el chupadero de marras será la típica tertulia que ellos hacen y conciben, pero lo cierto es que será más que un acto formal, una merendata de cheves y trastornos de la razón para ambos sexos (es decir, más peda que lectura; o bien, olvídense de la lectura porque será más peda) cuya resultas cuando menos habrán de ser recordadas con risas. De lo que se trata es fumar la pipa de la paz entre resentidos y malcriados. Esperemos que los curiosos, morbosos, e interesados en el asunto, no se pierdan esa jarana.

AFORISMO

El hijo del gato caza ratón, dice el refrán. No hay que admirarse de que el hijo del borracho sea un borracho.

Sunday, January 11, 2004

AVISO TERTULERO


Recibí la invitación del mister Bruno Ruiz para asistir al taller lectura-peda. Sita en la cervecería TJ. Por nada del mundo me perdería el estar allí. Creo conoceré algunas personas con quienes anhelo tener un platica desde hace tiempo. Buen proyecto éste de Bruno Ruiz. Allí estaré antes que todos los culturalones, dominado por mi espíritu jomles, buscando al PG Beas para que me piche una cerveza oscura, como me lo prometió. Apoyo la iniciativa de Bruno y estoy con él no sólo en las ideas que sostiene, sino hasta en cuestión de putazos si es que surgen. (Tengo meses que me no trenzo a madrazos; o me los pegan o se los pego a… Me emociono cuando a alguien le sale sangre del hocico. No es lo mismo pegarle a una pera todos los días –un costal de arena con aserrín colgado en el patio de la casa- me sirve de inspiración poética) Allí nos vemos. No falten.


PD

Vianett Medina, acaba de hacer su primer arribo literario con el poema épico intitulado “Brunonianos” anunciando la tertulia del viernes en la cervecería TJ. Bien por la morra, ya era hora que empezara a escribir con vehemencia. Saludos de mi parte, ojalá no falte, me encantaría conocerla. Aparte de que me invade un inmenso anhelo por conocerla, además también quiero preguntarle si es posible que me haga algún descuento en la compra de libros.

PD2

Aunque pienso que es un sueño guajiro, desearía también que allí estuvieran las matronas. Amaranta Caballero y sus colegas literatas. Han insertado muy buen material en el Blog Propio. Como ellas deberían de ser todas las féminas que laboran en el campo de las letras.

PD3

Otro entidad a quién deseo también conocer es al celebrísimo ensayista Heriberto Yépez. Me llevaré su libro "A la caza del lenguaje" para que me lo autografié (es en serio) es el ensayista local a quién más admiro.


PD4

A fuerza de reflexionar con liviandad, deslizó también una inquietud, tímida y pálida como de una niña virgen que me arroja hacer alusión a otro personero del jetset cultural. Me refiero naturalmente al Príncipe del Pochoñol, tan notable en el mundo del blog. Individuo a quien espero conocer al calor de las birriongas. Ojalá que pudiera darle una tregua a su pijama (que no se vaya a dormir temprano) y se deje IReneo (ir) al chapoteadero brunoniano. Me gustaría también conocerlo.

Todo esto me parece un ensueño y aunque a veces la vida me angustia porque soy lo que no quiero ser, es más, me a atrevo a decir, con esta curiosidad, que ni siquiera tengo miedo de morir. Me siento un cerezo que estoy en flor. Pensaba que el porvenir no tenía cosas tan agradables como esas de conocer a gente que ya conozco. A quienes ya presiento que al saludarlos sentiré el estrechón de sus manos como si fueran tiernos pétalos sedosos. Ellos importan mucho porque el resplandor de su presencia ayudará a combatir el estío y el hastío.

Vertedero de cretinadas


BLOGNOVELA

DE

éktor henrique martínez


EL PERRITO DE PELUCHE
[EL DEFENSOR DE LAS FEMINISTAS]


CAPíTULO 3
LA DOCTORA Y EL ALTER EGO

Mientras esperaba que la doctora me atendiera comencé a ojear las revistas que estaban en la mesita de centro de la sala de espera de su consultorio. Intervieú, Vanidades, Geomundo, Sabías que... ¡ey, qué saico este pedo! Me quedé clavado leyendo:
* Si gritaras durante ocho años, 7 meses y 6 días, producirías suficiente energía como para calentar una taza de café.
* Golpear tu cabeza contra un muro consume 150 calorías por hora.
* Una cucaracha vive 9 días sin cabeza, antes de morir de hambre.
* Algunos leones se aparean más de 50 veces al día.
* Las mariposas saborean sus propias patas.
* El elefante es el único animal que no puede saltar.
* La orina de un gato brilla bajo una luz fosforescente.
* El ojo de un avestruz es más grande que su cerebro.
* Las estrellas de mar no tienen cerebro.

--"Yo también conozco gente igual."

* Los osos polares son zurdos.
* Los humanos y los delfines son las únicas especies que tienen sexo por placer.
* El orgasmo de un cerdo dura 30 minutos.

Yo nunca le dije a la doctora que se me pasó la mano con los golpes que le arrecié a la Michel. No, capaz que la ruca balconea y me enjaulan por homicidio, pensé. Solamente le platiqué lo de mis alucines. No podía creer que Michel estuviera muerta. Sus padres deben pensar que ella se vino conmigo. Pobres rucos, es mejor que crean que su hija los abandonó. No hay otro remedio que mantener las cosas así. Tan bella y aventada que era la morra. Quién hubiera pensado que dentro esa joven tan linda y delicada, de escasos 22 abriles, se escondía una peripetatética masoquista que le fascinaba recibir chingadazos. Mi mente evocaba los recuerdos con pena y temor. Debo olvidarme que la conocí. Cómo si fuera tan fácil.
Le expuse a la doctora mi situación sin comentarle la aberrante diablura que había cometido. ¿Diablura?, es poco; culerada fue lo que hice.

--"¿Qué te pareció la doctora, Éktor?", me preguntó mi alter ego.
--"La verdad es que no me fije mucho en ella. Me agobia la tragedia de la Michel. Pero la ruca no se me hace muy interesante."
--"Pues que pendejo estás" --murmuró el alter ego--.
--"¿Porqué me dices eso?"
--"La ruca te miraba con ganas de cogerte. Y todavía más; cada vez que agarraba la pluma para anotar tus datos se imaginaba que empuñaba tu miembro."
--"Perdóname, pero me parece que mientes. ¡Cómo te atreves a sostener semejante bobería!"
--"Es la pura verdad lo que te digo. A la ruca le gustaste. ¿Qué no te diste cuenta cómo te devoraba con la mirada? No la dejes ir, chíngatela."
--"No, yo no tengo intención hacia ella que no sea la de un asunto siquiátrico. Ni estaría bien que yo la cortejara. Además, se ve que es una señora decente de regios principios, una profesional con mucha ética."
--"¡Qué bah, es una putona que juega la parte! Muévele poquito la machaca y verás que afloja las nalgas más pronto de lo que canta un kikiriquí."
--"¡Mentiroso! Todavía no salgo de una bronca y ya me quieres meter en otra."
--"¡Aviéntate el tiro, no seas güey! Si tienes miedo yo te acompañaré, seré tu guía."
--"Así me dijiste con la Michel y me dejaste morir solo. Te escabulliste cuando tronó el pedo."
--"Porque tu me lo impediste. No quisiste que estuviera a tu lado. Te quisiste divertir haciéndote la idea de que eras otro, ocultaste tu verdadera personalidad. ¿Qué querías que hiciera?"
--"¡Mentiroso!"
--"Bueno, total, ¿así lo crees?" Creo ya no distingues entre lo que es la mierda y la mermelada."
--"Mira, pinche alter, si quieres que sigamos siendo acoples déjate de mamadas. No está bien que yo le tire los perros a una tía cuarentona y formalona."
--"Ese es un burdo disfraz que se pone para que no sospeche su marido y guardar las apariencias. La ruca se muere por acostarse contigo, y está esperando que le tires la onda. La fiebre vaginal que le provocas apenas la puede disimular. No le tengas miedo, su perro no muerde. Casi te ladra con la panocha, parece que quiere lanzarse sobre tu verga. Aprovecha las circunstancias."
--"¿Tú crees que sea así?"
--"¡Agüevo! Finge, la rectitud y la seriedad que manifiesta es un disimulo. La misma hipocresía social que vive la ha obligado a portarse como una mojigata que no quiere ser. Con esa compostura falsa podrá engañar a los demás pero a nosotros, ni madres. Le cuesta mucho trabajo cumplir con su papel de dama de sociedad. Ganas no le faltan de darle rienda suelta a la lujuria reprimida que se carga. La ñora no se ha abierto de capa porque tú no le has dado quebrada. La tienes cautivada pero no se anima a sacar a flote su putañería, te cree un hijito obediente. ¿No te la cogerías si se pusiera de pechito? ¡Mírale las regiones pudendas cómo las tiene! Las encantadoras tetas, las preciosas nalgas, y de su changuito peludo que le caldea el calzón y casi grita pidiendo disparos de semen caliente ¿para qué te digo? No te apendejes, no dejes escapar ese seculento culo que la perra te ofrece. No te vayas con la finta con la que cubre su condición de matadora. Seguramente a estas alturas ya trae todo empapado el calzón. Hazla feliz, arrímale una verguiza; la está pidiendo a gritos. Su única ambición, aparte de ganar lana, es disfrutar de un palo. ¡Imagínatela cómo aullaría de placer dándose unas sentadotas encima de ti! Ya parece que la escucho gritando 'más, más, más' y desmayándose en el éxtasis. No desperdicies esta oportunidad, no la desaires. Demuéstrale tus dotes de buen amante. No te inhibas, esa carne quiere que la pongan en el asador."
--"¡Ya estuvo bien, mejor cállate! Lo que me has dicho ni de loco lo pensaría."
--"Tú no; por eso me tienes a mí, para que yo lo piense por ti."
--"Es más, la doctora ni siquiera se me antoja."
--"Entonces debe ser verdad lo que dicen."
--"¿Qué es lo que dicen?"
--"Que no solamente pareces, sino que eres..."
--"¿Qué soy qué?"
--"Que eres joto."
--"Jajajá. No intentes traumarme con esas mentiras tan ridículas. Te puedo demostrar mi virilidad hacia las mujeres con cualquiera que me propongas, siempre y cuando no se trate de la doctora. Ella es una mujer fina y decente que ama y venera a su marido. Esa dama tan bella e inteligente jamás osaría cometer infidelidad.
--"Bueno, resuelto el barullo, hablemos pues de otro asunto", concluyó el alter ego.
--"Conversemos acerca de Dios para alejarnos de cuestiones sexistas."
--"Me parece bien, --aseveró el alter ego-- yo inicio. Así como Dios ha sido desde siempre el objetivo de todas las religiones, con la panocha sucede lo mismo: todos los cabrones a la pucha suele ser hacia donde dirigen su finalidad primaria en la vida; es allí a donde tienden ir antes que nada. Hay personas que aseguran que en la chutama es donde se fragua el poder del amor y se burlan de aquellos que creen que el amor es ajeno al coito. ¿Tú qué opinas al respecto?"
--"Quedamos en que hablaríamos de Dios, o ¿ no?, y sales otra vez con sexo. De todas maneras daré mi parecer. Afirmar que el amor equivale sexo suena medio incongruente. Es verdad que el amor guarda relación con el acto carnal, pero el sexo no implica necesariamente la existencia del amor. Reflexionemos un momento: si el amor es sexo y el sexo en ocasiones se prostituye; entonces la prostitución también sería entendida como amor. Y cuando escuchamos decir que Dios es amor, entonces ¿acaso Dios se prostituye? Yo no creo en tal tesis. Contrariamente al amor, tenemos el odio, o sea una fuerza de maldad, un deseo de dañar al prójimo. ¿Sería factible asegurar que el odio es una actitud que nos purifica de las perversiones y que se opone a la prostitución? No estoy de acuerdo con esta teoría."
--"¿Qué piensas tú, alter ego?"
--"Cosas que te sucederán. No me creerías si te platico lo que pienso de ti y de la doctora. Te meterás en un pedototote con esa tía. Lo peor es que yo también terminaré condenado por pecados ajenos; pues estoy dentro de tu pellejo. Deja que yo me haga cargo de la situación, tu solo no la podrás controlar."
--"¿Me crees un pendejo?"
--"No, yo no dije eso."
--"Sería como confiarle un bife a un perro jarioso."

La doctora era una siquiatra acreditada que gracias a una beca estudió en una universidad de Londres. Su carrera no le rendía muchos beneficios económicos, según pude darme cuenta por ojos y oídos propios. El consultorio constituía su único patrimonio y apenas le alcanzaba para cubrir el sueldo de la recepcionista. Cuando yo me convertí en su paciente ella pasaba por una severa crisis económica. No obstante que andada urgida de centavos, no dejaba de contraer deudas. Mientras asistía a las terapias pude observar que sus acreedores llegaban con frecuencia al consultorio a exigirle el cumplimiento de pago, y dada la insolvencia no tardaron en caerle para embargarle bienes.

--"¿Cuánto es el monto de lo que debe la doc?" --pregunté a su secretaria--.
--"Es mucho dinero" --se limitó a contestar--.
--"Dígale a la doctora que yo le puedo facilitar el dinero, después me lo paga."
La recepcionista casi suelta la carcajada a causa de lo que dije. Sin embargo volví a insistir:
--"Pregúntele a la doctora cuánto equivale su deuda en dólares."
La secre con cierto enfado comenzó a realizar la conversión de pesos en dólares y me dijo:
--"Son ocho mil doscientos dólares, joven" --y como queriéndose burlar de mí, agrego--:
--"¿Los va a poner usted, joven?"
--"Sí" --le respondí con altanería, mientras sacaba unos fajos de billetes de mi maleta--. Los arrojé sobre el escritorio y le dije:
--"Cuéntelos y avísele a la doctora que ya no se preocupe, que yo se los presto. Eso es no es deuda para mí."
De ahí en adelante me convertí en el paciente consentido de la doctora, se me atendía como rey, pues de hecho yo era el machín rin del changarro. Me salió cara la terapia, pero... lo que sea de cada quien, la ñorsa sabía hacer bien su jale. Ella consideraba mi problema como una retirada antisocial, una desviación enferma y patológica per se, en cierto modo vergonzosa. Me comentó que mi bronca no era tan grave en sí; se había topado con casos más cabrones: gente quería meterse por los espejos, por la pantalla de la telera, atravesar el ojo de una aguja, piratones que defecaban y se comían la mierda, etc. Yo nada más estaba confuso y asustado. Cuando la ruca se dio tinta del guatote de firula que yo cargaba se quedó de a seis. ¡Puta, madre, se le cayeron los calzones! Y es que se me ocurrió abrir la maleta frente a ella.

--"¡Muchacho!, ¿porqué traes tanto dinero?" --sacada de onda me preguntó--.
De volada le inventé un cuentote que hasta yo mismo estuve casi a punto de creérmelo. Me acuerdo y me entra una risa. Je-je-je. Hijo de la chingada.
--"Uuuh, doctora. Si yo le contara mi vida. Este dinero que usted ve --abrí el zíper de una mochila de estudiante, hasta culo de billetes de cien bolas-- es la parte de una herencia que mis abuelos me dejaron."
Ni que fuera tan pendejo para soltarle la neta de dónde había sacado esa marmaja. Le dije que yo era hijo único, y que mi abuelo recién había muerto y que mi familia era una de las más pepudas del Valle del Mayo, parientona del mocho Obregón... y la chingada.

--"Así que ¿eres pariente del don Alvaro Obregón?, inquirió tratando de sacar hebra.
--"Sí, por parte de la familia de mi mamá."
--"Qué bien."

Seguí atarantándola con mi cábula --supongo yo, a lo mejor ni se tragó el churro, que es lo más cinchado, pues era siquiatra--; le conté que la morlaca la llevaba para cubrir mis gastos de estudios en la Unison, pues pensaba estudiar ahí en Hermosillo la carrera de derecho. Para mi mala o buena suerte, la ruca ya no me soltó hasta que nos untamos la lana. Con decirles que hasta cerró el consultorio para irse conmigo a San Carlos. Resultó más cabrona que bonita la mentada doctora (mi alter ego tenía razón). Y es que no hay coño que no esté venta, sino que le pregunten a su marido. Después que me dio mil y una cogidotas marca chillarás y me despeluchó la lana, la ruca me pegó una patada en el culo y muy fresca regresó con su bato. Yo pinté venado para Nogales.
El billete que nos gastamos era un clavo de feria que hice en tres meses cuando estuve camellando de burro. Mal habida la firula pero valía, me la rife para levantarla.



CAPíTULO 4
LAS HIJAS Y LOS BISNIETOS DE MUSTAFÁ

Cuando caí con la doctora yo andaba cuajado de lana porque que durante las vacaciones de verano había estado chambeando con unos mañosos meneando mota de Tepic a Nogales, me dejaba caer dos viajes por sema. Entregaba la merca en el estacionamiento de un restaurante de comida árabe. Al dueño del changarro le caí bien, y de volada nos hicimos compas; claro que yo le guardaba cierta distancia porque el ruco era macizo y aparte serio, como de pocas pulgas. La raza que lo conocía le decía el Mustafá, le gustaba que así le dijeran. Por respeto nunca le dije Mustafá; me dirigía a él por su nombre. Un panzón, alto el cabrón; cejudo y bigotón y con unos pinchis ojones negros. Parecía el chamuco cuando se encabronaba. Tenía dos hijas bien chulas pero muy leandras, más putas que las gallinas, las morras. Las rucas eran de mi saiz y les encantaba la grifa. Las morras no tenían camotes porque los sayos que las rondaban se paniqueaban en el jefe. Yo me di tinta que el Mustafá me entorilaba a la más morra, me decía que la invitara a salir, al cine o algún cotorreo. Los batos que las pretendían eran pendejos porque el ruco lo que quería era que las jainas se arranaran, haber si se calmaban de la loquera y no anduvieran rolando el cacharro.

Yo traía muchas broncas encima por eso no le seguí mucho el rollo a don Mustafá, y apenas era un aprendiz de capo, preludio de lo narcojuniors (diez años antes que esa bola de pendejos hiciera de las suyas); y luego estaba muy morro para arranarme con su hija; además, mi tirada era irme a la Uni de Hermoso a estudiar leyes. No tengo intenciones de clavarme toda vida en está pinche negocio de escoria gacha. Dios guarde y cualquier rato me truena el culo en una torcida. Aunque dice el patrón que él no deja morir nadie de su plebe. Habrá que ver, qué pedo. Por lo pronto a pegarle machín al camello. Ya le cuelga poco a las vacaciones y hay que retacharse a la escul.
Mientras iba enfierrado por la carretera en el picucho cargado de pura mota pelirroja, pensaba chingadera y media, los planes que traía en la chompeta. La edad me servía de parote en los retenes de revisión; la troca me daba la fintón de robavacas, había menos pedo. Ah, pero... ¿un cabrón camuflado de chero escuchando al Jimi Hendrix? Como que desentona con la mengambrea. Mejor apago el chillón o meto un teip de los Cadetes.
Me urgía cruzar a las cuatro de la madrugada la revisión de Santa Anna, ya la había armado en la más culerona que es la del Carrizo, Sinaloa. Si allí me pelaron la verga los guachitos y los feos, en la que sigue me la van a mamar, los putos. Y así fue, esa es la mera hora para tenderse, los trafiques colmilludos le dicen la hora del perro y también es la pura hora en que los ratones salen a caquear. Casi todos los güeyes están bien getones y los que no, pues andan apendejados. En cuanto salí del puto retén me dejé caer un par de captagones para no dormir. Emputiza iba tendido, con la chancla metida hasta el fondo del acelerador. En la madrugada es menos enfadoso el desierto. Nomás se prende la mecha del soldado y comienza uno valer madre, se cansa el caballo.

Ya la hice, dije cuando divisé el tragadero del Mustafá, mi "futuro suegro", pensé mientras me las curaba yo solo. A lo mejor son las cacayacas que me fleté las me provocan el tripeo que agarro. Metí de culo el picucho por el zaguán del patio del restaurante y me tendí a reportarme con el viejo mañoso. Abrí la puerta del changarro y una de las jainas, la hija gandalla de Mustafá estaba haciendo la talacha. La saludé:
--"¡Qué ondas, morra!, y ¿tú carnalilla ya se levantó?"
--"¿Vienes a ver a ella o vienes a ver a mi papá?, y ni siquiera dices buenos días. Parece que no fuiste a la escuela."
--"Pinchi ruca mamona" --le contesté, pero con la mirada--.
--"¡Papaiiito, te habla el burro!"
--"¡Qué ondas, morra!, ¿Por qué me dices burro?
--"¿Qué no eres burro? Así le dicen a la gente que trabaja como tú. O ¿no?"
--"Pues, sí" --y luego le dije sin que me oyera: "Al rato me las cobro, culera"--.

Las hijas del ruco ya sabían en que se meneaba su jefe. Lo curado de ellas es que no tiraban cuacha de fresonas, y eso que tenían el fintón de morras cremas. Estudiaban en el otro saite. Mustafá apareció entonces.
--"Qué paso, chamaco, ¿cómo te fue en el viaje?"
--"Bien. Cuando no llegue será cuando me vaya mal."
Mustafá enseguida me dijo:
--"Entrégale las llaves al Guajaco y dile que meta la troca en la bodega."
Cuando regresé me tiró este sablazo
--"Mira, muchacho, te quiero proponer un negocio. Ai, tú sabes si le entras."
--"Nomás dígame en qué consiste."
--"Se trata de entregar en Caborca unas cajitas de parque, de tiros, balas. Son para camaradas que se dedican a la cacería de venados y me pidieron que les echara la mano."
Me quedé viéndole a los ojos, y se las malició que yo desconfiaba. Si tiene dos tres chalanes que se avienten el jale, ¿por qué quiere que yo sea el bueno?, pensé. Luego dijo:
--"¿Puedes o no puedes?"
--"Simón. Pero, ¿no se agüitaran sus chalanes porque me da el jale a mí?
--"A usted que le valga verga si se agüitan o no. Se lo estoy dando a usted para que agarre un billete y se aliviane. Entonces, ¿se avienta el tiro?"
--"Cincho. ¡Qué tan cabrón puede estar el jale?"
--"No te creas que está fácil porque el flete lo vas cruzar por la brecha. De aquí vas a irte vacío.
--"¡Ah, cabrón! ¿Cómo esta ese rollo? A ver, explíqueme cómo está el birote.
--¿Conoces la brecha?"
--"Si, dos veces pasé unas ranflas calientes por allí."
--"Bueno, fíjate bien, y pon atención. La merca te las va llevar de Sonoita a Caborca, pero por el monte. Tienes que caminar casi cuatro horas por el desierto de Altar, pero sin agarrar el camino de terracerría porque te pueden tronar allí. Sino te truena la federal te truenan los bajadores. Mira, cuando llegues a Sonoita te quedas esperar en la terminal del Pacífico a los hijos de don Chema.
--¿Cuál es el apellido del ruco ese?
--"Eso es lo de menos. Los muchachos te van a recoger y te van a llevar con don Chema. Yo al rato me comunico con ellos y les doy tu señas. Cuando llegues con don Chema, él te va a entregar un croquis para que no te pierdas, y también dos mulas que estarán con la carga. Las vas arrear por el monte. No las sueltes porque esos animales son muy cabrones. Don chema te va encaminar unos kilómetros y luego tu seguirás hasta Caborca. Cuando estés casi por llegar a San Emeterio te jalas más para dentro del monte, uno o dos kilómetros. Ponte muy abusado en ese lugar, es el más riesgoso. Allí se puede venir abajo todo el negocio y valimos madre si te agarra la federal en ese rumbo. Pasando San Emeterio, ya lo que sigue es pan comido."
--"Sí, como tú no te la vas a rifar, cabrón" --me decía yo mismo--.
--"Antes de llegar a Caborca, unos dos o tres kilómetros, te van lamparear cinco veces, allí te detienes; sacas tu lámpara y dejas que transcurra como un minuto; luego tú les vas contestar también cinco veces. Y eso es todo."
--"Oiga, y, ¿cómo vamos a quedar con la feria? ¿Quién se discutirá con la marmaja y de a cómo va ser el billano?"
--"Espérame, ahorita te digo. Yo ya me arreglé con ellos, pero... como tú te vas a ir de allí y no regresas hasta la próxima semana, pues, ¿cómo le hacemos? Bueno, yo les digo a mis camaradas los rancheros que te entreguen tu dinero. Te voy a pagar más de lo que les doy a los otros que ya han pasado merca. El treinta por ciento, te toca. Siempre les doy el quince o veinte.
Dos jales y tres meses de camello; en ese tiempo levanté un billetito muy noble.

Tiempo después, sin la menor discreción, extraviado en el túnel del regosto, me abandoné a los comportamientos degenerados. Mi yo crápula me está corrompiendo, decía. Supuse que el poder de la testosterona se estaba transformando en una compulsión que en algún momento seria incontrolable. Se apoderó de mi voluntad y acabé boleándole las nalgas a una doctora. Todas mis expectativas estaban supeditadas al desparpajo del coito. Por esa razón mis actos no dependían de mi volición sino de la voluptuosidad de la hembra.
Trastorno lúbrico; conmoción impúdica difícil de verbalizar en este relato. Ay, nomás de acordarme me estremezco. Bien dice el refrán que puede más un par de nalgas que una recua de bueyes. (pero lo que no saben los güeyes que cocinaron el refrán, es que el relingo que andaba yo matando se cargaba unas nalgas dignas de concurso).

CONTINUARÁ

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