Crítica de literatura contemporánea.

Sunday, January 25, 2004

Vertedero de cretinadas


Por éktor henrique martínez


SOLICITO NO SER COMO CARLOS ADOLFO GUTIÉRREZ VIDAL



EL PROMOTOR ENTUSIASTA

El señor de las cacayacas, mencionado al rubro del presente ocurso, por aquello de las tachas que se dejó caimán en una sala casi vacía de oidores en el CECUT [1], es el tejedor de una vaguedad letrística donde se vislumbra que, en estos tiempos, escribir mejor o peor ya da lo mismo. Total, lo que importa es laxar palabras y amontonarlas en el basurero de las letras, de modo que cualquier garabatero adquiera la calidad de escritor. Así que voy a dar cuenta del caso particular de este chaval que en vez de literatura produce una plasta de dislates.
El men Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal (Mexicali, BC, 1974), quién sabe en qué leonera se habrá graduado de crítico literario, pues refugiado en la inmunidad que otorga la ficción se atrevió a publicar en el suplemento Bitácora, 366, de fecha 10 diciembre de 2003, un articulejo armado en cinco párrafos, cuya materia prima temática es el poemario Solicito ser dulce enredadera, de Mariana Martínez Esténs (una tipa mal educada que, por cierto, ni siquiera se dignó a retachar copa o, ya de perdis, mandarme el cadáver de su caballo menstrual como señal de desagrado por el buen Vertedero de cretinadas que le dediqué). En su rengo artículo don Gutiérrez, cuando no se desboca como un paladín de las sinrazones e incoherencias, es proclive a obviar obviedades, pues escribe que el poemario de marras no pretende "trascender los límites de las grandes tradiciones literarias, o constituirse como un depositario de la verdad" y bla, bla; y que su "temática se consigue gracias al uso de coloquialismos y al uso llano de figuras retóricas", los que en ningún momento examina o señala. En cambio, prefiere optar por lo difuso, impreciso y nebuloso del lenguaje.
El batillo es poeta y narrador, y "uno de los promotores más entusiastas de su propia generación cultural", según apunta el canon de la voz engolada y acaparador de premios, o sea el mechudo Gabriel Trujillo Muñoz. Lo que su paisano no dice es que Gutiérrez Vidal también es dueño de una talacha escritural digna de ser olvidada y además, confeccionada con una sintaxis de verdulera. Ignoro si cada vez que escribe actúa con la misma manía o pereza que demuestra en el texto publicado en la Bitácora. Lo digo porque en el artículo de marras se pierde en apasionadas abstracciones, imaginándose que le capa los güevos a un cochi utilizando el filo de sus dientes de leche (simulacro postmodernista).
Por el desperdicio del texto parece que se trata de un intelectual de postín, chupador de cámaras y entrevistas, igualito que un tal Hache Yépez, otro patricio cultural a quien tampoco se le cansan las quijadas de mascujar becas estatales "para jóvenes creadores."
¿No podía el Gutiérrez Vidal limitarse a decir que la poesía de esa ruca es el resultado de un proceso de versificación fácil y de lacrimoso tema erótico? La verdad, no. El literato orgánico y reproductor de la ideología oficial pretende hacerse notar con un retrato lastimero de crítico de poesía, con un aborto de las circunstancias que en términos literarios podríamos llamar complacencia frívola o exhibición de inconsistencias.




LAS RÓMULAS DE LA LOBA CONDE

En la arenguilla que escribe el señor Gutiérrez Vidal identifica a la poesía no como una cuestión de arte literario o conceptual imaginativa, sino como un problema de personas; y quiere poner a las órdenes de la Rosina Conde a todas las poetas del terruño fronterizo norte, no obstante que la mayoría de nuestras lindas poetas ni siquiera en el mundo hace a la doña.
Atención, perrada: el Gutierritos anuncia la primicia que la Rosina Conde es la progenitora --estéticamente hablando-- de las poetas mocetonas de Tiyei, o ya de perdis la tía querendona o la madrina más apapachadora. Y éste es el precedente donde la fémina aparece como la madre loba que amamanta a sus rómulas, quienes buscan ávidamente la leche poética que mana a caudales de sus inspiradoras ubres:
"Es precisamente esa aproximación a lo escrito lo que a escala local la emparenta [¡emparienta, carnal!] con poetas como Rosina Conde."

Otro batillo que también comparte con Gutiérrez Vidal la hipótesis del "emparentamiento" es el licenciado Humberto Félix Berumen. Este bato también pretende "emparientar" a la Rosina con la poeta existir Laura Jáuregui, autora del panfletillo Lo que hay afuera (2002), y refiriéndose a la poesía de esta becaria de Gilberto Licona, escribe:

"Pienso sobre todo en la poesía de Rosina Conde y de Mara Longoria." [2]

¿Cuándo dejarán de confundir la parte con el todo? La Hilda Rosina Conde Zambada no vale como poeta sino como narradora, y poco le falta para quedar cubierta por el ramaje de tantas espigas poéticas con faldas que se reproducen como conejos en las praderas líricas. Es un hecho que la ruca ya tiene metida la cabeza en las fauces del pretérito. Sin embargo, ellos y otros difunden hasta la náusea la teoría parentalista en aras de elevarla a chamana de las letras y construirle la capilla metafísica de gurú cultural de las madmuaselas que incursionan en la poesía fronteriza del norte. [3]
Partiendo de lo inesencial, don Carlos Gutiérrez Vidal desperdicia la oportunidad de elegir el silencio y considerarse una persona sensata cuando escribe lo que a continuación reproduzco, e imponiéndoles a los lectores la obligacion de comprar una máquina "desencriptadora" de mensajes ocultos para descifrar la información que envía:

"Una de las cosas que más llaman la atención en este libro" [y no es libro sino un plaquete] "es la construcción de sus versos, de una torpeza a un tiempo intencionada e intensa" [¿quién, la construcción o los versos?], que los ubica en un punto medio entre el habla y el pensamiento." (Mochemos aquí el párrafo y vayamos por partes para desentrañar el primer trozo de esta aporía de flagrante inexactitud).
¿Qué quiso escribir la mano nerviosa de Gutiérrez Vidal?






LA MEGAPENDEJA

CAGV habla de una "construcción" de versos, y "de una torpeza intencionada e intensa" atribuida a tales "versos" o la mencionada "construcción" de esos versos. En fin, que la ambigüedad determine si es el sustantivo o el sintagma nominal el elemento chicho. Por lo pronto centrémonos en la torpeza, término que el sentido comun entiende como pendejez o negligencia. Pero, ¡ojo!, no se trata de una escueta torpeza, sino de una pendejez resuelta con voluntad --o sea intencionada--, con ánimo; y además de una pendejez bastante vigorosa --o sea intensa--, fuerte, sobrecargada. En otras palabras, la construcción de los versos (y en consecuencia los mismos versos) que contiene el supuesto libro de Martínez Esténs, según nos informa el señor Gutiérrez Vidal a través de una desaliñada sintaxis, se caracterizan por ser muy estúpidos o de una pendejez vehemente (torpeza intensa), y con toda la propensión de ser así de mentecatos o bobos (torpeza intencionada).
Resuelto el enturbio lingüístico, ya sin ambages y enderezado el galimatías, lo que el buen Carlos Adolfo nos quiere decir es que la autora como poeta es una gran pendeja. Considerando aplicable al caso el adagio "Hijo de tigre, pintito", se deduce que si los versos son pendejos, entonces quien los construyó, obviamente también es un pendejo. ¿En realidad eso quiso decir Gutiérrez Vidal o fue un disparate que se le resbaló creyendo que hablaba de las linduras poéticas que cuajó la ruca en su minilibraco? Quién sabe qué pedo; que él arregle ese destripadero de palabras.




LA MEGAPENDEJEZ VOLUNTARIOSA

Continuando con el birote, el titular de la reseña nos informa que la megapendejez voluntariosa (o sea la "torpeza intencional e intensa") que caracterizan a los multicitados versos, "los ubica en un punto medio entre el habla y el pensamiento." Me pregunto: ¿cómo es que los versos de Martínez Esténs, por obra y gracia de la megapendejez, son ubicados "en un punto medio entre el habla y el pensamiento" (¿y la escritura dónde queda?). ¿Qué pretende el señor Gutiérrez Vidal con esta sarta de jaladas que se pega? ¿Acaso quiere desquiciar a los lectores? Y, ¿si esos versos no quedaran en un punto medio sino muy pegaditos al pensamiento, o bien, apartados de éste y muy cerquita de donde comienza el habla? ¿Por qué han de quedar precisamente en el punto medio? ¿Que tal si alguien prefiere ubicarlos juntito del habla y no donde está el pensamiento, o viceversa? Yo creo que ése es pedo de cada quien.




NO ES LO MISMO ATRÁS QUE EN ANCAS

Gutiérrez Vidal prosigue con su margallate crítico y se desnuca con esta opinión:

"De ritmo entrecortado" [y luego entrepegado] "y libres de ornamentos, los versos de Mariana Martínez están marcados por una lógica matemática peculiar."

Creo que al crítico criticado ya no le queda ni una pizca de vergüenza intelectual. Ahora sale con la puntada que los versos de la poeta antologada están marcados por una lógica matemática, y peculiar. Y ¿cómo se entonan los versillos en cuestión? ¿Así?: "Dos y dos son cuatro; cuatro y dos son seis; seis y dos son ocho, y ocho, dieciséis" (y a propósito, ¿cuántas patas tenía el caballo del Cid Campeador?).
Antes que una representación numérica la palabra es una expresión gráfica, semántica y acústica. El sonido, la imagen y el contenido significativo suelen ser los elementos distintivos en cualquier clase de poesía. Pero en el caso del señor Gutiérrez Vidal, según se advierte, los aspectos ya mencionados son elementos secundarios y prescindibles. Si aceptáramos esa lógica matemática que cacarea el Gutiérrez Vidal, sería como sostener que Pitágoras, antes que filosofo, es un auténtico poeta, mientras que Homero sólo sería un pinche charlatán que usurpa el oficio poético, y que debe hacer fila y esperar turno para publicar la Iliada. Por ende, lo que escupe en forma de reseña culturaloide es una pastosa retórica cuajada a ramalazos de pedantería e incultura cerril.
El señor GV parece que se la quiere arrancar, pues sigue jalándosela con esa suposición de racionalidad cuantificadora que marca los versos de la poeta miembra de la cofradía Existir. Copio sus palabras para dar cuenta de la inexistencia de la mentada lógica matemática que aduce él que hay:

"...los versos de Mariana Martínez están marcados por una lógica matemática peculiar; y es que de manera explícita, a lo largo del libro" [que no es libro], "a la sentencia que le sigue consecuentemente una conclusión o reflexión personalísima, manifiesta en una serie de giros retóricos inesperados."

Luego don Armando, por si algún incrédulo lo cuestionara, suelta "dos ejemplos" que según él son prueba fidedigna de lo que afirma, pero en realidad ni vínculo remoto guardan con la mentada lógica matemática, y tampoco constituyen una "reflexión personalísima":

"No me dejes caer, / la tentación /
no salva del madrazo.
El problema no es que se vengan
/ es que se queden."

¿Cuál lógica matemática se vislumbra en el fragmento ya citado que no sea el número de palabras o versos que contiene el texto? Yo creo que la lógica que aduce solamente se encuentra en su imaginación enfermiza. Además, ¿qué reflexión personalísima puede hallar el lector en los versos antes transcritos? Los versitos que alude el escribidor cachanilla no son más que burundangas (dichos insustanciales) que cualquier melolengo de bajo coeficiente intelectual y de crasa ignorancia propala en su trajinar cotidiano.
El texto termina con adulaciones rastreras hacia Martínez Esténs. Leamos ésta que ni siquiera se puede saber qué da entender:

"Heredera de una tradición rejega y llana, Martínez Esténs."

Creo que al batillo algo se le desconectó en la sesera.






EL ARTÍFICE DEL IMPUDOR LITERARIO

¿Qué es eso de tradición rejega y llana? Cositas con las que Gutiérrez Vidal piensa que obtendrá boleto gratuito y un palco de antología en el teatro de las tropelías intrascendentes. Al bato hay que enviarlo al Olimpo para que se lleve de cuartos con Zeus y sea galardonado en el parnaso con la distinción de artífice del impudor literario.
¿Qué tomadura de pelo son esas maromas mentales? Sin duda las de un aficionado más a la hechura de disparates. ¿Será que debido a este guirigay el Gutierritos se las dorotea de machincuepa? En lugar de un verdadero literato parece que nos encontramos frente un autista engreído. Al final de cuentas uno, que ni la debe, es quien termina haciéndole la chamba al bato, y de a grapas. (¡Ah, raza!).
Lo que el men apunta con una sintaxis que pone la sonrisa con sabor a vinagre no es más que la expresión de su incapacidad para distinguir la verdadera crítica literaria de las patrañas y badulaques. Y eso que el bato ya ha publicado varios libros; es autor de Once poemas para ser leídos en lata (1992), Sarcófagos (1994), Nortes (1995) y Bacchanalia (1999). Lo cual da pie a creer que tiene una distinción más o menos aguantadora en el escalafón de los culturalones de Baja California. Ahora, ¡imagínense, ustedes, cómo estarán los literatos macuarros, si este bato anda por la calle de la amargura!
Yo no sé cómo el bato fue elegido becario del FOECA. Tiene razón Francisco Zarco al escribir: "Quitad al mundo todo lo que es fingido, y no quedará casi nada." (¡En manos de quién está la cultura!).



cretinadas@yahoo.com
www.elcharquito.blogspot.com







NOTAS

1 Del 12 al 15 de noviembre de 2003, la burocracia cecutiana organizó en la Bola el Festival de la Literatura del Noroeste, según esto para darle jaque mate al rey de la ignorancia, ese animal que se niega a leer y delira ante el televisor. En la procesión culturalona estuvieron presentes como forasteros que nadie conoce, y cuya labor interesa a la perrada menos de lo que hacen las mujeres de mala nota (me abstengo de mencionar quienes fueron los elegidos como protagonistas, a efecto de no promocionarlos). Sucedió que el viernes 14 participó en "Mesa de Trabajo", y junto con otros batos y rucas, el Gutiérrez Vidal soltando peroratas acerca de la narrativa del noroeste. El bato, quizá porque no preparó el tema que se comprometió a disertar (y, mejor porque la sala de lecturas estaba más sola que la luna), hizo un chou soberanamente ridículo ya que sacó un guataclán de cacayacas (mejoralitos, desenfrioles y la chingada) que cualquier pinacato puede comprar sin contar una receta medica, y mientras se preparaba un coctel con las chochas decía que combinadas producían efectos saicorrones, y, ¡cataplop!, se las zambute y empieza, según él, a pachequiarse. Por tal razón ahora es identificado como el señor de las cacayacas. Al siguiente día una payasa culturalona ya conocida emuló al batillo, pero no con pingas sino con pomadas, ungüentos vaginales, cremas depiladoras, gelatinas reductoras de grasa, etc. ¿Quién creen que fue la fulana que hizo el chou? Elizabeth Algrávez. Ella no paso de la teoría a la praxis.

2 Artículo publicado en la edición del 12 al 18 de septiembre de 2002 del semanario Bitácora, donde Félix Berumen echa flores a Jáuregui y al poema de la morra titulado Con sabor a Sor Juana, y señala que "en lo literario se trata de un poema que por donde quiera que se observe demuestra ingenio, visión poética y, sobre todo, la firme decisión de decir lo suyo sin circunloquios, sin maquillajes o afeites de ninguna clase." Luego el señor Félix Berumen saca el anuncio de rigor y pregona la teoría del "emparentamiento lúdico" entre la poesía de Laura Jáuregui y la de Rosina Conde: "Pienso sobre todo [dice refiriéndose al poema de la Jáuregui titulado Con sabor a Sor Juana] en la poesía de Rosina Conde y de Mara Longoria."

3 Si el que el lector o lectora posee un ejemplar del Diccionario Biobibliográfico de Escritores de Baja California (Editorial Larva, 2002), despachado por Gabriel Trujillo Muñoz (sino lo tiene no haga esfuerzo por adquirirlo, el bodrio no vale la pena), asómese al lexiconcito mencionado y guache que en el mero corazón de su portada se encuentra la imagen de la madre de todas la poetas norbajacalifornianas. Antes que use el libraco como matamoscas, un último favor, de pasadita échele un oclayo a la letra C, en la ficha correspondiente al apellido Conde (página 20) y dese cuenta cómo el Trujillo le dedica a la Rosina una abundante información que peca de lisonjera, mientras que el resto de las caballeras biografiadas solamente aterriza en las páginas del panfleto del barbón chicalense para morir en tres renglones escuetísimos. Hay manolas que en dos se van a chingar a sus madres, por ejemplo: "Bustamante, Norma (Mexicali, B.C., 1947). Librera y poeta. Ha publicado Sentarme frente al sol cuando amanezca (poesía, 1998)." (p. 15).

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