Crítica de literatura contemporánea.

Thursday, February 05, 2004

Vertedero de cretinadas


BLOGNOVELA



éktor henrique martínez



EL PERRITO DE PELUCHE

[EL DEFENSOR DE LAS FEMINISTAS]

CAPíTULOS 9 y 10



CAPÍTULO 9
EL BAILE DEL PERRITO



"que me perdone tu perro
por compararlo contigo."
Paquita la del Barrio



Más de uno preguntará ¿qué es un perrito?, ¿en qué consiste? Muchos alegarán: "Yo sí que es el perrito." Pero estoy seguro que la mayoría tiene una concepción errónea; y es que regularmente lo confunden con la posición sexual también conocida con ese nombre. Aclaremos que el aludido, nada tiene que ver con la posición sexual mencionada, conocida como doggy style. Son dos cosas distintas identificadas con un mismo nombre, mas no se corresponden. El perrito del cual hago mención, cuando uno lo descubre puede representar un peligro. ¿Qué quiero decir con esto? Sencillamente que si equis varón realiza el acto sexual con una mujer que tenga perrito, el men experimentará un deleite soberbio y un placer ennoblecedor que no se conoce en el universo. Y no es guasa lo que afirmo, encontrarse en el catre con una mujer dueña de un perrito, es una entelequia caída del cielo, una verdadera magnificencia; sientes que vuelas del placer. Al terminar quedas en un estado de relajamiento sensacional y satisfacción de bienestar sin parangón alguno. Y a causa de ello, uno se engolosina con el sexo; y, ay de aquel pobre individuo que carezca de control en sus instintos, pues se convertirá en un explorador de nalgas, en un vicioso del culo; lo que podría traerle consecuencias patológicas por su adicción a las panochas (príapismo).
Pero, ¿dónde está el perro? ¿En qué lugar tiene su guarida? El perrito en sí, mora en la vagina. Pero no se crea que reviste la fisonomía del canino que conocemos; el perrito se presenta en las cavidades de la vagina; es el músculo y la elasticidad de sus paredes, anterior y posterior; y que son tan flexibles que pueden llegar a tener contacto cuando el conducto vaginal no está ocupado, es decir no hay introducción del pene. La mujer que desarrolla la aptitud de ejercitar el músculo de las paredes mediante contracciones, al ser penetrada suele ser capaz no solamente sacar hasta la última gota de esperma de las bolas de un hombre sino chuparle hasta tuétano. Durante el acto sexual, el trabajo del perro consiste en ceñir y estrujar el pene como si lo estuviera mordiendo.











CAPÍTULO 10
EL GUARDIÁN DE LAS FÉMINAS



"Se oía aullar a los perros en todos los tonos."
M. Ogniov



La labor del perrito estriba en doblegar al intruso que invade la zona prohibida; su eficacia depende del movimiento opresivo de las paredes vaginales que en pausas tiende a amainarse para dar relajamiento al músculo y de nueva cuenta aprisiona el miembro estrujándolo como si lo fuera a macerar o triturar. Aquí lo interesante es que la mujer es quien domina la acción y dirige el ayuntamiento; el hombre asume un papel pasivo, solamente entrega el cuerpo. El perro, dueño de una investidura femenina, en cuanto siente que el falo comienza a enfundarse y dar sus primeras embestidas, prácticamente abre el hocico consintiendo mañosamente que el instrumento sexual se introduzca con toda libertad entre sus mandíbulas; entonces procede la faena y apaña al huésped, lo atenaza, meneándolo de un lado hacia otro, de arriba hacia abajo. Cualquiera que estuviera observando la escena pensaría que el perro lo quiere triturar, enloquecido con la adipsia erótica. Por su parte, el desbragado amante se convulsiona afianzándose de las caderas de la gamberra; suda, gime, jadea; demuestra su masculinidad sometiéndose a la bestialidad concupiscente del perro; lacayo libidinoso que sucumbe ante los espasmos de la vagina mordelona.

Continuará

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