Crítica de literatura contemporánea.

Wednesday, March 24, 2004

VERTEDERO DE CRETINADAS


Por éktor henrique martínez


PRETEXTOS PARA PROFANAR LA TUMBA DE LUIS GÜEREÑA


A mi bróder John Grandson


En días pasados me topé con algunos afiches, fláyers o carteles, donde se anunciaba una tocada —conciertillo pueblerino— en homenaje al fallecido Luis Güereña, exintegrante del ahora extinto grupo Tijuana No. La algarabía era tal que parecía tratarse de un refuego en honor a un monstruo sagrado de la música, del calado de Jim Morrison, Jimi Hendrix o Janis Joplin; mas no de un simple mortal que pasó por el mundo sin ser tocado por los dedos de la virtud. En fin, pensé, otra payasada que fraguan los mercachifles de la subcultura tijuanera para embolsarse unos cuantos duros, aprovechándose de la mortandad del prójimo; una forma desvergonzada de hacer leña del árbol caído (remémber Colosio). Creo que el costo del boleto para tener acceso a escuchar el ruido programado fue de cuarenta varos, más una latita de sardina, rosco o atún. ¡Qué ganas de fastidiar a los muertos! (déjenlos vivir su muerte, mientras nosotros morimos nuestra vida). La borregada pasiva, outsider, contestataria y renegada de fin de semana, se entusiasmó con la charlatanería perniciosa que le ofrecieron, que parecía asistir a un parto de montes. Y la noche del reventón, horas antes que diera comienzo el refuego, la grey consumista no tardó en hacer una longa fila a las afueras del Jalaleai, tragándose el camote con todo y zoquete, en tanto que los organizadores del negocio musical, frotándose las baisas como señal de reverencia al dios dinero, se paseaban como gallos ufanos en un gallinero de polluelos recién emplumados con un pendejismo seudoimitativo.
Algunos gacetilleros se descocaron con dedicatorias postmorten en favor del exnanido Luis Güereña; regurgitaron recuerdos y pedazos de experiencias que supuestamente compartieron con este men. Dos que tres zampaboñigas se pasaron de la raya con sus execrables exequias, y algunos más obraron con una desfachatez similar a la del conchudo que va a un velorio, y estando allí se tira un pedo y luego le echa la culpa al muerto. Entre los papeluchos de menor renombre que leí, tocante al caso Güereña, hubo uno que me pareció un verdadero despropósito y una vil mamada. Concierne a un texto de ampollas húmedas que publicó el semanario Bitácora en su edición del 21 al 27 de enero de 2004, titulado In memoriam, Luis Güereña -Enero 04-; donde, a todas luces, se guacha que fue escrito bajo tremendas dosis de pereza mental y enclenque inspiración. La autora del furcio de marras es una tal ANA KARINA V. BALDERRÄBANO, quien valiéndose de un chacoteo embustero, sentó un precedente en la historia de las rebajas literarias fronterizas. La fémina, otorgándonos una concesión sentimentaloide, a través de la médula de sus remolinos emocionales armó el siguiente meneo seudolírico, aprovechando la ocasión —of cors— para fingirse poeta:


-ENERO 04-


Pobre de ti
que no te visitaron ni en la cárcel,
siempre incomprendido.
La Zona Norte perdió a un subversivo,
tatuado, mutilado, catastrófico.
Tijuana NO deberá olvidarte
porque sellaste los 90's con tu rock,
agresivo, grotesco,
crítico contra los "fucking gringos".

Duele que tu corazón se haya cansado,
no soportó el trote de tu cuerpo,
la vida se sacudió de ti
hasta agotarse.
Desdichados los que te recuerdan,
pues evocas tantos días de excesos
ya aniquilados •


Dijo César Pavese que la unidad espiritual surge al elegir las palabras, pero yo no creo que la cosa es así de pelada. Sostener tal afirmación equivale a concebir la poesía como un simple receptáculo de forma. Para lograr un acertado tino poético se requieren más que palabras. Y, puesto que aquello que la palabra no alcanza a explicar es precisamente lo que le da valor estético, a continuación (para dejar de soñar, por un momento, gerundios paseándose en bicicletas) me introduciré en las entrañas de esta fábula majadera que, en lugar de poesía, apesta a baladronada ridícula. Después de citar los versillos dedicados al de cujus del friolero legado punkista, acorralare mediante corchetes mis respectivos comentarios. (Nota: se recomienda acompañar la lectura con música de Los Llaneritos de Topo Chico).


"Pobre de ti
que no te visitaron ni en la cárcel,"

[pues déjame decirte, mamacita, que hilvanas mal tu mengambrea: el sujeto de la deferencia que escupes, aunque no era un personaje oropelesco como supones, jamás de los jamases, ni siquiera piso los pasillos de la chirona. El bato, si bien es cierto, fue la oveja descarriada de su familia, pero cada vez que se metía en broncas, o en caso de algún torsón que tuviera con la chota, por más grueso que fuera el pedo, siempre desafanaba. Esto en razón de que contaba con paros, balonas que le hacia el jefe, tíos o carnales. Y es que hermanos, primos y tíos del abogado punk, camellan en la policía perjudicial, y hasta dicen que en la CIA y el FBI. Así que nada de "pobrecito"; pobrecito sí, mi vecino el Rufo que nomás lo truena la placa jambándose una pila de ranfla se va derechito, y sin tentar baranda, directamente a ordeñar varilla. De tal manera que si al Güereña, ningún cabrón fue a visitarlo al tambo, el motivo es obvio: el batillo no estuvo allí. ¿Me explico?].

"siempre incomprendido."

[no exageres, la gandulería, el zanganeo, el placer, el vicio y la bohemia, solamente a los majes les parece una incomprensión. Así que no salgas conque los pericos maman y las gallinas escupen].


"La Zona Norte perdió a un subversivo,"

[¡jolines! ¿no-se-te-hace que lo anterior es una esponjosa mariguanada? ¿En qué cabeza cabe endilgarle el calificativo de "subversivo" a un yonqui que no supo medir los mililitros de chiva, ampolletados en la erre que se iba dejar caimán por la venada? Una persona que buscaba su nirvana en el american way of life y que la mayor parte del tiempo se las vivía en San Diego, troquelando culos de gringas y menospreciando a las morenas frijoleras sobacos prietos, mientras metía las pezuñas en la comodidad del hedonismo gabardino, dista mucho de ser un subversivo. Ademas, a ningún pachero, jaiporrón, buchero, cobijero, bajador, taquero, piruja, gambusino o chacharero de la Zonaja le tiene sin cuidado el hecho de haber perdido a elemento subvertidor del sistema que aludes en tu redrojo. Pregúntale a cualquiera que cantonee en el Cagüilón que si quién fue Luis Güereña y nadie te dará razón del bato. Debo suponer que al decir "subversivo" estas piropeando, nena. Por otra parte, debo advertirte que ni siquiera el subcomandante Marcos puede ser considerado como un subversivo; por ai dicen las malas lenguas que el Sup fue ideado por Raúl Salinas de Gortari. Espero que después no vayas a salir conque WC Bush es un marxistaleninista. ¡Joder!].


"tatuado, mutilado, catastrófico."

[hay algo de cierto en tus jaloneos, aunque parcialmente; es verdad que el bato por ti homenajeado estaba tatuado, pero únicamente llevaba uno, y, muy mal hecho, creo que era un Miquimaus. Referente al adjetivo "mutilado"; aquí sí te sales del calzón, mija. ¿Mutilado, de dónde? Ni de los pelos de las orejas. Y eso de "catastrófico", solamente podría aplicarse respecto a la economía familiar, que si su parentela le hubiera dado rienda suelta, seguro que la desvasta y la deja como el Cristo de la muvi del Mel Gibson].


"Tijuana No deberá olvidarte"

[que el lector o la lectora privilegie —como se le hinche el ombligo— este merquetengue léxico sintáctico de fingida confusión retórica. Pues, tal como escribiera Quevedo, yo "tengo mi ejecutoria y soy libre de todo y no debo pagar pecho." Dada la incertidumbre del mensaje piénsese lo que se quiera, que al cabo la autora decidió con esa disemia de doble lógica, mandar a los lectores a hacerse puñetas mentales por cuentas propias. Ante esta polisemia carezco de argumentos. Y yo que me creía el sepulturero y canonizador de literatos. ¡Bah!].


"porque sellaste los 90's con tu rock,
agresivo, grotesco,"

[por si no lo sabes, mi querida Ana Karina, precisamente en los años 90 —y no los 90's que tú refieres— el rock chingó a su madre; pues has de saber que Timbiriche, Gloria Trevi y demás badulaques de la mercadotecnia lo sepultaron; sus restos se cuajaron con otras modalidades y estilos musicales (por eso grupos como la Maldita Vecindad y Café Tacuba se niegan a reconocer su existencia, y en su lugar aducen el término fusión). Por tanto, la aseveración por ti sostenida es más falsa que la sonrisa de una puta o la consigna de una feminista machorra. Luis Güereña no tenía aptitud ni pa tocar el timbre de una burra (colectivo o bas le dicen en tu jerga fresoide). El único instrumento que el bato tocaba era su ñonga a la hora de miar. Las imágenes fraudulentas que lo retratan como músico son puro blof. Su sueño dorado fue siempre aprender a tocar el saxofón, cosa que jamas aprendió por andar de locochón. Y tocante a lo "agresivo", el bato no era tan picudo como lo pintas, no tenía el valor de matar ni siquiera un mosca sopera.



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