Crítica de literatura contemporánea.

Saturday, May 08, 2004

Vertedero de cretinadas





LA BEGUINA O EL FEMINISMO MíSTICO





Por éktor henrique martínez





Es caldo muy cuchareado el decantado principio de igualdad entre los seres de sexo diferente. Esa invocación deriva del jusnaturalismo y alcanza su punto de ebullición en virtud de los derechos humanos. Pero la igualdad en un mundo roñoso como este que nos endosan como patrimonio global, no se funda en la justicia sino en el oportunismo, o sea en los condicionamientos culturales y en las relaciones políticas-sexuales verticales, manejadas por una minoría.
Merced de lo antes dicho, en un blog denominado LA FORMA Y EL FONDO (www.pneumatico.blogspot.com), una hermosa criatura que suscribe bajo el nombre de Beguina, dotada de inteligencia excepcional y de esa "abertura —para usar la definicion freudiana— similar a una herida", anota lo siguiente:

"Desigualdad de género
Lo dijo mi amiga Hildegarda: Hombres y mujeres nacemos iguales, pero nosotras alcanzamos mayor evolución.” [post del 22 de marzo de 2004]

Muy cierto, desde el punto de vista formal, es decir social, político, legal, etc. Pero biológicamente constituye una imposibilidad. Ahora, eso de que ellas alcanzan mayor evolución también es neta: jalan más un par de tetas que dos carretas de bueyes.
Sin embargo, tan etérea es la noción del igualitarismo entre las mujeres y los hombre que, siendo abstracción pura, solamente alcanza su máximo grado de concreción cuando es llevado a la cama.

El trabajo bloguero de la mina ofrece una versión del feminismo místico con marcadas tendencias didácticas y oteadas en un academicismo hermético. El mérito que tiene es que no descarga inquina contra los machines ni suele dar rienda suelta al desplaye de histeria autobiográfica como suelen hacerlo la mayoría de las blogueras obnubiladas por la animadversión tolonguera [1]. Me refiero a las que militan en ese movimiento demencial que ha corrompido y caricaturizado al auténtico feminismo. Por el contrario, la ruca no se deja impulsar por el deseo de sentirse víctima y enemiga del varón. Ella aboga por la instauración de acciones complementarias entre los hombres y las mujeres:

"Si nuestra comuna no está integrada por hombres, no se debe a un rechazo de nuestra parte. Siempre los hemos invitado a compartir la comida y el trabajo, pero frecuentemente hay patrones que los arrojan a vidas solitarias. Incluso hay quienes aún creen que el amor sólo puede hacerse pleno en la pareja. Aquí se desarrollan otras formas, aunque los renacentistas objeten que la Utopía no puede sostenerse fundamentalmente por mujeres. En realidad quisiéramos que más hombres se acercaran y compartieran el trabajo, la comida y la bebida con nosotras, las beguinas." [post del 8 de marzo de 2004]

Con lo antes expuesto, el lector da cuenta que la Beyina se encuentra lejos de creer que todos los males del mundo son culpa atribuible a los batos y que la cultura patriarcal y la imposición de los valores machistas no dependen en su totalidad de la erección del pene. La Beyina, hasta en el nombre del sitio web que regentea, mediante un ingenioso juego de palabras, intenta borrar la morfología de los distingos genitales; "pneumático", pne como sinónimo de verga, para simbolizar la presencia del hombre, y neumático, equivalente a llanta, rueda con hoyo, simbolizando el orificio vaginal, la panocha o el hachazo del Diablo por donde segregan los reductos de la "periodicidad íntima" que, aunada al parto y el dolor, representa —según la Biblia, obra de machos dominantes— el eterno castigo infligido a la conducta delictiva de Eva.

Lo que me gusta de la Beyina es que su blog no es aburrido ni trivial; en su escritura utiliza un artificio imprescindible para mantener al lector fijo en la página virtual, hablo de la brevedad del texto. Sabe bien que un texto-chorizo termina por auyentar al lector. Lo que me parece absurdo en su blog, para no decir deplorable, no es quizá el misticismo que ahí prevalece, sino el sabor a nostalgia que se desprende de sus palabras y la elocuencia ambigua, impersonal y demasiada abstracta que prevalece en el discurso. Aunque no apela al determinismo mecanicista, advierto en sus artículo o notas posiciones teóricas sumamente erradas y plagadas de distorsiones históricas. A ver, ¿cómo está eso que la Edad Media fue una época supercurada? O bien, afirmar que la posmodernidad es un engendro de la época victoriana. Selecciono un ejemplo que ilustra con claridad la postura errática de la Beyina:
"Curiosamente el mundo posmoderno no se ha sacudido del todo la moral victoriana que lo engendró. La gente del medioevo, en cambio, ha sido más fina en cuestiones amorosas. Por algo se alaba la creación que hizo en torno al cortejo y a nosotras se nos recuerda en los feminismos del siglo veinte por nuestra autonomía y comunión." [post del 8 de marzo de 2004]

Entonces, ¿Newton y Copérnico fueron los causantes de todos los males sucedidos durante la revolución industrial? La morra idealiza paradisíacamente una de las más brutales fases históricas de la humanidad donde la ciencia y el pensamiento progresista fueron objetos de una encarnizada persecusión y represión. Una época patrañera donde el papado y la monarquía impusieron la peor refriega irracional; instalando la ortodoxia y la intolerancia; donde la iglesia, administradora de los pecados y diezmos, desplaza la razón por la superstición, aplica su compendio antibrujería (Malleus Maleficarum), incusa de herejía a la carcajada, abomina de la materia, como el paganismo y la mujer, entidades creadas por el Demonio. Los goliardos, clérigos vagabundos y herejes medievales, en sus poemas satíricos dan testimonio de muchas vicisitudes oscurantistas: clero rapaz, nobleza fatua, caballería brutal, siervos incultos. Así fue el milenarismo medieval que añora la bonita Beyina; en esencia, explotador y coercitivo.

“Y aquí andamos, todavía, eventualmente visibles pero” esto COnTinuArá

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