Crítica de literatura contemporánea.

Thursday, May 06, 2004

Vertedero de cretinadas


Por éktor henrique martínez




BRUNO RUIZ



¿PORQUÉ NO HE ESCRITO NADA DE BRUNO RUIZ?


He aplazado la reseña que desde el mes de diciembre de 2003 quiero cuajar tocante a los textos del Bruno Ruiz, pero el bato —creo que por temor al plagio— me ha dejado sin asidero. Recurro a su blog —hiperficciones-f(r)icciones— y no hay archivos donde pueda conectarme (¿mecanismo de autodefensa?, sólo él lo sabe); edita sus documentos virtuales y luego los desafana. Cada página que escribe se cierra y no se vuelve a abrir, síntoma de la inmediatez y la fugacidad de sus palabras. ¿Porqué se lleva sus textos? ¿Acaso le teme a los lectores?
Reviso el blog del Bruno y no encuentro material para realizar mi reseña, y de su trabajo literario no poseo más allá de cinco cuartillas. Esa facultad de autoconfiscarse los textos me impide llevar a cabo mi empresa cretinesca.
Sorry, mai fren, en estas condiciones no te puedo dedicar ningún articulejo; sería como embellecer un cadáver a punto de engusanarse. ¿Qué puedo hacer? Soy un idealista jodido. ¿Ni modo que muela en mi metate únicamente ingredientes subjetivos o biográficos? Pues nel, esas son matraquillas que me provocan dolor de chompeta.
Por ende, esta es la razón principal que explica porqué apareces exiguamente en mi Vertedero de cretinadas, siendo que ya has recibido las aguas bautismales del Charquito, y no chorros de mala leche.





EL ESCRITOR DE FÓRMULAS INTUITIVAS


Pero ¿Quién es Bruno Ruiz? Un escritor tijuanense y connotado precursor de la literatura weblog en la frontera norte de México, y a quien el aburrido Gabriel Trujillo Muñoz en su lexiconcito de escritores y cuatachos de Baja California (Editorial Larva, 2000), a duras penas incluye en tres escuetos y caciques renglones (en cambio, el mechudo barbón chicalense, dicho sea de paso, dedica a él solapas y a su tropilla de compinches poco más de media página por entrada). Voy a ceñirme a lo que consigna el Trujillo en su canon culturaloso:

"Ruiz Bruno (Tijuana, B.C., 1965). Arquitecto y narrador. Ganó el premio de poesía y cuento del XIV Ayuntamiento de Tijuana y el premio estatal de literatura y novela con Kitsch (1997)." [p. 66]

Para BR la literatura es un hecho potencial que surge de los impulsos obsesivos necesidad de escribir; es un acto imprevisible e intuitivo. Escribir renueva.


CONTINUARÁ




ANUNCIO PARA UN NUEVO BLOG DE POESIA CREADO POR LOS TRES MARTINEZ. SE INVITA A LA PERRADA Y PELUSA FINA A ENVIAR SUS MENGAMBREAS. NO HABRA DESPLUMADERO NI COMENTARIO ALGUNO, SOLO SE PUBLICAREMOS LO QUE MANDEN AQUI MERENGUES DE GAMESA.


LO QUE SIGUE ES LA PRESENTACION DEL CUADERNILLO EN INICIO.




PROLOQUITO



¿Qué poeta se aloja en tu pellejo?
Gabino-Alejandro Carriedo




A través de este blog la intuición poética, disparando palabras, libra una batalla para conseguir una fauna variopinta de lectores y hacedores de versos. La presente vitrina no es una propuesta letrera sino una apuesta a la expresión lírica desde la teta de vidrio.
EL CHARKO [www.marconsed.blogspot.com] es un espacio donde confluyen los circuitos mentales y oníricos de tres perruchos blogueros (perdonen la soberbia) que se integran para dar vida —o muerte, según sea el caso— a un traste cibernético de antología poetica, simbiosis antipoética y compilación cuasipoética: JULIO MARTÍNEZ, EL SUECO (www.aztlan2.blogspot.com), JUAN JOSÉ MARTÍNEZ (www.letrasdecactus.blogspot.com) y ÉKTOR HENRIQUE MARTÍNEZ (www.elcharquito.blogspot.com).
Se trata de un espacio libre y abierto donde hasta la esencia de la nada puede ser expresada como verbo exaltado, juego fónico entre el signo y la imagen. El furgor de la existencia vuelto poesía a través de la plasticidad del discurso etéreo, el placer imaginativo de la palabra, la magnitud del las impresiones sensibles y las percepciones que se diluyen en la memoria son los estertores que se registran en este expediente figurativo simbolizador de los yoes poéticos.
La abstracción desnuda se baña en un río seco; los murciélagos semánticos vuelan sobre el territorio irracional de los sueños; la clarividencia del desparpajo lingüístico regresa al ojo del lector como verso compacto; la envidia inconciente de las musas es tan inocente como el llanto de un recién nacido; la eterna infidelidad de los heterodoxos son dicciones de los poetas delirantes que quieren parecerse a Dios; las potencialidades huérfanas de raciocinio son episodios reales de la ficción; las asimetrías y desdoblamientos kármicos son los disfraces de las almas rebeldes y las angustias que pesan como pesan los ahogados franquean en espejos de arena y azufre.
No importa que tan bueno o malo sea el poeta, lo que interesa en la expresión lúdica; el entusiasmo y la convicción de creerse poeta en esta miscelánea de palabras a veces inconexas y parientes del aforismo y el retruécano. Todo sea por el obsesivo ejercicio de la escritura, lo demás sale sobrando porque el único tema que tiene la poesía es precisamente la escritura, suave, bruta, fina, sin matizar, valiente, oscura, bien pensada, estúpida, ciega, conformista, crítica, ambigua, precisa o como aparezca.
Por alguna razón Verlaine escribió que no es necesario que tus palabras con minuciosa propiedad luzcan: son aún más gratos los versos grises. Que al cabo, como apuntaba Rimbaud, el poeta debe ser vidente, hacerse vidente. Debe ser el gran enfermo, el gran criminal, el gran maldito y el sabio supremo. Debe soltar todos los sentidos.

El despliegue de las transposiciones verbales ha comenzado, y entre la convergencia de lo real y lo imaginario el mar arroja su sed. Nosotros ponemos el cuaderno y ustedes las palabras, sobre todo las palabras que se aman, esas imágenes afectadas de lenguaje; las palabras que nacen de un soplo, de un salivazo, de una carcajada; las que puedan servir como pretexto a intenciones líricas.

Sean ustedes bienvenidos e invitados a despilfarrar sus incandescencias polisémicas en este proyecto mezquino y trivial del chamán de vidrio como si fuera una última cena crística.



—¡Ay!, no quiero escribir... Escribir es tenerle miedo a las palabras. La literatura es un farsa, un simulacro. Efusión teoremática de un mundo absurdo, vencido por el vértigo de la angustia y la soledad.
—No. Lo que pasa es que estás acabado. No te sale ni un verso.
—¡Cómo que no? Mirá nomás la maravilla que hice.





SUPERPOEMA



A una de mis musas predilectas,
la superpoeta Paty Blake




Estos serán los poemas
que jamás escribiremos
los versos de amor
que no podremos exiliar de la garganta
las plegarias y blasfemias
que ladran como aquellos perros
que sienten la necesidad del infinito

Hornear nuestro lirismo
con el último residuo de inspiración
para que la palabra humedecida en el silencio
ya no duerma entumecida debajo de tu lengua

La poesía es como la mujer que amamos
y que no podemos poseer
un diente de espuma
una hostia metálica
un zapato de agua
un ojo que grita
un pastel de hielo
una libro blindado
una rodilla con cara de gato
una virgen desflorada por el viento
un pavo real con botas
una lágrima que sabe a miel
y así podrás seguir
sin terminar el poema

Qué lastima que no seas poeta
siempre quise ver uno
aunque sea pequeñito
como un loco platicando con una piedra
maldita sea la parturienta
que no lo puede traer al mundo

Sin los poetas
las palabras no saben a nada
Mientras tanto
vivamos entre paréntesis
reviviendo nuestra mortandad •

ÉHM






ETERNORETORNÓGRAFO


El joven poeta murmuró cerrando el libro de Apollinaire:
"Este sí es un poeta..."
Y Apollinaire, el soldado polaco Wilhelm Apollinaris de Kostrowitzky,
enterrado hasta la cintura en el fango de la trinchera cerca de Lyon,
mirando la noche estrellada del 4 de agosto de 1914,
la tierra seca, florecida de estacas y alambre de púas,
sembrada de minas esa noche de 1914,
mirando las bengalas azules, rojas, verdes en el cielo envenenado por los gases
apretó el húmedo librito de Rimbaud mientras sobre su cabeza
pasaban silbando los obuses
y Rimbaud haciendo sus maletas en Charleville, echó junto a
su ropa los versos de Villon,
y el borroso recuerdo de unos versos que hablaban de la noche
del 711 en que Taric se apoderó de Gibraltar.
y el sombrío poeta árabe que escribió aquellos versos la calurosa
noche del 711 apoyándose en la cimitarra
imitaba los versos que su abuelo le leía en la lejana Argel;
y el abuelo de Argel había leído a Imru-ul-Qais, al que Mahoma
consideraba el primer gran poeta árabe; lo había leído una
interminable jornada en el desierto de Sahara más húmedo
ahora que entonces)
en la lenta marcha de los camellos y las teas encendidas.
y es probable que Imru-ul-Qais escribiera en la lengua de Alá
imitaciones de Horacio
y Horacio admiraba a Virgilio,
y Virgilio aprendió en Homero,
y Homero, el ciego, repetía en hexámetros los extraños poemas
que susurraban al oído los amantes en las estrechas calles
de Babilonia y Susa,
y en Babilonia y Susa
los poetas imitaban los versos de los hititas de Bog haz Keui y
de la capital egipcia de Tell El Amarna,
y los poetas del 4000 a.n.e.
Hasta que el hombre de Pekín, en la húmeda caverna de Choutien
viendo arder lentamente sobre las brasas el anca de un venado,
gruñó los versos que le dictaba desde el futuro
un joven poeta que murmuraba cerrando un libro
de Apollinaire •

LUIS ROGELIO (Cuba)








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