Crítica de literatura contemporánea.

Tuesday, June 01, 2004

Vertedero de cretinadas

Por éktor henrique martínez



LAS FARAMALLAS DE CARLOS FUENTES



Dedicado al Nacho Mondaca




—¿Quién anda ahí? —Nadie, señor.
—¿Quién anda ahí? —Su mero padre, hijo de la chingada.
—Para servir a usted. —Váyase mucho al carajo.
—Mi casa es su casa. —Un paso más y me lo trueno.
—No soy quién. Usted no sabe con quién está hablando,
muerto de hambre.
Carlos Fuentes





ECHEVERRÍA O EL FASCISMO
(O CUANDO SON LO MISMO PANCHO PANTERA Y EL CHE GUEVARA)


Postrado todavía en la falsa creencia de que Luis Echeverría Álvarez, a quien compara con Lázaro Cárdenas, salvó a los mexicanos de las garras del fascismo, Carlos Fuentes se unta en la memoria el piadoso bálsamo del olvido. Y quién no sabe que el ruco alquiló su inteligencia a unos de los gobiernos más autoritarios y represivos de México. ¡Ah!, pero él está plenamente convencido que ha luchado por una causa justa, porque ha defendido, sólo en abstracto, los valores democráticos y "los principios de libertad y de justicia que hacen de nuestra patria una nación independiente, humana y generosa a la que entregamos nuestra existencia" (faltaba más); ha levantado la voz en contra de la opresión y la barbarie y se ha solidarizado con el dolor de los pueblos oprimidos. Sin embargo sus preocupaciones y posiciones progresistas, que no cruzan el ancho trecho del dicho al hecho, acaban reducidas a mera agenda ideológica de un izquierdoso estéril, reformista light, que combate por los ideales socialistas con una pistolita de agua. Es el arquetipo del dandy bonachón, embriagado por las prebendas del príncipe de la "apertura democratica" que hoy se niega, como en antaño, a mencionar la soga en la casa del ahorcado. Es el intelectual (ahora) inorgánico que no quiere saber más del PRI (del que tantos beneficios obtuvo) porque ese organismo político de bribonazos, tarde o temprano, "va a terminar por convertirse en polvo" (también él acabará así cuando expire su credencial de senectud).
Ese acto de desmemoria no podrá salvarlo de la condena moral que le hará la historia. Saltimbanquis de Echeverría que, junto con Fuentes, recibieron dádivas, figuran en la nómina del Maquiavelo chiquito los nombres de la Chayo Castellanos (embajadora de Israel), Víctor Flores Olea (embajador en la URSS), Enrique González Pedrero (director del Canal 13), el "aperturo" Heberto Castillo (este men únicamente con "licencia política") y el padrotín del "clan de la mafia", don Fer Benítez. Una supuesta izquierda, atomizada, comprada y domesticada por el halcón mayor.
Obviamente que los chavales siempre negaron haberse vendido como putas baratas, pero, prestos a escurrir el bulto, "justificaban el apoyo que daban al régimen diciendo que, según palabras de un importante escritor, que el país enfrentaba la elección entre 'Echeverría o el fascismo'. Pero fueron bien recompensados por sus nuevas responsabilidades y, entusiastamente aceptaron invitaciones para acompañar al presidente en sus frecuentes viajes por el mundo." [José Martínez M., Halconazo e impunidad, La Crisis # 335, del 22 al 28 de junio de 2002]
Carlos Fuentes fue el viajero principal del "avión con redilas", un hombre sobón de güilotas que muy bragao aplaudió los sucesos sangrientos del Corpus Christi y años más tarde dijo que una musa güerita (me parece que de apellido Clinton), fue quien lo inspiró a escribir una de las últimas noveluchas, la que lleva por título La silla del águila (Alfaguara, 2003). Y, por si fuera poco, el autor de ese esperpento, impúdicamente, afirma que su aborto literario, proyecto de un futuro imaginario, es una historia parecida a la que planteó George Orwell en la novela 1984.

—¡Coñetas, tío! Pero si Orwell no se atrevería a remendar sus novelas con pasajes anecdóticos tan burdos y de paupérrima imaginación, aderezados con una comicidad tan burda como esa donde presenta a Ruiz Cortines, único personaje real de la novelucha epistolar, jugando al dominó con un perico.
—¡Me hierve el culo de gorupos! Entonces el anunciado libro del ruco ¿no es un alto repertorio de resonancias sino puro blof?
—Exactamente. Lo único que hay de valioso en esa intriga epistolar viene a ser la agilidad verbal con que está estructurada. Todo lo demás que contiene son argumentos ya muy sobados, acumulación de detalles inútiles y un longo etcétera de basura, propia un best séler.

Y eso no es toño zucaritas de kélogs, el paridor de Aura, además, aprovechando que el caballo de la razón se le ha desbocado, suelta una patraña que, en vez de certeza literaria, es un despropósito que despierta lastima de perro pañalero recién apaleado. Guachen lo que dice:

"Mi trabajo, de alguna manera, tiene cierto parecido con La cartuja de Parma, la novela de Sthendal que se desarrolla en la corte..." [1]

Qué sangronada del ruco. Pero ¿qué relación puede tener la Rosario Galván de Carlos Fuentes con Sanseverina de Stendhal? ¿Qué le pasa a don Charly? ¿De cuál moronga fumó? Seguramente, igual que la chafilla Ángeles Mastretta, guaifa del exbufón de Salinas de Gortari, CF ha de creer que la cartuja de Parma es una ruca y no un convento.
Esa es la manera en que el señor Fuentes contesta a los periodistas que lo entrevistan. Chequen este otro dato y tripeen cómo CF conjetura:
"—Aunque la realidad y la ficción vienen de un mismo eje" [el eje de mi carreta, que así quiero que suene], "¿qué distancia tienen entre una y otra?", le inquiere el reportero que lo entrevista.
Y Carlos Fuentes contesta a la torcida pregunta con una contratorcida respuesta:

—Toda, mucha y nada.
(Es obvio que tanto el entrevistador como el entrevistado no supieron ni lo que dijeron. Cuando menos don Carlangas hubiera aplicado la estratagema de Luis Humberto Crosthwaite, de la cual echó mano —o mejor dicho seso— cuando mi amigo Juan José Martínez le preguntó ¿quién fue la persona que lo inició en la escritura?; a lo que el escritor fronterizo respondió: —"Pues mi profesor de primaria").

Que a nadie le sorprendan tales declaraciones (no las de LHC, sino las de CF), la infecunda verborrea de don Charly tan sólo ha aumentado la dimensión cuantitativa de la literatura. Legitimando el principio de que vale más el mito que la verdad, es capaz de generar las insensateces y malabares lingüísticos como los que escupe en la grabadora de su entrevistador; "todo, mucho y nada". En fin, qué se puede esperar de un güey que aún defiende como el perro negro de don Julián al asqueroso y paranoico de Luis Echeverría, y que no repara en un mínimo de vergüenza al decir que Hank González fue un hombre de vasta cultura, y que acaba dedicándole al PRI una novela-ladrillo, la barroca Terra Nostra, donde, según los editores de la revista salinista-foxista (A)Nexos [2], Carlos Fuentes "mira la historia a través de los ojos de novelista" [pos claro, sino no fuera novela] "y donde la ficción puede ser más verdadera que la 'verdad'." [Este churrito que sueltan los exbecarios del salinato, ni más ni menos que se trata de un refrito del Macedonio Fernández].
Carlos Fuentes no respeta ni su trabajo, hace lo que no debe hacer un buen escritor: repetir la literatura. Más que auténticas elaboraciones las últimas novelas parecen experimentos literarios de poca capacidad imaginativa y de escasa línea creativa. Algo que tan pronto como se lee inmediatamismo se olvida. ¿La razón? Que don Carlos es una víctima más de la fama y el éxito, por eso les arroja porquerías a sus lectores. Al lado de los dos grandes monstruos de la narrativa mexicana, Juan Rulfo y José Revueltas, el chamaco consentido de Luis Echeverría es un enano comercialón que apenas supera al Cuauhtémoc Sánchez.
Las cochinadas letreras que hoy nos ofrece el prestigioso escritor (hablo en especifico de La silla del águila e Inquietante compañía), ficciones cómodas que parecen salidas de un escritor güevón y apresurado, me recuerdan las peripecias escatológicas de Diógenes Laercio cuando se cagaba en el ágora ateniense cada vez que sus discípulos le pedían que hablara; y este filósofo saico, saliéndose del calzón, en lugar de eyacular palabras se aventaba un calabaceado autografiado con pedos. (Sólo lo acompañaba un perrito limpiador de cerotes).




DEL CREDO MARXIANO AL AMERICAN WAY OF LIFE
(O CUANDO MI AGÜELITA DIJO QUE SIEMPRE NO)


Consternado por el caso Heberto Padilla, en 1971, Fuentes se muda la camiseta y los chones; y, juntamente con otros escribidores [3], firma un desplegado en contra del comandante cubano, ayer exaltado hasta las babas, expresando el siguiente reclamo:

"Con la misma vehemencia con que nosotros defendimos desde el primer día la revolución cubana, que nos pareció ejemplar por su respeto a la dignidad humana y su lucha por la libertad, así lo exhortamos a separar de Cuba el oscurantismo dogmático, y la xenofobia cultural y el sistema represivo impuesto por el stalinismo en los países socialistas y de cuyos acontecimientos, que ahora ocurren en Cuba, fueron flagrantes manifestaciones." [Brincos dieran los fresas y macuarros mexicanos por tener la educación que tienen los cubanos].

Y es que la disyuntiva maniquea del célebre escritor mexicano tiene su basamento en la pluralidad expresiva que ya no le abre las puertas a la violencia, tantas veces por él aplaudida. La simpatía revolucionaria se volvió protesta y encono contra Fidel. [4] Pero ¿qué pasaba antes de que Fuentes execrara contra Castro y lo llamara reproductor del oscurantismo y de otras chatarras dogmáticas? Pues nada, que simplemente el gobierno del Tío Sam lo traía apuntado en la lista negra, pero, como los tiempos cambian y la gente está en todo su derecho de equivocarse o cambiar de color como los camaleones, ya ha sido perdonado por la Casa Blanca.
"Hace años —dice el máster Nikito Nipongo—, los gringos impidieron que Carlos Fuentes visitara Puerto Rico: le negaron la entrada a la colonia yanqui. Era la época en que lucía, como Enrique González Pedrero u otros gesticuladores de la misma mafia —la pastoreada por el patriarca Fernando Benítez—, su casaca roja. Combatía Fuentes, de palabra, a favor de la revolución cubana y le sacaba partido, recorriendo Cuba gratuitamente y haciéndose llevar bailarinas del Tropicana a su cuarto de hotel. Mas pronto vio la luz de la antorcha que sostiene la estatua de la Libertad y se convenció que Nueva York es más atractivo que la Habana. Los gringos lo perdonaron y le permitieron establecerse en los Estados Unidos. Todavía no ha bailado con Reagan, como Michael Jackson o Juan Gabriel, pero desde luego que el provecto cauboy de pacotilla no se siente incómodo porque CF se haya sumado a la población estadunidense." [Nuevas y viejas perlas japonesas, Océano, 1985, p. 102].

Hoy por hoy, el detractor se desvive en lisonjas hacia el batillo al que le mamó la reata la Mónica Leguínsqui, o sea el Bill Clinton, y, asimismo, por el chalán del Carlos Slim, o sea el Felipe González. Y a los donas les atribuye el calificativo de "estadistas ejemplares." Son las ironías históricas de la globalización donde se amolda la subjetividad en ambigüedades ideológicas aparentando prudencia lógica. De la moda revolucionaria sólo quedan los desparpajos del sueño comunista que se concretan en un pragmatismo de la estética posmoderna susceptible de confundir a Lenin o a Mao con James Bond o el Chavo del Ocho.
Como dijera un poeta, su boca no se equivoca; de cincho al güey, los batillos lo maicearon.
—Eso que ni qué —como berrearía doña Paty Bleic.

Carlos Fuentes actúa como un masiosare nomás cuando raja tabla pa sus intereses; es un mexicano extranjero, a veces made in USA, a veces franchute. Tiene dos patrias adoptivas, primeramente los Estados Unidos y luego Francia; y sólo por conveniencia cae a México. [5]




EL FUENTES QUE NOS DEJÓ LA GLOBALIZACIÓN


Inquietante compañía (Alfaguara, 2004), es un libro integrado con seis cuentos de corte fantasmal a la manera del viejo programa televisivo de horror Galería nocturna, y de puras barbas se sostiene en los arrabales de la literatura fantástica. Creo que resulta más ingenioso el chiste del Polo Polo, El vampiro fronterizo, que el malogrado relato Vlad, que asegunes de los reseñistas y solaperos representa lo mejorcito del bodrio de marras.
Lo que se articule en contra de las obras de Fuentes son como las bravatas que le tira el demente WC Bush al ingeniero Osama bin Laden; esto en razón de que el autor de La región más transparente ya está cubierto de gloria; y el mérito radica en su disposición, talento, trabajo, disciplina y en el montonal de libros que ha producido. Y gracias a la fama, prestigio y reconocimiento internacionales, él es el único que puede condenarse (literariamente hablando), aunque los críticos, con los pelos de la burra en la mano, le restrieguen en la feis sus contradicciones y desmesuras. A pesar de que los textos que le siguen a Cristóbal Nonato (1987) hasta topar con Inquietante compañía (2004), están muy lejos de ser productos de un escritor chipocludo como lo fue el auténtico y célebre novelista ya fenecido, y de quien el Carlos Fuentes de hoy solamente retiene el fantasma, mono etéreo que apenas puede escribir anécdotas chafonas.
Qué tiempos aquellos en que el intelectual "orgánico" del cesarismo echeverrista, aprovechando las técnicas y siguiendo los caminos de Faulkner, doss Pasos, Joyce y Machado de Assis, se dejaba caer la greña con libros magistrales como La muerte de Artemio Cruz (1962), Las buenas conciencias (1959), Zona sagrada (1967), Cambio de piel (1967), o con ensayos perrones como los que consigna el libro Casa con dos puertas (1970).
Rafael Pérez Gay, otro de los tantos intelectuales "orgánicos" del salinismo y miembro de grupo (A)Nexos, apunta acerca del novelista: "Cada nueva obra de Carlos Fuentes modifica a sus obras anteriores, que a su vez modifican a la obra en turno." Sí, es cierto. Pero lo que no dice el batillo es que dicha modificación es involutiva, ya que las obras de Fuentes van de mal en peor; creyendo que da un paso adelante en los caminos de la narrativa, en realidad, se queda estático, para no decir que se mueve como los cangrejos. Y es que Fuentes no camina, ahora flota en las nubes del marketing. Sus poderes literarios hoy menguan y sufren anemia, son una campana muda en el campanario, un huracán sin ojo.
Qué injusta es la globalización, se llevó el talento de Carlos Fuentes; sus lecciones de español, su verano. Sin embargo, aún fuerzas le quedan para cantar como gallo a sueldo de la madrugada neoliberal. (Esperemos ver a qué horas comienza a patear este pesebre).




CHAC MOOL Y HUMPHREY BLOGGART


Referente al birote aquí tratado, en blog del Nacho Mondaca me topó con un joyita que no está de sobra que yo use como "muletilla mercenaria". Cito entonces al compa Humphrey Bloggart:

"Leo Chac Mool de Carlos Fuentes. El cuentillo, publicado en Los días enmascarados por allá en 1940 y pico, es una fusilata de 'Los dioses en el destierro' de Enrique Heine, con la diferencia de que la de Fuentes es una historia corriente y un tanto forzada. Al alemán lo he mencionado (que no citado) aquí por razones diversas, a Fuentes, no. Heine citaba poco y cuando lo hacía era para partirle la madre a los citados. Fuentes cita con la obsesión del adicto que se entera de que su proveedor ha sido encontrado muerto en un hotel de paso. Ignoro si la citorrea de Fuentes es una balandronada con pretensiones intelectuales (citar a medio mundo para asustar al otro medio mundo), o si simplemente es un defecto de fábrica. Plugo a Dios que el jurado del premio Nobel de literatura no vaya venir a alborotar las hemorroides de la Nación."
[Post del sábado 8 de mayo de 2004].





FUENTES Y GARCÍA CANTÚ SE DAN HASTA CON LA BACINICA


Durante el lopezportillismo, cuando don Carlitros dizque camellaba en el changarro de Relaciones Exteriores, royendo el hueso presupuestal de embajador de México en la corte parisiense, se emputó porque el frívolo machete de la Sasha Montenegro designó al cara de chango Gustavo Díaz Ordaz como embajador de España. Fuentes, entonces renunció porque tal nombramiento constituía una afrenta para su padrino el pelón Echeverría, enemigo acérrimo del mandril represor de estudiantes. Jolopillo, emperrado por la acción de Fuentes y para sacarse la espina, lanza al ataque a uno de sus escuderos, al historiador "marxista" Gastón García Cantú.[6] Y que se arma la trifulca, echeverrismo versus lopezportillismo. Los contrincantes se dan hasta con la bacinica. El pedo se cuajó a finales de 1984; del "pleito —del cual da fe Nikito Nipongo— sale derrotado, pese a que superó a su contrincante en la elaboración de insultos, Carlos Fuentes. Se enrabió a tal extremo, en el penúltimo episodio de la pelea, que fue fácilmente vencido." [p. 104]. Y es que la machaca se enchiló porque don Gastón se las curó de Fuentes y, pa variar, lo sacó a balcón por capuchineador de premios. Pues resulta que el autor de Aura llevó a cabo un enjuague, en contubernio con los carnales González Casanova (el Pablito y el Henrique) y con el nefasto Flores Olea, para agandallar los premios nacionales de literatura. Debido a esa trácala, Carlos fuentes recibió del Gastón una lluvia de putacazos en la prensa.
"El primer golpe —dice don Nik— lo propinó García Cantú y él también pegaría el postrero. Aquello ocurrió el 24 de diciembre de 1984 y le agrió la cena de nochebuena a Carlos Fuentes. Días antes, un miembro de la vieja mafia, Víctor Flores Olea, movió los hilos del jurado que discernió los premios nacionales para que otros distinguidos componentes de aquel gang, Pablo González Casanova, los recibieran. " [p. 105].
Copio de las Viejas y nuevas perlas japonesas el testimonio que don Nikito documenta al respecto del virote suscitado entre los izquierdistas de cafetería que se molonquean:

"Los premiados —dice el ruco— recibieron sus galardones de manos del presidente Miguel de la Madrid, en el patio del Palacio Nacional. A ellos, en especial a sus discursos, se refirió García Cantú (el lunes 24 de diciembre en Excélsior): 'Ha sido un hecho excepcional la entrega de premios nacionales: hombres y temas mediante los cuales podemos observar dos actitudes mexicanas: la del yo y la del nosotros; la exposición individualista que contempla el mundo por medio de su propia obra y, en ésta su personalidad' (postura adoptada por Carlos Fuentes), 'y la de quienes razonan con lucidez acuciante en los problemas de hoy."




AMORES QUE MATAN NUNCA MUEREN


Prosigo echando mano del texto del máster Nipongo, transcribiendo lo que sabrosamente apuntala García Cantú para acometer al emputamiento de tal Carlos Fuentes:
"Las palabras de Carlos Fuentes; párrafos brillantes, premisas vencidas, expresaron la tenaz afirmación del yo: el individualismo del viejo que hace de la propia creación el espejo de la personalidad. Pudo complacer, no hay duda, pero sus palabras sonaron como en los tiempos porfirianos: también Federico Gamboa defendió a Nicaragua. Claro que hay placer en escribir; el gozo íntimo de la página visiblemente gobernada" (a ese placer se refirió Fuentes), "pero también dolor y vergüenza, padecimiento por el país en que se escribe o se describe. salto difícil y con frecuencia imposible: 'amar al mundo, cuestionándolo, desde la altura de un yo irremplazable y de un irremplazable nosotros, distante, a ras del suelo. Esta es la clave del destino."

Por la noche la brillantina de Carlos Fuentes quedó convertida en una mantequilla de lagañas, y por la baraña, cuando el excelso comunista arrepentido abrió sus oclayos y le quitó el corsé a la reina del coraje, escupió esto que enseguida transcribo, cortesía de Nikito:

"Señor Director: Reaparecido en Excélsior, don Gastón García Cantú otorga a mis palabras a recibir el premio nacional de literatura una resonancia 'porfirista' y me compara con el novelista y funcionario del regimen" (gobierno) "de Victoriano Huerta, don Federico Gamboa."

Mientras Fuentes hace pucheros, García Cantú nomás agarra patada y lo sigue escuchando:

"Yo no le exijo a García Cantú que use medios de difusión y tribunas para las cuales no tiene talento ni acceso. Pero hay algo más grave: la antipatía personal que García Cantú me profesa le lleva a caer en lo mismo que critica: un subjetivismo colindante, en su caso, con la estupidez política. La derrotada es la sintaxis castellana, contra la cual este escritor (GGC) libra tenaz batalla desde hace años."

Y así continua y finaliza míster Fuentes, emputadísimo y chorreando bilis por todos los agujeros que tiene su criollo bari. El espumarajo verde-coraje casi lo ahoga y deletreando una gramática campechaneada con neurosis, el apologeta del manifiesto "Echeverría o el fascismo", creado por el padrote Benítez, termina superenciscado. Mientras tanto, García Cantú, el 31 de diciembre, avienta las últimas estocadas:

"He disfrutado de la carta de Carlos Fuentes en el Foro de Excélsior, por una causa: mi crítica —un breve parrafo de diez líneas— agitó su conciencia: salió a la luz pública la imagen subconciente de su destino literario, su engreimiento norteamericano y la antigua ordinariez porfiriana."

El difunto García Cantú, sin ningún melindre, despliega a lengua suelta un rollo sabroso y revelador que enciende más la reyerta fuentesuna. Sus palabras semejan un acto de premonición:

"El curriculum de Carlos Fuentes... puede leerse como vano acto de contrición, por que su amor por Nicaragua esperemos no sea la llamarada de petate que fue su amor por Cuba. Su defensa por Nicaragua es norteamericana. Nadie, decía Goethe, pasa impunemente bajo la sombra de un árbol. Así Carlos Fuentes, bajo la sombra política de los republicanos en el poder, habla y escribe desde el imperio. ¿Qué mérito, valor, prestigio, resonancia podría tener hacerlo desde México? ¿Qué importancia puede haber en quienes señalan los crímenes norteamericanos en Centroamérica, si viven en 'la cortina de nopal', como decían sus amigos? ¡Qué democracia será al de los Estados Unidos que un escritor mexicano —¿no dijo Fuentes en memorable exposición al pie de su fotografía, 'Aquí nos toco, ni modo?— puede refutarles su política de ocupación militar en América Latina!"




CARLOS FUENTES O LA NUEVA CAPERUCITA ROJA
(CON SU CANASTA DE RAZONES CHICANAS AL BRAZO DERECHO)


Resultan interesantes las respuestas que don GGC vierte en contra de las preguntas que CF le plantea; y por tanto, para dar cuenta del birote, nuevamente recurro al perlario del maestro Raúl Prieto de la Loza, mejor conocido como Nikito Nipongo. Reproduzco pregunta (de CF) y respuesta (de GGC) por orden de aparición:

"—¿Qué hacia García Cantú mientras yo hacia todo esto?
Leer y escribir en México.
—¿Es despreciable en el horizonte (sic) de nuestra nacionalidad la defensa del exterior y la comunicación con el público de la América del Norte: (los) Estados Unidos y Canadá?
—No.
—¿Es una voz de resonancia porfirista la que le (sic) habló a varios millones (¡!) de estadunidenses sobre las razones de nuestra soberanía política y cultural?
—Lo es.
—¿Es un escritor huertista el que defendió, a veces en la boca del lobo, la integridad de Nicaragua y su revolución?
—No dije que (Fuentes) fuera huertista. Su error proviene de una sencilla ignorancia histórica: confundir 1909 con 1013 en la vida de Federico Gamboa. Me conmueve saber que Carlos Fuentes, nueva Caperucita roja —canasta de razones chicanas al brazo—, padece en las fauces del lobo y me alegra que saliera de ellas, invicto.
—¿Creen acaso mis amigos en el gobierno sandinista que quien invierte esta energía en defenderlos es un escritor contrarrevolucionario, como lo indica García Cantú?
—Que los sandinistas le respondan. Yo no lo escribí.

Mientras que CF termina con la geta chueca, perdiendo hasta la capacidad de chiflar y sintiéndose como pantaleta de señorita agraviada, el historiador culmina su faena tan fresco como una lechuga y sin perturbarse ni siquiera un pelo de las cejas. Con qué tranquilidad descarrila a su contrincante:

"No le guardo antipatia. he criticado algunas de sus expresiones. En caso alguno ofensas. Estas letras son respuesta a sus majaderías..." [p. 109 y 110].

¿Y que sucedió con el cosmopólita escritor? "Volvió a la carga —dice don Nik—, aunque por última vez, Carlos Fuentes el 2 de enero de 1985. Las sutilezas de García Cantú y sus puyas le hicieron perder el sentido. Las verdades que su contendiente le frotó en los ojos le hicieron hervir de colera."





FUENTES CONTRA SÍ MISMO



Lo que CF refutó a GC bien puede ser aplicado a su mismísima calaca. Cambiemos los personajes del parafraseo y el ejercicio verbal queda al puro chingazo:

"Sabemos que Carlos Fuentes, dueño de una pastosa retórica demagógica y sentimentaloide, autor de demasiadas oraciones sin verbo, escribe muy mal. Ahora comprendo que lee peor aún. No sabe de lo que habla... el bueno de Fuentes —lector ciego— ...
Rebasado por la historia la teoría y la producción literaria, Carlos Fuentes —novelista sin novela— no puede tener, como dicen los argentinos, la chancha y los veintes: no puede parapetarse para efectos demagógicos detrás de un 'nosotros' al tiempo que demanda, y practica, lo mismo que niega: el 'yo'. El problema, en realidad, no existe, pero la confusión mental de don Carlos Fuentes se encarga de enredarlo en una maraña de humo retórico. No sabe leerme. Esto no tiene importancia. Pero tampoco sabe leerse a sí mismo, y esto es tan insano como ridículo. Quiero decir que don Carlos Fuentes escribe lo que escribe sin saber qué cosa escribe."
"Que no sea hipócrita el buen Carlos... 'Soy muy humilde, niño David', decía espantoso hipócrita Uriah Heep en la novela de Dickens. Don Carlos no se queda atrás. Temámosle al humildito que se esconde detrás de la bandera del cura Hidalgo, se emboza en el sayal de Juan Diego, camina encorvado con su bastón de Apizaco y baja la cabeza para que yo pueda describirlo, deplorándolo: 'Aquí nos tocó vivir. Qué le vamos a hacer'."
"¿Qué queda, en fin, de los malabarismos retóricos y burocráticos de Carlos Fuentes? Una obra ausente, escondida por los muros espesos de la hipocresía. Una demagogia nauseabunda: imaginemos al estéril Carlos, o al fértil Balzac, da igual, postrados de 'dolor y vergüenza', padeciendo 'por el país en que se escribe o se describe'. Ni el México de Vicente Fox ni la Francia de Chirac merecen tanta abyección y cursilería barata. Y algo más, la pose más vistosa pero más transparente, más vulgar, más estúpida: Carlos Fuentes como Encarnación de los Valores Patrios, Censor de extranjerizantes, Guardián del Origen Nacional y, en suma, Virgen Vestal de México."
"Un día ya lejano, Fernando Benítez le dio la mano y lo sacó de su periquero chilango. Ahora, Fuentes se empeña en regresar, confundido, al hoy de su contradicción central: soberbio, gritón, vanidoso, estridente, fustigador de políticos, voz del pueblo, templo de la moral, y engañador de bobos, cuando arremete; pero sereno, individualista, humildito, aislado (también hay soledad en la muchedumbre), anticuadito, ignorantillo, recoleto, votivo y vocativo, pidiéndole a los políticos que por favor sigan siendo buenos con él, cuando se le contesta la arremetida."
"Tartufo triunfa, pero la obra se evapora. Todo fue un falso rumor, una utopía en Perisur. Amén."



cretinadas@yahoo.com
www.charquito.blogspot.com




NOTAS
[O GÜEVOS DE COCHI]



1.- Declaracion vertida ante la grabadora de Alejandro Alvarado, publicada en La Cultura en México, revista Siempre!, número 2597, 32-IV-2003.

2.- La revista Nexos, bautizada irónicamente por el periodista Carlos Ramírez con el mote de Anexos, como en el sexenio salinista, sigue siendo un "consorcio parestatal" al servicio del foximato. La empresa la padrotean el "historiador" Héctor Aguilar Camín, a quien le apodan el Fidel Velázquez de la cultura, y otro carroñero de nombre Rafael Pérez Gay, quien le hace honor a su segundo apellido. Los académicos e intelectuales "orgánicos" del grupo (A)Nexos representaban la competencia del niño mimado de televisa, Octavio paz, hoy figura como su contraparte el grupo del lambegüevos de Enrique Krauze. Digan ustedes sino succionaba la ubre del nefasto salinato. Lo que a continuación se reproduce es el recado que Aguilar Camín le envía al pelón-orejón de salinas de Gortari el 3 de septiembre de 1993: "Presidente: Sé que no hemos terminado, pero nuestras finanzas, por ola misma demora, andan mal. Si pudieras anticiparnos el saldo de la investigacion, será de una gran ayuda (solidaria)."
Comparece la anterior peticion rastrera de firula que hace el borrachín Aguilar Camín con la contradictoria declaración que le arranca la periodista Sanjuana Martínez (Proceso 1394, 11 de mayo de 2003) al discípulo de Alfonso Reyes, mientras saborea un tecito inglés en su jarrito de Tlatepaque: "Esencialmente hoy el intelectual mexicano es independiente (¡!). Porque la sociedad civil se ha diversificado y hay muchas maneras de ganarse la vida, sin tener que pedir ni un centavo al gobierno: libros, conferencias, cátedras... 20 mil maneras en las que la mayor parte de los intelectuales de peso viven hoy en la independencia del Estado."

3.- Firmaron el citado documento Simone de Beauvoir, Italo Calvino, Margarite Duras, Jorge Edwards, Hans Magnus, Enzensberger, Juan Goytisolo, Alberto Moravia, Ernesto Sábato Jean Paul Sartre, Octavio Paz y Julio Cortázar, este último con ciertas reservas.

4.- "Cuba —escarnece CF— es un país con una dictadura unipersonal, sumamente fuerte, sorda... Castro sigue una ruta que ha llevado a Cuba a la ruina. Fidel no escucha porque es un maniático, tiene ciertas manías absolutamente grotescas" (manías que no le impedían a CF llevarse a su cuarto de Hotel las bailarinas más buenotas del Tropicana, cuando se hospedaba y pisteaba en la Habana con cargo al erario del "estalinismo tropical"). "Ha terminado en lo mismo que Batista, defendiendo la prostitución y el turismo" (de los cuales el buen CF disfrutó de lo lindo cuando vestía la camiseta de la hoz y el martillo). [Proceso 1348, 11 de mayo de 2003, en entrevista con Sanjuana Martínez].

5.- En su libro Nuevas y viejas perlas japonesas, el maestro Nikito señala este curioso dato biográfico: "Carlos Fuentes estudió la primaria en Santiago de Chile y en Buenos Aires, la secundaria en Washington y la preparatoria en Europa. Viene a México, a veces, a dar platicas en ese club de privilegiados (todos con un rico sueldo vitalicio) que es el Colegio Nacional." Don Nik agrega otro consabido pormenor: "Desde su nacimiento, Carlos Fuentes ha sido siempre un mexicano gringo o a la inversa, sólo llega de tanto en tanto a Mejiquito por simple conveniencia. Tiene aquí propiedades, también en Europa y en la que ya parece su patria adoptiva." [p. 102].

6.- Gastón García Cantú, historiador y periodista, entregó el estuche a san Pedro el 3 de abril de 2004. El ruco padecía cáncer en el cerebro. Fue un burócrata de izquierda mamador de las ubres gubernamentales. Cito de nueva cuenta lo que don Nik apunta de García Cantú: "Lo que en rigor importa, al hablar del historiador Gastón García Cantú, poniendo aparte los defectos que tenga, es señalar su condición de vigilante que, mirando la incesante amenaza del imperialismo gringo, da oportunas y últimas voces de alerta. La forma como se ha enfrentado al imbécil embajador de Reagan, el asimismo actor maleta John Gavin (primo de Carlos Fuentes), para despedazarlo, es digna de aplauso." [op. cit. p. 104].

No comments:

Followers