Crítica de literatura contemporánea.

Tuesday, July 06, 2004

Vertedero de cretinadas





por éktor henrique martínez






SI EL ATAÚD DE VIZCAÍNO FUERA EL ARCA DE NOÉ





«...pero sin prisas
que a las misas de réquiem nunca fui aficionado,
el traje de madera que estrenaré no está siquiera plantado,
el cura que ha de darme la extrema unción no es todavía monaguillo...»

Joaquín Sabina







EL RUCO SE DESPIDE, PERO SE QUEDA



El jueves 1 de julio, el profe fue guardado en el estuche. Una vez maquillado parecía que estaba dormido; y sí lo estaba porque aquí dormir es morir, por eso del sueño eterno; estrenando su pillama de madera y latón. Y de su envase ¿qué decir? «Estancia definitiva. Ya se pagó al contado o en abonos. Ya no ganan nada con hacerte la vida pesada. Apenas el sepulturero en noche de farra, toca adulteradamente éste tu mueble, y es que anda hasta las manitas y no se aprende que la ventaja de tu consistencia, soportar para que él guarde el silencio, si de todas maneras vendrán ellos para dejar al inquilino —a ti— más güilo de lo que llegó...». (Ismael Mercado Andrews, No quiero ser como el amanecer que termina con todas las fiestas).
Entre los escasos culturosos que cayeron al velorio del pro (inocentemente yo pensé que iba a estar hasta el diofun), algunos hacían como que lloraban por dentro, pero otros —desde la urbe de sus vísceras, desde su lencería estomacal— en verdad sentían la felpada del máster. Y no era ver cómo resplandecía la pura pose y el tributo de pacotilla a un "hombre de frontera" que pensó más en nosotros que en él mismo. A quien aprendimos a querer sin darnos cuenta.


—¿Así que se fue? —me preguntaba yo mismo, mientras posteaba algunas textos que rescaté en la blogósfera, los cuales hacían alusión al pro.


Pinté venado de la calle Octava hacia la funeraria donde velaban al profe. Al instante que estacionaba la ranfla alcancé a guachar algunas putillas vestidas de negro, de ésas que se la nalguean de poetas o artistillas, y que entre cogedera y cogedera han bajado de categoría estética. Salían del changarro mortuorio, satisfechas de haber cumplido con el protocolo de rigor (alguien las mandó porque el pro no se distinguía por codearse con ese tipo de güeyas). Les aventé un grito cuestionador: "¡Ey, morras! ¿Aquí es dónde velan al profe Vizcaíno?". Las culeras ni me pelaron, han de haber pensado que les iba a decir: "Se las mamo sin hacer gestos." Fue un ñasco guatemalteco que la migra acababa de aventar pa Tijuana, quien me dio santo y seña del funeral. Andaba taloneando una marmaja pa un refín, usando como estrategia su peripecia de pollo retachado. Le aconsejé que ni de loco anduviera diciendo que era centroamericano.

—La gente aquí es tan culera que es capaz de aventarle a Gobernación, don.
Le rolé un bola y luego le dije:
—Le encargo mi tartana. Échele un ojo porque las puertas no tienen seguro. Aunque los ratones si pegan un baje será de papeles. Lo único valioso que traigo es esta pinchi banderita de Cuba.
—No hay cuidado, joven. Yo voy a estar al tanto.


Me dirigí a la entrada de la funeraria, fingiendo no conocer a ningún puto de los que estaban chachalaqueando cerca de la puerta, como esas veces que quieres dormirte y no tienes sueño, hundiendo en vano la careta en la almohada, poniendo los ojos miopes a causa del autoengaño geteador, cuando las ovejitas que cuentas para dormirte están de huelga, y nomás no encuentras a ninguna. Mi estado de ánimo no estaba para rolar de mano en mano. Cuando dos tres culturosos dieron tinta de mi presencia, los saludé como mis paisanos sonorenses, alzando la barbilla y fabricando una sonrisita medio pendeja que les avisaba algo así como: "quihubo, cabrón, aquí ando haciendo lo mismo que tú."


—Vizcaíno, ¿socio del limbo? —agüevito, pedorrito.
—¡Lorena, como te pongas a jugar te pongo una chinga! —le advirtió una ñora a su morrilla de escasos once años. La chamaca, por la mueca que hizo en calidad de respuesta, mandó a la bichora a la dama que la arrojó al mundo.


Pero a lo que vamos. Era jueves y yo, de tanto leer (no por placer, sino por obligación) andaba más desvelado que un perro viejo que se niega a dejar la culiadera en época de brama.
—¿Pa qué vine sino me voy a ir chillando de aquí? —me pregunté.
—¿Y doña Rebequita? ¿y su hijo Rogelio? —le pregunté a Mélida Ojeda.
—La señora está enferma, en su casa. Rogelio acaba de llegar y parece que se fue a descansar un rato —me respondió.
Como el birote se veía medio hipocritón, dada la presencia de pelafustanes y cretinos que habían arribado al funeral, me dispuse a echarle un foneto a mi guarro corrector de estilo, el Snow.

¡Riiiiiiiiiingggggg!
—¿Qué pedo, chif?
—¿Qué estás haciendo, bato?
—Aquí nomás, sobándole el relingo a una vecina que se dejó playar.
—Deja esa madre pa otra ocasión. Guacha, déjate caer pacá, pal tango, a la funeraria San José. Necesito que me recojas una madre de información pal expediente del pro Vizcaíno.
—Ta güeno, patrón. Nomás me fleto los tramos y le caigo pallá.
—Ya estás peinado pa tras, men.
(«¡Chin!, la encamada de me hizo de agua. Ahora que esta pinchi leandra me afloja tepalcuanas» —respingó el Snow y salió superemputadísimo a hacer el jale).


Casi una horeja más tarde, en el preciso instante que el Leobardo Sarabia se dejaba caer la greña con unas cátedras referentes a la poesía cubana, la narrativa de Rubem Fonseca y a la anémica lírica de las jainas de los Cuadernos Existir, aparece el Snowind. El bato me hizo un iris en señal de que la machaca ya estaba frita. A la sorda le indiqué que aguantara una madre. Y una vez pasados unos minutos, luego que el Sarabia se abrió, mi asistente se afocó y me dio su informe. El chaleco nomás hizo su jale y peló gallo. Era obvio que andaba todavía caliente o que yo seguiría con lo que restaba del borregazo, o sea de lo demás yo me encargaría. ¡Puta, madre!, veinte cuartillas escritas a pura baisa. Este cabrón sí que traía prisa. Lo que son las ganas de coger. ¡Qué bárbaro!
Vamos a ver qué pedo con la raza que cayó al velorio. En primer orden, el profe Barraza, dueño de la universidad Cómprese Un Título (CUT), estuvo aplastando el culo en un sillón aproximadamente cuatro horas (de 6 a 10); el IMAC ni siquiera se dignó a hacer presencia humana y mandó chalanes a entregar unos ramajes de flores secas, por cierto más baratos que los condones que su directora levanta en las farmacias Similares pa que se la fleten sus camotes-becarios de a tostón; esos pobres ilusos que de la noche a la mañana convertirá en poetas trascendentales (verbigracia pendejetes como el CAGV).
Por otra parte, me dice mi chaleco el Snowind —una especie de agente culturaloso del CISEN, pero más perrón— que entre las faenas culturosas que despliega nuestro conocido periodista cultural Jaime Cháidez Bonilla se ha propagado (entre nos) una que merece atención por su dimensión sicológica. Pues se sospecha que el bato fue maiceado para hacer tratos con individuos de ineptitud absurda que se sueñan escritores.

—¿Lo hará para sacar de quicio a los críticos? —le pregunto a mi chalán.
—No le creo, jefe —me responde el morro.
—¿Tonces?
—Lo único que puedo decirle es que cuando se dan cosas como éstas, el birote obedece a una degeneración de la estética originada desde las antípodas del poder.
—¿O sea que Cháidez muestra una baraja y juega con otra?
—Así es. Ni más ni menos.
—¿Me estás diciendo que el bato agandallará el suplemento?
—Ansina mesmamente, chif. Y no sólo eso, el bato no tardará en convertirlo en un supositorio culturaloide en cuya portada, en vez de una pintura del Greco, saldrá la imagen del Lupillo Rivera, o de alguien por el estilo.
—Valiendo verga y llamando al Santo.
—Se dice que ya planea darle a Identidad el cínico calzonazo.
—¡Puta., madre! ¿A poco sí?
—¿A poco no?
—Acuérdese que la gente para chingar no tiene tropiezos.
—¡Qué culero!
—¿Y angora?
—Pues nomás habrá que esperar a leer puras mariguanadas vulgares.
—¿Y la herencia del profe?
—Se pudrirá en colosales margayates, en pobreterías mentales y en payasadas emuladoras de tratantes seudoliterarios que aman la pendejez histórica. A partir de la muerte de Vizcaíno el suplemento de marras tratará de poner la cultura en manos de la incultura, y Cháidez es el más indicado para ese jale. El bato esta bien presto a cobrar las facturas que el profe endosó al demonio para evitar que lo encasillaran con la etiqueta de mago del camelo. Y ya circulan voces pispiritando que al Cháidez le brotado el cobre y que ya formó su mafiecita de escritoretes que habrán de ser los encargados de freír las próximas ediciones del susodicho suplemento. Y por ai dicen también, que el bato solamente aceptará a estirados nalgones y sirvientos de los mastuerzos. En fin, que terminará por abochornar a la poca mengambrea cultural que hay en Tijuas.
—¡A la verga!, dijo Tiundo.
—¿Cómo la beisbol con ese birote, mi chif?
—Muy culeis pa creerlo. Semiace que estás hablando por hablar. De seguro te las tronaste antes de venir.
—Por mi jefecita que no. Así que no le extrañe si el día de mañana el suplemento que piloteaba el pro Vizcaíno aparece como un soberano hervidero de cursilerías y atejonadas frivolidades, en un libelo infestado por bandadas de seudoliteratos y granujas cuasiculturales que no tienen idea de las monstruosidades oligofrénicas que gruñen.
—Hablas como si fueras un profeta, pinchi Snowind. Por la manera sudometafisica que parpas, el Paco Segovia te viene guango. Qué dirá de ti la gente seria cuando escucha tu verbena.
—Ya me lo han dicho; que, aparte de mamón, soy un insolentillo descarado. Y la bandera de México ¿un gallo tricolor? Pero, ¿a poco no son enjundiosas mis conclusiones? Como el buey del Latio de las Geórgicas de Virgilio, yo sí soy dueño de mis paroxismos. Tiquitiquitiquitá, no voy a trabajar, no gua trabajar, tikitikitá...
—¡Culos a la pared! Este chamaco ya se quedó arriba.





PORMENORES ACERCA DE LA PERRADA


A propósito del deceso de Vizcaíno Valencia, voy a proceder al revés voltiado, o sea en lugar de que los culturosos y no culturosos hablen del profe, el ruco hablará de tales cabrones. Empezaré con miguel. Aclaro que los textos citados son apenas minucias de lo que el profe Vizca soltó. Por tanto, advierto que las túricas a continuación transcritas y que aquí saco a balcón son simplemente fragmentos capados y extraídos de la mengambrea original.





ÉKTOR HENRIQUE MARTÍNEZ


«Este hombre es abogado, es lingüista y estudia el slang de la frontera, el espanglish y toda la basura lingüística. Ya lleva más de 800 páginas estudiando los modismos del lenguaje populachero más agresivo, y, además, es un crítico literario que escribe con humor. Martínez es un colaborador del suplemento Identidad. Este hombre es terrible, espanta a las poetas, es un carnicero de la literatura. Escribe cosas interesantes. Esta haciendo análisis de algunos de los escritores de Baja California, de las jovencitas que actualmente quieren escribir poesía. Me parece muy bien que aborde el trabajo de principiantes, de las novatillas de la literatura». [6 de mayo de 2003].





JAIME CHÁIDEZ BONILLA


«Cháidez sí que es un frívolo natural; es un discípulo del Gato. Yo le he dicho: "Tú eres un discípulo del Gato. Nada más que tú no eres mariguano ni eres puto, cabrón." Se dedica a chingarle la madre a las mujeres, como una forma de hablar mal de ellas para que se le pare la verga al lector. Y no hace más que despertarle los sentimientos morbosos y sensuales. Hace las cosas a contracorriente, siempre tratando de partirle la madre a alguien; lo cual es una mercancía literaria muy vendible. Cháidez le parte la madre a todo mundo de una forma encantadora; y eso no cualquiera lo hace y lo dice; y este cabrón sí se avienta. La gente dice: "¡Mira nomás las chingaderas que escribió ahora!". Pero no dejan de leerlo». [Julio de 2003].





FEDERICO CAMPBELL


«Yo le tengo a Campbell mucha estima personal. Lo conocí cuando estaba muy jovencito. Me acuerdo que estabamos en un café, platicando un amigo mío y yo, y llegó Campbell y nos dijo que se iba a suicidar. Tenía él como unos 17 o 18 años. Nos pusimos a platicar con él, largamente. Andaba muy triste. Nos pareció que el muchacho estaba pasando por un momento de gran angustia. Supimos que después se fue a Sonora». [6 de mayo de 2004].





MAURICIO RAMOS


«Algunos de mis colaboradores, que son profesores universitarios, escriben solamente para los estudiantes de su salón de clases. Aunque Identidad sea una gacetita cultural, los que en ella participan deben saber de antemano para quién escriben. ¿Tú, para quién escribes? Porque se puede escribir para la eternidad. Se puede escribir como el pinchi maestro que escribe para su pinchi colonia. Por ejemplo, Mauricio Ramos que escribe para que lo lean los estetas, porque él es el marqués de la colonia Libertad. Él es un esteta y, además, es de un pesimismo hijo de la chingada». [Julio de 2003].






ALBERTO VILLA PALAFOX


«Yo le publico sus cosas, y me parecen muy ingeniosas, muy divertidas y un poco locas. Él no tiene aún madurez porque es un niño, un jovencito. Tiene una cultura limitada en un tiempo limitado. Cada vez que viene yo le digo: "Déjate de pendejadas. Consíguete una beca y vete a estudiar a Madrid. Busca una beca y vete a una universidad de los Estados Unidos". Pero no quiere salir de aquí. Como quiera que sea es buen escritor, y yo no le puedo cerrar la puerta. Y en algunas cosas, inclusive, me parece que va adelante de mí, adelante de cuanto cabrón conozco. Pero, con él sucede algo: no sabe ni hacia dónde va la sociedad, la cultura, ni a dónde va nada. Le importa una chingada; lo que le importa es estar adelante, estar acelerando las cosas; empujando, empujando. Pero no sabe hacia dónde va. Y eso que está estudiando filosofía, pero, al mismo tiempo me pregunto qué pinchis profesores de filosofía tiene. No le han podido dar una corriente, una tendencia. Eso a mí me desconsuela. Pero, por otra parte, lo peor de todo es no hacer nada, no pensar, no hablar, no escribir». [Julio de 2003 ].






LAS POETAS DE EXISTIR


«Estas jovencitas que empiezan a debutar, ¡ay, hijas de la chingada! ¿¡Qué les pasa, mano!? No quieren seguir los modelos antiguos por que no les funcionan. Estas pobre de Existir están muy mal. Quieren pasar por alto toda una tradición literaria. Carecen de orientación cultural y están privadas de un conocimiento detallado de las formas expresivas. Si ellas andan mal, ahora dime ¿qué están haciendo los egresados de la escuela de humanidades? ¿Dónde están?». [Febrero de 2004].






LINO ORTIZ


«Lino Ortiz parece que está haciendo escuela el cabrón. Antes de morir le pidió a su hijo que sus cenizas las dejaran al pie de una escultura, de un fauno, del antiguo casino de Agua Caliente, en la actual escuela Lázaro Cárdenas. Esas cenizas la van a miar los perros». [6 de mayo de 2003].






MARIO ORTIZ VILLACORTA


«¿Ortiz Villacorta? De él te puedo decir, entre otras cosas, que es un comunista arrepentido. Es más, pienso que jamás fue un izquierdista auténtico. Lo que pasa es que cuando él era un estudiante se dio cuenta que podía obtener provecho personal ondeado la bandera del proyecto socialista. Era de esos que intentaban construir el socialismo en un solo país y para luego terminarlo en una sola calle, la de su colonia, la de su barrio. Tengo la impresión de que Ortiz Villacorta contribuyó a destruir la moral de los verdaderos militantes de izquierda». [Junio de 2003].






VICENTE FOX QUESADA


«Tenemos un presidente de la República pintoresco, folklórico el baboso; un pobre maricón, panista idiota. Es un hombre que en vez de resolver un problema mejor se enferma. Es medio güey, medio pendejo. Pero la gente lo quiere». [31 de marzo de 2003].






ROBERTO GÓMEZ BOLAÑOS


«Estuve en la inauguración de la Feria del Libro, como a eso de las cuatro o cuatro y media de la tarde. Estuvo el Chéspiro, que aparte de todo, me parece que es un cretino, a quien, idiotas como el presidente municipal de este pueblo, consideran un héroe nacional. Lo que a mí me duele es que esta gente, manejada por el capitalismo de la comunicación, tomó a la Chimoltrufia y a este otro muchachito (o sea el Chavo del Ocho) en los medios televisivos y logró que la inocencia, estúpida, infantil, boba... naca, de la gente miserable se entretuviera con esos personajes. Entretuvieron a más de 400 millones de hispanohablantes durante treinta años y haciendo que el pueblo de México se idiotizara y perdiera el tiempo con la banalidad de estos infelices que gozan en su pobreza, en su miseria y, resignados, pasamos 30 años de estupidez. Porque eso le dejaba mucho dinero al Tigre de la comunicación, al señor Azcárraga, y le siguió». [3 de julio de 2003].





JESÚS GONZÁLEZ REYES


«En Tijuana tenemos un presidente municipal que transforma la inauguración de una feria del libro en un Sabatón. La aprovechó políticamente porque él quiere ser gobernador del estado y jugó con todo lo que había ahí, con la poca cultura que tenemos. No lo van a creer, pero cuando llegó el presidente municipal al único desgraciado a quien saludo de mano fue a mí, que lo odio al hijo de puta. Pues, me dio la mano. Que yo, ni sabía quién... Mucho gusto, y se sienta. Siempre me ha caído de la patada. Y lo que es más, dos tres jaladas de las que yo tengo las dijo ayer: "Porque aquí empieza América Latina, la patria..." y no sé qué. Hijo de perra. Todo mi rollito, ¿se dan cuenta?». [3 de julio de 2003].






HACIENDO LEÑA DEL ARBOL CAÍDO


Como era de esperarse, nuestras autoridades virreinales, abrazando la gehena de la desvergüenza comienzan —ya muerto el profe, of cors— a cubrirlo con un manto nacarado bordado de abejas de oro. Y no es para más (o para menos, según sea el caso), pues viendo la verdad como la ven, creen en la mentira. Qué bonachonería. El Chuy González, Genserico, Atila, Alarico de la incultura (la mariposa ha roto ya el capullo azul) anuncia que, "en nombre de la ciudad", hará un reconocimiento al profe Vizcaíno, aprovechando la recta para celebrar el 115 aniversario de este culo de San Diego. Recurro a una nota publicada en el pápiro Frontera (2-VII-4), donde se avizoran las concesiones sentimentales que al respecto vierte míster González Reyes: "Me uno al dolor por el fallecimiento del profesor Rubén Vizcaíno y en nombre de la ciudad haré un reconocimiento."
En rigor, lo que institucionalmente se haga en honor al pro ya no significa nada; si acaso un fugaz relampaguillo que más que iluminar cegará el recuerdo de don RVV.
Como dijo el ciego, ya veremos si después de que el Chuy González se haya chutado las declaraciones que hizo el profe en torno a su persona, se decide a desgarrar su sudario •




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