Crítica de literatura contemporánea.

Thursday, September 30, 2004


Vertedero de cretinadas





Por éktor henrique martínez





EL TAG-CHAT O LA PALANCA DE ARQUÍMEDES

[¿DÓNDE QUEDÓ EL BLOG DE LA BEGUINA?]




«...y marean a don Quijote
con un lingote de Pepsi Cola»
Joaquín Sabina




POSTEAS Y TE VAS...


Pese al femenismo místico que pregona, hace tres o cuatro mesquites, por su calidad temática y lucidez racional, la vitrina cibernética La forma y el fondo, dualismos y otros pretextos, www.pneumaticos.blogspot.com, de la Beguina Giordano, estuvo a punto de colocarse en el rango más elevado de la jurisdicción bloguera, me refiero específicamente donde transitan mis percepciones cretinescas. Sin embargo en últimas fechas, al adentrarme en la lectura de ese receptáculo de productos heterogéneos, sentí que me pegaban una patadota en los güevos, pues actualmente ha quedado convertido en una despostillada bacinica que recoge chorros de adulaciones jocosas y espumarajos de chateos insulsos; un barril de cerveza que mata de sed, como cantara el Joaquinón.

Si no hubiese sido por el proceso de frivolización en que se inmiscuyó la autora, por su tono ensayesco, estilo ecuánime y mesurado, el blog hubiera crecido logrando casi la altura y calidad de www.asakhira.blogspot.com (que para mi ver, es una de las mejores vitrinas entre las pocas que leo), pero la Beyina se achicó peor que el enano de El tambor de hojalata de Günter Grass.

Vana ilusión la mía. Ya lo decía Voltaire cuando hablaba de la tolerancia: «Todos estamos amasados con debilidades y errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías, tal es la primera ley de la naturaleza».

Al abrir la pantalla en pneumaticos.blogspot.com se puede observar que allí, de poco tiempo a acá, sobresalen breves articulejos cargados de palabras fugaces, alabanzas y aplausos de complacencias circulares que solamente encuentran sus cuadraturas entre el ego de la BG y las desmesuras de los miembros y miembras de su club de admiradores y porristas que aloja en sus comments (sin contar los balbuceos salutatorios que registra el tag que insertó la ruca en su chichi de vidrio, y que, dicho de paso, fue su perdición).

Con excepción de unas minucias que todavía destacan como antaño cuando inicio, el blog beyinesco, hoy que le soplan otros vientos, semeja una mampara al servicio de chateros e insulso foro para explayar simpatías y abrazos invisibles. A mas que, no pocas veces, se presta para anidar opiniones que parecen extraídas de las páginas de un diario o libreta de confesiones de alguna chamaca (clasemediera, of curs) que atraviesa aún por los estragos y síntomas de la «revolución puberal». Hay datos posteados en el blog que al leerlos dan la impresión que fueron concebidos por una mente oligofrénica o por un individuo afectado de problemas anímicos.

Guachen esto:

«Que lindo tu mensaje...
Yo tengo el defecto (y hasta hay quien dice que es enfermedad) de despertarme y no estar totalmente despierta hasta pasado un minuto o dos, es una sensación como de modorra, y no tengo sensaciones durante esos segundos. Que cosas...
Un abrazo para ti» [posted by Magda : 8:43 PM].

¿Qué otro diagnóstico podría emitirse en un caso como el anterior? ¿Califico con justeza o se me pasan las cucharadas? Y para que no crean que son meras apreciaciones subjetivas, como se dice en la jerga siquiátrica y sicológica, va enseguida una muestra de tremebunda falsedad histórica, rayana en en infatilismo mamón y de baja sesera:

«Se dice que de la belicosa Marsellesa, himno francés, desciende los sones patrios de la mayoría de los países de América Latina. El desaparecido Carlos Casillo Peraza, en su libro Disiento, nos dice que si la conseja es cierta, México no sería la excepción. De las ocho estrofas a las que se redujeron las originales de nuestro himno nacional, en seis aparecen palabras como "sangre" o sus derivados. Los términos "guerra", "lid", "contienda", "metralla", "cañón", "acero" florecen frase tras frase» [posted by Anonymous: 10:45 PM].

Lastima que (ya no sé si para su fortuna o desgracia) el hacedor de tal disparate es un cabrón encubierto en el anonimato. Empachado hasta las cachas con una terrible ignorancia, suelta tamañas pendejadas que un colegial de segundo o tercer grado de primaria podría increparle por su falta de sentido común e incapacidad de discernir levemente entre aquello que aflora como mentira y lo que representa una verdad fácil de captarse, como haría un chicuelo bobo al distinguir un cornijalillo de tierra de un imperio. ¿Quién más puede llegar a compartir la burrada esa de que los sones patrios de la mayoría de los países de América Latina descienden de La Marsellesa? Como bien se sabe, el himno francés es un inflamado cántico, producto del movimiento práctico de 1789, que nace de la efervescencia —auténtica— de la multitud revolucionaria y que, tres años después, Rouget de Lisle traslada al papel.

El engendro mocho y de nota roja al que llaman nuestro glorioso himno nacional mexicano, es una desorbitada alabanza al granuja de Antonio López de Santa-Anna y al pillo de Agustín de Iturbide, y no obsantante su devaluación histórica, todavía opera como una infamia con la que le siguen chingando la borrega a los inocentes chamacos; un revestimiento ideológico para reforzar el concepto crepuscular de nación.

Las diferencias entre ambos himnos son abismales: el de los franceses es de factura ascendente, o sea sale del pueblo; mientras el himno mexicano es el resultado de un descisión mediatizadora, dictada desde el poder como conciencia individual y abstracta, o sea de arriba hacia abajo.



LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ...


Si la Beyina quiere seguir azotando en su páginas virtuales esta clase de memeces, allá ella. Como decía mi agüelita: en su salud lo hallará (y que al rato no se queje de terminar desvalijada por algún golfo, solamente porque se guió por las apariencias).

Ay, antes de acabar en un nido de jaraneros y cameleros, todo indicaba que su blog apuntalaba hacia la seriedad. Pero la Suprema Diosa de la Frivolidad no lo permitió. Su voluntad es ineluctable; ha hecho del fondo una malformación y de la forma un fetiche.




¿ES LA VIDA UN PROBLEMA SEMÁNTICO?


Pero no crean ustedes que la cosa para aquí. El 2 de junio la Beyina se dejó caer esta desconchada vacilada de abstraccionismo mecanicista, torrente de mensajes encriptados, muy al pelo para empadronar invidentes. Sino me creen, traten de montárselo en su simple lógica, y verán que concitarán con don Vicente Fox cuando exclama: «Qué felicidad proporciona no leer».
Intenten descifrarlo y, al sentir que empiezan a parir cuates, mejor claudicarán en tal empeño:

«El chat es equívoco: juzgado por otros como una pérdida de tiempo, en mi caso suplo la disertación áulica.Ya de por sí las relaciones humanas son equívocas. Afortunadamente. Pues si una oposición a equis invitación (No te puedo acompañar) tuviera siempre el mismo sentido, estaríamos negando la utilidad de las palabras como expresión de eventos dinámicos. Ahora no puedo refleja más que la imposibilidad de tiempo. No quiere, argüiría alguien. "Poder" aglutina una serie de connotaciones lejanas al cliché de lo frustrado. En una respuesta hay visos de un futuro impredecible para cualquiera. Quizá un no quiero, respetable por la biografía que refleja al decirse. Lo mejor de las palabras, de las respuestas, es que no comunican más por lo que dicen que por lo que esconden. Es el dinamismo del lenguaje, de la esperanza en su transformación que vela y revela los fundamentos y las posibilidades. La persona inteligente (la inteligencia tampoco es unívoca) es la que sabe desvelar el lenguaje, el mensaje equívoco humano. Es quien lee signos invisibles y, conoce y maneja con pertinencia los signos invisibles. Inteligencia lingüística, pero no sólo eso» [Beguina, Lo unívoco y lo equívoco].

¡Culos a la pared! ¿Quién dijo que leer es un placer?
Si pronuncio lo que opino de tales enunciaciones terminaré con los labios leporinos. Parece que la morra se quiere burlar de nuestras limitaciones intelectuales. Su escritura es imprecisa, nebulosa, intangible, inasible. Y para que no se piense que esa verbosidad es una simple declamación académica, señaleré tres posibles causas que tal vez inducen a que la jaina escriba de esa manera: O ¿padece una precoz madurez sorjuaniana? O ¿sus disertaciones son panchos para deslumbrar paisas? O ¿barroquiza para imponerse una tácita censura? Qué complejidad, ¿para qué tanto esfuerzo en postular farfollas? «Créame también si le digo —escribió Edgar Allan Poe, el 30 de abril de 1835, una carta a Thomas White—, a pesar de lo que unos y otros puedan aducir en contra de ello, que no hay en este mundo nada más fácil que ser extremadamente sencillo». ¿Porqué no darle transparencia al lenguaje y hacerlo acorde con la sencillez intelectiva de las criaturas mundana? Porque se trata de evitar a todo precio el desmoronamiento de la torre de Babel; y en el caso de la Beyina, de ahí la aplicación de expresiones que se aproximan a la ingeniosa trivialidad, a la elegancia buscada a costa del sentido o de lo que se quiera decir. Eso es lo obsesionante para ella, la disolución de su individualidad.

Fiel a la confusión, al dualismo, a la ambigüedad, al relativismo y a la ambivalencia para que el lector, atrapado en en sórdidos laberintos conceptuales, interprete el discurso como se le antoje, aunque sin advertirle que no habrá hermenéutica que valga, pues al final, cuando se le reclamen los ajustes, la Beyina responderá: «No es eso lo que quise dar a entender».

¿Qué hay detrás de los desaciertos expresivos? La misma neblina, el mismo cielo, la misma sociedad maquillando a concordia, los mismos devaneos para encontrar las claves del misterio, mientras los últimos en el reparto se preguntan cuándo serán los primeros.

Más allá de su significado literal, las disquisiciones que expone la Beyina son ideas desarticuladas que se quedan en el aire, juegos de palabras que no rebasan los linderos del escarceo teórico; un modo apto de plantear las cuestiones solamente para hacer fantasear a las cabezas huecas; ridículas nociones subjetivistas y manojos de sofismas banales que reducen la concepción del mundo a un formulario mecánico que da la impresion de tener toda la historia del mundo en el bolsillo [Antonio Gramsci].

El mundo no es objeto verbal puro que se inventa a sí mismo; aunque hay formas metafísicas de no ser. Ya lo repetía Borges: si los caracteres de una obra pueden ser ficticios, entonces nosotros, los lectores o espectadores, también podemos ser ficticios. Total, el lenguaje antes de ser científico fue artístico, lo inventaron cazadores y guerreros.



VIAIPÍS O EL ELOGIO A LA AMISTAD


Viendo las cosas desde otro enfoque, ¿no podría ser que yo soy el que agarro monte, especulando cuestiones fuera de saco, creyendo que el blog de la Beyina es un espacio público cuando, en realidad, su autora lo ha creado para una dinámica de difusión privada y de efectos propios? Tal vez, pues catoteando el birote desde el lado amable u optimista, pneumaticos.blogspot.com es una hechura cuya prioridad tiende a la captura, unión y conservación de amigos, foro donde se aglutina y se vincula la placentera sociabilidad para librarse del tedio, hermano de la tristeza; confesionario de culturosos que apenas logran mostrar los hilachos, plano vidrioso que no rebasa los arañazos de lividez de quienes prefieren compartir sus mismos sudores, donde unos ojos lagañosos leen los mensajes de un mundo injusto con las pestañas cosidas al pliegue de los párpados.

Buen puzzle para los amigos, discernimiento perfecto para «curar las heridas de salsa de tomate con un chute de vanidad».

O esto o lo otro, escribió el desesperado Kierkegaard. Nada más.

«clap, clap (aplausos onomatopéyicos)
me ha gustado este "acamado" post...» [Posted by Erika: 7:27 PM].



cretinadas@yahoo.com.mx
elcharquito.blogspot.com



Tuesday, September 28, 2004

Vertedero de cretinadas


Por éktor henrique martínez



LOS MINIRRELATOS CHAKAS DE HIPERTEXTOS



«qué quereis, aprendí a malvivir del cuento...
...si faltan emociones te las invento»
Joaquín Sabina


Antes que un diagnóstico o enjuiciamiento que pretenda mover los hilos de una supuesta crítica literaria en materia de narrativa, la selección de minirrelatos que extraigo de hipertextos.blogspot.com, y aquí reproduzco, atiende a motivos meramente subjetivos. Es decir, los minirrelatos pertenecientes el taller virtual de narrativa que promueve el hombre de la cabellera invisible, aparecen en este «Vertedero» por simple autocomplacencia de mi subjetividad o concesión de un gusto que me otorga mi yo-lector. En esta hermenéutica de sentido común, no hay tentativa de malicia que tienda a colocar a determinados autores en el cielo y a otros en suelo; por el contrario, al escoger los textos no me guía más razón irónica que un interés desinteresado. Estrategia que, por ser sencilla y no impositiva, considero más válida y efectiva que la interpretación metodológica del pretencioso y aburrido crítico que dictamina desde los claustros de la supuesta objetividad. Y puesto que no soy porrista ni apologeta de nadie, me importa un carajo quiénes sean los sujetos responsables o autores de las enunciaciónes que reproduzco.

Sea actitud moral o metafísica esta vehemencia arbitraria, es claro que su ímpetu en nada destruye el hecho escritural cuajado en forma colectiva en los hipertextos del BR, ni tampoco socavan los méritos que les asisten a los sujeto implicados en calidad de autores (o plagiadores creativos) de dichas minificiones.

Ahora, si las palabras formadoras de esos minicuentos devienen en magistrales textos o en excrecencias seudoliterarias, ése ya es otro cantar de gallos sin gallinero que no saben a qué horas se prende la mecha en el horizonte. El orquestador del taller virtual de hipertextos, www.brunoruiz.blogspot.com, es claro al respecto: se trata de un experimento virtual de convivencia literaria.



LUCIENDO LOS TATUAJES

Los microcuentos que a continuación transcribo, fueron insertados en la chichi de
vidrio a partir del 15 de septiembre de 2004, tomando como base el título «Tatuaje».



El Yorch


Un minicuento que está dos tres es el del Yorch. bastan los dos últimos párrafos pa darlo por bien consumado; lo demás sobra. Así hubiera quedado:


Fabián, que llevaba seis meses sin conseguir empleo, hacía un recuento mental de lo sucedido minutos antes, de aquello que empezó por no tener para la cena de esa Nochebuena.

De la sien pasaba la pistola otra vez a la boca y otra vez a la sien y otra vez a la boca, pero ni los cadáveres de su esposa embarazada y de sus tres pequeños hijos tirados a su lado lo animaban a perforarse el cráneo •



Akurion


Un relato descoyuntado pero muy poético; la deficiencia queda enmendada por un preclaro lirismo que no llega a amasarse como discurso narrativo. Hay más encanto que fuerza; el poeta le saca la vuelta al cuentista. Y qué mejor que así sea.


Escribo en el tiempo con un alambre de púas, mientras se hunde en el aire la sofocación transparente de una lágrima cristalizada, clepsidra sin retorno. El se revuelca en su cárcel de eternidad, atento al manantial donde estalla. Soy el punto suspensivo de enmedio... •



Rencoria


Dotado de una técnica que permite manejar con habilidad y precisión el discurso que, por via de la introspección, explora la complejidad patológica y los impulsos reprimidos del personaje. La acción, desarrollada con efectismo y ambigüedad, se resuelve sin un final específico, pues es al lector a quien le corresponde interpretar la conclusión de la pieza, y aplicarle punto final de conformidad con su libertad imaginativa.


«De esas pulgas no brincan en tu petate, Javier. Esa es una puta cara, y tú eres un tipo insignificante» —decían todos cuando me sorprendían espiándote. Pero ellos no entendían, no veían más allá de la miope inmediatez de su vida de misa dominical y reuniones moralinas en casa de la abuela. No entendían que, en el fondo, tú eras como esa especie de virgen perversa: ojos de niña y miradas sucias. No imaginaban que por eso mismo que ellos llamaban putería tú eras capaz de fijarte en un pobre idiota como yo. Cierto que a diario me hacías sentir como si no existiera, como si fuera un fantasma. Hasta hoy. Ahora estás recostada en mi cama, envuelta en una dulce calidez casi pegajosa. Mientras beso el tatuaje en tu tobillo —y este otro que recién descubrí en tu espalda— confirmo que ambos contrastan deliciosamente con el halo de inocencia que enmarca tu rostro. Cómo me gustaría poder romper este inútil monólogo y que me escucharas. Pero necesitaría levantarme, separarme de ti e ir a sacar tu cabeza del refrigerador. Y la verdad es que se está tan bien a tu lado que... •



Baristimov Alber Nugen
baristimov@hotmail.com


Introduce al lector en un microcosmos de lo absurdo, y con tintes surrealistas y kafkianos, registra las perversiones malignas del género humano, dando fe de manera instantánea de los paradigmas de la violencia y la abyección.


Un minuto más ahí, y perdería la cabeza. Todo por la tipeja que atendía mediocremente a clientes en la caja de pago…ella no lograba registrar el código de barras de un producto, se quedó parada, masticando su chicle.

En ese momento, él perdió el control, tomó una sandía de su carrito, y se ka aventó a la cajera. La sandía recorrió 2.36m. vía aérea, hasta estrellarse en la cara de ella, los clientes alrededor no sabían como reaccionar, rápidamente, él agarró la caja registradora y le dio en la cabeza repetidas veces con ella, hasta que su cráneo perdió forma.
Dejó la caja en su lugar, limpió sus manos con el mandil que usaba la trabajadora incompetente, y caminó a la salida. Antes de salir, tomó una revista, “El semanario de lo insólito”, en portada, el encabezado: “Niño cabeza de sandia se hace tatuaje en uno de sus 4 penes” •



Fausto Ovalle
trenzadearena.blogspot.com


El elemento esencial de la trama se perfila como un simple mandato que gradualmente se torna en desasosiego amoroso y obsesiva celotipia. Aunque falta rigor en la construcción anecdótica, la tensión es latente en todo instante.


—quítate esa madre
—no seas mamón
—quítate esa madre, insistió y sus manos dejaron de pellizcar sus nalgas y sacó su miembro húmedo de su vagina. Un mojado plap se escuchó al instante.

La penetración era suave. Antes besabas su cuerpo y seguías con la punta de la lengua el tatuaje de su pecho que decía kímberli. Lo deletreabas húmedamente y sus senos escurrían saliva cuando imitabas las líneas que formaban una rosa.
El cambio de postura era una angustia, mirabas sus caderas, sus nalgas y de manera insistente tus ojos se detenían una y otra vez en las letras que marcaban David forever.

—quítate esa madre
—cómo chingas
Perra. Mirabas su culo, el pellejo saltado, marca que ya había sido penetrado. Tus dedos insistían en la angustia y recorrían la cicatriz del tatuaje borrado y te recordaban que un puto David logró marcarla para siempre, cosa que no habías logrado •



Lola



Le decían el Violín, le gustaba coger con morritos. Un día lo apañaron por echarse a su hijastra y hasta ahí llego, lo trajeron aqui. Ya estabamos todos los presos esperándolo porque habiamos leido la noticia en el periódico pero como no traía foto, no sabiamos la que nos esperaba. Ya hasta habíamos rifado los turnos, me iba a tocar el desquinte. Nunca me había tocado ser el primero. Ya me habia emocionado cuando lo voy viendo llegar. Pinche marrano nalgas cuadradas, lo encueraron de todos modos y me cae que traté, pero no mames pinche lomo peludo, lonjas hasta en la nuca. De los quince que hacíamos fila no le quiso poner ninguno. Hasta que el Tintas gritó:
—¡agárrenmelo!
Sacó una foto de la cartera, se le subió en el lomo. Ahí estuvo un rato dándole con la aguja. Al terminar el dibujo me dijo bien respetuoso.
—Es mi jaina compa, trátela con cariño está quintita •




Daniel Salinas Basave



Asurbanipal, príncipe asirio, fue desde su niñez atormentado por Pazazu, demonio del Viento del Suroeste.

Cuando Asurbanipal salía al desierto acaudillando ejércitos, Pazazu descargaba furiosas tormentas de arena que devastaban las tropas. Sólo Asurbanipal sobrevivía, acosado cada noche por pavorosas pesadillas.

Por consejo del oráculo, mandó Asurbanipal traer a Niggurath, artista capaz de plasmar imágenes eternas en la piel usando pigmentos vegetales.

Nueve noches trabajó Niggurath dibujando con una aguja sobre el pecho de Asurbanipal.

Después advirtió al príncipe que nunca viera ni dejara ver el tatuaje y sólo debía descubrir el pecho cuando Pazazu atacara.

Días después, al sentir la tormenta, Asurbanipal descubrió su pecho y la calma reinó en el desierto. Lo mismo sucedió en los viajes subsecuentes.

Cuando Asurbanipal murió de viejo, sus embalsamadores lo desnudaron y descubrieron con horror la imagen de Pazazu en su pecho. Se habló de un pacto con el demonio. Sólo Niggurath sabía la verdad; la imagen era tan espeluznante, que el mismo Pazazu se horrorizaba al verla • [Tatuaje (La imagen de Pazazu)].






Óscar Luviano
laorugagritona.blogspot.com



La actriz porno se hizo tatuar a los 19 años, en un local clandestino de la Barceloneta. Se ofreció como pago, pero el moro prefirió, con inmensa tristeza, las dos mil pesetas. A lo largo de los años, desnuda frente a las cámaras, tenía la anécdota en la punta de la lengua, por si alguno de sus compañeros de escena o el director se interesaban por la historia del tatuaje, pero ninguno mostró curiosidad. Sin más contratos, con un trago pagado por la Seguridad Social, me la contó en un bar del Port Olimpic. Ahí, entre el humo de los cigarros, los ojos del marroquí que eligió el dinero que necesitaba desesperadamente antes que a una mujer magnífica eran más negros. Le pedí ver el tatuaje. Se levantó la falda y con los dedos tensó la piel rugosa de sus muslos. Era una mariposa violenta. Brillaba tenuemente. O quizá no •


Nacho Mondaca
humprheybloggart.blogspot.com


La araña se detuvo delante de nosotros. Parecía sorprendida ante la imagen que no alcanzábamos a distinguir. Nos mirábamos unos a otros. La araña movía sus patas sobre la piel amarillenta. No habíamos estado ahí nunca antes y ahora comenzábamos a sentir miedo. Un movimiento en falso y podíamos olvidarnos de todo. La araña caminó esquivando imagen, seguimos lentamente detrás de ella. Fue entonces que la imagen se presentó delante de nosotros en toda su magnitud. Era una mujer desnuda, entre sus piernas una araña negra nos miraba amenazante. No pudimos contener nuestro pánico, en tropel emprendimos la huída atropellando a la araña que ahora caminaba rumbo al hombro. La mujer desnuda se abalanzó sobre nosotros aplastando a la araña y al resto. Sobreviví gracias a un milagro. Llevo tres días sin dormir, mi mente se extravía. No sé cómo escribo esto • [EL TATOO].




Jorge Rueda
jorgerueda.blogspot.com



La engañaba con la maldita Concha, —Conchita, pendeja mosca muerta. Vas a saber con quien te metiste—

Juan sólo bebía "Presidente", así que sin empacho, molcajeteo valiums y los inyecto a las dos botellas que había en casa. Fingió un viaje con su mamá llevándose a los niños, pero regresó furtivamente y lo vio entrar al edificio, con la puta de la comadre. Esperó hasta media noche. Calculó correctamente; ahí estaban los adúlteros en su cama. A ella le cubrió la cabeza con una almohada y disparó. La piruja no se despertó. La vistió y la arrastró hasta el sillón de la tele. Le puso el revolver en la mano...

Se presentó a reconocer el cuerpo. Su llanto fue verdadero, pero acompañado de la satisfacción de la venganza. No entendió en cambio que la interrogaran con insistencia, menos aún que le embarraran las manos de cera.

–Señora, sabemos que usted le disparó a su marido.
–Yo estaba en casa de mi mamá.
–No todo el tiempo, señora. Además usted tiene el tatuaje.
–¡Yo no tengo tatuajes!– Exclamó aliviada.
–Sí señora, el tatuaje de la pólvora •


Friday, September 24, 2004

AL ÉKTOR HENRIQUE





Así somos de irremediablesen torno al ejercicio de la palabra, por eso mismo es que el mes de junio sigue gustándonospara compartir entre todos el calor de las letras y atravesar de nuevo resolanas en tiempos de ansia e inquietud. Horas de Junio sigue siendo una experiencia necesaria, un ejercicio de imaginación, terquedad y paciencia donde van tomando forma los diálogos entre musas y escribanos, entre espíritus y espirituados. Ahora como siempre nos queda la palabra y las ganas de continuar dialogando para compartir la esperanza del horizonte y la certidumbre imprecisa del presente, siempre revuelto y siempre amante. De nuevo convocamos a los viajeros de vivencias, páginas y libros, de versos y esperanzas, de mundos tan ficticios como el de cada cual. Las hordas de junio atacan de nuevo... Comparte con nosotros esta experiencia milenaria para hacer de las palabras un futuro posible.
Con másel montón de Horas de Junio •
Raúl Acevedo Savín
Hermosillo, Sonora, MéxicoIX Encuentro Hispanoamericano de Escritores. Horas de junio2, 3, 4 y 5 de junio de 2004

ROKHET


Masturbador de la verdad
Dicen que eres de los últimos demonios
Te gusta ese chorreadero en nuestras mentes
Buscas células sólidas y te haces huésped
Íncubos de poetisas, asesino de hadas, bufones y duendes
Racimo de ideas, tabaco y libros
Gurú subversivo
Luz de sordos, oídos de un ciego
El entrañable extrañable
Versión porno de Homero, Ernesto y Káfka •


Jacobo Pérez Ramos




JURISPRUDENCIA



Pa’l éktor


Cual sapo de lengua larga que no nada.
En su charquito casi a diario se divisa
lamiendo la entrepierna de Sor Juana
y con Borges cagado... pero de risa.

Medio hermano del tabaco y el vino,
Sabinero ortodoxo, inculto de pacotilla
primo de las letras, caminante sin camino,
muerto viviente sin la nicotina.

Delinque con la razón y el conocimiento
y como cualquier héroe cervantesco,
su ministerio es con la jurisprudencia.

Ortógrafo maníaco-depresivo,
Crítico parnasero y represivo,
Suprarrebelde que padece hipoprudencia •


Raúl Baruch

Tuesday, September 21, 2004

Vertedero de cretinadas


Por éktor henrique martínez



LOS HIPERTEXTOS DEL BRUNO RUIZ


«No sirve ya el papel
Por eso escribo en un blog
De ahí vengo ahorita
De darle putazos al teclado»



PAPEL VERSUS PANTALLA


A partir de que fue “renunciado” del pápiro Frontera, el Bruno Ruiz le ha sacado partido al weblog; primero con su «literatura aleatoria» y posteriormente con «movements of thought, hiperficciones - f(r)icciones». Sin dejar de reconocer que en sus trabajos literarios, de un tiempo acá, ha desarrollado otras facetas que ya no ponen en duda su talento como escritor bloguero; lo que en rigor supone una superación del hecho escritural, especialmente en sus narraciones breves. Creo que alejarse de la nota periodiquera representó para él, en cierta medida, un beneficio; corría el riesgo que el periodista acabara por aplastar sus facultades creadoras, de destruirse como escritor.

Circunstancias de la vida; hoy está situado entre las figuras más emblemáticas de la literatura blog, triturando ficciones hasta convertirlas en otra realidad.

Una especie de antología de microrrelatos es el resultado del taller virtual de narrativa hipertextos.blogspot.com que ha ideado y coordina el Bruno Ruiz. Para quienes propugnamos por una literatura weblog, este proyecto no puede pasar desapercibido, pues hay que valorar y reconocer que la aportación del Bruno en este sentido ha sido chuquis y su esfuerzo merecedor de felicitación. El bato se la ha rifado como bloguero en la teta de vidrio en un golpe de baraka.
hipertextos.blogspot.com es un ejemplo que sirve para despabilarles la extrañeza y la incredulidad a los escépticos que se aferran a la creencia dudosa de que mas allá del papel no cabe la literatura. Un caudal de textos de minicuentos de todos colores y sabores, sin hacer alusión de qué tan buenos o malos sean, han desembocado en el recipiente creado por el BR. El batillo lleva a cabo el acopio de diversos microrrelatos (que no exceden de 150 palabras) y que la perrada bloguera, con entusiasmo, ha enviado al blog de marras; su presencia participativa es destacable y presupone, simultáneamente, una opción para aspirantes y creadores que gustan de la talleriada; lo que implica, además, un rechazo y rompimiento respecto de la creencia idiota (impuesta por el centralismo) y aceptación estúpida (derivada del complejo de inferioridad fronterizo) de suponer que únicamente los escritores de la “metrópoli” son aptos y capaces para venir a impartir un taller de narrativa o poesía. Sino, díganme ¿por qué se recurre a rucas piporrescas como la tal Cristina Rivera Garza o a chilangos como el mentado Carlos Chimal, quien a últimas fechas aterriza en Tiyei en calidad de dador supremo de un pinchurriento cursillo de literatura, pedorreando el marketing culturoso con la kábula de «Taller de narrativa dirigido a escritores interesados en la (jajajá) profesionalización de la creatividad narrativa»; donde además el pelafustán, en contubernio con el elefante blanco del CECUT, despeluca a los ingenuos parroquianos con la nada despreciable cantidad de setecientos varos por escuchar pitonadas y mentirijillas.

El Bruno está convencido que la labor literaria no es un pasatiempo ni faena pa matar el ocio. Tampoco es prioritario en él que vivir del oficio escritural, aunque muchos quisiéramos vivir de este camello. Yo, por mi parte, soy abogado, y de los litigios judiciales saco la firula pa llenar la tripa; el Bruno la menea de arquitecto y no discurre en deseos plañideros para sustituir una cosa por otra, y mucho menos, se rebaja a talonear subsidios o becas como lo hacen los cabrones carroñeros que se niegan a corretear la chuleta en otros campos. Quién no desea ser un escritor de tiempo completo, pero ya ven, si no se cuenta con marmaja que respalde la sobrevivencia no queda otra que comer aire como los pinchis camaleones.

Sé de escritores que pregonan ufanos el amor a la escritura, pero eso lo aseveran de la geta pa fuera, pues anteponen a su devoción literaria el biyuyo, por eso consideran una pérdida de ganancias abrir un blog en la teta de vidrio. También existen otras razones como el «rockstarismo» mamón del que nos habla el Bruno:
«TE VOY A DECIR por qué los astros de la literatura se aprietan con el blog. Por que no lo consideran un medio serio. Así mismo, como consideran sus textos un ‘trabajo serio’ (una profesión que les cuesta, así como tú recibes salario por tu profesión), el blog es visto como un free ride donde se pierde más de lo que se gana: plagio. Se aprietan, y lo que ponen en el blog son enumeraciones sosas y estúpidas: muy de acuerdo. Aquí el señor Fadanelli me decepcionó bastante. De hecho, no he leído sus novelas, y después de leer su blog, no me dan ganas. Esta es la cruda realidad. Ese wey está sobrevaluado por los defeños. Hay más talento narrativo en Tijuana que ese wey» [10 de abril de 2004].

Es en la weblog donde el Bruno Ruiz ejerce primordialmente su oficio de escritor, además de ser en ese universo cibernético donde él es más conocido, admirado y estimado. En la blogósfera ha sido el sitio donde la reluciente pelonera de este bloguero tijuanense ha dado sus mejores dotes literarios, por su pasión y compromiso con la escritura.

No quiero pasar por alto las aportaciones que también han llevado a cabo gente como el Nacho Mondaca (humphreybloggart.blogspot.com), Julio el Sueco (aztlan2.blogspot.com), entre otros no menos importantes, verbigracia Luis Humberto Crosthwaite, reincorporado nuevamente al chamán de vidrio con quimerista.blogspot.com, y, asimismo el Manuel Lomelí, (chango100.blogspot.com), cronista de la escatología hard core.


LA BREVEDAD ES TIEMPO


El fenómeno de la minificción ha puesto a algunos críticos a parir chayotes; titubean si ubicarlo como género, categoría o estilo literarios. Lo pertinente sería nombrarlo hibridación genérica en el que confluyen diferentes formas y estructuras de la palabra.
Para referirse a este multigénero de lectura instantánea suele establecerse la siguiente sinonimia: microrrelato, minificción, cuento de hoja, narrativa bonsái, cuentochori, ficción corta, microcuento, cuento corto o narración breve. Pero dejemos que sea el Bruno Ruiz el que nos diga qué pex con el birote del micronarrativa, que no hay duda que será el modelo narrativo protagónico del siglo XXI y prototipo de la ciberliteratura:

«LA FICCIÓN CORTA, como expresión de literatura, tiende a ser más dificultosa. Es en su espacio breve, estrecho, donde debe registrarse un efecto literario. Una conmoción. Un movimiento de ideas. LA FICCIÓN LARGA, véase novela, es más amable. Permite peroratas, extensión. El único problema, o digamos, requerimiento, es que solicita entrega y tiempo. Una ficción corta queda lista en una sentada. Su desventaja: casi nunca queda bien: es un albur» [Movements of thought, 11 de abril de 2004].


CARACTERÍSTICAS DE LOS MINIRRELATOS


Un texto de ficción pony pudiéramos decir que se sustenta en los siguientes postulados:

• Predominan la brevedad y la rapidez en el discurso literario, y es elástico porque carece de limitaciones (no tiene más límites que aquellos que marca la imaginación creativa); por eso es apto para una comunicación urgente.

• Efecto inesperado como golpe de ingenio, por su final abierto y sorpresivo. El final se sugiere a manera de metáfora, mediante un sentido figurado.

• Se sobreponen a la trama la sorpresa, el humor y la ironía, la risa y el asombro; aunque lo más intenso en un minirrelato es la acción que constituye su inmanencia (organización interna) donde se haya contenida la tensión. Pero el desarrollo de la acción es escueto porque el minicuento transgrede las leyes de tiempo y espacio.

• Prevalece la intertextualidad en fusión o combinación de otros géneros y subgéneros literarios (poesía, epístola, ensayo, crónica); también se apoya en las formas no literarias.

• El formato estilístico emparienta con la estructura de la fábula (pero ajeno a su moralismo didáctico), la paradoxa (anécdota sensacionalista);

• El contenido temático es sencillo y el final queda, casi siempre, abierto; y ofrece al lector variadas posibilidades de interpretación, o sea que es un hipertexto (laberinto literario con más agujeros que un cerco viejo), aunque algunos minicuentos adolecen de salidas facilotas y unilineales; es interpretativo porque regularmente el principio sugiere el final.

• Su legitimidad estética traspasa las fronteras del papel y se adecua perfectamente en el ciberespacio, es decir, la funcionalidad del microrrelato es que puede ser insertado tanto en la hoja de papel como en la página web.



EL FINAL DE LA ERA CUADERNARIA

El Bruno Ruiz ha dado en el clavo, sus hipertextos como actividad escritural vertida en el recipiente de los minirrelatos, representa el futuro inmediato de la literatura por-venir. Solamente habremos de esperar que los cuadernícolas acaben de ahogarse en sus aguas pretéritas y los libros terminen como reliquias u objetos destinados a adornar las dichosas salas de estudio y bibliotecas.

El BR con sus chicha bloguera nos advierte que estar en la weblog no significa estar ante una simple pantallita valedora de madre para morbosos voyeristas y casquivanos trolos (cuya conciencia semántica no reúne ni siquiera las nociones básicas de lo literario); constituye la apuesta de una literatura blog y la vía idónea de transición hacia el nuevo formato que está por adoptar el cuadrado mamotreto de papel.

En conclusión, la literatura no solamente se expresa a través de los libros, también existe el blog.


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Vertedero de cretinadas


por éktor henrique martínez



EL HIMNO NACIONAL MEXICANO,
UN DERROCHE DE PATRAÑAS MOCHAS Y VETUSTAS




«Tu presencia de macana
puso calor en mi nido»
Carlos Gardel



El presente Vertedero de cretinadas surge como eructo de la lectura a las exiguas cavilaciones del Ángel Ruiz, alias el Angelitros, que el día jueves 17 de junio de 2004 empotró en su vitrina cibernética, angelopolis.blogspot.com; y de la notita bloguera que escribió el gacetillero, por cierto camellador del pápiro Frontera, brincoteó el tema que hoy dedico a los sensibleros patriotas, y que, para algunos extremosos nacionalistas, será como un chirriar de clavo sobre vidrio.

En su articulillo bloguero titulado «El antipatriota», el bato se descrima con superficiales remembranzas en torno a la cantinela que el incestuoso Panchito González Bocanegra, aspirante a poeta y ocasional hacedor de versos, dedicó a su patrón Antonio López de Santa-Anna:

"El himno nacional siempre me ha parecido feo" [o sea, feo con efe de culo], "aun cuando los profes me repitieron [en] toda la escolaridad" [el guey quiso decir: la escuela] "básica que era de los más bonitos del mundo" [pues te mintieron los agnados de la Elba Ester Gordillo, los únicos bonitos en este mundo son los jotos, mi buen]. "Pero a mí nunca me ha gustado, ¿será porque todos los lunes en la asamblea era obligatorio cantarlo?” [pues no sé, tú; yo a esa edad la susodicha obligación me la pasaba por los güevos]. • “En este país, una de las cosas que hay que saber es quiénes compusieron el himno nacional y si te agarra la televisión" [corrigiendo el entuerto: el bato quiso decir los chalanes que tabanean en las televisoras; la televisión es un concepto abastracto] "con sus preguntas banqueteras y traes una cruda que no te acuerdas de nada, ya quedaste como un ignorante, inculto y prosaico si no respondes quiénes hicieron el himno” [ay, cómo te preocupa el qué dirán, men]. “Sé que para llegar a tener este himno nacional tuvieron que hacer un chingo de intentos en los años anteriores a 1853” [pues no sabes nada y conjeturas mal, mi buen; el birote no fue así de espinoso y complejo como lo pintas]. “Lo paradójico de este himno nacional fue que nació a raíz de una convocatoria durante el gobierno de Santa Anna, el mismísimo que perdió más de la mitad del territorio mexicano” [que lo hayan escrito durante el ocaso de la dictadura santanista ¿te parece una paradoja?; todo fue una treta canallesca; además, el opiómano de Santa-Anna no perdió nada, fue el pueblo mexicano quien chingó a su madre con 2,205,639 kilómetros cuadrados de suelo; el cabrón de Santa-Anna, cuando tronó el ejote, y una vez que el inservible ejército capituló, pintó venado pa Jamaica (9 de abril de 1848), luego que los invasores yanquis le concedieron salvoconducto —pues ya le debían un favor por haberles regalado endenantes el territorio tejano].

«Finalizada la guerra de conquista de la que los Estado Unidos hicieron víctima a México —escribe Nikito Nipongo—, Antonio García Cubas mostró a Santa-Anna un mapa de nuestro territorio antes del acto de rapiña imperial, “¿los gringos nos robaron todo ese pedazote?”. “Sí, general”. Y Santa-Anna, derrumbándose en un sillón, se echó a llorar... ¡El barbaján no tenía idea del país que, en mucho por sus traiciones y estupideces, había perdido!».
El señor Pancho González Bocanegra, burócrata del santanismo y autor de la simplonada abstracta que canturreaba el Angelitros, supongo que cada lunes, durante su pretérita infancia y adolescencia escolapias, confeccionó ese ridículo cántico patriotero al gusto de su patrón. Pero en ese himno, cosificado en populismo gacho por la sicología manipuladora y oficialista, junto con el denominado lábaro tricolor (que en su centro lleva plasmada la imagen de un águila que no se la está acabando con una culebra pantanera), no registra la invasión militar que sufrió el pueblo de México, injustificable ocupación perpetrada por las tropas estadunidenses que comandaban Scott y Taylor, entre otros generales gringos (quienes, gustosamente, estrenaron sobre los masiosares inermes la famosa pistola Colt).

En ninguna de las 10 estrofas que integraban el himno original se alude sanguinaria incursión del ejército invasor; y lo único que el mediocrón poeta retrata en su elegíaca seudoepopeya es una bronca suscitada entre coterráneos. Y en efecto, el maestro Nikito Nipongo, en un artículo titulado «Nuestro Himno; un engendro mocho y de nota roja», disipa la duda que pudiera algún fervoroso nacionalista llegar a albergar en su estrecha cavidad craneana. Como botón de probanza, reproduzco la tercera estrofa del dichoso himno:


ya no más de tus hijos la sangre
y se derrame en contienda de hermanos;
sólo encuentre el acero en tus manos
quien tu nombre sagrado insultó.

Por tanto, la significación nacional y el valeroso heroísmo que falsamente se le atribuyen a esa reliquia que el Bocanegra cocinó en un lapso de cuatro horejas, bajo presion de su jaina (que lo amenazó con no soltarle la tarántula si no se aventaba la compsosicion), no son otra cosa que vulgares mariguanadas, exentas de veracidad histórica. Telarañas retóricas que los chachalaqueadores entonan con inflamada pasión dionisiaca e ignorantes de que las exaltaciones patrioteras que emulan como retrógrado nacionalismo a medio podrir, son parte de la maquinaria ideológica con la cual la clase dominante adormece las conciencias y reduce la voluntad popular en un servilismo inepto, rebajada obediencia borreguil solicitada como altura moral por medio de cacayacas demagógicas.

Pero... prosigamos con el Angelitros y guachemos cómo el batillo cierra su nota bloguera con esta ramplona banalidad, mundana e irreverente:

“El cuento es que hoy que estaba viendo la tele antes del partido Francia-Croacia, escuché la Marsellesa y me dije: 'ese himno sí me gusta'. • Entonces vi las imágenes de los hinchas franceses cantando a todo pulmón la Marsellesa y me pregunté si yo, estando en el mundial de Alemania en el 2006 y en un partido de México, ¿me pondría a cantar el himno nacional mexicano? No lo creo...".


De cierta manera, entre toda la serie de inconsistencias que asevera el Ángel Ruiz al rumiar su orfandad en temas de historiografía nacional, hay algo de razón que hace mella en su discursillo. Desde que caemos a la primaria, los prepotentes alicuijes, funestos caciques de la SEP, nos quieren meter a caletre, y por medio de ritual ridículo, el mentado himno nacional. Y desde que yo era morro, jamás de los jamases acepté vocinglear el engendro escrito por la puñetera mano del González Bocanegra. Aunque para otros el esperpento se consideraba, ¡háganme el favor!, ópera prima emanada del sentimiento nacionalista. Me acuerdo que la borregada estudiantil, cada lunes, estaba obligada a repetir ese ejercicio de chacota trazado por el poeta cuarta que ya mencione. ¡Como sino hubiera mejores chingaderas que cantar!, decía yo. Siempre me negué a grullar un miserere que por intuición me resultaba algo horriblemente cursi. A este producto de octópodos hoy le agrego, además de estúpido, el calificativo de retardatario. Nuestro himno nacional es una manifestación mezquina de gavilleros ultraconservadores y monjas barbudas, un vejestorio mocho y reaccionario que ya apesta.

Apenas el nefasto Antonio López de Santa-Anna (13 de diciembre de 1853) acababa de embolsarse la firula que los gringos le chillaron por la venta de La Mesilla, el macuteno honró su codicia con una repugiña cantoral que todavía continúa ensuciándoles las bocas a inocentes infantes. La patanería se llama Himno Nacional Mexicano. José Vasconcelos en su libro Breve Historia de México, 1956), pone en relieve la baza con la que jugó esta deidad de mierda que en sus pininos de cadete se inició en las armas combatiendo a la insurrección de Hidalgo. Señala Vasconcelos: "Padecimos el bochorno de que un hombre que constantemente había traicionado a su patria y que un militar que constantemente había deshonrado su espada, por obra de la adulación pública, a las estrofas del Himno Nacional que compuso el pobre sujeto Bocanegra y que no sé cuántas generaciones de mexicanos repitieron" [y lo siguen repitiendo] "con servilismo de incomprensible estulticia." (p. 354).

El himno de factura santanesca, que ni siquiera expresa a medias el sentir de los mexicanos, fue el holgachón que la trepadora casta conservadora le arengó a la perrada para encubrir las abominables atrocidades del cerdo al que llamaban Alteza Serenísima, y a quien, "a falta de acciones heroicas que imputarle, le inventaban alabanzas cuya lectura da una idea de la abyección de la época". Dice Vasconcelos: "Un Congreso lo había nombrado Benemérito de la Patria porque derrotó la expedición de Barradas que de ningún modo pudo triunfar y en la cual murieron españoles y mexicanos, no extranjeros. La Legislatura del Estado de México lo había nombrado Benemérito del Estado en grado heroico; el periódico 'El Censor' de Veracruz lo llamaba deidad humana. Toda la sociedad más distinguida lo apodó siempre Alteza Serenísima. Un pobre diablo Bocanegra, que hizo el Himno Nacional, ensució los labios " [y lo sigue haciendo] "de no sé cuántas generaciones de mexicanos, con aquello del 'Guerrero Inmortal de Cempoala'. El héroe era Santa Anna. Todo México llegó a ser Santa Anna." (p. 327).

Y todavía existen un titipuchal de majes que no se dan tinta que el himno que gorgorean es una suprema vileza pública confeccionada para disimular las estupideces y traiciones de un huichilobos corrompido por la ambición, la envidia, la lujuria, el fatalismo y las barraganas. Refiere Vasconcelos que cada vez que su alteza sufría una derrota le echaba la culpa al destino; de sus colegas generales hablaba con desprecio y a las mujeres las elogiaba, pero por su voluptuosidad).

Ya casi en el crepúsculo de la dictadura santanista, 1854, un forastero de nombre Jaime Nunó, avecindado en los Estados Unidos, se une a la confabulación y le injerta música al bodrio de marras. Sólo faltaba empollar los ademanes patrios para que la fiebre de ese postizo canto subiera más allá de los cuarenta grados en la medida que se extendía desde las abultadas efemérides consignadas en los calendarios oficiales hasta torcerse en una apolillada y ridícula prosopopeya, entonada por el rebaño adicto al futbol, al boxeo, etc, como muestra de languidez idiopática.

Dice don Nik:
Se canta el himno como se reza el Ave María: sin fijarse para nada en su letra. Pero quienes sí la analizamos no podemos tragarla». Hay sobrada razón en lo que el máster Nipongo señala, y lo demuestra la siguiente atrocidad:


Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa, ¡oh patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.

¿Y qué responde el insigne lingüista, madreador de la RAE? Veamos al respecto: «Yo soy hijo de la patria querida, porque nací en México de mexicanos, sin que ello tenga que ver nada con esa cosa confusa que Bocanegra llama cielo. Pero de ningún modo soy soldado, ¡no jodan! Soy un ciudadano ajeno, por fortuna, al ejército».

Tomen nota los lectores de la jerga clerical y del léxico heréldico y de blason, muy al pelo de las vejeces medievales, que exhibe ese archivero despreciable que no parece haber sido escrito por un poeta, sino por una rata de sacristía. Sólo un degenerado fanático sería capaz de montar esa clase de intolerancias bélicas y semejantesd tonterías de sotana. Atrapemos unas cuantas: “grito de guerra”, “guerra sin tregua”, “en las olas de sangre empapad”, “el clarín con su bélico acento”, “arcángel divino”, “el dedo de Dios”, “el cielo tu eterno destino”, “el cielo un soldado en cada hijo te dio”.
¡Basta ya, carajos! ¿No son toda una rayada de máuser esas bagatelas que fabrican los incondicionales del poder para amacucar un banquillo en el reparto de dádivas palaciegas?
Leamos lo que apunta don Nik:

«Por otra parte, no acepto las cursilerías beatoriles de Bocanegra:

Ciña, ¡oh patria! tus sienes de olivade la paz el arcángel divino.

¡No chinguen! ¿Qué es esto de arcángel divino? Según el diccionario de la Madre Academia, arcángel es el “espíritu bienaventurado, de orden medio entre los ángeles y los principados”. Ángel es el “espíritu celeste criado por Dios para su ministerio”. ¿Y principado? “Es uno de los espiritus bienaventurados, príncipes de todas las virtudes celestiales, que cumplen los mandatos divinos”.
• En resumen: una sarta de mafufadas.

Que en el cielo tu eterno destino
por el dedo de Dios escribió.


¿Por qué Dios usa el dedo para escribir? ¿Qué no tiene bolígrafo, o mejor una computadora?

Quien sabe que le dio a Francisco forzar a su poema para que chorreara sangre, sobre todo en la cuarta estrofa y en la siguiente:


¡Guerra, guerra sin tregua al que intente
de la patria manchar los blasones!
¡guerra, guerra! Los patrios pendones
en las olas de sangre empapad.

Antes, patria, que inermes tus hijos
bajo el yugo su cuello dobleguen,
tus campiñas con sangre se rieguen,
sobre sangre se estampe tu pie.

La mala leche del himno se patentizó en las últimas manifestaciones contra la agresión de Irak: ¿Cómo demostrar apego a la paz soltando esa pendejada de “mexicanos al grito de guerra”? • Se trata, dicho sea de paso, de la primera línea del coro, al que le siguen estas fumadas:


el acero aprestad y el bridón


(lo que en voces infantiles vuelve “el acero prestad y el bribón” —por lo demás, pocos saben que bridón es brida pequeña, y brida: freno de caballo, con lo que la vacilada resulta ridícula, pues se supone que continúan usándose en las batallas de misiles alegres caballitos, como aquellos polacos opuestos a tanques alemanes—)».

A los chilpayates les está dispensada cualquier hermenéutica, similar a la chistosa
transfiguración que han hecho a propósito del nombre del benemérito de San Pablo Guelatao, Bomberito Juárez, en vez de don Benito Juárez. Sin embargo hay gente que retrocede hacia un infantilismo patético, y tal es el caso del flamante secretario de (des)Gobernación, Santiago Creel Miranda, quien al canturrear los pedacitos que ha logrado a duras penas memorizar en su atachado cerebro, revela los síntomas toscos y vergonzosos de un jilguerillo cualquiera, a punto de ser autodevorado por su irracionalidad. Mientras que las fuerzas policíacas reprimían y encarcelaban a centenares de estudiantes, campesinos y profesores en Guerrero, el buen Santiaguillo, político de bajo perfil e incapaz de asumir sus obligaciones de servidor público, en un programa televisivo para retrasados mentales, canturreaba algunos tétricos fragmentos del himno nacional; y cambalacheándole grafías, vociferaba:


«y retiemble en sus antros la tierra...»

¿Será éste el cambio que nos ofreció el hombrecillo de las tepocatas y las víboras prietas? Si es así, he ahí la aportación de uno de los miembros del gabinetazo foxiano al proyecto de estado que encabezan la pareja presidencial y la derecha empresarial que gobierna a través de la propaganda.

Bueno, dirá el Santiago, por algo se empieza; cambiando las palabrejas originales de la romanza que antaño apuntó el Bocanegra.


y retiemble en su centro la tierra
al sonoro rugir del cañón.


«Dirán lo que quieran —dice don Nik—, pero la Tierra sólo tiene un centro. Además, el rugido del cañón obviamente será sonoro.

La obra de Francisco González Bocanegra no tiene más destino que la taza del escusado. Basta para lanzarla a ese tragadero su sexta estrofa:

Vuelva altivo a los patrios hogares
el guerrero a cantar su victoria,
ostentando las palmas de gloria
que supiera en la lid conquistar.
Tornársense sus lauros sangrientos
en guirnaldas de mirtos y rosas,
que el amor de las hijas y esposas
también sabe a los bravos premiar.


O sea que mientras el guerrero va a hacer por allí sus tropelías, sus señora y niñas esperan en casa —haciendo la comida, planchando o barriendo— a que el cabrón regrese cantando...» [Perlas japonesas].

Por más que se esgrima que la composición santanera constituye el “canto de los sentimientos del pueblo mexicano”, tal justificación no es más que un idiota reparo que el oficialismo estatal en turno utiliza como pretexto oportunista y mediatizador para unir aquello que está desunido y no se puede juntar, a no ser que ese arrejuntamiento se cuaje con el talante como se compran los falsos amores.

En su columna «Astillero» (La Jornada), Julio Hernández López señala el motivo de la arenga que serpentean en este “mes patrio” los nacionalistas de fibracel: «En México, tan necesitado está el gobierno federal de aparentar concordia ciudadana que ha inventado un cursi Día de la Unidad Nacional que, con el pretexto patriotero de los 150 años del himno creado por Francisco González Bocanegra y Jaime Nunó, pretende dar muestra de lo que no existe. La ocurrencia propagandista se ha dado justamente cuando el jefe de Gobierno capitalino se queja del bombardeo jurídico y político lanzado desde el poder en su contra (“golpe técnico de estado”, ha dicho López Obrador, que el gobierno foxista ha montado para impedirle que mantenga sus derechos políticos a salvo). Con tales arengas de oportunidad, Los Pinos y Bucareli parecieran ponerse el huarache exculpatorio antes de espinarse con desafuero. Cuando faltan recursos políticos, cuando las trampas montadas contra otros se revierten sin remedio, cuando ya no queda otro sentimiento al cual apelar, suele surgir la gran ideota del llamado a los valores , como hoy lo hace el gobierno que ha cercenado el sello oficial, mochando el águila, el mismo que se saca de la manga un Día de la Unidad Nacional que ni siquiera alcanzó duración mensual, pues la propia secretaría impulsora de estos falsos avenimientos había declarado antes todo septiembre como el mes del testamento» [Viernes 3 de septiembre de 2004].

Para aquellos que se aferran a las alocadas jactancias patrioteras, quienes no cejan de repetir en cada momento de ceremonia nacionalista el lenguaje demencial cocinado por el insigne Panchito G. Bocanegra, cito de nueva cuenta, y a manera de conclusión, las últimas palabras del máster Nik:

«Supongamos que logra forjarse una nueva letra del himno, de carácter pacífico y constructivo; dedicada, ante todo, a la patria. El padre de ella, Miguel Hidalgo, al que de mala gana y tardíamente le dedicó el señor Fox, dirá: “Hijas e hijos míos, hablemos claro: más de la mitad de la población mexicana no es dueña de nada; la patria está en manos de extranjeros o de nacos apátridas. Sus playas, los pocos bosques que quedan, sus ferrocarriles, su industria, su comercio... vaya, ¡hasta la Virgen de Guadalupe!... pertenecen a forasteros. Así es que mejor será que se limiten a tararear la música del himno mientras se bañan”».




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Thursday, September 09, 2004

Vertedero de cretinadas


Por éktor henrique martínez






NOTAS

[O GÜEVOS DE COCHI]

PARA EL MARGEN REVERSIBIBLE
EDICIóN MACUARRA


1.- Ofreceré a la curiosidad de los leyedores una pequéña muestra de lo que puede ser capaz de hacer un académico o intelectual cuando le otorgan concesiones, le dan palmaditas en la espalda y le dicen que es un chinguetas sinigual, y él en responsiva, con alaraquienta adulación, eleva hasta las nubes al excelentísimo virrey Chuy González y a la flamante directora de asuntos culturales. El autor de la tropelía es el señorón, doctor en historia, David Piñera Ramírez. Estas son las adulaciones rastreras que escupe en discursillo chorero titulado «Tijuana: un fenómeno humano fascinante» (Palabras de David Piñera Ramírez en su homenaje en la XXI del Libro), publicado en el suplemento Identidad del 15 de junio de 2003: «Con emoción expreso mi agradecimiento a todos y a cada uno de los asistentes a este acto. De manera muy especial al Señor Jesús González Reyes, Presidente Municipal de Tijuana, que con su presencia patentiza la atención que brinda a la cultura el Ayuntamiento que dignamente encabeza.• Un reconocimiento de la primera autoridad de la población en que uno vive, toca las cuerdas más sensibles... Gracias señor Presidente. • La Licenciada Elizabeth Algrávez, Directora del Instituto Municipal de Arte y Cultura, es una talentosa representativa de las nuevas generaciones de creadores bajacalifornianos. • Esto es el indicador de que en Baja California se está registrando una promisoria labor cultural».
Lo anterior revela a ojos del más ingenuo el tamaño de la crisis moral por la que atravesamos. La firmeza ética del escritor con su obra ha quedado relegada por la suplencia convenenciera de una pomposa actitud lacayuna. La andanada de cacayacas es archirrequetelonga, así que, para no provocar abulia en los lectores, mejor aquí le estopeamos al asunto.


2.- Acerca del concepto «mutismo obstinado» o «afasia universalis», véase: Roman Jakobson, «Arte verbal, signo verbal, tiempo verbal» y «Fundamentos del lenguaje».


3.- Acerca del «silencio elocuente», Octavio Paz dice que es válida la no respuesta cuando, desde el punto de vista lógico, no se deben contestar preguntas incoherentes, sin sentido. Paz afirma, apoyándose en una tesis de Buda y reforzada con la teoría estructuralista de Lévi-Strauss, que hay cosas que se pueden decir simplemente con el silencio, que por supuesto, no deja de ser un trampa lingüística. Pero ese «no decir nada» no implica la ignorancia, o sea un «no-saber», sino un silencio que va más la palabra, «lo que está despues del saber», concluye OP. [Obras completas, tomo XV].

4.- Como «El margen reversible» no es el currículum del Putiérrez Vidal, pues el notable granuja para qué habría de molestarse en dedicarle una mísera palabra.
Para que el público lector se percate qué humilde, modesto y sencillito es este cretino, reproduciré parte del chorizal que ofrece en un sitial de internent como desvergonzada exhibición de sus estudios y antecedentes profesionales (considérese lo que sigue solamente como un lirismo idiota y embustero). Va pues: «Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal nació en Mexicali, B.C., en 1974. Es maestro en Estudios y Proyectos Sociales. Textos suyos han aparecido en diversas publicaciones periódicas. Ha sido productor de radio cultural, coordinador de talleres de creación literaria, webmaster, editor y publicista. Fue investigador del Centro Regional de Información, Promoción e Investigación Literaria del Noroeste, coordinador de la licenciatura en comunicación de la Escuela de Humanidades de la UABC-Tijuana, y coordinador de publicaciones del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Tijuana. Actualmente es becario del Fondo Estatal para la Cultura y las artes de Baja California, en la categoría de Creadores con Trayectoria. • El trabajo de Gutiérrez Vidal abarca diversas disciplinas y ámbitos que van de lo literario a lo trivial, de lo académico a la promoción de proyectos independientes, de la publicidad a las ciencias sociales. Aquí encontrarás una serie de documentos que dan cuenta de cómo se desarrollan esas actívidades. Se incluye el acceso directo a su weblog, su curriculum vitae, y una entrevista realizada por Raúl Linares. • Quince años dedicados a la literatura no pasan en balde. Aquí encontrarás toda la información referente a los libros de Gutiérrez Vidal, que incluyen ediciones de autor, libros colectivos e individuales. También tendrás acceso directo al catálogo de Crunch! eDitores, la primera editorial mexicana dedicada exclusivamente a la publicación de libros electrónicos, y que reune a autores como Hernán Gutiérrez Bernal, Gabriel Trujillo Muñoz, Doug Rice, Nadia Contreras, Fonz de Tanya, Guadamur, Cecilia Pavón, Gladys González, Timo Berger, Jorge Vega, Edmundo Bejarano, Iván Farías Carrillo Miguel Sánchez de Armas, Carlos Arévalo Scarpa y Rafa Saavedra. • Aunque Gutiérrez Vidal vive convencido de que mil palabras dicen más que una imagen, ha dedicado buena parte de su carrera a la exploración de lo visual. Aquí podrás consultar todo lo referente a las exposiciones colectivas e individuales en las que ha mostrado su trabajo en video, gráfica electrónica, poesía visual y fotografía. También encontrarás el acceso directo a Befópolis (Souvenirs & Apparel), la tienda virtual donde podrás encontrar artículos promocionales y diseños exclusivos de CAGV. [This page hosted by Get your own Free Home Page].
Habla muy complacido de su supuesto "trabajo creativo" el Putiérrez Vidal, y con mucha seriedad pone en alto su capacidad literaria y artística, cuando en los hechos, a todos tiros, muestra todo lo contrario. Futilezas ridículas y de un cinismo tal que podríamos intentar rasurarle los cachetes con hachas melladas, recién afiladas, y no le haríamos nada; pues es un caradura de siete zuelas. Qué contraste la del chaval, mientras que en su currículum se deschongó con una autopromoción indiscriminada, en «El margen retachable» el chamaco —parafraseando a Ernest Jünger— sagte kein einziges wort (o sea: no dijo ni una palabra).


5.- Manuel Lomelí, chango100.blogspot.com, publica en su vitrina cibernética la reseña «Las porquerías que uno lee» (jueves, 2 de septiembre de 2004) y arremete sin vaselina contra el Juan Reyna. Aunque aborda texto diverso al que fue incluido en la antología de Algrávez, la manita que lo garabateó a fin de cuentas es la misma. Reproduzco algunas notas del Chango: «En general, Reyna adolece de una enfermedad banal: quiere impresionar. Su experimento queda descartado cuando, ni siquiera, pudo deshilvanarse la sesera para imaginar un mejor tema, una trama interesante. Reyna, además, olvida el orden de las cosas. Se pasa por su apretadísimo arco del triunfo la realidad de que, para experimentar, debes por lo menos aprender a escribir bien. Experimenta el que sabe. Experimenta el que, buscando más allá de lo que ya sabe, logra diversas formas de narrar las cosas. Además de mostrar su desviado espinazo literario, Reyna exige "calidad" en las críticas. Era predecible. Con ello deduzco completamente que esta convencido de que su trabajo literario es de calidad. Por ello pide lo mismo. Toda su arrogancia salta sin remedio, como eyaculación precoz. No hay nada más ridículo que esos descaros de baja estofa. El sonidito de mi "culturoso alarm" vibra en lo más holgado de mis testículos. Para variar, fue el primero en quejarse de la calidad de las críticas. Fue el primero en lloriquear por ello. Como remate irónico, exige además, un poco de humildad:
«La crítica es inseparable del oficio. Al menos para quien asume la literatura como tal. Me da cura y pena la falta de humildad de algunos autores y los ataques personales (acomplejados, chistosos: ¡ni están firmados!). Sobre la crítica: si creen que un texto es de la autoría exclusiva de un "autor" están equivocados. Eso es egolatría. Un texto deja de ser de uno al momento de terminarse ("¿Me hicieron trizas?"). Menos ego. Más honestidad» [JC Reyna, 9-2-4].
¿Humildad? ¿Existe humildad desde el barranco que convertiste en podio para decidir que es una buena crítica y que no lo es? ¿Existe un gramo de modestia cuando, con tu rasero maniqueísta, muy malogrado, hablas de una crítica verdadera y una falsa, por oposición? ¿Menos ego? Creo que esto no es problema del yo, sino, y hablando freudianamente, del superyo. Deberías relajar más tus esfínteres culturosos y dejar fluir la libre crítica, la espaciosa catarsis que pueda sufrir cualquiera de tus probables —y martirizados— lectores. Mira que venir a imponer tu cátedra sobre la crítica válida es la contradicción más grande para tu recomendación de "menos ego". ¿Humildad, pregunto de nuevo? Humildad cuando escribes lleno de pretensión y criticas inflado de autosuficiencia. Humildad cuando tu texto es una de las peores basuras que he leído en mucho tiempo y, en vez de sentarte a una breve sesión de autocrítica, te paseas de texto a texto abofeteando lleno de solemnidad a los autores. Eres absurdo: Escribes con la formalidad de un niño y criticas con la seriedad y nobleza de un examinador experimentado.Era de esperarse. Cuando conocí a Juan Carlos Reyna, alla en la preparatoría, era un simpático y talentoso guitarrista. No recuerdo cuando, pero se topó con el viejo sifílico de Nietzsche. Al igual que Bukowski para muchos chamacos, el efecto que tuvo el alemán sobre reyna fue drástico. Aun lo recuerdo deambular por toda la Lázaro Cárdenas, altivo y arrogante. Han pasado muchos años desde entonces, y aunque pensé que había cambiado, noto la misma pedorrez, disfrazada con artilugios diplomáticos (se dio cuenta que ser deliberadamente pedante ahuyenta gente y sobre todo nenas) que padeció luego de abandonar la música por lecturas "reaccionarias".
Maese Charquito lo dice todo: "—Pues a mí me vale verga; que siga con su hervidero de cursilerías. Nomás que no se apersone queriéndonos encajar el colmillo en las nalgas para vendernos la idiota suposición de que estamos ante un poeta. Eso que lo haga con las aprendizas de suripantas disfrazadas de poetas que le gritan vivas y le echan porras entre jadeos aguardentosos.—No creo que al batillo le caiga el veinte y revire.—Muy su pedo.— ¿Y qué va a hacer del bato si se aferra con la poetiada, jomi?—Como dicen los musulmanes: Barak allahou fik. Que en mexicañol significa: que Dios lo bendiga".Respecto a sus ejercicios literarios, solo me queda apuntar la recomendación que tiene Daniel Salinas para todos los pretenciosos del mundo: Aprendan a tocar la canción de Great Pretender, de los Platters. Sobre todo tú, Reyna, que como guitarrista me pareces más funcional que como escritor...».

6.- Como muestra de lo anterior se advierte en la sección de «Cartaz» (ledición del 27-VIII-4) de la gacetilla, propiedad del Blancornelas, la transcripción de una misiva quejumbrosa, que cincho el ruco aceptó insertar en su pápiro para jugarla al equilibrado e imparcial vocero de la abstracta libertad de expresión. En dicha misiva el lic. Ponciano del Castillo Negrete Billini, vicepresidente del Colegio de Abogados de México, pega de brincos al Blancorleoni en los siguientes términos: "Por medio de la presente [blablablá], nos permitimos expresarnos ante la opinión pública [blablablá] en relación a las publicaciones irresponsables, difamatorias y tendenciosas que ha venido publicando Usted dentro de su Semanario ZETA en sus números 1580 y 1582, con relación a incriminar y difamar a un prestigiado miembro de nuestro colegio, con relación al abominable asesinato del Lic. Francisco Ortiz Franco. [...] pues de una forma irresponsable y autoritaria, difama el nombre del Lic. David Valle García, al mencionarlo como supuesto informante y traidor en hechos de los que estamos seguros, es nuestro agremiado totalmente ajeno."
Viene enseguida la respuesta que da el augusto patriarca del Zeta, que está por demás decir que en ella se corrobora que el papirucho de don Chuy hace las veces de gaceta de la PGR: "Las hipótesis de ZETA son compartidas por la Procuraduría General de la República (PGR), quien ejerció la facultad de atracción del caso Ortiz Franco" (el viejo mañoso no quiso decir que su papirucho es el que comparte y reparte las hipótesis de la PGR, y no alrevés volteado como él vocifera).

7.- Esta gordis es autora de un folletito de poesía titulado «El árbol», editado por Cuadernos Existir. Al trabajo poético de Paty Blake ya le pasé revista en uno de mis Vertederos de cretinadas, y puede ser consultado en las galeras de la teta de vidrio de elcharquito.blogspot.com y se publicó en el suplemento Identidad número 1575 del periódico El Mexicuin, en fecha 6 de julio de 2003.

8.- Otro menjurje que llama la atención mórbida es el deschongue teórico en el que se han involucrado el Jorge Ortega y el Gabriel Trujillo. Por medio de planteamientos de réplicas y contrarréplicas que publicó el sicologista tabloide Bitácora (números 399, 400, 401 y 402), se aprecia que los egos de estos dos batillos sulfuran pasiones similares a las de los desenamorados que se arrojan a la cara trompadas de despechos. El Ortega se ha emputado porque el chamán de la letras chicalenses le ha dicho que vale verga como crítico literario y lo sitúa al lado de los analistas líricos. Pero, a la vez el Ortega, renegando de su gran patriarca cultural, del "hombre que más tinta ha invertido en la literatura de Baja California", le cuestiona la investidura de crítico literario que el mechudo ostenta, y lo llama "maniqueísta", "convenenciero extraliterario" y luego le abomba un tiro en la boca del estómago, al momento que le refuta al mesías su charola de superficial enjuiciador letrístico. Dice que "más que crítico literario, Gabriel Trujillo es un historiador de la litetratura". En todo ese pugilismo comadrero afloran algunas netas, pues ambos se cantan dos tres verdades. Lo que Trujillo dice del morro, respecto a que como poeta sí la arma, mas no en calidad de crítico, estoy de acuerdo con el barbón. He venido siguiendo con mis lecturas los artículos que el Ortega cocina y exhibe en la Bitácora y concluyo que es un impresionista como teórico de la estética literaria, a parte que su escritura conduce a laberintos metafísicos de exposición rancia y discurso de palabrería densa, en ocasiones, difícilmente digerible para el sentido común de la perrada que lee sus reseñitas (y este pedo me lo han comentado más de cuatro jainas y güeyes que relativamente se mueven en la machaca letrera). Al bato le falta claridad y sobriedad racional. Y no es que asuma actitudes de poeta al teorizar, sino que se enreda en maromas mentales, aunque es cierto que la actividad del crítico y artista se complementan para lograr una sustancia eficaz. En que lo toca al Trujillo, tiene razón el Ortega, pues el chamán no pocas veces gusta de nadar en estanques de aguas sucias y malolientes, echándole porras magistrales a babosetes que no tienen aptitud ni siquiera para redactar decentemente la lista del mandado. Y asimismo, el morro no yerra cuando sostiene que el barbón —aunque no siempre— se metamorfosea en historiador de la literatura en vez de obrar como un crítico literario. Bueno, basta ya de chismorreos. Dedicaré un Vertedero de cretinadas exclusivo a esta molonquiada suscitada entre estos paisanos del desierto cachanilla que a estas alturas, con quebrada, y se andan regresando los libros que mutuamente se regalaron cuando se conocieron, los monjocitos de cabello del 14 de febrero, las barbis y los soldaditos que intercambiaban.


9 .- Las expresiones encerradas en corchetes pertenecen al «Fausto» de Goethe.

10 .- Luther Blissett ha muerto en pro del anonimato y ahora se llama Wu Ming, que en idioma chino significa «sin nombre», después de haber adoptado diversos nombres. «La deconstrucción —escribe Raúl Goldestein— (que, cabe aclarar, no es un método) parte del sensato principio de que no hay nada más allá del logo, del discurso que articula nuestro lenguaje y nuestra visión del mundo. De lo que se trata es de pisicionarse en los intersticios del lenguaje, en sus fallas, con el único y sensato objetivo de establecer aporías y llevarlas a las últimas consecuencias del sinsentido. Algo así como aplicar disolvente: si todo el edificio del logos está construido sobre lan idea del origen (origen del significado), la deconstrucción pasa pasa por la disolución del mito del origen puro, por ensuciar ese significado último y verdadero desnundando su carácter de significante, de un significante de otro significante que no hace más que diferir su sentido hasta elinfinito. Este es el proceso de disloción de la deconstrución, de la eliminación de los concepts de Vedad, de Historia, de Individuo, a partir no ya de su negación (en un acto destructivo básico), si no de la escenificación de su sinsentido» [Luther Blissett, La escatología del autor, El topo viejo, # 178, abril de 2003, p. 77 y 78].


11.- Babalao es el chamán que en las procesiones brujeriles o rituales de los abogados del «más allá», como se les conoce también a quienes extirpan el «mal puesto» o realizan «desalojos», tiene a su cargo la conducción de siete santeros.

12.- En un ensayo titulado «Tijuana: dos épocas, dos poemas», el cual forma parte del libro «Los signos de la arena» (UABC, 1994), Gabriel Trujillo somete a análisis el poema Tijuana a Go-Go, diciendo que la moraleja del texto «es la reprobación estentora» que hace Vizcaíno de este culo de San Diego llamado Tijuana. «Desde su inicio —escribe Trujllo—, el poema muestra cómo Tijuana se refleja en sus visitantes norteamericanos: son ellos quienes la caracterizan, quienes le otorgan sentido a sus actividades comerciales, quienes pueden, en último caso, decidir su suerte. • Esta ciudad a go-go es para Vizcaíno lodo, resignación, psico-delicia, prostitueconomía, ojos vendados, papel moneda, esclava de bronce, vicio industrializado. • Vizcaíno busca la redención de Tijuana. Como todo buen moralista quiere que desaparezcan los vicios, que se esfumen las tentaciones, como si éstas provinieran únicamente de fuera y no nacieran también de los habitantes mismos de la ciudad que tanto fustiga. Su moralismo esconde una visión parcial de la realidad: él quiere que las fábricas substituyan a los burdeles; que la induistrialización acelerada se convierta en una panacea que funde, con la multiplicación de trabajo una nueva ciudad de Tijuana. No ve (no quiere ver) en esta industrialización, en este progreso, más que una magen inmaculada, la contraparte de los tugurios y del turismo afanoso de placeres. Vizcaíno no percibe que ambas realidades se complementan, que ambos escenarios son uno mismo, que las maquiladoras y burdeles nacen del mismo humus económico y comparten identicas raíces» [p. 81-83].
Sabrán ya porqué creo que el dichoso poema moralino del profe Vizca se adecua sin calzador a la doctrina del panismo de la bragueta persignada, y lo relaciono con los adeptos y dogmáticos del grupo Provida. Los comemierda de «El margen rtachable» escogieron, seguro porque así convenía a su ideología, uno de los textos más reaccionarios y retardatarios de ruco.

13.- Algo me latía que no guardaban correlación con la acidez y el sarcasmo del Cháidez, pues este men, junto con el tal Max Mejía, director y editor del forliculario «Arte de morir», sumados a otros batillos, en total unas veintisiete o treinta calacas, conforman la ganga «artística e intelectual» recién bautizada con el membrete de FOCUC, Foro Cultural Ciudadano, tendiente, según se anuncia, a darle continuidad y consolidar los proyectos de las instituciones culturosas; particularmente hacerle la chamba a los güevones del IMAC para echarse a la buchaca al Jank Rhon. La agrupación la integran, en su mayor parte, gente que fue renunciada cuando el virrey saliente izó banderas birotescas, además de taloneadores de alguna chuletita presupuestaria. La pelusa que se asoma es: Guadalupe Rivemar, Jaime Cháidez, Humberto Félix Cerúmen, Julieta González Irigoyen, Ivonne Arballo, Elizabeth Cassezús, Teresa Riqué, Vianka Santana, Max Mejía, Adelaida del Real, Leobardo Sarabia y Carlos Sarabia, entre otros. Pura tropilla resentida con el Chuyín y la Liz, pero hay que reconocer que son de mejor calibre y disposición que los actuales personajes nefastos que integran la recua parasitaria del IMAC. A fin de cuenta, una capilla por otra, y que la grey mediatizada siga divorciada del quehacer cultural, mientras estos guías del pensamiento fronterizo esperan el tranvía alado que los llevará al Olimpo.


14.- En su columna dominguera del suplemento Identidad (#1583, 31-VIII-3), estas fueron las palabras exactas que escribió míster Cháidez: «Todo parece cambiar con Rommel y no quiero pecar de optimisa —mi abuelo me decía que los optimistas son parientes cercanos de los peingenuos— pero creo que tiene todo para dejar huella en una silla inutilizada». Lo que no sabemos es si el autor de los «Frivolitos de la olla» se al decir «dejar huella en una silla», se refería a huella nalgar.

15.- Sin embargo, para no descocarse mucho en el taloneo de soluciones, estaría bien compartir la ingeniosa idea que propuso el inútil del Vicente Fox para desafanar la montaña de broncas que tiene como encargo desparramar, cuando le quiten el freno a los tacones de sus botas de charol: "Muchachos, lo que necesitamos es la varita mágica de Harry Potter."









EL ÚLTIMO ENGENDRO DEL IMAC:
EL MARGEN RETACHABLE, UNA EDICIÓN MACUARRA

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«¡No me jodas, que me da risa!
escribir, como decía Onetti, es una necesidad.
Decía el ilustre borracho que hay dos clases de escritores,
los que quieren ser escritores y los que escriben sin parar»
Alfons Cervera



«..soy fiel al escritor que pasa por alto las
presiones nefastas del que busca, por medios
mezquinos o publicar una obra ya sea bajándose
su dueño los pantalones o comportándose
como besaculos ante el editor déspota y gandalla»
Martín Romero


¿HAY ALGUIEN EN EL IMAC QUE SEPA DE LITERATURA?


«El margen reversible» se titula el último engendro literario gestado en las entrañas de la burocracia cultoraloide que madrotea la ñorsa Elizabeth Algrávez, directora del Instituto Municipal de Arte y Cultura (¿para qué tanto regodeo pleonásmico con eso de IMAC?; conque hubieran bautizado a ese organismo de inútiles burriciegos simplemente con el nombre de Instituto Municipal de Cultura bastaba, pues el concepto cultura incluye al de las artes).
Cinco libracos (dramaturgia, crónica, narrativa, ensayo y poesía) integran este producto letrero que el IMAC ofrece para justificar la güevonería y de paso chantajear a los escasos lectores. Es una muestra de lo que la administración panista local puede hacer con las rebabas monetarias que sobraron de las partidas económicas destinadas a construir el puente de la 5 y 10 (30 melones de pesos de un presupuesto de 500 milloncejos de sopes, aprovechados como un rico filón por obra y gracia del virrey Chuy González). Una edición que se armó con despojos —tanto económicos como literarios—; producto del conformismo, la pasividad y la rutina burocráticas. Es una seleccion de textos que ofrece una visión fragmentada de la literatura bajacaliforniana que abarca desde finales de los años sesenta (Rubén Vizcaíno Valencia), atravezando los tres subsecuentes decenios, 1970, 80 y 90 (Raúl Rincón Meza, Roberto Castillo y Martín Romero), hasta la tocar el aura pútrida de la posmodernidad (Noé Carrillo y Lorena Cienfuegos).
Apachurrando la teclas de la compíurer y, abriéndole la panza a este lechoncito pueblerino, haré recuento de algunos autores y sus textos para dar tinta cómo anda el birote de la mañosa vieja frivolona (el periodismo) que igual le da vestirse de monja que desvestirse de encueratriz de tablao; pasando por esa tía aburguesada y vaquetona (la novela) que se hace la tonta o la loquita ante la historia cuando le conviene; además del solemne viejo mamón (el ensayo), bromista solamente cuando anda briago, sabelotodo que presume una colosal memoria pero se que le olvida subirse la bragueta cada vez que se saca la churida bichola pa mear; y hasta la ingenua hija solterona de la literatura (la poesía) que imita con virtuosismo el canto de los gallos y los pedos de bruja, y a veces confunde esas onomatopeyas. Estos y otros géneros y formas de expresión condensa «El margen reversible».
La edición de marras salió a flote a principios del mes de junio de 2004, aprovechando la XXII Feria del Libro de Tijuana para imponerse la medalla fajinera y decir que se trabaja en pro de la cultura. En la penúltima página de cada uno de los 5 libros se advierte que la mentada edición estuvo a cargo de Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal, Milton Valenzuela y de un comité editorial integrado por Sergio Romel Alfonso G., Mario Ortiz Villacorta y Mark Weiss. Pero ninguno de estos güevones se dignó a elaborar un prólogo o presentación de la pasarela de autores que engrosaron «El margen reversible». No pudieron añadir una méndiga introducción.

—Pero... ¡coño, que trabajen los burros y los tractores! Nuestro tiempo es precioso y debemos dedicarlo no a la actividad cultural, sino a jugar al conquián o a lanzarle bolitas de papel ensalivadas al tameme que va por las tortas; a moverle las nalgas al gendarmen de la esquina para que se le caldee la guasaina y a espantar los gatos que se asolean en la barda que está enfrente del cubículo de nuestra señora directora —me vocifera muy ufana una de las becarias, víctima de la manía de acostarse con cualquier pelafustán que le pida el cacharro, y, sin conservar la menor dosis de pudor, concluye—: Y si usted piensa que trabajamos, está muy equivocado.
—¡Oye, cabrona, no pises ese pinchi libro! —le grita a mi interlocutora un tipo dientes chuecos, con lentes de culo de botella, que vegeta detrás de un despostillado escritorio.
—¡Ay, güey!, ni me había fijado que estaba arriba de esa madrola.
—¡Levántalo, perra! Es el que siempre lee la dire Algrávez. Hasta se lo dedicó el autor.
—¿Quién es? —pregunta, al momento que se agacha para recogerlo y ve su portada—: Volar por el pantano.... Cuauhtémoc Sánchez. Qué chulada de libro; ¿dónde lo pongo?
—Déjalo aquí encima de este mueble, y atiende a la persona que hace un rato hablaba de los libros que mandó a editar la jefa.
—Oh, sí.

[Mientras espero, leo un papel que está pegado en la que parece ser la puerta de un escusado, y sobre el cual han pintado con plumón este aviso: "SI BA A USAR EL WC YEVE SU PAPEL". Más al fondo, en un rincón semioscuro, se encuentran apilados un montonal de periódicos amarillentos, cubiertos de una gruesa capa de de polvo, cincho que son parte de la basura que les dejó el Leobardo Sarabia cuando calentaba el sillón de director del instituto culturoso; recargado entre el piso y la pared, esperando todavía que lo cuelguen, reposa un cuadro que porta una fotografía del desgobernador del estado, Eugenio Elorduy Guálter, un gabacho muy chistoso que acostumbra llevar atornillada en su calva una gorrita de pelotero; la imagen del ruco apenas resulta visible debido a la mugre y manteca adheridas al vidrio; sigo recorriendo con la mirada el interior del changarro que pilotea, y a veces habita, la autora de La mujer habitada (ah, la ruca también es poeta); de pronto, alcanzo a divisar un par de pantuflas de peluche que se orean encima de una mesita-buró, están demasiado desteñidas y muy tostoneadas de los talones; me imagino que son de la directora y las usa cuando siente machín la represión de los juanetes... —En eso llega la morra y me saca de mi contemplación].

—Ay, sorry por la tardanza —me dice, sin dejar de tronar el chicle que mastica, al tiempo que frota con los dedos una estatuilla de Cantinflas qué luce en el mostrador—. Mire, ni con la intervencion de la Divina Providencia la gente que aquí dizque chambea es capaz de teclear un prólogo, sea de cualquier libro. Nos irrita trabajar.
Me despido de la miembrilla de la institución buenaparanada (con gusto me la cogería si tuviera las nalgas tersas); qué manera de mirarme a la bragueta. La próxima vez que visite el IMAC me voy poner un calcetín —hecho bola— entre los tanates y la trusa pa que la jaina se quede de a seis. Al cabo ya lo dijo el Chapulín Colorado, parafraseando un proverbio takataka, muy en boga durante la la dinastía Fuang Dong Suh: «Es muy fácil defender la mentira; lo difícil es defender la verdad» (¿o es al revés?).

Una vez que aterrizo en mi cantona, monto mis tepalcuanas de chango tuberculoso en la silla que está junto a la mesa donde escribo, y prosigo con la faena. Mientras tecleo vienen a mi sesera ciertas palabras de Darío:
«¿Veis? —El protagonista es el poeta, siempre el poeta, solo, desconocido, abandonado, hambriento, casi un mendigo, y, sin embargo...».
Y sin embargo, en un acto de poesía busca la caridad en el espectáculo de la vida, degradando su inspiración, prostituyendo el yo en el burdel de la vanidad pragmática, donde habita esa cusca de ojillos arrogantes que de cultura trasmutó en culturilla, para deleite de literatos sofistas. ¿No es atractiva la estulticia? Pues sí, pero más vale no engañarse, porque al final de cuentas —lo repetía Abigael— «la culturilla, / la vida esplendorosa, / putita, / zaumadora, / salamera, / mafiosa, / cuatísima, / buenaza, / convenenciera / sigue siendo / un lírico / sorbete / de cagada».


QUÉ GÜEVA ESCRIBIR UN PRÓLOGO

Enterados que no hay preludio que encabece el contenido de los 5 libracos que componen «El margen reversible», se calcula el tamaño de la güevonería, el desinterés y la irresponsable omisión de escribirlo, en aras de la premura por incautar los honores baratos, el almidonado reconocimiento de bufones repugnantes que figuran como funcionarios y asesores de cuestiones relacionadas con la cultura, sin prever —o importándoles madre— los resultados que pudiera tener una obra tan mamarrachadamente expuesta como retazo simbólico de la producción literaria habida en el noroeste de México.
Un prólogo es tan imprescindible y útil en todo corpus de letras; toda antología que se precie de ser decente no debe pasarlo por alto. A la elegante varona y a su cuadrilla de incondicionales les importó más entregarse a aficiones que no guardan la menor correspondencia con el quehacer escritural, pero sí con el relajo frívolo, la jarana, el ridículo oropel y el hedonismo de copa y calcetín de látex.
Por otra parte, la atribulada especie que ronda por la institución culturosa, irradiando sus emblemas de méritos acartonados, deja mucho que desear. Recuérdese, a manera de ejemplo ilustrativo, que la señora Algrávez, recién nombrada titular del IMAC, por obra y gracia del flamante dedo del (des)gobernador del estado, casi un año dejó su chamba tirada, cual chacha mal pagada. Durante ese tiempo, solamente presentaba su mejor cara ante las cámaras. La holgazanería le hizo trizas la doncellez.

Al pajueleo de estos bribones me gustaría endosarle el pedacito de un poemita que el taralaila de Salvador Novo envió al panzón de don Alfonso Reyes en 1959:

¡Cuán presto desistió de su trabajo
este huevón que no hace lo que debe!
En vano es que lo invoquen o lo llamen,
amenacen, exhorten o supliquen,
estrujen, froten, rueguen o reclamen.
Perezoso y undívago cual líquen,
no pretendemos ya que nos lo mamen,
sino —¡siquiera!— que nos lo mastiquen» •

No hubo preámbulo, pero... ah, qué tal el tratamiento cortesano que aplican como esponjoso prolegómeno estos arrastrados al dirigirse a sus supremas autoridades; voluptuoso es el deslengüe que arrojan en calidad de prefacio. Y, en cambio, les importa un sorbete la atención que merecen los hipotéticos lectores. A éstos que los parta un rayo, no así al señor presidente y al señor gobernador; seres todopoderosos de quienes han recibido —de rodillas y mirando al cielo, sudorosos y jadeando— la marmaja catorcenal, la beca, las aguas frescas, el filete de res bourgignon, el boleto del bingo, las tanguitas de Jorton Plaza, el pomo de pisto levantado en la UETA de San Idro, las comilonas de gorrión y demás chuchulucos. Todo eso ¿en contraprestación de qué?; pues del gesto mojigato, la pleitesía obligada, y de lo más importante, de la privación de una libertad —real y concreta— que sólo tienen de vez en cuando y efímeramente, como las putas de los lupanares de pueblo que salen a la calle cuando la madrota se lo permite. [1]

En fin, continuemos revisando el asunto.



LA PATOLOGÍA DEL SILENCIO


Al omitir el prólogo, ineludible obligación que por actitud haragana debieron haber considerado un apéndice estorboso, el vacío escritural conlleva al silencio verbal y, por ende, a la inexistencia del discurso. De este mutismo obstinado nos habla Roman Jakobson en sus célebres estudios lingüísticos. [2] Los melolengos facultados para menear el traste literario fraguado en la carraca de arte y cultura, por no vertir prefacio alguno en la edición a sus cargos, hoy se antojan a candidatos merecedores de una chicotiza de 500 latigazos en cada nalga. Poco o nada les importó causar la regresión desintegradora de la palabra como lo haría un infante que se niega a hablar o un esquizofrénico que huye de la realidad; es decir —para emplear una expresión de Jakobson—, se volcaron hacia lo que el lingüista llama «afasia universalis», o sea el desvanecimiento o aniquilación de voz y lenguaje. Se separaron de un lenguaje cuya funcionalidad, necesariamente permite la representación de la realidad, ficticia o veraz, pero realidad al fin. Con el hecho de omisión le dieron a la palabra significatividad de grado cero, total negación, silencio bruto (muy diferente al «silencio elocuente» que implica un elemento complementario del lenguaje porque es un silencio con significado, equiparable a las particularidades discursivas que tiene la palabra). [3]
Ahora, ¿dónde radica la causa que de-genera este despojamiento del contenido y la forma de las propiedades enunciativas? Hay quienes dicen que su raíz está en la división esquizoide del yo, en la alienación lingüística, otros afirman que tal regresión proviene de fuentes autoritarias que imponen el silencio a la manera de mordaza fascistoide. Sean peras o manzanas, sandías y melones o mis güevos bien pelones, lo cierto es que sus efectos, una vez desmascarados al descollar las contradicciones que se ocultan en forma de trampas sicológicas, poseen una fuerza patética capaz de domesticar al mismísimo Nietzsche; despuntar ambigüedades al grado de llegar a confundir lo antisocial con lo revolucionario o convertir el gastado coño de una puta en una virginal e inmaculada panochita, aunque a leguas se vea que la chutama ya es una almeja muerta en proceso de putrefacción. Asimismo, son el cipotazo de la irresponsabilidad, el facilismo mezquino y de la pedantería que arrastran los cretinos para dar rienda suelta a la vanidad y a los espasmos de un delirio de grandeza, huérfano de méritos y virtudes, a expensas de explotar la credulidad ñoña.
Por eso, en lo que incumbe a este caso de silencio, negativa de prologar la edición de «El margen reversible», no podría hallarse mejor justificación para tal mutismo empeñado en eludir responsabilidades. Sino hay manera eficaz para falsear el discurso, retorcer impulsos de la palabra, entonces la solución del problema será guardar silencio. La triquiñuela me trae a la memoria los panchos de la vieja gruñona, un personaje de una obra del teatro guiñolesco que fingía sordera y mudez porque no quería rendirle cuentas a sus acreedores y, entre contorsiones, pestañeos y miraditas estúpidas, freía mímicamente la mentira que los ratones le habían comido la lengua.
En uno de sus tantos expansivos ensayos, Alfonso Reyes asevera que el ser humano "es esencialmente Logos: necesita hablar y decir, hablar con palabras de cuanto ve y entiende, de cuanto no ve y no entiende, decírselo a sí mismo y al prójimo. Si nunca puede estarse quieto, tampoco puede estarse callado. El comentar es su función específica, en cuanto percibe objetivamente su función creadora". Luego, el zotaquín sabiondo concluye con esta advertencia: "Alto parlante, el hombre; o, como dice el Diálogo de la lengua, incorregible 'hablistán'." [Génesis de la crítica, p. 289].




DOS PARRAFITOS MAMONES

Lo único que aparece en forma repetida es una triste y escueta nota solapera, garabateada por alguna puñetera manita anónima que apunta esta mariguanada, escrita con un lenguaje híbrido y mierdoso:

"Toda literatura regional supone la noción del margen" [mentira, y si así fuera, tal suposición ¿con respecto a qué o a quién sería?] "una que se funda sobre la periferia de la escritura nacional" [o una escritura nacional que se funda sobre la periferia] "o de la lengua" [¿qué lengua y lengua de quién?; ¿la lengua que lame el glande o el escroto?, ¿o la lengua enrollada en forma de cucurucho que se mete por el remolino del culo después de dar el beso negro?]. "El margen reversible es un intento por subvertir lo supuesto" [entonces ¿a qué viene el título que ampara la edición, si precisamente lo que pretenden hacer es desvirtuar o trastocar la supuesta noción de margen?; si serán...], "dando cuenta de lo que Tijuana ha producido en términos literarios durante los últimos años" [bueno, habrá de aclararse qué se entiende por 'últimos años', toda vez que en los libracos aparecen algunos textos que fueron escritos en la época del caldo; señalo como botones de muestra el ensayo sociológico De pachucos, cholos y punks (1985), del cholólogo Manuel Valenzuela, malamente incluído en la categoría de crónica, y el poema Tijuana a Go-Go, del pro Rubén Vizcaíno, que data de 1967, cuando el Piojito era el mejor cine de Tijuana y la Zona Río un vil corral de vacas].

El cretino encargado de trincar el discursito de solapa, y a quien seguramente ni le preocupan las aberraciones, no tiene idea de la espesa crema de incoherencias que ha batido en su batea de babas.
Leamos el segundo cacho que cierra la retintina:

"Los cinco tomos" [en realidad, se trata de 5 enclenques libritos] "de esta antología reúne un ecléctico grupo de escritores" [ni tanto, la mayoría son coyotes que aúllan en la misma loma] "en activo" [ni tanto, algunos ya se dieron cuenta que la literatura no sirve para nada y decidieron dejar escribir sus mamadas, y otros, ya casi se encuentran a un pie del sepulcro], "propuestas estéticas y perspectivas temáticas" [sí, como las 'propuestas estéticas' que reivindican los señorones Jesús Blancornelas y Óscar Genel] "que nos revelan un cúmulo de voces en la búsqueda constante por definir sus propios márgenes" [ni tanto, pues al Federico Campbell, por citar un ejemplo, le vienen guangos esos pinchis 'márgenes' ].



LOS UNGIDOS SALEN A ESCENA

Ahora pasemos revisar la selección de escritores que la pandilla de merengueros del IMAC, en cumplimiento de su catarsis, ha metido a su rotonda. No se trata de un repertorio de altas resonancias; más bien se reduce a una miscelánea en la que rifa de tochiro, desde escritores improvisados, literatos consumados, virtuosos hacedores de poesía, ingeniosos narradores, poetastras desechables, destacados investigadores, e incluso, emborronacuartillas y «títeres verbales» ávidos de notoriedad, como decía Borges.
Sino fuera por la presencia de figuras de peso como son Federico Campbell, Hugo Salcedo, Edward Coward, Noe Carrillo, Raúl Jesús Rincón Meza, Víctor Soto Ferrel, Alfonso René Gutiérrez, Roberto Castillo, Martín Romero y Luis Humberto Crosthwaite, la arrogancia aldeana de los intelectualoides encargados la antología hubiera colocado a la literatura fronteriza al borde del abismo. Gracias a ellos el cielo y el infierno se equilibran, de otra manera la edición sería peor que la tiña.

Por orden de aparición tenemos:

I.- Dramaturgia. 10 fulan@s: Yolanda Cameselle, Rosina Conde, Elba Cortez Villapudua, Edward Coward, Luis Humberto Crosthwaite, Ignacio Flores de la Lama, Gerardo Navarro, Rafael Pérez Barrón, Hugo Salcedo y Daniel Serrano.

II.- Crónica: 9 fulan@s: Jesús Blancornelas, Roberto Castillo Udiarte, Ejival, Óscar Genel, Octavio Hernández, Martín Romero, Carlos Fabián Sarabia, Leobardo Sarabia, José Manuel Valenzuela Arce.

III.- Narrativa: 17 fulan@s: José Juan Aboytia, Federico Campbell, Rosina Conde, Luis Humberto Crosthwaite, Esalí, Javier Fernández Acévez, Fran Ilich, Javier González Cárdenas, Julieta González Irigoyen, Carlos Martín Gutiérrez, Raúl López Hidalgo, Teresa Palau, Martín Romero, Bruno Ruiz Pusateri, Rafa Saavedra, Marco Antonio Samaniego y Leobardo Sarabia.

IV.- Ensayo: 8 fulan@s: Luis Cortés Bargalló, Esalí, Humberto Félix Berumen, Fran Ilich, Julieta González Irigoyen, Norma Iglesias, Hugo Salcedo, José Manuel Valenzuela Arce y Heriberto Yépez.

V.- Poesía: 20 fulan@s: Noé Carrillo, Roberto Castillo Udiarte, Elizabeth Cazessús, Lorena Cienfuegos, Rosina Conde Luis Cortés Bargalló, Esalí, Alfonso García Cortez, Alfonso René Gutiérrez, Víctor Hugo Limón, Teresa López Avedoy, Francisco Morales, Horacio Ortiz Villacorta, Juan Reyna, Raúl Jesús Rincón Meza, Manuel Romero, Víctor Soto Ferrel, Ruth Vargas Leyva, Rubén Vizcaíno Valencia, Heriberto Yépez y Gilberto Zúñiga.

Como gritos de luz en la pupila brotan los nombres de los huéspedes de la susodicha antología, pero de ese listado el lector obtiene una triste deducción: que en los criterios de selección prevalecen la ignorancia, el desdén y el cuatachismo. No hubo modo de que los machincuepas encargados de la edición se comportaran con un mínimo de decencia e imparcialidad, pues son visibles las preferencias y la tremebunda incapacidad de escoger materiales de calidad. Muy de sus gustos fueron las insensatas repeticiones de ciertos autores. Pero lo más patético y bochornoso atañe a la manera comodina y desparpajada en que presentaron los textos publicados; como viles macutenos solamente copiaron lo que había en libros previamente editados, sin importarles que algunos ya regaban polilla. Nada nuevo metieron, y esto lleva a sospechar que los conocimientos en materia de antología y publicaciones que tiene el Putiérrez Vidal, a cuyas expensas de próvito estuvo la edición de «El margen reversible», son equivalentes a los que pueda tener cualquier sacaborrachos de una cantina del Cagüilazo, con la salvedad de que este batillo no se anda parando el culo como editor. [4] Y lo mismo va para comité editorial que, muy fufurufo, despachó a estantes de mercado los cinco esperpentos literarios; ineficacísima y asnal fue su labor, petulantemente afincada en la inercia.
Asociación de mamertos inservibles; ni siquiera un prologuillo añadieron; ni siquiera un mensaje mamón enviaron. ¡Qué poca madre!
Con lo anterior se demuestra que la literatura también corre el riesgo de quedar situada en los peores extremos del exhibicionismo barato, la charlatanería y la demagogia. Y todo gracias a esa corte de servidores, paleros presupuestívoros, arremolinados en el IMAC y que avanzan por la senda de la sensibilidad adiestrada y estercolera.

Dorado porvenir les espera con ese pocamadrismo.




INTELIGENCIA Y MACUARROTECNIA

La concurrencia de participantes en «El margen reversible» no implica en su totalidad una manifestación explícita de consentir la publicación de sus textos, pues algunos como el pro Rubén Vizcaíno y Raúl López Hidalgo, a no ser que los hayan resucitado, obviamente, y por determinación de circunstancias de mortandad, no pudieron dar anuencia. Otros, nomás unos cuantos, sin que les anunciaran "agua va" fueron metidos a la bravota, sin importar que mediara de su parte un güí o un nel, negar o aceptar significó la misma gata. El resto de los escribas y las escribanas que hoy encontramos en calidad de convidados se niegan a pasar por el mundo a oscuras y en silencio; quieren dejar huella y actuar de manera opuesta a lo que Albert Camus narra en su novela «El primer hombre» acerca del destino de sus padres, a quienes la pobreza moldeó en seres sin nombres ni pasado; condición paupérrima que los metió a empujones en el inmenso tropel de los muertos anónimos que hicieron el mundo e inmediatamente se deshicieron.
Pero ¿qué tanta huella en la historia podrá dejar una herramienta abstracta y maleable como es la palabra de un escritor en un mundo donde el discurso, terminado hace un minuto, ya se petrificó vertiginosamente en el olvido de la memoria? Me reservo el escepticismo. Sólo diré que sus productos letreros han sido expropiados por dictados del sistema, y luego de figurar nominalmente por unos cuantos días y segundos en el escaparate del reconocimiento público, se perderán en el anonimato que impone la vida trajinera, light y de consumo.
Los recuerdos se borran porque todo sucede con rapidez, además ya no importa si la historia inicia a partir del momento presente o del pasado. Nadie se acordará del intelectual, a no ser que se convierta en un genocida, criminal de altos vuelos o títere mediático; y para eso no se requiere ni una pizca de sapiencia. El éxito es mundano, no espiritual; y no se obtiene con la espisteme sino con la doxa.
En su mayor proporción, los changos que participan en la edición de «El margen reversible», son profesores, funcionarios culturales, académicos, gacetilleros, investigadores y uno que otro se gana el pipirín alejado de la burocracia y del dogma oficial. ¿Qué acicates los han movido a publicar? Sin duda que un vicio muy arraigado. A todos ellos le gusta drogarse con un estupefaciente tan enganchador como el opio: la vanidad, hermanastra de la lisonja y prima del camelo. Procurarse esta droga les resulta más importante que el dinero. Dos tres ya son glorias locales, otros apenas suenan en sus capillitas y tertulias, y hay quienes todavía no existen en el mundillo culturoso; escriben como si lo hicieran para nadie o para ellos mismos.
En la vida cotidiana son casi unos desconocidos. Las causas son diversas, no existe una clase media lectora; los escritores que no sobreviven del quehacer literario son intelectuales, académicos o funcionarios preocupados más por sus carreras y por lograr méritos; son incapaces de vincular su trabajo al pueblo porque carecen de un discurso legible, utilizan un lenguaje enmarañado de abstracciones.
Los no académicos, identificados así porque no cuentan con el título —de nobleza— profesional, sea porque no cursaron los estudios de universidad o, bien, sea porque desertaron o fueron expulsados de las instituciones superiores, y, toda vez que el autodidactismo impide la movilidad social (un taquero tiene más prestigio, pues genera plusvalía), para abrirse cancha, llenar el buchi de granitos, sublimar el epíteto de pocacosa ante sus correligionarios académicos (licenciados, másteres y doctores) y ostentar que desempeñan un oficio de mayor escala social que la macuarrotecnia; y enarbolan la bandera de editores de revistas o suplementos, periodistas o promotores culturales (verbigracia: Carlos Martín Gutiérrez, Ejival, Octavio Hernández).

En esta sociedad culeis donde la verticalidad de las relaciones (infra)humanas semeja una trifulca entre perros hambrientos que se arrebatan los pellejos, hay que construirse un pinchi valimento de pundonor o título de hidalguía profesional que nos realce la zoca, no importa que el parrón sea artificial; total, de lo que se trata es de atarantar payos, escalonar estatus y convencer a la pelusa que somos más que unos simples cabrones (aunque, en realidad, seamos unos perfectos pendejos o pránganas sin un puto cinco en la buchaca del tramado). Así, cuajado el camuliano feudal, ya no seremos un Pedro o una Yolanda a secas, sino el ingeniero Pedro y la doctora Yolanda (¡me hierve el culo de gusanos con este medievalismo podrido!; ¡ah!, pero muy posmoderno). Un título de máster o doctor no siempre suele ser un documento que acredite la inteligencia.



LIVING IN THE PAST

Se advierte de volada en la susodicha antología que se recargaron las tintas hacia los escritores de la primera generación de talleristas «serios» que iniciaron sus actividades literarias a principios de los años setenta, es decir a poetas y narradores fundadores, miembros y compas del Taller de Poesía de la Universidad. Rucas y batillos nacidos en los fiftis, y a raíz de la conferencia que dio el Octavio Paz en la Sociedad Médica de Tijuana (primavera del 73), e influenciados de cierta manera por el autor del Laberinto de la soledad, y cilindreados con los rollos pazianos, empiezan a despuntar en la onda letrera los primeros respiros de literatua profesional, conformando una propuesta de choque y ruptura frente a literatos de la vieja guardia, predecesores que no habían creado su propio movimiento estético y continuaban apoltronados en los decrépitos cánones de un modernismo y naturalismo moribundos, escribiendo desfasados y pinchurrientos versitos pajariles y evocando arboledas y tierritas encantadas.
Integran la generación setentera de escritores (paradójicamente a punto de convertirse en la vieja guardia): Raúl Rincón Meza, Rubén Vizcaíno (quien reviró cómo mascaba la iguana y brincó a esta ganga, mandando a la gáver a aquellos anacrónicos), Ruth Vargas Leyva, Víctor Soto Ferrel, Alfonso René Gutiérrez y Luis Cortés Bargalló (omito los nombres de los demás güeyes, toda vez que no figuran en los libracos del IMAC). Ligados indirectamente a esta clica, agrego manolas y batos que por el mismo cuero arrugado se consideran sus coetáneos: Rosina Conde, Esalí, Roberto Castillo Udiarte, Norma Iglesias, Francisco Morales y Humberto Félix Berumen (monos aparte son el paranoico Jesús Blancorlioni, la momífica Julieta González Irigoyen y el fiambre Óscar Genital).
La esencia de «El margen reversible» se define con la presencia de la pelusa ya citada, mientras la generación nacida bajo la lumina de la filosofía del Chavo del Ocho (en los años 70) fue incrustada de pura barbacoa.
¿Acaso se trata de perpetuar la expresión de una sola generación de plumíferos?

Los vivales encargados del muestrario escueto querrán escurrir el bulto con la muletilla pendeja: «qué le vamos a hacer, ni están todos los que son ni son todos los que están». Pero la neta es que los poetas y prosistas de talla grande, (con calidad y presencia) fueron utilizados de salvavidas para impedir que el bodrio en cuestión se hundiera en un apestoso cieno.
Son ellos quienes, no por iniciativa dolosa, aunque sí por solidez institucional, reconocimiento, pontificiado estético o fatua sacralización, monopolizan las páginas de la cochina edición que malpreparon los lacayos del Chuy González.

Ahora, considérese ¿porqué razón los ignaros achichincles del virrey Gonzalez no se abocaron a recopilar o pedirles a estos escritores material literario de reciente parto para armar su edición? Sencillamente porque solicitarles tal mengambrea sería como ponerlos a trabajar en favor del panismo. Y puesto que gente como Rincón Meza y Réne Gutiérrez son personas serias, es obvio que ellos no se prestarían a colaborar en un proyecto tan cínico y mojigato como lo es el «El margen retachable», y mandarían a la gáver a la güevona de la Liz Algrávez, al imbécil del Putiérrez Vidal y a la runfla de chupapollas que figuran en calidad de supuestos asesores editoriales. Por eso no les quedó más remedio que saquear las antiguallas que ya tenían publicadas.


SINIESTRA DIALÉCTICA DE INCLUSIÓN Y EXCLUSIÓN


LA TERESA LÓPEZ AVEDOY

Acerca de los embriones líricos de esta chaparra, miembra del clan existiroso pastoreado por el oscuro Gilberto Licona, y quien hoy abrevia su nombre y apellidos a la manera kafkiana, ya di explicaciones muy longas en uno de mis tantos Vertederos de cretinadas en elcharquito.blogspot.com.
Para más detalle, remito a los lectores y lectoras a los archivos de mi vitrina cibernética, así también a las páginas del suplemento Identidad, #1569, del periódico El Mexicuin de fecha 25 de mayo de 2003, para que lean —si quieren— el articulejo «Teresa López Avedoy, sus poemas y adanes literarios».


HORACIO ORTIZ VILLACORTA

Este es un iluso que cree que el Sol puede medirse con un hilillo de baba; y aunque el bato nada tenga de poeta ni entienda qué cosa es la poesía porque tiene cerebro de pulga, gracias al canillazo de su papi (pater odit filium), soborna editores, elude censores y burla el sistema de calificación estética, y... ¡chacacuás!, que le publican sus devaneos de infraliteratura de quinto patio.
En estos tiempos de posmodernidad, donde todo se mezcla y se confunde, ta muy cabrón competir contra la charlatanería, y más sino se cuenta con unas veinte comadres bravuconas que lo defiendan a uno a sartenazos. Son tan sucios los subterfugios de su progenitor que hasta el más bembo de los mortales, encaminado en la parola del viejo panzón, es capaz de escurrirse de las mismísimas redes de Vulcano.
Es tan irreverente el chamaco que piensa que la poesía se silba. Con decir que hasta los poetas malones se asquean leyendo sus infumables cuitas.

NOÉ CARRILLO

Poesía humana porque el autor expresa lo que su corazón ansía; nada falsa ni glamurosa; signos de su propia experiencia; intuición que sugiere armonía; discurso articulado que cumple con los requisitos del lenguaje poético.
Cuidadito con este men. Auténtico poeta que no pudo tolerar la sequía cultural y el desfile de farsantes que reciben becas a cambio de mediocridades. Asqueado por las apariencias relumbronas de los espíritus rastreros y superficiales, la noche del 10 de febrero de 2003, por el bien de las musas y casi al punto de salir de prensas su libro «Sobre piedras ardientes», decidió aventar la toalla y esfumarse de este «culazo blanco de los parásitos» (dixit Rubem Fonseca).
Carrillo comprendió que la única manera en que él podía ayudar a salvar a la poesía era, irremediablemente, abandonando la escritura. Actitud que muchos idiotas no entendieron cuando el poeta desapareció; y, plañideramente, mientras les brotaban lágrimas artificiales, preguntaban y se preguntaban pendejamente: «¿dónde estás, Noé?» (y este bato, muy agustín, dándose la yuca en la avenida Castro de San Francisco, Califas, una vez que salió del clóset).


JUAN REYNA

Sus caligrafías apenas titilan minúsculos escurrimientos poéticos; sus dos poemas (digámosles así) que presenta el libro I (p. 95), en honor a la verdura, no han quedado acabados o son de medio nacer. Su ejercicio escritural prescinde del factor básico y unificante que requiere la poesía: el goce emocional —el efecto Kavafis, Rlke, Pound, de íntima desgarradura— en el que participa el lector. Solamente hay ímpetu desbocado en forma de prosa; pastiches imitativos sin profundidad estética. [5]
Mejor sería que corrigiera la metida de pata que dio cuando camellaba de gacetillero en las planas del perióskido Frontera y vuelva a sus rediles. ¿Pa qué se afana en asuntos ontológicos? Ah, y si le dan otra vez chamba de (in)comunicador, —¡ruéguenle a Dios!— que no sea en la sección cultural.
El morro se tomó muy a pecho el filosofema de Pessoa que dice: «El arte nos libra ilusoriamente de la sordidez del ser». Pero Pessoa era más que Pessoa, y no se guarecía en madrigueras como el Turístico, el Zacazonapan y demás culantros de la aristocracia morralera meidin Ibero, Cetys, Colfront, UABC, etcé.
El Yoni Kuin no tiene motivos para ser abstracto, lúdico, simbólico o metafórico, por tanto, mejor es que se chispe a la nota roja.

—Y ¿si el batillo no quiere?
—Pues a mí me vale verga; que siga con su hervidero de cursilerías. Nomás que no se apersone queriéndonos encajar el colmillo en las nalgas para vendernos la idiota suposición que estamos ante un poeta. Eso que lo haga con las aprendizas de suripantas disfrazadas de poetas que le gritan vivas y le echan porras entre jadeos aguardentosos.
—No creo que al batillo le caiga el veinte y revire.
—Muy su pedo.
— ¿Y qué va a hacer del bato si se aferra con la poetiada, jomi?
—Como dicen los musulmanes: Barak allahou fik. Que en mexicañol significa: que Dios lo bendiga.


VÍCTOR HUGO LIMÓN

Sondeando los derroteros de su libro «Nombre en blanco», por más que le escarbo, a ver si acaso le doy pa su favores a las musas menopáuticas a quienes se les arrima para que le bendigan su retazos, no doy pie con bola taloneando a esas jainas. Mas creo que se han pirado antes de llegar a su destino, porque solamente encuentro en sus páginas pura pinchi nostalgia y tristeza paisajista.
En una que otra pieza hallamos desbalagados clavitos chuecos y mojosos que se han ido desprendiendo de los maderos de la cruz de los suplicios que el bato carga en su espalda.
Sin el apoyo de la mafia culturosa que le echa cartas buenas, fingiendo que el men es un poeta duro, quedaría relegado y perdido como un puntito insignificante en el ancho universo de la nada, allá lejos donde habita el olvido. Él mismo así lo advierte cuando dice: «mis oraciones son huecas».

GILBERTO ZÚÑIGA

Poeta que escribe fiado por su intuición. Por ahora, me siento incapaz de escribir acerca de su poesía.

ESALÍ

Como poeta (o si prefiere la cursilería de poetisa) mantiene efusión lírica, suficiente como para darles pecho a diletantes y efebos palabreros que ya se creen iluminados poetas. Lastima que sus versos adolecen de un estilo seco y decadente. Poesía muy trabajada al grado de convertir un cacareo de gallina doble pechuga en un fino aleteo de cisne. Sobresale el dominio de la técnica y el uso de un lenguaje poético, pero desfasado. La temática de sus poemas reflejan una visión estrictamente personal, pero sin ululación rítmica por culpa del hermetismo versificador.
En cuanto al ensayo, sus construcciones teóricas, aunque importantes, carecen de una prosa ágil e incisiva. Perece que están hechos como si el lector ya naciera pensando, y no lo afirmo porque sean profundos y de excelso rigor intelectual, sino por la disrupción sintáctica en la que incurre la escribidora, asimismo, por el discurso denso, y en ocasiones cifrado, que se manifiesta a través de elementos retóricos vetustos y estorbosos. Igual que sus versos, sus palabrejas ensayescas despiden demasiado calor de invernadero.
En ambos géneros, poco aprecio le guardarán las generaciones de hoy y las venideras. Considerados por esa chamacada, adicta a la imagen y a los efectos especiales, sus textos acabarán arrejolados en el yonke de las viejas palabras, tiradero de desechos arcaicos y desagradables.
¿Cómo remediar el entuerto? Fácil. Dígale a alguno de sus amigos o parientes mariguanos que le consigan una rayas de coca (pura escamita, lavadita), luego un chubi de mostaza que no sea guarumo (de preferencia pinito de Los o pelirroja de Tepic); enseguida aviente la cois sobre la mafufa y una vez cerrado en cilindro tendrá usted un encanelado (también le dicen primo o campechano) que se deberá chutar con unos buenos coscorrones de tequila. Pasados 10 o 15 minutos, péguele duro a la poemada y verá que versos más chacalones y perruchos escribirá.


HERIBERTO YÉPEZ

Madame amolada de ovestra y opaca soledad, consomé de todos los caldos que a veces mama y da topes, llegando incluso a patear el pesebre cuando reniega de los ideales deteriorados del stablishment. Nerd boy que tira buenos zarpazos en los terrenos del ensayo; pero en las catacumbas de la poesía anda dando palos de ciego.
De Yépez, me limito a decir que pocas líneas válidas escribe como poeta. Remito a quienquiera pellizcar otros datos acerca de su poética, se sirva echar oclayo a mi articulejo «Heriberto Yépez o cuando la poesía es una camisa de fuerza», publicado en el suplementeo Identidad del periódico El Mexicuin ( 28 de marzo de 2004). O si se prefiere, consulten los archivos del chamán de vidrio, en Vertedero de cretinadas, sito en elcharquito.blogspot.com.
En cuanto a su plegaría «En la calle Coahuila», seleccionada para «El margen reversible» ya le tiré unos leves chingazos en otro de mis Vertederos. Para evitarles la fatiga, reproduzco el cacho del lirismo yepeziano que los güevonazos del IMAC extrajeron del libro «Por una poética antes del paleolítico y después de la propaganda», también publicado en la revista Existir # 44, (p. 18), edición de marzo de 2004.

"en las rancias cantinas y fachadas de mala cara
antros sarros de la calle Coahuila
coyotes y polleros norteados
atónitos pordioseros
encueratrices peludas de los sobacos (sic)
aprietan el paisaje"

[Pero, ¿cómo los congales y toda esa bola de cabrones y cabronas que mencionas pueden apretar el paisaje? Al contrario, lo expanden. Por otra parte, no hay forma más turulata de simular que se hace poesía que despilfarrando adjetivos e insertando como tema de la lírica una sociología barata, trufada de pesadas adjetivaciones y enunciaciones pueriles y trilladas].

"gringos llevados por bilingües taxistas
pierden su American Express
en un masaje a los huevos
que cuesta 20 pesos
en la Calle Coahuila"

[Eso de bilingües no es más que una vil patraña; pues los chafiretes o matagatos que se manducan la totacha son una minucia. La mayoría de ellos ni siquiera champurrea el 10% de tu lengua patronal, carnal. Y eso de que pierden su American Express es otro de tus delirios tremebundos que te agobian; pues, como es bien sabido, la mayoría de los gabardos que caen a los arrabales constituye el llamado turismo de a dólar. Es decir, son puros malandrines piojosos, pelones con dos tres bolas en los bolsillos; batillos y rucas que en su país los nombran basura blanca (o pa que entiendan, lo dire en su idioma patronal: white trash).
Ahora, ¿en que lugar del mentado Cagüilón le cobran a uno 20 varos por una sobada en los güevos. Dime para caerle allí, porque ya me urge que me den un masajito en los tanates].

Podría seguir despanzurrando esta chuchería de bajo anaquel, pero —como canta el puñalito oriundo de Ciudad Juárez— no vale la pena. Además, mi vecino don Capuleto ta chingue y chingue porque quiere pistearse unas kiguas con miguel.


JULIETA GONZÁLEZ IRIGOYEN

Aparte de anacronías, lo que esta tía escribe es algo tan horroroso como percibir la imagen de un perro pítbul asestándole a un cristiano sendas mordidotas en los merititos tanates. Su discurso es una carcasa vacía, y cuando suena solamente produce un ruido pudibundo y puritano. Pura cantaleta de señora agraviada; baratura conceptual que conduce al sopor; un regalo del limbo para insomnes; un barril de válium metamorfoseado en caligrafía dormilona. No aporta más cositas que temas chamuscados y acumulación de inútiles detalles.
En fin, la ñorsa, militante de un feminismo aburguesado, es también miembra del club Espantalectores, porque... ¡ay, cabrón!, su mengambrea literaria provoca confusión y aburrimiento; su escritura carece de impulso vitalista; merodea en la narrativa sin penetrar en ella, y pa acabarla de amolar se le traspapelan los personajes.
Conclusión: un coctel de cursilerías que intenta arder en las cenizas de un romanticismo vuelto carroña, donde no está permitido teorizar, sólo sentir. Sin embargo, hay que reconocer que por los menos es una escritora honrada y no se vale de trampas lingüísticas. Lo catastrófico resulta cuando la ruquilla intenta asumir una actitud de chamacona jovial; revira como mina excéntrica, dramática y exagerada. Supradichas razones tiene para tales cacareos, pues es una vieja gallina con espolones que ya no sirve pal caldo.


JESÚS BLANCORNELAS

El espacio que los cretinos del IMAC le concedieron a este parafernalio amarillista, dedicado a envenenar el ambiente periodístico con sus declaraciones fementidas (a mas que el ruco posee tribuna propia donde puede soltarse el chongo y jalársela con todo tipo de mafufadas), debió reservarse para un ente de sangre fresca. Viene a hablarnos de «crónica» cuando lo que escribe no logra traspasar el alarmismo paranoide y la nostalgia machacona. La verdadera crónica —señala don Ismael Mercado Andrews— debe presentarse como algo insólito, a efecto de que el lector se encariñe con el recuerdo; porque su fin ulterior es despertar el deseo de decir: «ojalá hubieras estado tú aquí».
El gacetillero Blancorlioni no escribe crónica, si acaso teclea articulejos morbosos usando como gancho sicológico y mercantil asuntos supertrillados que ha monopolizado en su gacetilla mercenaria; verbigracia los Arellano Félix, tema con el que ya tiene hasta el gorro a los lectores de su papirucho (ah, y sin olvidar que sus artículejos desprenden un tufo que lo delatan como vocero de la PGR). [6]
Nomás falta que se le ocurra incursionar en el ámbito de la poesía y aventarnos un esperpento de cursilerías nauseabundos como lo hizo el Chéspiro.
A este men y al ñorso que enseguida despacho, nada se perdía si los hubieran mandado a la —ya muy consabida— caradepapa.


ÓSCAR GENEL

Cualquier fecha del calendario es una puerta para que este ruco salga chicoteado hacia la vecindad que regentea el Chamuco detrás del valle de las estrellas, donde cuelgan disecadas las tetas de silicón de la María Félix. Si es que no tarda mil años en morirse.
Me da la impresión que sus textículos fueron metidos a la susodicha edición por pura compasión perruna. Al ñor sólo le queda esperar el vaivén de una tarde marchita de domingo.
Cómo decirle que el cielo está en el suelo y Dios le paga un sueldo a Satán. ¡Venga!


EJIVAL

Para empezar, ¿qué mamada es esa de marcarse la identidad con la ridícula nomenklatura de Ejival? ¿Quién le quiere vender a este chamaco un kilo de autenticidad? Qué pocas emociones las de este güey, y las de la Esalí. ¿Fumarían morisqueta en la misma vonga?
Futilidades y cuestiones ociosas, no nos metamos más con ellos. No merecen nuestra pereza mental. Siempre van un paso adelante.
¿Y sus textos? Simplemente diarreicos; y puede que terminen como un condón usado made in Taiwan.
Moraleja: el fuego ilumina pero también destruye.


CARLOS MARTÍN GUTIÉRREZ

Ay, Gutierritos, quién te ha visto y quién te ve. Arrastras el sambenito de la esterilidad creativa. Si el canceroso Córtazar, en el supuesto imaginario de revivir, leyera tus fanés, luego de mirarte con ojos de huevo cocido, te quitaría el hipo a chachetadas guajoloteras y te mandaría a que conseguieras una chamba en el submundo de los yonquis y las busconas.
Estaría bien que te convirtieras en sucesor de Wu Ming.

JOSÉ JUAN ABOYTIA

Este chaval para rumiar su impotencia, desfachatadamente se avienta sin cortapisas sobre el papelaje que dejó tendido en los estantes de bibliotecas y librerías don Jorge Luis Borges; y el morro, queriéndolo secundar, garabatea un remedo titulado «El hombre sentado en la banca lee mi libro». De eso no cabe duda, pues con una mañosa emulación pretende hacer pasar como producto de su cuestionable imaginación un texto que no es otra cosa que un vil plagio del che, autor del Aleph. Se quiere pasar de listo presentando un cuento mal confeccionado, usurpando de manera muy pitera la narrativa laberíntica y las historias circulares de factura borgiana. No se puede decir que en su texto hay similitud ni coincidencia con las perplejidades metafísicas producidas por el escritor argentino como «refutación del tiempo», sino un acto de plagio mal estructurado. «Esta refutación —apuntó Borges— está de algún modo en todos mis libros: la prefiguran los poemas Inscripción en cualquier sepulcro y El truco, de mi Fervor de Buenos Aires (1923); lo declaran dos artículos de Inquisiciones (1925), la página 46 de Evaristo Carriego (1930), el relato Sentirse en muerte de mi Historia de la eternidad (1936), la nota de la página 24 de El jardín de senderos que se bifurcan».
La idea circular que sustenta el cuento que este clonador hace pasar como genialidad suya fue saqueda de un relato de Borges, sólo que el encuentro de los personajes de la narración de JLB no sucede en la intemperie, sino dentro de una taberna; allí, sentados frente a la barra de la cantinucha es donde precisamente se conocen los dos tipos protagonistas de la acción, «cuyo principio —para citar a Borges— es inconcebible como su fin». Señalado desde otro ángulo: «dos individuos que se ignoran, pero en quienes se opera el mismo proceso».
Ahora, si Borges afirmaba que esa clase de registro era una «frusilería demasiado evanescente», imagínense ¿qué se puede decir de este copión desvergonzado del Aboytia?

¿No le gustaría irse a vivir al país de José Luis Borgues?


TERESA PALAU

Esta ñorsa, ni con ayuda de Marcel Proust va a poder recuperar su tiempo perdido en la literatura. Salió del estuche uterino en 1948, y desperdicia su inteligencia escribiendo cuentos o pedazos de novelas. Comienza muy chucha su texto narrativo, «La Gorgona de Mykonos», pero a medio birote no halla cómo salir del avispero. Arregló su composición narrativa como si se tratara de una broma de un escritor serio; petulantemente aderezada de adjetivos innecesarios y estructurada (o mejor dicho: desestructurada) con una retahila de incongruencias sólo dispensables para un párvulo de las letras, más no para una ñasca como la Palau, de largo kilometraje supuestamente recorrido. En su discurso narrativo hay fuerza y ritmo verbal, la trama seduce y mantiene atento al lector, pero la incontinencia retórica conduce a la incoherencia supina. ¿Cómo es posible que una prángana mesera, exestudiante de antropología, que apenas puede levantar parné para agenciarse uno choninos y mal comer, pueda huír de su amantón clasemediero y refugirase en una de las doscientas islas que tiene Grecia? Y eso no es nada, ¿cómo puede ser posible que el amante de la jaina dé con ella de puro ranazo, después de cinco abriles que no sabe nada de nada de la manola y se presente ante ella como Pedro en su casa, allanándole la morada y echándole un sabroso y violento palote? Si la caracterización del personaje central que nos pinta la autora es el prototipo de la madmuasela insumisa y no dejada, entonces ¿porqué carajo ese bravío personaje ni siquiera llamó a la chota pa que se llevarán a su exmariachi? Ah, y la jaina todavía se da el lujo de comprar la cantona que le alquila una porteña vieja beata pichicatera, y convertirla (la casa, no la vieja) en una posada u hotelucho para turistas. El churro amerita una sondeada profunda, pero ya será en las otras pizcas. Reproduciré algunos fragmentos del texto de la Palau pa que tripeen la machaca que cocina.
"La seguridad de saber que nunca vovería a depender de nadie, me dio confianza. Olvidé casi por completo el motivo de haber dejado México. No podía soportar las injurías de Rafael. Me trataba como si fuese una prostituta" [y ¿qué quería, que la tratara como a la madre Teresa de Calcuta?], "y todo porque me conoció como mesera en el bar que él frecuentaba" [pues era obvio que la tratara como una puta; porque, de seguro, la noche en que conoció al mentado Rafael le soltó las nagas; ni modo que anduvieran de manita sudada]. "Un día, me armé de valor y saqué del banco el dinero que Rafael depositaba para los gastos del mes" [pues sólo que el tal Rafael estuviera hinchado de lana como los Rotchild; pero, supongamos que así fuera, sería absurdo que un tipo de tal calado acudiera a libar en tugurios malolientes; además, otra duda: ¿porqué la puta esa conocía hasta el número de cuenta bancaria de su matador?]. "Recordé que una amiga mía me había dicho que en Grecia se podía vivir con poco dinero [¿?]. Tenía que poner distancia entre él y yo. Mucha distancia. • Hasta que un buen día [¿?] apareció en la pensión. • Esa misma noche, sin necesidad de palabras, se apoderó de mi habitación [¡!] y de mi voluntad. • Rafael cada vez más obsesionado, no podía perdonar que hubiese huido de su lado. Durante los primeros años me buscó por todo México" [bastaba con haberle aventado a la Interpol para darle chirona a la jaina; pues, si tanto coraje le traía el bato ¿porqué no la acuso de ratona?]. "Su frustración, en lugar de hacerlo desistir, intensificó su sed de venganza. Casualmente, en la Placa de Atenas" [¿no será la Plaza de Atenas?], "compró una guía turística" [esos folletines de guía turística se los regalan a cualquier cabrón patadeperro que ande vacacionando] "donde recomendaban la pensión [¡¿?!]».
Y así fue como el bato dio con rucaila, de pura chiripa. Estaría bien que aplicaran ese método para localizar al mayate de Raúl Salinas, el legislador Jorge Muñoz Rocha, a quien le enjaretaron varias calacas y lo busca la justicia justiciera desde el sexenio del Neto Zedillo.




HUGO SALCEDO

Se voló la barda con el ensayo del Abigael. Qué barbaro; se dejó caer la greña el bato. Chingonsísimo. Qué digo chingonsísimo; chingonométrico. De lo mejorcito que he leído de un tiempo pacá.
En dramaturgia, también se la rifa machín rin.


DANIEL SERRANO

Fenómeno inicuo entre los bípedos descerebrados; además de insoportable chupapitos, este figurón de la escena culturaloide que se dice autor de obras de teatro, cuando solamente enhebra bagatelas desechables, ristra de palabrucas inanes, no podía faltar como otro ungido en «El margen retachable». Lo exhiben en el escaparate del libro I (dramaturgia) con una cagarruta titulada «La conquista del Gordo»; texto melcochero cuyo resultado escénico es un jandicap que se arrastra sin muletas por los callejones basurientos del simplismo y la trivialidad. La estructura del diálogo de los personajes es endeble, pues no contiene una mínima dosis de carga dramática ni indagaciones sicológicas; su sello estilístico es la chabacanería que intenta colarse como barrabasadas existencialista. Exposición burda de situaciones subjetivas que no sobrepasa la cáscara que envuelve a los verdaderos conflictos internos. No hay manera de encontrarle aciertos dramáticos; la secuencia brincotea de la acción a la anécdota.

—Y de nivel estético ¿cómo anda el birote?
— ¡Cherap, madafáker, ni me preguntes eso! Al bato le funciona el cerebro como si fuera el intestino grueso.
—Oye, bato ¿es cierto que este güey del Serrano le gusta mucho olvidar la ética?
—¡Ni la conoce! Es un cretino del doble discurso. Definitivamente, sí; es su especialidad. Guacha, revisa esto que publica un tal Cháidez en el suplemento dominguero de El Mexicuin. Es una notita tocante a la presentación del libro de un poeta llamado Roberto Gómez Bolaños en la pasada Feria del Libro de Tijuana. Tripea el pedo, carnal, pa que te enteres de la clase de alimaña que es el mentado Daniel Serrano.
«Ahora que el Chéspiro recibió las llaves de la ciudad de Tijuana, mientras presentaba su libro "Y también poemas...", uno de los comentaristas de tan magna obra fue el caborqueño cachanilla Daniel Serrano, el muchacho que cobra como director del Centro de Artes Escénicas del Noroeste y del taller de teatro de la UABC en Tijuana. Ese día, Serrano recordó que nació en Caborca y la televisión [o sea el televisor], que los viernes miraba el programa de Chespirito, que después le tocó estudiar en Televisa y conoció en vivo a los personajes de la Vecindad [del Chavo del 8, ofcurs], y que ahora que trabaja en el CAEN, cuando tiene que explicar la comedia siempre pone como ejemplo a Gómez Bolaños. A Serrano le pareció que el libro del cómico tiene una métrica perfecta, además de la rima y el acento. Reconoció el riesgo y acierto de sus octasílabos y la presentación de los versos en formato antiguo» [Identidad, #1572, 15 de junio de 2003].

—Qué diagnóstico tan ajustado a la realidad. Símbolo vivo de la estética lukacsiana. Qué método; revisa con celo de taxidermista esa magnificencia —los batos sueltan una catarata de risotadas.
—Obstinación cortesana, pariente. Con esa puñetera lisonja ya debe tener un ropero lleno de videocasetes grabados con los programas del Chavo del 8 para utilizarlos como respaldo teórico en sus profundas disertaciones de esteta de la dramaturgia.
—Déjate de mamadas y lica otro apunte del Cháidez:
«Tantos elogios fueron dignos de sospecha. Busqué en el archivo personal (que en realidad son viles cajas de cartón donde agrupo papeles, periódicos y notas que llaman mi atención). Y sí, en efecto, apareció el corcho. • Serrano cambió de piel en unos cuantos meses. El lunes 25 de noviembre de 2002, Daniel publicó en el periódico Frontera, de Tijuana, en su columna "Artificios", que Chespirito es "un pésimo poeta"».

—¡Chetos, qué criatura tan decente! Esa pinchi hipocresía amerita un estudio tomista-froidiano.
—Son los gajes de un periodismo repetitivo y adulador que cambia de colores como el camaleón según la ocasión. Después de surtir de mierda a don Chéspiro le clinea el esfínter con la lengua y casi pide su canonización en el Monte Parnaso.
—Ai ta la prueba de que los valores e intereses materiales condicionan a la conciencia. Bien lo dice el Cháidez al rematar su articulejo: «Unos cuantos meses bastaron para que el "pésimo poeta" fuera presentado por Serrano y los vituperios se convirtieran en elogios».
—Ahorita carburo aquellas palabras de Luis Cernuda que soplaban más o menos esto: «Lo cretino, en ti, no excluye lo ruín. Lo ruín, en tu sino, no excluye lo cretino. Así que eres, en fin, tan cretino como ruín» [Respuesta].
—En lo que a miguel toca, ya me estoy creyendo el aforismo que leí en un libro de don Nikito Nipongo: «Cualquier tarado se siente homo sapiens».


IGNACIO FLORES DE LA LAMA

Melodrama pueril, igual de jodido que el calcetín de un cartero mal pagado (dixit el Martín Romero).


RAFAEL PÉREZ BARRÓN

Extalachero del volante (es decir, taxista o chafirete), explaca-chota-bobi-chema-cuico, grupi námber guán del club de admiradores del nefasto Fernando Castro Trenti, entre otras secreciones; y, quiénsabe si todavía, gerente de la sala de espectá-culos del CECUT. Todo un hombre-orquesta que también suministra botargas teatreras al libro I de dramaturgia. Autor de la ramplona banalidad «El viaje» (p. 145), que le sirve de recipiente para abstraer sus penas y corajes mundanos. Zumba en el diálogo de los personajes una batahola de pendejadillas proferidas por un hombre y una mujer, al calor del choque de egos y para demostrarle al mundo cuál de ellos es el más chinguetas. Un agarrón egocéntrico entre una fémina fantasmagórica y un chofer de tráiler a lo largo de la corta escena y que concluye con un final bobalicón (casi disneyesco). Los protagonistas, trailero y etérea madmuasela, sólo sueltan imbecilidades al discutir y palabrear. Traspizonada naquez envuelta en un halo de putañero misticismo; esoterismo tianguero e inspirado en charlas de favelas. Melodrama mal nacido que parece producto de un recién llegado a la literatura que tarsa su historia con cierto aire new age (que el buen Javier Sicilia define como especie de espiritualidad de supermercado); cabría atribuirle su autoría a un chamaco de secundaria.

Si de esta manera tan quinga se escriben las obras de teatro, ¿es gente de letras quien escribe dramaturgia?


YOLANDA CAMESELLE

Guaifa del batillo que antecede, y que problamente ha preferido ser peor escritor y mejor esposo. Esta ruca, por lo que leo en su desmedrado esketchillo «Entre extraños» (p. 9), tal parece que se dedica a lucubrar en su cabecita un pésimo sentido de la relación conyugal. No hay otro asunto que trata que no sea la traqueteada cantaleta de siempre: sexo débil versus sexo fuerte (el mismo lonchecito recalentado por feministas ochenteras que nos invita a refinarnos la Rosina Conde en su «Cuarto asalto»). En los enconos que generan los diálogos de los personajes prevalece la megalomanía mujeril; de ahí que tema predilecto sea una panoplia enredada entre las viejas telarañas de la dicotomía disyuntiva: esposa ideal o prostituta institucionalizada. Obsoleto papel de viejas gruñonas, ridículas paladinas del matriarcado. Frigidez y coraje como resistencia sexual de mujeres renuentes a someterse a las condiciones óptimas de placer conscupiscente y renegando de las labores domésticas y serviles. No hay más tema que haga eco en sus tatemas.
Si a esas vamos, qué les costaba a la Cameselle y a la Conde poner en boca de alguno de sus personajes masculinos aproximaciones emparentadas a esta didáctica milleriana:
«Se divertía degradándola. Yo no me sentía capaz de culparlo por eso, porque la chica era una perra relamida y vanidosa en traje de calle. Al verla caminar, se tenía la impresión de que le faltaba pepa. Naturalmente, cuando estaba con ella a solas, le hacía pagar caro sus aires de princesa. Curley actuaba con sangre fría. "¡Sácamela!", le decía, desabrochándose la bragueta. "¡Chúpamela!"... en cuanto la probaba, se podía hacer con ella lo que sea. A veces, él la obligaba a apoyarse sobre las manos y la empujaba como si fuera una carretila. O si no, se empeñaba en hacerlo como los perros, y, mientras ella y se retorcía, encendía tranquilamente un cigarrillo y le echaba el humo por entre las piernas. En una ocasión, le gastó una broma bastante pesada. La había cochado hasta tal punto de que ella estaba fuera de sí. Tras de haberle pulido el culo a fuerza de metérsela por atrás, se apartó de ella momentáneamente, como para refrescarse la verga... y le introdujo por la raja una gruesa y larga zanahoria» [Henry Miller, Trópico de Capricornio, p. 180].


GERARDO NAVARRO

A este teatrero mamón y a sus maltrechos jelengues les reservo un sitio de honor en uno de mis Vertederos de cretinadas. Pequeñoburgués con fijación casi enfermiza de insertarle a su currícula, digamos que hasta la marca de chescos que toma, las vacunas del perro, los güevitos de Pascua, el nombre del médico que le hizo la circunscisión y su primer calcetín de Navidad, entre otros vejestorios. Comete la ridiculez de adentrarse (teóricamente, nomás) en territorios lumpenescos que ni conoce; a leguas se guacha que su postura prolekult es más falsa que la existencia de los niños índigo.

WC PARA LA SALUBRIDAD MORAL DE LOS ECOS FEBRILES

Ya que andamos en cosas del excusado, existen por estos lares fronterizos panegiristas que sobrepujan una falsa condición de críticos literarios que, cuando no ocupan su tiempo a rascarse las bolsas testículares, se dedican a ondear con la mayor frescura, y como si fuera publicidad pagada para saldar nómina, retorcidos camelos. Leamos la patraña que difunde este anacoreta cultural que, por masa encefálica, cinchado trae un Frutilupis remojado dentro de la chompeta: «Existe la dramaturgia tijuanense y el primer volumen de El margen reversible no sólo da cuenta de ello sino propone un canon» (¡ja-ja-ja!; ¡cállate, huevón!). Y ¿a que ni se imaginan quién es el autor de esta tropelía? Lo adivinaron, el tal Checo Rommel Poncho, que, además en su deslenguada cháchara no baja de chinguetas al zampaboñigas del Serrano. Guachen cómo este quitapelillos le cocina alabanzas en la Bitácora (#399, 11-VIII-4): «Serrano, que tiene en su cuidadoso oído y claro sentido de composición sus virtudes más evidentes como dramaturgo...» [Epílogos, p. 3].

Apreciables lectoras y lectores, pido a ustedes mil disculpas (al teminar de leer acabaron en violentos vómitos). No fue mi intención causarles tal descompostura estomacal. Créanme que yo también devolví los tacos de suaperro que me fleté. Así que, mientras me tomo un té de manzanilla con tumbavaquero, le voy a pedir un paro a Erasmo pa que le siga por mí y no se queden con el Jesús en la boca esperando saber qué cara puso el lisonjeado.

—¿Listo, don Erasmo?
—¡Simón que yes, carnaval!
—¡Arre, Lulú!

«El elogiado, aun fingiendo rubor, hace la rueda y yergue la cresta, como el pavo real, mientras el desvergonzado adulador equipara con los dioses a aquel hombre de nada y lo presenta como absoluto ejemplar de toda virtud, aun sabiendo que dista mucho de cualquiera de ellas, que está vistiendo a la corneja de ajenas plumas, blanqueando a un etíope o haciendo de una mosca elefante» [Elogio de la Locura, p. 19].

—Yo acabo sumido en un sopor letárgico.

Son estos los esquemas fantasiosos que continuamente exhiben los supuestos críticos, claro que en favor de sus amiguchos. En cambio, tratándose de gentuza non grata en su cuadrilla de charlatanes, dan un viraje de 180 grados. Entonces, se reservan las posturas entreguistas, de volada pisan el freno, negando toda concesión sentimental a quienes no pertenecen a la ganga que proxenetean, y lo hacen prima che il gallo canti (que en mexicañol quiere decir: antes que cante el gallo). Con el extraño, desconocido o miembro de otra cofradía no se andan con remilgos; contra él revierten su delirio en mala leche; lo desnudan, lo atan a un poste, le arrojan hormigas y lo abandonan.

Así es la crítica que se disgrega en camarillas; reducida a disparatados elogios, de breves notitas y odiosa hipocresía. La misma que a Octavio Paz le cagaba y le recagaba los güevos; «práctica obscena de elusión y circunloquio». reseñita desbocando elogios, galimatías, disparates, chocheses y pedanterías pueblerinas.
Bien afirmaban los maicerones de la escuela de Francfort que el impresionismo en la percepción de un melolengo se convierte en frivolidad.


LOS QUE NO ESTÁN Y DEBIERON ESTAR EN EL MARGEN


Las personas que citaré en esta plancha de hormigón no son unas chinches menores que no merezcan nicho en el mazacote editado. Mencionaré unos tantos que posiblemente no defraudarían al lector inteligente, y si lo hicieren cuando menos tendrían valor folklorico.

LAS MATRONAS S.A. DE C.V.


• Si cometieron la osadía de incrustar textos de cuanto cabrón y cabrona se les antojo, qué mas daba untarle a la edición otro pambazo; por ejemplo a las matronas menos bucheteras de La Línea. Se pudo haber escogido a las menos sarrosas entre todo el budín de culturosas que todavía no ven llegar la cruda del feminismo reciclado de las menstruaciones de la Simone de Sartre. Para no batallar escudriñando en archivos bibliográficos a fin de extraer material qué publicarles, hubiera sido muy peluches contactar a estas pupilas de la Garza Rivera, pasada la media larache, en las calendas del tugurio el Turístico, abrazadas de una caguamota marca chorrona, y desviviéndose por encenderle los frajos a su aburrida y densa matrona mayor, guardando como souvenir las cenizas que caen de sus tabiros. Hay un grueso set para escoger: Amaranta Caballero, Margarita Valencia, Mayra Luna, Karla López, Abril Castro.



EL MARQUÉS DE LA COLONIA LIBERTAD

• Asimismo, pasaron por alto los refinamientos de un semioculto estilista del lenguaje, canon central del ensayo filósófico en Tijuas, y a quien, por salud mental, en ocasiones, me resisto a leer.
—¿Ju is ji?
—El marqués de la colonia Libertad. Mauricio Ramos, autor de una obra cargada de reflexión, de instrospecciones de la conciencia. El bato ha escrito un carajal de textos y hace poco publicó «Indagaciones inhumanísticas», un libro donde las palabras, pulcramente afeitadas, se sumergen en lo más hondo de las cloacas de la existencia, y sin perder serenidad y agudeza crítica, articulan temas varipintos: liviandad, desenfrenos de la debilidad humana, alienación, nihilismo, arte, locura, etcétera. Palabras que son como puntillosos alfileres de la escasa y fina crítica, que, por desgracia, adolece de una pesada abstracción academicista, alérgica al simple lector de vulgata. Y lo anterior el men lo reconoce:

«Al escribir —dice el Mauricio Ramos— me interesa plasmar lo que realmente pienso, ir armando un discurso personal. No aspiro a la originalidad sino a la honestidad. Todo lo que escribo tiene que ver con el querer aclarame, tal vez es una especie exorcismo. [sic]. A veces creo que soy ampuloso y complicado, pero siempre soy honesto. En Indagaciones inhumanísticas, incursiono en varios temas, sexo, drogas y rock and roll, filosofía, religión, pornografía, ética, lo que iba saliendo» [Identidad, #1582, 24 de agosto de 2003, entrevista de Vilma Beatriz Ojeda].
El hecho de no convidar a Mauricio Ramos al bacanal semántico resulta una pendejez histórica. «Indagaciones inhumanísticas», 16 ensayos perrones en 86 páginas, fue merecedora de premio Abigael Bohórquez 2003. Su autor sabe lo que teje, licenciado en filosofía y tícher de la escuela de humanidades de la Güeva (UABC), además residente de este culo de San Diego desde 1970. Pero, ni eso bastó para pelar al batillo. Culeros, prefieron encaramarse en el furgón de las mezquindades.
Ah, qué señora, la Algrávez. ¿Qué querría para publicarle al marqués un ensayo? ¿Un pastel de frambuesa y una acta de lisonja?; ¿que le enseñara el pajar o a torear fuera de cachos sus convicciones y cantarle al oído canciones de cuna a ese animal político de nombre Chuy González, zoon politikon que delira en la incultura.
El Mauricio Ramos tendrá canas pero ningún pelo de arrastrado.


LA PATY BLAKE

• En lugar de dar rienda suelta a ciertas baratijas vulgares, productos de gargarismos irracionales, los tolondros a cargo de la edición se hubieran anotado una palomita de haber considerado la candorosa y minimalista poesía de esta gordis que tiende a manifestar, cuando se lo propone y se quita su chamarra de gacetillera, verdad
eros síntomas de poeta. [7]



LA SÁRAH BORBOA

• Ahora que, de un tiempo acá, mamertos y mamertas se han vuelto apologistas y practicantes de una modita —que en Europa y los Yunaites ya apesta—, a la que bautizaron con el estruendoso motete de «literatura transgénero». O para decirlo al chile pinto: travestismo literario. Y documenta tal reparo el número nueve de los Cuadernos Existir, quien, con el poemario titulado Acaballomóntame (febrero de 2004) de Sárah Bruelle, que no se llama SB, sino José Luis Borboa, también conocido como La Abbys Borboa.
Bueno, este men o ruca, que no hace malos quesos líricos, merecía un rinconcito en la edición de «El margen reversible». Su libraco ya pasó por mi aduana, y reproduzco algunas palabrejas que solté al pasarle inspección:
Detrás de la expresión vital, atrevida, lúbrica y dolorosa de Sárah Bruelle hay un personaje que explora el universo femenino para liberarse de sus fantasmas. Dicho de otro modo: se trata de eliminar todo rastro de testosterona. Por más engañoso que sea su disfraz, detrás de sus palabras existe un simbolismo que delata la presencia de un varón sin virilidad, es decir un macho negado que usa la poesía como un medio expresivo de pasión perversa. En términos ortodoxos, renuncia "patológica" a ser lo que es. Sárah Bruelle no solamente es un maricón sino un trasverguis que ofrece el culo de manera explícita a través de mensajes calenturientos diluidos en los entripados de la poesía
Señalo algunas acotaciones que contienen pistas para deducir que se trata de escritura hecha por un hombre (no-hombre) que, ahogado en sus sueños, se siente jaina.

Cito tres versos del poema Dios no te salve (p. 22):
"¡Dios no te salve! Sárah
Bendita eres entre los hombres
Santa Sárah madre sin concepción"

En Sin título (p. 31), la Bruelle revela su verdadera condición de macho negado:
"Soy la mujer de aquella antítesis del hombre."

Al leer la poesía de Bruelle intuí que no la escribía una hembra porque no existe en ella una completa sensibilidad femenina. Su progenitor simbólico intenta llegar a una conjunción del hombre y la mujer pero no lo logra. Si se le atribuye la etiqueta de poesía femenina no será por su esencia, sino por la inclinación sexual del autor, un marica que se siente mujer. Y en todo caso, habría que encasillarla como literatura homosexual colindante con las truculencias de un travestido. Quizá ficción autobiográfica pero no un sexismo unificado, más bien asimetría entre la varona y el hembro donde imperan ciertos estereotipos del mundo gay.
¿Feminismo? Sí, pero académico, es decir de presencia abstracta, un producto letrero "políticamente correcto", de un autor que afectado por las prohibiciones de la infancia le expropia la voz a una mujer a través de un falso relativismo y un universalismo trápala.
Es verdad que la literatura no tiene sexo, pero los escritores sí. MORALEJA: No basta cambiarle una vocal al hombre para volverlo hembra.

EL JORGE ORTEGA

• Al no incluir a este poeta chicalense, se deduce que en los santuarios y capillas tertuleras permean las rencillas. A los alicuijes del IMAC se les paralizó la lengua al intentar pronunciar el nombre de este chamaco cuando les preguntaron: «Y, ¿a este güey, le publicamos sus poemas?». Silencio total (y eso que el morro portaba credencial de afiliado a la mafiecita culturosa).
La sensibilidad atrofiada por la indiferencia; lo mandaron —igual que al Trujillo— a hacer cucuruchos sus intuiciones superyoicas.
No se sabe a quién le van a zambutir en el lomo el siguiente batazo. [8]


LOS ESCRITORES DE LA TETA DE VIDRIO
HACIA UNA LITERATURA BLOG

Creado a partir de los supuestos de los mass-media que le dan prioridad a lo formal en detrimento del contenido, el blog como una modalidad de la página web, utilizado primordialmente como un espacio virtual para ofrecer sustancia literaria, se puede alterar e invertir la fórmula, es decir, extender el poder de las palabras sobre la imagen (muchos blogueros ya lo están haciendo). Así, el esquema mediatizador se altera y el blog es aprovechado como pleno vehículo del discurso narrativo, poético o autobiográfico, al conformar la combinación de la conciencia lingüística y la pantalla.
He conocido muchos changos (bueno, menos que muchos) aferrados y reacios a no aceptar la escritura de pantalla en su actividad literaria. Y, defendiendo a ultranza la concepción de la época cuadernaria en la que se formaron como hacedores del discurso poético o de prosa, niegan que exista la literatura blog. Arguyen que ejercer el acto escritural en la páginas weblog constituye un rebajamiento descarado de la literatura; que se trata de una literatura de la desmemoria, del zapping, sin pasado, sin cultura, y otras mamadas que ya no recuerdo. Tales afirmaciones se apoyan en la tesis que refiere que el lenguaje de la radio y la televisión es una lengua falsa, chillona, que no dice nada; que es una lengua de nadie. Bueno, depende también qué tipo de cerebro sea el que haga mover esa lengua. Afortunadamente este aparente nudo gordiano ya ha sido deshecho por escritores chakas, entre ellos Harold Bloom y Vargas Llosa. Cuando Cela sentenciaba que no se puede hacer nada para mitigar la fosforescencia de los órganos sexuales, le aplico al fenómeno blog el mismo parangón; caso similar sucede con ese tipo de portal cibernético llamado blog.
En el muestrario del IMAC figurán únicamente tres blogueros, además que son considerados precursores de la literatura blog. Hablo de Bruno Ruiz, Rafa Saavedra y Heriberto Yépez.
Martín Hopenhayn en un ensayo, Cuatro muertes y una resurrección, que publicó (A)Nexos (295, julio de 2003), revista que padrotea el borrachín ("historiador", lo llama su club de fans) Héctor Aguilar Camín, señala la importancia de la teta de vidrio, en cuanto a las condiciones óptimas que propicia como foro de expresión de ideas: «la red permite decir lo que se quiere decir sin el incómodo traje del experto, sin la sujeción a lo que piensen los dueños de los medios, sin el tiempo regulado de las aulas, sin la necesidad de seducir o presuadir a quienes manejan fondos de cooperación a proyectos. El intelectual puede pronunciarse de manera distendida, lejos de los nuevos mecenas y palacios, con plena autonomía frente al monitor. No hace falta tener un espacio de privilegio y sin embargo el mensaje, si vale la pena, puede resonar en todos lados y de manera casi instantánea, como los de Saramago, Savater, Bourdieu (que en paz descanse), Günter Grass o Zizek. Todos llueven simultáneamente sobre los monitores, con una audiencia que puede ser más numerosa pero menos compacta que en la plaza o en la asamblea, y sin la elegancia de la letra impresa ni las operáticas inflexiones de la voz» [página 49].


DE LA INSPIRACIÓN A LA IMPRENTA

A continuación, procedo a despanzurrar la dote cultural de nuestras miserias locales. Comenzaré por los márgenes, es decir que primeramente abordaré el libro de poesía, y luego me dejaré cayetano un bodrio de dramaturgia que escribió un mago del camelo.
El libro V, de poesía, como ya dijimos, lo engalanan Noé Carrillo (con 3 poemas en un espacio de 3 páginas), Roberto Castillo Udiarte, (con 1 poema en un espacio de 4 páginas), Elizabeth Cazessús (con 4 poemas en un espacio de 4 páginas), Lorena Cienfuegos (con 1 poema en un espacio de 1 página), Rosina Conde (con 2 poemas en un espacio de 6 páginas), Luis Cortés Bargalló (con 2 poemas en un espacio de 4 páginas), Esalí (con 2 poemas en un espacio de 2 páginas), Alfonso García Cortez (con 3 poemas en un espacio de 3 páginas), Alfonso René Gutiérrez (con 3 poemas en un espacio de 3 páginas), Víctor Hugo Limón (con 6 poemas en un espacio de 7 páginas), Teresa López Avedoy (con 4 poemas en un espacio de 4 páginas), Francisco Morales (con 9 poemas en un espacio de 9 páginas), Horacio Ortiz Villacorta (con 3 poemas en un espacio de 4 páginas), Juan Reyna (con 2 poemas en un espacio de 2 páginas), Raúl Jesús Rincón Meza (con 3 poemas en un espacio de 7 páginas), Manuel Romero (con 1 poema en un espacio de 2 páginas), Víctor Soto Ferrel (con 2 poemas en un espacio de 2 páginas), Ruth Vargas Leyva (con 3 poemas en un espacio de 5 páginas), Rubén Vizcaíno Valencia (con 1 poema en un espacio de 6 páginas), Heriberto Yépez (con 2 poemas en un espacio de 3 páginas) y Gilberto Zúñiga (con 3 poemas en un espacio de 3 páginas), (en total: 20 changos).
He anotado el número de páginas que se han otorgado a los inquilinos del libro correspondiente al género poetico, a efecto de que el lector pueda dar fe de las actitudes atrabilarias y chapuceras de los antologadores.
Es claro ver que quienes no comulgan en su capilla tertulera apenas merecen una o dos putas hojuelas. Palpable raquitismo por una lado, y por el otro una consideración que raya en la desvergüenza. Nada de intuiciones equivocadas, son las condecoraciones y privilegios los que causan empacho. Para que vean que la solidaridad entre los escritores es un pingajo de dádiva.
Dirá algún invitado o invitada: merezco más pero con una pinchi página me conformo. Pragmática resignación. Con ese preciso y justo sistema de inclusión lírica me quedo sin entender qué es la democracia. Ya lo dijo Adorno: ni el arte ni literatura pueden ser terrenos neutros.

«Pobres débiles criaturas, ¡cuán cobarde y traidoramente se les seduce!» [cantaba Mefistófeles a Fausto]. Los textos seleccionados ya estaban preseleccionados. «Pues sólo falta ya rompernos el alma» [declaró Valentín]. Ya lo decía yo que la voz que por ai se escucha no está lejos de la verdad cuando pregona que la vida literaria en Baja California está sumida en un retrete. Y es que todo depende de las adhesiones y rechazos viscerales. Primero van los genios del espectáculo cultural, después, ya veremos quién mama el pito como condición sine qua non para que le publiquen su seudo, cuasi, semi, meta, proto o anti... poema, en un libro tramposo que ni siquiera alcanza a disipar o eludir las lacras politiqueras del cuchupo y apalabre. «¡Dios poderoso, qué desgracia!» [gritó Margarita]. [9]

Para sanear está pudrición sería bueno recurrir a la tesis estructuralista de Jacques Derrida que sostiene la necesidad de dejar desprovista la obra de su autor; que el poeta se disuelva y desaparezca (que al mismo tiempo compagina con la teoría de la deconstrucción sostenida por Luther Blissett que apuntala hacia nuevas significaciones del lenguaje y cuya resultante estriba en disolver al autor y transformar la obra en un producto dinámico sin origen —eliminando el mito— y que circule libremente como entidad colectiva). [10]



SE APUNTAN DOS EXISTIROSAS

Entre escolimados hacedores de versos que ya miran concluir una faena que no les pertenece porque la actividad poética es un oficio etéreo que, en términos monetarios, supone un fracaso, surgen dos soberbias nenorras de oropel que se las madrean de poetas, y que repasan sus choris aprendizajes con añazas y disfraces para lograrse un sitio en la antología poética que madrotea y padrotea, respectivamente, la Liz Algrávez y el Adolfo Putiérrez Vidal. Y todo sea —como dijo la Teresa de Jesús en su Libro de la vida— "por una comunicación que yo no sabré decir, muy amorosa".

—Y, a todo esto, ¿quiénes son las susodichas?
—La Teresa López Avedoy y la Lorena Cienfuegos
—(¡Me cago en Rimbaud!).

No es perdonable lo que han hecho en el caso de la Lorena Cienfuegos, a quien por poco la runfla de gaznápiros (in)habilitados a atender la guarnaca edición convierten en la hazmerreír de sus culeradas. Nada más faltó que la declararan huésped distinguida del famélico tomito de poesía que adobaron gracias al patrocinio de los impuestos que paga la pelusa. A la morra le frangollaron una mísera página como vil mentada de madre. Independientemente de que los poemas que su inspiración despacha sean abortos de las circunstancias o desverbados margallates de precaria resonancia lirica, si la jaina fue invitada a participar, ¿acaso no merecía más de una pinchurrienta página? La morra es menos peor que la Teresa López Avedoy y, sin embargo, a ésta no la mandan como a la otra a hacer puñetas. A la Tere le concedieron un nicho de 4 páginas para que arrimara sus endebles pestilencias seudopoéticas y gesticulaciones semánticas de bajo anaquel. Es de pensarse que el mandarín literario de la Lorena no se carga mucho poder que digamos; casi la deja bailando el za-za-zá... O tal vez la Cienfuegos nomás quería saber que se siente traer la amargura en el paladar.

Los editores leyeron su material y dijeron:

«—Pobre babosa, que no se haga muchas ilusiones; si de puras barbas le vamos a dar un mugrienta página para publicarle sus pergeños pueriles».

Ah, pero en cambio, las rapsodias de Francisco Morales ocupan 9 páginas, mientras que a los nuevos poetas como el Noé Carrillo pueden sólo aspirar a un pequeño resquicio. Ahora, ¿cómo es posible que poemas tan jodidos como los del Víctor Hugo Limón acaparen 7 páginas? Tanto el material de este bato como el de Morales, añadidos a la manera de bonus-tracks, representan un malgasto literario, pues son piezas traídas de libros previamente publicados, y hoy despelucados para darle esplendor y crédito a «El margen reversible». Mismo proceso de exhumación o saqueo sufrieron los libros de Raúl Rincón Meza, Roberto Castillo Udiarte, Esalí, Víctor Soto Ferrel y evribari. En los mismos términos que emplea un taradito de la telera: sin querer queriendo, los jornaleros de la palabra han tabaneado en favor de la administración panista que en este tafanario de San Diego regentea el inculto González Reyes. Tenía razón Erasmo de Rotterdam: «pues la vida humana no es sino una especie de juego de despropósitos».
A duras penas, y más de agüevo que con ganas, el material de 10 inquilinos terminó acotado en mendrugos de papel que no rebasan las tres páginas. Qué magnanimidad. O, ¿acaso la peripatética labor de los gárrulos y truchimanes culturosos llevaba enchufado, y sin advertencia, el indecente joyo?

—La respuesta es muy simple, bato. Aquí el talento y la calidad son lo de menos; esos estorbos hace buen rato que dejaron de considerarse. La produccion poética, esencialmente juvenil, aunque esté dotada de calidad, estilo, fluidez, etc, sencillamente vale pa pura madre si su autor no es descocado lisonjero o santo de la devoción del IMAC. ¿Qué no guachas que ahí sólo pululan huehueches que se apasionan por naderías. Es una asociación formada por ineptos panboleros acostumbrados a venerar deidades de fibracel y escritoretes que no pasan de vulgares folicularios con el espíritu en franca bancarrota, como diría Shakespeare en «Penas por amor perdidas».
—Hay figuras de sobra conocidas que no fueron incluídas en la antología poética, pero, en cambio, hubo cabrones que repitieron de manera soterrada y en parangón a los golleteros que asisten a una pachanga, invitados por el invitado del invitado, que se mete hasta la cocina y se sirve con la cuchara pozolera.
—¿Y quiénes, según tú, merecían adornar el libraco?
—Pues la Paty Blake, o ya de perdis la Laurita Jáuregui. ¡Ah!, se me andaba chispoteando una ruca que está más o menos cabrona pa escribir poesía, ¿cómo se llama?... ¿cómo se llama... la ruca?; es hija del pinche viejo-é-s-e que era minidictador de la prepa Lázaro Cárdenas y ahora la juega al cochi con maldiojo de la niuleft tijuanense; dueño del CUT por cierto. Ya sé. Es la Martha Nélida Ruiz. (podría citar a otras, mas creo que con estas gordas basta).
Las jainas no fueron convidadas porque pudo más el braguetazo y la candileja. Por lo pronto, tendremos que conformarnos con babosetes como el Horacio Ortiz Villacorta y bufoncillos de mediocre inteligencia que de poetas únicamente tienen la ambición de serlo.
—Tus cóleras son ruidosas, carnal. Simón, y es que me emputa que nos quieran tomar el pelo. ¿A poco nos creen tan pendejos para cilindrearnos con el churro que la susodicha edición reporta la mera chucata de literatura regional? Eso que le cuenten a la ñonga que nació sin orejas. Yo soy un perro muy pateado y sé distinguir entre un pedo de monja y un pedo de fraile. Me emputa que poetas cabrones no hayan sido incluídos en el muestrario ese. ¿Dónde está el Lauro Acevedo?
—Sí es cierto, bróder. Y hablando de ensenadenses ¿dónde está su poeta maldito Rael Salvador? Y de Tijuana, un güey más o menos perrón que responde al nombre de Carlos Martínez.
—¡Qué infame cuchupo!



LA PENA CÓSMICA DE GABRIEL TRUJILLO


Minición previa: Se recomienda acompañar la lectura con unas rolas de Paquita la del Barrio, de preferencia una entonada con esta verba:

«A mi puerta te arrastrabas
me ladrabas y me aullabas
para lograr mi querer...»

Sentado en un rincón del Sanborn's, Gabriel Trujillo Muñoz, mientras garabatea cositas sobre una arrugada servilleta —queriendo apañar la gran metáfora de la vida— y regido por el principio schopenhaueriano de la conciencia sobre el tiempo, aguarda ilusionado a que lo inviten a compartir cartelera con los escritores elegidos por la empresa culturosa municipal (o sea el IMAC). Pero... ¡Oh, qué dislusión!, ¡qué destino tan funesto!, ¡qué absurda fatalidad! Ni siquiera lo han tomado en cuenta; ha sido excluido del dictum. Parece un enfermo terminal; se le han cuatrapeado los cables de sus pasiones, ya no sabe si lo que siente es odio o querencia. Y es que todo puede suceder, depende de qué lado caiga la moneda existencial. Los resultados perversos —según afirma el marqués de la colonia Libertad— pueden emerger a partir de iniciativas benevolentes [Mauricio Ramos, Identidad, 3/XI/3]. Palabras crípticas. La bestia negra de la congoja lo tiene sitiado.
«—Pinchis cofrades del poder; han confabulado contra mis huesos» —piensa, casi en voz alta. «Hijos de su reputísima...» —las frases sucesivas quedan en suspenso (porque ya se sabe que el bato no es experto en maltratar con imprecaciones a los culturosos).
Trujillo arrojado del templo como un vil mercader, como gonorrienta cortesana, como leproso medieval, como sifilítica suripanta echada a patadas de los recintos decimonónicos. No puede soportar la situación y está a punto de reventar en llanto.
«—Culeros, no me hicieron ni un campito».

Se contiene, suspira fuertemente y sorbe los mocos. Temblorosamente coge la taza de chanate, se la empina, y de un sorbete o megachat quedá vacía. Una mesera, hibridación huehueche de la Frida Khalo y la Rigoberta Menchú, por décima ocasión vierte más cofi. Se le entume la lengua como si la trajera pegada al paladar con Kolaloka. Muequea como si quisiera decir jo-a-o-gui-ma-ra-es. Se siente el niño despechado que quiere escribirle una carta al viejo que fue. Pero Trujillo no es tan ridículo ni fanfarrón como el Félix Berumen (a quien los escuelantes de la uni le han apodado el Félix Cerumen). Y, en efecto, al barbón chicalense no le laikan los panchos que adoba el men bibliotecario del COLEF cuando cae a la cafetería de la escuela de humanidades (me refiero a la mamelucada de colocar en una mesa su maquinita de escribir y meterse en la mamadora una pipita popeyesca sin tabaco, para jugarla al interesante o como dice la perrada, al cochi con maldiorín).
«—No vale pena desgastarse haciendo corajes» —piensa el Gueibi.
Está superencabronadísimo. No puede disimular la muina que siente; sus quijadas han descendido hasta el suelo.
«—Qué importa si ya tengo un vergatatal de libros publicados».
No obstante las preguntas se acumulan en su mente (en ningún momento de su vida había sentido peor sabor de boca).

«Fuiste perro traicionero
pues mordiste aquella mano
que te daba de comer...»

«—Pinchis putos ¿porqué no me consideraron? Pendejos, ¿qué pretenden?; ¿imaginan que me han superado y quieren rebasarme con una estulticia que vale menos que la mugre que cargan amontanada en las uñas?»
El sumo pontífice de la cultura chicalense no fue convidado al banquete de signos polisémicos. Al bato le da por lucubrar:
«—Si nos atenemos a la afirmación de Onetti de que la literatura sustituye a vida ¿es esto la muerte?».
No hay duda que el bato se siente como el hombre rata del subsuelo dostoievskiano. A mí no me lo crean, pero arguyen quienes lo conocen de cerca que el impacto del menosprecio ha sido tan estruendoso que racimos machines de su exótica melena charlesmansoniana aterrizan en el piso de la regadera cada vez que se chagüerea. Pobre doc, ni de broma pensaron en él.
«—Qué importa —alega el batillo polígrafo—. Ni que fueran ellos unos estuches de monerías. Si yo soy el patriarca de toda esa bolas de ojetes mamertos. Qué se creen toda esa bola de pendejetes pequeñoburgueses mexicalenses, si sus nombres andan de boca en boca se debe a que yo les di quebrada en las capillas que piloteo. Malagradecidos, así me pagan».

«Sólo falta que te canonicen
para hacerte en tu casa un altar..»

Yorch Orwell escribió acerca de estos capuchineos capillescos. Cito unas palabras muy "ad hoc" con este menjurje: «Las lealtades grupales son necesarias y, sin embargo, venenosas para la literatura, en tanto producto individual» [Los escritores y el Leviatán]. Mientras tanto Trujillo, para vencer el vértigo y la congoja se autoconsuela:

«—Ni pedo, Gabriel, será la próxima vez. Qué terquedad la tuya por hacer jardines en medio de la nada. Olvida las amarguras y manda mucho a la gáver a esos trepadores que se hacen pendejos cuando les conviene, llámense Elizabeth Algrávez, Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal, Milton Valenzuela, Sergio Romel Alfonso G., Mario Ortiz Villacorta o Mark Weiss. Qué arrepentido estoy de haberles inflado el ego con aquellos versitos mamones del Jim Morrison, cuando les dije que habitan el mismo terruño de hombres justos y sabios, esa tierra feliz donde la ceremonia de la imaginación es una algarabía que no conoce la pesadumbre ni la tristeza».

«¡Me estás oyendo, inútil!
Le estoy hablando al perro...»

Se ha cometido una injusticia (¿o estupidez?) con el Trujillo Muñoz (o tal vez por andar capuchineando la notas biobibligráficas de los escritores en su lexiconcito al doc se le voltió el chirrión por el palito, y ahora la Providencia le está cobrando factura). Aun así, él merecía un lugar en la edición de «El margen reversible», es el máximo representante de la literatura chicalense, el chamán del valle de Mexicali. Hasta las gaviotas de San Felo saben quién es Gabriel Trujillo y qué lugar ocupa en casillero culturoso. Y pese a esto, lo han mandado a la verga. ¿Qué razón hubo para alejarlo?, ¿qué razones había para mandarlo por un tubo de esa forma tan culera y convertirlo de la noche a la mañana en un ser extraño?; ¿Les causó una profunda repulsa o simplemente lo cortaron?

—¡Putísima vaina! No tengo tiempo para hacerle caso a estas preguntas. Vayan a la chingada las preocupaciones metafísicas.

Enterado el pueblo chicalense del infame ultraje de haber arrancado de los altares culturosos a quien apenas antiantier era considerado el Virgilio cachanilla, y mientras este literato, en su cubículo de la UABC (desde el cual pretendía —poco tiempo atrás, cuando era partidario de las causas perdidas— aterrizar en las dunas de Mexicali la onceava tesis de Febuerbach, proclamada por Carlos Marx), alguien de la canalla, supongo que un chalinillo rapero, salta a la fama interpretando el madrigalito norteño que a continuación transcribo:


JIPJOP DEL BABALAO [11]

Oh, la lírica de Trujillo desterrada
cual borunda de chamizo repujada
por las vientos resecos del desierto
gritaba el mechudo polígrafo el entuerto
su furia con autoalabanza disfrazada
cuando pusieron en tinieblas de la nada
la palabra suya que no fue publicada
de poco le sirvió alegar su puesto
de grandísimo mesías del desierto
¿lo que les digo es mentira o es algo cierto? •

Inexplicablemente Trujillo Muñoz no figura en ninguno de los cinco libros que comprende la edición de «El margen reversible» (y digo inexplicablemente porque don Gabriel es también una especie de vaquilla sagrada no muy ajena a las becas y prebendas de la cultura institucional, un perro viejo muy entrenado en el oficio de devorar huesos presupuestarios), y él merecía estar ahí, en lugar de los agraciados escritorcillos que todavía no demuestran una pericia estimable en la escritura; con ellos se intenta taponear el gran agujero negro de la ausencia de julanos chakas para expandir las potencialidades del yo-lírico.
Faltando los poetas que brillan por su ausencia y considerando que en la edición no hay nada que sea inédito, producto del presente, «El margen reversible» es un vil objeto aparcado en el mundillo culturoso, sin esperanza alguna de ser hojeado, ya no digamos adquirido, por algún chema o macuarrín que desee "cultivarse", pues no reviste más importancia que un fancín subliterario del calado del Libro Vaquero, Las Chambeadoras, el Condorito o el Aniceto Burrerías.
Los cinco libracos que la caponera Algrávez (malasesorada por los vivales que ya hemos mencionado) mandó a publicar por órdenes de su patrón El Camello Chuy González, virrey municipal de TJ, es un loop de retroalimenación de la farsa panista tendiente a robustecer la doctrina social de la "caridad", en la modalidad de mecenazgo piojoso o filantropía pichicata, y, asimismo, para hacernos tragar la idea de que el desgobierno también le pone «plus» a la cultura, tonta idea de la derecha empresarial.

En resumida conclusión —dejándonos llevar por las palabras que Jean Paul Sartre apuntó al referirse al culo de un marica—, la antología multifollada «es un mero receptáculo, una vasija, una escupidera en la que no se vuelve a pensar después de haberla utilizado».


TAMBIÉN SE JODIERON A VIZCAÍNO


Tocante al poema de Vizcaíno (Tijuana a Go-Go) no albergo la menor duda que fue acomodado por puro respeto ancestral hacia el ruco, pero en vez de hacerle un bien le hicieron un mal: le jodieron su aureola estética. ¿No se les ocurrió meter las pezuñas en archivos más cercanos al presente? ¿Porqué se sirvieron de vejestorios para armar su cogollo? Bastaba con abrir el suplemento dominguero que coordinaba don Rubén y publicaba —como acto de diversión, tormento o necesidad espiritual— un sinúmero de textos poéticos elaborados al calor de nuevas influencias e ideas, otros gustos literarios, distintos modos expresión y formas estilísticas. De estos referentes resultará un Vizcaíno que encarna a un poeta (o si se prefiere voltear el retruécano: un poeta encarnado en un Vizcaíno) de formación más amplia, de espíritu más abierto, heterodoxo, contestario, con una personalidad más equilibrada y de una compulsión por la escritura particularmente orientada hacia el campo de la poesía directa y, en ocasiones, experimental, juguetona y pastiche. A la vez, el efecto conformará una materia verbal de mayor sensibilidad y poderosa impresión lúdica, distanciada, además del didactismo moralizante y del esquema prehistórico que sustentan al roñoso poema Tijuana a Go-Go.
El profe, en las postrimerías de su longa vida, escribió poemas efectivos y chipocludos que superan los enunciados inicuos del desmañanado bicharraco transcrito en la consabida antología. Qué les costaba a estos cabrones escarbarle un poquito a la mengambre de don Vizca y presentarnos un material fresco, exquisito en su configuracion estética, de una vertiente lúdica que no fuera ese malestar de conciencia moral ya rebasado por el tiempo histórico —porque una cosa es el tiempo histórico y otra el tiempo espiritual en la poesía— que contiene el fuste poema Tijuana a Go-Go, que bien podría adjudicársele su autoría a cualquier apologeta de las prédicas del sanguijuela Serrano Limón, padrotín del grupo Provida. [12]
Queriendo incentivar la apoteosis, los güevonazos optaron por molicies del pasado en un acto de salida caprichosa del más chirle conformismo. Habiendo tanto jojoyo en el monte se llevarón el guarumo. De la ingente producción poética del pro Vizcaíno, me limito a dar cuenta de una pieza elaborada en la etapa final de su trabajo; se titula «Guitarra», y apareció publicada el 13 de julio de 2003 en el suplemento Identidad.


Amigo
que no te cuenten
Tijuana no es una ciudad
sin puertas ni ventanas
Mira, compadre, lo que te digo
Tijuana es una guitarra
con seis cuerdas excitada
tocada por las manos de la vida
día y noche la vida

Aquí nadie puede morir
—Vaya, paisano, si lo sé yo—

Disparan y disparan
contra la gente, se suicidan
bajo las llantas de un carro
pero nadie deveras se muere
¿porqué habrían de morir
si viven en mi guitarra?
Por cada quien que cierra los ojos
llegan mil cada día a Tijuana
con su guitarra a cuestas
unos cruzan la raya y emigran
otros se quedan a corazón abierto
Aquí reponen a los que cerraron los ojos
oye, amigo, cómo canta alegre mi guitarra
noche y día canta
para que alegres a tu pareja

Que no te cuenten, amigo
Tijuana es una guitarra •


Toda vez que al leer el poema anterior terminé como culo de fariseo, que quiere decir picado; ahora, nomás porque se me hinchan los güevos, y también porque doña Polimnía, la ñorsa que en fines de semana me arrima su jamón (hoy viene a chingarme la borrega pa le surta su jarrito de jocoque y, de paso invitarme a leer otra pieza del pro Vizcaíno), en consagración de su mérito y recuerdo (para darle gusto a la tía y darme gusto yo tambor), hago resonar una explosión verbal titulada «Otra vez la Luna». Poema que cierra este apartado y al que le agrego un pequeño rollito medio sarreado, sin más premisas teóricas que mi ignorancia y mala educación. Por último, pido esquina para apuntar esto: tal vez sale sobrando, o resulta exagerado, afirmar que se trata de un auténtico ejemplo de poesía que —para usar un sintagma díazmironiano— se equipara a un «haz de impresiones verbales», preciso, lacónico y alejado de la frigidez abstracta; un cántico revestido con una prosa límpida y estilizada que juega bien a ser poesía. En el poema el autor desborda un euforia increpadora, un simbólico sentimiento de inconformidad, una diatriba —sin desenfado— contra el extraterrenal y archirrequeteconocido cuerpo celeste de variados rostros (confidente, cómplice y testigo de amores y crímenes) por culpa de su naturaleza pasiva, estéril, hueca y añeja.

Qué demonios hace la Luna
Colgada allá arriba
Alumbrando como una vela
Debería estar aquí, justo
Junto a mí, junto a nosotros
Haciendo algo por el mundo
Estoy harto de verla
Desde pequeño allá, boba, tonta
Mirando hacia abajo
Creando nomás desórdenes femeninos

No se detiene cuando está llena
No tiene otro quehacer
Que levantar el agua del mar
Yo ahora que la miro en mi charco
me da pena su frívola bagatela
Vale tan poco esta lunilla
A media calle esparcida

La tengo ahora, retratada
En un anuncio de jabón para la cara
¡Cómo se ha rebajado la infame!
Dan ganas de estrujarla en las manos
y tirarla a un pozo

Alumbras, es cierto, menos que un foco
Eres estéril, estás vacía, hueca, anticuada
A ti se te moriría de hambre
Lo mismo un gato que una araña
Deshabitada, sin árboles ni lagos
No le darías vida ni a una almeja
¿Qué harías por tener un mar
aunque fuera pequeñísimo?
Propongo descifrar ya esta celeste piñata
Cada vez más débil, imprecisa
Que alumbra gratis, y no sabe porqué
Y guardarla en una caja de acero
Donde no la vea nadie

Todo termina por hartar, señores y señoras
La cosa actual es Marte, está de moda
Ojalá le hallen una cascada
Aunque sólo fuera para bañar robots
Después de haber sudado en el descubrimiento

Traigo ahora a la Luna por los cabellos
Atada a un lazo a la silla de mi caballo
La arrastraré hasta despellejarse
No le perdono dejarse violar
Por esos locos astronautas gringos •
Miércoles 30 de julio de 2003


Qué demonios hace la Luna / colgada allá arriba, pregunta Vizcaíno; Otelo ya tenía la respuesta momentos después de estrangular a Desdémona: «anda ahora muy cerca de la tierra, y hace sentir aquí sus efectos». La «celeste piñata», además de tonta y boba, induce a los hombres a oscuros instintos. El poeta le reprocha una culpa menor que la imputada por Otelo, y apenas disimula la simpatía que siente hacia ella. A diferencia de la idea de Otelo, Vizcaíno solamente le reprocha a la Luna su condición de emplaste ornamental; la considera una especie de geicha encerrada en su propio misterio. Le acomoda tremendas estocadas verbales [la arrastraré hasta despellejarse] pero la embecelle con metáforas. Espera que le responda con una resignación semejante a la que espeta la amante en aquella canción que suena más o menos así: «chíngame pero no me abandones».


A PROPÓSITO DEL PRO RUBÉN VIZCAÍNO

Los agentes de inteligencia —el Snow y el Desvelado— adscritos al Charquito, han llegado con el borregazo que culturosos y pretensos pájaros nalgones, escondiendo su cinismo detrás de la capucha institucional, andan que no caben de la emoción porque ya están a punto de parir un mamotreto que en estado no nato ya bautizaron como «Hombre de frontera». Así es, ése es el título del libro en preparación que coeditan el CECUT, el periódico El Mexicano y la UABC como un inservible y oportunista homenaje al profe Vizcaíno.
¿De esa manera pretenden honrar la memoria del profe, gastando en ediciones que solamente servirán para que los chupapollas encargados de su gestación se paren el culo, mientras doña Rebequita, la guaifa del pro, agobiada entre la soledad y la tristeza, apenas puede sobrellevar una pavorosa situación económica de un extremo tal que ciertos residentes de Playas de Tijuana piden coperacha en reuniones del Club de Leones pa que la doñita se agencie unos cuantos duros para comprar su pipirín y los medicantos que requiere? ¿No sería mejor reconocimiento y homenaje al profe, crear en favor de su señora viuda un fideicomiso que le permitiera solventar sus necesidades materiales, en lugar de andar tirando la marmaja en ediciones que solamente leerán dos tres culturosos y que terminarán empolvadas y telarañosas en alguna bodega oscura y húmeda? ¡Qué poca madre!, deveras. ¿De qué han servido las medallas y diplomas en cuero viejo y demás corcholatas que en vida le endosaron al profe? Un paraguas roto en la tempestad es la distinción de Forjador de Baja California (1998) que le otorgó el la fundación Acevedo, del municipio Playas de Rosarito; un tilingo metalón devaluado es la medalla de honor Adalberto Walther Meade, promotor de la Cultura (2001) que le otorgó el Congreso del estado; un sonajero fetiche es el premio al Creador Emérito (2002) que le otorgó el Fondo para la Cultura y las Artes de Baja California; émbolos de la nada son los nombres del teatro universitario de la Universidad Autónoma de Baja California y de un COBACH de la ciudad que llevan la nomenclatura Vizcaíno Valencia.
¡Qué puede esperarse de esos cabrones, si son lo que son? Runfla de pillastres que sólo acostumbran a buscar salidas chuecas que les reporten prestigio o ganancia. Compungidos y gimoteando una nostalgía efímera en favor del pro, mientras su ñora, abandonada a su suerte y extendiendo su manita vacía para recibir la dádiva de los monjes samaritanos del neopragmatismo, vive que no se las acaba.
¿Porqué no destinar esa firula que se va ir por el caño para apoyar a la doña? Ah, sencillamente porque a ellos eso no les importa, lo que quieren es darse bombo y decir: "¡Mira qué chingonería escribí acerca del profe Vizcaíno!". En vez de meterse corchos podridos en el fundío para tapar la chorrera de su entusiasmo egocéntrico, ¿porqué no se abocan a cilindrear al charro de Eligio Valencia Roque, a los efectivos de la Bola (CECUT) y al cabezón tecnócrata que pilotea la rectoría de la Güeva (UABC) para que se dejen de pendejadas y en vez de publicar suatadas que nadie va a leer, hagan por el pro Vizacaíno algo verdadermente digno y humanitario?
Creer que la harán es un sueño guajiro.

—Sí, mira, cabrón, nomás porque tú dices lo haremos.
—Tenemos cara de cumplidores, ¿verdad? Jijijiji.
—Te has ganado el paraíso celestial con tu propuesta. Jojojojo.
—¿Sabes qué, carnal? Tenía rato que no reía como ahora.
—Ahorita voy a ir a hipotecar mi cantona pa darte gusto, cabrón.


Nunca lo sabrá el viejo Rubén
que han convertido su obra en carroña rapiñera
¿Conduces tú, o conduzco yo, hermano?
Estás muerto, Rubén
Pero algún provecho le sacaremos a tu lado moridor, ¿verdad?
Sí, di que sí
Tú ya no necesitas ser tú
Aquí nadie te escucha
Deja que nosostros sigamos
saboreando el salado moco nostálgico
que nos has heredado •



ORSI: OBJETO RASTRERO SÍ IDENTIFICABLE


Ya hemos repetido hasta la náusea que los encomendados de la edición multicitada no incluyeron al chamán de las letras chicalenses pero sí, de manera impúdica, han recurrido a sus trabajos y, omitiendo sus patentes, han saqueado la información contenida en las fichas de su Diccionario Biobibliográfico de Escritores de Baja California (Larva, 2000). Nótese cómo al pie de página donde se apuntan los nombres de cada uno de los autores que colaboraron en los libros de «El margen reversible» se esparcen sus correspondientes entradas curriculares, mismas que no son otra cosa que refritos o cornucopias de las fichas biobibliográficas consignadas en el lexiconcito del barbón chicalense. Cerciorémonos que no es chorizo lo que afirmo.

Este es el texto, cuyo contenido informativo fue saqueado:

«Zúñiga, Gilberto (Tijuana, B.C., 1955). Poeta. Estudió Psicología en la Universidad Estatal California. Ha colaborado en las revistas El Último vuelo y Hojas. Fue miembro del Taller de Poesía la UABC. Ha publicado Nightfields (poesía, 1991)» [Diccionario Trujillo, p. 83].

Este es el texto-clón, con ligeras variaciones y supresiones para taparle el ojo al macho y despistar el fusil:

«Gilberto Zúñiga. Nació en Tijuana, Baja California, en 1955. Poeta y psicólogo. Ha colaborado en diversas publicaciones regionales y fue miembro fundador del taller de poesía de la Universidad Autónoma de Baja California. Ha publicado Nightfields (1991)» [El margen reversible, Poesía, p. 137].

Va otro otra muestra pa que no se piense que se trata pura coincidencia:

«Vargas Leyva, María Ruth (Culiacán, Sinaloa., 1946). Estudió economía en la UABC y maestría en evaluación e investigación educativa en la Universidad de Guatemala. Es miembro fundador del Taller de Poesía de la UABC. Fue directora de la revista Hojas. Sus poemas aparecen en las antologías Siete poetas jóvenes de Tijuana (1974), Parvada (1985) y Un camino de hallazgos (1992). Es autora de Celeste y ocho poemas (1987)» [Diccionario Trujillo, p. 78].

«Ruth Vargas Leyva. Nació en Culiacán, Sinaloa, en 1946. Es economista y en maestra en evaluación e investigación educativa por la Universidad de Guatemala. Fue miembro fundador del taller de poesía de la Universidad Autónoma de Baja California. Fue directora de la revista Hojas. Está antologada Siete poetas jóvenes de Tijuana (1974), Parvada (1985) y Un camino de hallazgos (1992), Baja California. Piedra de serpiente (1993), entre otras publicaciones. Es coautora de Celeste y ocho poemas (1987)» [El margen reversible, p. 115].

¡Kiúbo, cabrones...! ¿A poco ño? ¿Destapamos otra cloaca o aquí le estopeamos? Bien, que ai muera el birote.

Cierto es que ante este megaplagio de obscena piratería, Lucien Dallenbach se queda morrito. De estúpidos culturosos han brincado a cínicos malandrines. Federico Campbell, sin ser abogado, así lo advierte: "en literatura el plagio es un crimen: asumir como propias palabras o frases que uno no escribió es un pecado imperdonable...».

La hazaña desvergonzada, hija de la prevaricación culturosa y el tráfico de influencias, debería ser incluída en el libro Los piratas del Oeste (Historia de la piratería).


LAS LEONAS ACORRALADAS EN SU PROPIO CUBIL


La casta culurosa de Tijuana picó cabra porque el virrey Chuy González, —si mal no recuerdo, en diciembre de 2003—, les aventó a las patas un buscapiés. El inculto don Jesús, casi casi, les dijo que el presupuesto de firula que destinaba el (des)gobierno a las instituciones que —diz— promueven y difunden la cultura era un derroche inútil e innecesario de marmaja, pavos tirados al resumidero del drenaje (la misma concepción comparten los mandarines federales; le han mochado un 50% al presupuesto de la cultura). Poco faltó para que el Chuy González les restregara en la feis el calificativo de parásitos. Y no era para menos, pues les soltó el borregazo que los changarros de la cultura deberían solventar sus propios gastos, produciendo plusvalía. Con el léxico cerril que lo caracteriza manifestó: «El IMAC debe buscar formar un patronato y luego hacer eventos que le generen recursos».
¡Ah, pinchis culturosos y académicos ostiones!, comenzaron a cascabelear y a pasar aceite. «¡Y qué va a pasar con nosotros?, ¿dónde vamos a seguir mamando becas tan a toda madre como ahí?», rebuznaron los batos. «¡Valiendo verga, vamos a tener que trabajar si nos quitan la chichi!».
Súmesele a lo anterior la insulsa ociocidad en que viven los infuncionales funcionarios culturales del IMAC. Y es que con Algrávez a la cabeza de ese changarro, los intelectuales quejumbrosos han sufrido las peores mermas en materia de subsidios y mecenazgos. Como la directora no les ha servido de gran cosa han apuntado hacia ellas sus baterías, armando un estridente embate verbal: que a la ruca le quedó muy grande el paquete, que el hueso que mordisquea se lo dio su padrino el Elorduy, que vale madre como poeta, etcé.
Antes que los panistas que menean la administración de la cosa municipal se conviertan en vapor, y los virreyes (el entrante y el saliente) camabalacheen estafetas, más de tres taloneros de huesos institucionales ya afloran sus apetencias, deseosos de chupetear la ubre de la vaca del corral presupuestario. Y en vísperas del cambio de poder, ingenuos y soñadores, en tanto que oportunistas y chaqueteros, le hacen el fuchi al Chuy González y le tiran tomatazos, cual vil malquerencia ya aborrecida. Conqué ojeriza, tirria, se alejan del desbragado panismo perdedor de encantos y elecciones, se hacen a un lado como los perros que se apartan de un puercoespín erizado. Han mudado sus preferencias en favor del hombre que «no le tiembla la mano», o séase el Jorge Jank Rhon, nuevo virrey de Tijuas. Triste el cuadro de los desarraigados. Y como pompa de jabón revientan su burbuja quimérica, arengando loas a los pies del hijo del profe. Las cosas de la cultura ahora sí van a cambiar, desbarran en sus loas.
Ay, qué románticos. Prisioneros que le exigen a su carcelero lo imposible: libertad. Pero su idealismo no tiene el suficiente peso para comprimir el duro resorte de la realidad; éste se ha vuelto a erguir.



LA CUÑA PUBLICITARIA


A efecto de solventar ambigüedades o imprecisiones que pudieran surgir, recurro a las evocaciones que, como beata en sermón papal, suspira el señor Max Mejía, director y editor de la revista «Arte de vivir» (#4, agosto de 2004) y, mientras aporrea las teclas de su compu, se hunde en las sinrazones de una mística estilo Juana de Arco. Veamos qué dice el bato.

Nota: incrustaré entre corchetes los comentarios que ameriten burla.

"Entre las necesidades fundamentales de la ciudad que esperan definiciones del nuevo gobierno, se encuentran la cultura y las artes" [probablemente el bato quiso decir otra cosa, porque los conceptos de cultura y arte han sido definidos por un carajal de teóricos]. "Un renglón excesivamente descuidado y maltratado por el último alcalde" [no solamente por el último sino también por quienes lo antecedieron y por los que vienen y vendrán; y el acto de madreo no sólo se lo han arrimado al renglón, sino a todo el cuaderno, incluyendo hasta el resorte] "al grado de que hoy debe ser rescatado de la inanición y vuelto a poner en pie" [supongo que al decir inanición te refieres a los panistas], "al mismo tiempo que requiere, y esto es más importante aún, una nueva actitud y un nuevo enfoque del gobierno" [¡que manera de soñar!; por más que maquillen las apariencias, en el fondo hay una realidad podrida; el cáncer no se cura con mejoralitos]. "Dicho de una vez, la cultura no puede seguir siendo para los gobernantes un ingrediente de ornato o relleno" [no, pues cómo; nomás pa los estetas y culturosos, pa que le saquen provecho personal], "sino una pieza fundamental de la sociedad, instrumento clave de construcción de la ciudad" [por ejemplo: una pala o cuchara de albañil] "y factor determinante en la calidad de vida de las personas" [que sean exclusivamente como vos, che]. • "Los costos de los desmanes del último alcalde han sido tan altos" [cargándole los pedos de la privatización del servicio de recolección de basura, los taxis libres y las casas de masajes, digamos que sí] , "que las relaciones entre el sector cultural" [que es una pandilla de vividores] "y el gobierno están rotas hasta el día de hoy" [en efecto, quienes no comulgan en la capilla de Algrávez, y no han podido saborear la deliciosa leche de la vaca presupuestal, están muy resentidos con el virrey González]. • "El ingeniero Hank Rhon, al menos durante su campaña se pronunció a favor de de la recuperación del órgano municipal, IMAC" [para que los vivales, desdeñados por el Chuy González, ahora sí drenen beneficios y se den la yuca], "al mismo tiempo enfocó un aspecto clave de la responsabilidad gubernamental: la trasmisión de la cultura local" [en favor de los nuevos mamadores de becas y demás baquetones presupuestívoros]. "Sendas posturas, como punto de partida, son acertadas, y abren la comunicación con el gremio cultural" [¿nomás porque el Jank Rhon les pichó el desayuno a cien culturosos gorrones cuando andaba en campaña?, ¿esas son las sendas posturas que abren la comunicación?; como si la comunicación fuera tan fácil de abrirse como las piernas que abre la suripanta folladora]. "Cierto que el restablecimiento de las relaciones requiere algo más" [digamos que, por ejemplo, una bequita o un huesito pa no trabajar y pasarla de seda]. "Realistamente" [que quiere decir: realmente], "es necesario que el nuevo alcalde dé a saber su interés en que éste sea elaborado" [¿alguien me puede explicar si un interés puede ser elaborado?; pero digamos que es factible; ¿qué acaso no sabe que detrás de los intereses del «hombre de las apuestas» están los intereses del Roberto Madrazo, y detrás de los de éste mapache, agazapados, se encuentran los intereses del Salinas de Gortari, y en forma perpendicular oblicua, y para cerrar el círculo, detrás de los intereses del pelón están los del Vicente Fox y del neopanismo?; así que todo es una misma mierda] "con la participación del gremio" [sí, y nadie más meta sus cochinas pezuñas, sólo la ganga de rufianes disfrazados de culturosos]. "Cualquiera de estas formas" [¿cuáles?] "es viable y ayudaría a la comunicación" [¡sí, verdad?, y el pueblo, la chusma, la canalla, la perrada populachera que le vaya a hacer puñetas a los burritos pintados de zebras, hartos ya de olerles las panochas a las gabachas en la avenida Revolución].
El desdichado autor de la nota que antecede, estaría mejor en una clínica para disléxicos que ocupando la chamba de editor y director del pápiro «Arte de vivir», y cuando salga de allí procurarse unas buenas clases de lógica y sintaxis. Su prosodia está hecha una caca de perro recién pisada.

Así son la mayoría de los que se preocupan por los asuntos culturales; ven el problema de la cultura desde el punto de vista puramente intelectual y abstracto, apostando en el vacío. Y cuando el fenómeno se llega a comprender de modo concreto, lo digieren como un misticismo elegante o incurren en maniqueísmos extremadamente ortodoxos.

—¡Abuelita, cuéntame otro cuento!
—...Y, entonces... la serpiente le dijo a Eva: «¡Cógete a Adán, pendeja!».

Vamos con otro personaje que al parecer todavía cree en Santo Clos y los reyes magos.



¿TÚ TAMBIÉN, JAIME CHÁIDEZ?


Una fuerza de remolino emocional ha provocado tatagüilas en la sesera del Cháidez. El autor de los «Frivolitos de la olla» (suplemento Identidad, #1633, 15 de agosto de 2004), ha escrito una nota que, amparada con el ribete orwelliano «El futuro rojo», ¡puta madre!, me ha despachado a tirar la guácara. Pensé que algún salinista errante se había usurpado su página dominguera. ¿Se tratará de un espejismo?, ¿será un relato de ficción?, vanamente me preguntaba yo. Pero... no. JCHB fue el mero responsable de lo que a continuación transcribo:

«Es prácticamente imposible que Jorge Hank Rhon haga un mal papel en comparación con Jesús González Reyes" [no te creas; ya sabemos de qué pata cojea la mula]. "El nuevo alcalde, con todo lo polémico que siempre ha sido" [dirás con todo el chaquetón que trae arrastrando: denuncias por asesinato, tráfico de influencias, contrabando de especies exóticas y en extinción, fraudes multimillonarios, lavado de firula, etcé], "puede tener como alternativa recomponer los platos rotos dejados por Chuy" [y que a este ignorantazo le dejaron los anteriores virreyes; pero de nada sirve que junte los pedacitos o compre una nueva vajilla, lo que se requiere es casa y cocina nuevas y correr a la pinchi chacha que se roba los cubiertos y se las vive de güevona guachando las telenovelas]. • "La comunidad cultural, lastimada y reacia" [como aves de mal agüero apedreadas] "con la última administración panista" [con nadie más], "lo que que está esperando" [como cochi sobre los machigüis; y ¿porqué no se mueve y hace algo?, ¿porqué nomás espera?] "es un gobierno a la altura de la sociedad civil" [así la llaman: sociedad civil, que a decir verdad constituye la opinión pública, que la representa una minoría de arribistas manipuladores y lavacocos, cuyas propuestas son camuflajes de sus intereses estultos y mezquinos]. • "El reino cultural de Hank" [¡ay, güey!, ¿ya regresamos al despostismo ilustrado?] "será habitado por todos, hasta por los panistas que tanto lo odian" [y por otros, panistas y no, que antes lo aborrecían pero angora ya no]. "En esta fiesta" [¡viva el hedonismo y la jarana!] "incluso las más feas tendrán que bailar" [¡changüichá, changüichá, changüichá... a la chichona, changüichá... ¡ey, traiga un espagueti al burro y una lata de cerveza!; da-biiiii-da-bi-da-biiii-da-bi-da-biiiii-daaaá!].

Comparado con el Chuy González, que no terminó ni el sexto grado de primaria, el Jank Rhon es un maquiavélico; y no se le dormirá el gallo como al Chuyín, utilizará a los culturosos en provecho de su gavilla. Y más si son unos polluelos recién salidos del cascarón, pues lo jóvenes mediatizados son incapaces de crear su propia cultura. De la manera que el pelón Salinas enganchó a la intelligentsia chilaquil y de corto compromiso (Monsiváis, Poniatowska, Aguilar Camín, Enrique Krauze, Pérez Gay, etcé), el inge coptará a los hombres de letras, no para homenajes ni por reconocimiento al talento, ni en aras de la cultura, sino para neutralizarlos y reforzar los bastiones de poder (acuérdense que Heidegger mientras se debatía en la nada, cayó en manos del nazismo).
Y es que los políticos saben que la inteligencia, ya coptada y bien asimilada al sistema, sólo hace berrinches para mamar más; saben darles a los culturosos en la mera pata de palo; pues ninguno desdeña los honores literarios, las becas sabáticas. Les otorgan privilegios, espacios, huesos para su parentela o amigos, mientras no agiten las aguas. [13]
Jan Rhon ofrecerá opciones, pero todas ya están determinadas por la «temible disciplina del espíritu», como dijera Paul Valery. El dueño del galgódromo seguirá la misma artimaña que Lyndon B. Johnson sugirió que aplicaran los políticos para coptar a los hombres del dinero: «Prefiero tenerlos orinando dentro de mi casa hacia afuera, que afuera orinando hacia adentro».
Así que, mi estimado Cháidez, no andes pecando de optimista. Eso mismo dijiste del tal Rommel cuando ese men comenzó a roer el hueso de subgerente escolar de la sucursal de la UABC de Tecate. Acuérdate de los consejos de tu abuelo: «los optimistas son parientes cercanos de los pendejos». [14]
Yo también soy de la opinión de que aquello que hoy es malo mañana puede ser mejorado. Pero —como decía el Cantinflas—: no hay que ser...
En ocasiones, esta simplicidad evangélica no funciona. Ojalá que yo esté equivocado, pero —como decía un tecato de la Líber— lo creo difíxil. [15]




LA TOTALIDAD ES UNA PINCHI PROVINCIA


A excepción de unos cuantas piezas líricas, el libro V de «El margen reversible» se encuentra muy lejos de mostrar una concepción clara del oficio poético. Desgraciadamente los buenos poemas que contiene el libraco nicle representan una regresión al pasado, y que hoy devienen en anacronismos, a pesar que se oponga el argumento de la sonada "trascendencia estética" para traerlos al presente y escudar así un cínico proceso de reciclaje, timoneado por carasduras con pocos escrúpulos morales. Nada nuevo bajo el soldado; se duplicó lo que ya existía. Excluyendo el material poético que vale la pena, y valorando el libraco en su conjunto, la mayor proporción de sus contribuciones líricas son de poetas a medias y de diletantes versificadores; hay otras que ni siquiera llegan a categoría ínfima y, a lo mucho, susbsisten como regüeldos que padecen un sinnumero de lacras, tales como la improvisación, la desmesura chabacana, la ululante nostalgia machacona, la prosopopeya trillada que debilita la fuerza discursiva, el estilo decrépito, rancio y caduco, la locución oscura, sin ritmo ni cadencia, la cantinela amarga derivadada de una frustración amorosa, el malestar existencial matizado de prejuicios pequeñoburgueses. En síntesis, todo un affaire de retórica inane, o sea, meros juegos verbales que mueren como viñetas acartonadas un día despues de haber sido paridos.
Se pretende postergar lo impostergable, pero repetir no significa crear. Se olvida o se ignora el punto neurálgico donde se produce el enfrentamiento del poeta con la poesía que es el campo del lenguaje. Los registros lingüísticos son los que permiten poner en movimiento a la poesía como un tejido de signos traducidos a la vida, exactamente con ese lenguaje que anuncia en uno de sus poemas Rafael Cadenas: «Lenguaje / emanado / puntual / fehaciente, / no el engaño / de la palabra que sirve a alguien» [Notaciones].

Treparse a la brava en un proyecto de antología literaria, portándose como ratón correteado, más temprano que tarde se paga el precio de los estropicios, guardando la risa en el estómago porque más de tres cabrones como yoni, al guachar la clase de badulaque que exhiben en los escaparates de la mendacidad intelectual, soltarán carcajadas rebelaisianas.

Hay que entender el sentido de las manifestaciones lúdicas que habrán vaciarse en una edición; indagar y conocer con especificidad las expresiones culturales, corrientes o movimientos artísticos que convergen o se contraponen, los valores estéticos, históricos, sociales para evitar esparagmos; evaluar, jerarquizar y organizar sistemáticamente los textos aportados o recopilados; supervisar con rigor y precisión metodológica los estilos, la distribución de los espacios; y ante todo, efectuar con disciplina, responsabilidad y conocimientos previos, el estudio, interpretación y análisis del material recopilado.
Pero los ignorantes e incapacitados asesores se comportaron como vulgares trinqueteros, obrando refractariamente, actuando con placibilidad desvergonzada y criterios arbitrarios, muy cercanos a la guama y motivaciones espurias (condescendencia, empatía, intereses, indiferencia y omisión tendenciosa).
¿Qué aporta a la literatura la edición que supuestamente coordinaron el mentado Putierritos y güeyes que lo parolearon? Para no trasbocarme a decir que nada, declararé que poca cosa tributa; repite lo que ya se ha repetido.
La antología de marras es una apilamiento de buenos y malos escribidores, además, por sus páginas desfilan los nombres y la basura de un bonche de bribonzuelos que no encuadran en ninguno de los dos principos creados por Manes [el machín rin del manierismo]. Son megamalisísimos en grado tal que ni siquiera rozan los albores del balbuceo literario; están hundidos hasta el cuello en el fangal de la puerilidad y la ineptitud. No tienen conciencia de lo que están escribiendo; y es posible que jamás se han preguntado porqué razón escriben, qué escriben y cómo escriben. A esos infelices, las circunstancias que rodean y determinan la actividad de un escritor no les interesan, su actitud ante el mundo suele ser simplemente una macana. Y se puede demostrar que una nutrida nómina de tozudos no saben, ni les importa saber, cuáles son las claves de la intensidad intelectual y estética que exige este oficio.
Para no sucumbir con el hocico besando el suelo, hay que montar con freno y brida la yegua gris de la vida; una lección que recuerdo de la poética del máster Juan Bañuelos. Igualmente, «a la poesía —dice Julio César Félix Lerma— hay que enfrentársele con la metáfora y la honestidad por delante, lo demás emerge solitariamente y en un nivel fantástico si tú quieres» [Metapoética, Cascabel, vol. 2].



CULTURA, LITERATURA Y LECTURA


«El margen reversible» promueve la difusión parcial de algunos trabajos elaborados por la casta de literatos y escritores que han alcanzado, en cierta medida, niveles de predominio, reconocimiento o prestigio, tanto social como cultural, sea por sus aportaciones artísticas, quehacer literario o actividad periodística. En la compilación que edita el IMAC apenas se difunde una muestra oficial de lo más visible y representativo del fenómeno literario y de las actividades artísticas, periodísticas y de investigación social en Baja California. Su destinatario no es el ciudadano común y corriente o simple mortal, sino el escritor, el especialista y la minoría "culta" que posee los medios y recursos para adquirir y usufructuar obras y productos de la cultura. Responde a una determinación oficial de la política cultural aplicada por agentes y mandatarios del gobierno en turno. Más que motivos culturales la mueven propósitos de militancia política tendientes a «fabricar» el consenso de legitimación y preservación de las estructuras del aparato hegemónico, articulado y controlado por el gobierno de la plutocracia criolla y la derecha empresarial.
¿Qué es lo que impide que la literatura no llegue al pueblo? La falta de correspondencia entre el creador y receptor inculto. No existe una producción de literatura popular ni la disposición o interés en los paupis por una literatura de alto rango. Falta la identidad de conceptos universales entre escritores y pueblo. Los intelectuales están separados del vulgo y no han sabido crear un pensamiento emancipador que coadyuve a consolidar una conciencia crítica en los estratos más vulgares de la sociedad. La unidad entre la perrada y la intelligentsia brilla por su ausencia, y la correspondencia de conciencias o flujo recíproco de relaciones culturales entre las dos entidades es meramente formal y opera desde una vertiente «fetichizada». Unos de los puntos cruciales para entender este fenómeno de distanciamiento obedece a las concepciones contradictorias que se tienen de la cultura. Y en efecto, para las casta de académicos e intelectuales de América Latina, el concepto de cultura deriva directamente de una tradición europea y tiene sus raíces históricas a partir del surgimiento de los estados nacionales, situación que difiere en sus componentes históricos respecto del proceso de integración sociocultural de Latinoamérica. «El surgimiento de las clases sociales básicas en Europa Occidental —dice Jean Casimir— permite entender la existencia a nivel nacional de una cosmovisión relativamente unificada, mientras la historia caribeña y latinoamericana apunta en sentido contrario. El proletariado y la burguesía en los países de Europa nacen del mismo estamento feudal y lucharon lado a lado contra el clero y la nobleza durante varios siglos; no es pues de extrañar que comparten ideales comunes, aunque la historia reciente revela grietas importantes en estos aparentes monolitos culturales. En los países subdesarrollados, las clases dominantes y dominados no provienen de la diferenciación de una formación anterior. Sus prácticas sociales jamás tuvieron que sumarse para hacer frente a retos comunes, salvo en brevísismos períodos históricos. No se percibe ninguna razón para que compartan un mismo marco de pensamiento y un mismo sistema de valores» [Cultura oprimida y creación intelectual, p. 62].
Ensayistas, críticos, investigadores, literatos y poetas (a quienes llamaremos «intelectuales» sólo para estirar el término), raramente ablandan la rigidez de su jerga abstracta e indecifrable y su retórica obnubilada. Se entregan al despilfarro verborreico como si compitieran para ofrecer un producto literario no apto al sentido común; y con tal nebulosidad expresiva acaban espantando a los lectores. Toda lectura conduce siempre a este resultado: o el pensamiento se aclara o se confunde. «Si la literatura —declara Ignacio Taibo II— no baja de las supuestas alturas, para convivir con los ciudadanos comunes y corrientes, no tiene un espacio real, está fuera de la realidad» [Letras sobre papel, abril de 2000].
Los intelectuales —dice Jean Casimir— se dirigen solamente a ciertos sectores sociales minoritarios. Se les olvida o ignoran que el yo también es una voz colectiva. ¿Les preocupa que su hetorodoxia se palpe y se intuya? Y todavía tienen el descaro de quejarse que escriben y no hay lectores. ¿Para qué los quieren?, ¿para hundirlos en su pantano conceptual, en sus galimatías, en la falsedad pomposa de las grandes palabras, en los vagabundeos incoherentes? Siendo así, merecen el rechazo.
Milan Kundera llama bailarines a los intelectuales que utilizan la tragicomedia para escalar posiciones.



ÚLTIMO CHISGUETAZO BICHORESCO


Permítaseme rematar la cucharacha con esta nota caminera, cortesía de un pinchi boludo de apellido Cortázar y de nombre Julio, pepenada de su libro «Salvo el crepúsculo». La traigo a colación porque ni mandada a hacer embona en la machaca criticona, diríamos que emerge como si, efectivamente, su autor despicara veredicto en torno a la edición que l@s lector@s y yo-landa acabamos de surtirle patadas en los güevos y tortazos en el hocico.
«Ninguna cronología, baraja tan mezclada que no vale la pena. Cuando haya fechas al pie, las pondré. O no. Lugares, nombres. O no. De todas maneras vos también decidirás lo que te dé la gana. La vida: hacer dedo, auto-stop, hitch-hiking: se da o no se da, igual los libros que las carreteras.
Ahí viene uno. ¿Nos lleva o nos deja plantados?».



cretinadas@yahoo.com.mx
elchaquito.blogspot.com























NOTAS
[O GÜEVOS DE COCHI]


1.- Ofreceré a la curiosidad de los leyedores una pequéña muestra de lo que puede ser capaz de hacer un académico o intelectual cuando le otorgan concesiones, le dan palmaditas en la espalda y le dicen que es un chinguetas sinigual, y él en responsiva, con alaraquienta adulación, eleva hasta las nubes al excelentísimo virrey Chuy González y a la flamante directora de asuntos culturales. El autor de la tropelía es el señorón, doctor en historia, David Piñera Ramírez. Estas son las adulaciones rastreras que escupe en discursillo chorero titulado «Tijuana: un fenómeno humano fascinante» (Palabras de David Piñera Ramírez en su homenaje en la XXI del Libro), publicado en el suplemento Identidad del 15 de junio de 2003: «Con emoción expreso mi agradecimiento a todos y a cada uno de los asistentes a este acto. De manera muy especial al Señor Jesús González Reyes, Presidente Municipal de Tijuana, que con su presencia patentiza la atención que brinda a la cultura el Ayuntamiento que dignamente encabeza.• Un reconocimiento de la primera autoridad de la población en que uno vive, toca las cuerdas más sensibles... Gracias señor Presidente. • La Licenciada Elizabeth Algrávez, Directora del Instituto Municipal de Arte y Cultura, es una talentosa representativa de las nuevas generaciones de creadores bajacalifornianos. • Esto es el indicador de que en Baja California se está registrando una promisoria labor cultural».
Lo anterior revela a ojos del más ingenuo el tamaño de la crisis moral por la que atravesamos. La firmeza ética del escritor con su obra ha quedado relegada por la suplencia convenenciera de una pomposa actitud lacayuna. La andanada de cacayacas es archirrequetelonga, así que, para no provocar abulia en los lectores, mejor aquí le estopeamos al asunto.

2.- Acerca del concepto «mutismo obstinado» o «afasia universalis», véase: Roman Jakobson, «Arte verbal, signo verbal, tiempo verbal» y «Fundamentos del lenguaje».

3.- Acerca del «silencio elocuente», Octavio Paz dice que es válida la no respuesta cuando, desde el punto de vista lógico, no se deben contestar preguntas incoherentes, sin sentido. Paz afirma, apoyándose en una tesis de Buda y reforzada con la teoría estructuralista de Lévi-Strauss, que hay cosas que se pueden decir simplemente con el silencio, que por supuesto, no deja de ser un trampa lingüística. Pero ese «no decir nada» no implica la ignorancia, o sea un «no-saber», sino un silencio que va más la palabra, «lo que está despues del saber», concluye OP. [Obras completas, tomo XV].

4.- Como «El margen reversible» no es el currículum del Putiérrez Vidal, pues el notable granuja para qué habría de molestarse en dedicarle una mísera palabra.
Para que el público lector se percate qué humilde, modesto y sencillito es este cretino, reproduciré parte del chorizal que ofrece en un sitial de internent como desvergonzada exhibición de sus estudios y antecedentes profesionales (considérese lo que sigue solamente como un lirismo idiota y embustero). Va pues: «Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal nació en Mexicali, B.C., en 1974. Es maestro en Estudios y Proyectos Sociales. Textos suyos han aparecido en diversas publicaciones periódicas. Ha sido productor de radio cultural, coordinador de talleres de creación literaria, webmaster, editor y publicista. Fue investigador del Centro Regional de Información, Promoción e Investigación Literaria del Noroeste, coordinador de la licenciatura en comunicación de la Escuela de Humanidades de la UABC-Tijuana, y coordinador de publicaciones del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Tijuana. Actualmente es becario del Fondo Estatal para la Cultura y las artes de Baja California, en la categoría de Creadores con Trayectoria. • El trabajo de Gutiérrez Vidal abarca diversas disciplinas y ámbitos que van de lo literario a lo trivial, de lo académico a la promoción de proyectos independientes, de la publicidad a las ciencias sociales. Aquí encontrarás una serie de documentos que dan cuenta de cómo se desarrollan esas actívidades. Se incluye el acceso directo a su weblog, su curriculum vitae, y una entrevista realizada por Raúl Linares. • Quince años dedicados a la literatura no pasan en balde. Aquí encontrarás toda la información referente a los libros de Gutiérrez Vidal, que incluyen ediciones de autor, libros colectivos e individuales. También tendrás acceso directo al catálogo de Crunch! eDitores, la primera editorial mexicana dedicada exclusivamente a la publicación de libros electrónicos, y que reune a autores como Hernán Gutiérrez Bernal, Gabriel Trujillo Muñoz, Doug Rice, Nadia Contreras, Fonz de Tanya, Guadamur, Cecilia Pavón, Gladys González, Timo Berger, Jorge Vega, Edmundo Bejarano, Iván Farías Carrillo Miguel Sánchez de Armas, Carlos Arévalo Scarpa y Rafa Saavedra. • Aunque Gutiérrez Vidal vive convencido de que mil palabras dicen más que una imagen, ha dedicado buena parte de su carrera a la exploración de lo visual. Aquí podrás consultar todo lo referente a las exposiciones colectivas e individuales en las que ha mostrado su trabajo en video, gráfica electrónica, poesía visual y fotografía. También encontrarás el acceso directo a Befópolis (Souvenirs & Apparel), la tienda virtual donde podrás encontrar artículos promocionales y diseños exclusivos de CAGV. [This page hosted by Get your own Free Home Page].
Habla muy complacido de su supuesto "trabajo creativo" el Putiérrez Vidal, y con mucha seriedad pone en alto su capacidad literaria y artística, cuando en los hechos, a todos tiros, muestra todo lo contrario. Futilezas ridículas y de un cinismo tal que podríamos intentar rasurarle los cachetes con hachas melladas, recién afiladas, y no le haríamos nada; pues es un caradura de siete zuelas. Qué contraste la del chaval, mientras que en su currículum se deschongó con una autopromoción indiscriminada, en «El margen retachable» el chamaco —parafraseando a Ernest Jünger— sagte kein einziges wort (o sea: no dijo ni una palabra).

5.- Manuel Lomelí, chango100.blogspot.com, publica en su vitrina cibernética la reseña «Las porquerías que uno lee» (jueves, 2 de septiembre de 2004) y arremete sin vaselina contra el Juan Reyna. Aunque aborda texto diverso al que fue incluido en la antología de Algrávez, la manita que lo garabateó a fin de cuentas es la misma. Reproduzco algunas notas del Chango: «En general, Reyna adolece de una enfermedad banal: quiere impresionar. Su experimento queda descartado cuando, ni siquiera, pudo deshilvanarse la sesera para imaginar un mejor tema, una trama interesante. Reyna, además, olvida el orden de las cosas. Se pasa por su apretadísimo arco del triunfo la realidad de que, para experimentar, debes por lo menos aprender a escribir bien. Experimenta el que sabe. Experimenta el que, buscando más allá de lo que ya sabe, logra diversas formas de narrar las cosas. Además de mostrar su desviado espinazo literario, Reyna exige "calidad" en las críticas. Era predecible. Con ello deduzco completamente que esta convencido de que su trabajo literario es de calidad. Por ello pide lo mismo. Toda su arrogancia salta sin remedio, como eyaculación precoz. No hay nada más ridículo que esos descaros de baja estofa. El sonidito de mi "culturoso alarm" vibra en lo más holgado de mis testículos. Para variar, fue el primero en quejarse de la calidad de las críticas. Fue el primero en lloriquear por ello. Como remate irónico, exige además, un poco de humildad:
«La crítica es inseparable del oficio. Al menos para quien asume la literatura como tal. Me da cura y pena la falta de humildad de algunos autores y los ataques personales (acomplejados, chistosos: ¡ni están firmados!). Sobre la crítica: si creen que un texto es de la autoría exclusiva de un "autor" están equivocados. Eso es egolatría. Un texto deja de ser de uno al momento de terminarse ("¿Me hicieron trizas?"). Menos ego. Más honestidad» [JC Reyna, 9-2-4].
¿Humildad? ¿Existe humildad desde el barranco que convertiste en podio para decidir que es una buena crítica y que no lo es? ¿Existe un gramo de modestia cuando, con tu rasero maniqueísta, muy malogrado, hablas de una crítica verdadera y una falsa, por oposición? ¿Menos ego? Creo que esto no es problema del yo, sino, y hablando freudianamente, del superyo. Deberías relajar más tus esfínteres culturosos y dejar fluir la libre crítica, la espaciosa catarsis que pueda sufrir cualquiera de tus probables —y martirizados— lectores. Mira que venir a imponer tu cátedra sobre la crítica válida es la contradicción más grande para tu recomendación de "menos ego". ¿Humildad, pregunto de nuevo? Humildad cuando escribes lleno de pretensión y criticas inflado de autosuficiencia. Humildad cuando tu texto es una de las peores basuras que he leído en mucho tiempo y, en vez de sentarte a una breve sesión de autocrítica, te paseas de texto a texto abofeteando lleno de solemnidad a los autores. Eres absurdo: Escribes con la formalidad de un niño y criticas con la seriedad y nobleza de un examinador experimentado.Era de esperarse. Cuando conocí a Juan Carlos Reyna, alla en la preparatoría, era un simpático y talentoso guitarrista. No recuerdo cuando, pero se topó con el viejo sifílico de Nietzsche. Al igual que Bukowski para muchos chamacos, el efecto que tuvo el alemán sobre reyna fue drástico. Aun lo recuerdo deambular por toda la Lázaro Cárdenas, altivo y arrogante. Han pasado muchos años desde entonces, y aunque pensé que había cambiado, noto la misma pedorrez, disfrazada con artilugios diplomáticos (se dio cuenta que ser deliberadamente pedante ahuyenta gente y sobre todo nenas) que padeció luego de abandonar la música por lecturas "reaccionarias".
Maese Charquito lo dice todo: "—Pues a mí me vale verga; que siga con su hervidero de cursilerías. Nomás que no se apersone queriéndonos encajar el colmillo en las nalgas para vendernos la idiota suposición de que estamos ante un poeta. Eso que lo haga con las aprendizas de suripantas disfrazadas de poetas que le gritan vivas y le echan porras entre jadeos aguardentosos.—No creo que al batillo le caiga el veinte y revire.—Muy su pedo.— ¿Y qué va a hacer del bato si se aferra con la poetiada, jomi?—Como dicen los musulmanes: Barak allahou fik. Que en mexicañol significa: que Dios lo bendiga".Respecto a sus ejercicios literarios, solo me queda apuntar la recomendación que tiene Daniel Salinas para todos los pretenciosos del mundo: Aprendan a tocar la canción de Great Pretender, de los Platters. Sobre todo tú, Reyna, que como guitarrista me pareces más funcional que como escritor...».

6.- Como muestra de lo anterior se advierte en la sección de «Cartaz» (ledición del 27-VIII-4) de la gacetilla, propiedad del Blancornelas, la transcripción de una misiva quejumbrosa, que cincho el ruco aceptó insertar en su pápiro para jugarla al equilibrado e imparcial vocero de la abstracta libertad de expresión. En dicha misiva el lic. Ponciano del Castillo Negrete Billini, vicepresidente del Colegio de Abogados de México, pega de brincos al Blancorleoni en los siguientes términos: "Por medio de la presente [blablablá], nos permitimos expresarnos ante la opinión pública [blablablá] en relación a las publicaciones irresponsables, difamatorias y tendenciosas que ha venido publicando Usted dentro de su Semanario ZETA en sus números 1580 y 1582, con relación a incriminar y difamar a un prestigiado miembro de nuestro colegio, con relación al abominable asesinato del Lic. Francisco Ortiz Franco. [...] pues de una forma irresponsable y autoritaria, difama el nombre del Lic. David Valle García, al mencionarlo como supuesto informante y traidor en hechos de los que estamos seguros, es nuestro agremiado totalmente ajeno."
Viene enseguida la respuesta que da el augusto patriarca del Zeta, que está por demás decir que en ella se corrobora que el papirucho de don Chuy hace las veces de gaceta de la PGR: "Las hipótesis de ZETA son compartidas por la Procuraduría General de la República (PGR), quien ejerció la facultad de atracción del caso Ortiz Franco" (el viejo mañoso no quiso decir que su papirucho es el que comparte y reparte las hipótesis de la PGR, y no alrevés volteado como él vocifera).

7.- Esta gordis es autora de un folletito de poesía titulado «El árbol», editado por Cuadernos Existir. Al trabajo poético de Paty Blake ya le pasé revista en uno de mis Vertederos de cretinadas, y puede ser consultado en las galeras de la teta de vidrio de elcharquito.blogspot.com y se publicó en el suplemento Identidad número 1575 del periódico El Mexicuin, en fecha 6 de julio de 2003.

8.- Otro menjurje que llama la atención mórbida es el deschongue teórico en el que se han involucrado el Jorge Ortega y el Gabriel Trujillo. Por medio de planteamientos de réplicas y contrarréplicas que publicó el sicologista tabloide Bitácora (números 399, 400, 401 y 402), se aprecia que los egos de estos dos batillos sulfuran pasiones similares a las de los desenamorados que se arrojan a la cara trompadas de despechos. El Ortega se ha emputado porque el chamán de la letras chicalenses le ha dicho que vale verga como crítico literario y lo sitúa al lado de los analistas líricos. Pero, a la vez el Ortega, renegando de su gran patriarca cultural, del "hombre que más tinta ha invertido en la literatura de Baja California", le cuestiona la investidura de crítico literario que el mechudo ostenta, y lo llama "maniqueísta", "convenenciero extraliterario" y luego le abomba un tiro en la boca del estómago, al momento que le refuta al mesías su charola de superficial enjuiciador letrístico. Dice que "más que crítico literario, Gabriel Trujillo es un historiador de la litetratura". En todo ese pugilismo comadrero afloran algunas netas, pues ambos se cantan dos tres verdades. Lo que Trujillo dice del morro, respecto a que como poeta sí la arma, mas no en calidad de crítico, estoy de acuerdo con el barbón. He venido siguiendo con mis lecturas los artículos que el Ortega cocina y exhibe en la Bitácora y concluyo que es un impresionista como teórico de la estética literaria, a parte que su escritura conduce a laberintos metafísicos de exposición rancia y discurso de palabrería densa, en ocasiones, difícilmente digerible para el sentido común de la perrada que lee sus reseñitas (y este pedo me lo han comentado más de cuatro jainas y güeyes que relativamente se mueven en la machaca letrera). Al bato le falta claridad y sobriedad racional. Y no es que asuma actitudes de poeta al teorizar, sino que se enreda en maromas mentales, aunque es cierto que la actividad del crítico y artista se complementan para lograr una sustancia eficaz. En que lo toca al Trujillo, tiene razón el Ortega, pues el chamán no pocas veces gusta de nadar en estanques de aguas sucias y malolientes, echándole porras magistrales a babosetes que no tienen aptitud ni siquiera para redactar decentemente la lista del mandado. Y asimismo, el morro no yerra cuando sostiene que el barbón —aunque no siempre— se metamorfosea en historiador de la literatura en vez de obrar como un crítico literario. Bueno, basta ya de chismorreos. Dedicaré un Vertedero de cretinadas exclusivo a esta molonquiada suscitada entre estos paisanos del desierto cachanilla que a estas alturas, con quebrada, y se andan regresando los libros que mutuamente se regalaron cuando se conocieron, los monjocitos de cabello del 14 de febrero, las barbis y los soldaditos que intercambiaban.

9 .- Las expresiones encerradas en corchetes pertenecen al «Fausto» de Goethe.

10 .- Luther Blissett ha muerto en pro del anonimato y ahora se llama Wu Ming, que en idioma chino significa «sin nombre», después de haber adoptado diversos nombres. «La deconstrucción —escribe Raúl Goldestein— (que, cabe aclarar, no es un método) parte del sensato principio de que no hay nada más allá del logo, del discurso que articula nuestro lenguaje y nuestra visión del mundo. De lo que se trata es de pisicionarse en los intersticios del lenguaje, en sus fallas, con el único y sensato objetivo de establecer aporías y llevarlas a las últimas consecuencias del sinsentido. Algo así como aplicar disolvente: si todo el edificio del logos está construido sobre lan idea del origen (origen del significado), la deconstrucción pasa pasa por la disolución del mito del origen puro, por ensuciar ese significado último y verdadero desnundando su carácter de significante, de un significante de otro significante que no hace más que diferir su sentido hasta elinfinito. Este es el proceso de disloción de la deconstrución, de la eliminación de los concepts de Vedad, de Historia, de Individuo, a partir no ya de su negación (en un acto destructivo básico), si no de la escenificación de su sinsentido» [Luther Blissett, La escatología del autor, El topo viejo, # 178, abril de 2003, p. 77 y 78].

11.- Babalao es el chamán que en las procesiones brujeriles o rituales de los abogados del «más allá», como se les conoce también a quienes extirpan el «mal puesto» o realizan «desalojos», tiene a su cargo la conducción de siete santeros.

12.- En un ensayo titulado «Tijuana: dos épocas, dos poemas», el cual forma parte del libro «Los signos de la arena» (UABC, 1994), Gabriel Trujillo somete a análisis el poema Tijuana a Go-Go, diciendo que la moraleja del texto «es la reprobación estentora» que hace Vizcaíno de este culo de San Diego llamado Tijuana. «Desde su inicio —escribe Trujllo—, el poema muestra cómo Tijuana se refleja en sus visitantes norteamericanos: son ellos quienes la caracterizan, quienes le otorgan sentido a sus actividades comerciales, quienes pueden, en último caso, decidir su suerte. • Esta ciudad a go-go es para Vizcaíno lodo, resignación, psico-delicia, prostitueconomía, ojos vendados, papel moneda, esclava de bronce, vicio industrializado. • Vizcaíno busca la redención de Tijuana. Como todo buen moralista quiere que desaparezcan los vicios, que se esfumen las tentaciones, como si éstas provinieran únicamente de fuera y no nacieran también de los habitantes mismos de la ciudad que tanto fustiga. Su moralismo esconde una visión parcial de la realidad: él quiere que las fábricas substituyan a los burdeles; que la induistrialización acelerada se convierta en una panacea que funde, con la multiplicación de trabajo una nueva ciudad de Tijuana. No ve (no quiere ver) en esta industrialización, en este progreso, más que una magen inmaculada, la contraparte de los tugurios y del turismo afanoso de placeres. Vizcaíno no percibe que ambas realidades se complementan, que ambos escenarios son uno mismo, que las maquiladoras y burdeles nacen del mismo humus económico y comparten identicas raíces» [p. 81-83].
Sabrán ya porqué creo que el dichoso poema moralino del profe Vizca se adecua sin calzador a la doctrina del panismo de la bragueta persignada, y lo relaciono con los adeptos y dogmáticos del grupo Provida. Los comemierda de «El margen rtachable» escogieron, seguro porque así convenía a su ideología, uno de los textos más reaccionarios y retardatarios de ruco.

13.- Algo me latía que no guardaban correlación con la acidez y el sarcasmo del Cháidez, pues este men, junto con el tal Max Mejía, director y editor del forliculario «Arte de morir», sumados a otros batillos, en total unas veintisiete o treinta calacas, conforman la ganga «artística e intelectual» recién bautizada con el membrete de FOCUC, Foro Cultural Ciudadano, tendiente, según se anuncia, a darle continuidad y consolidar los proyectos de las instituciones culturosas; particularmente hacerle la chamba a los güevones del IMAC para echarse a la buchaca al Jank Rhon. La agrupación la integran, en su mayor parte, gente que fue renunciada cuando el virrey saliente izó banderas birotescas, además de taloneadores de alguna chuletita presupuestaria. La pelusa que se asoma es: Guadalupe Rivemar, Jaime Cháidez, Humberto Félix Cerúmen, Julieta González Irigoyen, Ivonne Arballo, Elizabeth Cassezús, Teresa Riqué, Vianka Santana, Max Mejía, Adelaida del Real, Leobardo Sarabia y Carlos Sarabia, entre otros. Pura tropilla resentida con el Chuyín y la Liz, pero hay que reconocer que son de mejor calibre y disposición que los actuales personajes nefastos que integran la recua parasitaria del IMAC. A fin de cuenta, una capilla por otra, y que la grey mediatizada siga divorciada del quehacer cultural, mientras estos guías del pensamiento fronterizo esperan el tranvía alado que los llevará al Olimpo.

14.- En su columna dominguera del suplemento Identidad (#1583, 31-VIII-3), estas fueron las palabras exactas que escribió míster Cháidez: «Todo parece cambiar con Rommel y no quiero pecar de optimisa —mi abuelo me decía que los optimistas son parientes cercanos de los peingenuos— pero creo que tiene todo para dejar huella en una silla inutilizada». Lo que no sabemos es si el autor de los «Frivolitos de la olla» se al decir «dejar huella en una silla», se refería a huella nalgar.

15.- Sin embargo, para no descocarse mucho en el taloneo de soluciones, estaría bien compartir la ingeniosa idea que propuso el inútil del Vicente Fox para desafanar la montaña de broncas que tiene como encargo desparramar, cuando le quiten el freno a los tacones de sus botas de charol: "Muchachos, lo que necesitamos es la varita mágica de Harry Potter."






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