Crítica de literatura contemporánea.

Friday, September 03, 2004

A PROPÓSITODEL PRO RUBÉN VIZCAÍNO


SIGUEN LAS LAVANDERAS ENJUAGANDO LA ROPA

Los agentes de inteligencia —el Snow y el Desvelado— adscritos al Charquito, han llegado con el borregazo que culturosos y pretensos pájaros nalgones, escondiendo su cinismo detrás de la capucha institucional, andan que no caben de la emoción porque ya están a punto de parir un mamotreto que en estado no nato ya bautizaron como «Hombre de frontera». Así es, ese es el título del libro en preparación que coeditan el CECUT, el periódico El Mexicano y la UABC como un inservible y oportunista homenaje al profe Vizcaíno. ¿De esa manera pretenden honrar la memoria del profe, gastando en ediciones que solamente servirán para que los chupapollas encargados de su gestación se paren el culo, mientras doña Rebequita, la guaifa del pro, agobiada entre la soledad y la tristeza, apenas puede sobrellevar una pavorosa situación económica, de un extremo tal que ciertos residentes de Playas de Tijuana piden coperacha en reuniones del Club de Leones pa que la doñita se agencie unos cuantos duros para comprar su pipirín y los medicantos que requiere? ¿No sería mejor reconocimiento y homenaje al profe, crear en favor de su señora viuda un fideicomiso que le permitiera solventar sus necesidades materiales, en lugar de andar tirando la marmaja en ediciones que solamente leerán dos tres culturosos y que terminarán empolvadas y telarañosas en alguna bodega oscura y húmeda? ¡Qué poca madre!, deveras. ¿De qué han servido las medallas y diplomas en cuero viejo y demás corcholatas que en vida le endosaron al profe? Un paraguas roto en la tempestad es la distinción de Forjador de Baja California (1998) que le otorgó el la fundación Acevedo, del municipio Playas de Rosarito; un tilingo metalón devaluado es la jmedalla de honor Adalberto Walther Meade, promotor de la Cultura (2001) que le otorgó el Congreso del estado; un sonajero fetiche es el premio al Creador Emérito (2002) que le otorgó el Fondo para la Cultura y las Artes de Baja California; émbolos de la nada son los nombres del teatro universitario de la Universidad Autónoma de Baja California y de un COBACH de la ciudad que llevan la nomenclatura profesor Vizcaíno.

¡Qué puede esperarse de esos cabrones, si son lo que son? Runfla de pillastres que sólo acostumbran a buscar salidas chuecas que les reporten prestigio o ganancia. Compungidos y gimoteando una nostalgía efímera en favor del pero, mientras su ñora abandonada a su suerte y extendiendo su manita vacía para recibir la dádiva de los monjes samaritanos del neopragmatismo no se las acaba. ¿Porqué no destinar esa firula que se va ir por el caño para apoyar a la doña? Ah, sencillamente porque a ellos eso no les importa, lo que quieren es darse bombo y decir: "¡Mira qué chingonería escribí acerca del profe Vizcaíno!". En vez de meterse corchos podridos en el fundío para tapar la chorrera de su entusiamo egocéntrico, ¿porqué no se abocan a cilindrear al charro de Eligio Valencia Roque, a los efectivos de la Bola (CECUT) y al cabezón tecnócrata que pilotea la rectoría de la Güeva (UABC) para que se dejen de pendejadas y en vez de publicar suatadas que nadie va a leer, hagan por el pro Vizacaíno algo verdadermente digno y humanitario?

Creer que la harán es un sueño guajiro.

—Sí, mira, cabrón, nomás porque tú dices lo haremos.
—Tenemos cara de cumplidores, ¿verdad? Jijijiji.
—Te has ganado el paraíso celestial con tu propuesta. Jojojojo.
—¿Sabes qué, carnal? Tenía rato que no reía como ahora.
—Ahorita voy a ir a hipotecar mi cantona pa darte gusto, cabrón.


Nunca lo sabrá el viejo Rubén
que han convertido su obra en carroña rapiñera
¿Conduces tú, o conduzco yo, hermano?
Estás muerto, Rubén
Pero algún provecho le sacaremos a tu lado moridor, ¿verdad?
Sí, di que sí
Tú ya no necesitas ser tú
Aquí nadie te escucha
Deja que nosostros sigamos
saboreando el salado moco nostálgico
que nos has heredado •




VIZCAÍNO VISTO
POR
DON RUBÉN



EL LENGUAJE RUDO Y LA ORALIDAD DE LA POESÍA


Cuando le mostré al profe Vizacaíno parte de las transcripciones de todo el rollo que se había dejado caer en la grabadora, medio sacado de onda, me preguntó:


—¿Qué piensas hacer con eso?
—No lo sé —le respondí. Pensé primeramente en una biografia suya, un poco novelada, pero....
—Lo que pasa —agregó el profe— es que todo esto que he dicho es una versión complemtamente verbal. Entonces, en mi opinión, lo ideal es que suprimas las expresiones demasiado grotescas. Bueno, qué te puedo decir.

Luego justifica su actitud parladora y explica la razón del uso del léxico bárbaro, penetrando en los terrenos de la poética al final de sus disertaciones:
—Yo fui orador universitario, escolar, y orador politico, etcétera. Pero resulta que ser orador en el valle de Mexicali durante su transformación de territorio a estado, reclamaba ser directo, porque de otra manera no te entiende nadie. Entonces, cuando me ofrecieron trabajo en el periódico El Mexicano, dije: "¿Pero cómo voy a ser periodista si a mí no me gusta escribir en máquina? Ni siquiera me gusta escribir". "Entonces ¿qué habla usted?" —me preguntaron. Yo les contesté: "Primero medito lo que voy a decir, y si es necesario hago una nota; tres, cuatro puntos y los desarrollo en vivo, como me enseñó mi profesor de oratoria. Y al referirme a los hechos señalo ejemplos elementales para que la gente pueda entender lo que digo; que vea con la mente lo que estoy diciendo. Porque estoy hablando en un pueblo, Tijuana, Ensenada o Mexicali, habitado por personas que han emigrado en masa desde interior del país. Por eso mi oratoria se transformó en una oratoria popular. Eso es por una parte, y la otra, la única forma de defenderme de líderes sindicales, de políticos era a fuerza de expresiones rudas, directas, precisas. Como yo fui profesor de lógica, pues tal cosa no me costaba trabajo. Por tal razón utilicé ese lenguaje, ese tipo de expresiones. Además, de joven, asumir esa actitud expresiva me sirvió para defenderme de otras circunstancias.
Cuando iba al periodico El Mexicano me decían: "Pero si usted escribe cuentos", entonces yo les repondía: "Perdone, pero yo no los escribo. Yo los dicto. Hasta donde yo sé, Dostoyevsky no escribía, y muchos escritores en el siglo XIX, y en siglos anteriores, nunca escribieron, ellos dictaban. El lenguaje era un lenguaje directo, vivo. Y allí está la poesía que nació desde la oralidad y se utlilizaba en la estructura métrica para que la gente la pudiera memorizar. Sobra de ejemplo La Ilíada. El origen de la poesía actual, escrita, no es más que el resultado de la poesía oral, metida en un texto par ser declamada verbalmente. La oralidad es su naturaleza".





LAS HORAS ESTÁN METIDAS EN UN CALCETÍN


Como a tres cuadras de mi casa acaba América Latina, empieza México. Desde mi casa puedo ver bien cómo llegan los barcos y cómo se van a la guerra. Tambien veo cómo los aviones, manejados por hombres biónicos pasan por encima de mi casa, viendo además a los indocumentados que cruzan hacia los Estados Unidos. Al observar eso me doy cuenta del papel que juega nuestro país en la posición geopolítica del planeta.
A mí lo que me pesa es tener 84 años, ¡hijo de la chingada! Yo quisiera tener la edad de 8 años; ser un niño para ir acumulando los nuevos conocimientos, para empezar a ver los nuevos pensadores, los nuevos poetas, los nuevos filósofos, las nuevas formas de enfrentar la realidad. Mi edad me tiene metido en un zapato.
Yo estoy ahorita bajo tratamiento médico. Me descubrieron un poquito de agua en los pulmones (menos mal que no fue petróleo). Estoy enfermo, pero parece que me estoy recuperando. Lo noto porque he dejado de agitarme. Todo va bien, me siento más aguantador y estoy escribiendo. Fumé cuarenta años; hace 18 años que dejé el cigarro.
A los 84 años con la vejez el cuerpo sufre un desgaste natural. En mi caso, eso provoca que los pulmones se contraigan y que el aire se quede adentro. Estoy respirando pero de una forma superficial porque el aire se queda contenido ahí, no circula. Entonces es necesario abrir. Aparte de esto tengo muy mala circulación en los pies. Llevo dos tratamientos que casi me cuestan mil pesos al mes cada uno de ellos; más los tratamientos de mi esposa que padece de problemas del corazón. Estoy gastando alrededor de dos mil pesos al mes en tratamientos.
Como siento que las cosas puede venir muy aprisa, entonces quiero hacer todo ya, ya, ya, ya. Ja, ja, ja, ja. Siempre he sido muy acelerado, pero ahora estoy alocadísimo. Siempre se me están ocurriendo mil cosas. [Junio de 2003].
Estoy pasando por una etapa personal muy dura. A los 85 años una enfermedad grave te acerca a la muerte. Y eso deprime a cualquiera, lo mete en el estrés, y solamente piensa en la muerte. Yo he caído en ese estrés y lo he expresado a través de la poesía. Pero llega un momento en que te aburres, te cansas, y empiezas a buscar algo nuevo.
Ahora que no tengo otra cosa que hacer que estar en cama he estado buscando los poetas que se me fueron en blanco, incluso los más modernos, los más actuales. A pesar de mi enfermedad no he dejado de estar en contacto con la literatura. Ahora, leer poesía de Tijuana es de mucho trabajo porque no existe, y novela, pues tampoco.
Me he pasado años de no tener con quién hablar de nada, de no encontrar con quién hablar de filosofía, porque no hay.
[29 de marzo de 2004].

LA POESÍA EN ESTOS TIEMPOS


La poesía tiene que decir algo sobre el tiempo que estás viviendo; de alguna manera es una experiencia interna que a través del lenguaje trata de darle sentido a la vida. Para mí eso es la poesía. Pero más vale que sea la vida que estás viviendo, o que has vivido, porque la poesía histórica y demás cosas, pues yo diría que es muy valiosa pero es, digamos, pedagógica.
En nuestros días la poesía no es de ciencia ficción, ésa es la prosa; y el tiempo que estamos viviendo es un tiempo de ciencia ficción, hoy es tiempo de prosa, e incluso de imágenes que ni siquiera caben en el lenguaje o les dan forma.
La poesía de nuestro tiempo se queda en la experiencia subjetiva y personal; y te quedas con poca cosa porque, en cambio, la manifestación por medio de la imagen va más allá de la palabra. Los poetas que surgieron cuando ya había cinematografía dijeron: "¡qué paso!". La cinematografía es capaz de llegar a donde no llegan las palabras, o a donde llegan las palabras y además se da el lujo de iluminarlas con toda la imagen, y las palabras puede ser que no alcancen a llegar ahí. Porque para describir esa serie de cosas que la fotografía y la cinematografía pueden hacer se requiere un lenguaje tecnológico o un lenguaje que no llega más lejos que la palabra pero que llega más fácilmente a decir lo que uno siente; es la música. La música dice sentimientos y emociones.
Las imágenes no son palabras; la palabra tiene límites, manejadas nos preguntamos ¿o es prosa o es poesía?


LOS PININOS POÉTICOS DE
VIZCAÍNO

Yo no nunca creí que podía hacer poemas. Me gustaba muchísimo la poesía, desde niño. Fui declamador escolar, orador universitario. La poesía siempre me gustó, la leía, más no la escribía. Pero, un día aquí, el secretario del Ayuntamiento se puso a vender cantidad de predios del sur de Playas de Tijuana a empresas norteamericanas. Treinta años de ocupación. Afortunadamente el síndico del Ayuntamiento era amigo mío, y el presidente municipal, más o menos. Lo que hizo el hijo de la chingada del secretario me cayó en los puros güevos, y escribí un pinchi poema, en donde lo puse, al hijo de puta, pero... ¡como mierda!. Fue en la época del presidente municipal Xicoténcatl Leyva, el primer viejo. En el poema explicaba de qué manera ciertos animales se comen a sus madres, los alacranes; de qué manera había mexicanos que se dedicaban a vender el territorio de su propio país. Lo escribí nomás porque se me hincharon los güevos, y le saqué como doscientas copias; las repartí por todos lados. Hice famita después de que otro cabrón le sacó como quinientas copias, y otro más como mil. Lo repartieron a diestra y siniestra, y la cosa se armó del carajo. Mientras tanto, yo me sentí que tenía conqué mandar a chingar a su madre al que se pusiera en contra. No hubo ningún comentario, se la tragaron así, enterita. Aunque al mismo tiempo, hubo algunos comentarios entre los amigos. Luego me invitaron a leer el chingado poema en lugar que está en la mitad de Baja California. Fue en fecha que se llevó a cabo un congreso de no-sé-qué-cosa; y cuando yo estaba fundando la Asociación de Escritores.
Yo había escrito prosa pero no poesía, dije, bueno, después de todo escribir poesía no es una cosa del otro mundo, ¿no? Yo he leído toda mi vida poesía; tengo además, capacidad para escribir. También conocía a todos los poetas que había aquí, eran muchos: profesores de primaria, amas de casa, profesionistas. Algunos bastante notables. En eso hubo un concurso de poesía en Ensenada. Entonces yo escribí un poema donde abordaba el tema del aborto. Porque en ese momento el aborto, en Tijuana, era una industria a toda madre. Yo tenía un chingo de recortes de periódicos de todos los casos de aborto que salían publicados. Escribí un poema que se llamaba Tijuana a Go Gó. Agarraba los pinchis médicos de Tijuana y los hacia mierda.
Recuerdo que en esa época, mi secretaria, Guadalupe Quirarte, era esposa de un poeta. Yo fungía como presidente de la Asociación de escritores de Tijuana. Todo mundo mandó sus poemas al concurso; y mí me enviaron una invitacion para formar parte del jurado. No, dije. Estos cabrones me van a hacer mierda. Si les digo que Fulano es el bueno, me van a matar.

—Avíseles que no, le dije a mi secretaria. Porque yo también voy a participar. Y me pregunta mi secretaria, extrañada:
—¿Usted va a participar?
—Sí, le contesto.
—¿Y conqué poema?
—Con éste.
—Pero si a ese poema todos los poetas lo han estado corrigiendo. Le han dicho: "No, Vizcaíno, es que tiene que ser así. Todo mundo le ha metido mano."
—No, no, no. El original, ése que está ahí, ése. Mándelo. Yo sé que no va a ganar ni madres.

¡Maestro!, resulta que ganó una mención honorífica, no sé qué madre. Y me mandaron llamar de Ensenada. Yo había estado en un congreso en Coahuila, cuando regresé me dice mi mujer:

—Que tienes que ir a Ensenada a recoger no sé qué madre.

Luego de vuelta, me dice mi mujer:
—¿No sabes lo que pasó?
—No, le repondo.
—Pues que han venido todos los escritores, borrachos, a decir que eres un perfecto hijo de la chingada. Que como eres amigo de éste y del otro, te habías conseguido el premio, porque tú como poeta eres un pobre pendejo.
—¡Hijos de toda su chingada madre! Van a ver estos cabrones.

Entonces, me dio tanto coraje, que dije: "¡Van a ver estos hijos de la chingada!". Ahora resulta que por andar escribiendo mamadas, se enojan esos cabrones. Además, de moralista no me bajaban.


UN MORALISTA EN CASA DE PUTAS


Pero había una circunstancia muy especial. Yo daba clases de ética, y como daba clase de ética, a mis alumnos les enseñaba cuál era la moralidad social de los tijuanenses; la moral de los curas, la moral de todas las iglesia protestantes que hay aquí, de la gente buena y de todos los hijos de puta que había en este chingado pueblo. Me puse analizar la moral del juego, de la apuesta, etcétera. Yo estaba enseñando a los jóvenes a valorar la vida de los habitantes de esta ciudad, y en la medida que daba clases de lógica, historia de la filosofía, ética yo manifestaba mi concepción. Pero mis cuates, los demas poetas, eran borrachones, desmadrosos o mariguanos, y llevaban una concepción del mundo completamente diferente. Entonces, debido a eso, sumado a otras cosas que ya había hecho, resulte el moralista de la ciudad. Bueno, dije, pues al que no le guste vaya y chingue a la suya, que yo me encargo de chingar a la mía. Cuestioné a los cabrones: "Si no le gusta a usted lo que escribo, a ver ¿dónde están los argumentos suyos?, ¿dónde esta su novela, su cuento, su ensayo, su concepción filosófica, su poema? ¿Dónde está, hijo de la chingada?".
Por tal actitud, yo quedé como una especie de juez de la ciudad, un moralista. Lo importante fue a partir de ese hecho, yo estaba creando la escuela de filosofía, estaba creando la escuela de historia, etcétera. Porque aquí en esta ciudad, la gente cree que Al Capone es un personaje folklórico de la vida de Tijuana. "¡Uuuuy, y qué tiempos aquellos, cuando Al Capone daba propinas de cincuenta dólares porque le detuvieran el sombrero!".
No niego que aquello fue una cosa preciosa de Tijuana. Me parece bien que eso haya pasado, pero no me parece correcto que la ciudad se enorgullezca de tal cosa. ¡Vayan a chingar a sus madres!


—No, pero es que el casino de Agua Caliente...
—¡El casino de Agua Caliente es un pinche casino de putas y cabrones, además de puros pinchis gringos! Eso ni siquiera formaba parte de México.

Tijuana no formó parte de México hasta después del sexenio del presidente Lázaro Cárdenas. ¿Porqué? Porque no había ni un pinchi ferrocarril en que trasladarse del centro de la capital, y la moneda norteamericana era la que circulaba. Esta época de la historia de Tijuana no es la historia de México.

Yo, como profesor de filosofía, rechazo ese capítulo de la historia de Baja California como parte de la historia de este estado. El fenómeno es más bien un entrecruzamiento de la historia de los Estados Unidos con la historia de México; un enlace donde la historia de un pueblo que crecía como bestia y empezaba a crear su propia cultura. Donde Vizcaíno se vuelve el moralista más hijo de puta; donde el gringo, la única forma de salir por las noches de borracho, de puta, de drogo o de cabrón era fuera de su propio país. Y así fue, se dedicaron a violar a Tijuana durante un siglo, y muchos de los tijuanenses pensaban que eso era algo maravilloso.

Yo no puedo considerar que desde el momento que el general Cantú le vende a un empresario norteamericano los derechos para establecer casinos de juego, boxeo, carreras de galgos y caballos, y todo lo que sea de apuestas y huela a burdel. Cantú vende esos derechos porque no tenía ninguna otra forma de obtener recursos, y por otra parte, porque el país estaba en una situación política muy gruesa. A cambio de ingresos, Cantú les vende a los extranjeros la dignidad del estado (ya de por si el valle de Mexicali pertenecía a los gringos y Ensenada por igual estaba ya concesionada). Así que concesionar Tijuana era, por tanto, circunstancia inevitable. Las concesiones van pasando de una empresa a otra, y ¡pum! establecen el hipódromo, entonces llegan a Tijuana cinco mil personas, cuando la población era de dos mil. La ciudad se transforma en... lo que tú quieras. Los empresarios norteamericanos plagan Tijuana de casinos y burdeles, casinitos por aquí, burdelitos por allá. (Por cierto acaba de salir un libro que, de pronto desapareció, yo no sé ni cómo, donde expone todas las concesiones que los nativos de Tijuana, o mexicanos realizados en Tijuana, hacían, y donde se detallan las gestiones que esta gente llevaba a cabo en la ciudad de México para obtener autorizaciones para establecer casinos, burdeles, licorerías y cantinas).

Naturalmente que los trámites y gestiones para montar casinos y burdeles los hacían mexicanos, pero quienes estaban manejando el negocio todo eran los norteamericanos. La ciudad se llena de empresas gringas donde aparecen mexicanos como supuestos dueños, que no eran más que prestanombres. Hasta las putas eran extranjeras.

Hace poquito hubo una exposición que presentaba cómo era Tijuana en esos tiempos; se exhibe la lista de los nombres de las putas; todas extranjeras, polacas, italianas, francesas. ¿De dónde iban a agarrar mexicanas? Todo era gringo, y los gringos venían a coger, en inglés.
En esa época, había un gobierno mexicano que administraba una serie de empresas norteamericanas que estaban realizando en la frontera norte de la República y en el sur de Canadá, negocios que la ley seca y el moralismo extremo de Los Estados Unidos prohibían. Tijuana evoluciona bajo estas prácticas y se transforma en eso, y crece de una manera tan imponente que, cuando llega al poder Cárdenas y manda a su secretario de Gobernación para ponerlo al tanto de la situación que prevalece aquí, el secretario le dice:

—"¡A Baja California la vamos a perder! ¡Esto ya se lo llevó la chingada!".
Con otra, que cada diputadillo gringo de mierda que decía:

—"Hay que comprar Baja California".

Cárdenas cierra y expropia los casinos y burdeles y entrega los derechos a los mexicanos. Entrega los casinos a los obreros, borra el vicio, moraliza, reparte tierras, etcétera. Pero estalla la Segunda Guerra Mundial y... ¡mocos, cabrón!, la ley de la oferta de putas y cabrones, casinos, juegos y droga y la chingada, pues aumenta. Por tanto, Cárdenas, sin darse cuenta, nacionalizó el vicio. No le quedaba otra. Una cosa es la política y otra cosa es la historia, ¿no? Tijuana vuelve a quedar en manos de quienes manejaban el juego, la droga, la vida nocturna, etcétera.


LA TORRE DE AGUA CALIENTE


Como yo era un profesor de ética me puse a analizar los hechos, y me preguntaba: ¿qué es lo que se hace en el hipódromo?, ¿qué es lo que se hace en el Jaialai?, ¿qué es lo que se hace en un burdel? Con base en estos presupuestos fui haciendo mi análisis de la vida social, y lo empece a publicar. Y, ¡ay, maestro!
Más tarde, llega el momento en que reconstruyen la torre de Agua Caliente, y manifiesto mi oposición a que se reconstruya una edificación que no fue mexicana nunca; ni siquiera el cemento con que la construyeron, perdón, ¡cuál cemento, digo!, la madera. Porque, en primer lugar, no es más que una copia de la torre Eiffel, con una iglesita mexicana, arriba. Y que servía para alumbrar un campo donde aterrizaban los aviones (Cárdenas la mandó quemar).
Yo no acepto que esa torre sea un símbolo de la ciudad, yo como mexicano me niego a aceptarlo. Me parece que los Tijuanenses le están haciendo un reconocimiento a la moralidad norteamericana. Y eso es una falta de dignidad, una falta de vergüenza, una falta de orgullo, entre otras cosas. ¿Porqué lo hacen? Porque aquí no hay una identidad propia; la identidad mexicana quedó destruida. ¿Qué pasa con esto? Es vergonzoso, es penoso, terrible. ¿Qué hay que hacer? Cambiar eso. Y, ¿cómo lo vamos a hacer? Bueno, pues hay que empezar a hacer literatura, cuento novela, etcétera. Yo soy partidario que sea a través de las artes. No soy pendejo. No voy a decir que a través de la política, ¡me matan, hijo de la chingada!, ¿no? ¿Por medio de levantamientos armados? Vamos al carajo. No, es a traves de la poesía, la novela, el cuento. Por ahí es donde debemos hacer ese cambio, por la filosofía, la literatura, el derecho. Yo sé dónde ando, maestro. Y hay que esconderse.


SOLDADOS Y ESCRITORCITOS DE MIERDA

Empiezo yo a hacer mi propia culturita con una bola de escritorcitos de mierda y la chingada. Escondidos, nada más viéndonos las caras entre nosotros. Las empresas y cámaras de comercio preguntan:

—Y ¿estos pendejetes que andan haciendo aquí? Eso no sirve pa nada.

A Tijuana no le conviene la moralidad. ¿Cómo chingada moralidad? Nosotros vivimos al margen de ella, en una economía, dependiente del turismo norteamericano que, entre paréntesis, depende fundamentalmente de un centro militar, y de los más importantes del océano Pacífico; con un ejército de mas de diez mil gringos, hijos de la chingada. Soldados, solteros, güeros, con lana, que necesitan coger todas las noches. Son miles, una inmensa cantidad de soldados que llegan en barcos de guerra. Uno se da cuenta que Tijuana depende directamente no de los Estados Unidos, sino de los ejércitos norteamericanos. Y luchar contar eso es luchar contra el imperialismo yanqui, contra los Estados Unidos.

Cuando yo escribo acerca de la moralidad de Tijuana, a algunos escritores les parece que está de la chingada que ese pinchi Vizcaíno sea un pinchi moralista en una casa de putas.
¿Qué es eso?


PUBLICACIONES


Mira, me acaban de traer esto; que es pura basura. Es el último. Son poemas de muchachitos que quieren hablar de "¡ayyy uuuu!, me hace falta amor", o de una mujer que dice: "yo tengo la puerta abierta... que no sé qué ¿por qué no llegan?". Es una cosita ingenua y anticuada porque no pueden hablar siquiera de lo que pasa en el tiempo, solamente hablan de sus experiencias personales, íntimas, y nada más. Son poemas que hacen para ellos mismos o para un pequeño grupito de amiguitos, de compañeritos de salón de clases.

La poesía que hoy se escribe la ves como anticuada, empobrecida, localista y empequeñecida, pero algunos poetas, excepcionalmente, tienen cosas muy valiosas, verdaderamente hermosas y que alcanzan a salirse de nuestro tiempo y de la experiencia individual, y acierta en algún tema. Es por decir de esas iluminaciones, revelaciones en que llega Satanás y no sabes ni cómo.


ARELLANO, CARRILLO Y ABIGAEL


Estos poetas que ahora están publicando sus trabajos, son muchachos que apenas hacen poesía y hablan de sus necesidades casi orgánicas.


—Y YA SE CREEN UNAS DIVAS ¿NO? ¡JAJAJAJA!
—Sí
—¡JAJAJAJA!
—Bueno, sí, pobrecitos. Y no hay entre esas gentes alguien que sea un verdadero poeta.
El que aguanta es éste... el que está enfermo, ¿cómo se llama? No sé como seguirá.
—ARELLANO
—Arellano me dice que a él le cuesta mucho trabajo escribir; que siempre le ha costado mucho trabajo. Yo tengo la impresión de que Arellano ha salido de una buena escuela de literatura en Monterrey y que maneja la prosa; cuando hace poesía se sujeta a ciertas reglas, a ciertas normas y le resulta difícil lograr posibles estados de ánimo, y lo consigue con apuntitos, apuntitos, corazonadas, vibraciones y cosas asi. Y después los organiza de algún modo. En fin, cada escritor tiene su secreto. No hay dos iguales, incluso dentro de una misma corriente.

La poesía, para mí, se encuentra en uno de sus peores momentos.

—AQUÍ EN BAJA CALIFORNIA, ¿QUIÉNES PUEDEN SER LAS FIGURAS QUE MÁS RELEVANTES DENTRO DE LA POESÍA, APARTE DE ARELLANO?
—¿Aparte de él...?
—¿QUÉ PIENSA DE ESTE SEÑOR, EL QUE DESAPARECIÓ? ME REFIERO AL POETA QUE TRABAJABA EN EL CECUT, NOÉ CARRILLO.
—Ahhh. Bueno. Este muchacho empezó primeramente a colaborar aquí conmigo y escribía... has de cuenta como un budista que incursiona a occidente con su jaikai, iluminaciones. Estaba como en un estado de gracia de un jovencito que veía un mundo donde no había ni malicia ni sensualidad; había solamente para él una especie de trasparencia de las cosas. Y eso era bonito, gracioso, interesante. Hasta que, de pronto, un día se descubrió o lo descubrieron como homosexual y despertó al mundo. Ese fue el... el...
—EL ACABOSE.
—Ey, entonces este hombre a partir de que se enamoró de su conquistador empezó a crear un mundo erótico.
—¿LE CAMBIÓ LA PERCEPCIÓN?
—Totalmente. Bueno, su capacidad para transparentar las imágenes y las cosas de la realidad siguió siendo en cierta medida pura, limpia, inocente. Pero al mismo tiempo cuando el hacía sus primeros poemas, éstos eran ingenuos, infantiles, vacíos de sensualidad; y de pronto adquieren un sentido muy profundo y empieza a llenarse de imágenes propias. Claro que es un muchacho que hacia literatura, un muchacho inteligente que lee buenos libros. Pero tambén adquiere un estilo personal; que por cierto, tiene únicamente la limitación de la pura sexualidad, no puede manejar otra temática que no sea esa. Se clavó en el tema, e incluso como persona, como autor, como intelectual; y al mismo tiempo, se clavo en la práctica de la homosexualidad.
—COMPLETO EL CHAMACO.
—Totalmente. Entonces ahí trono. No sabemos dónde anda.
—¿NO HA APARECIDO EL BATO?
—Creo que no. O sea que no ha superado una experiencia biológica, humana, una relación personal que le cambió la vida, el lenguaje, etcétera. El hombre quien sabe dónde quedo. Yo no sé, o se suicidó, se fue, huyó, o lo que sea.
—PROFE Y ¿ESE MORRO ES DE LA MISMA GENERACIÓN DE LOS MUCHACHOS DE LA FILOSOFÍA DEL CHAVO DEL OCHO, ES DECIR DE LOS JÓVENES NACIDOS A PRINCIPIOS O A MEDIADOS DE LOS AÑOS SETENTA?
—No, yo creo que este muchacho es más grande que estos. Yo calculo que tiene unos 32 0 3 años.
—ENTONCES ANDA ENTRE LOS DE LA GENERACIÓN DEL CHAVO DEL OCHO. 70, 72, 74, 75...
—A parte de ese joven, no hay un poeta que valga la pena. Lo que si hay es una generación muy anterior.
—LOS ROBERTO CASTILLO, LOS FRANCISCO MORALES. ¿ESOS GÜEYES, NO?
—Efectivamente, Esos son. Y hay otra más vieja como la de Josefina Rendón Parra y todas ésas.
—PRO, PASANDO A OTROS LARES, ¿QUÉ HAY DE LA LITERATURA SONORENSE?
—Precisamente nuestra sección cultural circula en Sonora.
—¿QUÉ OPINA DE ABIGAEL BOHÓRQUEZ?
Yo no conocí personalmente a Bohórquez. Recuerdo que en el año 59, cuando empecé a manejar la sección cultural del periódico El Mexicano, él comenzó a mandarme sus cuentos; residía en San Luis Río Colorado. Entonces me enviaba sus articulos y me parecieron tan buenos que le daba una página. Y a éste, que le dieran una pagina entera en un periódico, con unas letrotas enormes, pues... Un día él me llamó y me dijo que no sabía cuánto me lo agradecía, porque en Sonora no lo habían tomado en cuenta, que ni lo mochaban, pero que gracias a esto él iría a Hermosillo a armar una bronca; iba a exigir que lo trataran como gente. Después se me perdió, y ya no volvió a colaborar conmigo. Yo ya no tuve ninguna relación con él; hablábamos por teléfono, nada más, a veces me escribía, pero lo que importaban eran sus poemas.

Yo no sé en que situación este actualmente la literatura sonorense.

—YO, DE MORRO, LEÍ A UN ESCRITOR MUY BUENO QUE, HARÁ POCOS AÑOS, LO ASESINARON, CREO QUE EN GUAYMAS, SUPUESTAMENTE POR LÍOS ENTRE HOMOSEXUALES. DISCÍPULO DE ABIGAEL. SE LLAMABA DARÍO GALAVIZ. ¿SUPO ALGO DE ÉL?
—Creo que al señor le publiqué algunas cosas.

Continuará.

cretinadas@yahoo.com.mx
elcharquito.blogspot.com



BIBLIOGRAFÍA DE RUBÉN VIZCAÍNO


Novelas


• Tenía que matarlo, (editorial Californidad,1961), tiraje: 500 ejemplares. Repreimpresión en marzo de 1988, a cargo del Instituto Tecnlógico de Tijuana, ITT.

• Calle Revolución, (editorial Californidad, 1964), tiraje: mil ejemplares.

• En la Baja, (UABC, 2004). Novela escrita en 1958 y con una segunda redacción en 1959.

• Matusalam, inédita, escrita entre 2000-2004.

• Chismes sobre la guerra light en Irak, (apuntes para una novela), publicada en fragmentos en el suplemento Identidad del periódico El Mexicano, 2003-2004.

• Celibelia, inacabada e inédita, escrita en 2004


Ensayo-crónica


• Diálogos y meditaciones sobre Tijuana, publicada en 1964 en edición casera.


Teatro


• La madre de todos los vicios, 1965, publicada en edición casera, tiraje restringido.

• La cigüeña de los huevos de oro,1969, publicada en edición casera y en tiraje restringido.

• Cuando llegue Tía Juana, puesta en escena por última vez por Domingo Nattieri en julio de 2003.

• Réquiem para un heredero, inédita y probablemente escrita en 1990.

• La muerte del chilango, inédita y probablemente escrita entre 1989-1995.




Poesía


• No existe recopilación de sus poemas, pero hay una bundante cantidad de poemas suyos publicados en las revistas Letras de Baja California, Amerindia, Hojas,
• Un sinnúmero de artículos periodísticos publicados, principalmente en Identidad, suplemento cultural del periódico El Mexicano.

• «Hombre de frontera» es el título del libro en preparación que coeditan en homenaje al profe Vizcaíno el CECUT, el periódico El Mexicano y la UABC.



Reconocimentos

• Distinción de Forjador de Baja California, 1998, que le otorgó el la fundación Acevedo, A.C., del municipio Playas de Rosarito, B.C.

• Medalla de honor Adalberto Walther Meade, Promotor de la Cultura, 2001, que le otorgó el Cogreso del estado.

• Premio Estatal de Periodismo, en la modalidad de periodismo cultural, 2000, que le otorgó la asociación de Periodistas Revolucionarios Unidos de Baja California.

• Premio al Creador Emérito, 2002, que ole otorgó el Fondo para la Cultura y las Artes de Baja California.

El teatro universitario de la Universidad Autónoma de Baja California lleva el nombre de don Rubén Vizcaíno Valencia desde 1997.

• Un COBACH de la ciudad lleva como nomenclatura también el nombre del profesor Vizcaíno.

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