Crítica de literatura contemporánea.

Tuesday, September 28, 2004

Vertedero de cretinadas


Por éktor henrique martínez



LOS MINIRRELATOS CHAKAS DE HIPERTEXTOS



«qué quereis, aprendí a malvivir del cuento...
...si faltan emociones te las invento»
Joaquín Sabina


Antes que un diagnóstico o enjuiciamiento que pretenda mover los hilos de una supuesta crítica literaria en materia de narrativa, la selección de minirrelatos que extraigo de hipertextos.blogspot.com, y aquí reproduzco, atiende a motivos meramente subjetivos. Es decir, los minirrelatos pertenecientes el taller virtual de narrativa que promueve el hombre de la cabellera invisible, aparecen en este «Vertedero» por simple autocomplacencia de mi subjetividad o concesión de un gusto que me otorga mi yo-lector. En esta hermenéutica de sentido común, no hay tentativa de malicia que tienda a colocar a determinados autores en el cielo y a otros en suelo; por el contrario, al escoger los textos no me guía más razón irónica que un interés desinteresado. Estrategia que, por ser sencilla y no impositiva, considero más válida y efectiva que la interpretación metodológica del pretencioso y aburrido crítico que dictamina desde los claustros de la supuesta objetividad. Y puesto que no soy porrista ni apologeta de nadie, me importa un carajo quiénes sean los sujetos responsables o autores de las enunciaciónes que reproduzco.

Sea actitud moral o metafísica esta vehemencia arbitraria, es claro que su ímpetu en nada destruye el hecho escritural cuajado en forma colectiva en los hipertextos del BR, ni tampoco socavan los méritos que les asisten a los sujeto implicados en calidad de autores (o plagiadores creativos) de dichas minificiones.

Ahora, si las palabras formadoras de esos minicuentos devienen en magistrales textos o en excrecencias seudoliterarias, ése ya es otro cantar de gallos sin gallinero que no saben a qué horas se prende la mecha en el horizonte. El orquestador del taller virtual de hipertextos, www.brunoruiz.blogspot.com, es claro al respecto: se trata de un experimento virtual de convivencia literaria.



LUCIENDO LOS TATUAJES

Los microcuentos que a continuación transcribo, fueron insertados en la chichi de
vidrio a partir del 15 de septiembre de 2004, tomando como base el título «Tatuaje».



El Yorch


Un minicuento que está dos tres es el del Yorch. bastan los dos últimos párrafos pa darlo por bien consumado; lo demás sobra. Así hubiera quedado:


Fabián, que llevaba seis meses sin conseguir empleo, hacía un recuento mental de lo sucedido minutos antes, de aquello que empezó por no tener para la cena de esa Nochebuena.

De la sien pasaba la pistola otra vez a la boca y otra vez a la sien y otra vez a la boca, pero ni los cadáveres de su esposa embarazada y de sus tres pequeños hijos tirados a su lado lo animaban a perforarse el cráneo •



Akurion


Un relato descoyuntado pero muy poético; la deficiencia queda enmendada por un preclaro lirismo que no llega a amasarse como discurso narrativo. Hay más encanto que fuerza; el poeta le saca la vuelta al cuentista. Y qué mejor que así sea.


Escribo en el tiempo con un alambre de púas, mientras se hunde en el aire la sofocación transparente de una lágrima cristalizada, clepsidra sin retorno. El se revuelca en su cárcel de eternidad, atento al manantial donde estalla. Soy el punto suspensivo de enmedio... •



Rencoria


Dotado de una técnica que permite manejar con habilidad y precisión el discurso que, por via de la introspección, explora la complejidad patológica y los impulsos reprimidos del personaje. La acción, desarrollada con efectismo y ambigüedad, se resuelve sin un final específico, pues es al lector a quien le corresponde interpretar la conclusión de la pieza, y aplicarle punto final de conformidad con su libertad imaginativa.


«De esas pulgas no brincan en tu petate, Javier. Esa es una puta cara, y tú eres un tipo insignificante» —decían todos cuando me sorprendían espiándote. Pero ellos no entendían, no veían más allá de la miope inmediatez de su vida de misa dominical y reuniones moralinas en casa de la abuela. No entendían que, en el fondo, tú eras como esa especie de virgen perversa: ojos de niña y miradas sucias. No imaginaban que por eso mismo que ellos llamaban putería tú eras capaz de fijarte en un pobre idiota como yo. Cierto que a diario me hacías sentir como si no existiera, como si fuera un fantasma. Hasta hoy. Ahora estás recostada en mi cama, envuelta en una dulce calidez casi pegajosa. Mientras beso el tatuaje en tu tobillo —y este otro que recién descubrí en tu espalda— confirmo que ambos contrastan deliciosamente con el halo de inocencia que enmarca tu rostro. Cómo me gustaría poder romper este inútil monólogo y que me escucharas. Pero necesitaría levantarme, separarme de ti e ir a sacar tu cabeza del refrigerador. Y la verdad es que se está tan bien a tu lado que... •



Baristimov Alber Nugen
baristimov@hotmail.com


Introduce al lector en un microcosmos de lo absurdo, y con tintes surrealistas y kafkianos, registra las perversiones malignas del género humano, dando fe de manera instantánea de los paradigmas de la violencia y la abyección.


Un minuto más ahí, y perdería la cabeza. Todo por la tipeja que atendía mediocremente a clientes en la caja de pago…ella no lograba registrar el código de barras de un producto, se quedó parada, masticando su chicle.

En ese momento, él perdió el control, tomó una sandía de su carrito, y se ka aventó a la cajera. La sandía recorrió 2.36m. vía aérea, hasta estrellarse en la cara de ella, los clientes alrededor no sabían como reaccionar, rápidamente, él agarró la caja registradora y le dio en la cabeza repetidas veces con ella, hasta que su cráneo perdió forma.
Dejó la caja en su lugar, limpió sus manos con el mandil que usaba la trabajadora incompetente, y caminó a la salida. Antes de salir, tomó una revista, “El semanario de lo insólito”, en portada, el encabezado: “Niño cabeza de sandia se hace tatuaje en uno de sus 4 penes” •



Fausto Ovalle
trenzadearena.blogspot.com


El elemento esencial de la trama se perfila como un simple mandato que gradualmente se torna en desasosiego amoroso y obsesiva celotipia. Aunque falta rigor en la construcción anecdótica, la tensión es latente en todo instante.


—quítate esa madre
—no seas mamón
—quítate esa madre, insistió y sus manos dejaron de pellizcar sus nalgas y sacó su miembro húmedo de su vagina. Un mojado plap se escuchó al instante.

La penetración era suave. Antes besabas su cuerpo y seguías con la punta de la lengua el tatuaje de su pecho que decía kímberli. Lo deletreabas húmedamente y sus senos escurrían saliva cuando imitabas las líneas que formaban una rosa.
El cambio de postura era una angustia, mirabas sus caderas, sus nalgas y de manera insistente tus ojos se detenían una y otra vez en las letras que marcaban David forever.

—quítate esa madre
—cómo chingas
Perra. Mirabas su culo, el pellejo saltado, marca que ya había sido penetrado. Tus dedos insistían en la angustia y recorrían la cicatriz del tatuaje borrado y te recordaban que un puto David logró marcarla para siempre, cosa que no habías logrado •



Lola



Le decían el Violín, le gustaba coger con morritos. Un día lo apañaron por echarse a su hijastra y hasta ahí llego, lo trajeron aqui. Ya estabamos todos los presos esperándolo porque habiamos leido la noticia en el periódico pero como no traía foto, no sabiamos la que nos esperaba. Ya hasta habíamos rifado los turnos, me iba a tocar el desquinte. Nunca me había tocado ser el primero. Ya me habia emocionado cuando lo voy viendo llegar. Pinche marrano nalgas cuadradas, lo encueraron de todos modos y me cae que traté, pero no mames pinche lomo peludo, lonjas hasta en la nuca. De los quince que hacíamos fila no le quiso poner ninguno. Hasta que el Tintas gritó:
—¡agárrenmelo!
Sacó una foto de la cartera, se le subió en el lomo. Ahí estuvo un rato dándole con la aguja. Al terminar el dibujo me dijo bien respetuoso.
—Es mi jaina compa, trátela con cariño está quintita •




Daniel Salinas Basave



Asurbanipal, príncipe asirio, fue desde su niñez atormentado por Pazazu, demonio del Viento del Suroeste.

Cuando Asurbanipal salía al desierto acaudillando ejércitos, Pazazu descargaba furiosas tormentas de arena que devastaban las tropas. Sólo Asurbanipal sobrevivía, acosado cada noche por pavorosas pesadillas.

Por consejo del oráculo, mandó Asurbanipal traer a Niggurath, artista capaz de plasmar imágenes eternas en la piel usando pigmentos vegetales.

Nueve noches trabajó Niggurath dibujando con una aguja sobre el pecho de Asurbanipal.

Después advirtió al príncipe que nunca viera ni dejara ver el tatuaje y sólo debía descubrir el pecho cuando Pazazu atacara.

Días después, al sentir la tormenta, Asurbanipal descubrió su pecho y la calma reinó en el desierto. Lo mismo sucedió en los viajes subsecuentes.

Cuando Asurbanipal murió de viejo, sus embalsamadores lo desnudaron y descubrieron con horror la imagen de Pazazu en su pecho. Se habló de un pacto con el demonio. Sólo Niggurath sabía la verdad; la imagen era tan espeluznante, que el mismo Pazazu se horrorizaba al verla • [Tatuaje (La imagen de Pazazu)].






Óscar Luviano
laorugagritona.blogspot.com



La actriz porno se hizo tatuar a los 19 años, en un local clandestino de la Barceloneta. Se ofreció como pago, pero el moro prefirió, con inmensa tristeza, las dos mil pesetas. A lo largo de los años, desnuda frente a las cámaras, tenía la anécdota en la punta de la lengua, por si alguno de sus compañeros de escena o el director se interesaban por la historia del tatuaje, pero ninguno mostró curiosidad. Sin más contratos, con un trago pagado por la Seguridad Social, me la contó en un bar del Port Olimpic. Ahí, entre el humo de los cigarros, los ojos del marroquí que eligió el dinero que necesitaba desesperadamente antes que a una mujer magnífica eran más negros. Le pedí ver el tatuaje. Se levantó la falda y con los dedos tensó la piel rugosa de sus muslos. Era una mariposa violenta. Brillaba tenuemente. O quizá no •


Nacho Mondaca
humprheybloggart.blogspot.com


La araña se detuvo delante de nosotros. Parecía sorprendida ante la imagen que no alcanzábamos a distinguir. Nos mirábamos unos a otros. La araña movía sus patas sobre la piel amarillenta. No habíamos estado ahí nunca antes y ahora comenzábamos a sentir miedo. Un movimiento en falso y podíamos olvidarnos de todo. La araña caminó esquivando imagen, seguimos lentamente detrás de ella. Fue entonces que la imagen se presentó delante de nosotros en toda su magnitud. Era una mujer desnuda, entre sus piernas una araña negra nos miraba amenazante. No pudimos contener nuestro pánico, en tropel emprendimos la huída atropellando a la araña que ahora caminaba rumbo al hombro. La mujer desnuda se abalanzó sobre nosotros aplastando a la araña y al resto. Sobreviví gracias a un milagro. Llevo tres días sin dormir, mi mente se extravía. No sé cómo escribo esto • [EL TATOO].




Jorge Rueda
jorgerueda.blogspot.com



La engañaba con la maldita Concha, —Conchita, pendeja mosca muerta. Vas a saber con quien te metiste—

Juan sólo bebía "Presidente", así que sin empacho, molcajeteo valiums y los inyecto a las dos botellas que había en casa. Fingió un viaje con su mamá llevándose a los niños, pero regresó furtivamente y lo vio entrar al edificio, con la puta de la comadre. Esperó hasta media noche. Calculó correctamente; ahí estaban los adúlteros en su cama. A ella le cubrió la cabeza con una almohada y disparó. La piruja no se despertó. La vistió y la arrastró hasta el sillón de la tele. Le puso el revolver en la mano...

Se presentó a reconocer el cuerpo. Su llanto fue verdadero, pero acompañado de la satisfacción de la venganza. No entendió en cambio que la interrogaran con insistencia, menos aún que le embarraran las manos de cera.

–Señora, sabemos que usted le disparó a su marido.
–Yo estaba en casa de mi mamá.
–No todo el tiempo, señora. Además usted tiene el tatuaje.
–¡Yo no tengo tatuajes!– Exclamó aliviada.
–Sí señora, el tatuaje de la pólvora •


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