Crítica de literatura contemporánea.

Monday, November 22, 2004

Vertedero de cretinadas


Por éktor henrique martínez



EL CASTING METAFÍSICO DE UN TAL HYEPEZ



Sin embargo, muchas personas viven acomplejadas
por su nacionalidad, o carajo, su color de piel.
Ahí tenemos el caso de su enemigo, Heriberto Yépez.
El Beam



EL YÉPEZ, TAN RELEVANTE COMO EL CHUPACABRAS



ADVERTENCIA: En pro de una petición de clemencia que enviaron al Charquito algunas monjas samaritanas, capitaneadas por la doctora Rosa Meleño, solicitando que ya deje en paz al Yahír de la letras tijuanenses, so riesgo de que su capilla tertulera quede acéfala y sus seguidores, hundidos en la orfandad chamánica a falta de guía, he decidido abortar la empresa de chingarle la borrega a este oportunista eterno que —a pesar de la galopante crisis económica por la que atraviesa nuestro maravilloso país— se niega rotundamente a abandonar el apotegma del Tlacuache: que vivir fuera del presupuesto es un error. Aunque me cuesta creerlo, me han dicho que el bato está casi desfallecido por causa del carretón que le tira la perrada bloguera; que casi ni come, y en cuanto trata de ponerse en pie, el bato se desmaya. Afirman algunos que, en su caso, bien podría hablarse de un estado de enajenación mental que ya amerita estancia en en un centro siquiátrico. A raíz de lo anterior, el Yépez fue examinado por sendo grupo de especialistas en pedos de la guasiadez que manifestaron que el batillo tiene una personalidad insestable. Declararon los loqueros que, en su infancia, sufrió muchas privaciones materiales y afectivas, y que hoy, ya en edad peluda, de manera inconciente, efectuando mamaditas literarias, quiere ser el centro de la atención y sentirse admirado. En definitiva, una forma patológica de comunicación.





CLOSE UP

En las paredes del Pabellón Siquiátrico Muncipal de Tijuana hay infinidad de grafitis y mensajes escritos con clavos, corcholatas y puntas de vidrio. Me fijo en una donde se ha anotado esto:


«Yépez, regresa a tu cantón. Pero no se te olvide, Heriberto, tomarte tus rivotriles. Firmado: Tus amigos, el Chango y el Beam.

Luego que el Yépez abandona el changarro para recluir lorenzos y piratones, se sube a un taxi. Una ruquilla malencachada también sube a la misma ranfla. El Yépez, queriéndose hacer el caimebien, le pregunta a la ñasca.

—¿Para dónde vamos, tía?

La ruca, muy indignada por esa mamada del igualado, le responde lacónicamente:

—¡Usted, a la verga, y yo a tomar otro taxi!


COMPENDIO DE LA NEUROSIS


El gran personaje, creado por las naderías de su alter ego yepeziano, se levanta de su nido tertulero y salta al vacío. Sus estridentes chillidos me despiertan. Bate sus alas enzarzadas de estambre sacado de los hilachos de una bufanda que la Sari Bermúdez dejó olvidada durante una noche de peda en el chupadero el Turístico. Haciendo alarde de peroratas pueriles, glosando errores y desgaliñados apuntitos contradictorios, sustancia del sufrimiento que viene arrastrando desde la infancia, confunde la ridiculez con la virtud. Suma perfecta y a la vez grotesca de la desvergüenza y la pedantería. Denigra la labor de los verdaderos escribanos en la medida que indigesta el cerebro de quien lee su gorronería egocentrista. Narcisista que no se mueve sin viáticos cada vez que se explaya en extravíos y delirios de diva letrera, pero creo que guarda más similitud con la reina del peor pastiche. Se ha empecinado en ser escritor, pero... ¿se puede llamar escritor a alguien que escribe refritos y no llega a conseguir ni tres lectores? A veces él mismo se autosocorre comprando sus libros que se mosquean en las librerías. Todo lo que le publican termina en un hoyo negro, su palabrería cuajada en textos no es más que una oquedad; escritura como cerrazón de lo indecible. Debería revelarnos la fórmulita para no ser leído. Como dice el Beam, el bato, a parte que utiliza el cobarde sistema del cerrojo (tirar la piedra y esconder la mano) «no escribe por pasión. Escribe como accesorio. ¿En qué consiste eso? En que para él, la acción de aplastar tus dos nalgas frente a un teclado y teclear no es algo placentero o divertido».

Y todos los apologistas de su desmirriado club de culturosos (al que denominan «Crossfader Network» o «TJ Bloguita Front») andan por los mismos derroteros.





IMAGOS DEL YÉPEZ


La esencia del Yépez es la intervención estratégica de su mamadora sobre la ubre estatal del CONACULTA. A este personaje lo seduce la leche presupuestal porque remembrana musas por su esfínter. Para chupar la teta oficial, el Yépez heredó una trompa de hule no reciclable; «ingenio» para solucionar, vencer o fugarse momentáneamente de la piojez que lo atosiga. El Yépez —nacido como figura postmoderna en los años 70 en una colonia infestada de cholos, la que hoy él ha bautizado como Norteamérica— ataja con su máscara farsesca, tanto que dice ser al autor del Ulises, pero escrita en versión Chalino Sánchez. El Yépez proviene de la cultura narco-pollera, nieto de un viejo cerrajero de la Zona Norte apodado el Llavero Solitario. Es ese ruco quien nos ofrece una clave para desmitificar al Yépez, una suerte de Polifemo enano entre los pacheros y mafufos que le han dado el nombre de «Nadie»; o sea el Yépez haciéndose pasar por un escritor mediante artificios desgastados. Es la forma en que se involucra con los culturosos mamadores de becas, dándose baños de sabiondo falaz para alterar su identidad de arrabal. Pero el personaje Yépez, en su clandestinidad y nuevo cliché, es un odioso y pedante chupapollas. En él convergen el zampaboñigas y el cretino. Sin embargo, el Yépez es un personaje romántico. En su función de destrucción, sabotaje o robo del patrimonio presupuestal de los mexicanos cumple el rol ordeñador de partidas económicas que bien pudieran destinarse a mejores menesteres como dar de comer a unos cuantos indígenas desnutridos, o «prankster» o punkis de la tribu folk, como él les llama. (Duchamp no fue un Yépez, pero el Yépez quiere ser un Duchamp). El Yépez, cada vez que hay quebrada, asegura el rito de la transgresión becaria en la sociedad parasitaria; conserva así la certeza de que el capitalismo ha sembrado el germen de su propia destrucción y, por tanto, no hay razón para ponerse a trabajar, si, al final de cuentas, pues al mundo se lo va a cargar la chingada. El Yépez, enemigo de la de pala y el martillo, sin embargo, comparte con algunos albañiles los áureos ideologemas de clase macuarril; esa que sostiene al capitalismo: o sea el individualismo yepeziano, la metafísica de emprendedor de la güevonería, nadando contra la corriente de leche que mana de la chichi becaril, ingenuamente (o fingidamente, según sea el caso) afirma que así habrá de renovar al sistema.

A través del personaje del Yépez, tótem putañero y todavía amateur de la baquetonada, el imaginario del entorno culturoso crea un hombre (joven, tenaz, pero megagüevonsísimo) que no puede vencer las ganas de no camellar como Dios manda o cuando menos infiltrarse en las relaciones de producción, de plusvalía (el Yépez es el espermatoize que no logró penetrar en el óvulo donde surgieron los batos chambeadores). El Yépez es un contrapeso a esos personajes, le encanta la negociación lumpen y es afecto a drenar la ganacia ajena. El Yépez, como muñequita de sololoy, quiere mantener finitas las palmas de sus baisas, salvaguardar la tersura como si fueran nalgas de princesita Lilí Ledí, sin importarle qué tanto el prójimo se parte la madre para medio sobrevivir; que avance el pendejo —dice él— habrá siempre suatos que se dejen cabulear por un agente capaz de echar cuanto chorizo se le ocurra para decodificarle el salario mínimo cuando la malilla lo ponga en decúbito supino. El Yépez es un personaje que pertenece al mismo juego de emociones truculentas entre el progresista de cartón y el clon ultrarreaccionario. El Yépez es una de las fantasías de equilibrio entre esas dos entidades. Habrá qué ver cuál de ellos lo revienta, crackeándole su sistema cagarrutano, o lo restablece, devolviéndole la gilipollez tremebunda. Su función literaria, además, ha quedado claramente definida por la gama de estulticias e incoherencias que se ha dedicado a cultivar desde este culo de San Diego. El Yépez es un personaje analgésico a los lectores. El Yépez calma miedos de analfabetos funcionales. Nos asegura que el hombre puede intervenir en la cultura o reconducir el desarrollo culturoso llevando una montaña de ignorancia sobre la espalda —especialmente si es algún cuatacho suyo —; impedir que las personas gusten del rollo cultural parece ser una de sus tareas que le ha encomendado el CONACULTA; esclavizar en la estupidez que sea lo apropiado. Además, el Yépez calma la inquietud por tirar firula en la compra de inútiles libros que nadie (o casi nadie) leerá; motivo central: el apagón de la Razón. Por eso, precisamente debemos darle gracias a su connotada culerada de geek o nerd egoísta, es un personaje del irracionalismo al que solamente unos cuantos tienen derecho a usufructuar. El Yépez reinstaura la desconfianza en la Razón. El Yépez es un Supermamón de la baja e ínfima inteligencia. El IQ de un burro, como prueba de que la Razón no sirve ni para chingadas madres (aliada a la mediatización, peor tantito) no permitirá que el mundo caiga en manos de la lucidez y de la claridad mental. ¡No os preocupéis! Cada vez que el mundo esté a punto de ceder a las fuerzas de lo racional, este güey del Yépez reaparecerá. Un Yépez —disfrazado de chico underground, compuesto de otros yepezitos variopintos— emergerá entre las ruinas y salvará al elitismo panochero. Esa es una de sus principales tesis morales fundamentales; está convenientemente autoconvencido que no se puede equivocar porque al final todo regresará a su buen cauce de desigualdad social. En este sentido, eso le da tranquilidad. Pivote de la insensatez que —como si todo lo anterior fuera poco— representa la mariconería oportunísima del credo «at the right moment at the right time»; desde el sector predilecto de la cultura mierdera que representa este joven o avejentado teenager de la charlatanería. El Yépez es the ultimate Frijolero héroe cretino. El valor del esfuerzo individual que no conoce lo que es el auténtico esfuerzo. La función diarreica del intelctual de postín; el triunfalista chuipapollas fronterizo; el espíritu empañador de mentes limpias. Dentro de la fantasía putañeril, el Yépez interpreta —si lo observamos muy de cerca— un rol conservador. Es el superhéroe estercolero que intenta salvar al mundo (¡conectadísimo con la hipocresía más ruin!) por medio de puras puñetas mentales. Esta es la causa de que tan fácilmente el imaginario de melolengos en torno al Yépez se vuelva insoportablemente tan estúpido, tan kitsch de cagada, idiota o infantiloide, en espera que le llenen el cráneo de materia fecal.

La parafernalia del Yépez —desde su vocabulario cursi e incongruente hasta sus tartamudeos metafísicos— se caracteriza porque, rápidamente, envejece. Y es que su personaje específico pertenece a una negociación de lúmpenes alimentados con sobras importadas del intestino grueso y demás órganos cagarrutanos. De esta forma se trazan los rasgos propios de su calaña, y no está de más decir que comparten las mismas características antiaxiológicas pelafustanes doble cara como el tal Reyna y el Chamuco, entre otros arribistas sin escrúpulos, engendros de la crisis de la cultura posmoderna; variantes de un mismo númen; imagos de sus propias desfiguraciones que no son más que caricaturas hipócritas de la duplicidad ética de la aldea global, estúpida esquizofrenia social, tediosamente contemplada por los iconos académicos que no aprendieron a trabajar sino a vegetar como parásitos, merced a su contacto con la cultura.

Esta es la heroicidad contradictoria del Yépez que apenas nace como pergeñador de pasmosas notitas literarias; compulsiva obsesión de mirarse en el espejo y, acto seguido, negar su existencia, despreciándose así mismo bajo el impulso de su pedante temor, ambivalencia, incertidumbre y sentimiento de culpa.




RIVALIZANDO CON FREUD


El Centro Batiano de Desprogramación y Desmitificación de Culturosos se complace en presentar otra de las innumerables facetas de un escritorcillo que, cada vez que garrapatea sus esputos seudoliterarios, tal parece que hace una invitación para que jamás lo lean. Debido a la mendacidad filosófica groseramente fragmentada en sus papeletas editoriales pro ICBC, su instinto de rebeldía desmontable —según la ocasión— ahora se transfigura en piedad narcisista y catexia parafrénica que se revitaliza en el umbral de la sicología de mostrador acicalada por el Cuauhtémoc Sánchez y en acicates de quejumbroso froidismo de tercera base.

Me refiero a un ebanista del camelo y la pirueta mental, adicto al prevaricato culturoso, rehén de la chichi presupuestal, que responde al nombre y apellidos de Heriberto Martínez Yépez (nomás que el bato —quizá por la autocontención al complejo de Edipo, o por el odio de bastardía que le tiene a su papirrín— únicamente se arrima, como primerizo, el apellido materno, omitiendo el el del padre-castrador que le ha exigido al niño que renuncie a desear a su madre.

Su superyó, representando la pulsión de muerte en la personalidad postedípica, condena a no se sabe quién (¿ambigüedad latente en el autodistanciamiento?; ¿acaso se referirá miguel, al Chango, a Julio el Sueco o al Beam?; la imprecisión cobarde —misterio del encanto— sólo en figuras maginarias que inventa por conjura de su superyó que se ha convertido en su propio espejo). Y es que los deseos reprimidos y las torturas síquicas pugnan por ser expresados como fenomeología de un deseo inconciente.

El pobrecito del Yépez, incapaz de establecer un intercambio consigo mismo, se sustrae de la dialéctica en la cual solamente llega a representar el papel de esclavo ante el amo, yuxtapone su pellejo en la calaca de otro, mientras, a duras penas, se traga la amarga saliva de su desdicha. ¿A quién dirige su despliegue de indeterminaciones abstractas, su discurso autogenerativo?

He aquí su aportación al mundo del sicoanalisis. Escuchemos pues el dictamen pericial del ahora especialista en asuntos que superan las teorías de Lacan, Jung y Freud. Estúpido prejuicio pequeñoburgués que opta por acusar chifladuras del coco.


«Ya se te botó la canica. Ya estás delirando bien cabrón. Nada más observa la estructura de tu propio texto, es un espejo de la descomposición de tu personalidad».

¿No les parece que el bato se recrimina así mismo? No puede soportar que lo desenmascaren y le digan sus verdades. Pobre cabrón, se comporta como quinceañera mancillada y reacciona como si fuera jarrito de Tlatepaque (corriente y muy sentido el güey).

Luego, desmesuradamente hincha el buchi y suelta esto:


«No he tenido mucho tiempo últimamente para invertirle al blog, pero he aprendido mucho en este periodo. Me di cuenta, por ejemplo, cómo podemos estimular la neurosis de otros sencillamente por escribir un post que aluda a crisis internas, y ¡pum!, se les bota la canica. Arman un mini-desmadre por puras tonterías. No los invitan a un festival y se emputan y critican todo, como a un niño que se le cae la paleta. Sienten que el mundo no los estima y que los que avanzan, no lo merecen, en fin, se descomponen, cumplen un cuadro clásico de neurosis cabroncísima, letal. Pero es bueno esto, porque en una crisis neurótica es importante explotar, pum, que salga lo peor de ti, todo, revienta cabrón, te conviene, neta, te lo digo en buena onda, saca toda la mierda que tienes, exponla, caga todo lo que traes adentro, este periodo de catarsis por el cual estás atravesando te puede dar una oportunidad para sacar toda la porquería que has ido consumiendo, todos tus fantasmas, a mí no me afectan tus ataques, yo soy un escritor y una de las funciones que socialmente articula el escritor en nuestras sociedades es, precisamente, despertar los fantasmas, provocar crisis existenciales en otros, pero no pierdas de vista algo, sálvate. No te vayas a quedar en el viaje de tu desvario. Estás en un mal viaje, por eso te has convertido en una caricatura y no soportas a nadie, revientas. Es claro que al atacar a todos los que atacas (y observa: atacas a todos) estás atacando partes de tu personalidad que esas personas, sitios, obras, representan como símbolos probablemente inconscientes o semiconscientes de figuras familiares, sociales o partes internas tuyas que te están atormentando. Una vez que explotes, y lo estás haciendo, modifica tu vida y una clave, recuérdalo, es encontrarte a ti mismo, dejar de victimizarte, bajarle a tu paranoia, abandonar tus miedos de fracaso, no denigres al lenguaje, sálvate, camarada, de verdad que sería chingón que pasará el tiempo y un día, veas la calle, a los otros, y estés feliz. De mí di todo lo que quieras. Yo me rió de todo, no me asusta nada, estoy más allá del bien y del mal y ahora, te lo digo en confianza, estoy pasando uno de los periodos más chingones de mi vida. Estoy contento, me preocupa lo que está pasando en el mundo, pero tengo un montón de amigos, el dinero está fluyendo bien, publico en muchas partes, viajo a cada rato, me encanta la mayoría de las caras que veo y te voy a confesar algo más, si te hablo de neurosis es porque yo la conozco súper bien y sé lo que significa, así que, sin ironía, vas bien, estás explotando, pronto vendrá una posibilidad de calma. Vas a mejorar, don't worry».


En al anterior pathos yepeziano, se vislumbra la bestia negra de la congoja, que se actualiza en alma lacerada como presencia abstracta de su conciencia escindida y polimórfica. Rebelde frustrado que —confundiendo el síntoma con la causa— en el afán de endosar a otros su neurosis para protegerse de realidad desagradable (disfraz de sus inhibiciones) termina convirtiéndose en un conservador partidario del darvinismo social. Esos reparos sólo pueden nacer de la estupidez o la ingenuidad; la felicidad se revierte en sufrida pena. Y....


—¡Aguanten la riata! Vamos a unos comerciales.



EL LIBRO DE LA SEMANA


Se encuentra ya en librerías de prestigio y tiendas de autoservicio el nuevo best séler del Yépez, titulado «El rebozo de la Sarí Bermúdez y yo también le quisiera ensalivar el anillo al Papa.



MEA CULPA

Ahora, ante los altos costos de las terapias de sicoanálisis, aprovechemos las grandes lecciones que nos da el señorito Yépez. Vaciemos el cocido sicologista que hoy nos ofrece. No se vayan a quemar el ego, pues el caldo está al punto de ebullición.

Cuando el Yépez se mira en su espejo, me alegra saber que está de acuerdo conmigo con respecto a lo que yo digo de él. Arroja por la borda toda vacilación o reticencia y así se abre de capa:


«Ya se te botó la canica. Ya estás delirando bien cabrón. Nada más observa la estructura de tu propio texto, es un espejo de la descomposición de tu personalidad».


Acto seguido lanza una perorata de desenfrenado individualismo hip hop, producto de una domesticación de Nietzsche: «No he tenido mucho tiempo últimamente para invertirle al blog, pero he aprendido mucho en este periodo».
En cambio, parafraseando a Sócrates, yo sólo sé que no sé nada.

Modestilla musa: «Me di cuenta, por ejemplo, cómo podemos estimular la neurosis de otros sencillamente por escribir un post que aluda a crisis internas, y ¡pum!, se les bota la canica. Arman un mini-desmadre por puras tonterías. No los invitan a un festival y se emputan y critican todo, como a un niño que se le cae la paleta».
Esos son unos maricas sin escrúpulos.

Trastueca como intrusa en el campo del prejuicio con meras afirmaciones, amalgama de errores y supersticiones: «Sienten que el mundo no los estima y que los que avanzan, no lo merecen, en fin, se descomponen, cumplen un cuadro clásico de neurosis cabroncísima, letal. Pero es bueno esto, porque en una crisis neurótica es importante explotar, pum, que salga lo peor de ti, todo, revienta cabrón, te conviene, neta, te lo digo en buena onda, saca toda la mierda que tienes, exponla, caga todo lo que traes adentro, este periodo de catarsis por el cual estás atravesando te puede dar una oportunidad para sacar toda la porquería que has ido consumiendo, todos tus fantasmas...».
Semejante fantasía me llena de emoción. Sino fueras un necio fanfarrón te la creería, men.

Alarde de supremacía: «...a mí no me afectan tus ataques...».
Ah, entonces ¿porqué escupes gruesos pedazos de coraje? La sórdida rabia te sube de las patrullas a la chompeta. ¿No te has dado cuenta que el coraje huele a una mezcla de culo y guasaina? Piensa en mi verga metida en tu culo y todo se aclarará.

Luego confundes la actividad de escritor con las labores propias de los serenos y velardos, además de hacerla de espantasuegras o de viejo cucú: «...yo soy un escritor y una de las funciones que socialmente articula el escritor en nuestras sociedades es, precisamente, despertar los fantasmas, provocar crisis existenciales en otros...».
¿Y cómo se exorcizan los fantasmas?; ¿con epítetos?

Imitando el estólido aire marcial de tícher: «...pero no pierdas de vista algo, sálvate». No te vayas a quedar en el viaje de tu desvario».

Con el dedo metido en el diofun, malparodias a Bob Esponja: «Estás en un mal viaje, por eso te has convertido en una caricatura y no soportas a nadie, revientas».
Y, en efecto, como decía Mailer: una enfermedad insípida requiere un purgante violento; por ejemplo: eyacular en los retretes.

Caes en posturas conservadoras: «Es claro que al atacar a todos los que atacas (y observa: atacas a todos) estás atacando partes de tu personalidad que esas personas, sitios, obras, representan como símbolos probablemente inconscientes o semiconscientes de figuras familiares, sociales o partes internas tuyas que te están atormentando».
Aconséjanos, entonces, el onanismo. La culpabilidad —dixit Mailer— suele revestir cualidades afrodisiacas.

Basta cumplir con esta estimulación suplementaria y cualquier cabrón, gracias a tu existencialismo casero, será otro: «Una vez que explotes, y lo estás haciendo, modifica tu vida y una clave, recuérdalo, es encontrarte a ti mismo, dejar de victimizarte, bajarle a tu paranoia...».
Por ejemplo, graduarse de violador o buscar el santo Grial.

Para ser un chinguetas hay que seguir al pie de la letra este didactismo melindroso: «...abandonar tus miedos de fracaso, no denigres al lenguaje, sálvate, camarada, de verdad que sería chingón que pasará el tiempo y un día, veas la calle, a los otros, y estés feliz».
Oh, amable señor, qué galante y bondadoso sois. Sí, venid a mí, dulce cucaracha para que os dé en toditita la puta madre. Porque el amor es dialéctico, de ida y vuelta, odio y dulzura, que al final se convierte en una traída y llevada putería.

Qué ominosas palabras las tuyas: «De mí di todo lo que quieras.»
Faltaba más, mi buen. El desprecio envuelve al mundo.

La costumbre de darse cachetadas en las nalgas mientras escuchas aquella vieja rola del Roberto Carlos, bailando en la cuerda floja de un gastado maniqueísmo: «Yo me rió de todo, no me asusta nada, estoy más allá del bien y del mal y ahora, te lo digo en confianza, estoy pasando uno de los periodos más chingones de mi vida. Estoy contento, me preocupa lo que está pasando en el mundo, pero tengo un montón de amigos...».
¿Porqué no te haces joto y pones un alto a todo ese sufrimiento que te cargas? Acuérdate del personaje de Albertina en la obra de Proust.

Has dejado atrás tu pasado de paria (pero recuerda que ser sodomizado entraña una humillación irreparable): «...el dinero está fluyendo bien, publico en muchas partes, viajo a cada rato...».
¿Y todavía tienes la absurda osadía de declarar eso? Qué poca madre.

De los pocos adictos al amor platónico: «...me encanta la mayoría de las caras que veo...».
Espero que no te vayas a topar con la feis de la Lyn May.

Como un renacuajo sometido a un proceso de mutación: «...y te voy a confesar algo más, si te hablo de neurosis es porque yo la conozco súper bien y sé lo que significa, así que, sin ironía, vas bien, estás explotando, pronto vendrá una posibilidad de calma. Vas a mejorar, don't worry».
Ta bien, pero da la casualidad de que yo no soy un bastardo; que es tu vertiginosa vergüenza.
Pero no hay pedo, para consolarte, dilo como Louis Culafroy, nacido como Jean Genet en un pueblo francés: "Me doy cuenta, por algún cambio indefinible e imperceptible, de que es un estremeciento de amor: punzante y delicioso al mismo tiempo, debido, tal vez al recuerdo de la palabra vergüenza que iba unido a él en un principio." [El milagro de la rosa, p. 76].

Pero qué cabrona es la opresión; origina en sus víctimas una sicología muy peculiar. Ya lo dice el putete de Genet: "Tras la careta de cualquier hombre blanco de la calle se esconde un pobre negro amedrentado."





cretinadas@yahoo.com.mx
www.elcharquito.blogspot.com
www.marconsed.blogspot.com

Sunday, November 14, 2004

Vertedero de cretinadas







Por éktor henrique martínez







LA BEGUINA Y SUS DESDICHADOS PRE-TEXTOS







«bajo esa indiferencia de la materia
va buscando con su pasión de perseguir
la dualidad. ha perdido, ha buscado.
ha contrapuesto animales antagónicos que han venido a morir
bajo mi aparente neutralidad de especie,
un gato, un pez, un pájaro... sólo provocaciones.
—te digo que los mires—
para hallar otra cosa entre esa línea demoledora de las formas
que chocan al sentir su resonancia»

Reina María Rodríguez







TEXTOS INFELICES, INFAUSTOS, ACIAGOS, FATÍDICOS, ETCÉ




El 26 de octubre de 2004 escribí un articulejo adobado con el cabezal EL TAG-CHAT O LA PALANCA DE ARQUÍMEDES [¿DÓNDE QUEDÓ EL BLOG DE LA BEGUINA?], diítas después —1 de octubre— la ruca, en respuesta a mis comentarios cretinescos, y a través de un emiliano, respondió ansina:



«Héctor:

Gracias por tomarte la molestia de analizar y criticar mi blog. Todo lo bueno y malo que dijiste me sirve. Lástima que te agarraste de un texto muy desdichado como elemento central. Pero, siendo una tarea gratuita, qué tanto se puede reclamar.

La cuestión de los comentarios de los visitantes es algo que se conforma solo. Hay gente que así expresa sus simpatías y eso se valora y agradece, ¿no crees?

Saludos. Una beguina».




De cierta manera, un tanto generosa, su responsiva, más aun el incoveniente que señala en el sentido que amacuqué un «texto desdichado como tema central» al elaborar mi crítica no lo comparto; y en cuanto a la molestia que me bebí, perdón, quise decir que me «tomé» para analizar su texto, pues no hay tal pesadumbre; es parte de mi trabajo escritural y, aunque no recibo a cambio firula ni regalías, lo disfruto con la mínima satisfacción que proporciona saber que el blog del Charquito tiene arribita de cién lectores —mejor dicho visitantes— diarina y de güevo, cosechados en un año y cachito (y eso que no creo en las apariciones de la virgen del Tepeyac y considero al Papa un comemierda).




Ahora, por si algún miembro o miembra de la de la fundación Miky Maus a la cual está afiliada su vitrina cibernética La forma y el fondo, dualismos y otros pretextos, www.pneumaticos.blogspot.com, angora procederé a meterles cuchillo a textos que no sean —a mi ver, ¡ay!, qué empresa tan difícil— como la ruca dice «desdichados», entendiéndose como tales, según el diccionario de sinónimos, aquellos que son desgraciados, desventurados, miserables, míseros, pusilánimes, necesitados, mendigos, desafortunados, infelices, infaustos, fatales, aciagos, lacerados, fatídicos, deplorables y fúnebres.




Las palabras de la Beguina Giordano suenan a golpeteos nerviosos de mujeres solteronas y rurales que dedican vida entera, junto con sus madres y abuelas, a la crianza de gallinas. Es decir, son subterráneas lamentaciones que, por razones evidentes, no se atreve a postear en las oscuras arenas de su desierto semántico.




Para su tranquilidad, antes de mandarla a dormir, le daré su panecito mojado con chocomil Pancho Pantera, y procuraré que la lechita esté tibia pa que no se queme sus labiecitos virginales; no vaya a ser que me confundan con uno de esos kukuxklanes que se esconden detrás de una capucha cuando clavan mayates sobre un cruz en llamas (y pensar que todavía no condecoran a los poetas que usan palabras como fuego; no hay que perder la ilusión, ya lo dijo Juan Gelman: algún día los condecorarán).





Introduzcámonos al blog beyinero tratando de ver, si acaso, atinamos a un texto meritorio, no desdichado, o, ¿porqué no?, algún rehallazgo en el cual se me pasaron bobos. Por última vez voy a sodomizarlo porque de seguir con estas entropías acabaré con dolores en próstata y desbarrancando las pocas neuronas funcionales que aún me quedan en la tatema.









BEYINA ERGO SUM Y ANEXAS




Símbolo del individualismo impotente para decir las cosas como son, así se refleja la retórica almidonada e imprecisa de pneumaticos.blogspot.com:




«¿Derecha psicológica?

Cada día corroboro mi actual creencia de que la división izquierda-derecha va perdiendo relevancia en todos los campos de las ciencias sociales. Quizá se diga que mi explicación implique un reduccionismo psicológico de unas categorías que se originaron políticas.
En los tiempos en que cambiar se ha vuelto una imposición global, sólo se puede distinguir al sano de enfermo, cuando la tolerancia o su ausencia se vuelven detonantes de una actitud disponible (y conforme) y de un cerebro que emite gradualmente un menor número de reacciones negativas.

¿Quién conserva la salud? Aquella persona cuyo cerebro se estremece el menor número de veces posible (las emociones se somatizan), en señal de aceptación de lo que le acontece. También aquí, la izquierda y su contestación se extinguen por ser imprácticas al equilibrio fisiológico. O al menos sufren una degeneración celular» [Tradición recuperada por Beguina, post del 13 de septiembre de 2004].





Por su diversidad temática, más que eclecticismo bien ordenado hay en los textos de la Beyina encriptado hermetismo traspisonado con froidismo de quinto patio y meditaciones baldías; textos de raquítica calidad efímera que en cuanto nacen ya están al borde de la muerte. A veces su autora no parece representar sino a una triste recolectora de inconsistencias teóricas, joyas de lo indescifrable para el sentido común. Pero cierto es que no se puede negar que dicho blog, haciendo las veces de escaparate de exhibiciones abstractas y mensajería encriptada, les provoca éxtasis de admiración a incultos paleros y a supuestos lectores de bajo coeficiente intelectual que no aprendieron a distinguir un burro de un unicornio. Y esos analfabetos funcionales que creen que los bodrios infumables que escribe la Beyina —de un tiempo acá— son dignos de encomio. No en vano García Marquéz ha dicho que la realidad es mejor escritor que nosotros mismos.








LA REALIDAD REDUCIDA A CONVENTO




La forma es fácil: mientras más complicado sea el proceso de discernir el contenido —el fondo— más chingones son el autor y su producto. No importa que paguen justos por pecadores. Delirios megalómanos inculcados por la chralatana capilla del Heriberto Yépez que enseña a escribir en la jerga de Babel, donde la estupidez suprema de sus acólitos es su propia fuente de legitimidad, ni más ni menos. También en el blog beyinesco se detectan las «marcas» de tipas como la mentada Cristina Rivera Garza, una inculta que ignora quién fue Camelia la Tejana. Quienquita que junto al abyecto embeleso hacia las taras académicas del legado yepeziano-riveragarziano (que impresiona payos con sucias y encriptadas marometas mentales) en la vitrina dual de la beyina también esté inmersa la acrisolada influencia de la madre Conchita y de monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás, amén de neocristeros como la Coyota y pedófilo del Marcial Maciel; lo digo por el atrincherado fariseísmo que mueve sus pelos detrás de los pixeles del multicitado blog.



En la forma está el engaño y en el contenido el cretinismo agudo. Se trata de un relativismo importado de las escuelas gringas de literatura y comunicación que la ingenuas y oportunistas academias nacas de América Latina (verbigracia la Ibero) aplican para justificar la holgazanería profesional y la neutralidad política bajo premisas cínicas y nihilistas sin anclaje en el entorno real.




¿De la realidad material y de la verdad objetiva qué hay? Sólo diezmos endosados como autoengaño de la idea absoluta; fórmulas codificadas que sirven para esconder intereses culturales y mezquindades ideológicas.


Aquí va un escrito con su peculiar estilo de nebulosidad interpretativa (espero no haber escogido un texto «desdichado»); chútenselo a mi salud:



«Una de las ventajas de habitar un monasterio es participar del gran silencio, que en la disciplina monástica se entiende como el recogimiento de los sentidos en grado sumo. Las más ortodoxas, hablan de un silencio absoluto que prohíbe, incluso, el cuchilleo.


En la pequeña comunidad donde escribo, la práctica del gran silencio no siempre se asume. Por eso ustedes habrán visto cierta perturbación mental que infesta mis palabras y se expresa en sentencias dualizantes. Siempre he creído que esa tendencia a simplificar el mundo en dos es la primera expresión del cansancio mental, de la tentación de evitar el caos emotivo que genera una buena idea, una idea radical (de radix, raíz): pensamiento a fondo. Partir en dos el horizonte no es un acto libre, sino caprichoso de quien está determinado a palpar un supuesto equilibrio de la realidad que siempre es inabarcable e intransformable en absoluto, aunque mucho trabajemos. Los dualismos y los pretextos van de la mano: tengo mucho trabajo y no hay tiempo para los matices».




Y más allá del anterior discurso opusdeísta que parece brotar de la boca (pluma o teclas) de un posmoderno san Agustín con faldas, ¿qué se puede decir del silencio desde el punto de vista lingüístico y que no sea la añoranza del enclaustramiento vivido entre monjas de cláusura? Nada, porque a la ruca le resulta muy comodino omitir sus efectos: el miedo, la incomunicación y la pasividad afásica, pero que, contrariamente, representa el basamento del enunciado. «El silencio —escribe Evodio Escalante— es lo no asimilable, es la ausencia de lenguaje que pone en crisis nuestra idea del lenguaje. Paradoja notable: pese a que es el fondo o el sustrato del que emerge la posibilidad misma de la palabra, los tratados de lingüística no suelen mencionarlo. De hecho, la lingüística no sabe decir nada del silencio. Oscila, sin solución de continuidad, entre la banalidad y la catástrofe: o lo considera una pura pausa entre dos frases, o lo ubica como expresión de un desorden mental» [El silencio en la narrativa femenina, p. 191].





Pero continuemos despelucando la retórica beyiniana:




«La falta de silencio frecuentemente me ha instado a relegar las preguntas que perturban, las quaestio que de antemano condeno al silogismo para terminar favoreciendo la acordia social, el convencionalismo falaz que guarece los ánimos débiles. Los clichés del habla que tan bien conservan los patrones que consagran y/o maldicen las conductas.
El gran silencio está orientado a la desestabilidad de modelos, a la perenne crisis de quien anda en busca de la verdad. El silencio monástico es principio de la heurística que, ensayo tras ensayo, prescinde por horas de las voces, inclusive las fraternas» [Tradición recuperada por Beguina, post del 11 de septiembre de 2004].





Cuánta pose intelectualoide para hacer alucinar a pendejetes amig@s con cerebro de barbi y apantallar a la chusma que no tiene para pagar la entrada del choubisnes culturoso. Ahora me explico porqué escritores como la Beyina no son populares ni gozan de aprecio entre la perrada. ¿A qué se debe el menjurje? Grasmci nos da algunas pistas al señalar que uno de los motivos es la indiscriminada elocuencia de parrafadas oratorias, confusas e incoherentes. Otro factor radica en la siguiente superficialidad contradictoria que también revela Gramsci: «El trabajo del intelectual ocupa poco espacio o bien se presenta en forma "heroica" y "superhumana", con el efecto cómico de que los escritores mediocres representan a "genios" de su propia talla y ya se sabe que si un hombre inteligente puede fingir que es un necio, un necio no puede fingir inteligencia» [Cultura y literatura, p. 270].









UN BLOG GRIS QUE NO ES BLANCO NI NEGRO



En primer lugar, no se puede entender lo que esta ruca escribe en su blog sino se tiene a la mano una máquina desencriptadora de mensajes ocultos, o si el que intenta comprender la difusa retahila de chuecuras verbales no se asiste de un experto en simbología. ¿Dónde está la orientación unitaria del discurso? No existe porque las notitas son hechas a teclazo rápido, improvisado y desprovistas de argumentaciones sólidas.




Pese a ello estoy seguro que el incauto lector, obligado a parir cuates, tendrá que tirar la toalla y resignarse a continuar ilustrando su pobretería mental con los churros de los hermanos Almada y del nefasto Pedro Infante. Eso es lo que, indirectamente, provoca la gentuza seudointelectual que emparienta con los mamelucadas que garrapatea la Beyina. ¿Y la ruca estará conciente de las vacuidades que produce? ¿Pereza de pensar con claridad? Pues, veremos —dijo el ciego.



En esencia, su discurso constituye una desvaloración del dato sensible porque únicamente su hueca palabrería es una manifestación de fenómenos inconcretos, es decir que la realidad empírica solamente es deducida por medio de determinaciones abstractas, que a fin de cuentas, a la ruca, es todo lo que le interesa exponer en sus notitas blogueras; el mundo material es únicamente presencia apriorística que su mente fragua mediante un lenguaje filosóficamente despreciativo; un simple modo de hablar. Pero lo peor del caso es que al emitir un desprecio filosófico por el mundo, la manola cae en deducciones incorrectas y aparentes. Hay que advertir que al desvalorar la realidad concreta la ruca no miente sino que sus artificios lógicos falsean la realidad. Y eso es obvio porque es una idealista que transforma los fenómenos sensibles en ideas, no en ideas en sentido estricto, sino en ideas imaginarias. Esta actividad, digamos que espiritual, pervierte el verdadero sentido de significación al que deben corresponder los elementos fácticos de una realidad palpable y concreta. La ruca no se aboca a realizar análisis de dicha realidad sino que retoma la terminología que de ella se desprende, en otras palabras se sirve de un pensamiento metalógico que se reduce a simple discurso que aisla a los sujetos reales y a las cosas sensibles y concretas. Toda su perorata disfrazada de crítica no es más que apariencia y envoltura de la percepción material que hoy deviene en puro misticismo e ideas abstractas que por obra y (des)gracia convierten en idea la realidad.




Que la idea desempeñe el papel de la realidad, en el caso de la Beyina, se debe a la escisión de su conciencia, a su separatismo inocuo que deviene en dualismo, idea subjetivada como proceso de inversión del sujeto en predicado. Marx decía que al transformarse la idea en sujeto, los sujetos reales se convierten en momentos objetivos de la idea, en momentos irreales que adquieren un significado diferente. Su soporte viene a ser el misticismo o la especulación desenfrenada a través de un discurso que no dice nada. Hipóstasis y enajenación si se prefiere. Proceder de la manera en que la Beyina disuelve la realidad conlleva a concebir el mundo como apariencia que no dice nada y la historia como hechos que no pueden comprenderse por que carecen de contenidos empiricos que solamente pueden entenderse acríticamente por medio de vacias abstraciones, axiomas metafísicos y, en el peor de los casos, esoterismos peripatéticos. Son los extravíos de la mente humana que aún cree que el mundo se hizo en seis días (y más uno pa relaxiar), y no por albañiles sino por la voluntad etérea de un bato a quien la zancada ascética del viejo cristianismo le encasquetó el nick-name de Dios, divinidad decrépita y jubilada, hacedor de seres imperfectos a su imagen y semejanza, o por el chamaco pendejo que avergonzado dejó el mundo a medio nacer, según David Hume.








VOLUTAS DE INCONGRUENCIA




La sociología endeble, el sicologismo chafa, la antihistoria y la seudociencia son los ingredientes que conforman el enmarañamiento de las miopes interpretaciones de pneumaticos.blogspot.com.




Una última observación: convendría que los amigos de la Beyina la animaran a que narre en su blog sus incandescencias puberales en íntimas chocoaventuras, pero sin reservas ni vacilaciones. Sería más interesante y le ayudaría a desprenderse del gastado retoricismo medieval y de las perversiones de un marxismo mal digerido, contagio de una izquierdismo nominal y oportunista. Al menos con las confesiones sinceras la voluta de incongruencias se vendría abajo, qué mejor pretexto para que la autobiografía vertida con honradez y sin tapujos si se quiere colgar de la nostalgia. Suficiente recurso para que la dignidad del escritor no sea simplemente un cliché o metáfora y la palabra deje de ser emulación de voz que se pierde en las entrañas de la nada.







POSDATA




Como la crítica no puede prescindir de los aspectos positivos de una obra, es imperativo encontrar la perla en medio del fango, pero eso será pa la otra venida del señor obispo porque aquí acabó el corrido, y yo ya no tengo otro peso pa echarle a la rocola. Así que... ai los guacho en las próxima pizcas.








cretinadas@yahoo.com.mx
elcharquito.blogspot.com













Vertedero de cretinadas





PRESENTA

LA CONTINUACIÓN


DE LA


BLOGNOVELA



DE




éktor henrique martínez







EL PERRITO DE PELUCHE




[EL DEFENSOR DE LAS FEMINISTAS]






CAPÍTULO 13









A QUIÉN QUE LE DEN PAN QUE LLORE




Unos cuantos chelines en la buchaca del tramado le sonaban a quien había sido el dueño de una pesada marmaja. 100 mil bolas valieron madre en seis meses. Los siniestros amores cuestan un alto precio y son efímeros. A falta de morlaca la relación erótico-pasional del bato y la ruca llegó hasta donde llegó el último dólar. Ahora, lo mejor era pintar venado para otros lares. Ya nada había qué hacer en Hermosillo.
Por otra parte, ya se sabe en qué circunstancias se encontraba también la doctora, taloneando el billete en la puteada, y no precisamente en un bulo de categoría, sino en el jardín Juárez, sitio mejor conocido como la Tijuanita. De aquella buena mujer, decente, trabajadora, responsable, puntual y carnes curvas, únicamente se divisaba el bulto de una piruja trituradora de falos.




—¿Qué, jefa?, ¿cuánto me cobra por aventarle un paliacate? —le preguntó a Raquel un jovenzuelo de escasos 16 años, estudiante, como lo evidenciaban las libretas escolares que portaba.


—«Otro animalito cogelón» —pensó ella, sin murmurar palabra alguna. Luego le respondió—: Mira, no me pasan los plebes que apenas acaban de brincar la cuna. Búscate una de tu edad, chamaco.



—¡Qué, si le voy pagar, pinche vieja leandra!
—Discúlpame, pero no puedo ir contigo al cuarto...
—Muy bien, jefa —le dijo el solicitante del sexoservicio y lanzó una carcajada; luego se marchó.
—«¡Pinche onanista!» —Murmuró Raquel, al momento que el mozalbete se piraba.




Esas nalgas, esas piernas, esos muslos y ese cacharro no le van a durar para siempre. Sin embargo, por lo pronto, su vida se ha transformado en un coito y su vagina, en perro rotguáiler incompasivo en su faena mordelona. ¿Qué sentirá la ruca cuando ya no pegue el chicle con los buscadores de complacencia sexual? ¿La excitación viril demandará sus servicios como la hace ahora? Ella lo piensa pero no prefiere no resolver la interrogante que su conciencia le plantea. Opta mejor por el éxtasis y no deja que la angustia la atosigue. Por el momento la cogedera es su mejor cartera crediticia. Cuando la ruca termine de trasquilar su chango, ya tendrá tiempo de pensar qué hacer pa ganarse la vida. Si la pucha no es eterna tampoco el chile dura toda la vida. A la a ruca todavía le cuelga una buena madre de kilometraje para hacer lo que más le fascina: matar la rata.


La doctora todavía estaba buenera, aunque el billete que aperingaba soltando el relingo en el jardín Juárez estaba medio cacicón. Pues casi puros gendarmes, albañiles, y uno que otro universitario bajado de la sierra de Cumpas, Caborca o de la Colorada, eran los que formaban el listado de su nomina putaril. Votaba por Belcebú en lugar de Cristo en la hora de invocar que le cayera clientela. Y la doctora tenia su pegue pal arrimón; ni siquiera los más roñosos le hacían el fuchi, ya que al guachar las tamañas bolotas que por detroit y por delante se cargaba la ruca temblaban de lujuria.




—¡Tripea las ubres que tiene esa pinche puta, carnal! —le dijo, sorprendido, un bato al compa que lo acompañaba, cuando se toparon con la ruca.
—¡Chup, chup! ¡Slurp, eslurp! —le piropeaban a la fémina. Pero como no traían firula solamente les esperaba lo mismo que al chinito: nomás milal.
—¡Qué pinchi borrachera láctea me iba pegar con esas tetotas!, pero ando raiz, sin un quinto.


—¿Qué me ves, pendejo? —le reclamó la doctora al mirón menos prudente, y éste le contesta:
—Es te pareces a una vieja que busco pa terminarme de criar.
—¡Pendejo!
—¿Pa qué andas de exhibicionista, culera!
—¡Pinchi puta, cara de guajolota con chorro!
—¡Tú puta y reguanga madre, joto, que ya quisiera tener chupones como los míos!
¡Las chichis de tu puta madre que te aventó al mundo, de seguro han de ser dos picadas de mosco! ¡Y tu pinche padre, marica, ni cuenta se ha dado porque le gusta la verga!




Semanas más tarde, demasiadas, Raquel ya no se hundiría en encorajinamientos del calado ya descrito, y no sería porque la pelusa se hubiera amansado en tales menesteres braveros, sino porque soltó las amarras que la tenían anclada al parque Tijuanita de la capirucha sonorense. La jaina mudó sus encantos a la frontera; y es que tras un proceso de convencimiento por parte de una de sus colegas suripantas le cayó a Tijuana.



Pero tal viaje lo cuajo después de 10 años de putería. Así que la ruca, cuando aterrizó en el mero Cagüilazo ya frisaba los 60 abriles.


















CAPÍTULO 14




A TiJUANA ME VOY




Hastiada y huyendo como quien se escapa de la persecución de un ejército de abejas africanas, Raquel salió de Hermosillo y sin despedirse de sus colegas. En realidad trataba de huir del algo de lo que fatalmente nadie como ella puede esquivar. Las ratas de un barco, aunque esten en todo su derecho de abandonarlo no lo pueden ejercer. Todo esfuerzo será en vano, también se ahogarán. Ella no será la primera rata que logre salir viva del barco de ese a punto de hundirse. Salió de Sodoma para entrar en Gomorra.



Cuando Raquel abordó el autobús que la llevaría a Tijuana, el chofer de la burra, al guachar el trasero de la doc, sintió unas inmensas de sobarle las tepalcuanas. A sus sesenta años la ruca todavía estaba de antojo. Si el bato que piloteaba el bas, la hubiera visto dos decenios atrás, en el tiempo que yo me la andaba fletando, el güey, de cincho, que se habría cagado pa dentro. Me cae que sí. Pero con ese culo, la ruca ya no estaba en condiciones de competir con las lozanas paraditas de la Zona Norte, morras entre los 15 y 20 abriles. Así que la cosa no iba a ser muy fácil para ella. Bueno, pero una ventaja sí tenía sobre aquellas leandras: la doctora era una experta consumada en el arte de la cochadera y, además, poseía una aparato genital que, con excepción de maquilar chilpayates, funcionaba al ciento por ciento. Un poco resecón a la hora de iniciar el enjuague debido a los efectos de la menopausia; lo cual representaba un detalle mínimo, pues la lubricación del chango se obtiene no solamente por medios naturales, pa eso sobran cremas y jaleas. Y que lo digan los que ya se habían acostado con ella. Ardorosa y turgente aún mantenía su soberbia figura femenina. A pesar de la edad avanzada, despertaba ardientes pensamientos.



Antes de que amaneciera, era una madrugada de verano, la doctora, después de 13 horas de viaje, llegó a Tijuana para hacer de las suyas.


—No sé si aquí seré mejor o peor de lo que soy —pensó, mientras caminaba siguiendo, casi por inercia, los pasos de la gente que se disponía a salir de la central camionera.




—¿Le puedo ayudar con su maleta? —le preguntó un ruco tameme, acarreador de equipaje.
—No, gracias. Yo la puedo cargar —le contesto.
—Le creo, señora. Que le vaya bien.
—Muchas Gracias. Que Dios lo bendiga.





El primer coraje que su bilis registro fue por causa de los taxistas:



—«Pinchis ratas. Ciento cincuenta pesos al centro. Tan pendejos los babosos. Tomaré un pesero».




En cuanto se apeo de la burra, ya metida en las entrañas de la ciudad, entró a formar parte animación callejera, el jolgorio y de todo el movimiento que suscitaban los obreros, los estudiantes, los comerciantes y los trasnochados que obedecían las ordenes de una dia más de rutina o francachela. Era la segunda vez que estaba en Tijuana, la primera fue cuando vino a un congreso de siquiatría, cuando recién había egresado de la universidad. Pero aquella vez no pudo darse cuenta del aspecto enfermo que mostraba la ciudad: harapientos tirados en las banquetas, borrachos tumbados en la parada de los taxis, pirujas rumbo a su casa, malillones corriendo hacia ninguna parte en busca de la cura, malandrines a expensas de chingar a quien se le duerma el gallo, etc. Semejante espectáculo no la inmutó; son los convites de una noche de farra, algo normal. Para ella eso era inaudible e invisible. Lo único que le caía como patada de mula en la boca del estómago era ese pinche olor a mierda que brotaba de las alcantarillas.











CAPÍTULO 15




...QUE EL MUNDO SE VA ACABAR





En un condominio ubicado en la calle Mérida de la colonia Chapultepec, cinco estudiantes de preparatoria festejan el campeonato de futbol chupándose unas botellas de agua loca, pero de las más cariñosas. Pues eran hijos de papi, yúniores, pirrurris. Se desenvolvían en el degenere que les brinda su categoría de individuos fresas. Fumando jachis importado de oriente, quemando la mejor roca de Portland, Oregon, y chutándose las mejores tachas de éxtasis compradas en San Diego, se armaron de valor y se deciden caerle a la Cagüila.





—¿Qué chingados vamos a hacer en ese puto lugar de macuarros jediondos? —respingó un miembro de esa palomilla fresoide.
—Te vamos a llevar con una puta para que te desquinte, pendejo. Así que prepara los condoritos. Es una doña ya medio tostoneada que —dicen algunos saicos de la Zonaja— tiene un pinchi perrito metido en la panocha.




En casa de la colonia Juan Soldado, donde la pobreza se subleva contra sí misma y las expectativas de vivir, entre carraspeos de tequila barato, dos amigos platican lo que para ellos viene a ser un hálito de gloria




—Quiero conocer a la ruca que dices tú que tiene perrito.
—La puedes encontrar en un congal de la Zonaja que se llama El Vaquero güero. Caer a ese tugurio como a partir de la seis de la tarde; se llama Raquel, pero la perrada que la conoce le dice la Doctora. Dicen que se traga a los hombres, por l panocha, claro está.


—¡Ay, güey!
—Si te topas con ella y te la llevas a coger, te va a dejar más chupado que un biberón de niño de orfelinato.






Pronto, al paso de una orejas, se disputarán el banquete canino fresas versus macuarros.

¿Qué pasará?, ¿quién será el primer sayo que se tire a matar sobre el perro?





CONTINUARÁ



Tuesday, November 09, 2004

Vertedero de cretinadas




Por éktor henrique martínez






«LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR»
[PUDRE, JODE Y CHINGA TODO]





DE LA CASTILLA, EL CALÓ Y EL POCHOÑOL




El maestro Nikito Nipongo señala que la gramática de la lengua española no corresponde exclusivamente a la de España (40 melones de hablantes, incluyendo gallegos, vascos y catalanes), sino que tiene que ser una gramática de acuerdo a la utilizada en América, ya que los hispanohablantes en nuestro continente alcanzan un número aproximado de 400 milloncejos (incluyendo a quienes hablan el español en los Estados Unidos). La causa de esta descriminación del idioma americanoespañol no obedece a razones de mala voluntad sino a una inercia inconciente. Por ejemplo, si ustedes checan el Diccionario de La Lengua Española se darán tinta que los mexicanismos que registra ese trasto medieval son arrimados de tercera clase. ¿Y qué hacen las filiales academias americanas para pararle los tacos a la Real Academia Española? Ni maiz, palomas. Aceptan sin respingar la dependencia madrileña como si vivieran en los tiempos de las cruzadas o de la contrarreforma.
Don Raúl Prieto, desde a mediados de los años 50 del siglo pasado, comenzó a desenmascarar el putañero mito y la superstición idiota conque se reverencia a la nefasta e inútil ganga de viejos reumáticos que forman la apolillada institución lexicográfica de los Madriles. Don Raulín también les pega duró a los inservibles y agachones académicos de las Indias Occidentales, particularmente a los de la Academia Mexicana de la Lengua. Guachen lo que escribió en 1975, al cumplir 100 de estorbosa vida la hijastra india: «Nada hacen los académicos mexicanos para que la Real Academia Española corrija las muchas estupideces relativas a nuestro país, a nuestras cosas, sembradas en su diccionario por largos años (las hay que ya estaban allí desde hace más de un siglo ¡y allí siguen como si nada!). Muchas necesidades tiene el país para derrochar partidas del presupuesto en el sostenimiento de instituciones sin sentido, que sólo nos desprestigian. Si la Academia Mexicana de la Lengua quiere perdurar, que la sostengan sus miembros en buena posición, pero no la nación mexicana. Estaría muy bien que la Academia dependiese del altruista tesoro público si fuera realmente institución científica ocupada de verdad en nuestra lengua, si estuviese en condiciones de lanzar un Diccionario de la Lengua Nacional, realmente valioso; pero mientras sea un apéndice estorboso de la Real Academia Española, el gobierno y el pueblo de México deben desatenderse completamente de ella» [Nueva Madre Academia, p. 698 y 699].
¿Qué han hecho pelafustanes como José Luis Martínez, Agustín Yáñez, Andres Henestrosa y Miguel León-Portilla para enmendar las aberraciones, disparates e incongruencias de los mexicanismos y de las palabras derivadas de las lenguas indígenas que aún permanecen en en el cacharro medieval de la madrota madrileña? Han hecho lo que el viento le hizo a Juárez: nada. Oh, perdón. Si han hecho algo, se me olvidaba; hacerle la barba al mandril de Gustavo Díaz Ordaz y a otros asesinos como el Luis Echeverría, a ratas como el Jolopo, y urdir falsedades de cabo a rabo, a fuerza de sofismas y puñetas mentales. Pero, eso sí, muy orgullosos y ufanos de pertenecer a una camarilla monárquica, clerical y reaccionaria.
Según se apunta en el Diccionario de la Lengua Española, edición de 2001, han pasado a momificarse en calidad de miembros de la Academia Mexicana: Alí Chumacero Lora, Salvador Elizondo, José Pascual Buxó, Carlos Montemayor, Arturo Azuela, Gabriel Zaid, Ramón Xirau, Jaime Labastida y otros que ya no quiero mencionar. La lista de académicos está confeccionada con letras mayúsculas y aparecen guaracheando —como dice don Raúl— sin aspirar al tratamiento de «excelentísimos» como figuran los miembros de número de la metrópoli, por tanto los nacos de Mexitlán, así como los demás entenados de las diversas academias hispanoamericanas (incluyendo la cubana, ¡qué vergüenza!, donde se lee el nombre de un comunista: ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR), deben conformarse con un seco SR.D. y gracias.
Ahora, pasemos a abrir el tamal madrileño de la lengua, madrileña, y asomémonos para leer la ficha correspondiente a la palabra menudo.
Saltemos a la acepción número 10, por tratarse de un mexicanismo:

menudo, da. (del latín minutus). Vientre, manos y sangre de las reses que se matan.

Habrase visto tamaño desbarajuste conceptual. Y «bendito sea el fruto de tu vientre, Jesús», reza el Ave María. Al que podriamos aplicarle la sinonimia: «bendito sea el fruto de tu panza, Jesús».

—Pero si la panza no es mismo que el vientre —diría, muy acongojado, el trompudo cardenal Norberto Rivera. Y eso lo sabe hasta cualquier vieja fondera.

Una res, pongámos por caso una vaca, no tiene cuatro patas sino cuatro manos. ¿A dónde llegaremos si nos atenemos a esa descerebrada información?

—¡Ni que sangre ni qué chingados! —alegaría la ñorsa fondera que prepara los caldos en el mercadito Hidalgo—. Y las reses no se matan solas, pa eso está el carnicero.

—A lo mejor los güeyes que redactaron la ficha creyeron que las reses se matarón ellas mismas, dándose recios manotazos.

Gracias a esa pobreza lexicográfica ahora sé que mis gatos, el Esnow y el Desvelado, son felinos que tienen manos.

Para los finísimos académicos la gente pobre del pueblo llano (los pránganas, los léperos) equivale a gente con poca decencia. Aficionada a títulos nobiliarios, a grados honoríficos y demas vejestorios propios del feudalismo, la Academia ni de loca osaría portarse con los pelados o paupis como lo hace con los mamarrachos de estirpe blasonera a quienes le rinde pleitesía y se hinca a besarles el culo. Sirvan de ejemplo los datos que contiene la pasarela de personajes que engalan las primeras páginas del tomo 1 de su mamotreto, edición vigésima segunda: ACADÉMICOS DE HONOR (así con estas letrotas), y debajo se lee: S.A.R. EL PRÍNCIPE BERNARDO DE LOS PAÍSES BAJOS, y enseguida viene otro colado al que anuncian con este membrete: EXCMO. SR. D. [o sea excelentísimo-señor-don] JOSÉ MANUEL BLECUA TEIJEIRO.
Aunque nada de provecho hayan hecho en favor de la roñosa institución esos pinchis viejos achacosos. Meten a esas verrugas con patas, pero en cambio, ciertamente como afirma don Nik: «Escasean en la agrupación madrileña los sabios auténticos, los lexicólogos expertos, los peritos en lingüística, además de una larga lista de consejeros.
—¿Consejeros?
—Sí: aquellos a quienes se pide su colaboración para defnir mejor al léxico de la ingeniería o de la oceanografía o de la música o de la pintura, y de diversos oficios y actividades y juegos...» [El Diccionario, p. 45].

Y hablando de la canalla, o sea de la gente jodida o jorobada, ¿que dice respecto al vocablo lépero la Mamademia madrileña? Mire, usted:

lépero, ra. adj. Am. Cen. y Méx. Soez, ordinario y poco decente.

Riegan cuanta porquería se les ocurre. Nada informa acerca del origen de la grafía lépero (—¡Ah!, pero es que no es un diccionario etimológico —rumiarán los babientos cacadémicos). Consulto otro de los tantos libritos perlipescadores del sabio Nikito y saco de él estos datos: «Lépero deriva del vocablo de la germanía (hermandad de rufianes y su caló) española lepar, alteración de pelar; por tanto un lépero es un pelado. La buena sociedad (la de los cortesanos,la corte qe rodea al rey —de ella viene cortesía—) menosprecia al pelado o lépero por pobre, más que por majadero. Del mismo modo se porta con el hombre de campo; al él conciernen las dicciones peyorativas rústico (tosco, grosero o corriente — calidad del libro empastado a la rústica—) y villano (ruin, perverso, malo). Rusticidad es lo opuesto a a urbanidad: aquella es incivil y esta, claro, civilizada. El cortesano, a su vez, es fino, educado, amable, atento y de excelente posición económica. Noble es el miembro de la nobleza y, figuradamente, dueño de las mejores virtudes, generoso, de buen corazón» [Perlas, p 22].

Podría continuar desgranando el rosario de infamias lexicográficas de ese clán de pillos que, con quebrada, ni siquiera han de tener capacidad para colgar trapos en un tendedero o pa envenenar a un perro; y lo que digo vale tanto pa los académicos gachupas como pa los subacadémicos nacos. Por eso —como bien dice el máster Raúl Prieto— el trabajo de estos inmortales no vale más de 20 pesetas el kilo en el mercado de los desperdicios.
Mejor pasemos a otra mengambrea...



MI DICCIONARIO DE CALÓ


«Es preferible ser ladrón
y hablar en caló
que ser pedante
y hablar en galimatías»
Nikito Nipongo
El Diccionario, 1958
El caló, antiguamente conocido como el lenguaje de los gitanos, también llamado germanía, lunfardo, argot, slang, no es un habla moderna sino una jerigonza bárbara nacida del léxico de los arrieros, en lo cabe a lo rural o campirano, y, asimismo engendro de la mancebía entre un chulo y una puta, en lo que respecta a la cuestión citadina, en los estratos sociales miserables.
Hoy en día el caló ha dejado de ser un patrimonio verbal y dialecto de los chulos, rufianes y prostis, pues cohabita con el lenguaje formal y "decente"; se mezclan y lo pícaro, contestatario y antisocial del caliche adquiere nuevos matices.
Nuestro caló es una variedad lingüística del idioma español, un subtipo de expresión idiomática que se ha venido configurando y evoluciona a partir de innovaciones y alteraciones léxicas del lenguaje coloquial o formal. Su dominio o manejo es distinto según sean los niveles de cultura, educación o estratificación socioeconómica de sus hablantes.
El caló es verba brava del habla popular, se constituye de expresiones ausentes de toda formalidad, corrupción del lenguaje, código secreto de gangas, doble sentido, analogías y metáforas picarescas y de abundante significación escatológica. Digamos que caló es lenguaje vulgar y distorsionado, pero sabroso, chusco y divertido. Sus voces son ambivalentes porque, según la euforia o la pasión de los parlantes, puede representar insultos o halagos. Al respecto, apunta Ruis en su Libro de las malas palabras (Grijalbo, 2001), que nadie debería sentirse ofendido al recibir una mentada de madre, pero, no obstante, hasta los huérfanos se enojan con tal imprecación. En efecto, y es que las palabras no significan nada herético o inmoral, pero la estúpida tradición --beateril, mojigata y prejuiciosa-- las ha estigmatizado encasillándolas como voces malsonantes, en palabrotas, retahila de groserías, peladeces, leperadas.
En el caló se refleja la rudeza del lenguaje, se muestra la ignorancia del insolentillo que quiere encubrir su incultura, se manifiesta la conducta antisocial del rencor, del rechazo y de la miseria humana. En esa jerigonza no sólo se externa la inconformidad sino que también se revelan el saber popular, los usos y las costumbres de un pueblo dotado de una sabiduría simplista trasmitida por medio de refranes, albures, juegos de palabras, modismos, neologismos, construcciones y deconstrucciones morfológicas y sintácticas. Asimismo, el caló representa la búsqueda de una forma de comunicación e identidad.
Acritud y crudeza el lenguaje siempre ha tenido. El caló, slang, lengua vulgar, especie de jerga y de dialecto, patrimonio lingüístico de la perrada, es la verdadera creación del lenguaje y la forma más directa y sincera para expresar ideas o emociones.

Aquí van



ALGUNAS ENTRADAS DEL DICCIONARIO CALICHERO



P2
Símbolo químico del pedo.
Véase: Dope; Pun; Purrún; Pedernal.


peinar el chango
Prodigar caricias en el órgano genital de una mujer, particularmente manoseos en los vellos púbicos.
Véase: Peinar el oso; Agasajar.


picar cabra
Enojarse, disgustarse. Construcción: «Ya no le des carro porque el bato va picar cabra» (Voz popular).
Véase: Encabronarse; Enciscarse.
picar el ojo de payaso
Realizar la penetración sexual por el ano.
Véase: Picar el ojo de cochi; Detroit.


piedrólogo
Adicto que fuma cocaína base o crack .
<-(de piedra <- latín petra).
Véase: Baserolo; Piedrero; Criquemón.


ponerse guapo
Drogarse * Dar propina, financiar, acceder. Construcción: «¡Dile a ese güey que no se haga pendejo! –Que se ponga guapo con una corta» (Voz popular) / «...la denominada 'Casita', que trabajó desde hace varios años con la protección de las autoridades, simple y sencillamente por que su propietario de apellido Lemus se pone guapo con miles de dólares con aquellos que se encargan de hacer cumplir la ley» (El 'Búfalo' Gil, Blanco y Negro, El Mexicano, 2-VI-3).
Véase: Ponido; Dar pa las sodas; Propela.


pitero, pitera
Mediocre, vulgar, malhecho, de pésima calidad. Construcción: «¡Qué pitero el jale que se aventaron los batos. –Parece que lo hicieron con las patas» (Voz popular).
Véase: Sarra; Sarreado; Meco; Culero.


—¡Ai tuvooo! —con acento chilango— Ora sí, ¡cóórtale, hiijooo!
—¿¡Qué pediuux te gorgorea por la fusca parralera, carnaaal?!
—Es que es-hora-de-ir-a-unos-comerciales, mi ñerooo.

LA VIDA DESPUÉS DE DON LOOPE / POST DEL PEJE VEAS

HOLA, SOY PGBEAS, UN DIVO DEL PONCHISPONCHIS...


el charquito
«Con buen humor, acuso de recibo las palabras que le dedica El Charquito a un post que hice sobre el festival de cultura del noroeste y admiro la paciencia que tuvo de leer otros post mios para integrarlos a su vertidero de cretinadas, como él llama a su blog.
El güey se aventó un buen remix y me lo mandó de regreso.
PS: no creo que dicho post mereciera tanta atención, por lo cual estoy agradecido.
Eso de un divo del ponchisponchis, como me califica, está (de) poca madre, creo que así me presentaré ante la sociedad de ahora en adelante: Hola, soy pgbeas, un divo del ponchisponchis...
Aunque si me permite corregirle, debería ser punchispunchis (esa es la onomatopeya que trata de reproducir los sonidos combinados de un "bass drum (bombo)" seguido de un "snare drum (tarola)" de las cajas de ritmos que típicamente se utilizan en la música electrónica. Pun-chis-pun-chis.
Gracias de nuevo. Guardaré ese texto del Charco Man en mi memoria y en mi disco duro, por si la primera me falla» [www.pgbeas.bogspot.com, miércoles 3 de noviembre de 2004].



SIN QUERER QUERIENDO P.G. BEAS COLABORA EN LA FICHA
punchis-punchis DEL DICCIONARIO DE CALÓ EN LA FRONTERA

Agradezco la respuesta que en calidad de contrarréplica emite míster Pedro Gabriel Beas, hoy conocido —y lo afirmo sin saña— como el divo del punchis-punchis. Su post es un muestra de que la crítica no solamente estriba en enjuiciar y refutar opiniones o puntos de vista, tomar partido en favor o en contra de alguien (lanzar golpe o flores, según sea el caso). Antes bien, la crítica es un discurso abierto, libre, del los embates del pensamiento que se erige como un diálogo que fortalece el entendimiento y permite aprender aquello que raramente se aprende en la escuela; dicho en términos del máster Evodio Escalante, la crítica columbra el conocimiento. Y en verdad, pues gracias al señalamiento que hace el Pege Beas en su post pude enmendar y elaborar de mejor forma la ficha correspondiente a punchis-punchis, misma que incluyo en mi «Diccionario de caló en la frontera» (1984-2004) y que a continuación transcribo:



punchis-punchis

Música electrónica, más progresiva que la tecno pop, en virtud de las inovaciones tecnológicas de los equipos electrónicos que producen nuevos sonidos empleando sintetizadores, cajas de ritmos, samplers, etcétera, procesados mediante computadoras. La expresión punchispunchis —advierte P.G. Beas— deriva de la onomatopeya que reproduce los sonidos combinados de un bass drum (bombo) seguido de un snare drum (tarola) de las cajas de ritmos que se utilizan en la música electrónica; y que suena pun-chis-pun-chis. (www.pgbeas.blogspot.com). Construcción: «Y el punchis punchis mantiene en trance catártico a esas jóvenes almas que gritan, aúllan, danzan, aplauden frenéticamente, emocionadas. Felices. Una hora después, el resto de la serpiente de cuerpos que se resistía ha terminado por retorcerse. Al diablo las sillas para diplomáticos, las muchachas lo que quieren es bailar. Reza la pantalla: morra, morras, morras, las más desmadoras. punchis-punchis-punchis. Es la autoburla del colectivo para los que menosprecian su trabajo, es el grito de antiguerra. El pinche ruido de Nortec» (Jaime Cháidez Bonilla, El Mexicano, 21-X-4).

DE LA GRAMATICA CASTELLANA AL CALÓ Y EL POCHOÑOL

En la Gramática Castellana (1492), Elio Antonio de Nebrija escribe: «que siempre la lengua fue compañera del imperio; de tal manera lo siguió; que juntamente comenzaron, crecieron y florecieron...» El anatema de Nebrija parte de objetivos tendientes a reglamentar y dar unidad al fenómeno lingüístico en España, es decir surge como un acto político vinculado a un hecho lingüístico. Solamente desde ese punto de vista puede estar científicamente justificada la existencia de su gramática normativa.
Antes que Nebrija contribuyera a establecer las bases de la hegemonía del idioma castellano, dos lenguas, el griego y el latín, con sus respectivas gramáticas, constituían el fundamento lingüístico de la cultura europea, resultado de la dominacion de Alejandro Magno y de César como vencedores que imponenn a los vencidos su decir, hablado u escrito. Dicho de otra manera, el latín y el griego eran las lenguas oficiales que, por razón de exigencias políticas y relaciones sociohistóricas, expresaban el desarrollo cultural de Europa a través de la casta de intelectuales encargados de la dirección cultural y organización social del imperio.
Cuando los romanos caen a la península ibérica (siglo II aC), este territorio estaba en poder de los cartagineses —los punos—, enemigos acérrimos de los romanos, toda vez que ya venían agarrándose del chongo en aras, unos y otros, por controlar el Mediterráneo. Sus enfrentamientos se conocen como las guerras punicas (la primera: 264-241 a.C, y la segunda: 218-201). Los punos, comandados por Aníbal, fueron derrotados en el año 209 y una vez cinchados, Publio Cornelio Escipión amacuca la península, se apodera de Cádiz y comienza a partir el queso en calidad de chaka en turno. Así, estos nuevos invasores, ni tardos ni perezosos, mandan a chingar a sus madres a sus rivales y potenciales enemigos, los cartagineses, y una vez expulsados, tocará el turno a los romanos, quienes serán los mandamases próximos a hacer de las suyas (su poderío rifará hasta el reinado de Augusto).
Al entrar en contacto el latín vulgar con los dialectos de los pueblos sometidos, paulatinamente en el proceso de aculturación se produce la degeneración del idioma oficial y surgen, como resultado de los procesos de choque y de transculturación recíproca entre dominados dominantes, las lenguas neolatinas. La transición del latín vulgar al castellano, según datos históricos, abarca del del siglo VII al XII.
Sin embargo, a los imperialistas romanos no les dura mucho el gusto, pues a finales del siglo IV los bárbaros (suevos, alanos y vándalos) cruzan los montes Pirineos y penetran en el territorio hispanorrromano dispuestos a pegarle en toda la madre a los paisanos de Virgilio. Los romanos, sintiendo que ya se los carga la verdolaga, como buenos pragmáticos y negociadores en cuestiones de poderío político-militar, le piden un paro a sus vecinos los visigodos; y éstos batillos no se hacen mucho del rogar, e inmediatamente forman alianza y se alquilan a como mercenarios al servicio de la Roma imperial que presentaba síntomas de debilidad y decadencia. El decaimiento de Roma fue una circunstancia coyuntural que favorece a los visigodos, quienes, desde luego, se apoderan de la peninsula (año 500), sentando sus reales en la ciudad de Toledo. La presencia de estos gandallas en la península deja poca huella; su sedimentación en el aspecto lingüístico es pobre, comparado con el arraigo de los latinajos y la influencia del idioma árabe, sometidos a un procesos lingüísticos degenerativos de los que surgen la lengua romance y el mozárabe. Ya se sabe que más de un 50 % del castellano es un latín transformado.

Entrando por el estrecho de Gibraltar, en el año 710, los árabes, que ya habían apoderado del norte de Africa, invaden España y con ayuda de los witizanos le parten la madre al ejército de Rodrigo, último monarca visigodo de Iberia; el conde Dom Julian y el obispo Oppas pactan alianza con los musulmanes para tumbar del trono a don Rodrígo, siendo éste derrotado por los moros en la batalla de Guadalete (711). Los moros se avientan nada más ocho siglos en España —desde el siglo VII al XV—repeliendo las intenciones de reconquista que los pequeños reinos cristianos del norte habían emprendido para expulsar a los invasores. Fueron los asturianos, piloteados por don Pelayo, quienes más carrilla dieron a los árabes. A pesar de que el ejército de don Pelayo sucumbió en la batalla de Covadonga, los actos resistencia y rebeldía de los vencidos no tuvieron tregua. Siglos más tarde los reinos de Castilla, Aragón, Navarra y León se unen y logran vencer a los árabes, recuperan la península y se consolida la hegemonía de los reyes católicos.





cretinadas@yahoo.com.mx
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www.marconsed.blogspot.com
www.heraldosdelainfamia.blogspot.com






Vertedero de cretinadas


Por éktor henrique martínez



EL II FESTIVAL DE LITERATURA DEL NOROESTE
[TRASLADANDO CRETINOS A LA FRONTERA]

ESPULGANDO LOS BLOGS DE LOS UNGIDOS

Cobijados bajo el amparo de una de las alas del águila mocha foxiana que devora la carroña cecutiana [¡ay, güey!, me salió en verso], dominan la escena del susodicho festival de literatura del noroeste, segunda caziada, dignos de la mayor devoción culturosa, los siguientes personeros que habitan el universo blogósfero (y todavía no me pregunten ¿porqué?).
Aquí viene la primera pasarela de (jijiji) «escritores bloggers»:

• Mayra Luna (o sea el H. Yépez);
• Omar Pimienta;
• Amaranta Caballero;
• Paty Blake; y
• Silvia Aguilar.

La segunda pasarela la engalan unos "debatientes" o "debatores" que disertarán trascendentales opiniones y profundas teorías en la «mesa de debate» [que más aplauda].
Aunque a ustedes les importa muy poco la pedantería académica que les escurrirá por las comisuras de sus jetas a estos apadrinados becarios (y no) de sistema, de todos modos los enlisto:

• Heriberto Yépez;
• Juan Carlos Reyna;
• Martha Pina; y
• Ernesto García Nunez (¿o Núñez?).

Así están estos ungidos anunciados en cartelera:

«“II Festival de la Literatura del Noroeste. Trasladando fronteras.”
Jueves 11
Mesa de lectura
Escritores “bloggers”, de literatura visual, ciencia ficción y cuento fantástico
Mayra Luna (narradora), Omar Pimienta (narrador), Amaranta Caballero (poeta), Paty Blake (poesía) y Silvia Aguilar (narración).
Sala de lectura, 6:00 p. m.

Viernes 12
Mesa de debate
Las fronteras de la era digital y virtual en la literatura regional.
Heriberto Yépez, Juan Carlos Reyna, Martha Pina, Ernesto García Nunez.
Sala de lectura».

Otra pregunta: ¿fueron estos monos y monas los más aptos y capaces de considerarse para tales menesteres? Pues, relativamente, si y no como dicen los chilangos; ya que quienes decidieron la oferta, invitando únicamene a sus jomis, fueron el intalentoso Príncipe del Pochoñol, www.crosfader.blogspot.com, y el descerebrado ése, el tal Chamuco, www.todomaltodobien.blogspot.com (que, dicho al margen, de chamuco no tiene más que lo feo). Gente buena y sencilla, ya lo dice el refranero: «Quien no castiga culito no castiga culazo». En fin, pasemos a otro birote.

Ahora voy a ocuparme de darle una espulgadita a las vitrinas de algunos de los invitados al festivalote de marras, aunque también les pasaré navajas a los blogs del dúo dinámico encargado de menear el guateque.

Empezaré rasurando www.hyepez.blogspot.com y de pasón su bitácora www.mexeperimental.blogspot.com que redacta en pochoñol este izquierdista de fibracel. Continuaré con la vitrina de su jaina, la mentada Mayra Luna, morralera fresa que hace las veces de Heriberto Yépez, pues según fuentes de información fidedigna que provienen de las cañerías y zotanos culturosos, el bato es quien le redacta los bodrios a esta manola, como en antaño le hacía los jales de traducción a la protopoeta existirosa Laura Jáuregui, argumentando falazmente que la morra era la chicha de esa chamba traslativa de idiomas (tal vez, en el caso de la Mayra Luna, el Yahír de las letras tijuanenses está pagando la reparación del daño perpetrado a la ranfla de esta mina, ya que es del conocimiento de algunos chismosos —sin raspar mueble— que el güey, obrando como un vil porro, le hizo cuacha el carro a la ruca en un momento de ira cegado por los celos; y yo que creía que esos panchos nomás ocurrían en las taranovelas). Bueno, dejémonos de macanas y prosigamos.
Acto seguido abordaré los blogs de la aburrida Silvia Aguilar, del "transgenérico narrador" Omar Pimienta y del poetastro Juan Carlos Reyna. Si me sobra tiempo y campo le aventaré unos cuantos güevos hueros a la submatrona Amaranta Damallero, toda vez que a esta ruca ya le saqué hasta los quistes en uno de mis vertederos. Quienes no se salvarán ni con ayuda del santo niño de Atocha o del Jesús Malverde, habrán de ser el Rafis Saavedra y su escudero el Chamuco.
En lo que toca a la Patuka Bleic, solamente me limitaré a darle la bendición chicana. Los restantes convidados quedarán arrejolados en en limbo linfático de la nada, pues desconozco qué pitos tocan en el mundo.













LOS CHORROS DE BABA QUE SUELTA UN TAL YÉPEZ
[y trivialidades, cruces, por lo menos, de tres cretinos]



«Aunque me veis con este capote,
otro tengo allá en el monte»
Pablo Neruda




LA ZARZA HA VUELTO A ARDER

Al Yépez, difícilmente algún sayo podría arrebatarle la paternidad de la charlatanería rampante, el idealismo cursi, la autopublicidad mamona, la deslealtad a sus convicciones y demás yerbas habidas y por haber; ansina, hoy los invito a tirase un clavado en la pila de muermo que este güey, hijastro del trauma y la dislocación edita como engrudo de letras en su vitrina cibernética sita en www.hyepez.blogspot.com.
Examinaremos las porquerías y aberraciones cuchupleteras de variado género que almacena en su trasto de ociosidades pedantescas, para que la lectora y el lector confirmen que a ese gorrón de becas, más que la cuestión literaria, lo que le importa, en principio, es autoelogiarse y fomentar el engaño y la charlatanería.

Y a destapar la fosa séptica se ha dicho.

Pero antes de entrarle a la machaca, como ya es costumbre, advierto a la perrada que encerraé entre corchetes las notas que correspondan.


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Advertencia: no se vayan con la finta de las fechas de sus post, al bato le encanta alterarlas, igualamas como lo hace con su contador —meter— de lectores al grado de caer en la desfachatez de poner cifras que oscilan en un número aproximado de quienentos vistantes. Así que este dato: 27.10.04 es puro blof.

Inicio con esta reveladora e ingeniosa chifoca yepeziana:

"Los peores tiempos nos entregan inmejorables señales" [retruécano: pero ya vendrán los mejores tiempos a los que entregarás tus peores señales].



CON CABEZA DE MANTECA NO HAY QUIEN SEA HORNERO

En Yépez «lo más interesante —escribe Julio el Sueco— es su obvia vendimia de ideas a los centristas (izquierdistas más bien —pero de una izquierda light, que poco o nada tiene de marxista-leninista—) del DF por una baba de perico de atención ya que siempre anda defendiendo a los pinches aztecas (sic). Y dudo mucho más su interes por ser tijuanense ya que ni siquiera le pone el mismo esmero por defender a las etnias de Baja California, de seguro porque eso no vende» [Post del 29 de octubre de 2004].

¡Ah!, pero si el chicle pega —como diría el Nacho Mondaca— luego hacen negocio de su oficio y dejan a las vanguardias en ridículo.

Sean ustedes testigos de este horrísono cacareo yepeziano:

"Que Wall-Mart se instalé en Teotihuacan va a ser un golpe bajo. Una auténtica humillación a nuestra cultura. Wall-Mart es una de las transnacionales más poderosas del mundo. Pero es tan funesta con sus empleados, que prácticamente compran todo en ella, como vil tienda de raya. Y con competidores más pequeños, los aplasta. Wall-Mart esclaviza, en todos sentidos. (Para quien quiera conocer un poco más de Wall-Mart puede consultar el libro Globalink.)" [gracias, pero no hace falta, conque vayamos a unos de los megachangarros en la Palm de Chula Vista basta y sobra] . "Que Wall-Mart se instalé en el centro espiritual de nuestra cultura significa que hemos perdido la dignidad" [a no ser las iglesitas y templos cristianos que hay por esos lares, yo no conozco ningún «centro espiritual de nuestra cultura»; ¿no estarás hablando del CECUT?; y eso de la «dignidad», tú eres el menos indicado para referirte a dicho concepto, pues hace rato que ya la perdiste]. "¿Cómo permitimos esto?" [muy fácil: aborregándose y haciéndose los pendejitos]. "Las televisoras no dan cobertura" [del inglés to cover] "a la noticia porque el dinero de Wall-Mart fluye hacia Tv Azteca y Televisa. El presidente, ese idiota, no tiene valor alguno" [¿cuál presidente?, ¿el de la Asociación de charros de Tijuana o del COLEF?; porque si te refieres al de las tepocatas y víboras prietas que desgobierna México, omites decir su nombre porque es el macizo que patrocina tus bequitas; ¿porqué no dices que es el Vicente Fox?]. "Es un pelele pro-gringo" [ya lo sabemos, no hace falta que lo repitas]. Los partidos, mientras tanto, en el más grande relajo, entretenidos con poderes transitorios, mediáticos. Es un buen momento para recapitular" [creo que quisiste decir: para reflexionar, porque recapitular significa darse por vencido por segunda vez]. "Ya que esto es una burla. Junto a nuestro centro espiritual" [¿otra vez?] "va a estar una mugrosa tienda" [¿mugrosa?, si eso es lo menos que tiene]. "Hay que tomar esto como una señal" [del inglés sign] "de que hemos llegado a un momento bajo" [del inglés a base moment]. "Tomar esto" [¿qué cosa hay que to take?] "como una oportunidad" [del inglés opportunity] "de darnos cuenta" [¿de qué?]. "Además, lo único que puede seguir de esto" [¿de qué cosa?] " es que cada vez que alguien se ascienda" [del inglés to ascend] " a lo más alto de la pirámide voltee y se pregunte qué pasó y la respuesta estará ahí visiblemente colocada. La respuesta será evidente y será evidente qué tenemos que expulsar de nosotros mismos" [cagada siempre y a veces vómito]. "Sacar a Wall-Mart y lo que Wall-Mart significa. Lo que Wall-Mart no entiende es que el paisaje que inaugurará en Teotihuacan inaugurará, asimismo, el primer paisaje que llamara, en el mejor de los casos, a la resistencia y, en el peor, al terrorismo" [¿te preocupa mucho el paisaje y que no convirtamos en seguidores del ingeniero Osama bin Laden?]. [HY].

Todo muy bonito, muy bonito. Sobresale la ristra de palabrejas escritas en pochoñol y oxigenando con ellas el ambiente nacionalista y populachero. Pero don't make yourself a duck.

Que la Guol Mart arme su megachangarro en Teotihuacan ¿va a ser un golpe bajo y una auténtica humillación a nuestra cultura? Pero no instalarán la marketa encima de una pirámide, meco, sino en un pueblucho colindante, San Juan, casi a dos kilómetros de distancia.
El argumento del señorito Yépez —dice el Chango Lomelí— es dogmático, o séase que el bato cranea como los que se clavan en la Biblia y no aceptan otras conjeturas. Y lo que arguye el Yahír de las letras tijuaneras, como dice el Manki Guanjándred es que la arenga del becario de la Sari Bermúdez equivale a "un nacionalismo de penachos, jade y bailoteos para Tláloc. El mismo que provoca guerras, pasiones estúpidas y corajes de himno nacional» [Post del jueves 29 de octubre de 2004].




¿HUMILLACIÓN A NUESTRA CULTURA?, MIS GÜEVOS





¿Humillación a qué cultura?, ¿a la de abstracciones que preconiza el bato?, ¿la cultura libresca, elitista, parasitaria, excluyente? Es absurdo que el Yépez se trepe en su caballito de cartón chovinista y alaraquee consignas seudoizquierdistas cuando la cultura que él prefiere es, precisamente, la que promueven pulpos como la Guolmart y el MacRoñas, o sea la cultura mercantilista. Y prueba de ello es la autopublicidad ególatra con la que hace eco en su blog (más adelante se darán ustedes color de lo que digo).

Afirma el Chango al respecto: «La cultura, en este país, es un soliloquio que solo sirve para ganar becas y llenarse de dignidad cuando vemos símbolos o cantamos himnos. Doña Yépez es incongruente como todos los que han protestado en contra de Wal Mart, es decir: solo el extranjero atenta contra la cultura mexicana (sic).

Ahora bien, el concepto "tienda de raya" es tan ridículo, que debería sacar mi violín y tocarlo; sin embargo, yo tocó el piano y al revés. El odio de Yepez a Wal Mart es digno de un iconoclasta de boina comunista. Su problema es contra el símbolo. Yépez no tendría problema alguno si Wal Mart decide poner su libro, El Matasellos, en sus estantes para venderlo. Yépez compraría en Wal Mart. De hecho lo hace, sobre todo por que Wal Mart es accionista en muchas empresas de alimentos y servicios de primera necesidad.
Yépez aburre como la mayoría de los globalifóbicos, y todos aquellos que aborrecen el concepto de transnacional. Se oponen al desenlace. Ignoran que hay destinos más grandes que sus ideas de izquierda. A guisa de camiseta, adoptan discursos por mero oportunismo; si ahorita es Teotihuacan, mañana bien puede ser el cordón umbilical de Moctezuma. El pedo no es preservar el pasado, sino hacersela de pedo a los gringos, y a todo lo que huela a transnacional».

¿Y en cuanto a la burla mencionada por el Yépez? Que el Chango Lomelí nos responda:

«La única burla es aquella que practican los comunistas, globalifóbicos, hippies, mugrosos de izquierda y payasos anexos, amén de los intelectuales chupadores de la ubre gubernamental, cuando dejan de fumar mota, meterse peyote, realizar viajes astrales u opinar estupideces, al estilo Carlos Monsiváis, para irse a pelear contra un símbolo. Los bosques de México se pierden, la economía se estanca, el Congreso es un desmadre y lo único que se les ocurre es enarbolar causas anacrónicas. La mayor burla de esto es que sus protestas no les impide comprar en los siguientes establecimientos, todos propiedad de Wal Mart: Bodegas Aurrerá, Superama, Suburbia, restaurantes Vips, El Portón y Ragazzi, además de los almacenes Sam's Club» [Post del 29 de octubre de 2004].




EL SUPERYÉPEZ


"Hace tres año[s] estaba de viaje. Súper arriba. Súper abajo. Todo ha cambiado desde entonces. Menos Bush." [HY].

En el anterior párrafillo al señor Yépez le escurre de la boca la palabra «súper». ¿No sabrá el desdichado que se trata de una preposición inseparable? Esta partícula gramatical, cuando no funciona como un sustantivo (envoltura en la que se mete una carta), significa literalmente «encima de» o «en lugar superior o más alto»; cuya etimología es, precisamente, el latinajo «super», y de ascendencia indoeuropea por influjo de «superi» (pariente de las voces «uper», «uperi» e «hiper»). A veces en el mexicañol corresponde a excesivo, exceso. Cuando el HY asevera que estaba «súper arriba», «súper abajo», en realidad el melolengo está diciendo que estaba «arriba de arriba» y «arriba de abajo».

Y en cuanto a la locución «menos Bush», el adverbio resulta inadecuado, lo correcto debe ser «Bush no». Pero tratándose del Yépez qué podemos esperar [hijo de su...].




GANAR UN PREMIO A PUNTA DE AZOTES EXISTENCIALES


Chútense estas mentiras y vaguedades que teje el Yépez:

"Hace un par de años gané el premio estatal de ensayo" [no lo ganaste, bato; porque metiste güica] "y el Instituto de Cultura de Baja California se alió con un par de escritores mediocres" [¿y no tienes güevitos para sacar a balcón a esos dos escritores mediocres que aludes?; uno de ellos es, ya sabemos, el Gabriel Trujillo, también, como tutifruti, un vil chapucero en cuestiones de certámenes letreros] "y una funcionaria solapadora" [te refieres a tu dadora de becas, la Marisela Jacobo, ¿verdad?; y, claro, que no mencionas su nombre por aquello de que algo se te puede ofrecer de la ruca en un futuro no muy lejano, ¿verdolaga?] "para quitarme el premio" [no se puede quitar lo que no se ha dado]. "Revocaron la decisión del jurado" [no, el jurado pelele revocó la desición para favorecer al mechudo de Chicali, que al final de cuentas ni tú ni él salieron cuajados con la marmaja; por ambiciosos y chillones se quedaron como el perro de las dos tortas]. "Violaron varias cláusulas" [¿y tú, cuántas violaste?, pues metiste a concurso ensayos que ya habías publicado; ese fue motivo, entre otros, para que te dieran patrás]. "Buscaron excusas" [pero con el capuchineo que hiciste les bastó lo que ya dije para mandarte a la gáver] "que hasta otros escritores con quienes no simpatizaba denunciaron la anomalía en los medios regionales" [sí, denunciaron la manera tan cochina y corriente con la que obraron tú y el Trujillo Muñoz para hacerse de mulas]. "La gente me preguntaba si volvería a participar en esos premios" [¿qué gente?, ¿la gente que camella en las maquiladoras, los barrenderos municipales, los calafieros y las paraditas del Cagüilón?] "y decía que sí porque necesitaba demostrarles que aunque intentarán tumbarme" [no veas moros con tranchete donde no los hay; tú solito te pegaste en toditita tu madre, y ya dije porqué], "jamás iban a lograrlo" [pero lo lograron ¿no?]. "Me gusta participar en concursos" [ummm, güinaw; y ya sabemos de qué forma, o ¿no recuerdas aquella mamada que le hiciste al Noé Carrillo cuando apalabraste otro de tus mentados premios y regaste el tepache porque te desesperaste al creer que no te lo darían?; ¿porqué no nos platicas ese birote?]. "Ganas un dinero, sale otro libro, pagas deudas, compras libros" [ya, ya, lo que hagas con tu firula es algo que nos tiene sin cuidado]. "Y al día siguiente de cambiar el cheque estás igual que antes" [bueno... cada quién su pedo]. "Nada cambia" [por eso continúas entrándole a esas macuinchepas, ya conoces bien el caminito]. "Excepto, un poco más de calma" [obviamente, pues ya tienes callo, cabrón]. "Volví a concursar en los mismos premios" [era de esperarse]. "Gané" [pos, agüevo] . "Se gana o se pierde. Esta vez gané. He perdido muchísimas veces. Esta vez, sin embargo, francamente me da mucho gusto" [congratuleichon, mi buen; ¿qué te podemos decir?; nos contagia tu felicidad]. "Los funcionarios que me robaron aquel premio" [¿quiénes, bato?, ¿la Marisela y quiénes otros son?] "me van a tener que dar este otro" [o... qué la chingamos... ¿qué no dijiste endenantes que se trataba del mismo premio, claramente te escuché que dijiste: «volví a concursar en los mismos premios»; ¿a qué estamos jugando, pues?]. "La vida da vueltas" [nada más hasta que uno muere]. "Ellos" [¿quiénes, men?], "por cierto, ya están a punto de despedirse de sus puestos" [y ese pedo ¿te da gusto o lo lamentas?]. [HY].


Por algo te llaman el "promesas literario" y el Yahír de las letras tijuanenses (son su apodos de pandilla culturosa, por que el güey se ofende si le dicen el Escuby, el Pelón, el Daime o el Baicas) de este culo de ciudad; que, en vez de tumbar transeúntes, asalta las arcas públicas con sus becas y premios literarios [dixit el Chango].



SOLIPSISMO MAMÓN


[Los] "Estados Unidos aparenta ser un país que cambia" [como México, con el cambio que no cambió]. "Pero no hay nada más retrógrada" [retrógrado, güey] "que ese país" [¿y su vecino del sur, o sea su traspatio o garach, no lo es?]. "No me refiero solamente a su valores" [¡ah!, yo créiba que sí] "—EU es cada vez más cristiano, más bipartidista (maniqueo)— sino también [a] sus ciudades" [¡ah, qué caray contigo!; pero si a los EU lo conforman, precisamente, eso, sus ciudades] "Incluso sus ciudades más progresistas" [pero si endenantes dijiste que era un país retrograda?], "como San Francisco o Nueva York son, en el fondo, palacios de lo puramente retro. En el siglo XXI" [Los] "Estados Unidos hará" [pero si ya estamos en el siglo 21, ¿qué te pasa, mi chavo?] "todo lo posible por [para] regresar a los años cincuenta" [¿y tú cómo sabes?; ¿ya inventaron la máquina del tiempo?]. "Por ende, lo que sigue de esto" [¿de qué cosa, carnal?] "sólo puede ser un pastiche de la contracultura" [y la contracultura ¿de quién o de dónde?]. "Eso y nada más que eso es lo que sigue en [los] Estados Unidos" [cómo te preocupa tu país]. [HY].


Bueno, cada culo es un mundo y vive su propio solipsismo. Pero si con esa clase de galimatías ganas premios, pues sí que estamos jodidos.





BUSCA CAGADA PARA SACIAR EL HAMBRE


"Antes veía un ejército y comenzaba a lanzarles piedras" [¡no seas mamón!; otra de ésas y me vas a dejar estéril; ¡ah!, pero, quizá, te refieres a un ejército de hormigas]. "Hoy me siento" [¿del verbo sentir o del verbo sentar?] "y dejo que avance" [¿qué te crees Supermán, o qué?]. "Van directo a un barranco" [¿a qué, a tirar cadáveres?]. [HY].




LAS CURSILERÍAS QUE LE DIJO AL YÉPEZ SU ALTER EGO


"Qué lástima" [que fuiste puro pájaro nalgón]. "Te convertiste en todo aquello que fingías combatir. Qué casualidad" [y qué sinvergüenzada la tuya, HY]. "Deja de buscar líderes" [si ya tienes a Vicente Fox que te patrocina], "deja de recibir pequeños beneficios" [del CONACULTA]. "Son insubstanciales" [¡ah!, pero qué a toda madre te la pasas con esos beneficios insustanciales]. "No detentes" [valores de solidaridad ni amor al prójimo; sigue siendo un pinche megalómano]. "Produce" [no seas güevón]. "Escribir y pensar son labores sencillas" [para los que escriben y piensan como tú], "como lavar platos" [o quitarle la plasta de mierda a los calzones, por ejemplo]. "Si alguien te entrega dinero por hacerlo, recíbelo" [venga ese dinero de donde venga, y de quien sea, tú apáñalo y chíngatelo] "no será mucho y sólo puede venderse quien ya había sido comprado" [como tú lo has sido]. "Mírate en un espejo:" [estás muy feo, cabrón; tienes cara de paisa] "eres todo aquello que detestas" [porque querías tener una carita de putito como la del Ricky Martin]. "Escribir es divertido" [cuando lo que escribes son puros refritos y pendejadillas sin sentido], "no un medio" [¿de transporte?]. "No uses así la inteligencia" [¿cómo yo, mi querido alter ego?], "además recuerda algo: inteligencia jamás has tenido" [y quienes te han dicho que no eres más que un pobre diablo, están en lo cierto]. "Solamente eres una pobre persona mezquina" [putañera, aprovechada, oportunista, ególatra y con un terrible complejo de inferiordad]. "Si te quitan tu puesto" [¿de tacos o de revistas?] "y te quitan sus artimañas y máscaras, no queda nada. Tú muchas veces te has burlado de mí, has intentado atacarme" [y lo haré y lo seguiré haciendo, faltaba más]. "Pero mírame. Sólo necesito un papel o un teclado y la felicidad" [y un chiclesito pal mal aliento, ¿no se te antoja también?], "como la lluvia, vuelve a mí siempre" [qué poético; han llegado a ti las musas]. "¿Quieres un consejo?" [:sabe más el Diablo por diablo que por viejo] "Extravíate lo más posible" [perdón, quiero decir: lo más que puedas]. "Luego no intentes jamás el regreso" [perdón, quise decir: jamás regresar]. "Desconócete por completo" [sí, mírate en el espejo y pregúntate: ¿quién soy?]. "No vuelvas jamás a ser lo que ahora eres. Y si te preguntas si es a ti a quien me dirijo, no te lo preguntes" [ni dudes de ello, pues ya sabes que sí]. "No puedes serlo. No eres nadie. No podría dirigirse a ti este consejo" [morboso lector, porque es sólo para el Yépez]. "No eres nadie, escúchalo bien" [¿o prefieres que parafrasee a Paquita la del Barrio y te grite: «¡Me estás oyendo, inútil!»], "porque no ser nadie significa precisamente que estás en tu mejor momento" [para valer madre]. "Eres una moneda al aire" [perdón, quise decir: en el aire]. "Apuesta por tu verdadera naturaleza" [porque, como dijo el Cuahtémoc Sánchez: «Eres un campeón y tienes un gran país»]. "Deja atrás tu farsa mezquina" [de revolucionario de café y de intelectual de pacotilla]. [HY].

Mequetrefe verborreico, masiosare universitario o doctor en letras del Readers Digest [dixit el Chango].








AL CAPÓN QUE SE HACE GALLO, AZOTALLO


Cáiganle a leer los textos que garrapateó el Yépez el mes de octubre de 2004. Solamente les pido que no sean muy sarcásticos.


"Obtuve un premio de Periodismo Cultural" [¡uuuy, qué envidia!; y de cincho los monigotes que integraron el jurado calificador son tus compitas]. "Un nuevo libro" [y dioquis, porque la raza no lee más que Las Chambeadoras, El Mil Chistes, Sancional de traileros, Capulinita y el Libro Vaquero], "otro poco de dinero y una fiesta" [a costillas de los contribuyentes]. "Este día, por lo menos este, escribir no duele" [pero si endenantes dijiste que es escribir es algo muy fácil; ¿a qué estamos jugando, pues?].



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"Jacques Derrida es el primer filósofo norteamericano nacido en Francia" [¿...y?].



Acierta el Chango al decir que el Yépez, en vez de invitar a la reflexión, con su porte de mamerto sabelotodo invita a que lo madreen por oscuro, abstracto, confuso, incoherente y contradictorio. Miren nomás:

"La desconstrucción y la diseminación son la pérdida-victoriosa de todo centro del Sentido y de la idea de que hay un Sentido detrás del relato. Según Derrida un texto no tiene un sentido sino un exceso de significaciones, de diferencias de sí mismo. La idea, en teoría, resulta atractiva. En la realidad, en cambio, es aterradora. Más allá de su crítica al logocentrismo, lo que Derrida significa es que no hay un Sentido localizable, ninguna dirección o Centro. Esta es una idea norteamericana, la idea de un cultura post-céntrica, hasta cierto punto incapaz de descubrir el transfondo, regocijándose en el puro juego de atribuciones. Lo que Derrida significa es que no hay nada que interpretar o descubrir detrás, ningún despliegue o metarrelato, ninguna guía. Y esto es completamente irrealista e irresponsable en lo político. Por supuesto que el Estado es logocéntrico. No lo es de manera ilusoria sino histórica. Creer que el Sentido interior u oculto no existe es negar la posibilidad del Estado Totalitario. E incluso fomentar el relajamiento de la interpretación, convirtiéndola en mero juego de argucias, como sucedió con buena parte de los descontructores posteriores a Derrida, inmersos en frívolas discursiones, en arqueologías insípidas. El Sentido, desgraciadamente, existe. El Estado lo encarna." [HY]




UN BOTÓN DE CHAPUZAS INFORMATIVAS


La cita que enseguida cito es una cita que el chapucero del Yépez cita, pero sin citar la fuente de origen de dónde saca la citada cita:

"Ahora somos un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras ustedes estudian esa realidad, actuaremos de nuevo, creando otras nuevas realidades, las cuales ustedes también pueden estudiar, y así continuarán las cosas. Nosotros somos los actores de la historia... y ustedes, todos ustedes, sólo quedarán para estudiar lo que hacemos nosotros".
Asesor de la Casa Blanca (New York Times)


El párrafo anterior lo apañó don Yépez (claro que sin reconocer la faena periodística de su autor) de un artículo de Eliot Weinberger, poeta gabacho, que lleva por título «La libertad está en marcha», publicado en el pápiro La Jornada el día 29 de octubre de 2004. Yépez le arrima tijerazos y altera su sintaxis, haciendo creer a los despistados melolengos que lo extrajo de las páginas del New York Times.
El bribonazo suprime del texto original que a continuación ustedes leerán:

«Un anónimo "alto consejero" de Bush declaró en fecha reciente al periodista Ron Suskind que personas como su entrevistador eran miembros de "lo que llamamos la comunidad basada en la realidad": los que creenn que las soluciones surgen del estudio juicioso de la realidad discernible". Sin embargo, explicó, "ya no es sí como el mundo funciona [ojo: de aquí pal real sigue lo que el tramposo del Yépez transcribió]. Ahora somos un imperio, y cuando» [sic, contrasic y recontrasic]. [Cortesía de Editorial Era, traducción de Jorge Anaya].

Arrancado de su contexto el fragmento que cita el cretinazo del Yépez difícilmente puede ser interpretado con fidelidad taxativa, sin embargo el bato no tiene empacho alguno en omitir su suata opinión partiendo de una nota trasquilada.


Guachen su apunte:

"La afirmación es típicamente 'norteamericana' —uso el entrecomillado porque a ese nivel lo 'norteamericano' ya es un puro tic, un énfasis de un performance discursivo, no una nacionalidad o identidad sino la simulación neurótica de estar encarnando una—, pero lo que el asesor de la Casa Blanca olvida es que al crear realidades se vuelven, como él mismo declara, objetos de estudio y detrás de su supuesta agencia ("somos los actores de la historia") sólo hay personajes que —él mismo lo dice— serán definidos, una y otra vez, por otros. Los norteamericanos pasarán a ser meramente descritos. Es esa su condición ansiosa de nuevos objetos de análisis, de personajes, de bestias" [HY].



Ahora, mi queridísimo Yépez, explícale a un albañil del Mariano Matomoros o a un gambusino de la Zona Norte (pepenador de basura) qué quisiste decir en todo ese amasijo de nebulismo retórico que fraguaste, mi buen cretinazo.

Por causa de gente como tú el programa oficial "Hacia un país de lectores" está destinado a fracasar. ¿Así quieres ayudar a México?, ¿así quieres sacar a Wal Mart de Teotihuacan, recurriendo a galimatías nauseabundos? ¡Joder!

Como bien dice el Chango, doña Yepez, en vez de invitar a la reflexión, invita a que lo golpeen. Y no sólo por los chuchulucos que se transea sino también por la babienta plasta de dislates que escupe.





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No hay duda que al Chango 100 le asiste la razón cuando afirma que el Yépez, «mientras profesa una crítica antiestadunidense, con gusto hace fila —y siempre la ha hecho, sabemos bien— para cruzar a San Diego y condados circunvecinos, donde en vez de comprar garrita tumbada, se azota en eventos culturosos, demostrando que los cholos y los pobres también lloran y saben leer» [Post del jueves 29 de octubre de 2004].


Y guachen porqué lo dice:

"No estaré escribiendo en el blog esta semana porque participo en un festival en San Francisco. Lo organizan The Lab, la Universidad de California (Berkeley) et al.

[Y ¿apoco crees que te extrañaremos, cabrón?; ni falta haces en la blogósfera]. "Participo con un video-texto sobre las relaciones entre el español-inglés, México-Estados Unidos, titulado 'Language Exchange Rates' y una lectura el sábado en la que juego con los conceptos de ciencia ficción y poética" [tanta puta faramalla nomás pa ir a jugar con unos pinchis conceptitos?].
"Aquí dejo los datos" [por si acaso no lo creen]:

"CABINET OF THE MUSES
Thursday October 21 – Saturday October 23
The LAB, San Francisco and UC Berkeley" [muy modestito el bato].

El batillo no pierde la ocasión para darse coima y hacerse publicidad.






DE FILATELIA, LITERATURA Y LUTO
[ENTRE OTROS CRETINISMOS AGUDOS]


Abraham Chichillas [presupuestales que gusta mamar] y Juan Carlos Hidalgo [al que mandan a chingar a su madre cada vez que escribe algo], son dos cretinos con deficiencias cerebrales que en cuyos redrojos tratan al Yépez como toda una puta galanteada o pretendida por dos padrotes que se desviven por centavearla.

Motivada por su necedad egocéntrica, la manceba de marras (o sea el Yépez) fue quien posteó en su blog —que ni duda que lo hizo para autopromoverse como literato— la reseñita mamerta que a continuación transcribo (los cabezales son de mi cosecha).





LIBRO SIN LISONSAS ES COMO UNA FIESTA SIN PUTAS
[O LA HISTORIA DE DOS CHUPAPOLLAS Y UN CRETINO]


La notita que debió haberse titulado «Yépez o cuando a cualquier taco le llaman cena». Se trata de un redrojo parido por un pelafustán que, igual al Yépez, padece trastornos de egocentrismo mamón. Aquí va, la baba retórica sobre la cual se derrapó el tal Abraham Chichillas:

"Como todas las semanas me encerré en mi estudio" [y yo le nombro yacusi a un pinchi tambo mojoso con capacidad de 200 litros de guara que tengo en el patio de mi cantona; seguramente el mentado estudio ha de ser un pinchi cuchitril] "a escribir esta columna" [¿columna le llamas a la cagada que escribes?]. "A la usanza del buen tahúr extendí sobre la mesa una baraja de varios temas que me interesa tratar en este espacio" [y de seguro ninguno de ellos concluirás, güevón]. "Un documento en particular captó mi atención. Una entrevista inédita que mi amigo Juan Carlos Hidalgo había realizado al escritor Heriberto Yépez. De Yépez siempre he querido hablar, pensé. Inicié la lectura buscando pistas para iniciar un texto propio sobre este creador. Enmudecí, con forme avanzaba mi lectura" [¿no será que te comieron la lengua los ratones?] "el texto dejó de ser un pretexto para mi propia perspectiva. No puedo más que guardarme las palabras por esta semana y compartir con ustedes el texto que me las robó" [pues conque poca sandía se te pone roja la boca, cabrón].

Una vez que el susodicho Habrán Tetillas hubo finiquitado la lisonja barata en favor del travestido Yépez, sorteando su desbozalada lambisconería, con el afán de obtener la correspondencia amorosa de la meretriz pretendida, el el otrora zalamero, o séase el Juan Carlos Hidalgo —quien, al igual que el güey anterior, sabrá Dios qué madre lo habrá aventado al mundo—, repuja su afarolada recitación motejandola con este roñoso título:


“LA FILATELIA Y LA LITERATURA SE DISPUTAN EL PUESTO DE LA ACTIVIDAD QUE MÁS DESPERDICIA Y HUMILLA AL PAPEL”: HERIBERTO YÉPEZ


“La novela como estructura ya está acabada”.
A propósito de “El Matasellos”, primera novela de Heriberto Yépez.
Juan Carlos Hidalgo

En tanto el cretino autor de la suatada anterior arde en vehemencia, el Yépez, atolondrado por los camelos que le prodigan, y por efecto de la emoción que lo invade, no se ha dado cuenta del palomino que trae estampado en su ropa.

—¿Y qué es un palomino, carnal —me pregunta el virus que hace rato salto de mi compiúrer, y que, para más detalle, se llama Tiúndo.
—El palomino —le digo— es una mancha de mierda que algunos pendejos suelen llevar en la parte posterior de la camisa.
—¡A la verga! —dijo Tiúndo.

De acuerdo (o mejor dicho: en desacuerdo) con la apuntación tarada que figura como ribete, según el camelero autor de la misma, es decir el Juan Carlos Hidalgo [a quien mandan a chingar a su madre cada vez que escribe algo], considera a la filatelia y a la literatura como si fueran personas que actúan a caprichos y voluntades propias, y el babosete no alcanza —o no quiere— ver las diferencias tan palpables que existen entre una y otra actividad.







MANDAMIENTO: NO LE BESARÁS A TU VECINO EL CULO


"Si ya en un anterior libro, “Todo es otro” (Tierra Adentro, 2002) este polémico escritor tijuanense afirmaba que la literatura es la mentira de las mentiras" [pues como te deslumbra una pobre cucaracha; la susodicha afirmación no es del Yépez, pertenece a Vargas Llosa, y más hacia atras puede atribuirse a García Márquez, que éste la retoma de un pinchi viejillo cegatón que, si mal no recuerdo, escribió un libro conocido con el nombre de Pierre Menard autor de don Quijote; frase que este ruco le pesca a Henry James en su libro The Art of the Ficction, que éste da conocer por influjo de Gustavo Flaubert, y a estas alturas la han convertido en una opinión vulgarizada y manoseada] "y que un autor miente siempre dos veces" [pero si el Vicente Fox lleva ya tres años aventando mentiras a lo loco; ¿porqué a él no le dedicas unos apuntitos?], "con la aparición de su primera novela, 'El Matasellos' (Ed, Sudamericana, 2004), Heriberto Yépez (1974) continua labrando su postura" [si serás pendejo, ¿de cuándo acá las posturas se labran] "de certero ironista e incendiario provocador" [evítate el pleonasmo: inciendiario y provocador significan lo mismo, no seas maje] "del fenómeno cultural y literario."

Y la cosa no para ahí, el descerebrado adulador sigue peinándole con la lengua los pelos del chumi a su idolatrado Yépez:

"Se trata de una novela en apariencia muy simple" [o simplemente muy aparente] "y en la que la acción está resumida a su expresión mínima" [pues todo lo que se resume tiene por objeto reducirse a su expresión mínima; ¿qué alguien no lo sabe?]. "En ella, un grupo de filatelistas ancianos y maniáticos muere misteriosamente en la casa de uno de ellos" [¡qué emoción?, y ¿luego?]. "Durante su desarrollo" [¿de quién?, ¿de los ancianos difuntos o de la novela?] "se cuenta" [perdón: se cuentan] "con suma" [con suma no, güey, sino con bastante] "parsimonia los pequeños acontecimientos de unas soporíferas reuniones sabatinas. Todo ello es el mero pretexto para insertar datos históricos, reflexiones filosóficas, citas a pie de página, y ante todo, para hacer evidente la existencia de un narrador" [pues faltaba más, ni modo que la pinche novelucha se escribiera sola], "que implacable, y un tanto soberbio, aconseja al posible lector" [dirás: al remoto lector] "a cerca del modo en que deberá ir leyendo la obra" [pues ¿que el lector es un pendejo como tú, o qué?].

"Yépez desaparece las fronteras entre el ensayo y la literatura, apuesta por una escritura total que tienda a ser tan híbrida como los tiempos que corren" [pero eso es algo muy común y de práctica rutinaria en la mayor parte de escritores posmodernos; además los tiempos no corren; tiempo sólo hay uno y es infinito como el espacio, no tiene principio ni tampoco fin]. "Conversar con este crítico mordaz" [¿qué no era un supuesto novelista?] "implica reconocer en su propuesta" [y ¿cuál es su propuesta, a todo eso?] "el extremo riesgo" [o el riesgo extremo] de quien apuesta por la creación como una tarea transgenérica" [¡ah, chingao!, ya me lo convertiste en travesti al pobre cabrón, ¿cómo qué tarea transgenérica?; eso me huele a «operación jarocha»: te mochan el pico y te ponen panocha] "múltiple y polisémica" [puras mamadas].

Qué manera tan torpe de hilvanar las opiniones, creer que el Yépez desparece las fronteras entre el ensayo y la literatura. Lo que sucede es que existen nuevas formas de expresión, acordes con las circunstancias y la realidad en que se vive, por tal razón el ensayo es ahora un género que ha adquirido un carácter fragmentario y asistemático, situándose más allá de la preceptiva academicista y sin mediación ideológica o histórica. Lo más seguro es que el cretino que le echa flores al Yépez debe tener todo el tiempo libre que le permite la dadiva estatal o empresarial que lo patrocina para llenar libretas de cuanta mamada y media se le venga a la cabeza. desaparece las fronteras... ¡No seas mamón! Qué urdimbres de yerros y desatinos.

Prosigamos (pero le suplico que no se ría para poder continuar juntos).

"¿Cómo fue que hallaste en la filatelia toda una serie de características que la convierten en una actividad tan asincrónica" [¿qué mamada es esa de asincrónica?; existe lo anacrónico y lo acrónico, pero esa mafufada no] "con el tiempo presente y tan susceptible de ser ironizada al extremo?

Y contesta el Yépez:

"Los neuróticos elegimos la ironía como solución final automática. O, mejor dicho, autómata. Porque en la neurosis o eliges el orgasmo o eliges el sarcasmo. (Aunque si te masturbas, eliges ambos). Así....". ¡Basta ya de tanto salivero!

Como las babas que sueltan estos cretinos puede recogerse en cubetas, voy a saltarme algunos párrafos y cerrarle a la llave de la cual escurren estas pendejirillas:

"La anécdota y la historia son casi minimalistas, pero lo no lo es la carga de reflexión, de peso filosófico, es decir, ¿será esto último más importante que el hecho narrativo mismo?" [qué estupidez preguntar eso, como si no fueran lo mismo la forma y el contenido].

Y responde el Yépez:

"Así sucede en las noticias y en la filosofía griega" [si uno pregunta despropósitos, el otro le contesta con similar contrasentido]. "A algunos narradores les interesa explorar cómo son las habitaciones o las personas que desarrollan las acciones. A mí me interesa expandir" [¿expandir o expander?] "qué ideas pueden derivarse, qué burlas, qué estructuras prolongan los actos o los desdicen. Además, evito que sucedan cosas en el libro, porque todos los días suceden en el mundo y en los medios tantas cosas que en mi libro decidí que casi no sucediera nada. Ya sucedió todo, incluso Hiroshima y Nagasaki —como si Hiroshima no hubiera bastado—, así que es mejor no contar nada, que cada vez que alguien quiera que algo suceda le cortemos las manos" [¿alguien entendió estas incoherencias que no tienen correspondencia con la pregunta?]. Se le muestre el vídeo en que se le mutila y generosamente se le ofrezca el control remoto para que, en el momento que ella o él decidan, cambie de canal."

Enseguida el cretino que entrevista hace una pregunta que por la obvia mentira que será su respuesta no tenía razón de haberla planteado:

Aparentemente, “El matasellos” es una historia no muy complicada de plantear" [¿de plantear o de narrar?] pero finalmente posee cierta densidad [!¿?!], "será compleja para gran parte del público, ¿es una intención fundamental de tu propuesta?" [pero ¿que es esa maroma mental; porque no mejor: una propuesta de fundamental intención].

Ah, raza; igual el pinto que el colorado. Terminemos con la balumba desenfrenada en boca del Yépez:

"No creo" [porque unos cuantos mequetrefes la leerán]. "La gente que lee es la misma que atestigua películas o vigila extensas telenovelas" [mentiras, si esa gente leyera no guachara telenovelas ni churros joligudenses], "sobre-vive vidas terriblemente repugnantes y complejas" [«esas pinchis vidas las sobrevivirás tú, pendejo del Yépez» —te respondería un alegre mecánico que se deleita las pupilas guachándole las nalgas a la Niurka; y es que el león cree que todos son de sus misma condición], "repite eficientemente todo tipo de pases de baile" [pases los que tedas, son pasos] "engorrosos y malsanos" [como si bailaras el vals de Viena, cabrón], "compone argumentos de celos increíblemente intrincados (e improbables), soporta noticieros tautológicos y se arriesga a tomar el metro o el taxi, se atreve a comer lo que McDonalds o su esposa le sirven, así que no creo que todas estas personas tan complicadas y aventuradas tengan la menor dificultad en leer una novela" [es más ni siquiera se les ocurrirá leerla; ni les importa quién chingados sea ese putito del HY] "que escribió un pobre profesor satírico de filosofía, un escaso discípulo de Bartleby" [dirás de Faulkner porque Bartleby es un personaje, pendejo] "o de Ibargüengoitia que cada vez que quiere escribir una novela, decide que mejor otro día" [¿otro día qué, pinchi autista?]. Yo definiría El matasellos como la novela que no" [¿que no qué, güey?].









PARIS
[O EL COLMO DE TIRAR MIERDA Y SOÑARSE COSMOPOLITA]


La actitud que asume el señorito Yépez de concebir —y utilizar— el blog como un medio de propaganda mercaderil para promocionar sus mazacotes neoescolásticos y, asimismo, de escupidera egocéntrica de sus desvarios y pedanterías y mafufadas insoportables. El HY es ni más ni menos de los güeyones que mantienen en su atolondrado cerebrito que el blog, en primer orden, es un medio publicitario mediante el engancharán engancharán un número determinado (o indeterminado, según sea el caso) de compradores de sus textos, creyendo que de esa manera recibirán la fama y el éxito como maná caído del cielo. Pero el lector de blogs no es pendejo y la pensará más de dos veces antes de decidirse a tirar su dinero en el hoyo del escusado comprando los bodrios del Yépez. El lector de blogs, generalmente es aquel escribe el suyo y, ciertamente —como dice el Nacho Mondaca— «es un tipo que no lee una página electrónica porque su autor goce de fama mediocre o ampliada. El lector visita y lee un blog, si el autor del blog logra capturarlo en el primer párrafo o en los primero posts, el lector volverá. Si por el contrario, el lector se ve aturdido por el canto de las sirenas que viene abajo de los "perfiles" blogueros, donde apenas alcanza el espacio para exponer diversos ángulos de determinado ego, y, paradójicamente, encuentra un canto al aburrimiento, un rictus de intelectualismo malaprendido o un anuncio comercial de sí mismo, es casi seguro que tal lector no volverá ni por la feria. No se trata de generalizar porque existen blogueros-escribidores (en papel) que guardan respeto por la página electrónica y no desisten de crear ideas propias y plantearlas sin paranoias editoriales ni reverencias a autoridades» [Humphrey Bloggart, post del 21 de octubre de 2004].

Guachen hasta qué grado de desenfreno llega el egocentrismo del HY, inventando cretinadas que solamente un acomplejado crónico se atrevería a publicar (de cincho es un puñeta imaginaria de este pobre cabrón). Chequeráut:

"Me envió esta historia Jorge Harmodio Juárez, en [de] París; la comparto porque, francamente, me da felicidad:

"Llevo tres años viviendo aquí y nunca (reitero: nunca) una parisina me había abordado en la calle. Sucedió el domingo pasado. Estaba yo leyendo El matasellos en una tarde soleada a orillas del canal de saint Martin cuando una parisina (con toda la carga semántica, semítica y semiótica que ellas implican) me pregunta:
--Monsieur... qu'es-ce que vous lisez qui vous fait tant rigoler
subtítulo: Senior... ?? Qué está Ud. leyendo que lo hace reir tanto??
Yo levanto la cabeza (estaba acostado) y le muestro la portada. Ella desenfunda libreta y pluma y cuando a punto está ya de apuntarte, de pronto punto, tinta y hoja se le decepcionan por triplicado al darse cuenta que El matasellos no está en francés...
--??Est-ce qu'il est traduit??
--No mi alma, todavía no hay traducción...
Para consolarla le digo que tienes un blog en inglés y que, con suerte, a lo mejor te le pareces. La pendejada está en que le di www.mexperimental.com (olvidóndoseme el blogspot entre el tal y el com... ??acto fallido?? ??inconsciente celoso y ademas muerto-denvidia por el Autor Ojo???)
Y ya no pasa más, ella se va por un lado con su dirección errónea, y yo regreso a apurarme con el club de filotecnia, porque, como es el único ejemplar por estos rumbos esta más solicitado que el mostrador de carnisalchichoneria. Desde la naranja con saladito, ningún producto típico de Baja California había tenido tanto éxito por estos rumbos.
Un saludo."




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"Una de las funciones del escritor es destruir sus roles" [pues solamente que sean los roles de canela Bimbo]. "La literatura está basada en un juego de colusiones" [como los juegos de colusiones que tú llevas a cabo cuando te coludes con la bola de cretinos del establishment culturoso a cambio de chuparles la polla por favores institucionales] "entre autor y lector, autor y autor, lector y lector" [ya, ya, no repitas más eso]. "Coludirse significa esto: asumir un rol que necesita y permite que el otro asume un rol que necesita y permite que el otro asuma un rol que necesita y permite que el otro asuma un rol…. ¿me explico?" [ni madres, güey] "¿O acaso, para que me entiendas, necesito asumir un rol que necesita y permite que asumas un rol que necesita y permite…?" [lo que en realidad necesitas es que te dejes de mamadas y seas coherente; ¿porqué objetas la teoría deconstructivista de Derrida y ahora te esmeras en ser su principal apologeta?; no sabes lo que quieres; eres peor que una vieja embarazada con antojos a media noche].



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"El blog es una forma híbrida frívola, donde se combinan la editorial, la autobiografía, el aforismo-fragmento, el microrrelato, el borrador y el exabrupto. El blog es una estructura que demuestra esto: los individuos estamos parodiando-apropiando-imitanto a los medios." [HY].

Eso lo estarás haciendo tú, cabrón. Así que a mí ni me incluyas en tus peroratas.


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"China le prohibió al presidente mexicano recibir oficialmente al Dalai Lama" [China no, no le avientes la bronca al pueblo chino; fueron unos cabrones, políticos cacasgrandes]. "Primero inundan nuestro mercado; después recibimos sus órdenes" [las recibiras tú, mas yo, no; así que ni me incluyas]. "Nuestro gobierno" [será el tuyo] "está cada vez más sometido" [y ¿hasta ahorita te das cuenta que lo tienen en ducúbito supino?].

Toda vez que los lectores se están tronchando de aburrimiento y yo no me doy abasto pepenando, pues... ¿qué le parece si aquí le cortamos al negocio?

—Ya vas, Barrabás —responde un virus que salta de la computadora.



YÉPEZ, DON'T MAKE YOURSELF A DUCK




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