Crítica de literatura contemporánea.

Monday, November 01, 2004



A continuación unos aforismos, o algo a así parecidos, de un aficionado o amateurista literario de nombre JELIPE que, sin embargo se lleva de calle a doña Yépez.
Tomados del blog Degeneracion Espontánea




Smells like teen spirit

Hermes nirvanero. Nihilista y alegre...
pero con un completo amor a la vida.




Eso son nuestras ideas escritas: mocosos huérfanos, lanzados a la avenida de las opiniones para vanagloria personal.


El mundo rebasó hace tiempo a cualquier idea ¿para que tanta dialéctica?


Valoro tanto el acto de leer, que me repugna la idea de escribir.


Soy más pequeño desde que crecí.


La crítica literaria me es indiferente; a mí me preocupa que mi vecino maneje autos formidables.


La vida es como un auto, desde que lo sacas de la agencia pierde valor.
Cambiaría cualquier fraseo y trozo de imaginación por un segundo de claridad para comprender la felicidad de mi vecino.


Darle valor a la vida es arrojarle perlas a los cerdos.


Cuando vivimos, lo último que recordamos es la vida; otras cosas nos embargan; la vida es una puta que padroteamos para conseguirlas.


Tenía entre ocho y nueve años, y fue por aquellos años cuando... creía que hasta los perros de la calle volverían a hogares y todo luciría fresco y renovado. Pero no. Los perros siguen deambulando, famélicos, y en las calles nada luce fresco...


Yo, con trabajo prometo una buena mamada de pepa.


Vendiendo hotdogs no me toparía con engaños, desengaños (cuando ambas producen el mismo efecto) ni con egos ampulosos que recolectan títulos y párrafos para su currículo.


Escribir, salir a reporterear a las calles, sobarte con las mentiras de otro, discutir estupideces con cualquiera, en medio de la ridiculez cervecera, leer esto o lo otro, aprender a degustar el desencanto de la existencia y, sobre todo, aprender a sonreir con un palo inserto en el culo, parece taaan absurdo...



Labores de parto. Uno de los problemas de escribir es no tener nada para empezar. Distinto a otros actos, por ejemplo caminar o comer, no basta simplemente con querer hacerlo. Las cosas son más sencillas en esos ámbitos humanos.


Escribir es como otro oficio, cualquier labor interactiva. El asunto es que, muchas veces, el escribano o tinterillo se halla con que solo puede interactuar con si mismo. En tales caso, no hay demasiado material de trabajo.


Escribir, así de la nada, es ser contratado para un trabajo donde nadie te dice que hacer. Te dicen "anda, firmale ahí y ponte en trabajar ¿en qué? no lo sabemos, pero tú trabaja o te lleva la chingada". No ves pago, no esperas prestaciones, ni piensas jubilarte. Los patrones, incluso, renuncian primero que tú. Llega el momento donde las razones que tienes para escribir ya no existen, y sin embargo continúas haciéndolo.


Ah, yo no disfruto de escribir. Prefiero la puta lectura. Soy zángano, no un puto modista de letras y altibajos estilísticos. Escribir me viene encima como consecuencia de leer. No conozco a ningún hijo de puta que lea y no escriba sus estupideces por donde le dejen.


Soy un jodido zángano, pequeñito, que escoge el árbol más grande para rascarse los huevos y contemplar lo que otros hacen por él.


Nada de lutos para aquellos que se la han pasado escondiendo su muerte como si fuera una vergüenza.

"Decir o escribir que algo es cliché, también es cliché." La idea del cliché es tan sólo un reflujo... mientras escribo ésto puedo olisquear el culo donde proviene toda mi palabrería, donde resalta la hemorroide del clisse o cliché...


Una nada impertinente, para colmo, pues deseo escribir y es imposible sacarle jugo a la nada.


El amor se distorsiona con la sobria imagen de un culo oferente. Y yo, que todo lo exagero, termino por convertir a todos en enormes culos.

El amor es un culo. Todos amamos con tal. Nos besamos con la boca, precisamente por que el culo esta enquistado, oculto, en medio de las nalgas.


Dicen que, para dormir, es bueno pensar, y entonces decido pensar: Las mujeres son malas.

Uno que piensa en bien dormir, bien coger y bien comer, y ellas se empeñan en hacerme pensar en el cómo: Cómo voy a dormirme, cómo voy a coger y cómo habré de alimentarme.


Me molesta la idea de combinar la cogida con la comida. No va.


La mayoría de los lugares comunes, los más estúpidos, giran en torno a la mujer. Yo opino que lo mejor sería violarlas. O por lo menos, que me dejen dormir...
Tres bebidas
1 humedades vaginales
2 sodas
3 cerveza


Como sabe que este país requiere de muchas revoluciones, que cada una revoluciona a la otra y que la anterior, a su vez, prepara terrenos para la próxima, vive bien preparado para la siguiente vez que un cabrón endiablado, con los cuernos ocultos bajo el sombrero, venga a violar a sus criadas.

El poder de la cultura reside en que siempre existirá un pobre ignorante dispuesto a tomársela demasiado en serio.


No tiene sentido utilizar distintos espacios para las mismas pantomimas.

Nada me parece completo. Lo que compro, obtengo, robo o arrebato, me parece trunco o fragmentado. Siempre me queda la impresión de que he sido timado; incluso cuando lo que obtengo ha sido conseguido a través de sablazo o engaño.


Platicamos temas deformes salidos de personas inconclusas. Nadie quisiera platicar con un pedazo de persona, con una fracción de ser humano.


Abigeato Familiar: La posibilidad de adueñarse de cada cucaracha, todo ratón, el gato, el perro, todas las alimañas posibles que permite la modernidad, y pastorearlas en una habitación inmunda, con resquicios de tragazón por doquier, y con la descarada intención de concentrar toda vida silvestre o domesticada. Es la forma literal y contundente de decir: Mi recámara esta llena de vida.


Es la poesía, la jerigonza, la borrachera, la implicitud o la demagogia que todos utilizamos para evitar decir la sacrosanta, palpitante y deliciosa palabra culo.

posted by Felipe, julio – octubre de 2004





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