Crítica de literatura contemporánea.

Sunday, November 14, 2004

Vertedero de cretinadas







Por éktor henrique martínez







LA BEGUINA Y SUS DESDICHADOS PRE-TEXTOS







«bajo esa indiferencia de la materia
va buscando con su pasión de perseguir
la dualidad. ha perdido, ha buscado.
ha contrapuesto animales antagónicos que han venido a morir
bajo mi aparente neutralidad de especie,
un gato, un pez, un pájaro... sólo provocaciones.
—te digo que los mires—
para hallar otra cosa entre esa línea demoledora de las formas
que chocan al sentir su resonancia»

Reina María Rodríguez







TEXTOS INFELICES, INFAUSTOS, ACIAGOS, FATÍDICOS, ETCÉ




El 26 de octubre de 2004 escribí un articulejo adobado con el cabezal EL TAG-CHAT O LA PALANCA DE ARQUÍMEDES [¿DÓNDE QUEDÓ EL BLOG DE LA BEGUINA?], diítas después —1 de octubre— la ruca, en respuesta a mis comentarios cretinescos, y a través de un emiliano, respondió ansina:



«Héctor:

Gracias por tomarte la molestia de analizar y criticar mi blog. Todo lo bueno y malo que dijiste me sirve. Lástima que te agarraste de un texto muy desdichado como elemento central. Pero, siendo una tarea gratuita, qué tanto se puede reclamar.

La cuestión de los comentarios de los visitantes es algo que se conforma solo. Hay gente que así expresa sus simpatías y eso se valora y agradece, ¿no crees?

Saludos. Una beguina».




De cierta manera, un tanto generosa, su responsiva, más aun el incoveniente que señala en el sentido que amacuqué un «texto desdichado como tema central» al elaborar mi crítica no lo comparto; y en cuanto a la molestia que me bebí, perdón, quise decir que me «tomé» para analizar su texto, pues no hay tal pesadumbre; es parte de mi trabajo escritural y, aunque no recibo a cambio firula ni regalías, lo disfruto con la mínima satisfacción que proporciona saber que el blog del Charquito tiene arribita de cién lectores —mejor dicho visitantes— diarina y de güevo, cosechados en un año y cachito (y eso que no creo en las apariciones de la virgen del Tepeyac y considero al Papa un comemierda).




Ahora, por si algún miembro o miembra de la de la fundación Miky Maus a la cual está afiliada su vitrina cibernética La forma y el fondo, dualismos y otros pretextos, www.pneumaticos.blogspot.com, angora procederé a meterles cuchillo a textos que no sean —a mi ver, ¡ay!, qué empresa tan difícil— como la ruca dice «desdichados», entendiéndose como tales, según el diccionario de sinónimos, aquellos que son desgraciados, desventurados, miserables, míseros, pusilánimes, necesitados, mendigos, desafortunados, infelices, infaustos, fatales, aciagos, lacerados, fatídicos, deplorables y fúnebres.




Las palabras de la Beguina Giordano suenan a golpeteos nerviosos de mujeres solteronas y rurales que dedican vida entera, junto con sus madres y abuelas, a la crianza de gallinas. Es decir, son subterráneas lamentaciones que, por razones evidentes, no se atreve a postear en las oscuras arenas de su desierto semántico.




Para su tranquilidad, antes de mandarla a dormir, le daré su panecito mojado con chocomil Pancho Pantera, y procuraré que la lechita esté tibia pa que no se queme sus labiecitos virginales; no vaya a ser que me confundan con uno de esos kukuxklanes que se esconden detrás de una capucha cuando clavan mayates sobre un cruz en llamas (y pensar que todavía no condecoran a los poetas que usan palabras como fuego; no hay que perder la ilusión, ya lo dijo Juan Gelman: algún día los condecorarán).





Introduzcámonos al blog beyinero tratando de ver, si acaso, atinamos a un texto meritorio, no desdichado, o, ¿porqué no?, algún rehallazgo en el cual se me pasaron bobos. Por última vez voy a sodomizarlo porque de seguir con estas entropías acabaré con dolores en próstata y desbarrancando las pocas neuronas funcionales que aún me quedan en la tatema.









BEYINA ERGO SUM Y ANEXAS




Símbolo del individualismo impotente para decir las cosas como son, así se refleja la retórica almidonada e imprecisa de pneumaticos.blogspot.com:




«¿Derecha psicológica?

Cada día corroboro mi actual creencia de que la división izquierda-derecha va perdiendo relevancia en todos los campos de las ciencias sociales. Quizá se diga que mi explicación implique un reduccionismo psicológico de unas categorías que se originaron políticas.
En los tiempos en que cambiar se ha vuelto una imposición global, sólo se puede distinguir al sano de enfermo, cuando la tolerancia o su ausencia se vuelven detonantes de una actitud disponible (y conforme) y de un cerebro que emite gradualmente un menor número de reacciones negativas.

¿Quién conserva la salud? Aquella persona cuyo cerebro se estremece el menor número de veces posible (las emociones se somatizan), en señal de aceptación de lo que le acontece. También aquí, la izquierda y su contestación se extinguen por ser imprácticas al equilibrio fisiológico. O al menos sufren una degeneración celular» [Tradición recuperada por Beguina, post del 13 de septiembre de 2004].





Por su diversidad temática, más que eclecticismo bien ordenado hay en los textos de la Beyina encriptado hermetismo traspisonado con froidismo de quinto patio y meditaciones baldías; textos de raquítica calidad efímera que en cuanto nacen ya están al borde de la muerte. A veces su autora no parece representar sino a una triste recolectora de inconsistencias teóricas, joyas de lo indescifrable para el sentido común. Pero cierto es que no se puede negar que dicho blog, haciendo las veces de escaparate de exhibiciones abstractas y mensajería encriptada, les provoca éxtasis de admiración a incultos paleros y a supuestos lectores de bajo coeficiente intelectual que no aprendieron a distinguir un burro de un unicornio. Y esos analfabetos funcionales que creen que los bodrios infumables que escribe la Beyina —de un tiempo acá— son dignos de encomio. No en vano García Marquéz ha dicho que la realidad es mejor escritor que nosotros mismos.








LA REALIDAD REDUCIDA A CONVENTO




La forma es fácil: mientras más complicado sea el proceso de discernir el contenido —el fondo— más chingones son el autor y su producto. No importa que paguen justos por pecadores. Delirios megalómanos inculcados por la chralatana capilla del Heriberto Yépez que enseña a escribir en la jerga de Babel, donde la estupidez suprema de sus acólitos es su propia fuente de legitimidad, ni más ni menos. También en el blog beyinesco se detectan las «marcas» de tipas como la mentada Cristina Rivera Garza, una inculta que ignora quién fue Camelia la Tejana. Quienquita que junto al abyecto embeleso hacia las taras académicas del legado yepeziano-riveragarziano (que impresiona payos con sucias y encriptadas marometas mentales) en la vitrina dual de la beyina también esté inmersa la acrisolada influencia de la madre Conchita y de monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás, amén de neocristeros como la Coyota y pedófilo del Marcial Maciel; lo digo por el atrincherado fariseísmo que mueve sus pelos detrás de los pixeles del multicitado blog.



En la forma está el engaño y en el contenido el cretinismo agudo. Se trata de un relativismo importado de las escuelas gringas de literatura y comunicación que la ingenuas y oportunistas academias nacas de América Latina (verbigracia la Ibero) aplican para justificar la holgazanería profesional y la neutralidad política bajo premisas cínicas y nihilistas sin anclaje en el entorno real.




¿De la realidad material y de la verdad objetiva qué hay? Sólo diezmos endosados como autoengaño de la idea absoluta; fórmulas codificadas que sirven para esconder intereses culturales y mezquindades ideológicas.


Aquí va un escrito con su peculiar estilo de nebulosidad interpretativa (espero no haber escogido un texto «desdichado»); chútenselo a mi salud:



«Una de las ventajas de habitar un monasterio es participar del gran silencio, que en la disciplina monástica se entiende como el recogimiento de los sentidos en grado sumo. Las más ortodoxas, hablan de un silencio absoluto que prohíbe, incluso, el cuchilleo.


En la pequeña comunidad donde escribo, la práctica del gran silencio no siempre se asume. Por eso ustedes habrán visto cierta perturbación mental que infesta mis palabras y se expresa en sentencias dualizantes. Siempre he creído que esa tendencia a simplificar el mundo en dos es la primera expresión del cansancio mental, de la tentación de evitar el caos emotivo que genera una buena idea, una idea radical (de radix, raíz): pensamiento a fondo. Partir en dos el horizonte no es un acto libre, sino caprichoso de quien está determinado a palpar un supuesto equilibrio de la realidad que siempre es inabarcable e intransformable en absoluto, aunque mucho trabajemos. Los dualismos y los pretextos van de la mano: tengo mucho trabajo y no hay tiempo para los matices».




Y más allá del anterior discurso opusdeísta que parece brotar de la boca (pluma o teclas) de un posmoderno san Agustín con faldas, ¿qué se puede decir del silencio desde el punto de vista lingüístico y que no sea la añoranza del enclaustramiento vivido entre monjas de cláusura? Nada, porque a la ruca le resulta muy comodino omitir sus efectos: el miedo, la incomunicación y la pasividad afásica, pero que, contrariamente, representa el basamento del enunciado. «El silencio —escribe Evodio Escalante— es lo no asimilable, es la ausencia de lenguaje que pone en crisis nuestra idea del lenguaje. Paradoja notable: pese a que es el fondo o el sustrato del que emerge la posibilidad misma de la palabra, los tratados de lingüística no suelen mencionarlo. De hecho, la lingüística no sabe decir nada del silencio. Oscila, sin solución de continuidad, entre la banalidad y la catástrofe: o lo considera una pura pausa entre dos frases, o lo ubica como expresión de un desorden mental» [El silencio en la narrativa femenina, p. 191].





Pero continuemos despelucando la retórica beyiniana:




«La falta de silencio frecuentemente me ha instado a relegar las preguntas que perturban, las quaestio que de antemano condeno al silogismo para terminar favoreciendo la acordia social, el convencionalismo falaz que guarece los ánimos débiles. Los clichés del habla que tan bien conservan los patrones que consagran y/o maldicen las conductas.
El gran silencio está orientado a la desestabilidad de modelos, a la perenne crisis de quien anda en busca de la verdad. El silencio monástico es principio de la heurística que, ensayo tras ensayo, prescinde por horas de las voces, inclusive las fraternas» [Tradición recuperada por Beguina, post del 11 de septiembre de 2004].





Cuánta pose intelectualoide para hacer alucinar a pendejetes amig@s con cerebro de barbi y apantallar a la chusma que no tiene para pagar la entrada del choubisnes culturoso. Ahora me explico porqué escritores como la Beyina no son populares ni gozan de aprecio entre la perrada. ¿A qué se debe el menjurje? Grasmci nos da algunas pistas al señalar que uno de los motivos es la indiscriminada elocuencia de parrafadas oratorias, confusas e incoherentes. Otro factor radica en la siguiente superficialidad contradictoria que también revela Gramsci: «El trabajo del intelectual ocupa poco espacio o bien se presenta en forma "heroica" y "superhumana", con el efecto cómico de que los escritores mediocres representan a "genios" de su propia talla y ya se sabe que si un hombre inteligente puede fingir que es un necio, un necio no puede fingir inteligencia» [Cultura y literatura, p. 270].









UN BLOG GRIS QUE NO ES BLANCO NI NEGRO



En primer lugar, no se puede entender lo que esta ruca escribe en su blog sino se tiene a la mano una máquina desencriptadora de mensajes ocultos, o si el que intenta comprender la difusa retahila de chuecuras verbales no se asiste de un experto en simbología. ¿Dónde está la orientación unitaria del discurso? No existe porque las notitas son hechas a teclazo rápido, improvisado y desprovistas de argumentaciones sólidas.




Pese a ello estoy seguro que el incauto lector, obligado a parir cuates, tendrá que tirar la toalla y resignarse a continuar ilustrando su pobretería mental con los churros de los hermanos Almada y del nefasto Pedro Infante. Eso es lo que, indirectamente, provoca la gentuza seudointelectual que emparienta con los mamelucadas que garrapatea la Beyina. ¿Y la ruca estará conciente de las vacuidades que produce? ¿Pereza de pensar con claridad? Pues, veremos —dijo el ciego.



En esencia, su discurso constituye una desvaloración del dato sensible porque únicamente su hueca palabrería es una manifestación de fenómenos inconcretos, es decir que la realidad empírica solamente es deducida por medio de determinaciones abstractas, que a fin de cuentas, a la ruca, es todo lo que le interesa exponer en sus notitas blogueras; el mundo material es únicamente presencia apriorística que su mente fragua mediante un lenguaje filosóficamente despreciativo; un simple modo de hablar. Pero lo peor del caso es que al emitir un desprecio filosófico por el mundo, la manola cae en deducciones incorrectas y aparentes. Hay que advertir que al desvalorar la realidad concreta la ruca no miente sino que sus artificios lógicos falsean la realidad. Y eso es obvio porque es una idealista que transforma los fenómenos sensibles en ideas, no en ideas en sentido estricto, sino en ideas imaginarias. Esta actividad, digamos que espiritual, pervierte el verdadero sentido de significación al que deben corresponder los elementos fácticos de una realidad palpable y concreta. La ruca no se aboca a realizar análisis de dicha realidad sino que retoma la terminología que de ella se desprende, en otras palabras se sirve de un pensamiento metalógico que se reduce a simple discurso que aisla a los sujetos reales y a las cosas sensibles y concretas. Toda su perorata disfrazada de crítica no es más que apariencia y envoltura de la percepción material que hoy deviene en puro misticismo e ideas abstractas que por obra y (des)gracia convierten en idea la realidad.




Que la idea desempeñe el papel de la realidad, en el caso de la Beyina, se debe a la escisión de su conciencia, a su separatismo inocuo que deviene en dualismo, idea subjetivada como proceso de inversión del sujeto en predicado. Marx decía que al transformarse la idea en sujeto, los sujetos reales se convierten en momentos objetivos de la idea, en momentos irreales que adquieren un significado diferente. Su soporte viene a ser el misticismo o la especulación desenfrenada a través de un discurso que no dice nada. Hipóstasis y enajenación si se prefiere. Proceder de la manera en que la Beyina disuelve la realidad conlleva a concebir el mundo como apariencia que no dice nada y la historia como hechos que no pueden comprenderse por que carecen de contenidos empiricos que solamente pueden entenderse acríticamente por medio de vacias abstraciones, axiomas metafísicos y, en el peor de los casos, esoterismos peripatéticos. Son los extravíos de la mente humana que aún cree que el mundo se hizo en seis días (y más uno pa relaxiar), y no por albañiles sino por la voluntad etérea de un bato a quien la zancada ascética del viejo cristianismo le encasquetó el nick-name de Dios, divinidad decrépita y jubilada, hacedor de seres imperfectos a su imagen y semejanza, o por el chamaco pendejo que avergonzado dejó el mundo a medio nacer, según David Hume.








VOLUTAS DE INCONGRUENCIA




La sociología endeble, el sicologismo chafa, la antihistoria y la seudociencia son los ingredientes que conforman el enmarañamiento de las miopes interpretaciones de pneumaticos.blogspot.com.




Una última observación: convendría que los amigos de la Beyina la animaran a que narre en su blog sus incandescencias puberales en íntimas chocoaventuras, pero sin reservas ni vacilaciones. Sería más interesante y le ayudaría a desprenderse del gastado retoricismo medieval y de las perversiones de un marxismo mal digerido, contagio de una izquierdismo nominal y oportunista. Al menos con las confesiones sinceras la voluta de incongruencias se vendría abajo, qué mejor pretexto para que la autobiografía vertida con honradez y sin tapujos si se quiere colgar de la nostalgia. Suficiente recurso para que la dignidad del escritor no sea simplemente un cliché o metáfora y la palabra deje de ser emulación de voz que se pierde en las entrañas de la nada.







POSDATA




Como la crítica no puede prescindir de los aspectos positivos de una obra, es imperativo encontrar la perla en medio del fango, pero eso será pa la otra venida del señor obispo porque aquí acabó el corrido, y yo ya no tengo otro peso pa echarle a la rocola. Así que... ai los guacho en las próxima pizcas.








cretinadas@yahoo.com.mx
elcharquito.blogspot.com













Vertedero de cretinadas





PRESENTA

LA CONTINUACIÓN


DE LA


BLOGNOVELA



DE




éktor henrique martínez







EL PERRITO DE PELUCHE




[EL DEFENSOR DE LAS FEMINISTAS]






CAPÍTULO 13









A QUIÉN QUE LE DEN PAN QUE LLORE




Unos cuantos chelines en la buchaca del tramado le sonaban a quien había sido el dueño de una pesada marmaja. 100 mil bolas valieron madre en seis meses. Los siniestros amores cuestan un alto precio y son efímeros. A falta de morlaca la relación erótico-pasional del bato y la ruca llegó hasta donde llegó el último dólar. Ahora, lo mejor era pintar venado para otros lares. Ya nada había qué hacer en Hermosillo.
Por otra parte, ya se sabe en qué circunstancias se encontraba también la doctora, taloneando el billete en la puteada, y no precisamente en un bulo de categoría, sino en el jardín Juárez, sitio mejor conocido como la Tijuanita. De aquella buena mujer, decente, trabajadora, responsable, puntual y carnes curvas, únicamente se divisaba el bulto de una piruja trituradora de falos.




—¿Qué, jefa?, ¿cuánto me cobra por aventarle un paliacate? —le preguntó a Raquel un jovenzuelo de escasos 16 años, estudiante, como lo evidenciaban las libretas escolares que portaba.


—«Otro animalito cogelón» —pensó ella, sin murmurar palabra alguna. Luego le respondió—: Mira, no me pasan los plebes que apenas acaban de brincar la cuna. Búscate una de tu edad, chamaco.



—¡Qué, si le voy pagar, pinche vieja leandra!
—Discúlpame, pero no puedo ir contigo al cuarto...
—Muy bien, jefa —le dijo el solicitante del sexoservicio y lanzó una carcajada; luego se marchó.
—«¡Pinche onanista!» —Murmuró Raquel, al momento que el mozalbete se piraba.




Esas nalgas, esas piernas, esos muslos y ese cacharro no le van a durar para siempre. Sin embargo, por lo pronto, su vida se ha transformado en un coito y su vagina, en perro rotguáiler incompasivo en su faena mordelona. ¿Qué sentirá la ruca cuando ya no pegue el chicle con los buscadores de complacencia sexual? ¿La excitación viril demandará sus servicios como la hace ahora? Ella lo piensa pero no prefiere no resolver la interrogante que su conciencia le plantea. Opta mejor por el éxtasis y no deja que la angustia la atosigue. Por el momento la cogedera es su mejor cartera crediticia. Cuando la ruca termine de trasquilar su chango, ya tendrá tiempo de pensar qué hacer pa ganarse la vida. Si la pucha no es eterna tampoco el chile dura toda la vida. A la a ruca todavía le cuelga una buena madre de kilometraje para hacer lo que más le fascina: matar la rata.


La doctora todavía estaba buenera, aunque el billete que aperingaba soltando el relingo en el jardín Juárez estaba medio cacicón. Pues casi puros gendarmes, albañiles, y uno que otro universitario bajado de la sierra de Cumpas, Caborca o de la Colorada, eran los que formaban el listado de su nomina putaril. Votaba por Belcebú en lugar de Cristo en la hora de invocar que le cayera clientela. Y la doctora tenia su pegue pal arrimón; ni siquiera los más roñosos le hacían el fuchi, ya que al guachar las tamañas bolotas que por detroit y por delante se cargaba la ruca temblaban de lujuria.




—¡Tripea las ubres que tiene esa pinche puta, carnal! —le dijo, sorprendido, un bato al compa que lo acompañaba, cuando se toparon con la ruca.
—¡Chup, chup! ¡Slurp, eslurp! —le piropeaban a la fémina. Pero como no traían firula solamente les esperaba lo mismo que al chinito: nomás milal.
—¡Qué pinchi borrachera láctea me iba pegar con esas tetotas!, pero ando raiz, sin un quinto.


—¿Qué me ves, pendejo? —le reclamó la doctora al mirón menos prudente, y éste le contesta:
—Es te pareces a una vieja que busco pa terminarme de criar.
—¡Pendejo!
—¿Pa qué andas de exhibicionista, culera!
—¡Pinchi puta, cara de guajolota con chorro!
—¡Tú puta y reguanga madre, joto, que ya quisiera tener chupones como los míos!
¡Las chichis de tu puta madre que te aventó al mundo, de seguro han de ser dos picadas de mosco! ¡Y tu pinche padre, marica, ni cuenta se ha dado porque le gusta la verga!




Semanas más tarde, demasiadas, Raquel ya no se hundiría en encorajinamientos del calado ya descrito, y no sería porque la pelusa se hubiera amansado en tales menesteres braveros, sino porque soltó las amarras que la tenían anclada al parque Tijuanita de la capirucha sonorense. La jaina mudó sus encantos a la frontera; y es que tras un proceso de convencimiento por parte de una de sus colegas suripantas le cayó a Tijuana.



Pero tal viaje lo cuajo después de 10 años de putería. Así que la ruca, cuando aterrizó en el mero Cagüilazo ya frisaba los 60 abriles.


















CAPÍTULO 14




A TiJUANA ME VOY




Hastiada y huyendo como quien se escapa de la persecución de un ejército de abejas africanas, Raquel salió de Hermosillo y sin despedirse de sus colegas. En realidad trataba de huir del algo de lo que fatalmente nadie como ella puede esquivar. Las ratas de un barco, aunque esten en todo su derecho de abandonarlo no lo pueden ejercer. Todo esfuerzo será en vano, también se ahogarán. Ella no será la primera rata que logre salir viva del barco de ese a punto de hundirse. Salió de Sodoma para entrar en Gomorra.



Cuando Raquel abordó el autobús que la llevaría a Tijuana, el chofer de la burra, al guachar el trasero de la doc, sintió unas inmensas de sobarle las tepalcuanas. A sus sesenta años la ruca todavía estaba de antojo. Si el bato que piloteaba el bas, la hubiera visto dos decenios atrás, en el tiempo que yo me la andaba fletando, el güey, de cincho, que se habría cagado pa dentro. Me cae que sí. Pero con ese culo, la ruca ya no estaba en condiciones de competir con las lozanas paraditas de la Zona Norte, morras entre los 15 y 20 abriles. Así que la cosa no iba a ser muy fácil para ella. Bueno, pero una ventaja sí tenía sobre aquellas leandras: la doctora era una experta consumada en el arte de la cochadera y, además, poseía una aparato genital que, con excepción de maquilar chilpayates, funcionaba al ciento por ciento. Un poco resecón a la hora de iniciar el enjuague debido a los efectos de la menopausia; lo cual representaba un detalle mínimo, pues la lubricación del chango se obtiene no solamente por medios naturales, pa eso sobran cremas y jaleas. Y que lo digan los que ya se habían acostado con ella. Ardorosa y turgente aún mantenía su soberbia figura femenina. A pesar de la edad avanzada, despertaba ardientes pensamientos.



Antes de que amaneciera, era una madrugada de verano, la doctora, después de 13 horas de viaje, llegó a Tijuana para hacer de las suyas.


—No sé si aquí seré mejor o peor de lo que soy —pensó, mientras caminaba siguiendo, casi por inercia, los pasos de la gente que se disponía a salir de la central camionera.




—¿Le puedo ayudar con su maleta? —le preguntó un ruco tameme, acarreador de equipaje.
—No, gracias. Yo la puedo cargar —le contesto.
—Le creo, señora. Que le vaya bien.
—Muchas Gracias. Que Dios lo bendiga.





El primer coraje que su bilis registro fue por causa de los taxistas:



—«Pinchis ratas. Ciento cincuenta pesos al centro. Tan pendejos los babosos. Tomaré un pesero».




En cuanto se apeo de la burra, ya metida en las entrañas de la ciudad, entró a formar parte animación callejera, el jolgorio y de todo el movimiento que suscitaban los obreros, los estudiantes, los comerciantes y los trasnochados que obedecían las ordenes de una dia más de rutina o francachela. Era la segunda vez que estaba en Tijuana, la primera fue cuando vino a un congreso de siquiatría, cuando recién había egresado de la universidad. Pero aquella vez no pudo darse cuenta del aspecto enfermo que mostraba la ciudad: harapientos tirados en las banquetas, borrachos tumbados en la parada de los taxis, pirujas rumbo a su casa, malillones corriendo hacia ninguna parte en busca de la cura, malandrines a expensas de chingar a quien se le duerma el gallo, etc. Semejante espectáculo no la inmutó; son los convites de una noche de farra, algo normal. Para ella eso era inaudible e invisible. Lo único que le caía como patada de mula en la boca del estómago era ese pinche olor a mierda que brotaba de las alcantarillas.











CAPÍTULO 15




...QUE EL MUNDO SE VA ACABAR





En un condominio ubicado en la calle Mérida de la colonia Chapultepec, cinco estudiantes de preparatoria festejan el campeonato de futbol chupándose unas botellas de agua loca, pero de las más cariñosas. Pues eran hijos de papi, yúniores, pirrurris. Se desenvolvían en el degenere que les brinda su categoría de individuos fresas. Fumando jachis importado de oriente, quemando la mejor roca de Portland, Oregon, y chutándose las mejores tachas de éxtasis compradas en San Diego, se armaron de valor y se deciden caerle a la Cagüila.





—¿Qué chingados vamos a hacer en ese puto lugar de macuarros jediondos? —respingó un miembro de esa palomilla fresoide.
—Te vamos a llevar con una puta para que te desquinte, pendejo. Así que prepara los condoritos. Es una doña ya medio tostoneada que —dicen algunos saicos de la Zonaja— tiene un pinchi perrito metido en la panocha.




En casa de la colonia Juan Soldado, donde la pobreza se subleva contra sí misma y las expectativas de vivir, entre carraspeos de tequila barato, dos amigos platican lo que para ellos viene a ser un hálito de gloria




—Quiero conocer a la ruca que dices tú que tiene perrito.
—La puedes encontrar en un congal de la Zonaja que se llama El Vaquero güero. Caer a ese tugurio como a partir de la seis de la tarde; se llama Raquel, pero la perrada que la conoce le dice la Doctora. Dicen que se traga a los hombres, por l panocha, claro está.


—¡Ay, güey!
—Si te topas con ella y te la llevas a coger, te va a dejar más chupado que un biberón de niño de orfelinato.






Pronto, al paso de una orejas, se disputarán el banquete canino fresas versus macuarros.

¿Qué pasará?, ¿quién será el primer sayo que se tire a matar sobre el perro?





CONTINUARÁ



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