Crítica de literatura contemporánea.

Wednesday, December 29, 2004

Por éktor henrique martínez









NAVARRO Y SU HOTELUCHO DE MARGAYATE









«Cuando yo me muera,
el universo lanzará un gran ¡uf!»
Mme. de Rémusat









EL ASESINO SABE MÁS DE AMOR QUE EL POETA





Entre las ingeniosas obras destinadas para teatro que consigna el libro I, «Dramaturgia» de la serie de «El margen reversible» (IMAC, 2003) encontramos un esketch titulado «Hotel de cristal», cuya autoría corresponde al superesteta tijuanense Gerardo Navarro.


Antes de seguir de oficio con la presente causa conocerán ustedes de qué manera la parafernalia ensancha las estrecheces de ciertos individuos dedicados a la «artisteada perfomancera». Lo cual sucede por como procreación de la vanidad: cuna de las apariencias (no importa ser sino parecer); o dicho en términos nietzscheanos: «El hombre quiere hacer creer que vale más de lo que le autorizan sus fuerzas verdaderas».


Y con la mayor presteza que puede tener la vanidad, hermana de la lisonja y sobrina del camelo, en la página 133 del citado libraco aparece la bienechora trayectoria culturosa del creador del texto escenográfico «Hotel de cristal»; sus méritos y virtudes se hallan acrisolados en una ficha que, más que escrita por la mano de un simple mortal, parece que fue trazada por la Providencia. Procuren no hacer de tripas corazón cuando lean lo que sigue:






«Gerardo Navarro. Nació en San Diego, California. Es percusionista, dramaturgo, performer y mago. Cursó estudios en la Universidad de California San Diego. Ha impartido talleres de performance y poesía oral en Panamá, Nicaragua, Texas y California. Está antologado en Vicios privados (1997) y en dos tomos de la serie Teatro del norte. Ha colaborado con David Ávalos, Michael Schorr, Guillermo Gómez-Peña, y los grupos Culture Clash y El Campo Ruse. En 1997 obtuvo el premio The Best of the Net por un proyecto de poesía animada en el ciberespacio».






Pocas caridades hace Dios con tanta perfección. Bálsamo para sanar los espíritus afligidos de aquellos incrédulos que ya no creen en la existencia de los «hombres orquesta». Consideren ustedes, estimados lectores, lo fácil que ha de ser para el tal Navarro escribir una magna obra de teatro dotada de gran excelsitud y virtudes más inexpugnables que la dureza de una roca a prueba de smart bombs.
Y a propósito de vanidades rastacueras, ¿qué edad tiene el batillo? Silencio total porque en su ficha debe prevalecer la «política del engreimiento» que caracteriza a las divas que se indignan cuando algún impertinente pregunta su edad (verbigracia la María Félix). Tampoco se informa que el bato es un tijuanaco clasemediero de doble nacionalidad. Regüeldo que a fin de cuentas sale sobrando. Que su club de fans lo indague.








¡NO ME LLAMES BÍNER, PINCHE GRINGO PUÑETERO!




-¡Ey!, ¡ey!, ¡momento, bato!
-¡Qué pedernal?
-Déjame decirte que, ahora y de un tiempo acá, el autor del «Hotel de cristal», ha dejado atrás sus posturas antimetafísicas, pues lo que hoy le preocupa es la es rescatar «esencia mítica y religiosa» del arte y cree firmemente en la sique humana y en sus poderes como medio de resistencia ante la aplastadora industria global.
-¿A poco? O sea que el güey se retachó al redil de la tradición.
-Neta que sí, ...digo... no sé.
-Pero si el Navarro es un pinchi yúnior. ¿Cómo puede ser posible tal afirmación?
-Pues ya ves. Con decirte que trae una nueva obra llamada «El Mnemónico». Guacha lo que dice el pápiro este.
-A ver, presta esa madre pa leerlo.
-«El Mnemónico». ¡Qué chingón!, ¿no?
-¿Y cómo se pronuncia la eme? ¿Igual que la p de sicología?





«El Mnemónico, representado por el artista Gerardo Navarro, II, (1963), inicia su carrera como mago a los 11 años de edad, estudiando los principios de la magia con el mago argentino Robillini (rip), pintura con Mani Farber, escultura con Italo Scanga (rip), performance con Elenor Antin, happening con Allan Kaprow, spokenword con Jerome Rothenberg, comunicaciones con Dee Dee Halleck, teatro con Jorge Huerta, y dramaturgia con el Dr. Hugo Salcedo. El artista es originario de "Tijuandiego" [¿¡!?]. Estudió en la Universidad de California, San Diego (UCSD). Así como en el Centro de Artes Escénicas del Noroeste (CAEN)».





-¡Qué perro! Nomás hay que ver si como ronca duerme. Por lo pronto, vamos a guachar si de algo le sirvieron los cursillos que el bato tomó con los chamanes Robillini, Mani Farber, Italo Scanga, Elenor Antin, Allan Kaprow, Jerome Rothenberg, Dee Dee Halleck, Jorge Huerta y Hugo Salcedo.




¿De qué se trata el birote?, ¿de crear arte o de hacer carrera? Pregunto porque nuestro invitado parece inclinarse más hacia el nefasto «rocstarismo», contrariamente a lo que Becket sostenía cuando afirmaba que el artista está condenado a transformarse en un «don nadie».








EN BUSCA DE LAS SIETE LLAVES DEL MISTERIO




Ahora bien, habiendo quedado medio persuadido el lector de que el personero de marras es un chinguetas, ¿a qué osado le podría caber duda en su juicio si nos dicen los editores de «El Margen reversible» que el susodicho poeta, dramaturgo, performero y mago es un abono de virtudes y que se habilita con la sapiencia y experiencia de puros batos chichos y catetudos con quienes se codea?




-¿Duda usted que la obrita a la que ha dado luz carece de lumbrera artística?
-Yo sólo me reservaré el reconocimiento, la admiración y, en su defecto, los elogios, para el bato que los ha de merecer. Acuérdese que hay mucho lépero, y, según cuenta Baudelaire, fueron las mentiras las que llevaron a Poe a la soledad. Por tanto, para cerciorarnos de qué lado masca la iguana, vamos a proceder a evacuar vista. ¿Estamos?
-Naturalmente.
-Bien, no se hable más. Si el tipo está cojo se irá de hocico al suelo cuando le falten las muletas. Quiénquita que le estén dando ocho por dos, y nos quieran llevar al baile con ese cuento. Trataré de seguir la consigna de Antonio Machado a efecto de no confundir la crítica con las «malas tripas». O sea que procuraré non abandonarme hacia el relativismo epistemológico.
-Usted haga lo que quiera; a mí me vale verga. Ahí le dejo los cigarros y la botella de pisto. Nomás le encargo mucho el libro, cuídelo; fue un regalo de los editores de «El margen reversible».
-No se preocupe, seré su fiel depositario. Adiós, hasta luego.




Mientras don Capuleto agarra camino, yo empiezo a afilar la garra decidido a castrar la mona teatrera que parido el Gerardo Navarro, cuya «prima ratio» son los trillados y maleables temas acerca mal y los desheredados del bienestar globalizador, su apología a la indiferencia de reconquistar el «edén perdido», resultado de la estrepitosa derrota de la esperanza utópica, donde el mal se arroga toda autoridad, poder anónimo, que se abre camino a través de la posesión satánica.








Y COMIENZA EL DESTRIPADERO



Y, en efecto, mi intuición no andaba muy errada; pues descubro que el mago-poeta-performer, a pesar tantos estudios, influencias y determinantes coyunturales que le enjaretan en el prontuario biográfico ya citado, el bato irrumpe en el terreno culturoso ofreciéndonos un esketchito titulado «Hotel de cristal», pieza corta para teatro que, una vez leída, muy lejos está de pensarse que, al escribirla, su autor escupió en ella todos sus sesos.





Dos personajes intervienen como protagonistas de la acción:



• EL GRINGO, «hispano, veterano de la invasión a Panamá», y
• EL MORRO, «tijuanense del Cañón del Pato».








ACOTACIÓN DEL HOTEL TLACOTERO



A manera de preámbulo aparece en el texto, ideado por el poeta, megamago y dramaturgo, la siguiente acotación.




NOTITA: mis comentarios los meteré entre corchetes; es imperativo que así sea, pues la sintaxis está estructurada como si la hubiera estampado una verdulera.



"En una luz de la ciudad que alumbra un cuartucho" [que alguna alma caritativa nos dé la pista; ¿quién alumbra?, ¿la luz, la ciudad o el cuartucho?] "donde se fermenta" [se escribe: fermentan] "el más duro silencio y olvido" [otra pregunta: ¿en qué lugar se fermentan ese olvido y ese silencio nada blando?; además ¿cómo se fermenta silencio, o el olvido?, según sea el caso; y a propósito, ¿hay silencios duros?]; "un par de sombras llegan apresuradas" [construcción sintáctica incorrecta; el adjetivo no puede ser determinador directo del verbo, a no ser que se le agregue el sufijo mente, «apresuradamente»; ya que es función del adverbio; Por tanto, corrijo: «un par de sombras apresuradas llegaron»] "escondiéndose de la policía" [yo diría que ni falta que hace esconderse de la chota; ¿quién puede arrestar a una sombra?]; "entran y ponen un garrote de" [como] "tranca a la puerta" [la preposición correcta es: en]. "Están alterados y dispuestos a prepararse algo para fumar" [¿quiénes están alterados?; si se refiere a las sombras, pues lo correcto sería escribir «alteradas» y «dispuestas»; y ¿para qué tanto pinche prejuicio?, ¿porqué no dice lo que van a fumar?]. "Hay en las paredes:" [¿de dónde?] "poemas escritos con navaja, dibujos del chupacabras en bolígrafos" [ese chupacabras debe llevar mayúscula en su primera letra, pues se trata de un nombre propio, aunque sea un animalejo inexistente que inventó el Neto Zedillo para desviar la atención del «error de diciembre»; y en cuanto a la preposición «en» que complementa a bolígrafo, lo correcto es: «con bolígrafo»]. "La única ventana" [¿de qué lugar?] "está cubierta de aluminio" [¿no serán los vidrios de la ventana los que están cubiertos con aluminio?] "y tiene algunos hoyos por donde entran ráfagas de luz" [¡ah, chingao!, pues ni que fuera metralleta]. "La iluminación es tétrica, como de prisión" [¿a poco así es la iluminación de una prisión?]; "el único foco encendido sube y baja de voltaje. Al fondo del cuarto hay una tina llena de orines con" [donde está, hay, etc] "un patito de plástico que flota y se desliza lentamente" [entonces es un mar, con olas para surfear]. "Uno de ellos" [¿a quién se refiere?, ¿a un patito o a una de las dos sombas?], "apresuradamente se prepara a" [preposición correcta: «para», porque indica finalidad, no destino] "fumar cristal: calienta con una vela un foco roto" [¿verdad que no es el foco que endenantes dijiste que era el único que estaba encendido y que subía y bajaba de voltaje?] "que usa de pipa; mientras, el otro se acerca a la tina para orinar" [¡ufff!, ¡por fin, acabamos!].





«Hotel de cristal» se aproxima a un desmedro escenográfico de estructura despilfarrada y escrito con un lenguaje de gramática parda que presupone el modo particular de expresar las concepciones mentales y hábitos de los marginados, los sentimientos y emociones del populacho. Es un intento fallido de dramatizar una de las múltiples facetas del lumpendesarrollo de bajos fondos.








SÍNTESIS ARGUMENTAL
[O CUANDO LA AMARGURA NO ES TAN AMARGA]




Dos foquemones -el Gringo y el Morro- granujas que, además de tlacoteros son ratones, y que aparentemente la juegan de muy compas, después de aventarse un jambo de 500 lucas, llegan paniqueados a una pocilga (no se sabe de quién), donde se clavan para darse unos tanques de margayate (o sea de cristal, loquera también conocida con el apelativo caliche de tlacote, crico, chuqui, cricachú, fataché, cricrí, vidrio, cristo, cristóforo, cristina o crispín). La cantona donde se desarrolla la acción se ubica en el «cañón del Pato», una colonia popular de Tijuana. Mientras los batillos se pegan los flamazos de rigor, centran su cotorreo en conversaciones que se reducen a lo trivial, evocando desventuras y experiencias de la vida cotidiana donde lo más nítido que se revela en su parlar son los golpes de la pobreza y las debilidades de la conciencia que conlleva a las oscuras catacumbas del vicio, el delito, el lodo y la podredumbre.
Uno de los malandros, al que apodan el Gringo, sostiene el diálogo arrojándole a su interlocutor frases en español que combina con sintagmas del idioma inglés, una especie de simbiosis codificada en espanglés, elegancia mundana del pochoñol.



Así transcurre la acción lineal, los antihéroes del arrabal, fumando crico, se cuentan sus peripecias, entrecruzan preguntas, se escuchan y se profieren sus respectivos y tronantes tópicos. Acontecen entonces las sensaciones extremas y se abre la confrontación entre las partes, el choque de egos surge cuando el Morro turba al Gringo con asuntos lúgubres, apostando por Satanás, y se inicia clímax en el momento que el gabacho le dice «narcochamánico sexy», y destapándose de mayate le ajera al plebe pa que afloje el culo:




-«I really like you man, me gustas tanto moreno lindo... I'm horny for your ass. Morro... ¿Don't you like me, o sí?».



Herido en su orgullo de macho, es posible que el Morro se hubiera encrespado con la declaración erótica que le hace su enamorado, pero no se agüita porque previamente ha ideado un malévolo plan que le costará la vida al pervertido gabacho. ¿Porqué motivo quiere asesinarlo? Por venganza; porque siente un terrible complejo de inferioridad y por eso decide darle cuello («Mira Gringo, eres muy hocicón, me caga tu aire de superioridad...», le dice el acomplejado a su víctima).



El Diablo embarulló las cartas del juego de estos tramposos. El morro sabe perfectamente que no será él quien pierda; y el que sucumbirá ha de ser el Gringo; el cuchillo de carnicero lo acecha. El Morro lo tiene copado, lo ha inmovilizado con la droga. El gringo, pálido e incapaz de maniobrar su voluntad, está a punto de desmayarse. Lo que el Gringo ha «estado fumando no es cristal, es otra cosa que paraliza; es para embalsamar muertos», dice el autor del esketch en boca del personaje que cometerá el homicidio.




-«¿Qué me has dado, pinche mexican? -pregunta el Gringo-. ¡No me puedo mover! Con razón tienes los dientes afilados de esa manera... ¡Eres un canibal! (Contracciones faciales, chasquidos de lengua, gruñidos.)».

Luego que el chamaco martiriza a su víctima con una retahila de cacayacas, haciéndole saber el tremendo odio que le tiene y dándole noticias de la forma en que se lo habrá de refinar, el esketch concluye con -digámosle así- un poema que hace alusión a la narcoeconomía, al nihilismo y al ateísmo.




Cañón del pato














LA CAJA NEGRA



Aquí la guaranga del matarile sintoniza con un pasaje de la novela de Dostoievski, «Crimen y castigo»; claro que sin el andamiaje sicológico y sin la profunda desgarradura emocional que logra con sus descripciones el epiléptico padre de la literatura dialógica. Y en efecto, viene a la memoria el momento en que Rodión Raskolnikov, «en un estado de sombría exaltación», le confiesa a Sonia que ha matado a la vieja prestamista, y explica las razones que lo indujeron a cometer crimen: «Comprendí de pronto, con repentina clarividencia, que nadie había osado tomar simplemente a ese monstruo por la cola y arrojarlo al demonio. ¡Yo..., yo lo haría! ¿era el diablo quien me tentaba? Sé muy bien que es el demonio el que me ha arrastrado. [...]el diablo me arrastró y luego me hizo comprender que yo no tenía derecho a hacer lo que hice, dado que soy un gusano como los demás. ¡El diablo se burló de mí! ¿Maté a esa veja infame? INo, me maté yo mismo, no a la vieja! ¡Me exterminé irremisiblemente! En cuanto a la vieja, la asesinó el demonio, y yo no...».




A diferencia de lo que sucede con el homicida del «Hotel de cricrí», donde a fin de cuentas no resuelve la acción, con el personaje de Dostoievski, sin comparar el nivel de la obra, sucede lo contrario: éste se regenera, salé del abismo para abrirse paso en una nueva vida, una nueva historia. «La historia de la lenta renovación de un hombre -dice Dostoievski al final de la novela-, de su regeneración progresiva».



En el libelo de Navarro lo que aflora es un degenerado romanticismo populachero en el que concurren lecturas del calado de «Los asesinos seriales más famosos de la historia», marejadas de «malditismo» decimonónico, aprovechamiento perezoso y paródico de truculencias estilo Goyo Cárdenas y Chinta Aznar. Plantea una visión irreverente de las cosas que se reduce a estupores de nota roja, percepción resemantizada del «ghost story», campechaneada con las travesuras del vampiro de Bram Stoker, Freddy Krugar y Chukie y lo que resta de la legión de freaks. Pura metáfora del miedo cuyo territorio de conflicto y disputa queda situado en la buhardilla del sistema donde malviven los elementos desclasados, sin más estímulos que la jediondez, el vicio y la promiscuidad, y que acaban en sobredosis de desgracias. Una versión aguada de maniqueísmo que mañosamente estigmatiza a los humildes como los detentadores de todo mal, ajenos a la belleza, bondad o fraternidad: los pobres son unos monstruos.








SIEMPRE CON GENTE TLACOTERA



En «Aeropagitica» escribió Milton que «el conocimiento y el estudio del vicio son en este mundo tan necesarios para la constitución de la virtud humana, y el análisis del error para la confirmación de la verdad». Por tanto, nos referiremos brevemente a la experiencia con la droga que, como es de observar, el colega de Beto el boticario suelta al respecto enfáticas trivialidades. El autor del «Hotel de cricachú» a través de sus personajes imaginarios encubre sus prejuicios e ignorancia bajo un ropaje de pretendidos conocimientos empíricos que saca a relucir del rincón de su abstraccionismo académico. Por ello pregunto: ¿a quién se le ocurre pensar que un locochón prendido del cristal no sabe la clase de margayate que se fleta? El vicio lo predispone a distinguir el tipo de mengambrea que consume. Cada drogadicto tiene su droga, cada personalidad adictiva registra las modalidades de la sustancia que consume y mide sus parámetros (calidad, precio, cantidad, lugar de conecta, riesgos, etc) de conformidad con el grado de conciencia que le permite saber que va en dirección prohibida.


El bato que está enviciado con el crico tiene el callo suficiente que le para deducir la calidad y la clase de producto que se deja caer pa ponerse pacheco. Por ejemplo, ningún cocodrilo, por más pendejo que sea, puede llegar a confundir el perico con una raya de harina o de talco al momento de testearlas. Por eso en el mundo hay hombres listos y bobos; somos nosotros quienes convertimos nuestras necesidades en adicciones. Acerca de esto escribe William Burroughs: «Ningún ser vivo tiene adicciones. Sólo el hombre. Los animales y las plantas tienen necesidades. El demiurgo que nos hizo -sea cual fuere- nos arrojó al universo de manera por completo distinta a los demás seres vivos: nos fabricó adictos». El mundo de la droga no discrimina a ningún cabrón, admite de tocho: enfermos de amor, tarados, tullidos, gordos, putas, chaparros, cantores, artistas, desahuciados, rabiosos, deudores, licenciados, albañiles, artistas. Todos, mas no el autor del «Hotel de fataché».




La tesis de la droga que el Navarro expone en voz de los protagonistas de su bodrio, es el gastado numerito que cacarean las ancianas «decentes» y que vengo escuchando desde que tengo uso de razón: «¡uy!, ¡un mariguano! ¡Es de la banda del Kun Fu! ¿Qué hace aquí? Mejor debería haberse muerto del mal de ombligo cuando lo parió su madre. ¿Cuándo dormiremos tranquilas?».




Como soy un alérgico a los desengaños, sé en pellejo propio de la variedad de cristal que rola entre la perrada: el peanut body (crema de cacaguate), el yodo, el corazón de mazapán, el cascarita de cebolla, el acaramelado, el vainilla, el amarillo del cañón de doña Petra, el speed de Los, el bonke de la Cagüila, etcétera.
Hay una enorme diferencia entre los ingredientes que contiene el crico y los elementos químicos de la sustancia para embalsamar muertos que alude el batillo en su trapicheo seudoliterario. Mercachifle culturoso del vacío total, dijera mi padrino el Joaquinais.



Con su película, al parecer el Navarro quiere hacerles una broma de mal gusto a los batos tlacoteros. Pero es obvio que le saldrá el tiro por la culata.








SOLIPSISMO ESTÉTICO
[O LA VIDA PRIVADA DE FULANO DE TAL]




Se observa a simple vista que la tensión dramática que reporta es anémica; el final, lo que tiene de tormentoso lo tiene de ridículo y facilón. Desde la conciencia de los personajes, las ideas surgen sin orden; semejan algo parecido a una orquesta de músicos que tocan desafinados.



La visión descarnada de ese subsuelo social que presenta el autor por medio de sus personajes desprende un tufo a pedantismo e imposición de ideas falsas e inverosímiles. Asimismo, salta a la vista la incoherencia de la trama y el absurdo final, pésimamente impostado. No hay auténtica dramaticidad, los parlamentos carecen de fundamentación estética, en los personajes no hay ni un ápice de complejidad síquica; de la violencia verbal y el ensañamiento agresivo, que deben propalar la fuerza literaria y la eficacia conmovedora en el lector-espectador, apenas vemos sus pequeños barruntos. Y en cuanto a la calidad de la escritura, el autor no cumple con tal exigencia de primer orden.



Desde el punto de vista estético, cuando no degenera en una simple metáfora, su visión del mundo se reduce al solipsismo.


Desde el punto de vista filosófico, es decir como concepción del mundo, «Hotel de cristal» da lugar a formas de irracionalismo y arbitrariedad que intentan extinguir los males del mundo con otras calamidades. En otras palabras, se trata de elevar la ideología a categoría de sistema filosófico sirviéndose para ello de una metodología pragmática derivada de una política de inmediatez que no mide las consecuencias y no le importa descuartizar al mundo, porque su fin ulterior es, precisamente, fragmentar la realidad, a la que únicamente se le otorga valor instrumental.



Citaré un ejemplo gramsciano para hacer entendible el dato.







A VECES GANA EL QUE PIERDE




Le preguntan a un chilpayate:



-Mira, cabrón, tú tienes una caguama, pero le das la mitad a tu carnalito. Ahora dime: ¿cuántas caguamas te vas a chingar? -El buki responde-:
-Pos, una caguama.
-¡Pero cómo chingados te vas a fletar una caguama? ¿Qué no le diste a tu hermano media caguama?
-Pero yo no se la di.





Desde la perspectiva hegeliana podría ejemplificarse así:



-Queremos que todos los hombres, mujeres y niños despierten, que abran los ojos al mundo. Pero que permanezcan en sus camas y en sus cunas.




«Hotel de cristal» no representa el contorno de alguien que ha vivido en los arrabales, sino de otro aguien que mira o accede desde afuera. Y esté fenómeno de hipocresía estilística no sólo se advierte en el caso de nuestro invitado sino que es patente en la mayoría de escritoretes de esta región que producen libelos teatrales, y vale decir que las cosas han empeorado en vez de mejorar.




Hete ahí la falta de originalidad que provoca la fiebre de pueblo y el «gusto» por el arrabal: el lenguaje con que se construyen los diálogos y parlamentos discursivos resulta espeluznantemente artificial, los personajes adoptan registros verbales postizos que dan la idea de que fueron construidos apriorísticamente desde un cubículo de academia.


Hay una ausencia del protagonismo verdaderamente lumpen en las acciones de los personajes, no hay eclosión del auténtico submundo que habitan los parias y los desarraigados sociales. Un submundo de miseria, explotación, desolación, vicio y crimen que no conoce el autor del esketch por la sencilla razón de que él es un pequeñoburgués -detesto usar este vocablo pero es el apropiado- atrapado en sus propias contradicciones de clase; clase opuesta y antagónica a la que pone en escena y enchancleta a su clientela teatrera, sin correspondencia con la realidad. Se apasiona falsamente con la situación de una clase social que no es la suya, que no habla su lenguaje ni asume por convicción propia su pensamiento e idiosincrasia.


Lo que el Gerardo Navarro sabe de la clase baja y de los paupérrimos que la integran lo ha aprendido en los libros, y ni siquiera por auténticos especialistas que se han introducido en esos recovecos del desamparo y la desigualdad. Su doble formación, burguesa y académica, explica los síntomas de su «voluntarismo» de sentirse gente de pueblo; afán de querencia por sentirse bajuno, pero una cosa son las palabras y otra los hechos. El bato, si bien es cierto, lo único que tiene de pobre es su miseria moral. Su elevada virtud de «hombre-orquesta» y chinguetas en asuntos culturales, así como la pedantería, el cinismo esnob y el vedetismo mamón que se perfilan en su megalomaníaca propaganda curricular, son prueba irrefutable de que el bato no comparte las necesidades, aspiraciones y preocupaciones de la canalla; su actividad «intelectual» se haya desvinculada -en todos los niveles- de los estratos más rudos e incultos de la sociedad. No hay modo de evadir la condición sicológica y la férula ideológica que lo identifican en la escala social del pequeñoburgués.



En el fondo podrá tener aspiraciones democráticas y mostrar simpatía por los misérrimos, pero tal disposición será similar a la idea que tiene una muchacha pobretona cuando piensa que la belleza le permite la entrada a la clase alta. Este tipo de actitud mezquina y prejuiciada (por no decir pequeñoburguesa) podrá ser -señala Gramsci- «una benevolencia condescendiente, pero no una identificación humana». Así que ¿cuál origen proletario puede tener este men? Ninguno. Pero ahora, gracias a su pinchurriento esketch, pretende ser un anfibio: ni burgués ni proletario (sino todo lo contrario, ¡ja!).




Y de ese modo guisa su palabra de teatrero-perfomancero-poeta-mago-iluminado-miniprofeta y no sé qué chingados más títulos y condecoraciones ostenta (le brota con esas mamelucadas el espíritu de rancia aristocracia; delata su charlatanería esponjosa y nauseabunda que sólo sirve para atarantar majes).



El bato, ingenuamente, cree que basta con simpatizar con los elementos de los bajos estratos, atribuyéndoles la categoría de antihéroes, para brillar mesiánicamente en la selva oscura de la historia. Su concepción burguesa únicamente permite que los traslade a la literatura como objetos de motivación folclórica, como sujetos raros, curiosos, o sea, simple y llanamente como representantes pintorescos, maquetas. Dicho de otra manera, se ocupa de ellos del modo en que lo haría un burgués que arroja unas cuantas monedas al menesteroso.




«Hotel de cristal» no es más que un figurín retórico de un estilo de teatro de forma esnob, diseñado para abrir mercado literario, aprovechando -por gusto puramente «estético»- la vida de los segmentos sociales miserables, «panorama» que le interesa por la intriga, por su visaje grotesco, conveniente para la diversión de carácter mecanicista.








¡SE VE, SE SIENTE; EL PUEBLO ESTÁ PRESENTE!



El lenguaje que parlan los personajes creados por el señor magazo («el Gringo, hispano, veterano de la invasión a Panamá, y el Morro, tijuanense del Cañón del Pato»), atufado de pochoñol, aunque coincide, relativamente, con las expresiones que emplea la clase baja, se aparta de su filiación ideológica, toda vez que está construido artificiosamente, sin espontaneidad y no muestra los relieves de la sinceridad. Y, en ocasiones, ni siquiera se sostiene desde su vertiente estrictamente gramatical. Está muy alejado de la vulgaridad corriente de la perrada lumpenesca, no marca la originalidad ni individualidad de los sujetos protagónicos. Las expresiones verbales se apartan de su verdadero sentido etimológico que históricamente refleja el inconformismo social y la oposición de clase, no enuncian la sabiduría ingenua, instintiva del pueblo.



Lo que el Gerardo Navarro establece como código de comunicación entre sus personajes es el reducto de su propio conformismo «racional» exaltado y tendenciosamente dirigido a confundir imbéciles. Ya lo dijo Antonio Gramsci: «Es demasiado fácil ser original haciendo lo contrario de lo que hacen los demás; es algo mecánico. Es demasiado fácil hablar de modo distinto a los demás sin hacer acrobacias. Pero hoy se busca una originalidad y una personalidad a bajo precio. Las cárceles y los manicomios están llenas de hombres originales y de fuerte personalidad. Lo realmente difícil y arduo es poner el acento en la disciplina, en la sociabilidad, y aspirar, sin embargo, a la sinceridad, a la espontaneidad, a la originalidad, a la personalidad» [Cultura y literatura, p. 284].











HACIENDO TEATRO ANTE EL ESPEJO





La realidad que pinta el mago-dramaturgo a través de la acción y diálogos de sus personajes es una realidad prefabricada, fetichizada, sumergida en el estereotipo, y sin conexión sustancial con las concepciones de la gente humilde. Obsérvese que los protagonistas de «Hotel de cristal» son representados como individuos mezquinos, tracaleros, maleantes, viciosos, putos y traidores, temblequeando al margen de toda normatividad jurídica y moral.



El perfomancero los introduce -teóricamente- a escena como seres despreciables y repugnantes; los coloca en la más putrefacta inmoralidad donde reina el caos y lo inefable.



La idea nietzscheana del mal como solución manifiesta en el principio diabólico. Es el mal lo que permite la conservación de la especie, escribe Nietzsche en la «Gaya Ciencia». Y en torno a esta doctrina el Navarro desarrolla el desiderátum filosófico de su esketch.





Y a esto nos conduce su oferta:



«Lo nuevo, no obstante es el mal, porque quiere conquistar, derribar fronteras, abatir las antiguas caridades; ¡sólo lo viejo es el bien! Los hombres de bien de todas las épocas son los que implantan profundamente las viejas ideas para hacerlas fructificar, son los cultivadores del espíritu. Pero todo termina por agotarse, y siempre es necesario que el carro del mal vierta en él estiércol» [Gaya Ciencia].









EL GAMBERRISMO Y LOS BREBAJES DE LA CRÍTICA
[ESA GENTE A LA QUE LE GUSTAN LAS MIGAJAS]





Lo que debe entender el palurdo autor del «Hotelucho de cricrí», es que el mundo del lumpen se extiende más allá de la comarca territorial que delimita al «Cañón del pato». Y ante ese juego de equívocos los publicistas de pacotilla que se las nalguean de «críticos literarios» en los suplementos y periódicos dizque culturales se tragan entera y sin decir ni siquiera pío, y engolfando de paso a los lectores.


Y porqué no ha de ser así, si los «críticos» de este tafanario fronterizo no son más que unos pinchis chupapollas que merecen que les pateen el trasero por arrastrados, ignorantes, pendejos y güevones. Son incapaces de endurecer la mierda aguada que cagan porque se encuentran sumidos hasta el cuello en el fangoso pantano de las sutilezas y los halagos desmedidos, y a petición de parte. Además, estos «críticos» oportunistas y mamarrachos que actúan como los siervos dispuestos a complacer al amo, serviles hasta el extremo de la ridiculez, son tan confiados que creen que las palabras significan exactamente lo que dicen, y no lo que la gente se empeña que digan. Mediocres que se quejan porque los batos más cabrones que ellos no están de acuerdo con sus excrecencias caligráficas. En la vida no tienen más licencia para sobrevivir que su abominable estupidez. Su mejor trabajo lo cumplen en el momento en que alguno de sus benefactores o mecenas entra al escusado y lo esperan a calzón quitado y tendidos en veinte uñas.


Solamente han sido expulsados del útero materno para que el destino les haga este tipo de jugadas: zamparse la estupidez de las reglas y valores de la sociedad, admitir sin chistar la insensatez de las jerarquías y autoengañarse con la falsedad de la retórica rimbombante. Es común en ellos, en los «temerarios críticos» la práctica consuetudinaria de rendir culto y lisonja a perfecto ineptos y pendejetes de siete suelas.




Y así seguirán nuestros «críticos», peregrinando en busca de la carroña oficial, oliéndoles los pedos a los de arriba, mientras éstos fingen respetar las formas; y para llevar agua a su molino escriben una «crítica» impresionista, ramplona, adormecida, cómplice de la banalidad y de fingida neutralidad.



Y a todo esto, ¿quiénes son esos güeyes? No hace falta sacarlos a balcón; abra la página de alguno de los tres o cuatro suplementos o revistas que rolan por estos lares y fíjese en los nombres de los responsables y colaboradores de tales ediciones y sabrán sus nombres. Y a mí no me importan sus acciones cotidianas (cómo le hacen pa tragar y a quién le sueltan el culo); me importa la retórica que vomitan, pues, como lo dijo el yerno de Unamuno: las coces se pueden soportar pero no los relinchos conque las explican y justifican.




Los publicistas del Gerardo Navarro, o sea quienes se hacen llamar «críticos», podrán decir que la obra del bato es muy respetable, pero yo les responderé que fuera de eso no tiene una envergadura intelectual ni consistencia estética suficientes; sus cualidades, si acaso las tiene, son endebles. Y esto lo sabe cualquier monaguillo recién incursionado en el campo de la dramaturgia.
Ahora, no me cabe la menor duda que lo este men desea compartir con los lectores y espectadores del voyerismo escenográfico son los frustrados intentos de no poder trazar paralelos entre sus creaciones performanceras y la vida de esos seres hacinados en la parte más baja del edificio social, «los hombres de los sótanos», para usar una expresión dostoyeskiana. Y las razones están implícitas en las memorables palabras con las que Marx y Engels, en 1848, pusieron a parir triates a los aterrados burgueses: «La historia de todas las sociedades que han existido hasta ahora es la historia de la lucha de clases. La sociedad, en su conjunto, se ha ido dividiendo cada vez más en dos grandes campos hostiles».









CUANDO EL GERARDO NAVARRO ERA PINTOR




Hace 14 años que vi al Gerardo Navarro; recuerdo que era un sábado de abril de 1990. El bato cantoneaba donde ahora está ubicado el «Lugar del congal» (hoy «Lugar del juglar»), en callejón del Tapado (hoy 5 de Mayo). Ya lo había tripiado antes en el CREA, una vez que el poeta Panchito Mendoza (ahijado de LHC) y yo merengues de gamesa cotorreábamos al Malaquías Montoya, pintor chicano que se estaba dejando caer un mural alusivo a la «mécsican revolufia» en vísperas del festival de la Raza. El Navarro, por cierto, le chalaneaba al ruco.



El depa donde el bato cantoneaba pertenecía al Felipe Almada, un ruco que como pintor y poeta era una verdadera calamidad, las malas lenguas culturosas decían que le había dado gane, con dos tres cuadros, al Benjamín Serrano. El Navarro, además de inquilino también era compa del Felipe, y pintaba en el mismo estudio, una especie de galería morrita. Allí me tocó guachar un jale del hoy magazo-perfomancero. En honor a la verdura debo decir que el batillo se dejaba caer la greña pa la pinceleada; pintaba chingonamente.



Es lamentable -al menos pa miguel- que el Navarro haya tirado a la taza del escusado una actividad estética que dominaba y en la que destacaba con una omnipotencia cabrona. Pero se alejó de los brochazos para incursionar en las mamelucadas del performance.



Desde aquella fecha no le he vuelto a ver. Guaché una foto suya en el suplemento del Mexicuin, a propósito de una entrevista que le hizo el profe Jorge Andrés Fernández, no recuerdo cuándo fue ese birote. Me sorprendió su aspecto; parecía como si los años se le hubiesen venido encima de un tirón; lo vi muy catorceado al bato; flaco, semicalvo, con la cara chupada, con los ojos dilatados; miraba al suelo como un animal en busca de comida; vestido de forma desaliñada, incluso su vestimenta me causó pena ajena. Verlo así me conmovió como la muerte de un amigo; sentí en el paladar un sabor pastoso, metálico.


Ahora sé que sigue vivo, y me niego me creer que el «Hotel de cristal» refleja el verdadero nivel de inteligencia del bato. Él puede hacer lo que le venga en gana, faltaba más, pero no hay que pasar de largo la cita Raymond Carver cuando afirmaba que «muy a menudo, la "experimentación" no es más que un pretexto para la falta de imaginación, para la vacuidad absoluta, se limita a describir una desierta tierra de nadie». Derroche de exhibicionismo de chamán mundano supeditando el hecho literario (ingenio, mérito y talento) a la prestidigitación y a la sicomagia como productos de moda mediatizables y de bajo perfil que identifica al arte como entretenimiento (hedonismo mezclado con cinismo nihilista).



¿Valdrá la pena rumiar de esto? Eduardo Liendo contestaría en boca de unos de sus personajes: «No te quejes inventándote supuestas inferioridades, recuerda que Homero era ciego, Demóstenes tartamudo, Beethoven sordo, Nietzsche sifilítico, Dostoievski epiléptico. ¿Qué más puedes pedir con esa inmejorable salud?» [El alumbrado, De Cabeza de cabra y otros relatos, Caracas, 19993].









NI MENOS LARGA QUE LA DE CUALQUIERA



Si yo fuera una gallina, verdad de Dios que pondría huevos. Pero no soy una gallina, sino más bien ego sum qui sum. Y nada más.




-¡Ah!, ¡pero si te dieran a escoger, hijo de la chingada! -irrumpe mis lucubraciones don Capuleto, cayéndole a mi chante de fantasmazo.
-¡Qué pasó, pinchi ruco! ¿Viene por su libro?
-Sí, pero te advierto que mi trasero no es bodega del IMAC.
-¿Porqué dice eso, rucailo?
-Porque de seguro, y conociéndote cómo eres de grosero, cuando me entregues el libro vas de decirme: «¡Ai ta su puto libro, métaselo por el culo!».







y hubo tanto ruido que al final llegó el final •










POSDATA:
PÍDELE UN CONSEJO AL SEÑOR BUKOWSKY




Nadie lo puede negar: un cabrón que escribe muy jodidamente es como un suicida incómodo, y pocos se animarán a leerlo. Un escritor no es cualquier chucho. A fin de que no le anden rayando la madre cuando usted se jacte de literato, y al pedirle prueba de su talento no da muestras de su ingenio o sensibilidad estéticas. Acuérdese que la ridiculez castra el ego y la perrada espera siempre que un escritor enseñe su dentadura literaria como si fuera perro bravo a punto de morderle las nalgas a las musas, le recomiendo seguir al pie de la letra el siguiente consejo que da el borrachales de míster Bukowsky.









COMO SER UN GRAN ESCRITOR




Tienes que cogerte a un chingo de viejas
rucas buenotas
y escribir unos cuantos poemas cursis y decentes
no te fijes en la edad
ni en los nuevos talentos
Chíngate una cerveza, luego otra y otra.
Ve al hipódromo siquiera una vez cada semana
intenta ganar.
Aunque está cabrón aprender a ganar
Cualquier pendejo puede ser un perdedor.
Y no olvides tu Brahms
tu Bach
y tu cheve.
No seas exigente contigo mismo
y duerme la mona hasta el medio día
No uses tarjetas de crédito
ni pidas fiado.
Recuerda que en este mundo
no hay pedazo de culo
que valga más de 50 dólares
(en 1977)
Si eres capaz de amar
primeramente ámate a ti mismo
pero date cuenta que puedes valer madre
por una buena o mala jugada
Saborear temprano la muerte
no es algo malo
No te acerques a las iglesias, a las cantinas
y a los museos
Ten la paciencia de una araña
el tiempo todo lo crucifica
Incluyendo
el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura
Sácale provecho a la borrachera
la cerveza es sangre que perdura
Una amante insaciable
Coge una máquina de escribir
mientras unos van y otros vienen
lejos de tu ventana
échale chingazo a esa madre
dale duro
Convierte el jale en una dura pelea
Hazle como el toro en el primer embate
No olvides que los perros viejos
también se la rifaron
Si crees que Hemingway,
Celin, Dostoievski, Hamrun
no se volvían locos en sus cuartuchos
tan pequeños
como tú estás ahora
sin rucas
sin refín
sin esperanzas...
entonces no estás preparado
sigue chupando cheve
que hay tiempo
y sino hay
de todas formas
la cosa va bien •




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Tijuana La UglY

Tuesday, December 21, 2004

Por éktor henrique martínez










LA RAQUEL PRESA O LOS TEMBLORES DE LA CARNE













«¿Sabe usted cómo hay que hacerse aquí el camino?
Con el resplandor del genio o con la habilidad de la corrupción.

Balzac
















LA CORRUPCIÓN RIFA CUANDO EL TALENTO ES COSA RARA







El semanario sicologista-esotérico-cuasiliterario «Bitácora», en la edición correspondiente al 8 de diciembre de 2004 publicó una «carta» en la cual la estimadísima superactriz, queridísima compita y casi hermana de este cretino, o séase la Raquel Presa, directora del grupo teatral «La pequeña compañía», expone una serie de opiniones non gratas respecto de la «XXV Muestra Nacional de Teatro», llevada a cabo en este flamante y «cosmopolita» culo de San Diego los días 19 al 27 de noviembre de 2004.


En su misiva la Raquelín pone el fuego en la mecha; sondea y saca a flote algunas corruptelas, trapacerías, cochinadas y jediondeces que se ocultan detrás las engañosas apariencias de tres infuncionales changarros culturosos y pone al descubierto las chambonadas de los malandrines literarios que los capitanean.



Por orden de presentación nos referimos al «Centro de Artes Escénicas del Noroeste» (CAEN), el «Centro Cultural Tijuana» (CECUT) y la «Escuela de Artes» de la UABC.





Al CAEN, haciendo honor a su denominación siglera, lo padrotea un cerote con patas llamado Daniel Serrano, mediocridad denigrante que, sin un gramo de ética y pudor, hace las veces de su director y, además, el trapichero mama como becario del «Fondo Estatal para la Cultura y las Artes». El mentado CAEN pretende erigirse como el máximo representante de las manifestaciones teatrales que se producen en la localidad. Pero eso no es más que una patraña de pájaro nalgón; y en efecto, «esto es falso», dice la Raquel, y agrega sus razones: «no nos representa de ninguna manera porque en el CAEN no sólo se denigra la ilusión de sus alumnos, sino que también tanto presupuestos (que deconocemos) como convocatorias, se quedan en el provecho de dos o tres personas -irregularidades que se dan por falta de ética y respeto-». Quizá el tabuco ese donde milonguea sus tristezas el Serrano esté más cerca de semejar a un inmundo garito que a una institución formadora de teatreros.





Del elefante blanco que pilotea la ñorsa Teresa Vincencio ni falta que hace descorrer sus velos. Todas sus funciones y facultades están comprimidas en una nefasta política segregadora, elitista, oropelesca y parasitaria. El CECUT es un infecundo organismo público que se desentiende de sus fines, únicamente hace ruido y es incapaz de prestar una acción generosa a los artistas independientes. Si tiene existencia es solamente para que no se diga que carece de domicilio. Los principales distintivos que ostentan sus -dizque- promotores culturales son la indiferencia y el sumergimiento en la mayor pereza del mundo, empeñarse cada día en no hacer nada.









VIVA LA ERA DE ORO DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN




Luego que concluyen los comentarios relativos al CAEN y al CECUT, y en el momento que la morra comienza a poner en jaque al supuesto representante de la «Escuela de Artes» de la UABC, o sea al mentado Sergio Rommel Alfonso Guzmán, compinche del Norzagaray y del Daniel Serrano y que, además, la juega de «crítico literario» (es decir de adulador de mentecateces) en el semanario «Bitácora», la directora y el subdirector, Alma Delia Martínez y Raúl Linares, respectivamente, se ojetean metiéndole tijera al libelo de la Raquel; obviamente para encubrir las chuecuras y barbajanadas del tal Rommel, pretextando falta de espacio y, en consecuencia, remitiendo a los lectores al ciberespacio.




Reproduzco la mamelucada conque salieron los chapuceros de la «Bitácora» para justificar la tarascada censurera:





«(NOTA DE LA REDACCIÓN: Por falta de espacio presentamos sólo un fragmento de la carta enviada por Raquel Presa. Quienes deseen leerla en su totalidad, pueden visitar nuestra versión electrónica: ww.bitacora-tj.com a partir del jueves 9)».






Los machincuepas de la «Bitácora» capuchinearon la publicación de la carta de la Raquelín, especificamente en el punto que la morra hace referencia a la conducta hostigadora del Rommel, precisamente donde le ajera a la ruca pa que suelte prenda y echarse con ella un polvo en el trivial del amor; invitación que el güey camuflajea mediante la muletilla clásica «vamos a tomar una copa».





-!Juát, madafáker?
-Como lo oyes; el bato se la quería playar. Pero como las cuerdas del honor son vibrantes y sensibles, la morra de volada le paró los tacos al jariosón.





-«¡Oh, mujeres inocentes, desgraciadas y perseguidas!», exclamó Vautrin, uno de los personajes creados por el autor de Papá Goriot.





«Sin duda, las ideas -dijo Balzac- se proyectan en razón directa de la fuerza con que se conciben y van a dar allí donde las envía el cerebro por una ley matemática comparable a la que dirige las bombas al salir del mortero. Ahora, que los efectos son diversos. Si existen naturalezas tiernas, hay también naturalezas fuertes, cráneos de bronce, sobre los cuales tropiezan y caen las voluntades ajenas como las balas frente a una muralla. Hay también naturalezas blandas y algodonosas, donde las ideas de los otros mueren como las balas se amortiguan en tierra blanda de las trincheras».





-Y de eso estaba muy conciente la ruca. Así que al bato, como dirían los cholos, se le cayó el cantón.













AL BATO NO SE LE CUAJÓ EL BRAGUETAZO




El resto de los detalles que la ruca desmenuza en su carta acerca al del frustrado «affaire» que acabó en desaire, y que no publicó Bitácora, toda vez que los macizos de la gacetilla son jomis del calenturiento Rommel (pues recuérdese que favor con favor se ha de pagar; y eso es palpable por aquello del amañado premio de literatura que recibió el Raúl Linares por gestión de la mafia tertulera de Chicali que decide quién será el agraciado, aunque el producto sometido a concurso sea una auténtica mierda; verbigracia los bodrios del Norzagaray, del Yépez y del mismo Linares); ¡ah!, y como les contaba, apareció publicado en en suplemento chaideziano -«Identidad»- el domingo 12 de diciembre.





Transcribo a continuación un cacho del resto de la masiva que solapadoramente omitieron los personeros bitacoreros endenantes mencionados, conculcando con ello el sacrosanto derecho de libertad de expresión :




«Creo necesario evidenciar este hecho -se refiere a la quemada que el dichoso Romnel le dio a la ruca pa ir ablandando filete- porque paralelamente a este proceso del "montaje", el señor Sergio Rommel me estuvo insistiendo en repetidas ocasiones vía correo electrónico y teléfono particular y celular, para que "nos fuéramos a tomar una copa", cosa que yo solamente hago con mis familiares y amigos, y por supuesto, él no es ni una cosa ni otra, por lo tanto rechacé su invitación en repetidas ocasiones, incluso aclarándole que me sentía acosada por su insistencia, a lo que él sólo sonreía sarcásticamente. Paralelo a todo esto hace su "crítica" de una puesta en escena que no es tal, destacando en dicha crítica mi deficiente trabajo e imperdonable falta de pronunciación de la palabra compartimento, (dije compartimiento, según él). • De esto me llaman la atención dos cosas: • Primero que "atacara" sin piedad un trabajo escénico que el mismo produjo a través de la UABC, destacando como ya dije una mala interpretación de mi parte (mencionando dos veces mi nombre) y de mis compañeros, y de la desafortunada dirección de Arreola, maestra de la UABC y por ende, que se ponga en entredicho tanto el trabajo de manera independiente que estamos realizando los creativos en la región, tanto como el prestigio de la UABC, lugar donde trabaja. • Segundo, que publicara la "crítica" en la revista Paso de gato a nivel nacional. De lo cual me queda la sospecha que ésta conlleva frustraciones personales e intereses que intuyo pero que desconozco. • Expongo esta situación, no porque crea yo que es importante mi vida o porque crea yo que el señor Sergio Rommel no tenga derecho a sentir y/o tener necesidades biológicas, o sus gustos a ciertas personas, sino porque creo que la gravedad del asunto radica en que es un funcionario público de la cultura en la UABC, funcionario que está para facilitarnos el camino a los artistas, para crear un vínculo de trabajo con la misma, con el respeto que me compete a mí y a cualquier ser humano que se presente frente a él. Afortunadamente ha dejado de insistir hace un par de semanas, y espero y le solicito que a partir de este momento, sea para siempre».






Cayó el peso de la excomunión culturosa sobre la ruca por no mutilarse. Y, como suele suceder, en contra de la insurrección femenina no se utilizó más argumento que la acusación froidiana de envidia del pene y el estatus de la mujer en la sociedad fálica: «La célula sexual masculina se halla dotada de actividad y movilidad, y busca a la célula femenina, es decir al óvulo, el cual espera inmóvil y pasivo. La conducta de los organsmos sexuales elementales constituye, de hecho, el modelo de la conducta sexual de los individuos durante el coito» [Feminidad, p. 114].









DE DOS SOPAS: MATAR LA RATA O MAMAR CHIRONA








Porqué no habría de ser afanoso en pedirle las nalgas a una mina de Tijuana el zoquete del Rommel si la perrada de Tiyei «la ugly» es tan «excéntrica» y dispuesta a «vender su alma al Diablo», según voncinglea el filósofo Norzagaray.




Así están por estos lares estas locas tentaciones donde triunfan y claudican milongueras pretensiones. Se le ha anclado muy adentro de su pobre corazón la tesis de que a cualquier mujer de este rancho «cosmopolita» se ha de llevar a la cama con sólo tronarle los dedos cuando se consiga la erección.






-¡Ahí está fulanita!, ¡cógetela! La ruca es de Tijuana, dispuesta a venderle el alma al Diablo porque su destino es la descompostura moral. Está como loca, aullando, porque le destraben la aldaba.





Por ende, si a alguno le hace falta un consejo, no duden en acudir a este viejo que ha de jugarse el pellejo cuando llegue la ocasión, ateniéndose, desde luego, a las resultas del tipo penal que establece el artículo 184 bis del Código Penal de Baja California que a la letra indica: «Al que con fines lascivos asedie reiteradamente a persona de cualquier sexo, valiéndose de su posición jerárquica derivada de sus relaciones labores, docentes o cualquiera otra...». Lo anterior, independientemente de las sanciones que se acumulen por violación a la Ley Estatal de Responsabilidades de los Servidores Públicos y a la Ley Orgánica de la Administración Pública de Baja California.










ACÓLITO DEL ALCANFOR





Si usted quiere hacer un viaje al país de los orgasmos a fin de resolver el gran enigma que lo atribula, para saber a ciencia cierta si el moco que le cuelga por debajo del arco de la entrepierna es de carne o de pescado, no se fíe de las materialidades inmediatas aunque sus dolencias metafísicas le provoquen fiebres testículares de tonos crepusculares. A veces los ímpetus hormonales no tienen compensación en las armonías vaginales y no hay más remedio que hacerse un puñetón de tres yemas, guachando el calendario de la Niurka y su camote el Bobi Larios. Goteando cera por el ojo de la verga, río de baba que se cuela por la coladera, mojando el hisopo de los calzones, pegando cuero y trapo con la gota del soldado. Si persisten aún las molestias mórbidas de los inquietos tanates que no se apaciguan ni cantándoles el Cantar de los Cantares, más vale que se compre una muñeca inflable; hay buenos modelos en el mercado; de ellas también puede nacer un dulce placer. Ese mal de naturaleza que le hace tornar la mente oscura libérelo cuanto antes, no vaya a ser que lo transfigure en un tirso lilo de las rosas o masturbador compulsivo que se tenga que rasurar a diario el pelo que brota en el centro de la palma pajarera.


Pobre de ti, has vivido, has soñado pero no has cogido.







La guapetona Raquel Presa, acompañada, tal vez, de una pariente del chino Fujimori






MUÑECAS DE PIEL DE HULEFANTE






Para que deje de estar chingándole la borrega a mi compa la Raquel y no se haga merecedor de unos putazos en meritito hocico, a mas de que ya no reincida en la comisión del delito de hostigamiento sexual, recomiendo, señor Rommel, algunas direcciones de internet donde ofrecen muñecas sexuales muy ad hoc a sus inquietudes febriles; las hay de precios que oscilan entre cién a mil quinientos bacs.


Aquí le van las directas (¡salud!):





www.playdollsxxx.com
www.dolforum.com
www.victorias-closet.com
www.realdoll.com
www.superbaby2000.com










PARA CERRAR EL ZÍPER DE LA BRAGUETA





Sin embargo, sucedió lo que acontece en una baile de máscaras en la madrugada: se le cayó el antifaz del deseo mezquino al charlatán. Cuando el güey reviró que quedaron frustrados sus ensueños concupiscentes y, cuando no pudo aguantar el exceso de amargura, se quiso cobrar a lo chino el apretón de la jaina. El bato fue pendejo porque la venganza es una debilidad vergonzosa. Corrió tras un jamón y se encontró con una silueta de humo; entonces le vinieron los íntimos dolores de cojones, lanzó gemido de despecho cuando se le hizo de agua el paliacate; y no tuvo más opción que pegarse una pajueliada o hacer un hoyo en la pared para desfogarse.



Ya se imaginaba que estaría dándose la yuca en un cuarto de hotel, con luces azuladas, cama redonda y espejo en el techo. Pero, ¡oh, desilusión! Esa faena lúbrica no se concretó, ansia que se le esfumó como se pierde el vapor de los lagos al elevarse en el vacío; proscenio de flores que no germinó ni siquiera en aburrida tertulia cafecera. La maniobra valió queso.




El güey creyó que con su patanería podía hacer latir con fuego el pecho de mi compita la Raquel. Pero el pobre cabrón no puede inspirarle pasión ni a una méndiga cucaracha de resumidero.












GLOSARIO CALICHERO





Paso a transcribir algunas entradas contenidas en mi «Diccionario de caló en la frontera» (editorial El Charquito, 1984-2004) para que el lector clarifique sus oscuridades semánticas, que representan -según el kafkiano presidente que se metamorfosea en tepocata- «el lenguaje de la democracia».






gota del soldado.


Entiéndese por gota del soldado, llamada también gota militar, al padecimiento de un mal por contagio venéreo cuando la enfermedad (gonorrea, por ejemplo), comienza con sus primeros estragos. El infestado, al día siguiente que tuvo el contacto sexual que le acarreó dicha enfermedad, secreta por el orificio penial, conducto de la orina, una sustancia viscosa o babeante de color amarillo, aunada a constantes ardores y comezón en el miembro. El padecimiento se detecta porque la membrana que cubre el pene se adhiere pegajosamente a la glande, así como al calzón.
Véase: Gomorra; Premio; Premiado.







playar.


Con el mismo significado que echarse un polvo, fornicar. De acuerdo con su acentuación, se conjuga como rayar. Construcción: «Esa ruca hace buenos jales. -Yo ya me la playé» (Voz popular).
<-(de playa <- latín plagia, platea). Véase: Matar el oso a puñaladas; Cochar. matar la rata.


Copular o fornicar. Construcción: «¿A esa jaina, tú le estás matando la rata, verdad? -Nel, qué pues. Es mi cuñada» (Voz popular).
Véase: Clavar; Matar la cochi; Parchar.







pajuelearse.


Drogarse por vía nasal * Masturbarse. Puede decirse también Pajueliarse.
<-(de paja <- latín palea). Véase: Pegarse un jalón de orejas. paliacate.



Coito o acto de fornicación. Derivado de palo, pene, y relativo a la inserción del miembro viril en la cavidad vaginal o anal.
<-(analogía por deformación). Véase: Palestino; Palermo; Palenque. valer queso.

Para indicar que algo no sirve, no funciona o no tiene importancia, frustrarse algún plan * Irresponsabilidad, indiferencia o desprecio, y puede también tratarse de un insulto para considerar inútil o mediocre a alguien. También puede decirse Valer pura madre, Valer puritita madre, Valer pura bichora, Valer pura gáver, Valer pura chingada, Valer pura macana, Valer pura ñorga, Valer pura reata, Valer puro pito, Valer puro sorbete, Valer pura verga. Construcción: «Cualquier declaracion en la prensa, me vale queso» (Voz popular).
Véase: Valer sorbete; Valer una chingada.









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PRÓXIMAS RESEÑAS CRETINERAS


Meteré navajas a dos tres blogs que más que aportar brillos estéticos al quehacer literario, representan cotas inéditas en materia de mediocridad intelectual; que no dudo y vayan a terminar como tantos otros que han acabado hundidos en los sinsabores de una retórica estulta. Y para que no se diga que me tiento el corazón e incurro solapacerías de amigos, contra estos también prenderé fuego y para que no se crea que cometo paranomasia (que se sepa que soy capaz de patear el pesebre). Así que comenzaré con el blog «Letras de cactus» que de un tiempo acá documenta en pixeles una escritura farragosa que apenas son barruntos o bosquejos de una lírica muy pero my raquítica.
Le pegaré una buena sarandeada pa ver si se aliviana.

Monday, December 20, 2004

NOrzaGaRaY sE LaS TraGA ARdiEnDo

Vertedero de cretinadas






Por éktor henrique martínez






EL DEMONIO NORZAGARAY SE LAS TRAGA ARDIENDO












«...y si la vida se deja yo le meto mano»
Joaquín Sabina








CANTABA EL CHICOCHÉ: ¡MIRA, CÓMO ESTOY TEMBLANDO!





Ocupando un relevante sitio paginal en el Frontera con una columnita pitera llamada «A-Saltos», el señorón Ángel Norzagaray, trafique de influencias y director general de Extensión Universitaria de la UABC, se apersona a ojos de leyedores como gacetillero, adobando unos articulejos que rayan en la insultante cursilería. El bato se entretiene bordando pintorescos disparates en los que predomina el reduccionismo sicologista frente a lo que debiera ser una mesurada reflexión o análisis de los temas que allí, supuestamente, expone con seriedad.



El 6 de noviembre de 2004 me tocó leer uno de sus ejercicios de chacota intitulado «Dolor de cabeza». Cincho que al escribirlo, el men aventaba un torrente de lágrimas supinas; escaldaba el pesimismo que emanaba del artículo de marras. Amontonando datos a la buena de Dios, se quejaba de la situación política y social del momento; acongojado escribía acerca del birote de las elecciones que se efectuaron en Tjiuas y en los Yunaites, donde salieron ganones, respectivamente, el Jank Rhon y el orate de la Casa Blanca, o séase el WC Bush, entre otras bagatelas teñidas con sempiterna emoción, y a las que intentaba atribuirle el origen de su dolor de chompeta. Además, en su quejumbroso calandrajo periodiquero no desperdició la oportunidad para rendirle zanguanga a don Humberto Félix Berumen.






«La mera verdad no doy para mucho con esta entrega cuyo protagonista es un dolor de cabeza insoporable. Acaso averiguar qué cosa lo pudo provocar sea lo mejor que puedo hacer».










¡ASÚSTAME, PANTEÓN VIEJO!



Lo que enseguida puja el batillo en su retórica almidonada, por su inconsistencia intelectual y falta de envergadura, está demás decirlo (es bueno para sacarle jugo al tema, pues se caracteriza por su inclinación a las cursilerías pomposas).
Luego el célebre dramaturgo se chaquetea con esto:




«También el dolor puede venir de la posibilidad de que se refrende el triunfo de Hank Rhon en Tijuana. "Tijuana la horrible", según el hermoso título de un libro escrito por el tijuanense Humberto Félix Berumen, será más horrible con gobernantes de esa catadura».

[¡Uuuuy, sí!, ¿verdad? ¡Qué miedo!].






Quejarse y llorar es una manera rascuacha y ruin de someterse al estatus quo. Respecto al «hermoso título» del libraco del Berumen, ¿que caso no sabrá el melolengo del Norzagaray que tal ribete es una chamusquina derivada del nombre de un libro que Salazar Bondy bautizó como «Lima la horrible»; de esa obra lo retoma el tlacuilo del COLEF, y éso lo sabe hasta el más tapado chirlero. Pero prosigamos con la bataola.




Pegadas al párrafo transcrito escribe estas malacanchonchas:





«Pero los tijuanenses decidieron que esos brazos se iban a entrar con especial delectación, y hay que respetarlos. En Mexicali somos más rústicos, menos cínicos: Estas cosas nos dan dolor de cabeza. Los tijuanenses son más cosmopolitas, más excéntricos, más dados a vender su alma al diablo».






Tijuana «La Horrible»


Bien, u okay, como decía la Valeria (una tecatona de la Zona Norte).

En otras palabras, lo que este mordisqueador de huesos gubernamentales nos quiso decir es que los tijuanacos somos unos hijos de puta (más dados a vender sus almas al Diablo), expresión que no se debe entender en mal sentido.




Pero, en fin, que así sea, ya lo decía Chesterton: «La prueba de la cultura y la liberalidad de un hombre es su actitud con respecto a las cosas que nunca han sucedido». En efecto, retomando nuevamente palabras de don Gilbert, hay muchos libros que creemos haber leído sin que tal cosa haya sucedido. Jactémonos, entonces, de nuestra pudrición y glorifiquemos el futuro «cosmopolita» sobre la base de los desperdicios que tiran quienes residen en la luneta del espectáculo. Lo que importa es tolerar las opiniones diversas. Dejemos que el Norzagaray llore su ministerio.






Y ¿qué dice doña Puchita Vergara con relación a las quejas de ese desdichado?




-Tranquilicen a ese muchacho. Que el Jank Rhon sea presidente municipal de este culo de San Diego no significa el fin del mundo. Los priístas y los panistas parecen dos, pero son uno. Ambos les dan el mismo alpiste a los mismos canarios.



-Ciertamente -agrega don Pepe Trueno, un ruquillo que proxenetea a la ñorsa- no hay que paniquearse con chuchadas. Restándole el fatalismo providencial y sin apechugar la tesis de darvinismo social que estila, podemos parafrasear aquella sentencia de Mariano José de Larra cuando afirmaba que Dios, el Chamuco, o lo que usted quiera, determinó la mortificación de un bicho en la naturaleza de otro bicho: «como crió el sacre para daño de la paloma, la araña para tormento de la mosca, la mosca para el caballo, la mujer para el hombre, y el escribano para todo el mundo, así crió en sus altos juicios a la trapera para el perro, especies que se aborrecen, se ladran, se enganchan y se venden».



-Efectivamente, hasta el más ortodoxo seminarista está tentado a convertirse en un chulo padroteador de suripantas. ¿No es algo parecido a esto lo que ha hecho el Ángel Norzagaray a partir de que fue asimilado por los tecnócratas que arribaron a regentear la UABC? Se ha vuelto un chulo de rameras. Abandonó el oficio de freír buñuelos para teatro y, procurándose un acomodo en la ubre presupuestal, como el insolentillo que se descara, optó por recorrer la fangosa vía en la que hoy se arrastra en calidad de parásito atraído por el esplendor, sin más actividad escritural que la de idear fábulas majaderas y desvergonzadas patrañas que forja mediante una sintaxis demencial y una perturbada sindéresis gramatical con que fastidia a los lectores. ¿No son prueba de ello las torturas síquicas que le vende a los empresarios de la (in)comunicación que regentean el perióskido Frontera. Según me enteró, este men -ignoro si por acumulación o por relevo chambista-, ostenta y cobra la pasta de secretario de... (ojo: guachen a qué grado tan inverecundo y mamón ha llegado el cretinismo burocrático) de secretario de «Rectoría e Imagen Institucional de la UABC» (¡culos a la pared!).




Para dar constancia de que no hay intención de chafarrinar, considérese lo que sigue: el güey, no conforme con amacucar doble tolete, agandalló, gracias al fichu del cuchupo, la morlaca de 25 melones de sopes, capuchineándose el Premio de Estatal de Literatura 2004 en la categoría de dramaturgia con una obrita denominada «Choques». Biyuyu que aperingó el día miércoles 15 de diciembre de 2004, irónica o paradójicamente, después que como servidor público, y apenas transcurrida una semana, la gavilla de académicos ostiones a la que pertenece celebró mojigatamente el «Día Internacional contra la Corrupción» (¡qué poca madre!).






Dejo para el siguiente vertedero las triquiñuelas del Daniel Serrano y las fallidas tentativas de lujuría del Sergio Rommel Alfonso cuando le ajeró a la Raquel Presa pa que esta jaina le aflojara el cacharriux.










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Friday, December 17, 2004


DE ANIMALES, BICHOS Y DEMÁS CHUTAMAS
[ALGO ASÍ COMO AFORISMOS DE PÁRVULO]





La víbora

No parpadea
nunca
jamás
cierra los ojos
aunque sí le da por dormir •








La gallina


No tiene cintura
ni acostumbra a echarse en la cama •



El oso panda


Estrictamente no es un oso
pues dicen los que saben
que es un mapache grandotote •








La araña

Cuando no es una mujer prostituta
o un viejo borracho
se trata de un insecto que no hace sombra •








El puercoespín

Es un espadachín multiplicado •



El alacrán

No hay uno que tenga madre •









El zorrillo

Lo que tiene de elegante
lo tiene de apestoso •









El armadillo

Cuando se asusta
se convierte en un balón •



El tigre

Es un gatote
y viceversa
el gato es un tigrito •








La tortuga

A veces se disfraza de cácher •









El cocodrilo

Es un arrastrado sin rostro •




El chango

Es un semihumano con cuatro manos •








La gallina

No tiene cintura •










La culebra

No tiene nalgas •





El pulpo

Es una pluma fuente •









La foca

Tiene un esposo
que no es un foco •









La ardilla

es un ratón paracaidista •




El camello

Es un venado sin cuernos
y con doble panza en el lomo •








El jaguar

Gatote primo del leopardo
con un millón de lunares •









El conejo

Es un ratón con orejas de burro
cuerpo de gato y cola venado •



El león

es un gatote jipi
que detesta a los peluqueros •








El búho

Cuando duerme
se vuelve tronco de un árbol •









El ratón

No es amante de lo ajeno •




El grillo

Es una cucaracha
que trae la música en la patas •








El zorrillo

Sus miados
semejan a un cuchillo •








El zorrillo

Su nombre en inglés
es como una disculpa
Sorry



El pato

Es un bígamo
porque anda con dos patas •








El borrego

Despierta interés pecuniario
lo pelan sólo cuando tiene lana •








El puerco

Es menos puerco de lo que se cree
pues no acostumbra a tirarse pedos
delante de sus amigos •



La jirafa

No hay collares
que le llenen el cuello •








El avestruz

Es una gallinota pateadora
con el buche pelón •









El alce

Lleva dos alas en su cabeza
y aún así no se alza •



El tucán

Es un pajarote tricolor
con pico de tijera •









El elefante

Carga siempre
una regadera ambulante •







El gusano

Un sólo dios verdadero
capullo, oruga y mariposa
a fin de cuenta
la misma cosa •


La zebra

Un burro empiyamado •






















Vertedero de cretinadas


PRESENTA


OTRO CAPÍTULO DE

la


BLOGNOVELA



EL PERRITO DE PELUCHE
[EL DEFENSOR DE LAS FÉMINAS]


de

éktor henrique martínez


CAPÍTULO 33



¿POR CUÁNTO ME LO DAS?





«El perro es tan pequeño y tú ¡tan grande!»
Antón Chéjov





En un condominio ubicado en la calle Mérida de la colonia Chapultepec, cinco estudiantes de preparatoria festejan el campeonato de futbol chupándose unas botellas de agua loca, pero de las más cariñosas. Pues son hijos de papi, yúniores, pirrurris. Se desenvuelven en el degenere que les brinda su borrachera mariguanil de alto riesgo. Fumando jachis importado de oriente, quemando la mejor roca de Portland y chutándose las mejores tachas de éxtasis que un púcher les trajo de San Diego.

Así se arman de valor y se preparan para la gran cruzada: caerle a la Cagüila, pues es menester que un corrompido mozalbete libere testosterona. Es el ritual que dignifica condición varonil y confiere la hombría (no participar en este ritual equivale a rebajarse a marica; en la guerra de los sexos puto es un traidor o desertor).


—¿Qué chingados vamos a hacer en ese puto lugar de macuarros jediondos? —respingó un miembro de la palomilla fresoide.
—Te vamos a llevar con una puta para que te desquinte, pendejo. Así que prepara los condones.

En una casa de la colonia Juan Soldado, donde la pobreza se subleva contra sí misma y las expectativas de vivir, entre carraspeos de tequila barato, dos amigos platican lo que para ellos viene a ser un hálito de gloria


—Quiero conocer a la ruca que dices tú que tiene perrito.
—La puedes encontrar en un congal de la Zonaja que se llama El Vaquero güero. Caer a ese tugurio como a partir de la seis de la tarde; se llama Raquel, pero la perrada que la conoce le dice la Doctora. Dicen que se traga a los hombres, por la panocha, claro está.
—¡Ay, güey!
—Si te topas con ella y te la llevas a coger, te va a dejar más chupado que un biberón de niño de orfelinato.

Cuando sus amigos convencieron al chamaco para que tuviera trato carnal con la doctora, éste lo que menos hizo fue mostrar interés por los suculentos atributos de la ruca. En lo que al sexo se refiere, tenía motivaciones distintas a las de sus amigos.


—No me gustan las mujeres —advirtió el mozalbete cuando estaba frente a la doctora.
—Eres puñal —le dijo Raquel al chavalo.
—Sí, y mis amigos no tienen la menor idea de que soy un pinchi joto. Me despreciarían y se burlarían de mí si se enteran. Mire, le propongo un trato: le doy cincuenta dólares, aparte de lo que usted les ha cobrado a mis camaradas por sus servicios, y dígales que sí me acosté con usted. ¿Acepta la oferta?
—Está bien.
—Un último favor —dijo el putito de clóset—: présteme un ratito su ropa; es que me muero de ganas por vestirme de mujer.

A Raquel no le inmutó tal petición, solamente sonrió y comenzó a desvestirse para que el chamaco se pusiera su ropa.

—¿Cómo me veo? —le preguntó.
—Muy sexi —respondió Raquel en tono medio burlesco—. Me imagino la cara de tus amigos al ver que no eres un machín.
—Estoy un poco nervioso.
—Es de esperarse. ¿Y tus padres? ¿Saben que eres puto?
—No, ni siquiera se las huelen. ¿Me prestas tu lápiz labial?
—Sí, sácalo de mi bolso. Tarde o temprano sabrán que su hijo es un putete.
—Ya sé. He pensado hablar con ellos acerca de mi situación de...
—De joto.
—Ajá. Pero siento un miedo terrible. Mis jefes son muy puritanos, tú sabes...
—Pues vaya sorpresa que les espera. Un hijo puñalón y además travesti.

Después de haber despachado al chamaco, al que, por cierto, prometió guardar en secrecía la mariconez develada, nuestra heroína se acomoda junto a las putillas principiantes que hacen fila a lo largo de la calle Primera, con el culo repegado a la pared de los changarros.

Los compinches del homosexual reprimido festejan la supuesta hazaña viril del chamaco. Pobres pendejos, no saben que han sido deshonrados en su animosidad masculina. Y no son más que cómplices de una fantasía hipócrita.

—¿Así que le tupiste duro a la pinchi vieja, carnal?
—Sí, bróder.
—¡Y que se cuiden las putas! Aquí va la encarnación del macho.
—No esperábamos menos de ti.

Los parroquianos de la colonia Juan Soldado, los mismos que horas antes enzalzaban con furibundo lirismo las virtudes de la doc en el plano sexual, se apersonan ante ella solicitando con descarada vulgaridad el canje de la grupa por la moneda.
Raquel, acostumbrada a la mentalidad callejera, ni siquiera se inmuta del léxico de la genitalidad que torvamente emplean los parroquianos para establecer comunicación y cerrar acuerdo para el contacto sexual.


—¿No se le afigura, compa, que la puta esa pide mucha lana por un palo?
—Usted no la haga de pedo que yo le voy a pichar la nalga —arguye el invitador.
—Pos si así está el negocio, allá usted. Paqué me pongo melindroso. Pero... y... usted, ¿qué provecho va a sacar de esto, compita?, ¿si yo soy el que me voy a dar el banquete? —pregunta el invitado, al tiempo que sugiere—: ¿Qué le parece mejor si hacemos un triángulo con esta puta?
—Pues solamente que paguen el doble —replica la doc.
—No, compadre, usted solapas déjesela caimán.
—«Eucaristía del machomén» —piensa Raquel—. A ver pues, decídanse si se va a hacer la cosa, sino paqué están aquí mosqueando la mercancía.
—Sale pues. Llévate a la ruca al cuarto, compa •









CAPÍTULO 34


LA RECHAZAN COMO SIQUIATRA, PERO NO COMO PUTA




«y este madito perro, sin más ni más, me ha mordido»
Antón Chéjov




Sucedió que una mañana, Raquel se despertó con una terrible náusea existencial; se sentía peor que un insecto (a este bicho de perdida lo reanima un rayo de sol). Una especie de tedio le devoraba el alma, un desaliento. No tenía amigos ni relaciones; tampoco amaba ni la amaba nadie. El infortunio y la duda la atosigan, le martirizan la mente. La invade un dolor moral.

—¿No podré yo cambiar mi destino? —pensó.

...que el destino es un maricón sin decoro
que da champán y después chinchón...



De repente su chompeta generó
la idea lanzarse otra vez por el sendero que veinte años atrás había borrado; ejercer su chamba, no de puta sino de siquiatra. La ruca se quisó dar la oportunidad de ejercer nuevamente su profesión de curandera de las anomalías y afecciones de la sique. Sin embargo hasta la ilusión más barata se empaña. Y en efecto, ocurrió que al tocar un sinnúmero de puertas en clínicas y hospitales, en ninguno le capearon, no le dieron cabida. Raquel ya estaba muy rucaila y la política laboral tiene sus reglas, pues solamente contratan a jovenzuelas. Ah, e incluso si son madres solteras o traen tatuajes también quedan descartadas.

Contra toda esperanza y sabiendo que las probabilidades de camellar en sus menesteres profesionales, la doc se resignó a continuar en el talón; y es que —perdonando la trillada metáfora—, en su caso, el horno ya no estaba para bollos. Bueno, es más chido entregarse a los placeres conscupiscentes que andar en intentonas de enderezar a piratones y guasiados.


—No es fácil cambiar de estilo —pensó Raquel—. Y peor tantito, en un lugar como Tijuana; aquí las cosas son diferentes a las de Hermosillo. Aunque mas ruda, allá la gente no es tan egoísta y tan culerona como aquí, donde hasta el más matón se cree inocente y el demagogo, un dechado de sabiduría. Y los mequetrfes que gobiernan hacen y deshacen a sus anchas, a tal grado que controlan Tijuana como se manipula a una mujer completamente ebria. A veces la hacen pasar por loca o pendeja. Si aquí la peor ramera finge ser una gran dama, ¿por qué yo no he de hacer lo mismo? Si las putas son putas, no por ello les esta vedado el derecho de evadirse momentáneamente del paraíso perdido.


—Dios sabe que lo intenté —dijo para consolarse y emprendió camino a reanudar la actividad de gamberra—. Bueno, el fracaso es como el placer, un nubarrón momentáneo que ya se disipará. El mundo es una favela de dolor con caminos llenos de espinas, veneno y mierda; y sus delicias son pasajeras como la vida misma.

No hay razón para hacerse mala sangre. Si hay borrachos es porque hay caguamas; ergo, si hay coños es que hay putas.


Muy buena pal idioma inglés, la doctora pronto se agenció de una carterita de clientes gabardos en una de las esquinas de la calle Primera. Saber mascar la totacha le facilitará la entrada de cueros de rana a su billetera. A los güeros les cobra buena lana por los acostones; y es que bisnes son bisnes, unas por otras: aceptar que se la jodan para joder. La pucha se ha vuelto mercancía, un bien productor de plusvalía; coño que produce capital constante y sonante.

La conversión del órgano sexual en bono de inversión y unidad monetaria •


CAPÍTULO 35



PUTA NO, SINO SEXOSERVIDORA, LICENCIADO




«Aquí no hay un perro decente en cién kilómetros a la redonda»
Antón Chéjov




«En la posada del fracaso donde no hay consuelo ni ascensor», y con uno tragos de pisto en las tripas, Raquel vivificaba su porvenir confiscado por el tiempo pretérito. Los recuerdos están a la orden. Se retrotrae su mente a la época de universitaria cuando le apodaban la Superwoman por el hecho de haber sido una paladina y promotora de los derechos de las féminas.


—Qué tiempos aquellos —rememora—. Ahora el feminismo es un marasmo, un falso shopping, extravagancia de telepantalla, mero escarceo de exhibicionistas de la moda sexual. El discurso feminista de hoy no pasa de simples comentarios frívolos, un chantaje mujeril atado al cordón umbilical. El feminismo es la muerte de la femineidad, y la prueba de ello está en la androginia que nada tiene de imparcial para dar cabida a hembras y machos. En realidad es que ese aplastamiento de la sexualidad está instituido en favor de la autoridad masculina; ésa es su misión reguladora, que en su versión más extrema representa un factor de represión.

La doctora, ensimismada en sus ayeres feministas, prosigue con sus plateamientos teóricos:

—Los alardeos de la doble moral para desvanecer con golpe sicologista de las palabras que sirven para designar a quienes ejercen el oficio más viejo del planeta, la puta y la putería, «ese cáncer que corroe la rosa de la galantería», dijera Ruskin. Qué afán de querer convertir a las leandras en fantasmas, como si fueran encarnaciones del mal. Con trasposiciones lingüísticas la mochería, vanamente, intenta hacer de la esencia un apariencia. Qué payasada, como si la putería fuera una fe de erratas.

¿Acaso el trueque del matrimonio (sexo a cambio de seguridad) no es un acto de prostitución lagalizado e institucional? El sexo es categoría social y política que opera de acuerdo con los dictados de la ideología patriarcal. La galantería y la caballerosidad son sólo paliativos para salvar las apariencias de la injusticia inherente a la condición de la mujer; generosa limosna que funciona a manera de disfraz para dar perpetuidad a la estratificación tradicional. El hombre sigue siendo el patrón doméstico de la mayoría de las mujeres que habitan el mundo.

El amor cortés vino a sublimar a la contundente misoginia, más tarde trasmutado en amor romántico. Feminidad como docilidad complaciente, desde el punto de vista político y, porqué no, animadora y objeto sexual desde el punto de vista de la mercadotecnia publicitaria. Con hábil superchería la burguesía exhibe su opulencia y derroche por medio de las mujeres; una forma para azuzar la envidia de la clase baja.


Elocuente ha sido el feminismo explayado por la doctora. Y, ciertamente, en el seno de la familia patriarcal, el bato representa al burgués y la ruca, al proletariado. En toda relación conyugal subsisten vínculos de evidente manipulación, control y dominio. La igualdad del hombre y la mujer es una quimera que sólo puede ser posible en el plano de la fantasía. El fin ulterior del enamorado es encadenar a su amada una vez que ésta se convierta en su cónyuge (esposa o concubina); después de la adulación vienen los insultos. Detrás de la frenética curslería y del empalagoso romanticismo está la opresión sexual. Por ello Raquel decidió violar el tabú del recato, la inhibición y el sentimiento de culpa.

Para corroborar el dicho de que el matrimonio es una forma de prostitución encubierta, leamos un par de anuncios que publica el «Club del Amor»:



Soy divorciada, 56 años, méxico-americana, bilingüe, 5'6, 140 lbs, soy alegre y quiero ser muy feliz. Quiero un hombre alto, delgado, americano, blanco, entre 57 y 60 años de edad, económicamente estable, con buen corazón, y quiera una bonita relación con comprensión y lo demás Dios dirá.
(4057) (northridge)





Dama guapa de 49 años, morena clara, 5'5, busca caballero de 60 años o menos, trabajador, respetuoso, cariñoso y solvencia económica, sin vicios. Mandar foto y teléfono.
(4026) (sy)





¡Ah!, tranquilidad y bienestar es lo que pretenden lograr estas nenorras con su modestia escrupulosa. Para que vean que sí hay putas decentes.

Ahora asomémonos hacia donde no prevalece la "moralidad" ni la "virtud", pero en cambio se avizora el debilitamiento de la autoridad del macho y las pudrición de la estructura patriarcal:




SHANTAL 18 AÑOS
BARBY GÜERITA, OJOS GRISES,
DELGADA CINTURITA
"NO LÍMITES"
044 664-172-5704





THAMARA
CHICA HERMOSA, SEXI,
BIEN PROPORCIONADA,
DE 24 AÑOS, OFREZCO
SERVICIO DE MASAJES.
$50.00 DLLS.
EN MI UBICACIÓN, MUY PRIVADO.
044664 488-60-36





En los anteriores avisos se entrevera la utilidad económica que se obtiene ofreciendo el sexo como una mercancía.

¿Qué propaganda resulta más aberrante?, ¿la de las mojigatas que la juegan de muy recatadas o la de las putas que se abren de capa a la bravota?

Es obvio que en ambos casos, las rucas quieren una retribución a cambio de soltar la pepa. La diferencia es que unas la piden sin el fetiche del decoro, pero con sinceridad (soy puta y qué), y las otras con decoro, pero de manera hipócrita (soy puta, pero no quiero que se sepa).
Semejante dicotomia se apoya en una verdad irrefutable: esposa y protituta, dejando a un lado la doblez moral, se hayan en condiciones similares.


La prostitución que antaño constituyó para la Raquel un acto de libre elección, ahora representaba una forma de sobrevivencia condicionada por una necesidad económica, una alcancía vaginal. Ha desvinculado el placer del acto sexual, y como la esposa tradicional (al fin y al cabo también prostituta, pero encubierta) no tiene más opción que venderse a cambio de seguridad material.


Como las putas siempre viven en el pecado, no resulta desatinado afirmar que debido a tal situación sean consideradas revolucionarias.

Y puesto que no existe antídoto social contra prostitución, a Raquel no le queda otra salida que recorrer un extenso camino tapizado de bichoras •






continuará...








CAPÍTULO 36


LOS ANHELOS TRASPELADOS


Mi fantasía sexual siempre fue vestirme de puta, deseando que que un macho me maltrate...



continuará

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