Crítica de literatura contemporánea.

Friday, December 17, 2004


DE ANIMALES, BICHOS Y DEMÁS CHUTAMAS
[ALGO ASÍ COMO AFORISMOS DE PÁRVULO]





La víbora

No parpadea
nunca
jamás
cierra los ojos
aunque sí le da por dormir •








La gallina


No tiene cintura
ni acostumbra a echarse en la cama •



El oso panda


Estrictamente no es un oso
pues dicen los que saben
que es un mapache grandotote •








La araña

Cuando no es una mujer prostituta
o un viejo borracho
se trata de un insecto que no hace sombra •








El puercoespín

Es un espadachín multiplicado •



El alacrán

No hay uno que tenga madre •









El zorrillo

Lo que tiene de elegante
lo tiene de apestoso •









El armadillo

Cuando se asusta
se convierte en un balón •



El tigre

Es un gatote
y viceversa
el gato es un tigrito •








La tortuga

A veces se disfraza de cácher •









El cocodrilo

Es un arrastrado sin rostro •




El chango

Es un semihumano con cuatro manos •








La gallina

No tiene cintura •










La culebra

No tiene nalgas •





El pulpo

Es una pluma fuente •









La foca

Tiene un esposo
que no es un foco •









La ardilla

es un ratón paracaidista •




El camello

Es un venado sin cuernos
y con doble panza en el lomo •








El jaguar

Gatote primo del leopardo
con un millón de lunares •









El conejo

Es un ratón con orejas de burro
cuerpo de gato y cola venado •



El león

es un gatote jipi
que detesta a los peluqueros •








El búho

Cuando duerme
se vuelve tronco de un árbol •









El ratón

No es amante de lo ajeno •




El grillo

Es una cucaracha
que trae la música en la patas •








El zorrillo

Sus miados
semejan a un cuchillo •








El zorrillo

Su nombre en inglés
es como una disculpa
Sorry



El pato

Es un bígamo
porque anda con dos patas •








El borrego

Despierta interés pecuniario
lo pelan sólo cuando tiene lana •








El puerco

Es menos puerco de lo que se cree
pues no acostumbra a tirarse pedos
delante de sus amigos •



La jirafa

No hay collares
que le llenen el cuello •








El avestruz

Es una gallinota pateadora
con el buche pelón •









El alce

Lleva dos alas en su cabeza
y aún así no se alza •



El tucán

Es un pajarote tricolor
con pico de tijera •









El elefante

Carga siempre
una regadera ambulante •







El gusano

Un sólo dios verdadero
capullo, oruga y mariposa
a fin de cuenta
la misma cosa •


La zebra

Un burro empiyamado •






















Vertedero de cretinadas


PRESENTA


OTRO CAPÍTULO DE

la


BLOGNOVELA



EL PERRITO DE PELUCHE
[EL DEFENSOR DE LAS FÉMINAS]


de

éktor henrique martínez


CAPÍTULO 33



¿POR CUÁNTO ME LO DAS?





«El perro es tan pequeño y tú ¡tan grande!»
Antón Chéjov





En un condominio ubicado en la calle Mérida de la colonia Chapultepec, cinco estudiantes de preparatoria festejan el campeonato de futbol chupándose unas botellas de agua loca, pero de las más cariñosas. Pues son hijos de papi, yúniores, pirrurris. Se desenvuelven en el degenere que les brinda su borrachera mariguanil de alto riesgo. Fumando jachis importado de oriente, quemando la mejor roca de Portland y chutándose las mejores tachas de éxtasis que un púcher les trajo de San Diego.

Así se arman de valor y se preparan para la gran cruzada: caerle a la Cagüila, pues es menester que un corrompido mozalbete libere testosterona. Es el ritual que dignifica condición varonil y confiere la hombría (no participar en este ritual equivale a rebajarse a marica; en la guerra de los sexos puto es un traidor o desertor).


—¿Qué chingados vamos a hacer en ese puto lugar de macuarros jediondos? —respingó un miembro de la palomilla fresoide.
—Te vamos a llevar con una puta para que te desquinte, pendejo. Así que prepara los condones.

En una casa de la colonia Juan Soldado, donde la pobreza se subleva contra sí misma y las expectativas de vivir, entre carraspeos de tequila barato, dos amigos platican lo que para ellos viene a ser un hálito de gloria


—Quiero conocer a la ruca que dices tú que tiene perrito.
—La puedes encontrar en un congal de la Zonaja que se llama El Vaquero güero. Caer a ese tugurio como a partir de la seis de la tarde; se llama Raquel, pero la perrada que la conoce le dice la Doctora. Dicen que se traga a los hombres, por la panocha, claro está.
—¡Ay, güey!
—Si te topas con ella y te la llevas a coger, te va a dejar más chupado que un biberón de niño de orfelinato.

Cuando sus amigos convencieron al chamaco para que tuviera trato carnal con la doctora, éste lo que menos hizo fue mostrar interés por los suculentos atributos de la ruca. En lo que al sexo se refiere, tenía motivaciones distintas a las de sus amigos.


—No me gustan las mujeres —advirtió el mozalbete cuando estaba frente a la doctora.
—Eres puñal —le dijo Raquel al chavalo.
—Sí, y mis amigos no tienen la menor idea de que soy un pinchi joto. Me despreciarían y se burlarían de mí si se enteran. Mire, le propongo un trato: le doy cincuenta dólares, aparte de lo que usted les ha cobrado a mis camaradas por sus servicios, y dígales que sí me acosté con usted. ¿Acepta la oferta?
—Está bien.
—Un último favor —dijo el putito de clóset—: présteme un ratito su ropa; es que me muero de ganas por vestirme de mujer.

A Raquel no le inmutó tal petición, solamente sonrió y comenzó a desvestirse para que el chamaco se pusiera su ropa.

—¿Cómo me veo? —le preguntó.
—Muy sexi —respondió Raquel en tono medio burlesco—. Me imagino la cara de tus amigos al ver que no eres un machín.
—Estoy un poco nervioso.
—Es de esperarse. ¿Y tus padres? ¿Saben que eres puto?
—No, ni siquiera se las huelen. ¿Me prestas tu lápiz labial?
—Sí, sácalo de mi bolso. Tarde o temprano sabrán que su hijo es un putete.
—Ya sé. He pensado hablar con ellos acerca de mi situación de...
—De joto.
—Ajá. Pero siento un miedo terrible. Mis jefes son muy puritanos, tú sabes...
—Pues vaya sorpresa que les espera. Un hijo puñalón y además travesti.

Después de haber despachado al chamaco, al que, por cierto, prometió guardar en secrecía la mariconez develada, nuestra heroína se acomoda junto a las putillas principiantes que hacen fila a lo largo de la calle Primera, con el culo repegado a la pared de los changarros.

Los compinches del homosexual reprimido festejan la supuesta hazaña viril del chamaco. Pobres pendejos, no saben que han sido deshonrados en su animosidad masculina. Y no son más que cómplices de una fantasía hipócrita.

—¿Así que le tupiste duro a la pinchi vieja, carnal?
—Sí, bróder.
—¡Y que se cuiden las putas! Aquí va la encarnación del macho.
—No esperábamos menos de ti.

Los parroquianos de la colonia Juan Soldado, los mismos que horas antes enzalzaban con furibundo lirismo las virtudes de la doc en el plano sexual, se apersonan ante ella solicitando con descarada vulgaridad el canje de la grupa por la moneda.
Raquel, acostumbrada a la mentalidad callejera, ni siquiera se inmuta del léxico de la genitalidad que torvamente emplean los parroquianos para establecer comunicación y cerrar acuerdo para el contacto sexual.


—¿No se le afigura, compa, que la puta esa pide mucha lana por un palo?
—Usted no la haga de pedo que yo le voy a pichar la nalga —arguye el invitador.
—Pos si así está el negocio, allá usted. Paqué me pongo melindroso. Pero... y... usted, ¿qué provecho va a sacar de esto, compita?, ¿si yo soy el que me voy a dar el banquete? —pregunta el invitado, al tiempo que sugiere—: ¿Qué le parece mejor si hacemos un triángulo con esta puta?
—Pues solamente que paguen el doble —replica la doc.
—No, compadre, usted solapas déjesela caimán.
—«Eucaristía del machomén» —piensa Raquel—. A ver pues, decídanse si se va a hacer la cosa, sino paqué están aquí mosqueando la mercancía.
—Sale pues. Llévate a la ruca al cuarto, compa •









CAPÍTULO 34


LA RECHAZAN COMO SIQUIATRA, PERO NO COMO PUTA




«y este madito perro, sin más ni más, me ha mordido»
Antón Chéjov




Sucedió que una mañana, Raquel se despertó con una terrible náusea existencial; se sentía peor que un insecto (a este bicho de perdida lo reanima un rayo de sol). Una especie de tedio le devoraba el alma, un desaliento. No tenía amigos ni relaciones; tampoco amaba ni la amaba nadie. El infortunio y la duda la atosigan, le martirizan la mente. La invade un dolor moral.

—¿No podré yo cambiar mi destino? —pensó.

...que el destino es un maricón sin decoro
que da champán y después chinchón...



De repente su chompeta generó
la idea lanzarse otra vez por el sendero que veinte años atrás había borrado; ejercer su chamba, no de puta sino de siquiatra. La ruca se quisó dar la oportunidad de ejercer nuevamente su profesión de curandera de las anomalías y afecciones de la sique. Sin embargo hasta la ilusión más barata se empaña. Y en efecto, ocurrió que al tocar un sinnúmero de puertas en clínicas y hospitales, en ninguno le capearon, no le dieron cabida. Raquel ya estaba muy rucaila y la política laboral tiene sus reglas, pues solamente contratan a jovenzuelas. Ah, e incluso si son madres solteras o traen tatuajes también quedan descartadas.

Contra toda esperanza y sabiendo que las probabilidades de camellar en sus menesteres profesionales, la doc se resignó a continuar en el talón; y es que —perdonando la trillada metáfora—, en su caso, el horno ya no estaba para bollos. Bueno, es más chido entregarse a los placeres conscupiscentes que andar en intentonas de enderezar a piratones y guasiados.


—No es fácil cambiar de estilo —pensó Raquel—. Y peor tantito, en un lugar como Tijuana; aquí las cosas son diferentes a las de Hermosillo. Aunque mas ruda, allá la gente no es tan egoísta y tan culerona como aquí, donde hasta el más matón se cree inocente y el demagogo, un dechado de sabiduría. Y los mequetrfes que gobiernan hacen y deshacen a sus anchas, a tal grado que controlan Tijuana como se manipula a una mujer completamente ebria. A veces la hacen pasar por loca o pendeja. Si aquí la peor ramera finge ser una gran dama, ¿por qué yo no he de hacer lo mismo? Si las putas son putas, no por ello les esta vedado el derecho de evadirse momentáneamente del paraíso perdido.


—Dios sabe que lo intenté —dijo para consolarse y emprendió camino a reanudar la actividad de gamberra—. Bueno, el fracaso es como el placer, un nubarrón momentáneo que ya se disipará. El mundo es una favela de dolor con caminos llenos de espinas, veneno y mierda; y sus delicias son pasajeras como la vida misma.

No hay razón para hacerse mala sangre. Si hay borrachos es porque hay caguamas; ergo, si hay coños es que hay putas.


Muy buena pal idioma inglés, la doctora pronto se agenció de una carterita de clientes gabardos en una de las esquinas de la calle Primera. Saber mascar la totacha le facilitará la entrada de cueros de rana a su billetera. A los güeros les cobra buena lana por los acostones; y es que bisnes son bisnes, unas por otras: aceptar que se la jodan para joder. La pucha se ha vuelto mercancía, un bien productor de plusvalía; coño que produce capital constante y sonante.

La conversión del órgano sexual en bono de inversión y unidad monetaria •


CAPÍTULO 35



PUTA NO, SINO SEXOSERVIDORA, LICENCIADO




«Aquí no hay un perro decente en cién kilómetros a la redonda»
Antón Chéjov




«En la posada del fracaso donde no hay consuelo ni ascensor», y con uno tragos de pisto en las tripas, Raquel vivificaba su porvenir confiscado por el tiempo pretérito. Los recuerdos están a la orden. Se retrotrae su mente a la época de universitaria cuando le apodaban la Superwoman por el hecho de haber sido una paladina y promotora de los derechos de las féminas.


—Qué tiempos aquellos —rememora—. Ahora el feminismo es un marasmo, un falso shopping, extravagancia de telepantalla, mero escarceo de exhibicionistas de la moda sexual. El discurso feminista de hoy no pasa de simples comentarios frívolos, un chantaje mujeril atado al cordón umbilical. El feminismo es la muerte de la femineidad, y la prueba de ello está en la androginia que nada tiene de imparcial para dar cabida a hembras y machos. En realidad es que ese aplastamiento de la sexualidad está instituido en favor de la autoridad masculina; ésa es su misión reguladora, que en su versión más extrema representa un factor de represión.

La doctora, ensimismada en sus ayeres feministas, prosigue con sus plateamientos teóricos:

—Los alardeos de la doble moral para desvanecer con golpe sicologista de las palabras que sirven para designar a quienes ejercen el oficio más viejo del planeta, la puta y la putería, «ese cáncer que corroe la rosa de la galantería», dijera Ruskin. Qué afán de querer convertir a las leandras en fantasmas, como si fueran encarnaciones del mal. Con trasposiciones lingüísticas la mochería, vanamente, intenta hacer de la esencia un apariencia. Qué payasada, como si la putería fuera una fe de erratas.

¿Acaso el trueque del matrimonio (sexo a cambio de seguridad) no es un acto de prostitución lagalizado e institucional? El sexo es categoría social y política que opera de acuerdo con los dictados de la ideología patriarcal. La galantería y la caballerosidad son sólo paliativos para salvar las apariencias de la injusticia inherente a la condición de la mujer; generosa limosna que funciona a manera de disfraz para dar perpetuidad a la estratificación tradicional. El hombre sigue siendo el patrón doméstico de la mayoría de las mujeres que habitan el mundo.

El amor cortés vino a sublimar a la contundente misoginia, más tarde trasmutado en amor romántico. Feminidad como docilidad complaciente, desde el punto de vista político y, porqué no, animadora y objeto sexual desde el punto de vista de la mercadotecnia publicitaria. Con hábil superchería la burguesía exhibe su opulencia y derroche por medio de las mujeres; una forma para azuzar la envidia de la clase baja.


Elocuente ha sido el feminismo explayado por la doctora. Y, ciertamente, en el seno de la familia patriarcal, el bato representa al burgués y la ruca, al proletariado. En toda relación conyugal subsisten vínculos de evidente manipulación, control y dominio. La igualdad del hombre y la mujer es una quimera que sólo puede ser posible en el plano de la fantasía. El fin ulterior del enamorado es encadenar a su amada una vez que ésta se convierta en su cónyuge (esposa o concubina); después de la adulación vienen los insultos. Detrás de la frenética curslería y del empalagoso romanticismo está la opresión sexual. Por ello Raquel decidió violar el tabú del recato, la inhibición y el sentimiento de culpa.

Para corroborar el dicho de que el matrimonio es una forma de prostitución encubierta, leamos un par de anuncios que publica el «Club del Amor»:



Soy divorciada, 56 años, méxico-americana, bilingüe, 5'6, 140 lbs, soy alegre y quiero ser muy feliz. Quiero un hombre alto, delgado, americano, blanco, entre 57 y 60 años de edad, económicamente estable, con buen corazón, y quiera una bonita relación con comprensión y lo demás Dios dirá.
(4057) (northridge)





Dama guapa de 49 años, morena clara, 5'5, busca caballero de 60 años o menos, trabajador, respetuoso, cariñoso y solvencia económica, sin vicios. Mandar foto y teléfono.
(4026) (sy)





¡Ah!, tranquilidad y bienestar es lo que pretenden lograr estas nenorras con su modestia escrupulosa. Para que vean que sí hay putas decentes.

Ahora asomémonos hacia donde no prevalece la "moralidad" ni la "virtud", pero en cambio se avizora el debilitamiento de la autoridad del macho y las pudrición de la estructura patriarcal:




SHANTAL 18 AÑOS
BARBY GÜERITA, OJOS GRISES,
DELGADA CINTURITA
"NO LÍMITES"
044 664-172-5704





THAMARA
CHICA HERMOSA, SEXI,
BIEN PROPORCIONADA,
DE 24 AÑOS, OFREZCO
SERVICIO DE MASAJES.
$50.00 DLLS.
EN MI UBICACIÓN, MUY PRIVADO.
044664 488-60-36





En los anteriores avisos se entrevera la utilidad económica que se obtiene ofreciendo el sexo como una mercancía.

¿Qué propaganda resulta más aberrante?, ¿la de las mojigatas que la juegan de muy recatadas o la de las putas que se abren de capa a la bravota?

Es obvio que en ambos casos, las rucas quieren una retribución a cambio de soltar la pepa. La diferencia es que unas la piden sin el fetiche del decoro, pero con sinceridad (soy puta y qué), y las otras con decoro, pero de manera hipócrita (soy puta, pero no quiero que se sepa).
Semejante dicotomia se apoya en una verdad irrefutable: esposa y protituta, dejando a un lado la doblez moral, se hayan en condiciones similares.


La prostitución que antaño constituyó para la Raquel un acto de libre elección, ahora representaba una forma de sobrevivencia condicionada por una necesidad económica, una alcancía vaginal. Ha desvinculado el placer del acto sexual, y como la esposa tradicional (al fin y al cabo también prostituta, pero encubierta) no tiene más opción que venderse a cambio de seguridad material.


Como las putas siempre viven en el pecado, no resulta desatinado afirmar que debido a tal situación sean consideradas revolucionarias.

Y puesto que no existe antídoto social contra prostitución, a Raquel no le queda otra salida que recorrer un extenso camino tapizado de bichoras •






continuará...








CAPÍTULO 36


LOS ANHELOS TRASPELADOS


Mi fantasía sexual siempre fue vestirme de puta, deseando que que un macho me maltrate...



continuará

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