Crítica de literatura contemporánea.

Monday, January 10, 2005

Vertedero de cretinadas





Por éktor henrique martínez






APRES DOÑA YÉPEZ DE DÉLUGE



TERCERA CAZIADA








DESPUES DE DOÑA YÉPEZ EL DILUVIO






¿Porqué Dios no hizo más seres tan encantadores como éste?







He aquí la máquina trituradora:





«Por mi parte, me especializo en literatura norteamericana, he leído toneladas de literatura europea clásica y moderna, filosofía occidental toda mi vida, pero basta conocerse a uno mismo, indagar de dónde venimos, quiénes somos actualmente, para darse cuenta que somos tan o más fuertes».




Ni quien lo dude, la teoría es la madre del Yépez; de ella se alimenta sin cesar. Con ella mantiene una relación homotética. La idealización maternal del discurso literario constituye su percepción del mundo. Por eso odia a su padre, principal enemigo al que debe combatir; porque es quien se ha chingado a su madre. Y por nada del mundo la abandona; es su referencia permanente. Y cuidado con molestar a esa omnipresente mujer. Que nadie ose decirle: «¡Yépez, chingas a tu puta y guanga madre!».




Y al no tener más ojos y corazón que para la madre, posiblemente eso explica la ausencia de toda relación sexual con las féminas; su abstinencia sexual es la garantía de la fidelidad hacia la mujer-madre. Más vale para él alejarse de las mujeres y renunciar al deseo de hacer vida marital; razón por la cual sus noviazgos no duran mucho tiempo.



Pero ¿qué pasa, entonces, con la inquietante pulsión del órgano genital? Dos boletos tiene para disfrutar del goce sexual: la represión y la masturbación.


Y para el Yahír de las letras tijuanenses no hay nada más consolador que jalarle el buche al güíjolo.



Vean cómo se procura la autosatisfacción mientras garrapatea sus jactanciosas estupideces:




«Soy un pervertido. La gente me pide textos, o yo los escribo para mí mismo, y luego los entrego (ensayitos, cuentitos, pendejadas de ese tipo) y al releerlos me despreocupo. No quedaron en ellos señales de que los escribí mientras estaba sexualmente excitado, calentando a alguien, masturbándome, siempre todo en un juego o desliz de provocación, deliciosa demora o alcance de los orgasmos».




Y no andan muy errados los que afirman que el Yépez se quedó parqueado la edad puñetera de la secundaria; en la etapa de puberto retraído; en la fase de un morro que aún trae cargando en su mochila existencialista los desvaríos hormonales, acrisolados en una multiplicidad de puñetas nocturnas que lo inspiran a fraguar sus contestatarios berridos.







LOS EFECTOS DE VIVIR ATADO AL CORDON UMBILICAL



La fidelidad a la madre, preservada a golpe de manuela, le acarrea experiencias de amores desgraciados, fracaso con las mujeres; le resulta imposible mantener una relación con alguna de ellas. La ternura y devoción hacia la madre no le permiten establecer un romance duradero. Se encuentra tan identificado y en condición de dependencia con la madre que tal adicción filial representa para él la fuente y origen de su poder; separarse de ella es perder el dominio sobre el mundo, dominio que se materializa haciendo sufrir a las mujeres y propinándoles sendas golpizas.



Así se define:


«No soy más que un ridículo fuete farfullando».

Y en efecto, lean lo que sigue:




«No me está oculto que soy un escritor para varones. Hay muy poco en mí que pueda interesar o conservar a la lectora, la escasa lectora. Suelo practicar la violencia verbal. En muchos sentidos, lo que escribo es casi siempre una alabanza a la emboscada o la agresividad lingüística—comenzando por la relación abusiva que establezco con el lector».




Además, hasta el individuo que lee sus cochinos galimatías termina pagando el pato:



«Me dirijo al lector como quien se dirige a un perro. Lector, obedece. Los lectores me escriben cartas o me saludan. Caballeros que demandan atención. Son serviles o exigentes, tratan de ser tus pares o cómplices. Cuando leen la señal de la depresión emocional en este sitio o en algún otro, me escriben molestos para pedirme, con insultos o chantajes de macho cliché, que vuelva a mi agresión habitual, que maldiga contra todo, porque eso es lo mejor que, según ellos, sé hacer. Lo que en verdad ocurre es que son adictos a la agresión. Paulatinamente adictos a atacar. Conozco esta dependencia en carne propia».







Así será el lector para el chupapollas del Yépez?







También no está demas agregar que el bato adopta posturas rebeldoides para allegarse de admiradores y manipular a pendejos con la pantomima de luchador causas estilo Robin Hood. Su radicalidad es de papel, nada más; rocstarismo de payaso inadaptado que pedorrea una supuesta autoridad estética. Pero se le caen las nalgas cuando alguien le busca las malas pulgas.





FLAGRANTES MENTIRAS DE UN CULTUROSO LAMECULOS



Por otra parte, no es raro que aparezcan ratones mordisqueando el queso de la lisonja. Ai tenemos al Bernardo Jáuregui, quien, emocionado y surfeando sobre la espesa baba de tlaconete que se le ha escurrido de la mamadora, llega pregonando lo que únicamente ha existido en su enfermiza y deschavetada tatema (y que el enajenado narcisista del Yépez, en chinga, postea en su blog para darse coima).



Escuchemos las trompetillas que este descarado lambegüevos del tal Jáuregui le sopla a su idolatrado confeccionador de disparatarios.


NOTA: a fin de no fastidiar al paciente lector con la fangosa verborrea que expele este chupapollas, mocharé algunos párrafos de su estulto texto.



«No es un elogio gratuito afirmar que algunas de las mejores páginas de la ensayística mexicana se han escrito por Hache desde Tijuana" [aquí sí que te saliste del calzón; ¿es burla, o qué, cabrón?]. "Incluso, en este momento, se está creando desde su blog, día a día, una obra compleja [que no hay duda que saldrá más chingona que el Quijote de la Mancha] "a la que es justo calificar de singular pues resulta, al mismo tiempo, admirable y desconcertante" [¡qué poca madre tienes; decir que algo pueda ser, al mismo tiempo, como tú dices que dices!]. • "Lo admirable no es la erudición obsesionada por destruir la certeza de su propios hallazgos" [¡¿qué quiso decir este güey?!], "sino la desfachatez con la que logra envolver al lector en una retórica que termina dándole por el culo a cualquier comodidad especulativa" [¡al que le van a dar por el culo es a usted, cabrón; por andar soltando tanto camelo y pendejada incoherente!]. "A un lector en busca de lo tangible, esa lectura de lúcidos irracionalismos [¡pero que idiotez la tuya, men; ¿cómo puede haber una irracionalidad que sea lúcida?; no diga pendejadas!], "que se refutan interminablemente hasta tocar los linderos de un nihilismo inevitable" [pero, ¿porqué ha de ser inevitable?], "le crea una problematicidad" [ no seas maje; se dice problema o problemática, nada más] "que resulta abominable por la apabullante contradicción de su riqueza conceptual [¿alguien entendió esta barrabasada oligofrénica?]. • "En general la lectura de Yépez es una ocación" [ignorante; ocación se escribe así: ocasión; y, a propósito, ¿de cuándo acá una ocación equivale a lectura?] "para despertar preguntas" [¡¿?!]. "En lo personal creo que las dudas de mayor importancia que propone su obra, en estos momentos, son de un orden disciplinario" [¡chetos con sabor a fresa! ; ¿y qué te hace creer que esas 'importantísimas dudas' son de un 'orden disciplinario'?; ¿y si fueran de un orden indisciplinado o de una disciplina desordenada?, ¿por cuál agujero te meterías la tautología?]. "¿Es posible que la continuidad intelectual de un país conservador como el mexicano pase por un desplazamiento geográfico? No me refiero a un movimiento físico, sino a una apertura de preceptos ¿En una tradición rebasada por desintegraciones históricas, podemos esperar que el norte de México cuente con una intelectualidad que no se excluya, que gane respeto y difusión, a pesar de su propia marginalidad, y desde ella misma? No se trata de oponer norte, centro o sur en medidas de una absurda superioridad nacional. Se trata de fomentar una nueva figura consciente en el creador y de promover un desarrollo al retraso cultural del país. Especialmente en la zona donde se da una presencia controversial y fértil como la de Yépez" [¡¿?!]. • "Existe una línea de continuidad que podría relacionar a estos cuentos con otros escritores mexicanos, como Emiliano Pérez Cruz, o Armando Ramírez. Sin embargo el realismo monologante de Yépez tiene mayores cercanías en autores como Céline, Burroughs o Bukowski" [¡uy, sí!]. • "A pesar de la dispersa fragmentación, que despista y que cobra su forma sustancial por medio del blog [¡¿?!], la obra de Yépez ha dado algunos resultados literarios que se han relegado debido a su afán polémico como crítico cultural [¡ah, raza cabulera!]» [14.4.04]. ¡Basta ya de tonterías!

Se deduce cuál es la intención de todo el salivero que contiene el churrete del mentado Jáuregui. Cuando Erasmo de Rotterdam se topaba con casos similares, el ruco apuntaba: «Resulta chistoso sobremanera verlos alabarse unos a otros con epístolas, poesías y encomios, donde un tonto adula a otro tonto y un indocto replica a otro indocto. Yo mismo, al contemplar en ciertas ocasiones a estos vanidosos, siento náuseas, principalmente cuando entre esos fanfarrones veo a una ninfa que se cree más próxima a los dioses cuanto más larga es la cola que arrastra, o esos próceres que se abren paso a codazos para situarse más cerca de Júpiter, y, en fin, esa serie de individuos cuyo engreimiento crece conforme al peso de la cadena que llevan al cuello» [Elogio de la locura].


Bien dice el Chango: a veces defendemos banderas que confundimos con nuestros calzones manchados de mierda.






ÉCHESE UN TACO DE APABULLANTE CONTRADICCIÓN



Y a continuación una muestra literaria que florece en el jardín donde se cultivan «las mejores páginas de la ensayística mexicana se han escrito por Hache desde Tijuana», y que, por vía de partenogénesis, «en este momento, se está creando desde su blog» como «una obra compleja». Y échele el lector un oclayo al «orden disciplinario», cuyas «dudas» son —como dijo el barberín del Bernardo Jáuregui— «de mayor importancia»:



«Me gusta el blog. Cada vez me doy más cuenta que el blog es un género literario capitalista, globalizado, inventado por californianos. El blog evita que escribas libros, que escribas realmente literatura. Es un medio para hacer notitas, una bitácora casi tan frívola como un diario o un poemario. El blog te da un espacio para tener a tu ego escribiente contento y tener lectores fáciles (más bien incultos y desinformados). El blog, como las cantinas, las reseñas o la burocracia, es un espacio para aquellos que no tenemos el valor o el talento para ser escritores de verdad».




¡Ah!, pues si eso piensas del blog y de los lectores, pues ¡vete mucho a chingar a tu madre!








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Sunday, January 09, 2005


Vertedero de cretinadas





Por éktor henrique martínez





DE DOÑA YÉPEZ




SEGUNDA CAZIADA







JOCOSIDAD ADULADORA Y OTRAS RIDICULESES







Como decíamos endenantes: nada más nauseabundo que lidiar tipejos como el Yépez; un solemne huevón cuya encomienda es darle rienda suelta a su estúpida megalomanía y pararse el culo en tertulias literarias.

Un extremo pusilánime que no enfrenta a los que lo critican; prefiere hacerse el desaparecido. Temeroso, oculta la chompeta como la culona avestruz. ¡Ah, pero qué bien chupa la ubre estatal!; y no deja de estar mamando chidamente del presupuesto, gozando como cabrón a costillas de los pagaimpuestos.










ACTO DE CHARLATANERÍA





El bato es un culturoso tan podrido de vanidad y soberbia que ni siquiera las cucarachas y los gusanos toleran sus alardeos cretinos de egocentrismo mamón. El bribonazo, como todo granuja de doble feis, hipócrita e incongruente, oculta lo que le perjudica y publica lo que le conviene.



Ni el menor viso de humildad; la modestia le resulta ajena:




«El 17 de abril participo en una panel sobre la poesía en tiempo de crisis, y presento un video satírico del imperialismo que hice con Octavio Castellanos, en la Universidad de California en Santa Cruz.

El 24 de abril leo algunos textos experimentales en inglés y el 25 doy una conferencia de literatura latinoamericana contemporánea y el yo-global en la Universidad de Arizona, Tucson» [5.4.04].





Concédele un poquito de piedad a tu ego. ¿Acaso no te da lástima ese niño hambriento?



Por otra parte, no es raro que aparezcan ratones mordisqueando el queso de la lisonja. Ai tenemos al Bernardo Jáuregui, quien, emocionado y surfeando sobre la espesa baba de tlaconete que se le ha escurrido de la mamadora, llega pregonando lo que únicamente ha existido en su enfermiza y deschavetada tatema (y que el enajenado narcisista del Yépez en chinga postea en su blog para darse coima).
Escuchemos las trompetillas que este descarado lambegüevos del tal Jáuregui le sopla a su idolatrado confeccionador de disparatarios


NOTA: a fin de no fastidiar al paciente lector con la fangosa verborrea que expele este chupapollas, mocharé algunos párrafos de su estulto texto.




«No es un elogio gratuito afirmar que algunas de las mejores páginas de la ensayística mexicana se han escrito por Hache desde Tijuana. Incluso, en este momento, se está creando desde su blog, día a día, una obra compleja [¡¿?!] a la que es justo calificar de singular pues resulta, al mismo tiempo, admirable y desconcertante. • Lo admirable no es la erudición obsesionada por destruir la certeza de su propios hallazgos [¡¿?!], sino la desfachatez con la que logra envolver al lector en una retórica que termina dándole por el culo a cualquier comodidad especulativa [¡¿?!]. A un lector en busca de lo tangible, esa lectura de lúcidos irracionalismos [¡¿?!], que se refutan interminablemente hasta tocar los linderos de un nihilismo inevitable, le crea una problematicidad que resulta abominable por la apabullante contradicción de su riqueza conceptual [¡¿?!].
En general la lectura de Yépez es una ocación [ignorante; ocación se escribe así: ocasión] para despertar preguntas [¡¿?!]. En lo personal creo que las dudas de mayor importancia que propone su obra, en estos momentos, son de un orden disciplinario [¡¿?!]. ¿Es posible que la continuidad intelectual de un país conservador como el mexicano pase por un desplazamiento geográfico? No me refiero a un movimiento físico, sino a una apertura de preceptos ¿En una tradición rebasada por desintegraciones históricas, podemos esperar que el norte de México cuente con una intelectualidad que no se excluya, que gane respeto y difusión, a pesar de su propia marginalidad, y desde ella misma? No se trata de oponer norte, centro o sur en medidas de una absurda superioridad nacional. Se trata de fomentar una nueva figura consciente en el creador y de promover un desarrollo al retraso cultural del país. Especialmente en la zona donde se da una presencia controversial y fértil como la de Yépez [¡¿?!]. • Existe una línea de continuidad que podría relacionar a estos cuentos con otros escritores mexicanos, como Emiliano Pérez Cruz, o Armando Ramírez. Sin embargo el realismo monologante de Yépez tiene mayores cercanías en autores como Céline, Burroughs o Bukowski [¡¿?!]. • A pesar de la dispersa fragmentación, que despista y que cobra su forma sustancial por medio del blog [¡¿?!], la obra de Yépez ha dado algunos resultados literarios que se han relegado debido a su afán polémico como crítico cultural [¡¿?!]» [14.4.04].





Se deduce cuál es la intención de todo el salivero que contiene el churrete del mentado Jáuregui. Cuando Erasmo de Rotterdam se topaba con casos similares, el ruco apuntaba: «Resulta chistoso sobremanera verlos alabarse unos a otros con epístolas, poesías y encomios, donde un tonto adula a otro tonto y un indocto replica a otro indocto. Yo mismo, al contemplar en ciertas ocasiones a estos vanidosos, siento náuseas, principalmente cuando entre esos fanfarrones veo a una ninfa que se cree más próxima a los dioses cuanto más larga es la cola que arrastra, o esos próceres que se abren paso a codazos para situarse más cerca de Júpiter, y, en fin, esa serie de individuos cuyo engreimiento crece conforme al peso de la cadena que llevan al cuello» [Elogio de la locura].




Bien dice el Chango: a veces defendemos banderas que confundimos con nuestros calzones manchados de mierda.








DEL AUTOELOGIO A LA AUTODIATRIBA




Veamos como este miembro de la cultura oficial subvencionada, de la frigidez abstracta, y pisando el umbral del sicoanálisis, pasa a convertirse en su propio adversario; él mismo se lee la cartilla y se da puñetazos en la cara. Guachen nomás las reacciones instintivas del subconciente:




«Tú no escribes para desgarrarte o ser feliz. Tú escribes porque quieres poder. Para ti escribir es seguir tu carrera burocrática. Para ti escribir es publicar y tener ciertas amistades. Algo tan estúpido como participar en eventos, a los cuales no agregas nada. Para ti escribir es degradar lo que otros han hecho para sobrevivir en lo quemante helado o para avizorar las hondas alturas. Tú no tienes madre. Estás rebajando y quitándole el lugar a las personas que precisamente dices defender. Tú no eres más que una feminazi, un oportunista, un ex policía, tú sabes bien quién eres, y por eso haces todo lo que haces para ocultarlo. Degrádate todo lo que quieras pero no degrades esta actividad. Consulta su historia: es una historia de mujeres y hombres apostando todo. Agarra la onda: escribir no debe ser arruinado, y tú escribiendo degradas» [12.4.04].





Pobre güey. Cuando la metafísica no le funciona recurre a Freud. El fragmento citado es solamente un pingajo de lo que hay en su blog. Llegan por ensalmos esa clase de autorrecriminaciones; sin escarbarle mucho se pueden encontrar una veintena de esas exhumaciones inconcientes. Necesita el bálsamo de la confesión para no acabar reventado como un sapo aplastado por las llantas de un semai.



Ya se sabe que la actividad escritural es, también, un oficio como el que desempeña cualquier macuarro (panadero, el albañil, el mecánico, el carpintero), pero sin la utilidad social inmediata. Pero, como dice el Chango Cién, lo único culero que viene a degradar es la presencia de especializados en cretinismos, pues «han aparecido payasos como Doña Yépez o miss Tryna Maldonada para elevarse en pedestales solamente por que pueden poner una letra después de otra». Y como dice la canción frívola: sigue la mata dando.



¿Así está bien, o prefieren que abra más la cloaca?

Un pilón de chéiser.




Ahora, considérese en corolario la siguiente transposición que revierte la felicidad, cuando la perversión dialéctica castiga con el sufrimiento y la marca fatal de haber sido parido en una chabola y crecido en cimborrios infestados de putas, puchadores y raterillos. Aunque, a decir verdad, el batillo, conservando su arrogancia de padrotillo de arrabal, recurre al mecenazgo pretendiendo descubrir la armonía bajo la confusión. El miedo lo cohibe y entonces se vuelve un chamaco «bien educado» (después será el dinero o el afán de gloria mediática). Y al recibir una minúscula bocanada de aire triunfalista —debido a que gana un concursillo literario entre puros pendejos—, se siente el superhombre nietzscheano, una calidad intangible que nada tiene que ver con la honestidad. (salen sobrando los comentarios acerca de la forma tan mezquina como se enquista en la ubre presupuestal y de la inmoralidad conque se conduce para estar de plácemes). Sin embargo, la dicotomía clasemediera le impedirá encarnar el modelo social a que aspira. Acicateado por las contradicciones de clase, confusión ideológica —la quimérica e hipotética movilidad social— que lo conducirá a perseguir objetivos totalmente opuestos, no encontrara más salida para extirpar sus temores y preocupaciones que la rebelión romántica o mera acción de resistencia pequeñobuguesa. Mas que conciencia de clase, instinto de clase.




Por eso el Yépez, ahogado en sus frustraciones y castrado de la conciencia de clase, se ha dejado llevar por la idea estúpida de considerar, genéricamente y en greña, a los escritores como elementos portadores de la degradación social. He aquí, bajo la férula del positivismo más grosero, la percepción distorsionada del escribano:




«Provenir del lumpen permite cierta holgura ideológica, cierto libertinaje de enunciar la basura que somos. Provenir de las clases altas o incluso medias significaría para un escritor cumplir su actividad conociendo que al escribir mancha. Degrada. Esto es algo que la aristocracia aborrece, pues aristocracia significa poder de los mejores; los escritores, definitivamente, no somos parte de los mejores. El escritor no hace más que preparar estupideces, proferir contradicciones, embriagueces, saturaciones, manifiesto desvarío. Venir de lo peor, en su sentido más rastrero, la pequeña escoria —no la relevante—, por tanto, no tener nada que perder nos conduce a la escritura, este basurero. La mejor solución que le queda a alguien que descienda de campesinos, jornaleros, prostitutas, proxenetas, violadores, chicanos, alcohólicos, asesinos, desindianizados (Bonfil Batalla), polleros, mariguanos, pedófilos, esquizofrénicas o limpiaplatos, es decidir que si quiere seguir la tradición familiar e incluso empeorarla tiene que volverse escritor, es decir, pepenador disfuncional. Vaya chistecito» [10.4.04].



Qué invención tan absurda; creer que la ambigüedad es objetividad. Con este precioso sistema de explicaciones vamos a llegar my lejos. Ahora entiendo porqué el bato alberga la creencia de que el CECUT y el IMAC son casas de beneficencia pública. Se apaña de las canonjías como las algas a las rocas, como el güitlacoche en el elote. Así explaya sus dones de «pepenador disfuncional», y cuya «holgura ideológica» le permite estar presto a venderse a la reacción para que nazca, «ahí donde se oculta el criminal, la flor del nuevo día», como cantaba Víctor Jara.



Solipsismo de grueso calibre, campechaneado con neoescolasticismo y resignación fatal: «... el yo no se constituye por la actividad singular, por el sujeto forjado, porque ese sujeto nunca se construye. El yo es el mundo en el que los posibles yoes se pelean, aunque ninguno de ellos pueda vencer por completo. El 'yo' como entidad singular no es posible; el yo no es más que el tiempo mismo (...) el yo es fantasmal...» [12.4.04].




Ahora, que el bato nos responda ¿de qué manera logrará cada individuo incorporarse al hombre colectivo, y en qué sentido la necesidad y la coerción habrán de transformarse en libertad?










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Saturday, January 08, 2005

La IndiA MaríA de La LiTEraTUrA










Vertedero de cretinadas





Por éktor henrique martínez








EL VOLPI, LA LOBA MONSIVÁIS Y DOÑA YÉPEZ





RESURRECTA ADVERTENCIA DE DON PACO ZARCO




«Perdonen nuestros lectores que les sirvamos en este articulo una especie de olla podrida, en que entran como ingredientes materias un poco disímbolas y heterogéneas, circunstancia que es contraria a nuestra afición, un poco analítica... » [Francisco Zarco, Obras completas].



Apuntalada la mengambrea, comencemos con el tríptico de figurones semilustrados, enclaves de un simulado librepensamiento, disfrazados de increpadores del sistema y que, al mismo tiempo, son beneficiarios del «Programa Oportunidades», gracias al cual han devenido en carroñeros.










UN CHOLO LITERARIO EN EL PAÍS DE LOS ILETRADOS




El lugar que hoy ocupa este jomboy le correspondía al zampaboñigas al Sarmiento, pero pa que no digan que discriminamos a la gente de provincia, hemos resuelto por unanimidad que el mejor prospecto para suplir al Sergio Sirviento es don «Betito de las vergüenzas», es decir el Hyepez. Y es que su plus ultra lo dice todo: antes que las convicciones prevalecen en su calaca los intereses; becario de la «suma sacerdotisa foxista de la cultura», la señora Bermúdez, «que en verdad rebuzna» (dixit René Avilés Fabila); experto en turbias negociaciones y cuchupos en los premios literarios; especialista en recoger las virutas filosóficas del pasado para armar sus espeluznantes bodrios literarios; predicador del izquierdismo infantil y mentiroso de tomo y lomo que se comporta como vedete prostituida; pregonero de mentecateces seudorrevolucionarias y aviador del IMAC.



Para identificar a nuestro primer invitado, trinquetero aprendiz de filosofastro, emplearemos algunos motejones que se ha ganado a pulso. Heriberto Esculapio Yépez, también es conocido con los remoquetes del Yahír de las letras tijuanenses, el Cholo literario, el Roque Villanueva de los culturosos, el Siete Puñetas, el Baikas, el Pelón con zuelas de hule y, asimismo, con el transgenérico apodo de Doña Yépez.



En vista de que mis comentarios en torno a las yepeziadas están mas sobados que la zarzuela de «El Pichi», voy a transcribir algunos fragmentos de textos blogueros que ciertos miembros de la iglesia batiana han escrito para desenmascarar a este charlatán culturoso. Por lo que a continuación recrearé algo del Beam y del Changus Guanjándred.




«Tenemos al laureado y berrinchudo ensayista bajacaliforniano mostrando el cobre de aquella cholez y baja estofa de donde proviene; es importante retroceder al probable pasado pachuco tumba pesos de Doña Yépez, y hallar, con esperanza de tomarlo en serio y no reírse, el origen de todos sus problemas emocionales. Es claro que la Gestalt que doña Yépez estudia no le ha servido de nada».



«La verdadera naturaleza del ensayista: es un loco que trabaja solo, sin otro motivo que la necesidad de fama y atención. Esperemos que pronto abran un espacio en Almoloya para artistas y culturosos, como doña Yépez, que sienten la necesidad de matar gente que los critica».




«Cuando Doña Yépez intentó "amedrentarme" el 23 de diciembre en un bar local, conocido con el nombre de "Turístico", su grito preferido, y que varios testigos escucharon, fue un histérico "¡yo si te quieeeeebro, ya he quebraaado a oootrooos!"».
«Las urgencias de Doña Yépez, extraviado en la identidad de ser un cholo con ambiciones intelectuales. Y es que, estoy seguro que Doña Yépez asalta más al estado y a la sociedad con el dinero que obtiene de las becas, que cualquier cholo balín de barrio bicicletero» [Chango100.blogspot.com, 2005/01, posted by Manuel, 1/6/2005].




«Mi asociación con la iglesia Batiana, por otra parte, fue un completo éxito. Aparte de las amistades y alianzas estratégicas que han surgido, se han derrumbado y pisoteado varias vacas sagradas del mundillo culturoso. Tiramierdas otrora intocables como Yepiz y Trujillo han sido embarrados con algo de las mismas heces que se han dedicado a tirar a diestra y siniestra durante ya mucho tiempo, mientras disfrutaban felizmente de la teta del gobierno. No puede ser esto otra cosa que algo positivo y mejor aún, el saber de su temor y su odio es la sensación cálida que me hace dormir en las noches» [El Beam, sábado, enero 01, 2005].



«La iglesia Batiana, sin embargo, ha sido gran consumidor de látex industrial para recubrir su falo y disponerse a embestir a todos aquellos culturosos que, por su egolatría y mierda interior, ha seleccionado a DOÑA YEPEZ www.hyepez.blogspot.com, y que durante el zafarrancho que protagonizó el 23 de diciembre, fue día que escogió para decirme que le calaba hondo la crítica».




«Heriberto Martínez Yépez es escritor y ensayista, y con dichos títulos se las ha ingeniado para socavar las arcas públicas y los impuestos de todos nosotros con el único propósito de inflamar su ego y aliviar su enorme complejo de inferioridad. Gusta de manipular a cuanto groupie se le acerca, así como de sablear a sus conocidos, sin contar claro esta, las torturas psicológicas a sus novias y recipientes de semen».



«Pues bien, hasta hace poco, uno de sus acólitos, Juan Carlos Reyna, pedorreaba la indiferencia que le provocaba a Doña Yépez la crítica de blogueros como Héctor Martínez www.elcharquito.blogspot.com o yo, argumentando que su señor y maestro www.hyepez.blogspot.com ya "escribía para otros lectores". Doña Yépez misma nos acusaba de envidiosos y neuróticos, de amarlo odiándolo, y de admirándolo al criticarlo».



«Sin embargo, el falo de Batio lo embistió el 23 de diciembre, día que Doña Yépez escogió para que, en medio de su borrachera, yo escuchara sus fanfarronerías y retahíla de pendejadas dignas de un bravucón. Con amenazas de muerte y con ridículos intentos de homicidio, mientras me cuestionaba "qué sabia yo de literatura", Doña Yépez demostró lo hondo que le cala el falo de Batio y, más que nada, el ardor espeluznante que le provoca toda la crítica» [Chango100.blogspot.com, posted by Manuel, 1/6/2005].







Un intermix de posteos de un miembro del TJ Bloguita Front
Una historia que se construye y deconstruye cada dia






«No es la primera vez que Doña Yépez —dice el Chango— demuestra su amor odiando a los que le critican. Sin embargo, en todas las ocasiones, lo único que sucede es un show patético de calumnias y bravuconadas. Aquí te creemos Doña Yépez, aunque te contradigas. Sin embargo, quedan las siguientes preguntas que, espero, puedas responderlas por correo o en tu blog, pues cuando te vea prometo quitarte los lentes para dejar que me pegues unos carazos en los puños:






PREGUNTA:

¿Dónde quedó toda tu intelectualidad?




RESPUESTA:
No puede haber inteligencia en mí porque no tengo el cráneo reseco. "Ve y consígueme una", le dije a mi alter ego. "Deja tu absurda y pendeja vida y búscala tú, babosete!", me contestó. Jamás pude conseguirme una; durante varios años la busqué y busqué. Luego, convencido de que mi vida estaba marcada por la estupidez y la arrogancia, acabé como un charlatán, como un payaso blanco de cerebro alquilado.





PREGUNTA:

¿Dónde quedó toda la indiferencia que presumías?




RESPUESTA:


Soy un desvergonzado caradura y chupapollas. Miren nomás qué desfachatez la mía: gorrear becas que es dinero de los contribuyentes. Pedir chichi haciendo como que estoy atacando al sistema. Vivir de beca es peor que pedir limosna. No tengo más opción que rebajarme de esa manera, tanto tiempo lo he venido haciendo. A mi madre no le gusta que trabaje; dice que quiere verme así, tan arrastrado como ustedes me ven. A mí me gusta, por supuesto, ser completamente ruin.





PREGUNTA:

¿De qué te sirvieron tus clases del ridículo gestalt? (Corriente sicológica de baja estofa, y que sirve para timar a viejas neuróticas como tú, Doña Yépez)



RESPUESTA:

Soy un pobre pendejo, tan visible, y únicamente hago muecas grotescas tratando de esconder mi llanto lastimero. Soy un pobre cabrón que ha perdido hasta el último esfínter. Y qué me queda, sino pelear con mis propios fantasmas. Necesito protegerme de mis pinches traumas; contra todas las represiones que traigo en mi mente, repleta de coraje. Siempre busco cualquier estrategia para degradarme; y una ellas es pelear por migajas, o sea robar becas. Siento que soy una pobre caricatura gastada, heredada de mi abyecta familia vale-verga. Me he insultado todo el tiempo y no estoy satisfecho. Uso la mente para confundirme. Soy de lo más bajo, moralmente hablando; y así voy por la vida. Es que vivo de las palabras y no de acciones. No pierdas de vista muerte está cerca. Soy una basura. Ese es mi retrato.





PREGUNTA:


Si me odias tanto como para querer matarme, ¿te acuerdas que dijiste que el odio es una especie de amor?



RESPUESTA:

Soy un pendejo acomplejado. Desde que era un niño lo he sido. Crecí en una familia atormentada. Cuando me encuentro a mi padre, el real, me dan ganas de matarlo. Creo que porque estoy enamorado de mi madre. Quiero que ella me confunda con mi padre. No puedo evitar eso, desde que estaba niño así lo siento. Estoy repleto de miedos y de odios.




PREGUNTA:

¿Te das cuenta el ridículo que haces cuando te avientas espectáculos como esos?



RESPUESTA:

Soy el caso más triste de un miserable masturbador compulsivo. Y tienen razón quienes me describen como lo peor. Cuando dicen cerote, pendejo, mierda, vómito, pus, inmediatamente me siento aludido. Eso lo sé mejor que nadie, es mi secreto público, y estoy convencido que sólo de esa manera puedo existir. ¿Ya sé han dado cuenta que soy un miserable? Soy el autorretrato de aquel hombre del que todos los blogueros se burlan. Me niego a aceptar que me han convertido en un idiota cuya máscara de aparente indiferencia comienza a caerse por sí sola.





PREGUNTA:
¿Sabes que estas bien feo y que te huele feo la boca y que escupes cuando hablas?




RESPUESTA:


Sí, ya lo sé. Soy una mierda que no tiene ninguna importancia. El primer mandato de un bato verguero como yo es, precisamente, erigirse en un pedazo de mierda. Hay mierdas que se respetan, yo no soy de esas piezas estercoleras. Ni siquiera sé en qué escusado me cagaron». [Chango100.blogspot.com, posted by Manuel, 1/6/2005].










EL TIRO DE GRACIA











Nada más nauseabundo que lidiar tipejos como el Yépez; un solemne huevón cuya encomienda es darle rienda suelta a su estúpida megalomanía y pararse el culo en tertulias literarias.

Un extremo pusilánime que no enfrenta a los que lo critican; prefiere hacerse el desaparecido. Temeroso, oculta la chompeta como la culona avestruz. ¡Ah, pero qué bien chupa la ubre estatal, y no deja de estar mamando chidamente del presupuesto, gozando como cabrón a costillas de los pagaimpuestos.















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